apelación y llamado

Apelación y llamado a desconocer el fallo >
http://www.esferapublica.org/apelacionfallo.htm

Pablo Batelli


acta del jurado

Premio Nacional de Crítica. Acta del jurado >
http://www.esferapublica.org/actapremionalcritica.htm


Memoria de una visita a Nuevos Nombres

Desde la edad media, las lenguas románicas heredaron del latín el término locus para des­ignar el emplazamiento de un objeto determinado. La palabra Spatium, también del latín, designó en un primer estadio un intervalo -cronológico o topográfico-, que separa dos puntos de referencia: un vacío por llenar. La primera concepción de lugar era indivisible, totalizaba los elementos y las relaciones, y el término tenía una carga positiva y rica, en oposición al espacio. El término sans space se utilizaba para significar inmediatamente y el término sin lugar, para designar a los marginados de la sociedad [Zumthor]. El no lugar, era lugar de tránsito por llanuras deshabitadas, bosques o desiertos: el espacio vacío entre dos emplazamientos. Estos espacios estaban afuera, entre, las localidades (ciudades). La verificación del concepto se re­aliza en la literatura y la poética.

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arte político monumental

“Bienvenido, has llegado
En el momento justo
Y al lugar indicado

Yo seré tus deseos hechos piernas
No todo lo rico engorda
No todo lo bueno es pecado

Besame de una vez
Te amarro a mi sofá burgués

Bleibe baby bleibe baby
Geh nicht wieder weg
Bleibe baby bleibe baby
Geh nicht wieder weg”

Shakira (de su albúm Fijación Oral)

En la foto aparece el monumento a Shakira antes de viajar a Barranquilla por barco, donde llegó el pasado 22 de marzo. Abajo a la derecha se ve a su autor, el artista, concejal y cantante alemán Dieter Patt, quien es fanático furibundo de la escultural cantante y tiene relaciones comerciales (con Colombia) desde hace más de diez años. (“Ese si que es una artista político de verdad. Además no tiene pinta de mamerto. Para rematar es mono, ojiazul y lleno de plata. ¿Será soltero?”)

El problema es que el monumento ya llegó a Barranquilla y no saben donde ponerlo. Hay opiniones encontradas, pues para muchos se trata de una versión teutona del marketing de Botero, para otros un homenaje más que merecido a la autora de Fijación Oral y Tortura. La polémica sobre el sitio donde debe ser instalado el monumento a Shakira obligó a convocar a una reunión entre representantes de la real politik nacional, altos funcionarios de gobierno y personajes ligados al mundo cultural y urbanístico para tomar una decisión por consenso. (severa parranda vallenata hasta el día siguiente en el pent-house de Checho Emiliani)

“Es uno de los monumentos más importantes que se van a tener en el Departamento y en Barranquilla y, por lo tanto, hay que hacerle honor y no podemos equivocarnos en el lugar donde se va a colocar”, sostuvo al final de la reunión la esposa del gobernador del Atlántico.

El conocido artista, concejal, músico y humanista alemán conversando en su atelier con Herbert Mauss (de bigote), famoso artista surrealista berlinés y representante de BMW en Paraguay. Dieter Patt se encuentra en negociaciones con destacados políticos y concejales de Bogotá para donar varias de sus obras (en la foto) a un conocido museo capitalino. (“¿Será que si le recibimos esas obras de arte político nos apoya con una buena partida en euros? ¿Qué tal una colectiva con Belisario, Jaca, Duvan y Dalita? …invitemos también a Bruno Díaz, que también es artista y concejal!”)

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los frutos de “catarte”

¿Hay artistas que ya están participando en el programa de “Buenvivir”?

Anexo imagen animada que descontextualicé de la página de Rueda y Cia. Será que el artista sabe que su buen nombre está siendo utilizado para posicionar a estos amantes de la buena vida?

Ernesto Triana


“Un cariñoso brochazo de buenvivir…”

En una invitación que está circulando actualmente se lee, luego de una portada que muestra una brocha embadurnada de pintura roja sobre fondo rojo:

Un cariñoso brochazo de buenvivir será servido el martes 28 de marzo al medio día, en honor a doña ELVIRA CUERVO DE JARAMILLO a quien damos una cordial bienvenida como Ministra de Cultura.

La Mesa del Buenvivir
Calle 79A #8-31
Hora: 12:30 del día

Al volver sobre este texto, parece no haber nada extraño: un grupo de humanos decide saludar el nombramiento de alguien que considera digno de homenajear en un evento privado. Lo que resulta interesante de esa invitación –además de la curiosa expresión “cariñoso brochazo de buenvivir”-, es el discurso que acompaña la misiva que a manera de texto protocolario, promueve el agasajo. En un escrito firmado por Julio Eduardo Rueda Riaño se equipara la elaboración de vinos con la producción de arte. Hasta ahí parece no haber nada extraño: un humano aficionado a la buena bebida decide honrar el esfuerzo de los maestros vinícolas comparándolo con el de los maestros artistas. Sin embargo, tras recordar el empeño de los teóricos y artistas contemporáneos más progresistas por erradicar la valoración mística sobre el arte pasado y actual, vemos que muchos de los tópicos contra los que solían luchar aun se mantienen incólumes. Pareciera que la batalla por eliminar ciertas apreciaciones del producto artístico hubiera terminado con resultado adverso. Es bien sabido que aquello que tanto se reprime termina por retornar de forma imprevista. En cualquier coctel salta la liebre formalista.

Comienza diciendo Rueda Riaño que el arte “como actividad creativa del ser humano, consiste en transformar y combinar materiales, imágenes, sonido y genio para transmitir una idea o un sentimiento y producir un efecto estético, o embellecer ciertos objetos o estructuras.” Al parecer, estamos ante una reflexión concisa sobre la actividad artística; sin embargo, la afirmación con que remata esa sentencia anuncia de qué manera el autor cree que un artista interviene en su trabajo, apoyado sobre todo en el uso de una herramienta mental difícilmente localizable y considerada por algunos preciosa: el genio. ¿Cómo controvertir los aciertos de un productor de arte, si su tarea estuvo dirigida por el genio? Si Rueda Riaño está convencido que hacer vinos es lo mismo que hacer arte, no resulta dudoso que continúe diciendo: “la siembra y la transformación de la vid como materia viva produce en su conjunto un complejo resultado que relaciona de manera magistral exclusivamente elementos que van más allá del efecto estético o transmisor de ideas o sentimientos.”

La sensación que despierta este trago amargo podría ser de molestia o encomio. Y, en el sentido que tiene este escrito, resulta preferible optar por la primera. Sobre todo si se considera adecuado observar el pernicioso efecto que producen afirmaciones como aquella en la manera que el público marginal al campo artístico evalúa la producción de arte. Siguiendo por esta vía es posible darle la razón a quienes desacreditan esta actividad por considerarla accesoria e inútil. Quedan bastante lejos las críticas que han venido haciéndose sobre el supuesto paralelismo entre producción de arte y enaltecimiento moral. Las dudas que pudieran tenerse respecto al contenido fuertemente autoritario de dicha percepción son dejadas de lado, y ello resulta bastante preocupante. Los sueños de la valoración formalista producen no sólo obras de nulo impacto social, sino objetos con aspiraciones hegemónicas. ¿Cómo controvertir los aciertos de un productor de arte, si su tarea estuvo dirigida por “el genio”? Cuestiones como la forma en que un artista se somete a cierto tipo de deformación intelectual para explotar su talento, las posibilidades de acceso que tiene para aprender ciertas estrategias de producción o la forma en que su obra circula en el mercado de la mano de actores con intereses específicos (hay que señalar que esta invitación viene avalada por la empresa J.E. Rueda & Cía), parecieran ser necedades de críticos marginales –o no invitados a dicha fiesta.

Por lo demás, Rueda Riaño identifica sin sonrojarse a un grupo de artistas locales, asemejándolos a famosas casas vinícolas, para extraer de ahí una interesante ecuación: “Ana Mercedes, Cárdenas, Zapata, Peláez, Miguel Ángel Rojas […] podrían ser el sinónimo de Chateau Lafite en Francia, o Sassicaia y Ornellaia en Bolgheri, campiña Toscana de Italia o Viñedo Chadwick en el Valle de Aconcagua, Chile…”

Adicionalmente, pasa a decir que si no se comprende efectivamente el contenido de una obra esto no importa, pues de lo que se trata ante todo es de un asunto de índole sensorial. Al respecto, Rueda es suficientemente claro: “… lo más importante de este paralelo entre una obra de arte y un vino de calidad suprema es que el hombre, además de admirarlo y disfrutarlo estéticamente, incluso sin haber comprendido la idea del artista (el subrayado es mío), puede beberlo y llevarlo hasta su torrente sanguíneo, sabiendo que alegrará su espíritu y que cada sorbo conllevará a la excitación de los sentidos…” En conclusión, hay que embriagarse de arte para poder disfrutarlo, lo contrario sería como añadirle agua para retardar su efecto. ¡Valiosa metáfora!

Este asunto es completamente serio. Sin entrar a analizar si se trata de una descarada manipulación del arte en beneficio de una táctica de incremento de good willl en el universo de las relaciones públicas, habría que contemplar en qué medida aun se le reclama al artista que embellezca e interprete favorablemente la forma en que se perpetúa el status quo. Obras hermosas, buen vino, talento creativo explotado por buenos manos, funcionan como ingredientes afortunados de una desafortunada alianza entre arte e industria, donde los artistas salen mal librados.

Guillermo Vanegas

PD: Otra de las firmas que aparecen en la invitación es la del taller Arte Dos Gráfico. Valdría la pena pensar si uno de los resultados de esa reunión sería una convocatoria (con curador reconocido a bordo) dirigida a los artistas locales, para que diseñen las etiquetas de una nueva cosecha de vino importada por la otra firma patrocinadora. De ser así, queda abierta la invitación para darle nombre a ese evento. Por ahora se proponen exabruptos como “Vino-arte”, “Embriag-arte”, “Cosech-arte” o “Cat-arte”.


imágenes bolivarianas

“El pasado 15 de marzo el presidente Álvaro Uribe visitó La Paz y regresó con un retrato de Simón Bolívar perfilado en hojas de coca y una misión ‘autoasignada’ de mediar a favor de los intereses bolivianos en Estados Unidos. La peculiar obra de arte no es fruto de una nueva era estética inaugurada por el presidente Evo Morales, defensor de los cocaleros, sino que se inscribe en una tradición boliviana de varias décadas, consistente en recordarle al mundo que la hoja de coca ha sido inocente producto de consumo milenario. No hay viajero, ilustre o modesto, que aterrice en La Paz y no reciba su dosis de té de coca para el mal de altura; quizá el presidente Uribe también se benefició de su reconfortante efecto.” (*)


En la foto (publicada en primera página de El Tiempo) vemos un presidente Uribe absorto y sorprendido en el momento de recibir el obsequio. Piensa muy poco y afirma: “Si para esto se usa la coca, me parece muy bien”… respuesta un tanto apresurada en este significativo gesto oficial que enmarca la imagen del Libertador. Obviamente viene de un presidente que tiene entre sus banderas la erradicación de la coca. Pero la coca también representa otras cosas, sobre todo en un pais como Bolivia.

Lo primero que vale la pena tener en cuenta es el contexto, es decir, no se trata de un acto oficial en el Palacio de Nariño, el obsequio se lo está entregando el presidente de Bolivia en su Palacio Presidencial. Segundo, Evo Morales además de representar a su país, representa el pueblo indígena para el cual la hoja de coca es parte fundamental de su cultura. Tercero, el presidente boliviano es el abanderado principal de una causa que busca reivindicar la hoja de coca en un escenario político mundial que la condena y estigmatiza. Cuarto, mientras que esto sucede, en Bogotá circula la noticia de que se va a construir en concreto un abstracto-geométrico mega-monumento a Bolívar a un costo de doce mil millones de pesos. (“Si para eso se usa la plata, me parece muy bien”)

Por otra parte, vemos también cómo el arte, la política y el mercado ocupan un lugar central en este gesto presidencial, lo cual no debe sorprendernos pues de alguna forma ese lugar lo ha tenido desde hace siglos. Así como en otras épocas los reyes encargaban a los pintores de la corte una obra para obsequiarla a un monarca amigo como muestra de su aprecio y su magnificencia, el mandatario boliviano reafirma esta tradición de larga data con este gesto que representa su lucha y su cultura. (En un momento de gran tensión política con el reino de Flandes, Luis XIV, el Rey Sol, atiza las llamas enviando como obsequio a su homólogo flamenco, una pintura que representa en primer plano el hundimiento de un barco de la Armada Real de Flandes en medio de una batalla naval con los franceses)

Continuando con la foto, podemos apreciar cómo nuestra ministra de relaciones exteriores, haciendo gala de la diplomacia y la elegancia que la caracteriza, sonrie como si nada en este momento inesperado y mediáticamente embarazoso. Detrás del séquito oficial, vemos que un segundo marco para esta escena es el palacio presidencial, que como todos los de su clase en latinoamérica, copia en la medida de lo posible el carácter suntuoso y refinado de los palacios franceses, con los que la elite criolla busca dar legitimidad estética a una imagen y a un poder que no se caracterizó precisamente por su bondad con los indigenas que sometió y, en todos los casos, explotó. (Si este gesto se hubiese dado en el Palacio de Nariño, lo más probable es que suceda completamente al contrario: el presidente Uribe obsequie a Morales una pintura de un reconocido artista indígena como muestra de que no sólo respetamos su cultura, sino que cotiza muy alto en el mercado local)

El pasado fin de semana el fotógrafo Spencer Tunick visitó Caracas. Para la muestra, una foto en la que apreciamos a parte de los 1500 voluntarios posando alrededor de una estatua del Libertador. Esta otra escena donde el arte, las lógicas del mercado y la política reaparecen de nuevo, tiene una serie de connotaciones bastante particulares. La primera es el gran apoyo logístico que el gobierno de Chávez dió a semejante espectáculo con el que el caudillo seguramente buscaba enmarcar su imagen. Dice en el boletín oficial de la Alcaldía Mayor de Caracas:

“Desde que existe el mercado de compra y venta de objetos, el arte ha sido usado para demostrar estatus social, poder adquisitivo o gran conocimiento académico. En otras palabras, el arte siempre ha estado ligado a mantener y perpetuar instancias del poder hegemónico, perpetuar el sistema de mercado y difundir miedo ante los humildes que se apabullan con frases como “tu no sabes nada” o “yo soy culto y tu no”. Sin embargo, hay creadores que han dedicado su carrera a hacer arte efímero, o diversas variedades de arte no objetual, arte que vale por los mensajes que transmite y no por que se pueden comprar y vender. Spencer Tunick es uno de ellos.Este artista, que hoy visita nuestra ciudad, llama a su trabajo creativo “escultura viviente”, y no produce objetos para vender, vende ideas, conceptos, producción de sentido que debemos analizar y digerir.”

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