entrevista con jaime cerón

para ver, pulse el centro de la imagen.


Marca Registrada: artistas famosos y artistas importantes

Es razonable y encomiable redescribir trabajos artísticos del pasado para ampliar su comprensión y establecer sus aportes a la articulación de una tradición artística. No lo es, solicitarle a un artista un proyecto de creación, con solidez formal y conceptual, para evaluar cuáles van a ser sus aportes al arte nacional. Aunque esto ni Dios puede saberlo, nuestras instituciones creen que sí es posible.

Los investigadores de Marca Registrada, proyecto curatorial retrospectivo de los 40 salones nacionales de artistas, trataron de evaluar el aporte del Estado a la transformación de las prácticas artísticas en Colombia y establecer en qué medida estas últimas obligaron a transformar las políticas institucionales. La hipótesis que plantea Beatriz González apunta a mostrar que el Salón se adaptó a las transformaciones introducidas por los artistas, no tanto que las políticas institucionales hayan vigorizado o  hayan abierto caminos al arte colombiano. Si este juicio se corrobora, debemos preguntarnos si debemos seguir comprometidos con una modalidad de Salón Nacional que se comprende y explica como Marca Registrada, como la institución que determina con sus directivas lo que debemos entender por arte.

Los derechos que otorga una Marca Registrada a sus dueños generan prohibiciones,  usos no autorizados. ¿No es excluyente el concepto? ¿Así hemos manejado la comprensión del arte colombiano? ¿Tenía razón Marta Traba cuando afirmaba, hace cuarenta años a propósito de una retrospectiva similar, que del pasado artístico colombiano, el anterior a Obregón y Botero, había poco que respetar y conservar? ¿Ha perdido legitimidad esta pregunta o este es el momento para reformular esta inquietud? ¿La democratización de las prácticas artísticas que introduce el arte contemporáneo, no nos conduce a tener que bajar el telón ante el arte moderno, y rechazar todo intento de registrar una marca con características e intereses modernos? ¿Cómo debe ser el Salón Nacional en esta coyuntura estético-política? La investigación curatorial para Marca Registrada debe ser aprovechada para dialogar sobre las perspectivas que tiene el arte colombiano en la actualidad y sobre las maneras de integrar las prácticas artísticas a los procesos democráticos que regulan la vida de los colombianos y colombianas. ¿Qué mecanismos, que no sean consejos no representativos ni de la comunicad artística en general ni de la sociedad, ha establecido el Ministerio de Cultura para escuchar a sus artistas, a sus teóricos y académicos, a sus ciudadanos y ciudadanas en general?

Las democracias se evalúan por las garantías a la libertad del pensamiento creativo  y por el apoyo institucional y social que reciban todos sus artistas, nunca por las estadísticas de los que ejercen su derecho al voto. La investigación Marca Registrada aporta algunos granos de arena a esta discusión, pero no todos, no puede hacerlo, este no era su propósito. Faltan los granos de arena de la sociedad en general. Pocos dudan en Colombia de la relación consustancial entre artes plásticas y Salón Nacional, entre prácticas artísticas y estímulos institucionales, pero no sucede lo mismo cuando tratamos de establecer una relación entre arte y democracia. Muchos  dudan que la metáfora Marca Registrada ayude a mostrar un vínculo entre ellos, más bien confunde: ¿es eso lo que se busca? ¿En verdad todas las colombianas y  colombianos somos los dueños de esa marca registrada, como sugiere la retrospectiva en el Museo Nacional?

¿Puede una selección cuidadosa –cerrada por la orientación que dieron las preguntas de investigación– de trabajos artísticos mostrarnos en qué consistieron estas transformaciones en Colombia, así sólo sea plásticamente? ¿Los años sesentas se pueden comprender sin los trabajos de Manuel Hernández y Carlos Granada? ¿Su controversia con Marta Traba no enriquece la comprensión de esta época, como lo hacen los trabajos de Débora Arango, Carlos Correa y Pedro Nel Gómez cuando reconstruimos los años cuarentas? ¿Estéticamente, en los sesentas hubo más conflicto que transformación, en sentido de mejoramiento no de deterioro? ¿Los conflictos en Colombia  no conducen a ninguna transformación? ¿En esto consiste la irrealidad de ese tiempo mítico del que hablaba Traba y que estructura  nuestra manera de pensar?

Obregón nos presenta una imagen con la que comienza la década de los años sesentas, pero es Beatriz González y Santiago Cárdenas quienes la caracterizan. González muestra  en 1965, con Los suicidas del Sisga, la estructura mental de los colombianos y colombianas. Cárdenas participa en el 19 Salón Nacional con Algo de Comer. Las dos propuestas hacen parte de los ochenta trabajos paradigmáticos de la historia del arte colombiano, recopilados por Marca Registrada, y nos permiten ver qué pasaba en el arte, cómo se transformaba el Salón y qué ocurría con la crítica. El trabajo de Cárdenas muestra no sólo unas cualidades estéticas, señala el destino de Colombia: consumir, comer, devorarse a sí misma. Como toda señal, la indicación es ambigua, pero, por ello mismo representa el anticipo de una época, quizá mucho más que Violencia, de Obregón, la cual constata y piensa un estado de cosas. González identifica una estructura mental que no es un caso aislado; Cárdenas profiere una premonición. Más que mostrar lo que pasaba en el arte, finalizando la década, Algo de Comer nos pone en camino hacia otra época. En este momento, el arte todavía no muestra o reflexiona sobre su pasado de manera consciente, esa labor la realizaban los críticos o historiadores de arte; la creencia era que un trabajo artístico se vuelve relevante para una comunidad cuando muestra la actualidad, lo que es el presente de una sociedad; esta intuición es complementada con la idea siguiente: cuando el artista anticipa lo que va a venir, su trabajo cobra visos de genialidad. Como afirmó Cárdenas en su visita guiada en Marca Registrada, Botero es el artista más famoso de Colombia, no el más importante. Violentando la distinción de Cárdenas, podríamos afirmar que Marca Registrada muestra artistas famosos y artistas importantes. Famosos son casi todos, pocos son los importantes. El manejo hábil de los medios masivos de comunicación determina la fam
a, el que un proyecto artístico abra puertas y ventanas para airear el pensamiento artístico de una época lo hace importante; el artista importante genera alternativas nuevas de ser. En opinión de Cárdenas,
Alfonso Quijano es un artista colombiano importante. Muchos de los seguidores de Marta Traba vieron con claridad su presente y se volvieron famosos, pero no alcanzaron a visualizar lo que ella sí alcanzó a presagiar; Colombia tiene pocos artistas importantes.

Diotima de Mantinea realizó una perfomance fugaz en esta ágora, hace algunas semanas. Nos dejó la imagen de la Alacena, la de abarrotes, no la de zapatos viejos del grupo El Sindicato. El montaje de Marca Registrada evoca la imagen de Alacena de abarrotes, también en el sentido de abarrotado. Inclusive, no se olvidó la práctica popular de empapelar con papel periódico la superficie de los entrepaños, cada vez que se le hace aseo a este tipo de recipientes. Se trató como producto lo que es una comprensión poética de mundo. Parafraseando la poética de Maria Teresa Hincapié, las cosas de los Salones seguirán estando solas. Faltó una escalera para completar la imagen de Alacena que suscita el montaje de Marca Registrada

No es cierto que las prácticas artísticas hayan modificado el Salón Nacional. Aún se persiste en abarrotar espacios sin mayor reflexión. La galería Al Cuadrado ha mostrado que se pueden hacer otro tipo de miradas reflexivas a este respecto. El muestrario historicista de Marca Registrada, poco imaginativo y nada atractivo para las generaciones recientes, contrasta con algunos montajes que se han realizado este año, Juan Fernando Herrán y Miguel Huertas son buenos ejemplos. Huertas pensó el ámbito de la galería Santa fe en relación con su trabajo y nos propuso relacionarnos temporalmente con los trabajos artísticos, no se limitó a colgar sus «cuadros» en unas paredes, sin tiempo para respirar. Contamos con demasiado tiempo en Ámbitos, ello le puede resultar perturbador a muchos espectadores. Otro tanto acontece en Campo Santo de Herrán.

Pocas preguntas puede alguien plantearse en el ambiente apabullante en que se parapetó Marca Registrada: ¿está a la defensiva? No debe estarlo, no debería. La sala alterna del Museo Nacional parece que hace parte de la marca que los investigadores se proponen registrar. ¿No podíamos explorar otros ámbitos y ejecutar una puesta en historia menos academicista? Este tipo de pedagogía  resulta pesada para las modalidades de comprensión e interpretación contemporáneas. La carencia de espacios adecuados, que potencien los trabajos artísticos y enriquezcan la experiencia de los espectadores,  es un indicador del poco interés que tiene Colombia por el arte y de que falta mucho por hacer. Con seguridad, el museo de arte de la Universidad Nacional hubiera hecho que el Salón Nacional ganara más adeptos a su causa y hubiera logrado mostrarle a sus detractores que es una estructura vital para el arte colombiano.

Con todo, debemos creer que la Marca Registrada en que se convirtió el Salón Nacional de Artistas es una propiedad de todos los colombianos y colombianas, por tanto, debemos defenderlo, transformarlo, sin desconocer o ignorar su historia; reconocerlo es destacar todos sus esfuerzos por seguir siendo significativo para las colombianas y colombianos,  no es ignorar  desaciertos como el acabado de mencionar.  

 

Jorge Peñuela

recorrido fotográfico por Marca Registrada >
http://www.flickr.com/photos/esferapublica/sets/72157594339069934/show/


respuesta a gabriel restrepo

Mi querido Gabriel,

Corremos el riesgo de parecer algo exhibicionistas con nuestro fogueo a la vista de todo el mundo en las estepas siberianas de la Esfera Pública, pero me agrada que en este intercambio de pelotitas luminosas al menos se entienda bien de qué estamos hablando.

Primero sobre el australiano Robert Hughes, para mi gusto el crítico de arte más importante que ha habido en el mundo en los últimos treinta años. Repito que es para mi gusto, no para el gusto de los José Rocas de este mundo. Por su cuenta duré más de veinte años suscrito a la revista Time, pues la parte de adelante de la misma me fue pareciendo cada vez más aburrida, con su futurismo farandulero que, a la vuelta de los años, se demostraba tan desatinado. Una vez Hughes salió de allí y leí una crítica de “La fiesta del Chivo” que sólo contenía cuatro párrafos, interrumpí mi suscripción sin el menor dolor.

En español existen los siguientes títulos: • “A toda crítica: ensayos sobre arte y artistas”, donde se recogen justamente los extraordinarios artículos de Time y de unas cuantas publicaciones más, entre ellas, el New York Review of Books. • “Barcelona”, una historia de la capital catalana en clave estética, más o menos en la línea de “El Danubio” de Claudio Magris. • “La cultura de la queja: trifulcas norteamericanas”, donde Hughes se despacha, entre otros, contra Baudrillard. Aquí y allá salpica ironías contra los amantes del tiburón podrido. • “El impacto de lo nuevo: el arte en el siglo XX”, que como su nombre lo indica analiza la novedad de las verdaderas vanguardias del siglo pasado. • “La costa fatídica: la epopeya de la fundación de Australia”. Analfabeto de mí, no lo he leído, pero tengo inmejorables referencias de él. • “Por la boca muere el pez: confesiones de un pescador mediocre”. Tampoco lo he leído, pero sé que Hughes es un pescador empedernido que, en una de esas, se pescó un accidente automovilístico que casi lo manda para el otro mundo. Habla de eso en las memorias que estoy leyendo. • “Goya”. Tampoco lo he leído, pero cuentan los que sí que Hughes le hace honor a fondo a su más vieja obsesión: Goya, un artista de esos con los que uno no se cruzará nunca en la Documenta de Kassel.

Claro, yo sé que el aprecio por Hughes entre los esferistas es, una vez más, minoritario, pero no nos vamos a poner a llorar por esas y otras dulzuras cortesanas. Cada uno lee y aprecia lo que quiere, según quedamos en el intercambio anterior.

Ahora hablemos sobre los curadores, a mi modo de ver el círculo imposible de cuadrar que gravita con poder paralizante sobre el mundo de la plástica. Convendrá usté conmigo en que en la época de las grandes vanguardias de las que habla Hughes los curadores no tenían poder. Si uno le hubiese mencionado a Picasso, a Matisse o al propio ajedrecista Duchamp la palabra o la función, ellos se hubieran desternillado de la risa. Hoy, en cambio, artista, huérfano o loco que no complazca al curador de turno está perdido o le toca irse solo a contrapelo del poder (últimamente estoy pensando que el efecto de rebote a la larga puede ser benéfico). Claro, es más o menos obvio que los curadores no hacen, sino que ven hacer, para luego señalar con el dedo ominoso: éste sí, ése no. Cómo será la cosa que hasta ellos mismos han estado examinando la contradicción y compran círculos cuadrados a quien se los ofrezca a buen precio. No tendré que aclararle, estimado Gabriel, que en las demás artes no existe el equivalente de los curadores. Hay, sí, burócratas con mediano poder en las editoriales y en las revistas literarias (acúsome Padre), en los festivales musicales, en los festivales de teatro, en las compañías de producción cinematográfica y demás, pero nada comparable a un curador. ¿Por qué será? ¿Serán los artistas plásticos los únicos huerfanitos locos de este mundo que necesitan pro-curadores para poder acertar?

Ahí se lo dejo de nuevo, mi querido novelista en ciernes.

Andrés Hoyos


lo bien pensado del malpesante

Pues mi querido Andrés: enviadible que la lista de espera reposen los diarios de Thomas Mann, algunos de los cuales he leído. Fue una de mis lecturas preferidas de hace muchos, muchísimos años. Y si hallara tiempo, allá volvería como uno retorna con placer a los diarios de Kafka. Respecto a Hughes, excúseme mi total ignorancia, pero tomaré nota de su existencia. El titulo (las cosas que uno no sabe), por cierto, contiene ése wit que con toda razón usted extraña en nuestros debates, algo diferente de la ligereza, y cuya fuente de humor radica siempre en la burla a sí mismo. En este caso, oh ironía, con un titulo que se refiere a la magnitud de nuestras ignorancias. O analfabetismos.

No, querido Andrés, no soy alfabeto, pese a que en la novela en la que briego de hace muchos años figure ese otro yo posible de la ficción con el nombre de Abecedario Alfa y, justamente pese a la redundancias de la A, del Aleph, de los alfas y betas, el pobre personaje está, como yo, infinitamente distante de cualquier zeta.Vuelvo al wit y celebro sus apuntes en torno a esa ausencia de humor.

Con lo que no puedo comulgar es con el tema de los curadores. Y no porque no merezcan burlas las etimologías (pro-curador también es expresión próxima, como ³cura² y otras nociones que lastran el lustral oficio). Ni porque defienda la figura o función de los curadores o procuradores. Sino porque allí sí me parece que tiene razón el amigo que escribió con no sé cuántos titulos desde Francia o habidos en Francia y que lo hizo tan bien que me dejó pensando: me parece que el tema de los curadores debe ser objeto de indagación y esto ha de partir de una pregunta (admiro por supuesto a Goya y me gusta muy poco David): ¿por qué y para qué la complejidad de esa ³industria cultural² del arte, cuya vertical va de las minas de carbón (me refiero a Van Gogh y a su ³locura² de salvación del mundo) a los diamantes del sector financiero en donde terminan las obras de arte como aura que sacraliza sus operaciones? El pobre Van Gogh y su hermano Theo, allí ya se anunciaba todo, como en el Rimbaud que lleva en su cintura ³seize mille et quelques cents frrancs d¹ or²: 23 de agosto de 1987) ¿Qué sentido tiene esa división del trabajo? ¿Por qué en un mundo donde los mitos viejos y nuevos se camuflan, se estetizan, se tornan empaques Campbell y donde toda vida parece ser una obra de arte en el sentido de la intensidad de sus experimentos hacia la nada (Sloterdijk, 2003, Experimentos con uno mismo, Valencia, Pre-textos) toda operación crítica del arte (como la de Goya a la Corte o a la guerra) se torna nula, se vacía, se regurgita? Don Andrés, gracias por las suscitaciones. Le deseo mucha suerte con Mann. Y tiene la palabra el Malpensante.

Gabriel Restrepo

fe de erratas >

Apreciados amigos de esfera pública: en el correo de respuesta al estimado
Andrés Hoyos se me colaron dos errores digitales. El primero admito que
pueda ser un lapsus propio de la hidráulica lingüística de Freud: “el bien
pesante” por el “bien pensante”: tómenlo como ironía contra mi propia
pesadez. El segundo, la fecha de la carta de Artaud, que es 1887 (Rimbaud,
1992. Lettres d´Afrique. Paris, Vertige), lapsus en este caso generado por
el deseo de re-presentar o traer al mundo de hoy el drama de Rimbaud, que
quizás nos pinta a todos: un Rimbaud seráfico en las letras y otro humillado
por la necesidad y lo “pesante” del oro, asunto que responde también en
algo, pero de otro modo, a las inquietudes de Andrés Hoyos (“¿No manejan
toda la plata?”). El capital anónimo y la vulgar moneda corriente (ya las
artes llegan a ver la economía de hacer de los billetes de Gaitanes y
Santanderes ­ los que más tenemos los que no tenemos – como billetes
³plásticos²): a eso se reduce todo, como lo había señalado Mallarmé cuando
indicaba que de la alquimia medieval derivaban dos vías contrarias del mundo
moderno: la economía política y la estética. Gracias .

Una última observación. A mí por lo general no me llaman Don Gabriel, por lo
general me dicen, si me dicen Don, Don Grabiel.

Gabriel Restrepo


Manifiesto Avant-Pop : Traducción Agramatical y extensión globalinstantánea

Manifiesto Avant-Pop por Mark Amerika según traducción agramatical y extensión globalinstantánea (+ agradecimiento)
“Amenaza que se descubre a sí misma en diez rápidas entradas”

1. Ahora que la posmodernidad está muerta y nos encontramos en el proceso de finalmente enterrarla, alguna otra cosa está surgiendo en la imaginación cultural y yo propongo que llamemos este nuevo fenómeno Avant-Pop.

2. Sin dejar de ser verdadero el que ciertas tensiones de la Posmodernidad, Modernidad, Estructuralismo y Post-Estructuralismo, Surrealismo, Dadaismo, Futurismo, Capitalismo e inclusive Marxismo se extienden sobre la nueva sensibilidad, la mayor diferencia es que los artistas que crean el arte Avant-Pop son los hijos de los Medios Masivos (incluso más que ser los hijos de sus padres quienes tienen mucha menor influencia sobre ellos). La mayoría de los practicantes tempranos de la posmodernidad, quienes llegaron a una conciencia activa adulta en la década de los cincuentas, sesentas y tempranos setentas, trataron desesperadamente de mantenerse alejados de la punta de la nueva y poderosa realidad “Mediagenic” que rápidamente se iba convirtiendo en el lugar en dónde ocurría casi todo nuestro intercambio social. A pesar de su temprana insistencia en permanecer atrapados en los presupuestos elitistas del mundo del arte de la autoinstitucionalización y la incestualidad, la Posmodernidad se encontró a si misma superada por la máquina mediática popular que eventualmente la mató, y de sus restos nace el Avant-Pop.

3. Avant-Pop artistas han tenido que resistir la sensibilidad de la vanguardia, que obstinadamente niega la existencia de una cultura popular de medios y de su modo dominante sobre la forma en que usamos nuestras imaginaciones para procesar la experiencia. Al mismo tiempo, los artistas A-P han tenido que trabajar duro para evitar quedar tan enamorados de la falsa conciencia de los Medios Masivos por sí sola, que les haga perder de vista sus directrices creativas. La única más importante directriz creativa de la nueva ola de los artistas Avant-Pop es ingresar en la cultura del mainstream como lo haría un parásito succionando hacia fuera toda la mala sangre que se encuentra entre el mainstream y el margen. Succionando del pecho contaminado de la cultura del mainstream, los artistas Avant-Pop se están tornando en Mutantes Ficcionarios, es cierto, pero nuestra meta ha sido siempre y será, encarar nuestra deformación monstruosa y encontrar formas salvajes y osadas de amarla por lo que ella es. Las ulteriores tensiones de la posmodernidad también intentaron hacer esto pero fueron incapaces de encontrar la llave secreta que conducía directamente a la célula mainstream como para facilitar y acelerar la rápida descomposición del cuerpo anfitrión. Todo esto está cambiando a medida que la emergente joven cultura, con su profundo arraigado cinismo y movimiento nómada dentro de la “danza de los negocios”, tiene ahora el poder para crear o romper el decrépito futuro del capitalismo tardío.

Los artistas Avant-Pop han adquirido inmunidad frente a la disfunción de la Muerte Terminal de una desencarrilada cultura Pop y están listos a ofrecer su propia extraña confección de elíxires para curarnos de este terrible malestar (“la enfermedad de la información”) que infecta el núcleo de nuestra vida colectiva.

4. Si bien los artistas Avant-Pop están plenamente concientes de su necesidad de mantener una crucial sensibilidad avant a medida que conduce el proceso creativo de su trabajo y se vincula ella misma al linaje de la vanguardia de la cual se desprenden, también son rápidos en darse cuenta de la necesidad de desarrollar estrategias mentalmente más abiertas que les permita captar atención dentro de las formas popularizadas de la representación que llenan el panorama mediático contemporáneo. Nuestra misión colectiva es la de alterar radicalmente el foco de la Cultura Pop sintonizando un popularizado tipo algo más oscuro, sexy, surreal, y sutilmente irónico de gesticulación que crece a partir del trabajo de muchos artistas del siglo veinte como Marcel Duchamp, John Cage, Lenny Bruce, Raymond Federman, William Burroughs, William Gibson, Ronald Sukenick, Kathy Acker, los dos Davis (Cronenberg y Lynch), y de movimientos de arte como Fluxus, el Situacionismo, Letrismo, y Neo-Hoodooism, y de partituras y textos de bandas de rock que incluyen a Sex Pistols, Pere Ubu, Bongwater, Tackhead, The Breeders, Pussy Galore, Frank Zappa Sonic Youth, Ministry, Jane´s Addiction, Tuxedo Moon y The Residents.

La ola emergente de artistas Avant-Pop que llegan ahora a la escena los encuentra a ellos mismos atrapados en esta lucha por transformar con rapidez nuestra enferma e invadidaporlacomodidad cultura rutinaria en una más sensual, trippy, exótica y entretejida experiencia Avant-Pop. Una forma de lograr esto sería creando y expandiendo las comunidades de nicho. Comunidades de nicho, muchas de las cuales existen en la escena zine, habrán de convertirse, en virtud de los entornos electrónicos convergentes, en comunidades virtuales. Involucrándose activamente en el continuo intercambio y proliferación de publicaciones electrónicas colectivamente generadas, obras creativas de diseño personal, manifiestos, lecturas en vivo, hipertextos multimedia interactivos, conferencias, etc., los artistas Avant-Pop y las redes alternativas a las que pertenecen engullirán las reliquias convencionales de una época pasada en dónde el individual artista-autor crea sus bella-manufacturas, obras originales de arte para ser consumidas primordialmente por el mundo del arte elitista y sus compinches de negocios que hacen valer su juicio sobre lo que es apropiado y lo que no.

Establecimiento literario? Establecimiento arte? Olvídelo. Los artistas Avant-Pop comparten los datos experienciales de cada uno de los otros como ondas de energía caótica que chocan y se mezclan en la sangre-textual mientras el siempre cambiante flujo de proyectos creativos que derivan de su trabajo colectivo inundan el terreno electrónico de culto con una sutil energía contraestablecimiento que cambiará por siempre la manera como nosotros diseminamos e interactuamos con la escritura.

5. Los artistas Avant-Pop le damos la bienvenida a la Era Electrónica con brazos abiertos, porque sabemos que así se incrementarán en forma vasta nuestras chances de encontrar una audiencia de individuos mentalmente símiles con quienes podemos comunicarnos y colaborar. El futuro de la escritura se está alejando del escritor solitario sentado detrás de un teclado engranando versos de manera que algún día él o ella encontrará a un editor o agente o editorial que habrá de elevar su obra a aquellos interesados en la cultura literaria comercial. En lugar, el futuro de la escritura constará de más autoría multi medial en colaboración que será accesible a cientos sino a miles de asociados alrededor del mundo que estarán activamente internetlaborando dentro de sus comunidades de nicho. El valor dependerá más en la habilidad de los diferentes grupos de artistasasociados para desarrollar una reputación de entrega de fácilmente accesibles golpes de Tónico de Información Especial a los corresponsales informacionalmente enfermos donde sea que él o ella se encuentren (otra de las grandes cosas acerca de hacer del Avant-Pop la más excitante química-movimiento del siglo veinte y de entrado el siglo veintiuno es que nuestra audiencia será las dos cosas, inmediata y global, en un único aliento).

Los escritores que continúen como soporte de un caduco concepto de un escritor solitario disociado de las comunidades de nicho a disposición van eventualmente a perder contacto con la velocidad nanosegundo a la cual la química-movimiento deambula y van a encontrar su propio trabajo y su movimiento aislado individual desacelerando hacia un tortugaolvido.

Puede imaginarse lo que los Futuristas hubieran hecho con una superautopista de la información?

6. Antonin Artaud, fundador del Teatro de la Crueldad, dijo una vez: “yo soy el enemigo del teatro. Siempre lo he sido. Tanto como amo el teatro, soy, por esta misma razón, igualmente su enemigo”. Los artistas Avant-Pop son los enemigos de la cultura pop y de la vanguardia, ambos dominios distantemente convocados en un mundo que se celebra a sí mismo a través de guerras en vivo por TV, desencantamiento económico rampante y cambios nanosegundo de identidad. Nuestro linaje, el baño sangriento de la historia cultural en la que nadamos, incluye Artaud, Lautremont, Jarry, Rimbaud, Futurismo, Situacionismo, Fluxus, Expresionismo Abstracto, Henry Miller, Gertrude Stein, William Burroughs, Terry Southern, Surfiction, Metafiction, Posmodernidad en todos sus horribles detalles, Laugh-In, Saturday Night Live, Beavis and Butthead, SLACKER, Coltrane Miles Dizzy Don Cherry, deconstrucción feminista, la lista sigue. Tomaremos una muestra de todo lo que requiramos. Desgarraremos a tu madre si lo encontramos apropiado para nuestras montóndeestiércol creaciones.

7. No nos interesa tampoco un ápice tu hipócrita realidad social. “Había una vez[]” no nos interesa si tu escenario es el pasado (histórica ficción), el presente (clásicos contemporáneos) o el futuro (cyberhype). Nosotros preferimos perdernos en los exquisitos reinos del sexo espacioloide y en el atemporal desastre narrativo, el riesgo de desvertebrar la sintaxis y desregular el campo de composición de manera que Usted no tenga que sentirse por más tiempo encadenado a la cama de la estandarización comercial. La habilidad de la joven cultura emergente para alinearse con inteligencias intuitivas y narrativasurf no lineal es apenas un sígno de dónde está situada la audiencia del artista Avant-Pop. Pronto la superautopista de datos logrará de una vez y para siempre barrer con los costosísimos intermediadores y los artistas cosecharán los beneficios de su propio trabajo duramente ganado. La fórmula de la distribución cambiará radicalmente de Autor-Agente-Editor-Editorial-Distribuidor-Detallista-Consumidor a una más simplificada y directa Autor (emisor) – Participante interactivo (receptor).

Los artistas Avant-Pop y sus señales piratas promoviendo identificaciones de estaciones fuera de control están listas a expandirse dentro de su casa ahora mismo, simplemente entre al sistema ejecute un “clickaround” y encuéntrelas. Todo depende de USTED, el artista/participante Avant-Pop interactivo.

8. La posmodernidad cambió la manera en que leemos textos. El principal principio de la posmodernidad era: Yo, quienquiera que sea, pondré juntos estos bits de datos y formaré un Texto, en tanto usted, quienquiera que sea, va a producir su propio sentido basado en lo que usted vierte en el texto. La escritura futura Avant-Pop va a llevar este principio incluso un paso más allá. El principal principio que va a evolucionar para el movimiento AvantPop es: Yo, quienquiera que sea, estoy siempre en interacción con datos creados por el Otro Colectivo, quienquiera que sea, y a través de esta interacción y de suplementar el Otro Colectivo, encontraré sentido.

En una era de la información en donde todos sufrimos de un malestar de la información y de sobrecarga, la única cura es un altamente potente tónico creativamente filtrado de (sí) texto residual derramado desde las profundidades de nuestra inconciencia espiritual. Crear una obra de arte va a depender más y más en la habilidad del artista para seleccionar, organizar, y presentar los bits de datos en crudo que tenemos a disposición. Todos sabemos que la originalidad está muerta y que nuestras contaminadas realidades virtuales son siempre de antemano un readymade y prestas para el consumo! Asintiendo al escándalo Armory Show de Duchamp, las preguntas que debemos hacernos nosotros mismos son:

1. Con quiénes estamos compartiendo la letrina cultural?
2. Con qué la estamos llenando?

9. Los artistas Avant-Pop están ya haciendo una gran cantidad de estas cosas. Es imposible nombrarlos a todos pero un sampleo aleatorio incluye a Mark Leyner, Ricardo Cortez Cruz, William Gibson, William Vollmann, Larry McCaffery, Ronald Sukenick, Kim Gordon, Doug Rice, Derek Pell, Kim Deal, Darius James, Lauren Fairbanks, Jello Biafra, Lisa Suckdog, Eurudice, Nile Southern, Takayuki Tatsumi, John Bergin, John Shirley, Bruce Sterling, Richard Linklater, Don Webb, The Brothers Quay, Lance Olsen, Curt White, Eugene Chadbourne, King Missile, David Blair, y muchos, muchos otros.

10. Sin siquiera saberlo, el movimiento Avant-Pop ha estado secretamente generando interés y soporte desde hace algunos años ya pero ha quedado recientemente más expuesto con el surgimiento de la escena alternativa musical sub-pop, las publicaciones de las marcas alternativas de libros “paperback” como Black Ice Books, y el lanzamiento de medios alternativos de bajo presupuesto como *Wax, Or the Discovery of Television Among the Bees*. El futuro de la ficción es *ahora* tal como nosotros, sus más activos practicantes, lo reversoescribimos.

Mark Amerika
Boulder, Colorado

Extensión globalinstantánea

11. Los artistas Avant-Pop somos concientes de que la red puede ser entendida como red y como trama, siendo la trama una red desprovista de jerarquías. También, está la red (o trama) archivo y la red (o trama) museo. Tendemos a pensar en el museo como una forma de archivo, aunque no todo archivo es museo. Sin embargo, es evidente que la red o trama funciona como archivo que acumula en la estadísticamente infalible memoria de sus servidores cantidades crecientes de bits de datos. No importa cual sea la naturaleza de esos datos, su acumulación parece seguir un patrón expansivo geométrico.
Entender la trama-red como museo introduce contradicciones a nuestro rechazo a las vanguardias, pues entenderíamos que lo único logrado con el Avant-Pop habría sido rechazar una definición de museo para edificar otra, actuando en el entretiempo como un movimiento avant-garde vivificador en el flujo temporal de las definiciones del término “museo”. La definición de la vanguardia es redefinir el museo, y el Avant-Pop está dispuesto a asumir el riesgo de representar el papel renovador. Finalmente, la colección dependerá del interés museal y los artistas Avant-Pop consideramos que el museo no es una definición, como se desprende de lo dicho en este lugar, monolítica. El museo es, entre otras cosas, una función temporal y vectorial fuertemente dependiente del contexto que le carga con intereses variables.

12. Entendemos que toda definición es restrictiva y museificante, por lo que proponemos que la vigencia de este manifiesto será breve. Aun en contra de nuestro deseo, pero a manera de concesión favorable del azar, entendemos que las definiciones sólo logran ser coherentes en un universo de datos restringido, y si acaso su coherencia se extendiese a todo el campo, le es imposible al ser humano poseer la certeza de su no contradicción en ese campo extendido.

13. No imponemos la definición Avant-Pop a quien no la acepte por impulso propio derivado de la coincidencia de afinidades; no importa si el accionar y el ser social del individuo en cuestión responde a todas y a cada una de las cualidades señaladas por este manifiesto el movimiento Avant-pop no le impone a nadie una caracterización forzada ni se propone como forma única de caracterizar la entropía internetlabor. Entendemos que se puede navegar y construir la trama sin estar obligado a aceptar la denominación Avant-Pop pero más allá, entendemos que el constructor de trama puede no estar mínimamente interesado en nuestra absolución que se podría asimilar a la concesión de un superior jerárquico más que al espíritu de tramador de trama.

14. Las comunidades de nicho mas elementales que redefinirán la escritura Avant-Pop serán los blogs. A partir de allí, los nichos irán adquiriendo variedad, diversidad y complejidad, hasta que la trama logre simular un enorme cerebro colectivamente humano de complejidad más insondable, más bizarra que la de cualquiera de sus trama-laboradores. A partir de una trama inicial, primitiva a pesar de sus candilejas, el desarrollo de las interfaces electrónicas, a la manera propuesta o insinuada por William Gibson o Bruce Sterling, habrá de generar una gran trama para la interacción y ejercicio del campo colectivo de complejidad, autonomía, velocidad de cambio y expectativas de permanencia inimaginables para cualquier ser humano. La trama es el nacimiento del cerebro de la humanidad vista como totalidad. Esta escritura encontrará su sentido en el lector como escritor; también en el desarrollo de software y de nuevas interfaces.

15. Según el manifiesto se infiere que aún creemos en la figura del artista y de la obra de arte, solamente que modificada a través del filtro que suministra el Manifiesto Avant-Pop. Hay quienes defienden que la única forma posible de lograr efectivamente no constituirse en vanguardia es acogerse al silencio y abandonar las categorías de artista y obra de arte: o bien no producir obra, o bien producir obra que todavía no sea reconocida como tal (y que al no ser reconocida como obra goza del privilegio temporal de la total imposibilidad para inscribirse como una vanguardia). Según esta posición, todas las otras formas de presencia de obra y accionar de artistas solo ayudan a construir el museo del futuro, pero son inofensivas, ingenuas, o torpemente mezquinas en su pretensión de liquidarlo o negarlo. Nuestro rechazo al dogmatismo nos aleja de la descalificación instantánea de esta variante “hermética” pero pensamos que se aleja del manifiesto Avant-Pop; tal vez, en un futuro, pueda constituir una base para otro manifiesto. Sin embargo, creemos que estas categorías quedarán fuertemente redefinidas después de un desarrollo medianamente avanzado de las interfaces electrónicas, que en última instancia, habrán de definir todo proyecto colectivo de trama y fusionar en la total instantaneidad la emisión y la recepción, liquidando toda posibilidad de definir la fuente emisora que coincide con un autor o emisor privilegiado. Por ahora, nuestras interfaces son demasiado precarias. También pensamos que en el futuro el trabajo colectivo tramado a partir de interfaces electrónicas hyperdesarrolladas imprimirá tal nanovelocidad de cambio a la definición del museo y de internetlaborador, que sus verdaderos límites serán inevitablemente impredecibles y entrópicamente “inciertos”, así como el concepto de emisor y receptor.

(traducción agramatical y extensión globalesinstantánea por Pablo Batelli)

Agradecimiento: a Alejandro Corredor Parra quien me puso por primera vez en contacto con la existencia de un manifiesto Avant-Pop.


analfabetismos

Acepto de entrada padecer los analfabetismos que menciona Gabriel Restrepo, curables al parecer mediante un par de libros que me sugiere. Le cuento, por si acaso, que en mi biblioteca reposan sin leer los “Diarios” de Thomas Mann y que hasta ahora estoy comenzando “The Things I Don’t Know”, las memorias de Robert Hughes. Este último promete iluminaciones estéticas, además de una prosa maravillosa e inimitable, de modo que por ahora los libros sugeridos por el profesor deberán esperar, y si el riesgo es que yo permanezca analfabeto, pos ni modos. ¿La continua profusión libresca nos hace cada vez más analfabetos? No lo sé. Le dejo al muy erudito y muy alfabeto don Gabriel Restrepo ese trompo para que lo baile.

De veras que no entiendo la exasperación que producen las críticas y las ironías que unos pocos nos gastamos a costa de las poderosas retrovanguardias o vanguardias retro que hoy en día predominan en el mundo de las artes plásticas. Estoy perfectamente enterado de que mis puntos de vista son muy minoritarios en un ambiente como el de Esfera Pública y, para ser sincero, en eso consiste la diversión: en hablar de la desnudez del emperador en un entorno de cortesanos. Pero deberían de tomarlo con más humor. ¿No manejan toda la plata? ¿No deciden los hermanitos curadores todos los destinos académicos, todas las exposiciones, todas las publicaciones, no predominan en las revistas especializadas? Sin embargo, ante cualquier dardo se alteran como huevos movidos (así decía mi abuelita) y se exasperan y dan vueltas en redondo. Se dicen los depositarios de la tradición plástica, pero al menos en esto son los antípodas de Hogarth, Goya, Daumier, Félicien Rops, Grosz, Schiele y hasta de nuestro Ricardo Rendón, que vivían al margen del poder, condición que, a pesar de lo dura, les daba libertad. Eran ellos los que hacían la chacota, no al contrario, y en caso de padecer alguna, contestaban con ironías redobladas. Pero nuestros curadores, montados en la cima de la burocracia desde donde dizque van a cambiar el mundo, escriben textos entre bienpensantes e incomprensibles y, tornando coquetamente los ojos, se hacen las víctimas del poder. ¿Curadores? ¿De qué nos pensarán curar, si los espectadores no estamos enfermos? La palabra, entre otras cosas, tiene un origen bien gracioso. En Derecho Romano los curadores eran los encargados de administrar los bienes de los huérfanos menores de edad y de los locos. ¿Será que es así como los curadores del presente ven a los artistas, como menores de edad y como locos?

Don Gabriel, usted tiene la palabra.

Andrés Hoyos


fallas críticas

Desde hace dos años que estoy de nuevo en el país, como profesor de artes veo con gran preocupación la confusión reinante sobre la investigación, sobre la teoría y sobre la crítica de arte que se lleva a cabo en Colombia.

A propósito de este debate en Esfera Publica, observo que muchas veces se descubren hoy propuestas reflexivas donde es evidente la falta de precisión tanto en la terminología como en los conceptos utilizados por los ensayistas más visibles.

A partir de la reflexión de Andrés Hoyos, desde mi punto de vista, creo también que existen algunos problemas y deficiencias bastante recurrentes en los ensayos críticos sobre arte que se dan hoy en Colombia, fallas que me gustaría enumerar a continuación:

1-Excesivo abuso de un tipo de argumentación donde se privilegia la oscuridad del discurso, para finalmente traer a colación ideas muchas veces más bien banales.

2-Excesiva confianza en un tipo de corriente intelectual que en el mundo anglosajón ha sido denominada “Estudios culturales” o “Antropología culturalista”. Esta corriente intelectual actualmente tiende a acentuar su ingerencia en la reflexión sobre arte, pero cabe anotar que esto ocurre sobretodo en el tercer mundo y por consiguiente en Colombia.

3-Falta de claridad entre la diferencia de un texto de carácter literario y otro de carácter académicamente argumentativo: muchas veces se utiliza un estilo donde se mezclan indiscriminadamente estos dos géneros, para producir una serie de reflexiones que no son ni literatura ni análisis crítico.

4-Abuso del argumento de autoridad. Se citan autores y términos muchas veces a la moda, para hacer pasar juicios dudosos por argumentos de verdad.

5-Adherencia excesiva a cierto tipo de “relativismo estético”, es decir adherencia a la idea por la cual no existe juicio estético valido alguno, pues toda obra de arte solo y únicamente puede ser analizada en relación a su contexto, a su cultura y a su autor. Se desconoce de esta forma los estudios científicos sobre la percepción humana y los análisis biológicos contemporáneos sobre nuestra condición particular como pertenecientes a una misma especie.

6-Confusión y falta de claridad sobre el desarrollo de las ideas en Occidente y sobretodo desconocimiento visible sobre las condiciones culturales que hicieron posible la emergencia del pensamiento de ciertos autores contemporáneos en Francia.

En ese sentido, en la crítica del arte que actualmente se lleva a cabo en Colombia, se da por entendido que la humanidad comenzó a pensar con autores como Michel Foucault, Gilles Deleuze o Jacques Derrida.

Volvemos aquí de ese modo, al argumento de autoridad, por el cual se cae en la ingenuidad de pensar que por citar cualquiera de los nombres anteriores y algunos otros – por ejemplo Lyotard, Foster, Kristeva y algunos más – se esta haciendo “teoría contemporánea”.

Dimo García.
Maitrise Arts, Université Strasbourg II, Francia. D.E.A. Arts, Université Marc Bloch, Strasbourg Francia. Doctorado en Teoría y practica de las artes (en curso) Université Strasbourg II, Francia.