¿crítica a la carta? discusión completa

la crítica de arte en colombia

Texto leído por William López en el lanzamiento del “II Premio de Crítica de Arte”, que apoyan el Ministerio de Cultura y la Universidad de los Andes. A partir de este evento se abre -al día siguiente- el siguiente debate en esferapública (entre el 17 y el 31 de agosto de 2005)

la crítica de arte en colombia: amnesias de una tradición >
http://www.esferapublica.org/lacriticadearteencolombia.htm

¿crítica a la carta?
Después de sortear el rígido filtro de seguridad para entrar a la Universidad de los Andes y de encontrar el auditorio en el que se lanzaba el Premio de crítica, me senté con calma a esperar lo que presumiblemente sería una formal y académica conferencia sobre la ‘inexistente’ crítica de arte en nuestro país.

Ante esta angustiosa realidad, la institucionalidad decide unir esfuerzos y estimular su ejercicio con un premio y la publicación del ensayo. Ya era hora de que algo así sucediera, sobre todo con lo difícil y costoso que es publicar lo que uno piensa en una época como la actual. Qué portunidad!! Qué honor!!

Comenzó la conferencia, y de de manera clara, crítica y cuidadosa, William López señaló distintos momentos, nombres, lugares e instituciones desde los que se ha ejercido la crítica de arte. Cuando entra a analizar desde donde se ejerce actualmente y señala los cambios tanto en forma como en contenido, los organizadores del certamen comenzaron a incomodarse. Todos esperaban que el conferencista apuntalara la idea de que “no hay crítica en Colombia”, que es lo que da sentido a esta suerte de espacio institucional con que el Ministerio de Cultura -apoyado en la Universidad de los Andes- busca promover la práctica crítica. Mejor dicho, si no hay crítica de arte, es necesario propiciarla, evaluarla, premiarla y publicarla.

La pregunta final del conferencista cayó como un baldado de agua fría: ¿Que hace una institución del Estado `promoviendo’ el ejercicio de la crítica en un momento en que precisamente esta práctica tiene como su objeto, no ya la obra, sino instituciones culturales como el mismo ministerio?

Con este cuestionamiento se cierra la conferencia. El auditorio queda en absoluto silencio. Pocos aplausos. En la pantalla está proyectada la imagen del blog de Catalina Vaughan con la foto de un público que aplaude “acrítica y frenéticamente”. Los organizadores se miran desconcertados y el presentador del evento intenta sin éxito neutralizar una situación inesperada: la de la profunda incomodidad que genera una crítica certera, fruto de una posición independiente que no busca para nada complacer audiencias y, mucho menos, instituciones.

Mery Boom

el fin de la crítica
A mi si me parece que la crítica debe ser estimulada y premiada. Y para esto nada más pertinente que se haga desde una universidad. Más aún si la universidad es el lugar por excelencia para el debate de ideas y la reflexión sobre la práctica del arte. Lo que el ministerio puede hacer es promover encuentros de crítica que actualicen el mapa local tanto del arte como de la misma crítica. Y porque no, ofrecer también una lectura de los salones que produce con tanto esfuerzo. Este si sería un momento y un lugar apropiado para promover la crítica.

Más allá de este problema vale la pena recordar que lo que W. López dijo ayer lo ha venido desarrollando desde hace un par de años, y es que la crítica de arte “debe ser pensada como un estadio nuevo, que presenta formas, discursos y protagonistas diferentes a los que hasta ahora había presentado. Antes que haber muerto o hacerse irrelevante, se está transformando en algo nunca antes visto. Uno de los muchos elementos nuevos que la caracterizan es el “lugar” en donde aparece. Este supone, de hecho, una transformación estructural que, a mi modo de ver, está en directa relación con las formas contemporáneas que está adoptando tanto el pensamiento crítico como su socialización, es decir, lo público. Así, es necesario dejar de lado nuestros “prejuicios” sobre el modelo y el ideal de crítico de arte que hasta ahora hemos visto.”

Ojalá el Premio de Crítica recoja estas transformaciones de un pensamiento crítico que ya existe en la red. Sería muy triste que los críticos tradicionales sean los únicos participantes. Pero bueno, eso está por verse.

> fragmento de un texto de William López con el que participa en “Columna de Arena” (julio 2003) en una discusion sobre el estado de la crítica de arte:

“No creo que la crítica de arte haya muerto. Como tantos otros certificados de defunción (el de la pintura, el del arte), éste, a mi modo de ver, también es falso. La prueba fehaciente de la vitalidad de la crítica de arte está en espacios como el que el mismo Roca administra, o en espacios como “Esfera pública”, o en la bibliografía publicada en los últimos años, dentro de la que se destacan libros como “Alejandro Obregón. El mago del Caribe” de Carmen María Jaramillo o “Oscar Muñoz. Volverse aire” de María Iovino.

Creo que habría que poner en discusión la noción de “crítica de arte” desde la cual habla Roca. Porque, desde mi perspectiva, ésta antes que parecer el cadáver de una viejita decrépita, en nuestro país, es, por el contrario, una jovencita rozagante, inteligente, un poco desaliñada, grosera muchas veces y, sobre todo, democrática e irreverente. Basta con recordar la reciente discusión sobre la exposición de `moda contemporánea para muñecas’ del Museo de Arte Moderno de Bogotá, para mostrar un argumento fehaciente de mi posición.

En este sentido, la actual situación de la crítica de arte en Colombia debe ser pensada como un estadio nuevo, que presenta formas, discursos y protagonistas diferentes a los que hasta ahora había presentado. Antes que haber muerto o hacerse irrelevante, se está transformando en algo nunca antes visto. Uno de los muchos elementos nuevos que la caracterizan es el “lugar” en donde aparece. Este supone, de hecho, una transformación estructural que, a mi modo de ver, está en directa relación con las formas contemporáneas que está adoptando tanto el pensamiento crítico como su socialización, es decir, lo público. Así, es necesario dejar de lado nuestros “prejuicios” sobre el modelo y el ideal de crítico de arte que hasta ahora hemos visto.

La curaduría, en este sentido, no tendría por qué pensarse como una función que tiende a hacer irrelevante al crítico de arte. La discusión sobre la definición de la curaduría, sobre sus límites y funciones, muestra, primordialmente, que el campo artístico en nuestro país se está haciendo más complejo, que está entrando en un estadio nuevo, que está re-definiendo las reglas de juego y, por ello mismo, el número de jugadores y de sus funciones, es decir; que la división del trabajo en este campo específico se está haciendo más profunda y sutil.

El contexto en que se está dando esta re-estructuración del campo del arte es el de la redefinición de todo el campo cultural. No es casual que paralela a la discusión a la que hemos asistido durante los últimos tres o cuatro años en el campo específico de las artes plásticas, se haya presentado la discusión sobre la gestión cultural, la planeación cultural y las políticas culturales, en ámbitos más generales.”

fuente >
http://www.universes-in-universe.de/columna/col49/03-07-26-lopez.htm

Pablo Echeverri

la salud de los ‘enemigos’
No puedo responder por el Ministerio de Cultura o tomar la voz por la Universidad de los Andes, pero tampoco quiero utilizar otro nombre más que el propio para hablar; es más, me parece que el uso de s udónimos, en ciertos casos, lo que demuestra es precisamente la inmadurez de nuestro concepto sobre las instituciones culturales (¿cuántas veces no han sido interpelados José Ignacio Roca, o Jaime Cerón, con el sofisma de preguntarles si sus opiniones son las de la intitución que representan o si hablan a nombre propio?). Tal vez el uso de un “nombre de pluma” se da para proteger un futuro laboral o un aspecto emocional. Para todos los sofistas aclaro que escribo esta rrespuesta bajo mi nombre, para los que van más allá, y sobre todo ppara los que tienen una noción amplia de universidad -como la eescrita por Pablo Echeverry- o de lo institucional, sobran las explicaciones.

Al invitar a William López se esperaba un análisis “claro, crítico y cuidadoso” de la frase recurrente que dice “en Colombia no hay crítica de arte”. El subtítulo, “Amnesia de una tradición”, que anunciaba la conferencia, anticipaba que íbamos a oír una exposición sobre las razones que motivan este repentino y conveniente olvido. No podía haber empezado mejor la segunda versión del Premio Nacional de Crítica y pienso que lo que hizo William López, más que una crítica institucional, fue dar un uso adecuado a la acústica que propicia el evento; es más, creo que su conferencia fue académica y formal, pero precisamente con la finalidad de recobrar estas palabras del género peyorativo en que se encuentran.

La conferencia de William López es afín a las características del evento, interpretarla como un ataque al espacio del Premio Nacional de Crítica es un gesto desafortunado que sirve para redactar una fábula llamativa sobre la “independencia” pero donde la moraleja aleccionadora es árida y estéril.

Un ejemplo:
La publicación del libro “El efecto Mariposa” de Carolina Ponce de León es una muestra de madurez institucional por parte del Instituto de Cultura y Turismo. Recuerdo que dentro del ignorado “Programa Salón Nacional de Artistas” -planteado por María Belén Sáez cuando era Asesora de Artes Visuales en el Ministerio de Cultura y desde el cual se gesto la idea del Premio Nacional de Crítica- se incluía una serie de publicaciones con investigaciones monográficas sobre artistas, es decir una colección centrada en ensayos críticos sobre obras. Este proyecto, como el programa, no tuvieron una mención posterior, y es diciente que el director de artes de esa época, Eduardo Serrano, no impulsara con vigor una iniciativa donde se hacia posible a otras voces escribir sobre arte y a publicar lo escrito.

Sumo esta respuesta al correo de Mary Boom y al de Pablo Echeverry, o más bien al diálogo que ahí se inicia, pues creo que se puede estar de acuerdo en que si hay algo nefasto para la crítica de arte, es que exista una sola crítica.

Me sumo al deseo que expresa Pablo Echeverry al final de su texto y espero dentro un año poder leer un libro con cuatro ensayos críticos sobre arte en Colombia y así sucesivamente.

Lucas Ospina

sobre el momento apropiado
A la pregunta de si vale la pena premiar la crítica, respondo con un SI rotundo. Además hay que estimularla. Entre más voces se escuchen, tanto mejor. Con seudónimos o sin ellos. ¿Quien define cual es el momento apropiado para escribir con nombre propio o con “nombre de pluma”?, ¿Hay reglas para eso? Si las hay, ¿Quien las administra?

La universidad es hoy en día el único espacio de debate en el medio artístico. En los demás prima cada vez con mayor fuerza lo comercial, lo espectacular y lo convencional. Es hora de que las universidades incidan más allá de sus respectivos campus. Es hora de que sus eventos marquen el acontecer local y pierdan esa connotación de que lo que viene de ellas, se encuentra todavía en proceso de formación y de encasillarlo como “estudiantil”.

Está demostrado que la crítica no es un oficio de tres o cuatro personajes. De una disciplina, un formato, un medio, o un ‘parche’. Es una actitud que todos debemos cultivar. Tanto los artistas, docentes, curadores, como el mismo público.

Sólo eso.

Carlos Alberto Vergara

mucha crítica, poca paleta
Indudablemente que es muy importante que haya crítica, pero de que nos sirve tanta crítica y criticones, si los tres “coleccionistas” locales prefieren irse a los EU o Europa a comprar sus obras?

Pareciese que todavía nadie ha logrado convencer a estos parroquianos nacionales, de que la producción local es importante y de excelente calidad a nivel latinoamericano. Tampoco nadie los ha podido convencer, de que en el salón de la casa no necesariamente tienen que colgar algo “bonito” o que haga juego con el sofá… o en el peor de los casos, colgar un Botero… Esa desinformación o apatía de las pocas personas que se deciden a coleccionar, ayudan a que la producción artistica en el país trabaje con las uñas.

Un punto muy claro en el desarrollo de un coleccionista es la información. Esta información ayuda a que este evolucione de la tendencia egocentrista y utilitarista de comprar una obra para “colgarla” en su casa, a la de llegar al fondo de la obra, através del analisis de la misma independientemente de su uso. Esa forma de pensamiento utilitarista o ignorancia cultivada, todavía hace parte de la mentalidad nacional. Mucha gente economicamente pudiente, prefiere comprar una reproducción impresa de un cuadro importante o un paisajito alpino, a alguna obra de un artista nacional, que le saldría hasta más barata. Es esa ignorancia del arte y quehacer artistico, lo que lleva a estos coleccionistas a invertir erróneamente.

Muchos de esos “coleccionistas” todavía sueñan con comprar una obra de un artista internacional o uno de esos que ven o leen en las revistas extranjeras especializadas. Al actuar así, esa persona injustamente deja por fuera a generaciones de artistas nacionales que presentan una solidez y continuidad sorprendente en su obra.

Un punto importante que la crítica debe asumir hoy en día en el país, creo que es la pedagogía.

Informar a esos coleccionistas através de caminos inteligentes y bien pensados, es invertir en el futuro artistico de las nuevas generaciones. Actualizar y renovar los conocimientos de aquellos que poseen un poder económico, me parece algo igual de importante que una discusión academica sobre el desarrollo del arte en el país.

La discusión sobre la crítica teorica en sí o intitucional es muy válido y necesario, pero me parece algo escencial que no se olvide esa otra gran función de la crítica: extructurar y hacer transparente el desarrollo de arte actual y servir de interprete para aquellos que quieran escuchar o que se encuentran mal informados.

Demasiados cocineros en la cocina no van a poder cocinar.

Pedro García

las aristas del asunto
Pedro García plantea el problema -teórico- de la relación entre crítica de arte, formación del gusto y consolidación de mercados nacionales. En mi opinión hay que ver las aristas del asunto: el acontecimiento crítico es básicamente un asunto evaluativo: la función de la crítica, al menos en principio, se detiene en un conjunto de actividades: analizar, evaluar, establecer similitudes, en fin, propiciar un lenguaje para la comprensión de las obras.

Para Benjamin el crítico ayuda en el proceso de desvelamiento del contenido de verdad de las obras, pero esto parece estar envejecido en las circunstancias actuales.

Pienso que estas actividades (en las que el cerebro del crítico interpreta su formación cultural y su sentido del gusto propio) no están necesariamente ligadas a la consolidación de los mercados. Esto por una razón: cuando el crítico actua como ayuda en el proceso de la circulación comercial de los productos ve su independencia crítica amenazada por los compromisos que el flujo del mercado impone.

Este problema es viejo, hay ejemplos de críticos favoritos del establecimiento (Greenberg o Traba) que colaboran a partir de sus propias opiniones en la creación y consolidación del sistema de mercado nacional para el arte. Pero, obvio, quedan de lado aquellos artistas -algunos igual de valiosos que los preferidos por el crítico- que no pertenecen al grupo escogido.

Pienso que las razones de los hábitos adquiridos de compra de obras de arte, de reproducciones y objetos de arte en el país debe ser investigados en otra dirección, la del sentido del gusto imperante en los diferentes sectores de compradores (quizás los sociólogos deberían analizar el problema y ofrecer
información al menos cuantitativa para que sepamos de qué hablamos).

Victor Quinche
Nota: en un texto un tanto envejecido (“Crítica del Arte), Juan Acha hace un listado de las actividades que ejercita el crítico.

sobre las susceptibilidades
No hay que ver ‘enemigos’ donde no los hay. Simplemente se acude al llamado hecho por ustedes mismos en el sentido de fomentar el espíritu crítico. Nada mejor en un premio de crítica que para su lanzamiento se invite a un conferencista que haga un repaso juicioso del estado de la crítica en nuestro país. En ningún momento dije que se haya atacado al premio con esta ponencia. Lo que si dije -o traté de decir y no se entendió- es que de pronto nadie se esperaba que esta revisión de la crítica local se hiciese no
sólo de modo claro y riguroso, sino que para concluir, el conferencista señalara que con este premio, el ministerio de cultura lo que busca además es ‘echar una cortina de humo para ocultar el gran vacío en que se encuentra.’

No considero esto como un ataque sino como una crítica. Y como toda crítica, seguramente incomoda al auditorio y al mismo ministerio. Señalamiento que se hace desde una posición autónoma que se podría ver mermada, por ejemplo, si se trabaja para el mismo ministerio de cultura. Por lo demás, una convocatoria como la que se lanza, que pretende estimular la crítica, podría mostrarse más receptiva a las críticas que pueda suscitar.

Mery Boom

insistencias y provocaciones
TRABALENGUAS
La dependencia de lo independiente a lo institucional; la dependencia de lo institucional a lo independiente. La crítica como prueba de unión del crítico con el objeto de su crítica. No negar el comercio, centrar la atención en los detalles de la transacción.

Lucas Ospina

re: mucha crítica, poca paleta
Estoy de acuerdo con todo lo que estas diciendo y planteando en este debate, es algo que siempre he discutido con otras personas, pero sabes que es lo más triste? que a veces los artistas, por plata y para comer, se prostituyen, pintando florecitas, para que salgan con el color de la pared, y lo peor de todo es que los que se dicen dizque decoradores de interiores, apuestan a la ignorancia. Bien valdría la pena proyectar, organizar y realizar un seminario-conferencia, para todos estos decoradores y gratis para que asi nos apoyen y la pintura y el arte en general sean de mejor calidad y con argumento y por supuesto tengan más salida, hace mucho tiempo en cali no se disfruta de buen arte, a pesar de que estamos volviendo a las salas. Por ahí vi una exposicion de juan fernando cobo, buena, poca pintura de gran formato, pero buena, donde andará elias heim? y los buenos pintores que estaban naciendo a finales de los ochenta y principios de los noventa?

sandra rayo

el sujeto de ser objeto
Un tigre, dos tigres, tres tigres
trigaban en un trigal.
¿Qué tigre trigaba más?
Todos trigaban igual.

[La dependencia de lo independiente a lo institucional; la dependencia de lo institucional a lo independiente]

El artista, curador y crítico se considera como una institución independiente cuyo objeto es diferenciarse continua, obsesiva y sistematicamente de las instituciones que lo rodean, atraviesan, instituyen y sujetan al lenguaje establecido por la institución en la que este se inserta e intenta objetivar.

[La crítica como prueba de unión del crítico con el objeto de su crítica]
A modo de propuesta, se podría pensar que una vez el Premio de Crítica llegue a su quinta edición, se instituya el CONSEJO DE CRITICOS DE ARTES VISUALES (CCAV), con el objeto de analizar, diagnosticar, fiscalizar y, si es el caso, cerrar aquellos museos que carezcan de todo tipo de sentido y viabilidad económica y curatorial. Se sancionará igualmente toda institución que para constituir su colección de arte contemporáneo oculte un repudio abierto y sistemático al arte contemporáneo.

[No negar el comercio, centrar la atención en los detalles de la transacción]
En estas indagaciones del CCAV con el objeto de su crítica, en caso de determinarse que un museo que funcione como “metagalería” le quedará instantaneamente confiscado su nombre, su prestigio, su credibilidad y será en adelante considerado como galería comercial sin ánimo de lucro.

A continuación se adjunta comunicado del Consejo de Críticos de la Madre Patria a modo de ilustración y prueba fehaciente de que todos los museos ‘trigan igual’:

COMUNICADO DEL CONSEJO DE CRÍTICOS DE ARTES VISUALES SOBRE EL PROYECTO MUSEOLÓGICO DEL MUSEO REINA SOFIA

El Proyecto Museológico del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) ha sido estudiado y analizado por el Consejo de Críticos de Artes Visuales con la atención e interés que merece un escrito que anuncia cambios fundamentales que afectan desde el mismo nombre de la institución hasta su filosofía museológica, la política de exposiciones y adquisiciones, y su destino para muchos años.

El Consejo expone sus objeciones a la vez que las razones que las sustentan, con el fin de abrir y fomentar un debate imprescindible para la política cultural y el arte contemporáneo en nuestro país.

El Consejo de Críticos de Artes Visuales considera que el Proyecto Museológico es:

1 – Pretencioso y despectivo en su redacción respecto de la comunidad
artística en su conjunto.
2 – Conservador en su prospectiva y en su acción política.
3 – Pobre en su desarrollo historiográfico y crítico, contradictorio en sus
términos e irrelevante internacionalmente.
4 – Y que renuncia implícitamente al arte del presente.

texto completo en >
http://www.joseluisbrea.net/agenciacritica/archivo/COMUNICADO_CRITICOS.pdf

trigar o no trigar
Si los “tigres” colombianos van a “trigar” de igual manera que los del CCAV en Madrid, pues que alegría! Ya sería hora de analizar la posición del MAMBO y otros en nuestro país!

España en el campo artistico contemporáneo europeo se encuentra bastante atrasada y muy pocas instituciones sobresalientes se dedican a fomentar el arte joven actual. El país desde la creación del Museo Guggenheim en Bilbao posee una tendencia modernizadora, y se encuentra en medio de un proceso que por ahora no muestra resultados importantes. Un simple ejemplo de ese llamado proceso, es la asistencia, la cantidad y la importancia de las galerías que asisten a ARCO (la más importante feria de arte contemporáneo Española), el cual es todavía incipiente y las cifras hablan por si solas.

Un importante galerista suizo hace algunos años hablando sobre el tema, se quejaba del gusto de los coleccionistas españoles, el cual catalogaba como muy conservador. Según él , muchos de ellos sólo adquirían obras de producción local y estaban mal informados sobre lo que sucede en la escena artistica europea e internacional. Comentaba además que hay muy pocas instituciones y curadores independientes que estaban interesados en comprar o en trabajar con obras de artistas jovenes de renombre internacional. Además decía sarcasticamente, que a la feria asistía muchisimo público, eso sí, pero que la mayoría de ellos iban solo de paseo dominical… En fin… falso posicionamiento de la feria? Vaya uno a saber.

Así que bien hace la CCAV en descubrir la posición ambigua que tiene el Museo Nacional de Arte Reina Sofía en el panorama artistico actual madrileño y español. Este conflicto de intereses y tendencias del museo, le va a exigir o más flexibilidad o mejor posicionamiento en cuanto a su relación con el arte contemporáneo.

Esta declaración del CCAV a mi parecer tiene mucho de positivo y puede que hasta conlleve a la creación de un espacio más abierto, más flexible y sobre todo menos museal para el arte actual.

Yo creo que en cuanto “trigar” en Colombia, no habría que mirar tanto hacia España, aunque es una referencia obligada y necesaria, sino que habría que usmear en Alemania, Inglaterra, Suiza, Japón o Estados Unidos. Allí si que se “triga” de otra forma, cosa que podría servir indudablemente como referencia.

Pero como todo, al final se tendrá que decidir a nivel local, si se “triga” como los demás lo hacen o si se encuentra otra forma valida, con ritmo propio y diferente de “trigar”.

Víctor Escobar

lucas opina?
En su interesante trabalenguas escribe Ospina (¿opina?):

“La crítica como prueba de unión del crítico con el objeto de su crítica.”

¿Què quiere decir? ¿puede plegarse el objeto de la experiencia con el sujeto
que la lee? La idea es muy vieja, es la no distancia pereempirista entre lo
que uno conoce y aquello con lo que uno conoce, yo le pido mayor claridad,
porque no le entiendo.

Victor Quinche

para-empresarios / pre-empiristas / sátira / lenguaje / tumba

“[…] la satira como acto de caridad mantiene unido al satírico con los objetos de su ataque […]” —R.G.G.

Dialogando con Victor Quinche tal vez a lo que me refiero con el trabalenguas “La crítica como prueba de unión del crítico con el objeto de su crítica” es a un estado de unión que incluye la posibilidad de tomar distancia; contrario a la norma de algunas empresas donde se les indica a los empleados que si van a criticar lo mejor es que se vayan (posiblemente las políticas laborales de los nuevos para-empresarios de la seguridad democrática son afines a este ejemplo). También me acojo a la interpretación que da Mary Boom y a su ejemplificación sistemática mediante la figura de un C.C.A.V. (institución que uno esperaría incluya la posibilidad de tomar distancia, pues de no ser así engendraría un C.C.C.A.V. —Concejo de críticos de los críticos de artes visuales—).

Siendo preciso con respecto al origen del trabalenguas en cuestión puedo localizar la mayor área de influencia en un texto de Rafael Gutiérrez Girardot titulado “Karl Kraus y el lenguaje como sátira”. En el texto sobre Karl Kraus he leído la sátira como una forma de crítica. Me gustaría extenderme sobre el asunto del pre-empirismo que menciona Quinche en su correo pero dadas mis limitaciones estaría pensando con el deseo, sin embargo releyendo su generosa explicación (“es la no distancia preempirista entre lo que uno conoce y aquello con lo que uno conoce”) intuyo una mención a la dependencia entre institución e independencia —y viceversa–.

Para detallar el trabalenguas adjunto tres citas del texto sobre “el lenguaje como sátira”:

La satira como acto de amor, de caridad, de afirmación de la vida, cómo el ámbito en el que el lenguaje demuestra su poder y provoca la siempre aproximada plenitud es la ‘scala paradisi’ que tiende el lenguaje para que “la obra acierte”. Pero la satira como acto de caridad mantiene unido al satírico con los objetos de su ataque, es decir, la satira es acto de caridad porque el lenguaje es lazo de unión con los que han pervertido el lenguaje .

[…]

Kraus expresó densamente la actitud emparentada con la de Nietzche, que éste definió en el balance de su vida, en Ecce Homo (postumamente aparecido en 1903), como ‘praxis de mi guerra’: “primero: sólo ataco cosas que son triunfales –dado el caso espero hasta que sean triunfales. Segundo: sólo ataco cosas cuando no encontraría un aliado, cuando estoy solo, cuando yo solo me comprometo… Nunca he dado publicamente un paso que no me comprometa: ese es mi criterio de la acción auténtica. Tercero: nunca ataco personas –me sirvo de la persona sólo como de un fuerte lente de aumento con el que puede hacerse visible una situación crítica general, pero furtiva… Cuarto: yo ataco solamente cosas, en las que se excluye toda diferencia de la persona, en la que falta todo transfondo de malas experiencias. Al contrario atacar es una demostración
de benevolencia, y dado el caso, de gratitud”. Como Nietzche, Kraus atacó vanidades triunfantes, las ataco a ‘corps perdue’, solo, sin acudir a nadie que lo secunde en ese ataque, atacó a personas (los periodistas, los escritores triunfantes) como síntomas de una situación general crítica y furtiva (la que incubó el nacionalsocialismo) y tuvo conciencia de que ese ataque era un acto de benevolencia.

[…]

En la tumba, la lápida de piedra sólo tiene dos palabras: Karl Kraus.

—Rafael Gutiérrez Girardot , “Karl Kraus y el lenguaje como sátira” / (en “Insistencias”, Editorial Ariel, 1998).

Lucas Ospina

dos tesis incompatibles
Continuando el diálogo con Lucas Ospina, a quien agradezco su explicación contextual del sentido del trabalenguas, por mor de la discusión quiero anotar dos cosas.

La primera tiene que ver con la cita con que inicia su generosa respuesta Lucas Ospina:

“[…] la satira como acto de caridad mantiene unido
al satírico con los objetos de su ataque […]”
– R.G.G.

La sátira es un cierto empleo del lenguaje en el que, ciertamente, el objeto del acto satírico está incorporado en el acto mismo. Si un sujeto cualquiera se refiere a otro y satiriza sus acciones, demuestra que el otro le importa, que lo ha acercado al círculo de sus intereses propios. En fin, que se lo ha “apropiado” mediante el lenguaje.

Sin embargo, para lograrlo, primero lo ha tenido que constituir en objeto: objeto de la sátira. Por lo tanto, lo ha despojado de aquello que lo constituye como sujeto y lo convierte en acontecimiento del lenguaje, de un cierto tipo de lenguaje, que además tiene sus leyes propias (hay un delgado límite entre la sátira y la burla grosera).

Si esto es así, entonces la unión (entre el que satiriza y lo satirizado) es un acto puramente formal. Además quien satiriza se puede colocar por fuera de un debate serio, con el argumento “es que yo tan solo satirizaba”. No veo una verdadera unión entre sujeto y objeto de la sátira, a menos que, como propone la cita de Gutiérrez, uno conciba la sátira como un “acto de caridad”, pero esto va en contravía de la hermosa cita de Ecce Homo que introduce Ospina al final de su mensaje.

Mi segunda observación tiene que ver con la lectura política del acto crítico (Ospina pronto salta a la comparación con los para-empresarios, que comparto en su contenido pero a la que le veo un problema conceptual). Mi impresión es que en esta respuesta de Ospina, en el texto de la profesora Amparo Vega que se adjuntó del Archivo X y en el comentario de Mary Boom se defienden dos tesis incompatibles: la del principio moderno de la autonomía del arte (que tiene su origen en Kant) y la del principio (siglo XIX, estéticas del reflejo) de la relación íntima entre arte y política.

Creo que son incompatibles, porque una discusión acerca del arte que refleje tan solo las contradicciones entre creación e institución y que ofrece como respuesta el surgimiento de una nueva institucion (CCAV), parte de una diferencia acrítica entre aquello que es bueno (de antemano, sin indicar las características que lo hacen bueno), que sería una cierta concepción del arte y aquello que es malo (en una descripción también superficial), que serían las instituciones y sus políticas.

Finalmente, si se me permite una intervención “tipo profesor”, creo que el artículo de la profesora Amparo Vega lee los primeros parágrafos de la Crítica del Juicio de Kant (se centra en la “analítica”) y no fortalece algo que es mucho más fuerte: la “dialéctica” que se encuentra a continuación en el mismo texto. Allí hay otra lectura distinta de la universalidad de los juicios de gusto, que Vega ha remitido a la individualidad (con lo que no serían juicios de gusto, sino juicios acerca de los placentero, por lo tanto, no estéticos)

Como siempre, creo que hay que revisar fuertemente las aristas del asunto.

Victor Quinche

el automático
He seguido con interés las tres conversaciones que actualmente tienen lugar en este espacio. Por una parte, me llama la atención la simultaneidad de estos diálogos. Es como estar en uno de esos cafés -como el célebre “automático”- donde se reunen artistas, escritores, filósofos, estudiantes y un grupo de asiduos que unas veces los escuchan, y otras, se concentran en sus asuntos. En la mesa donde conversan Antonio Caro y Gloria Posada, reaparece el tema del salón con humor. Me interesa agregar que mientras en el país se alteran los flujos de público entre regiones y se amplian carreteras y hoteles para que den abasto al movimiento de gente causado por los salones regionales, en la ciudad de Cali se está dando algo distinto. El salón se está organizando por la misma gente de la ciudad y con reglas de juego distintas a las que imparte el ‘omnipotente’ ministerio.

Sin partir de definiciones de autonomía kantianas o del siglo XIX, podría decir que los caleños lograron desarrollar su salón de forma autónoma. Es decir, tomando ellos las decisiones a partir de criterios definidos por ellos mismos. Con lo anterior me interesa tender un puente entre la conversación de M. Boom, V. Quinche y L. Ospina, y la de G. Posada y A. Caro. Y no es que las instituciones sean malas o buenas. Es simplemente que, como sucede con el caso del Reina Sofía España, las más de las veces parecen preocupadas por impulsar eventos y políticas que parten de esquemas institucionales (modelos de exposición y difusión que dan mayor relevancia a la voz de la institución que a la de la comunidad artística) propios de un país como el nuestro, en el que las instituciones culturales no se caracterizan precisamente por ser sólidas y construidas a partir de políticas coherentes y sostenibles. Y esto no es un problema de las instituciones y mucho menos de sus funcionarios. Es un problema mayor que tiene que ver con la poca importancia que históricamente se le ha dado a la cultura en Colombia.

rodrigo leyva

críticos vs. curadores
Y parece que los problemas de la crítica no son sólo locales. Un artículo interesante en la revista inglesa Frieze de este mes (puede verse en http://www.frieze.com/column_single.asp?c=244 ) habla del enfrentamiento entre curadores y críticos que, por ahora, parecen ir perdiendo los críticos. Lo que, personalmente, me parece una lástima. Porque tanto a curadores como a artistas les conviene, a nivel de calidad, que haya gente inteligente digiriendo lo que hacen, atajándolos cuando se elevan en sus nubes ombliguísticas.

Alguien en este foro mencionó lo importantes que eran los críticos para guiar a los compradores de arte y sí, esa es una de sus funciones. Los críticos dan valor a las cosas, evalúan. Y aunque, en general, sus evaluaciones no son monetarias, el mercado hace la conversión bastante rápido. Sin eso, la gente que no sabe mucho de arte (e incluso la que sí) simplemente no sabe qué hacer, cuánto pagar, cuánto y cómo disfrutar lo que tiene al frente.

La cosa es que vivimos en una época medio parricida, donde las figuras de autoridad intelectual han sido cuestionadas hasta la extinción. Y cada nuevo ataque a las figuras de autoridad hace que el público bien enterado se levante y aplauda. Porque como la idea de calidad quedó convertida en una ridiculez, un mito opresor, el único valor absoluto, lo único que se alaba, es la destrucción de ‘lo institucional’. Una herencia de la vanguardia del siglo XIX que está en mora de ser reevaluada. Pero como los que evalúan y reevalúan son los críticos…

Manuel Kalmanovitz
http://malasamistades.com/blog

golpe a curadores
El planteamiento de Kalmanovitz es más que válido. En Bogotá, en Colombia, críticos y curadores se han convertido en una sola persona. Y eso no es sano. Últimamente los curadores se han convertido en las figuras más relevantes de todas las exposiciones que se presentan. Más importantes que los artistas. Es una operación de ego que, para citar un ejemplo bastardo, puede verse en un equipo de fútbol. En el Real Madrid el técnico les pidió a sus jugadores que llevaran un auricular para que él pudiera dictarles las instrucciones de cada jugada. Ahoa, según ese planteamiento, Luxemburgo es más importante que Zidane y Raúl.

Pero regreso al tema principal:

Cada muestra, o al menos cada muestra “relevante”, tiene un título: Curado por… Y da la casualidad que el dichoso curador es el único crítico válido. El único, o los únicos, que tienen algo que decir sobre el arte. Ya es hora de golpearlos.

La última tendencia del arte contemporáneo en Colombia es una serie de artistas herederos de Antonio Caro y de malos imitadores de lo que empezaron a realizar, cinco años atrás, artistas como Wilson Díaz y Jaime Ávila, ¿de quién es la culpa? ¿de los artistas copietas o de un grupo de curadores y galeristas que se han empeñado en apoyar este tipo de manifestaciones? Los críticos no pueden ser los curadores de las muestras. Y tampoco los artistas, porque ellos dependen del cuidado y el apoyo de los curadores. Es un círculo vicioso. Las voces independientes son escasas y, por lo general, desechadas por el medio artistico, ¿pero cuál es la solución? Esa es una discusión de nunca acabar. Los medios masivos no tienen críticos o, por lo menos, espacios lo suficientemente visibles…

En fin… es sólo una opinión. Pero finalmente la conclusión es una sola: Está muy mal que la mayoría de críticos tenga o mantenga por sobre todas las cosas el título de curador. Insisto: no es sano. Y la otra crítica empezar a golpearlos con más saña.

Fernando Gómez

el dilema
Todo este asunto, rancio y ya no tan pintoresco de la pugna entre instituciones y nuevas prácticas, entre críticos y curadores, entre museos y galerías, en el que, entre otras cosas, no han intervenido críticos ni curadores, museólogos ni galeristas, hace que se me corte toda la mala leche. Es como un ring lleno de gelatina verde al que no asisten las luchadoras en tanga. O como diría Ricardo Arjona, “como encontrarle una pestaña a lo que nunca tuvo ojo”, o algo así.

Porque en el fondo, ninguna de las partes involucradas en el debate ha hecho, hoy como ayer, presencia. ¿Dónde están los dueños de museos y tenderetes de cuadritos? ¿Alguien podría enseñarle a usar internet a las doctoras Cuervo y Zea? De repente es que no saben cómo se manda un mensaje electrónico lo que las mantiene en silencio. De pronto es que a Jaime no le llegó la invitación a la oficina; por favor, llamen a la secretaria del Instituto para confirmar. Miéntanle si es el caso, díganle que repartirán martinis a diestra y siniestra.

Y si esto no funciona, propongo que todos nos llamemos, de ahora en adelante y por el próximo mes, “Jaime Cerón”, el siguiente “Elvira”, luego “Serrano”, y así sucesivamente. Por lo menos crearíamos un mito en torno a los apabullantes niveles de producción textual de nuestros funcionarios culturales. Imaginen cómo se enriquecería la figura de un Eduardo Serrano que, durante un mes, se dedica a la producción de cinco o seis textos complejos, contradictorios y conflictivos para ser publicados en esferapública.

Porque en el fondo, tal cual nos lo dicen las traducciones castellanes de Shakespeare, “Cerón o ser, he ahí el dilema.”

xoxo,

Jaime (antes conocido como “Paquita”)

que alivio!!
apreciado Jaime (antes paquita):

que alivio, que refrescante! por fin alguien se aburrió de diálogo de sordos que estabamos siguiendo y lo expreso, que valentia, que coraje! yo por mi incapacidad de expresarme de manera escrita coherentemente o por lo menos en los terminos en que el dialogo se desarrolla, estaba apabullada y en silencio, que cansancio de debate.

cordial saludo,

Elvirita (antes desconocida asi que no importa)

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la crítica de arte en colombia

Texto leído por William López en el lanzamiento del “II Premio de Crítica de Arte”, que apoyan el Ministerio de Cultura y la Universidad de los Andes. A partir de este evento se abre -al día siguiente- el presente debate en esferapública.

la crítica de arte en colombia: amnesias de una tradición >
http://www.esferapublica.org/lacriticadearteencolombia.htm

version en Word >
http://www.esferapublica.org/lacriticadearteencolombia.doc


yuxtaposiciones

hola gloria, hola lista. me tardo en contestar un poco. tus correos me llegan a junk mail, y no se porque… )

0. tu no tienes ningun problema cognitivo, son mis incoherencias.

1. el texto no es, ni pretende ser parte de un genero literario, se llaman emails.. y van con critica, autocritica, ironia, reflexion e incoherencias debidas a las multiples “yuxtaposiciones” (palabra de artista). no es ni blanco ni negro..

2. mi email no tiene nada de que ver con lo escrito anteriormente acerca del salon, sino con el nerviosismo que se asoma en la escena publica cada vez que se aproxime otro salon.

3. tu comentario numero 3 es realmente gracioso. parece lo que leiste con demasiada “seriedad” y no era mas que una broma..no te parece gracioso? releelo. no bederias pensar que fue copiado/pegado con intencion “moralizante”. moralizante?? uiuiui..

4. no comments

5. calumnia me parece un poquito demasiado. pero tienes razon, la verdad no me referia a la misma persona..mi error pido disculpas.

6. se firma con seudonimos…podras entenderlo como bien o mal quieras, no es cobardia ni miedo…como bien citas mi mala ortografia, se trata de un gesto hacia un pensar colectivo y no individual- “autorizante”…por eso sobra la firma y se invita a mathurin milan. “Mathurin Milan, messo nell’ospedale di Charenton il 31 Agosto 1707: «La sua pazzia è sempre stata di nascondersi alla famiglia, di condurre in campagna una vita oscura, di subire dei processi, di concedere dei prestiti a usura e a fondo perduto, di portare a spasso il suo povero spirito per strade sconosciute, e di credersi capace delle cose più grandi».

7. esta es la pregunta acerca de la retorica. entendemos cosas distintas. retorica en muchos de esos largos tratados que circulan por esta lista y que obedecen mas a una grandilocuencia, a un “arte” de escribir de manera persuasiva que poco genera en la interaccion con los otros en este espacio publico. son posts que apuntan mas a generos y estilos para autopostularze. a eso me refiero y se que no estamos de acuerdo y no se trata de que lo estemos pero si de que se abra un espacio en esta esfera a una interaccion menos gris, mas alegre y que tal vez genere acciones mas aterrizadas que criticar instituciones dinosaurio. espero no entiendas que estoy en contra de generar nuevos modelos. con eso creo que le doy parte de respuesta a tu numero ocho.

con respecto a los links de esfera publica, si, propondre unos cuantos en los prox dias.

buen dia,

/J.A Touzard


sugerencias al IDCT

Sugerencias para el IDCT y el Sistema Distrital de Cultura, con énfasis en las Artes Plásticas:

1. Que el Gerente de Artes Plásticas realice un censo tentativo de las personas que en Bogotá dicen que se dedican a los asuntos del arte, desprovisto este censo de cualquier calificación acerca de lo que es buen o mal arte, es decir, independientemente de una línea ideológica del Gerente de Artes o de alguien más. Estas personas se encontrarán automáticamente inscritas como posibles elegidos y/o electores al Consejo de Artes Plásticas por el sólo hecho de aparecer en el censo. Este censo puede convocarse por Internet u otros medios de difusión sociales (prensa, radio y televisión) y bastaría con que la persona afectada se inscribiese como “artista”. En cualquier caso, el IDCT no exigirá ninguna justificación y será suficiente y necesario el que cada una de las personas consultadas se declare o renuncie a declararse “artista”.

2. Que los Consejeros de Artes Plásticas no tengan ningún vínculo contractual con el IDCT ni durante su ejercicio como consejeros, ni durante un lapso de tiempo de un año antes a iniciado su ejercicio o un año después de terminado su ejercicio.

3. Que los Consejeros de Artes Plásticas no puedan ser jurados, otogar o recibir premios en acciones convocadas por el IDCT. En el caso de ser miembros y artistas, que no hayan expuesto durante un periodo de un año antes de iniciado su ejercicio como consejeros en espacios en donde el IDCT pudiera tener alguna capacidad de decisión o influencia, que no lo hagan durante su ejercicio, y que tampoco lo hagan un año después de terminado su ejercicio.

4. Que se declare nula la elección de un consejero si sus votos son inferiores a un 40% de la razón entre la cantidad total de inscritos -según el censo propuesto- y la cantidad de miembros del Consejo. Ejemplo: si hay 10 consejeros y 5000 personas en el censo cualquier elección con una votación inferior a 200 votos (40% de 5000/10) será declarada nula.

5. Que se considere una falta grave del Gerente de Artes Plásticas la imposibilidad reiterada de un cierto número de veces para elegir un Consejo de Area (Ej.: 3 veces).

6. Que se establezca dentro del sistema la posibilidad de que el Consejo de Area vete iniciativas personales del Gerente.

7. Que se extiendan las funciones de los Consejeros de Area a la discusión sobre los presupuestos, y no meramente a las políticas culturales del sector.

8. Que ningún gerente de Artes Plásticas pueda permanecer en el cargo durante más de cuatro años, tiempo suficiente para dar continuidad y exhibir los resultados de una línea de acción específica.

9. Que se establezcan salarios para los Consejeros y términos de permanencia máximos en los Consejos.

Un Consejo en donde cada miembro ha sido elegido con cuatro, cinco o diez votos, no puede ser considerado ni representativo ni participativo. Lo que es aún peor, tiene los vicios de los dos sistemas, y las ventajas de ninguno. Por un lado, el vicio “representativo” de distribuir el poder de gestión e influencia en favor de sí mismo o de sus allegados por méritos de afinidad ideológica o simpatía y de ignorar deliberadamente la presencia de una abstención que ha sido siempre mayoría; por otro lado, el vicio “participativo” de tomar ventaja de esa abstención para justificar sus decisiones: la administración sigue en obligación de no excluir a los contribuyentes aun cuando ellos se nieguen a asumir un rol en los procesos de participación. No participar no es razón para ser ignorado por una institución estatal.

Creo que un silencio de la institución alrededor de estas sugerencias equivale a decir que están concientes de los vicios y que lejos de subsanarlos planean profundizarlos por vía de la indiferencia puesta en práctica en la esfera pública. Por supuesto, se puede renunciar a la institución, sin embargo este estado de cosas debería suceder sí y sólo sí la institución renuncia también a los impuestos de los contribuyentes.

Pablo Batelli


fernando…

Fernando Gómez responde a mi humilde texto alegando que los argumentos que esgrimo van “ad hominem”, y que sólo incentivan el odio. Pero no hay tal. Estoy segura de que Elvira y Gloria son muy hábiles consiguiendo dinero. Y sé que son muy capaces a la hora de persuadir víct, eh, digo, patrocinadores que ayuden a darle vida a sus proyectos. Sí, Gas Natural, Mattel, y todo lo que quieras. Supe que lo de las barbies, por ejemplo, salió muy bonito cuando se hizo, aunque debo confesar que no fui. Yo misma le hago los vestidos a mis muñecas…
Creo que no se trata de odiar sino de pensar en si Elvira sabe o no usar internet. Tal vez su silencio sí se debe a un triste aislamiento tecnológico. O de pronto desconoce la existencia de este grupo de discusión. Tal vez no se trata de la plata que ella consigue, sino de cómo la invierte. Cuando digo que inviten a Jaime, so pretexto de un martini, no lo digo por odio, pues admiro a Jaime, a sus amigos y su galería, siempre tan bien decorada, sino porque a él, al igual que a mí, le gustan los martinis, las canciones de Chichi Peralta y los zapatos vistosos. Y eso no es pecado.
Si pido que firmemos “Eduardo Serrano” todos durante un mes, es más porque pienso que en este flujo de subjetividades e Instituciones polvorosas, nada resulta mejor que ponerse en los zapatos del otro para hacerle pensar otra cosa. Para violentar y reir, porque, recordémoslo, sólo hay acontecimiento allí donde se sacude el orden a seguir. Donde el programa se quiebra, donde la confrontación retoma su sentido original de “dar la cara” y entonces es díálogo o polílogo y no, como decía Nietzsche, “diente inútil sobre el tiempo inútil”.
No es más, querido.

Paquita


intertextos

Desde hace varios días he estado atenta al desarrollo de ésta discusión, y con la última lectura del blog.esfera, me doy cuenta de la diversidad de postulados, ramificaciones e interlocuciones, que a veces se imbrican o se yuxtaponen, y otras no se sabe muy claramente, a qué o a quienes se refiere.

Las respuestas inmediatistas meparece que no decantan una reflexión. Por ello, a pesar de ser enviado desde el viernes el texto de “nomeparece”, y que uno de los párrafos del señor Batelli en el blog, dice que posiblemente esta respondiendo a un cuestionamiento dirigido a mi, apenas ahora meparece necesario continuar mi interlocución.

No entiendo muy bien la argumentación del texto enviado desde el correo “nomeparece” y firmado como “mathurin milan”. No sé si es un problema cognitivo mío, o de incoherencia del “autor”. Sobre ello pongo a discusión lo siguiente:

1- meparece que no es claro si el texto es una mezcla de géneros, o es una opinión, una crónica, o una crítica; en cuyo último caso, sería un tanto paradójico hacer una crítica a quienes critican la crítica, pues según el autor esta cansado de ésas críticas… Es algo así como el chiste de hace unos años: “No estoy a favor ni en contra sino todo lo contrario…”

2- meparece que el autor combina discusiones generadas hace ya un tiempo en Esfera Pública, incluso textos anteriores a los que hace poco algunos empezamos a escribir. Por lo tanto, es reduccionista que le atribuya a la realización del Salón Nacional –que por lo demás no es próximo- el debate sobre la crítica y la curaduría generados en éstas páginas.

3- meparece incoherente que el (la) señor(a ¿??) mathurin cuestione los links enviados por otros participantes de la esfera “…estan tambien bastante cansados y no hacen mas que repetir estructuras, pareceque solo pretenden instituzionalizarse con y segun el google rank de hace un par de años.” (se copia la ortografía de origen)

La contradicción radica en que al final de su texto no envía un link, sino algo peor, la recomendación para asistir al “IV Encuentro Internacional de Emprendimiento y Creación de Empresas”, a realizarse en la Universidad de Antioquia. ¿Eso qué significa? ¿qué ahora sí nos darán las directrices correctas para hacer del arte una empresa eficiente y productiva? Al final de la propaganda enviada por el (la) señor(a) mathurin dice: “Es importante que DOCENTES Y DIRECTIVOS participen en el evento con el ánimo de crear una cultura emprendedora institucional”. Al menos éste dato, además de ser moralizante, nos puede dar un indicio del perfil sicológico y de las actividades académicas o laborales del autor.

4- meparece inquietante que se excluya de todo cuestionamiento de lo institucional o lo no-institucional, la función de las universidades en la sociedad, asumiéndolas como lugares objetivos y asépticos respecto a las problemáticas de su entorno. Meparece ingenuo que se las pretenda “neutrales” en el ejercicio y los imperativos de “la verdad”, como si en ellas no se desplegara ningún tipo de interés personal o gremial.

5 -meparece que referirse a la señora Natalia Gutiérrez como alguien que “esta en el limbo o purgatorio desde hace un par de generaciones” no aporta a la discusión, y mas bien es una práctica retórica o un insulto personal. Por el contrario, si ella hace unos meses fue elegida como jurado de selección del Salón Nacional, y le fue cuestionado en Esfera Pública que quisiera hacer del salón una curaduría de autor por fuera de la reglamentación; y casi inmediatamente después fue premiada con la curaduría del Salón Regional en Bogotá, donde tendrá plena libertad para desplegar su autoría… Es evidente que no esta en “el limbo o el purgatorio” sino más bien en el eje de todo el debate…

Por ello, en términos generales, meparece que subestimar al interlocutor, ya sea no asistiendo a la exposición de su proceso de investigación, o simplemente ironizando sobre su trabajo o calumniándolo como persona, no es un ejercicio de la crítica.

6- meparece que el planteamiento: “…casi todos los nombres que se mencionan no pretenden mas que autolegitimarze, cuando sera que damos el paso al trabajo colectivo donde no hay ni artista, ni autor sino un grupo o mejor aun, una idea no vendible.” (copio textual con la ortografía del autor). Tiene implícito un contrasentido, pues a pesar de juzgar los nombres, él firma su artículo. Firmar es a-firmarse.

Aunque, asume un nombre ficticio, evidencia por un lado, su cuidado de no exponerse a la censura del medio artístico, y por otro, el no perder su identidad. Paradójicamente no tiene uno sino dos seudónimos: “nomeparece” y “mathurin milan”. En éste sentido, todo bautizo, así no sea institucionalizado en la Registraduría Nacional, es una inscripción en la sociedad y la cultura.

Asimismo, es extraño que uno cuestione a los escritores por sus textos “críticos” donde muchas veces hacen de las artes plásticas, literatura; mientras algunas personas de la plástica quieren convertirse en personajes literarios…

No obstante lo anterior, es importante reconocer los aportes dados por quienes ejercen la plena “libertad” que creen les da el anonimato….

7- meparece que después de lo enunciado, es necesario entonces, preguntarle al señor mathurin milan, ¿a qué se refiere exactamente cuando habla de retórica? ¿será que entendemos por la palabra conceptos totalmente distintos?

8- meparece, que a pesar de todo, el gran aporte de mathurin milan es recordarnos que toda crítica puede estar plagada de contradicciones, y que hasta quedarse callado es también sinónimo de sospecha. Igualmente, que una crítica debería ser algo mas que la descripción de una simple opinión personal, o la exhibición de las buenas o malas intenciones de un autor. Un texto tendría la responsabilidad de estar solidamente argumentado, y en éste sentido, me refiero no sólo a lo que circula en la red, sino a lo que cotidianamente es publicado como simulacro de crítica .

Pero, el gran desafío, no es exigir altura intelectual a quienes escriben y publican, sino a los lectores o no-lectores que con su silencio, comodidad, o indiferencia, legitiman lo insuficiente.

9- Para concluir una visión general de las últimas discusiones de la esfera, el debate entre lo institucional y lo no-institucional, pasa por la dinámica de la cultura, donde cada agente redefine sus funciones, sus límites, y sus posibilidades de acción o reacción; en una tensión donde lo uno puede constantemente mutar en lo otro…sin que exista necesariamente entre ambos, un dilema moral.

gloria posada

FIN


más rotación

“Por su parte la mayoría de líderes y funcionarios del sector artístico en particular, actúan de forma que acaparan muchas de las dimensiones del campo en un solo poder personal, ocupando y usurpando casi todos los ámbitos de acción de la esfera pública y privada. Así, este tipo de conductas, sumadas al estado de las cosas, contribuyen a obstaculizar severamente el desarrollo profesional de otros agentes que el medio requiere de manera urgente para enriquecerse, articularse y generar la posibilidad de un campo que cumpla su inmensa y crucial función social y por demás genera una insana concentración de poder que siempre va en detrimento de un equitativo acceso a las estructuras sociales en las que indefectiblemente nos movemos.” María Belén Cierto Alberto Sanabria, en el texto María Belén no habla específicamente de “cargos vitalicios”, pero….. sabemos que el Miniserio de Cultura es un ejemplo de cambio administrativo, ¿pero qué sucede con los otros estamentos culturales como el IDTC (Artes Plásticas) y la BLAA? Creemos que lo que Carlos Vergara y el “terrible” Pablo Batelli apuntan es muy claro. Los funcionarios responsables en efecto son responsables, pero qué pasa con cargos que son creados para participación pública como los del IDCT y nunca salen a luz pública, eliminándose así la participación de otros ciudadanos capaces tal vez de administrar la cultura?
josé peña
CAAI
Colectivo de Artistas Anónimos e Independientes