24/06/ 2007 / 10:05 p.m. – 11:05 p.m./ Introducción. la renta básica como derecho ciudadano emergente: elementos para un debate

(viene de : http://esferapublica.org/nfblog/?p=878)

(…) se han mostrado receptivas a la posibilidad de comenzar una renta básica sólo para niños (aunque para todos los niños) o sólo para las personas mayores (aunque también para todas ellas). También podría pensarse en un ingreso universal financiado con rentas provenientes de recursos naturales (en el Estado de Alaska, por ejemplo, existe una suerte de renta básica anual obtenida de los ingresos del petróleo y distribuida de forma individual entre todos sus residentes). En todo caso, el principio de fondo es el mismo: como ocurre con las políticas sanitarias o educativas, la renta básica tiene un coste. Mientras más redistributiva sea su financiación, más generosa podría ser su cuantía. (10:13 p.m.)

Es evidente, sin embargo, que también sería concebible una renta básica regresiva, financiada con recortes sociales o con un sistema tributario que cargara a los sectores medios y dejara intactos a los más privilegiados. Esta posibilidad, hace que, aisladamente considerada, pueda resultar atractiva incluso para sectores liberal conservadores. Desde esta perspectiva, si todas las personas dispusieran de un colchón “mínimo” para sobrevivir, el camino para la privatización de servicios públicos, la flexibilización del despido y el desmantelamiento de programas de asistencia social quedaría despejado e incluso aparecería como plenamente justificado. (10:17 p.m.)

Ahora bien, del mismo modo que un partidario conservador de una renta básica “débil” podría concebirla como una vía de flexibilización del mercado laboral, un partidario igualitarista podría, por el contrario, defenderla como un mecanismo de apoyo de un reparto del empleo ecológicamente sostenible. Y es que, en principio, el ingreso ciudadano sólo vendría a reemplazar, allí donde existieran, las rentas de inserción o los seguros ligados al hecho de no tener un empleo. Pero sería perfectamente compatible con otras medidas que favorezcan la efectividad del derecho a la vivienda, a la alimentación, a la salud o a la educación o la socialización, incluso, de determinadas formas de producción. (10:23 p.m.)

¿Y qué ventajas tendría respecto de otras alternativas redistributivas? Una primera, no menor, es que aumentaría la autonomía de los sectores más vulnerables sin reforzar la discrecionalidad del aparato estatal. En otras palabras: a diferencia de otras políticas asistenciales cuyo carácter redistributivo se disuelve en los aceitados engranajes del clientelismo y la corrupción, la renta básica tendría, por sus características formales, la estructura de un derecho indisponible y no de una concesión que el poder político de turno pueda regatear o revocar de manera más o menos caprichosa (10:27 p.m.) (final de la página 12)

Una segunda especificidad es que la renta básica, al ser una prestación monetaria periódica y no en especie, reduciría el margen para el paternalismo estatal y ampliaría la capacidad de decisión de los destinatarios para satisfacer sus propias necesidades. Así, al tratarse de un medio abstracto de intercambio, sus beneficiarios adquirirían un protagonismo del que carecen en la mayoría de las políticas sociales articuladas “desde arriba”. (10:30 p.m.)

Naturalmente, un ingreso monetario por sí sólo no garantiza la inclusión social, la recuperación de la autoestima o un horizonte vital de relaciones basadas en la cooperación y en la “gratuidad”. Pero esta constatación, nuevamente, no sería tanto un argumento contra la renta básica en general sino concebida de manera aislada, sin otras políticas que la complementen (10:33 p.m.)

No se puede, en efecto, esperar de una medida lo que ésta, pos sí misma, no puede dar. Una renta básica, como se argumenta en los textos que aquí se reúnen, podría contribuir a que millones de personas que viven en la calle sin un mínimo para subsistir pudieran hacer frente a esa situación de manera más digna. O a que las mujeres que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad pudieran vivir sin el permiso de sus jefes o maridos. O a que los trabajadoras y trabajadores mejoraran su poder de negociación en las relaciones laborales para presionar, por ejemplo, por salarios más justos o un mejor reparto del empleo. O a que prosperen iniciativas autogestionadas basadas en formas de producción de intercambio no capitalistas. (10:37 p.m.)

Pero nada de eso ocurriría únicamente con un ingreso ciudadano. Decenas de medidas democratizadoras adicionales serían necesarias tanto en el ámbito de la redistribución como en el de la producción. Una renta básica robusta podría estimularlas, pero sin un control efectivo de los poderes de mercado y un simultáneo apuntalamiento de los derechos políticos y sociales, sus efectos serían limitados. (10:39 p.m.)

Lo mismo puede decirse de los argumentos que ven en una renta básica de “ciudadanía” una medida excluyente, que dejaría fuera a los extranjeros o que generaría un insostenible “efecto llamada” sobre los habitantes de otras comunidades. Se trata de riesgos reales. Pero más que a abandonar la propuesta a lo que invitan es, posiblemente, a flexibilizar las fronteras, a extender a todas las personas los derechos de ciudadanía y a pensar políticas igualitarias “multinivel” que eviten el dumping social y la guerra entre pobres (10:44 p.m.)

En otros términos: los riesgos de un posible “efecto llamada” no son exclusivos de la renta básica, sino de cualquier medida igualadora o redistributiva que se adopte sólo en una escala restringida. Si la renta básica no opera como un instrumento de “contagio” y de presión al alza de otras políticas sociales en diferentes escalas, seguramente estará condenada al fracaso. Pero si todas las medidas de reforma social se (final de la página 13) (10:47 p.m.) supeditaran a su previa formulación regional o internacional (algo deseable en términos normativos), sería poco lo que podría impulsarse en el terreno práctico. (10:49 p.m.)

En suma: del mismo modo que una renta básica podría financiarse por vías más progresivas o regresivas, también podría acompañarse de medidas más o menos igualitarias, feministas, ecologistas o internacionalistas, de acuerdo con la concepción ideológica que se postule. En ese sentido, una renta básica “débil”, concebida de manera aislada, sería una propuesta relativamente ecuménica, en la que podrían reconocerse tradiciones políticas e ideológicas diferentes y hasta encontradas. Haría falta, en cambio, conocer las justificaciones normativas que se ofrecen a su favor, las propuestas de financiación y las medidas complementarias que se proponen para su puesta en práctica para saber si se está ante un partidario de derechas o de izquierdas; productivista o ecologista; liberal, libertario, republicano o socialista. (10:54 p.m.)

Los autores y autoras que participan en este volumen son, todos ellos, defensores igualitaristas de la renta básica. Todos la perciben como un instrumento para disminuir las desigualdades y dotar de poder a las personas y grupos en situación de mayor vulnerabilidad social, económica, de género o cultural. Pero ésta no es, una vez más, la única posibilidad de defender la renta básica o la única manera, naturalmente de ser de izquierdas. Muchos autores, por ejemplo, consideran desde la derecha pero también desde la izquierda que un ingreso incondicional es una medida inaceptable porque rompe el vínculo entre derechos y contribución social. Así, niegan que la renta básica pueda ampliar la economía de las personas; aseguran, por el contrario, que ésta tiende a consolidar el parasitismo y a generar la ilusión de una “sociedad de becarios”. (11:01 p.m.)

El tema de la relación entre derechos y deberes o, si se prefiere, entre derechos y contribución social, es importante. Ningún derecho se encuentra totalmente desligado de la idea de deber. Hasta el derecho al sufragio o el derecho a la educación, concebidos como derechos universales, aparecen vinculados al desarrollo de un cierto compromiso con la comunidad. Prueba de ello es que en algunos ordenamientos, además de cómo derechos, aparecen consagrados también como deberes cívicos. (11:05 p.m.)

Enlaces relacionados:
http://transcripcionplastica.blogspot.com/2007/06/renta-bsica-gerardo-pisarello-antonio.html

Erratas:
En http://esferapublica.org/nfblog/?p=878 dónde dice Los sectores medios probablemente quedarían como están, es decir, pagarían por vía fiscal el equi (final de la página 11) lente a lo que ingresarían en concepto de la renta básica, mientras que el grueso de la carga financiera recaería sobre los sectores más altos. (3:12 a.m.)
Debe decir:
Los sectores medios probablemente quedarían como están, es decir, pagarían por vía fiscal el equi (final de la página 11) valente a lo que ingresarían en concepto de la renta básica, mientras que el grueso de la carga financiera recaería sobre los sectores más altos. (3:12 a.m.)



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