vecinos cercanos y distantes.

Vecinos cercanos, pero también distantes. Importante distinción para los amigos del salón de oriente, cuyo nombre evoca a nuestro Manuel Ancízar, el fundador de la Expedición Corográfica y fundador de la Universidad Nacional, un poco masón.

¿Qué tiene que ver la geografía con el arte? Buena pregunta, cuando se modifica el Salón NACIONAL de artistas y se exploran expresiones regionales. Otra prueba, la disputa por lo caro y lo barato en el Amazonas, debates que, como el del Salón Caballero, nos indican que son muchísimos los comensales y pocos los platos en materia de arte. Y que la metáfora de la cocina no irrite a los que protestaron la presencia de un gastrónomo español en Documenta o el júbilo de Andrés Hoyos desde su distancia canónica de El Malpensante.

Añado dos estadísticas, la una de estudiosos de Harvard, citada en el Plan Colombia Visión 2019: y espero que la fuente oficial no cause urticaria: la probabilidad de que dos personas tomadas aleatoriamente de distintas ecozonas de Colombia es la antepenúltima entre 155 países; y la otra, nuestro grado de condensación urbana es el menor entre quince países de América Latina. Nuestras individualidades naufragan a la deriva en una complejidad geobiótica y en una precariedad de tramas culturales.

En nuestro habitat estamos inmensamente solos, tanto más cuanto que a las barreras y fracturas geográficas se añade esa soledad impuesta por la escasa densidad cultural agravada por los bajos presupuestos para ciencia, tecnología y cultura: allí radica nuestro mayor problema, acentuado porque el Estado se ha obnubilado con lo que llamo un “clientelismo tecnocrático aplicado a lo social”, léase programa de Acción Social y Familias en Acción, necesarios sí, pero que develan que “los cabildos abiertos” (tradúzcase por fortalecimiento político administrativo de los mil y tantos municipios del país) naufragan muchos en un clientelismo de baja estofa.

Incluso cuando Esfera Pública, el excelente medio de correspondencias de ángeles estéticos (la palabra proviene de mensajero, según lo recuerdan Sloterdijk y Serres) sostiene discusiones que duran 10 golpes, la impresión que dejan estos encuentros es que todo pasa clausurado al fin por nuestros desencuentros radicales y porque nuestro proclive narcisismo no se templa por tangentes interpersonales.

Gabriel Restrepo

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Salón de Oriente
http://esferapublica.org/nfblog/?p=831


detrás del supermercado

“¿La televisión? Lo extraño es que ella no les dice todo. Ella muestra la vida sobre la tierra pero no los verdaderos misterios. Es de pronto la naturaleza misma de la televisión… las ondas en el espacio.”

David Bowie metafísico en The man who fell to earth.

Detrás del supermercado, cerca de mi casa, hace poco descubrí un estanque o una especie de laguna. Se trata de una antigua cantera abierta a principios del siglo XX y que fue luego acondicionada como balneario. En esta época del año, la misma aparece dibujando una playa paradisíaca en medio de una vegetación exuberante.

Las clases populares francesas de esta ciudad suelen irse a bañar a dicho estanque, lo cual acentúa la condición paradisíaca del lugar, por la proliferación de mujeres de revista, asoleándose como dios las trajo al mundo.

Tomándome una pausa bajo un sol poderoso, caminando una de estas tardes junto al estanque, de imprevisto descubrí a mi animal – tótem, quien deambulaba sobre la hierba junto al agua. (Algunas asociaciones posteriores me llevaron a comprender que efectivamente se trataba del tótem que había estado buscando desde hace algunos años.)

La visión del inmenso animal sobre el césped fue de inmediato significativa. La misma parece asociable, en estética, al término “magia”.

Analicemos entonces algunos puntos sobre el concepto de la “magia”, en relación al arte.

Recordemos inicialmente que hasta el final de la Edad Media, la “magia” era frecuentemente comprendida como una percepción intima de las cosas.

La creencia en ciertos postulados metafísicos era bastante difundida.

Paracelso, médico y alquimista suizo, a principios del siglo XVI formuló los fundamentos de algunas operaciones mágicas.

A través de un proyecto especulativo, Paracelso buscaba ordenar las prácticas difundidas, por medio de una construcción teórica coherente. Se trataba de jerarquizar y de exponer, con un orden, más o menos preciso, todo lo que hacía eco en el hombre y que provenía de una realidad sideral.

La magia, indica Paracelso, comprende diferentes especies. Una es la que corresponde al arte de confeccionar imágenes que van a tener un gran poder. Confiriéndole a las imágenes las propiedades del “Astro”, el mago va a ejecutarlas con precisión, dotándolas de capacidades sobrenaturales.

“El Astro” significa la fuerza sideral. De ahí el estudio de esta fuerza por parte de la ciencia astronómica. El mago es un médium de esta fuerza. Según Paracelso, volviendo manifiestos sus efectos, el mago combina dos funciones:

1 – La visión del ser visionario, es decir de aquel que conoce y que recibe la revelación íntima en y a partir de la naturaleza.

2 – La intervención, que es la manifestación misma con la que el mago perpetúa la obra divina. [1]

Según Paracelso, para intervenir sobre la naturaleza, la eficacia de la manifestación es proporcional a la concordancia que se establece entre las virtudes del mago y la fuerza sideral.

En efecto, el mago debe volverse cómplice del Astro, en una convivencia con la potencia de lo invisible, para dejar actuar así a la imaginación.

El verdadero ejecutante es entonces aquel que participa del Astro, volviéndose con él una sola fuerza. [2]

***

La idea del astro, nos recuerda en este punto al Demiurgo platónico, es decir el ordenador del universo, el escultor y artesano que imprime los arquetipos en la transformación de la materia. La divinidad comprendida como un Demiurgo se encuentra fuertemente presente al final de la edad media. La acción creativa del hombre es, a la vez, replica de la acción divina y acto fundador. Ordenador de un universo propio, el artista repite la acción suprema del creador.

Reproduciendo el acto original, la práctica artística se vuelve metafísica. Toda especie de “creación”, nos indica Mircea Eliade, tratándose de un comienzo, encuentra su modelo ejemplar en la creación del mundo, la creación por excelencia, el inicio absoluto.

***

Etienne Souriau nos dice de otra parte, que el término magia, tal como habitualmente es empleado en estética, suele designar el conjunto de prácticas rituales por las cuales se piensa poder obtener, de manera sobrenatural, efectos extraordinarios, imposibles utilizando medios profanos. Los mismos efectos que vuelven insuperables ciertas obras de arte, que son calificadas como obras maestras, en razón de que las mismas parecen gozar de un poder sobrenatural.

Todos estos índices en torno a la noción de “magia” parecen cobrar sentido al aproximarnos al funcionamiento de ciertos dispositivos del inconsciente que ejercen su influencia en la percepción visual.

En nuestro entorno inmediato, cuando marchamos en medio de los aparatos de esta nueva edad media, residuos ancestrales condicionan indudablemente nuestro inconsciente colectivo y nuestra relación con el mundo de las imágenes.

[1] BRAUN Lucien, De la magie, Presses Universitaires. Strasbourg, 1991.

[2] Ibid.

[3] SOURIAU Etienne Vocabulaire d´esthétique Presses Universitaires. Paris.1999.


03 / 07 / 2007 / 10:25 p.m. – 11:25 p.m. / Introducción. La renta básica como derecho ciudadano emergente: elementos para un debate

(viene de >> http://esferapublica.org/nfblog/?p=909)

El tema de la relación entre derechos y deberes, o si se prefiere, entre derechos y contribución social, es importante. Ningún derecho se encuentra totalmente desligado de la idea de deber. Hasta el derecho al sufragio o el derecho a la educación, concebidos como derechos universales, aparecen vinculados al desarrollo de un cierto compromiso con la comunidad. Prueba de ello es que en algunos ordenamientos, además de cómo derechos, aparecen consagrados también como deberes cívicos. (10:30 p.m.)
Las preguntas en este punto, sin embargo, deberían situarse en los siguientes términos : ¿cuál es la mejor manera de medir la contribución social de las personas? ¿permiten los actuales sistemas de prestaciones y salarios evaluar de manera justa la contribución social de cada cual? Si se piensa en la manera en que funcionan estos instrumentos en los sistemas capitalistas actuales, la respuesta ha de ser rotundamente negativa. (10.32 p.m.)
Millones de mujeres y de hombres, en efecto, realizan cotidianamente trabajos voluntarios y domésticos, afectivos y de cuidado, productivos y reproductivos, que son fundamentales para la preservación de la sociedad y que, sin embargo, no son tenidos en cuenta por el mercado laboral formal. Otros tantos lleva a cabo tareas de notable importancia social –como la limpieza y recogida de basura- y sin embargo, son retribuidos de manera miserable. Por el contrario, un número significativo de personas realiza tareas menos “útiles” o incluso perjudiciales –son rentistas, venden armas, actúan como corredores de Bolsa- y no obstante gozan de ingresos que les permiten disfrutar de una vida holgada. En un contexto así, un ingreso universal financiado de manera progresiva sería sin duda una forma de reconocer la mayor contribución social de los primeros y de gravar a los segundos por sus actividades. Es más, incluso en el supuesto de personas que “nunca hicieran nada” –un supuesto más bien contrafáctico, basado en una inconsistente concepción antropológica- el derecho a una renta básica sería una manera de reconocer su contribución “por omisión” en relación con muchos otros que realizan tareas directamente destructivas y que, sin embargo, son premiados por ello en el mercado. (10:41 p.m.)
Ciertamente el mito de la sociedad sin trabajo o del ocio es una ilusión frívola en condiciones como las actuales, que condenan a millones de personas a realizar contribuciones socialmente necesarias mientras una minoría privilegiada monopoliza el uso del tiempo libre. Una sociedad ecológicamente sostenible y al mismo tiempo más igualitaria exigiría, si duda, un reparto más justo del trabajo doméstico o de trabajos desagradables pero socialmente imprescindibles. (10.46 p.m.)
De lo que se trataría, sin embargo, es de establecer cuál en la mejor vía para alcanzar ese reparto; de plantearse, efectivamente, quiénes contribuyen y quiénes no, y qué derechos se les reconoce a cambio. Desde esa perspectiva, y sólo así, la renta básica podría ser un instrumento útil para combatir los mitos de la meritocracia, dar según su merecimiento a los que realizan trabajos voluntarios y domésticos, y reforzar el poder de negociación de los trabajadores obligados a aceptar empleos degradados. (10:50 p.m.)
Como puede advertirse, buena parte del atractivo que rodea a la idea de la renta básica reside no tanto en la propuesta en sí como en los temas que su debate suscita: cómo combatir la pobreza sin utilizar políticas clientelistas que estigmaticen a sus destinatarios; cómo detectar quién contribuye de manera útil al bienestar de la sociedad y quién no; y cómo reconocer esa contribución; cómo defender el derecho al trabajo cuando los empleos dignos y de calidad parecen escasos o no están al alcance de todos; cómo lograr un reparto justo y sostenible del trabajo doméstico, del tiempo libre, de la autonomía, cómo crear espacios cooperativos, no mercantilizados, a partir de prestaciones monetarias, etcétera. (10:55 p.m.)
Los detractores de la renta básica suelen dirigirle una crítica que en último término demolería cualquier propuesta de reforma social: si demasiado (final de la página 16) exigente, utópica; si demasiado contenida, inofensiva. En realidad, esa misma objeción podría invertirse de manera radical. Un ingreso incondicional podría considerarse una propuesta lo suficientemente realista como para evitar el utopismo fugitivo y lo suficientemente aguda como para no agotarse en una simple modificación administrativa. A pesar de su aparente modestia, en efecto, podría considerarse, al igual que la “tasa Tobin” o los presupuestos participativos, un ejemplo de “reforma no reformista”. Es decir, una alternativa de alcance medio aparentemente asumible por el sistema, sobre todo en sus versiones más moderadas, que, si embargo, desencadenaría una serie de efectos pedagógicos que obligarían a cuestionar de raíz las sociedades tan violentamente injustas en las que nos toca vivir. (11:02 p.m.)
En tiempos en que las desigualdades sociales aumentan de manera escandalosa, mientras los debates académicos suelen encallar en estériles disquisiciones entre galgos y podencos, ésta es una razón más que suficiente para dedicarle parte de nuestra atención y de nuestras energías cívicas. (11.05 p.m.)

A propósito de este volumen

Los artículos reunidos en esta edición tienen orígenes diversos. Los más antiguos datan de los años ochenta y noventa, cuando el tema de la renta básica comenzó a plantearse como una de las alternativas posibles a la ya aguda crisis del denominado Estado social. Luigi Ferrajoli, por ejemplo, escribe en el contexto de los escándalos de corrupción provocados en Italia a raíz del proceso de Tangentopoli y de la posterior llegada de Silvio Berlusconi a la jefatura de gobierno. Desde una perspectiva garantista, preocupada por la necesidad de establecer un sistema de límites y vínculos jurídicos al poder, analiza los efectos regeneradores que el derecho a una renta básica podría tener para el Estado social, para la recuperación del principio de legalidad y para la reducción, en último término, de la arbitrariedad administrativa. (11:11 p.m.)
Si Ferrajoli ensaya una defensa garantista de la renta básica, Daniel Raventós, Julia Bertomeu y Antoni Doménech exploran una justificación similar a partir de la mejor tradición del republicanismo democrático. Entre otras cuestiones, intentan mostrar cómo la renta básica puede ser un instrumento para ampliar la libertad de las personas y permitirles vivir “sin el permiso” de otros. O, dicho en otros términos, para disminuir las interferencias arbitrarias que sobre sus vidas puedan ejercer tanto los poderes del Estado como del mercado. (11:18 p.m.)
Ingrid Robeyns, María José Añón, Pablo Miravet, Laura Pautassi y Carolina Rodríguez analizan el papel que la renta básica podría desempeñar a la hora de dar poder a las mujeres en sus relaciones privadas y públicas. (11:25 p.m.)

04 / 07 / 2007 / 12:27 a.m. (Extensión). / Introducción. La renta básica como derecho ciudadano emergente: elementos para un debate.

Con diferentes énfasis, sus ensayos someten a crítica las patriarcales divisiones entre trabajo productivo y reproductivo, asalariado y de cuidado; entre trabajos, en definitiva, que invisibilizan o minimizan la actividad de las mujeres, y adelantan diferentes conclusiones acerca del impacto que la renta básica podría ejercer sobre esa realidad. Añón y Miravet dedican un apartado específico al análisis de las políticas sociales y de género en el ámbito europeo. Pautassi y Rodríguez se ocupan, en cambio, del caso latinoamericano e incluso explican algunas propuestas que han ido ganando espacio en la agenda política argentina y brasileña, como la de garantizar una renta básica sólo para los niños, pero para todos ellos, gestionada por sus madres y condicionada, si acaso, al deber de asistir a la escuela. (12:34 a.m.)
Los artículos de Andrea Fumagalli y de Giusseppe Bronzini y Marco Bascetta se insertan en la corriente autonomista desarrollada en Italia en las últimas décadas al calor del crecimiento del movimiento “altermundista”. Desde la economía, el derecho y la filosofía política, Fumagalli, Bronzini y Bascetta constatan la crisis del Estado social tradicional y del modelo productivo fordista y defienden la necesidad de pensar alternativas acordes con las actuales alternativas de producción y organización social. En ese sentido, la renta básica no sería ni sólo ni tanto una propuesta deseable en términos normativos cuanto una necesidad objetiva en el marco de la precarización de las relaciones laborales y del surgimiento de nuevas formas, posfordistas y cooperativas, de producción. (12:43 a.m.)
Finalmente, José Antonio Noguera dedica un razonado ensayo a abordar el supuesto conflicto entre el derecho a la renta básica y el derecho al trabajo. Frente a quienes consideran que la renta básica comporta una ruptura con el principio de contribución social, Noguera desarma los tópicos del pensamiento meritocrático al uso y demuestra cómo un ingreso incondicional reconocido a todas las personas guardaría más reciprocidad con las aportaciones reales a la sociedad que cualquiera de las políticas sociales hoy vigentes. En el mismo sentido, revela los presupuesto autoritarios que subyacen a muchas concepciones del trabajo, no ya sólo como un derecho, sino como un deber impuesto por el Estado. (12:48 a.m.)
Si hay algún hilo común que puede enhebrar estas diferentes lecturas es, seguramente, su voluntad de presentar una alternativa igualitaria y libertaria, participativa y anti-burocrática a las relaciones de poder dominantes en las actuales sociedades capitalistas. En todas ellas, la renta básica es sólo una pequeña pieza de una concepción más vasta y compleja, orientada, en último término, a asegurar el control de las personas sobre sus vidas, comenzando por las menos autónomas. Tras el trágico balance social y ecológico que está dejando tras de sí la actual hegemonía del capitalismo neoliberal, es mucho lo que se juega en esta partida. Muy posiblemente, la supervivencia misma de la humanidad. (12:54 a.m.)
Agradecemos a Daniel Raventós y a Miguel Carbonelle aliento brindado y la paciencia con la que acompañaron su preparación. Y a Alejandro sierra, como siempre, por su infatigable apoyo en ésta y otras iniciativas similares.

Barcelona – Madrid, marzo de 2006

Gerardo Pisarello y Antonio de Cabo

(1:00 a.m.)

Enlaces relacionados:
http://transcripcionplastica.blogspot.com/2007/06/renta-bsica-gerardo-pisarello-antonio.html
http://esferapublica.org/nfblog/?p=878
http://esferapublica.org/nfblog/?p=909
http://transcripcionplastica.blogspot.com/2007/03/transcribir-pasajes.html


albarracín

Queridos amigos:

Qué poco tengo por decir en este momento, hoy cuando hasta la voz he perdido porque, de manera abusiva y muy poco consensual, he recibido esta bofetada bajo la forma siniestra de un perverso homónimo. Hoy, cuando hasta el nombre he perdido a manos de una caterva de desadaptados que se esconden bajo la máscara de mi humilde apellido, propio de albañiles desmueletados en comerciales de los 80, para crear confusión en la opinión pública y dar testimonios irresponsables que no darían, de hacerlo a nombre propio.

No siendo suficiente esta abyecta y sombría lógica propia de delincuentes y terroristas, he visto cómo ese otro u otros intentan, con argumentos lastimeros y muy pobres estrategias narrativas, hacernos hablar. Forzarnos, picarnos, invitarnos, suplicarnos que les contestemos, sin saber a qué o quiénes les hablamos. Que discutamos sus brillanteces, que elogiemos sus críticas y las hagamos nuestras. Que seamos dóciles frente a la estupidez de su afrenta, que sonriamos frente a un chiste que no lo es.

Como ciudadano de bien, con derecho al buen nombre que aún pueda quedarme, les pido a TODOS ustedes que contribuyan delatando al impostor, haciéndole saber que su oratoria de oropel es mal vista y sus argumentos, esos tan pocos comentados, no invitan al debate sino a ese sueño pesado e incómodo de quien ha comido fríjoles y chicharrón a altas horas de la noche. Ah, suerte de ventorrillo fétido que como peste se ha ido filtrando en el entorno de nuestra esfera.

Es sabido que el verdadero Jacinto Albarracín está muerto, y supongo, se revuelca en la tumba al ver la forma abusiva en que su nombre, resplandeciente en el pabellón de los mártires de la libertad en nuestra nación, se ve utilizado para darle piso a debates tan pequeñoburgueses como los impulsados por el falsario. Compañero, si va a usurpar un nombre, al menos hágalo coherentemente.

Propongo aquí, abiertamente, que todos los comentaristas sean acreditados con carnet, y que sus opiniones sean evaluadas por los lectores, debiendo esforzarse en obtener buenas calificaciones quien pretenda seguir usando este sacrosanto foro. Esto se verá retribuido en el aumento de la calidad de las intervenciones y en una gestión más transparente de las opiniones aquí expresadas. Por otro lado, servirá como aliciente para hacer más interactivo el entorno, más democráticos a los usuarios y más feliz a una comunidad en adelante formada por ciudadanos y no por maleantes.

No veo cómo puede llegar a ser posible que, tras años de haberme involucrado como silencioso y receptivo miembro de esta comunidad, sea a ese otro, el impostor, a quien se le invita a degustar las deliciosas almojábanas y el tintico mañanero de los martes. No entiendo ya este mundo en que vivimos tan lleno de sombras y sinsabores. Es un mundo que parece de película, de una muy mala de domingo en la tarde. O no de una, más bien de muchas, sonando en sus bastardos doblajes a un castellano paupérrimo e ininteligible simultáneamente.

Les ruego, volvamos a los valores de antaño, esos que tanta falta nos hacen hoy.

Un saludo cordial del único y verdadero,

Víctor (Gonzalo) Albarracín (Llanos)
c.c.:79’695.652 de Bogotá


copia a pepita mendieta de carta abierta a gloria merchan

Apreciada doctora Gloria:

Muy bella su carta-convocatoria. Enhorabuena su designaciуn como presidenta y coordinadora de su comitй ad hoc, aunque lo temo inъtil como todas las cortinas de sarcasmo-rencor de algunos artistas contemporбneos. Algunas colombianas y algunos colombianos somos testigos del invaluable servicio que las comisiones institucionales le han prestado a patrias postizas, o como las llaman los acadйmicos: comitйs. Otras y otros, entre los que me encuentro, sabemos que cuando necesitamos obstaculizar algъn proceso crнtico y contamos con la solvencia que nos proporcionan los erarios pъblicos, creamos una comisiуn para que lo discipline ejemplarmente.

No obstante, dados sus mйritos humanistas y su preocupaciуn por los que sufren la injustica, esperamos que el comitй que su eminencia preside logre encausar finalmente nuestras angustias y las de miles de artistas colombianos y colombianas que no tienen ropa para solicitar citas con los diversos comitйs de las artes que campean en el arte de nuestro bello paнs. Aunque en lo personal, no creo que un acto clientelista apacigьe mi angustia, o pueda comprarla con un puesto inъtil, como creen nuestros polнticos mбs avezados, estoy dispuesto a colaborar con ustedes bajo una condiciуn: una segunda parte de bellas glosas en la que su comitй acote las ideas de Robert Buergel sobre la impertinencia contemporбnea de las formas puras y la obsolescencia de los compromisos polнticos per se, o condicionados por las ideologнas invisibles de los mercados de la libertad.

Como arriba he utilizado tres veces el tйrmino bello, considero que debo justificarlo, por lo menos precisarlo en este contexto: alude al encantamiento que aъn ejerce inconscientemente en nuestro pensamiento el gusto por las formas puras que giran en cнrculo atemporalmente. Disculpe usted, pero la belleza en lo eterno de los grandes mitos no es precisamente algo que me entusiasme.

Doctora Gloria, ya para finalizar y sуlo por curiosidad, їcuбnto pagan? De pronto, siguiendo la moda neoliberal, me pongo un precio. Pero, їquiйn los financia a ustedes? їAlguna Secretarнa en la sombra? їMantener el stau quo del arte colombiano y silenciar a sus crнticos justifican una erogaciуn de algъn erario?

Afectuoso saludo,

jorge peñuela


sobre amazonía

Leticia 24 de julio de 2007

Desde Leticia, la ciudad de la Confraternidad Amazónica, (Brasil, Peru, Colombia) agradezco a Esfera Pública por poner en discusión al Premio Luis Caballero y a la exposición “Amazonia” que yo lideré y gestioné.

Señalo que ambos temas tienen por epicentro a la Galería Santa Fe, hecho que demuestra la pertenencia y la pertinencia de dicha Galería no solo para el público y los artistas de Bogotá si no, por extensión de todo Colombia.

Entrando en materia le digo a la señora Liliana Cortés que no fueron cinco, sino diéz, las personas que logré reunir en mis Talleres. En su mayoría fueron jóvenes sin formación artística.

Al señor Arcos-Palma que lo “comercial” no ha sido uno de mis principales objetivos y que, también, analizando su actuar y sus conocimientos, él, (usted) bien podría ser mi “otro”.

Atentamente:

Antonio Caro.
P/D. Ya no estoy “viaticando” …


¡Pare de sufrir! (segunda parte)

nos llegó una invitación.

para leerla, pulse este enlace >
http://esferapublica.org/cca.htm


mezquindades silenciosa

Lo que primero que Dios creó sobre la tierra fue el miedo; compadecido de sus efectos devastadores en el hombre y la mujer, paso seguido creó la palabra para apaciguarlos. De experienciar un sentimiento de vacío –sustractivo–, pasamos a compartir un sentimiento de plenitud constructivo de comunidad. La palabra nos ha proporcionado los fármacos adecuados para calmar y elaborar la angustia que experienciamos con los sucesos del mundo, en especial los poéticos. El pensamiento artístico Colombia ya no cree en fármacos poéticos y se ha sumido en sus miedos más originarios.

Comprendo la angustia de Jacinto Albarracín, porque comparto su vacío se sentido. Nada más audaz y provocador que proponer un diálogo entre sordos inteligentes. Como Albarracín, considero que poco se ha dicho sobre el premio Luis Caballero, así nos parezca que ya todo fue dicho. Que así nos lo parece, se infiere de la indiferencia del auditorio ante los comentarios de Albarracín. Falta una evaluación general de todo el programa, sincera y abierta. ¿Qué miedos nos impiden hacer uso de las libertades que han instaurado nuestros lenguajes, –nuestros fármacos poéticos? ¿Qué mezquindades no confesadas han interferido la comunicación en una región condenada a dialogar, so pena de naufragar en sus miedos de manera definitiva?

Diotima Mantinea planteó algunas preguntas recientemente. Parece que nadie se consideró competente para abordar la metáfora que introdujo Robert Buergel en Documenta XII: el placer y la belleza no pueden seguir siendo asuntos deleznables en el pensamiento artístico contemporáneo. ¿Esta versión del Luis Caballero pensó en hacer intuible sus pensamientos, haciéndonos placentera su lectura a sus lectores? ¿Propició un diálogo fluido con el espectador para construir un mundo en donde la belleza vuelva a ser su horizonte de comprensión? Estas son preguntas que deberíamos tratar de contestar todos. El protocolo de Internet favorece que se puedan realizar todo tipo de intervenciones en Esfera Pública. Esta no puede convertirse en Espera Pública. Perderíamos una gran oportunidad para comunicarnos entre los miles de amantes del arte, desplazados por la preponderancia contemporánea del pensamiento economicista.

Me da la impresión que el Premio Luis Caballero se ha convertido en el primer estimulo artístico en Colombia, más por la debilidad y la incertidumbre que aquejan a los estímulos del Ministerio de Cultura, que por los méritos de las propuestas presentadas. Para tomar una decisión en el contexto en este premio, habría que elaborar distinciones muy sutiles para destacar algunas de ellas. De tal manera que ninguno de nosotros queremos controvertir el estímulo del Distrito Capital, por temor, en primer lugar, a perder lo poco sólido que ha quedado de todas las reformas institucionales. Otro temor que tienen algunos teóricos, tiene que ver con el presentimiento de que vamos a perder la noción arte contemporáneo, como estilo separado de arte moderno. Me parecen infundados estos temores. En esta versión del Luis Caballero se ha mostrado con generosidad que es insostenible en Colombia, una separación entre uno y otro estilos. Si realizamos una controversia generosa, desapasionada, en la que los resquemores personales pasen a segundo orden, podríamos potenciar este estímulo institucional. Este podría recobrar la unidad artística en su diversidad, en nuestra nación. Podemos hacerlo, si exigimos del Distrito y de la Nación, más confianza en sus artistas, si requerimos mayor inversión, si solicitamos más participantes, si incorporamos en nuestras peticiones otras inquietudes que puedan salir de una discusión libre y abierta, sin complejos académicos, como la que propone Albarracín en Esfera Pública.

Jorge Peñuela


masacote crítico

Con el nuevo tiempo otorgado por su jubilación, un buen día Jacinto Albarracín se dijo: puesto que ahora puedo hacer algunas cosas que siempre quise hacer, a lo mejor podría juntar mis viejos amores por las palabras y por las exposiciones de arte en una actividad personal.

Pensando en ambas cosas, se dirigió a Esfera Pública, no porque le atrajera mucho, en verdad, este medio al que sigue prefiriendo la publicación en papel, sino porque desde su punto de vista es casi el único espacio donde encuentra un cierto registro de los acontecimientos de las artes plásticas y algunas discusiones sobre algunos de estos. No dejaba de sorprenderle que se diga que aquel es un espacio de crítica de arte, pues Jacinto, fuera de algunas intervenciones interesantes, ve que a muchas –la mayoría a las les falta el rigor intelectual que el ejercicio de la crítica requiere.

Ha notado que algunas de las estrellas que se han consagrado en este espacio, lo han logrado en gran medida siguiendo un procedimiento: dejar que otros digan algo y luego responderles. De esta manera, el debate se convierte en un intercambio de puyas más o menos inteligentes, más o menos personales, más o menos superficiales entre dos o más contertulios y los temas propuestos apenas si se ven detrás de esa pirotecnia verbal (pues, aunque circule por escrito, esta masa textual tiene mucho del repentismo de la discusión hablada o gritada).

Decidido a intervenir, toma otra almojábana y mientras la saborea, recoge sus inquietudes más recientes. Se ha dicho en este foro que en medio de la crisis de muchos proyectos institucionales, el premio Luís Caballero se erige como una iniciativa importante y, por lo tanto, vale la pena dedicarle una reflexión crítica. Hace ya varios días que el premio se otorgó y no hay comentarios; pues bien, se lanza a la palestra para dar inicio al debate. Guiado por su apreciación personal, inicia el texto: “El premio Luís Caballero empezó mal y terminó mal…”. Sabe que está simplemente expresando un juicio personal que no pretende ser un análisis crítico, ya que esto es lo que espera de la comunidad de críticos que podrán contestar su comentario con razonamientos argumentados que tal vez no cambien su opinión, pero demuestren que el premio otorgado puede ser visto de otras formas, seguramente más justas.

A renglón seguido, refiere su interpretación de las razones que habrían motivado el fallo y las acompaña de una preocupación respecto a las consecuencias que traerá en lo inmediato.

Casi en seguida, encuentra una decepcionante respuesta de Ricardo Arcos-Palma. De una forma condescendiente, Arcos-Palma compara, dirigiéndose al público, a todos los concursos con los reinados de belleza y sobre tamaña banalidad desarrolla su respuesta. Parte de la idea de que el comentario planteaba una suspicacia sobre el resultado. Jacinto cree que esa palabra sugiere mala fe, lo cual no ha sido su intención. Sabe perfectamente que ningún premio satisface a todo el mundo; para escuchar semejantes cosas no se requiere asistir a un foro especializado en Internet, pero supone que más adelante encontrará algo un poco más profundo y lo que va encontrando no hace sino agrandar su decepción. Arcos-Palma simplemente aconseja que los espectadores que conformamos “esa masa (a)crítica” (Jacinto se pregunta qué diablos querrá decir con ese juego de palabras), simplemente no discutamos y lo acompañemos en su postura acrítica, ya que “la obra de Fernando Uhía, va más allá del bien y del mal” y que no cree que “sea ni buena ni mala para haber ganado” (¿Qué querrá decir con eso?).

En cambio, plantea un tema de discusión sobre la conveniencia de que artistas locales premien a artistas locales. Ya habrá quien recoja el guante, no es un tema sobre el que Jacinto pueda decir algo que valga la pena.

Finalmente, se detiene en dos puntos. Uno referente a la influencia que pueda tener el premio, preocupación expresada por Jacinto, la cual nuevamente es trivializada porque es normal que el alumno siempre tienda a emular al maestro. Puesto que las cosas son tan mecánicas, para qué preocuparse, pero Jacinto, que es tozudo y pasó su vida laboral entre estudiantes adolescentes, supone que hay alumnos que irán a las escuelas de arte a algo más que a imitar a algún profesor que obtiene un premio. Además, Jacinto nunca se refirió a las escuelas de arte, de las cuales no tiene tampoco nada que decir, sino a los eventos públicos, porque entiende que una preocupación expresada frecuentemente en este foro es cómo se construye una opinión pública (así se decía en sus tiempos) sobre al arte de un país al que se proponen algunos artistas y obras de arte como modelos desde las instituciones culturales.

El último punto es la sugerencia de ampliar la cantidad de premios para que quepan “hasta princesas” (perdón por el sarcasmo). No es ésa la intención de Jacinto, pero está de acuerdo con una idea: que alguna vez se tenga en cuenta con respeto la opinión del público, así sea para controvertirla con argumentos serios.

Luego se publicaron dos comentarios, de Andrés Hoyos y de Diotima Mantinea, de los cuales Jacinto (a quien le gusta la sensatez de Diotima), para no fatigar al lector, solamente dirá que se refieren a los comentarios publicados con anterioridad, no al premio Luís Caballero.

Termina Jacinto expresando una opinión final. Después de lo dicho, no sería necesario decir nada respecto a la participación de Lucas Ospina. No sería necesario y por elemental decoro pasarla por el silencio, si no fuera porque es un excelente ejemplo del tipo de intervención que solamente persigue un fin: menospreciar al oponente. ¿Un juicio adverso? Destrocemos al remitente, llenemos el espacio de la confrontación pública de supuestos despectivos sobre su autor. Entre más lo ridiculicemos mejor, para dejar claro que como espectador no tiene espacio de opinión y no merece un solo argumento serio.

A todas estas, después de más de una semana de publicado el fallo en esfera pública, el único comentario sigue siendo el de Jacinto…

Jacinto Albarracín


entrevista con Cordula Daus

Imágenes de los magazines en el Documenta Halle y entrevista con Cordula Daus, coordinadora de Documenta 12 magazines.

Documenta 12 Magazines on line
http://magazines.documenta.de/frontend/

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documenta 12 magazines: Kassel 16-22 July 2007
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Paper and Pixel

organised by Alessandro Ludovico and Nat Muller

Tuesday 17 July

13:00-14:30 Lunch Lecture
How to Survive the Paper Industry

Participants: Simon Worthington (Mute, London), Alessandro Ludovico (Neural, Bari)
Moderator: Nat Muller (Rotterdam)

Ever since ink turned into toner and pixel, printed paper has been struggling to survive as a medium. Yet, stubborn independent editors are still producing the most endangered species of paper products: the independent magazine. By endlessly reinventing content, technical and economical strategies these magazines testimony to the distinct qualities of printed publications, such as periodicity, touch of paper and smell of copy. Yet, it is precisely the love for the speed of electrons, and an understanding of the potentials of networked media, that have inspired the cultural tactics of these magazines; from print-on-demand, collaborative editing, sharing content and knowledge, to surfing and playing up to new economical demands.

Thursday 19 July

13:00-14:30 Lunch Lecture
Processual Aesthetics, Processual Editing: Net-Working

Participants: Miren Eraso (Zehar, San Sebastian), Christina MCPhee
(-empyre-, Sydney), Patricia Canetti (Canal Contemporâneo, São Paulo/Rio de Janeiro)
Moderator: Alessandro Ludovico (Neural, Bari)

Cultural networking has been embodied in different forms through the various nets of independent publishers. We will focus on the aesthetics and practices of networking, collaborative editing and publishing and how that all ties into what has been called “processual aesthetics”, namely an aesthetics that recognizes the material and embodied dimensions of netculture. Strategies of connecting, sharing, improve altogether, meeting on shared goals and then terminating collaborations to start new ones as temporary autonomous zones of production and development. So how do editors really work on the net, and where is the locus of pixel and where is the locus of paper?

Saturday 21 July

13:00-14:30 Lunch Lecture
Publishing the Public: Contextualising Locality

Participants: Jaime Iregui (Esfera Pública, Bogotá), Fran Ilich (Sab0t, Mexico City), José-Carlos Mariátegui (Lima/London), Nebojsa Vilic (Concrete Reflection, Skopje)
Moderator: Nat Muller (Rotterdam)

In a time when the public sphere is shrinking and “things public” become convoluted with “things privat(ised)”, we would like to approach writing and publishing as a public act. Like curating, we would like to view publishing as an effort towards making this public, and in the service of various publics. What is public is of course shaped and moulded by the specificities of context. In a global era we insist to ask how we can work from a particular locality, and go beyond the standard (and by now tedious) “local vs. global” debate, but head to another (yet unknown).