septembrinos para un pájaro Ospina

(Entremés de calentamiento):

Hoy amanece y ¡Oh sorpresa!
urdido encuentro en poca destreza
un reto soso en naturaleza
sin elegancia, gala o belleza

Clamando duelo el pájaro Ospina
autoafirmar quiere su destino
en el arte, raudo el jacobino
¡y es que fatiga tanto comino!

De mi domingo robo un momento
mientras mascullo, pan en mano
garabateando con la izquierda
tomo aquel duelo, no sea que se pierda
(y que Gutiérrez se vaya a la …)

De todas formas voy a ir al cine
a ver el Tigre de Papel,
a pesar de tu insistencia
(quítale el “vuestra”, suena forzado)
de tus ardiles estoy mamado,
pero gana la paciencia
ante heterónimos ilustrados
y escándalos reforzados,
en esfera y en complacencia.

Lucas Ospina, Lucas Ospina,
con tanta campana, pareces mi prima
frente al espejo preguntando
¿Quién es la más divina?

Y no te pongas muy rabón,
Lo escribo lindo y con aguijón,
Mas sin veneno, no soy melón…
Con ligereza y no groserón.
Y en cuanto a Cyrano de Bergerac,
tomemos tranquilos nuestro cerelac.

¿Serás tú otro más sin humor,
que guarda pesares en el cajón?
Van estos versos con la intención
de reclamar que estuvo bueno
que triunfará la narración,
pero hay encanto en la discreción,
no sea que el pájaro encuentre su jaula
en su propio patio
y como una perdiz
estando tan lejos de ser aprendiz,
pierda su canto por una nariz.

Andrés Matute


un verdadero monstruo!!!!

PMF: UN VERDADERO MONSTRUO.
o sobre el autor, su muerte, el patrimonio familiar y otras elucubraciones domingueras.

Hoy domingo, he decido echar un vistazo crítico sobre PMF. De entrada, sé que saldré mal librado, pues cómo realizar un vistazo crítico (además que en estos tiempos la crítica parece haber muerto) sobre una obra tan compleja de asir y luego de haber comido un delicioso conejo a la mostaza? Pero bueno intentemos así se nos caiga el cielo encima o nos dé indigestión.

PMF es una extraña y compleja criatura, mezcla de un militante maoísta y de un artista moderno, salida de uno de esos oscuros laboratorios (por aquello del cine y el teatro… no me malinterpreten) donde se deseó crear a imagen y semejanza, esos famosos monstruos, como Frankenstein. Ahora nadie parece negar que él es el resultado del más ingenioso laboratorio familiar, nacido quizá en una noche de luna llena o entre el bullicio de una corrida de toros. Ahora, se le erigen efigies, se le rinde homenajes, se le hace retrospectivas insolentes, se le cita aquí y allí y le hacen películas, como para no olvidar que el mundo del arte es una verdadera comedia. Todos parecen haberle conocido, todos le odiaron en un momento, como lo demuestra esa entrevista concedida en vida, pero nunca publicada por la crítica de arte de moda en el país Marta Traba.

Ahora en una extraña atmósfera, donde se grita a los cuatro vientos la muerte del autor, se le dan los créditos a su creador (por no hablar de autor, pues se me expulsaría a los mismísimos infiernos): “El asunto es incómodo pero toca hablar de créditos, que no es equivalente a hablar de autoría. El crédito de Manrique no es mío. Manrique es la vida y obra de Lucas Ospina”, dice François Bucher en su texto El Whisky y la coca-cola, distribuido recientemente en Esfera Pública.

PMF un verdadero affaire de familia, donde el ingenio modernista de su creador, LO, nos recuerda a un Fernando Pessoa o a un Gordon Graig, guardando las proporciones claro está. Aun recuerdo la primera vez que sus obras (las de PMF por supuesto) se expusieron en la Sala SantaFe del Planetario Distrital. Me preguntaba: “Cómo es posible que ni Ivonne Pini, ni Alvaro Medina ni Lilia Gallo, mis profesores de Historia del Arte por ese entonces, no me habían hablado de ese monstruo “precursor del collage en Colombia?””. La censura pensé, que era la única que había caído sobre aquellos quienes creían en el arte y en la política en un país como este. Pero, días después en una fiesta, donde se hablaba de todo, hasta de arte, alguien me dijo, comentando la exposición, que ese personaje era ficticio, y que su “autor” era LO. Brillante y “original” idea pensé en ese momento luego de reponerme del engaño del que fui víctima gracias a las complicidades de Jorge Jaramillo, quien hizo posible tal montaje.

Apróximadamente doce o trece años después, seguimos oyendo de PMF. Ya le consideran patrimonio colombiano, como lo dice el propio Luis Ospina hablando de su película o como lo confirma su sobrino LO en sus frecuentes e intermitentes mensajes por esfera pública. Se le han dedicado tesis de doctorado, artículos en revistas especializadas de arte (Valdez) y en periódicos, se hacen curadurías, se le lleva a Documenta, es decir una verdadera puesta en escena. Pero acaso, eso no es lo propio del mundo del arte en la era de la industria cultural?

PMF es un verdadero dispositivo teatral. Hay que nacer, crecer y reproducirse entre máscaras, vestuario, roles, luces, cámaras y demás decorado, para poder crear un tal monstruo. Es decir en un laboratorio donde la ficción, se mezcla promiscuamente con la realidad. Ahora que PMF ha sido llevado al cine, su ficción se ha convertido en realidad, así la frontera entre documental y cine de ficción sea infraleve. Quizá muy pronto le veamos en un monólogo magistral de Sebastián Ospina en el Teatro Nacional, en camisetas, lápices y otros recuerdos. Resta decir, que tendremos para rato a PMF. Qué viva la familia O y larga vida a PMF!

Ricardo Arcos-Palma

pd: uno de mis estudiantes que hacen parte del semillero de jóvenes investigadores de Grupo de Investigaciones de Ciencias del Arte, ha descubierto en los archivos del Museo de Arte de la Universidad Nacional, un manuscrito firmado Pedro Manrique Figueroa, donde el desaparecido artista deja constancia del pleno poder sobre sus obras, entrevistas, libros, obras de teatro, películas, fotos, camisetas con su imagen, lápices con sus iniciales y demás souvenirs, a la familia Ospina.
El poder fue autenticado en la notaría primera, dos días antes de la muerte del artista, y da FE de la autenticidad del documento, el primer notario Dr. Lizandro Ospina.
pd2: enviamos la foto de PMF que encontró el joven estudiante, para que alfin se vea el rostro de este famoso artista. La foto al parecer fue tomada el mismo día que fue firmado el poder notarial sobre los derechos sobre su nombre. Estimado moderador de Esfera, tenga la bondad de hacer público este documento fotográfico invaluable, que sin duda alimentará el archivo para los estudiosos del “precursor del collage en Colombia”. Gracias.


el whisky y la coca cola

Carlos Jiménez escribió en El País de Cali un artículo que tiene la mejor intención de aclarar y ser justo con cierta autoría intelectual paradójica: la que tiene que ver con la existencia de un tal Pedro Manrique. Me parece que el artículo nació del hecho de que Jiménez es muy conocedor de Documenta y por tanto consciente del hecho de que a los medios colombianos, como en tantas otras ocasiones, les faltó rigor en aclarar de qué se trataba la presentación en Kassel del video de Luís Ospina, Un Tigre de Papel. Lo que seguramente azuzó a Jiménez es el hecho de que no se constatara en los comunicados de prensa algo que él sabía desde hace más de un año cuando me invitó a una conferencia en Murcia: que la Revista Valdez había sido invitada al proyecto de Documenta Magazines y que era a su vez nuestra la invitación a mostrar el video de Luís en Kassel y no de Roger Buergel.

El asunto es incómodo pero toca hablar de créditos, que no es equivalente a hablar de autoría. El crédito de Manrique no es mío. Manrique es la vida y obra de Lucas Ospina. Algunos hemos transitado por ahí, lo hemos pensado, lo hemos vuelto complejo, pero la columna vertebral de Manrique es Ospina, y eso lo sabe todo el que ha seguido sus exposiciones en Bogotá y en el mundo, en los últimos 13 años. Personajes ficticios hay para poblar un país grande y por lo tanto el punto no es de quién fue la idea al principio o quién tuvo los apuntes más lúcidos.  Porque lo que le dio a Manrique su carácter fue el aliento de Ospina; su aliento largo, pausado, medido, cáustico. Lucas ha sido ante todo lúcido en su cometido de quitarse de enfrente para que eso que venía pudiera ser de todos y de esa manera crecer como las ramas de los árboles, en forma arbitraria y coherente – coherente por ser arbitraria, porque sin lo arbitrario la vida del personaje se escapa-. Por eso mismo una escritora como Carolina Sanín pudo suscribirse a Manrique y ser una de las mejores cronistas de su vida en la Revista Valdez, porque leyó bien el espíritu de la empresa y entendió que era suya naturalmente si así lo quería. Lo mismo que Víctor Manuel Rodríguez que le dedicó una tesis doctoral en Estados Unidos.  Hace años Pedro había escrito con razón "mi narración triunfará";  en la época en que pesqué esa frase entendí con más hondura la dimensión de esa vida. Para que la narración triunfe se tienen que hacer a un lado los que la escriben, de otro modo la aniquilan.

Eso de la nominación es algo serio, algo grave. Tengo un amigo que se volvió célebre mundialmente, precisamente en la Documenta anterior, por un archivo ficticio que pone en entredicho la historia del Líbano a partir de unas ficciones nutridas de investigaciones rigurosas que entre más tocan lo irracional más revelan que esa es la palabra clave para entender la naturaleza de la escritura histórica. Sus collages, videos, fotos, textos pero sobretodo sus performances disfrazados de charla académica eran de un vértigo sin asidero y aunque él señalara la mentira, como en un cuento de Borges -en la primera línea-, no había quién pudiera retener esa noción en la mente una vez actuaba sobre ellos el hechizo del género documental, del archivo histórico; el aura de lo académico. Y ese sitio —el lugar donde eso se hace visible— es precisamente el punto delicado que hay que mantener a toda costa en cada texto, en cada acción; cuidar que siempre quede la grieta, el suplemento, lo inconcluso. Mi amigo decidió un día ponerle su nombre al archivo por la presión de un mercado coleccionista que necesita ver claramente la continuidad entre el nombre del archivo, Atlas Group y el del artista, Walid Raad. La cosa empezó a perder su magia; antes el Atlas Group, el nombre en sí, era como una obra de teatro en la que se ve la tramoya pero no se puede evitar caer en la ficción al mismo tiempo. Ya con su nombre de autor al lado, el misterio empezó a desvanecerse y Walid mismo empezó a sentir la incomodidad de haber traicionado lo que ni siquiera era suyo sino de los que lo habían querido.  Manrique, del mismo modo, ya le pertenece a la cultura local y a veces mundial y no puede ser de nadie para que pueda seguir nutriéndose del rumor de las ciudades.  Manrique es del que lo está  trabajando.

Manrique, para mí, es una historia Ospina. Y es muy real y verídica en ese sentido. Tiene que ver con las "Torres de Pekín", llamadas así porque ahí vivían decenas de maoístas; y con la revista China Informa que caía en las manos de un niño al que le tocaba descifrar, desde el punto de vista surreal de la infancia, todo ese fervor utópico de la izquierda intelectual de los 70s. Yo siempre he leído a Manrique a través de Ospina; lo que empezó como un contenedor que podía llenarse de cualquier historia fue adquiriendo un perfil más definido, porque Manrique era un habitante cierto de las intuiciones de un niño sobre la generación de sus padres, la generación que creyó demasiado y por eso conoció algo que desde entonces nadie percibe de forma tan certera: el fracaso.  Paradójicamente ese fervor pasado de moda brilla desde la anomia letárgica de nuestro tiempo porque al menos ahí hubo una narración a la que se le entregaba el alma.  Una narración que buscaba su triunfo.  Era, en fin, el tiempo en el que algo estaba en juego en las universidades; algo por lo que se daba la vida.  Pero más importante aun que ese perfil de Manrique ha sido la manutención de algo en bruto, inacabado, maltrecho que se sostiene con cuidado en el andamio inestable de cada muestra.  Lucas halló cada vez más una estética propia en ese nombre, un conducto para las muchas formas de una resistencia crucial en nuestros días: la que se rehúsa a ser un objeto de consumo fácil y parafraseable.  La que complica su posición crítica de tal modo que en la misma imagen se puede decir y desdecir lo dicho con una ironía calibrada y poética. Lucas, repito, fue consecuente en desdibujarse frente a la obra para que esa narración no se tornara concluyente y egoísta. 

Interesante que el primer gesto de Manrique haya sido un video universitario de Lucas Ospina y de Bernardo Ortiz, con entrevistas en las que cada entrevistado hablaba de alguien sin decir su nombre, y ese alguien se convertía como por arte de magia en Manrique. En
el video de Luís Ospina hay un retorno a ese formato pero ya cuando se ven los rasgos de una cara que se fue revelando a través de los años, a través de todos los que le dimos vida de una u otra manera.   Una generación entera, la de Luís, de pronto es capaz de hablar de su historia,  y puede hacerlo solo porque hay una pantalla que difumina lo insoportable de ese pasado deslumbrante: el mecanismo de una ficción que se ha fermentado con mucho cuidado durante años. Hay algo entrañable, realmente  insólito además en el hecho de que el tío, con la generosidad de la empatía, use la intuición del sobrino para hablar, en un détour ficticio, de su propia historia.  Es esa una de las narrativas de Manrique;  sin duda es la trama de una historia Ospina.

Lo malo sería que Manrique se vea contado en la película. El pecado está en que la película sea vista como la meta-narración del universo complejo que es Manrique; o como el punto final que amarra todos los nudos. El video de Luís es una proeza y un logro cinematográfico tanto en su trama explícita como en su trama sutil pero no es el fin, ni la conclusión de nada.  Tiene que ser otro retazo en cuanto a Manrique se refiere y no más que eso. Aunque por sus convenciones fílmicas presente la ilusión unitaria que tienen los montajes documentales y aun pseudos-documentales.  

En Kassel Lucas y yo discutimos largo a Manrique en conversación con María Berríos, una  chilena extraordinaria, socióloga y editora, que nos invitó con Valdez, tras haberse enamorado del precursor a través de los textos y los collages que están en la revista.  Ella se declaró "fan fatal" de Valdez, citando precisamente un texto de Luís sobre Billy Wilder que se publicó allí hace unos años.  Después de presentar el video de Luís en Documenta le dimos mil vueltas a la cuestión.  En un momento dado, frente a la entrada del tranvía nos llegó la noción clara de que en este nuevo ángulo sobre la vida de Manrique, lo que había pasado era que el personaje central se había desdibujado, aunque todo indicara lo contrario, y que el foco de luz se proyectaba, en cambio, sobre la generación de Luís. Es decir, que contradiciendo a Luís uno podría pensar que Un Tigre de Papel es un documental sobre una gente, unos sitios, una época a través de una figura ficticia, pero que no pertenece al género del mockumentary que se fija en el sentido mismo de la farsa a cada paso. El sentido profundo del video no es el crecimiento del cuerpo que es Manrique sino el encuentro, a través de él, con un tiempo al que le faltaba su relato y cuya narración no podía ser contada de otro modo sino en esa forma refractada. Eso es valioso, y repito absolutamente entrañable.  Por lo tanto Un Tigre de Papel es y será indudablemente uno de los momentos estelares de Manrique. Pero pensar que es el cierre y el acto final no le hace bien ni al documental de Luís ni a la dimensión de Manrique, que es precisamente la dimensión de una obra negra cuya ética profunda es seguir inacabada. 

 

Francois Bucher

 

Para leer el artículo de Carlos Jiménez, pulse aquí


¡touché!

Vuestra Merced Don Carlos,

Si con odios queréis alimentar a los lobos
necesitareis mucho más que comentarios pirobos;
para atacar al hombre las notas son perezoso estropicio,
es cuestión de tino y no de vano artificio.
Os quedasteis corto, aunque yo os abono
que podáis mejorar bastante el tono.
Prestad atención al siguiente oficio
con el fin de que afinéis vuestro juicio
(para el público beneficio).

Ejercitad los dardos sobre mi nariz,
y variad el estoque según el matiz.

Por ejemplo, Agresivo: ‘Si en mi cara
tuviese tal nariz, me la amputara’.

Amistoso: ‘¿Se baña en vuestro vaso
al beber, o un embudo usáis al caso?’

Descriptivo: ‘¿Es un cabo? ¿Una escollera?
Mas, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!’.

Curioso: ‘¿De qué os sirve ese accesorio?
¿De alacena, de caja o de escritorio?’

Burlón: ‘Tanto a los pájaros amáis,
que en el rostro una alcándara les dais?’

Brutal: ‘Podéis fumar sin que el vecino
– ¡Fuego en la chimenea! – grite?’

Fino: ‘Para colgar las capas y sombreros
esa percha muy útil ha de seros’

Solícito: ‘Compradle una sombrilla:
el sol ardiente su color mancilla’.

Previsor: ‘tal nariz es un exceso:
buscad a la cabeza contrapeso’.

Dramático: ‘Evitad riñas y enojo:
si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo’.

Enfático: ‘¡Oh, Nariz!… ¡Qué vendaval
te podría resfriar? Sólo el mistral.

Pedantesco: ‘Aristófanes no cita
más que un ser solo que con vos compita
en ostentar nariz de tanto vuelo:
el Hipocampelephantocamelo’.

Respetuoso: ‘Señor, bésoos la mano:
digna es vuestra nariz de un soberano’.

Ingenuo: ‘De qué hazaña o qué portento
en memoria, se alzó este monumento?’

Lisonjero: ‘Nariz como la vuestra
es para un perfumista linda muestra’.

Lírico: ‘¿Es una concha? ¿Sois tritón?’
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?’.

Militar: ‘Si a un castillo se acomete,
aprontad la nariz: ¡terrible ariete!’.

Práctico: ‘¿La ponéis en lotería?
¡El premio gordo esta nariz sería!’

Y finalmente, a Píramo imitando:
‘¡Malhadada nariz que, perturbando
el rostro de tu dueño la armonía,
te sonroja tu propia villanía!’

Algo por el estilo me dijerais
si más letras e ingenio vos tuvierais;
mas veo que de ingenio, por la traza,
tenéis el que tendrá una calabaza,
y ocho letras tan sólo, a lo que infiero:
las que forman el nombre: Majadero.

Sobre que, si la faz de este concurso
me hubieseis dirigido tal discurso
e, ingenioso, estas flores dedicado,
ni una tan sólo hubierais terminado,
pues con más gracia yo me las repito.
Y que otro me las diga no permito.

—Lucas Ospina (¿De Bergerac?)


de la ESAB para lucas ospina


PMF Hacia una ecología de las Imágenes Mezcla y re-mezcla

“Es sencillo, el ser humano produce obras, y bien, se ha hecho lo que se tiene que hacer, las aprovechamos para nosotros”. Serge Daney

“Podríamos decir que tales artistas que insertan su propio trabajo en el de otros contribuyen a abolir la distinción tradicional entre producción y consumo, creación y copia, ready-made y obra original”. 1.

(…) “las nociones de originalidad (estar en el origen de…) e incluso de creación (hacer a partir de la nada) se difuminan así lentamente en este nuevo paisaje cultural signado por las figuras gemelas del dee-jay y el programador, que tienen ambos la tarea de seleccionar objetos culturales e insertarlos dentro de contextos definidos”. 2.

“El mundo está saturado de objetos” decía ya Douglas Huebler en los años sesenta -añadiendo que no deseaba producir más. Si la proliferación caótica de la producción conducía a los artistas conceptuales a la desmaterialización de la obra de arte, en los artistas de la post-producción suscita estrategias de mixtura y de combinaciones de productos. La superproducción ya no es vivida como un problema, sino como un ecosistema cultural”. 3.

1,2,3: Nicolas Bourriaud Post-producción, Adriana Hidalgo Editores, 2007

Maria Posse


los derechos al revés

1. Laboratorios Black Velvet:

Comunicado INTENTAN PROHIBIR LA EXHIBICIÓN DE UN TIGRE DE PAPEL DE LUIS OSPINA

Cuando se contactó al director Luis Ospina al respecto, esto fue lo que contestó:"¿Si en Colombia ni siquiera existen los derechos humanos, cómo quieren que existan los derechos de autor? Ni la información ni la historia son propiedad de nadie. La historia es de quien la escribe y, en este caso, de quien la filma. Un tigre de papel es un collage fílmico, es decir, lo que los académicos llaman "obra derivada" y por lo tanto no está sujeta a las leyes de autor por más de que algunos grupos, con marcados intereses de lucro, hayan querido redefinir y reinterpretar las leyes de derechos de autor de algunas formas del collage. Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia, no es propiedad exclusiva de nadie. Nos pertenece a todos los colombianos. Es patrimonio de la humanidad. Su narración triunfará."

2. Luis Enrique Antolinez Bustamante:

Aunque las intenciones de Luis Ospina sean buenas con su película UN TIGRE DE PAPEL, no se puede pasar por encima de los demás con esa justificación. La frase :"¿Si en Colombia ni siquiera existen los derechos humanos, cómo quieren que existan los derechos de autor? es una desafortunada expresión en labios de otro artista como Luis Ospina. Por esa vía todas las películas que Luis hizo en el pasado pueden ser usadas y explotadas por cualquier persona, empresa, agencia de publicidad, productora de comerciales de televisión, canales privados o públicos sin pedir permiso ni pagar ni un centavo por su utilización. Ya es hora que en este país nos portemos como adultos en todo, hasta en los derechos de autor. Primero hay que pensar y luego actuar, no al revés. Espero que Luis llegue a un acuerdo con Nadín Diez para que su película podamos disfrutarla los que amamos el buen cine como el de Luis Ospina.

Luis Enrique Antolinez Bustamante

 

3. José Rafael Pérez Balen:

No se si esta opinión le llegue a alguien, o si a alguien le importe. Pero me pareció macabra la posición de Luis Ospina. No tengo idea como usa UN TIGRE DE PAPEL la obra de Pedro Figueroa, (no he visto la película ni se nada de ella), pero escuchar a un autor argumentar que en Colombia no existe el derecho de autor es bastante preocupante.

Después de leer la carta de la asociación de Curadores, me parece bastante sensato y hasta amable de parte de ellos el solicitar que se pongan en contacto con ellos, para cuadrar las "regalías" por usar la obra. Cualquier otro dueño de derechos patrimoniales habría demandando de entrada y sin agüero.

No se cual es la posición de Black Velvet en este enfrentamiento pero dejan al pobre Ospina muy mal parado. Lo citan diciendo; 1. que no se deben respetar los derechos de autor, 2. que su obra es una obra derivada (para hacer una obra derivada se requiere autorización del propietario de los derechos) o sea que está admitiendo violarlos, 3. que, según él, "está mal" que los autores reciban remuneraciones por sus obras y 4, está afirmando, sin sustentación alguna que "la obra de Pedro Manrique Figueroa" pertenece al dominio publico lo cual, sin saber los detalles particulares, encuentro poco probable.

La estructura del correo me hace pensar que Black Velvet intenta apoyar a Luis Ospina,  y si ese es el caso, señores, este es un jalón de orejas porque sin conocer a ninguna de las partes (no tengo idea quienes son los Curadores de Arte, ni conozco a Luis Ospina), solo con la información de este correo, me hacen pensar que UN TIGRE DE PAPEL tiene la pelea perdida. Pero mas importarte aún, y lo que fue tal vez lo que me impulsó a escribir este correo, es que muestren a Luis como un autor que no tienen ningún tipo de respeto por la propiedad intelectual de otros autores.

Muy mal, señores.

Atentamente,

José Rafael Pérez Balen

 

4. Sebastián Velásquez:

 

Apreciados,

Soy un funcionario de la Dirección Nacional de Derecho de Autor.  Como le he hecho seguimiento a la película un tigre de Papel me enteré de este requerimiento.  Debo decirles que los productores de esta película pueden estar amparados en una limitación y excepción al derecho de autor.  Por favor, contáctenos al 3418177 y soliciten una consulta telefónica en la división legal, ellos les darán las luces sobre cómo proceder, o me pueden contactar a mi.  NO es una obra derivada, pues las obras derivadas SÍ están sujetas a derecho de autor, precisamente al derecho de adaptación.  entonces por favor comuníquense con nosotros para poder darle las normas que los amparan.

No se dejen asustar.

Sebastián Velásquez

 

5. Héctor Cediel:

Apreciados amigos:

En Colombia nos mata más el odio y la envidia, que las balas, lo dijo otro, y por eso quiero aclararlo no sea que me demanden por derechos de autor. A Luis Ospina, a quién no tengo el gusto de conocer, le recomiendo conocer y visitar google Héctor Cediel Tutela. Esa información le puede servir a su abogado en caso que ese tipo de vampiros le sigan jodiendo la vida. Estoy muy embolatado para ir a sus películas; les agradezco las invitaciones; apenas se implemente la plataforma, deseo impulsar o apoyar proyectos; así como desarrollos puntuales para multimedias.

Con aprecio, Héctor Cediel

 

6. Santiago Madriñan:

Estoy asombrado con estas noticias que llegan de Colombia.  Uno desde el extranjero, quisiera recibir las muchas cosas buenas que pasan en nuestro bello país, pero mas sin embargo, desgraciadamente solo nos llega lo malo.  ¿Adonde vamos a llegar? ¿Será que nos convertiremos en la Burma de Latinoamérica?

Sépanlo que estaré con Ustedes desde acá el 30 próximo.  Por favor no se rinda
n, no flaqueen ante los regimenes totalitarios mercantilistas!!!  Haré una pequeña demostración frente al Rockefeller Center ese día, con esparadrapo en la boca y tapa ojos!  Mandare material grafico para difundir en la prensa izquierdista.

Que vivan los derechos de los ciudadanos y del arte libre en general!  Es el colmo!

Cordial saludo,

S.

 

 

 

Comunicado

 

INTENTAN PROHIBIR LA EXHIBICIÓN DE


UN TIGRE DE PAPEL DE LUIS OSPINA

 

 

 

 

 

 

 

Cuando se contactó al director Luis Ospina al respecto, esto fue lo que contestó:“¿Si en Colombia ni siquiera existen los derechos humanos, cómo quieren que existan los derechos de autor? Ni la información ni la historia son propiedad de nadie. La historia es de quien la escribe y, en este caso, de quien la filma. Un tigre de papel es un collage fílmico, es decir, lo que los académicos llaman “obra derivada” y por lo tanto no está sujeta a las leyes de autor por más de que algunos grupos, con marcados intereses de lucro, hayan querido redefinir y reinterpretar las leyes de derechos de autor de algunas formas del collage. Pedro Manrique Figueroa, precursor del collage en Colombia, no es propiedad exclusiva de nadie. Nos pertenece a todos los colombianos. Es patrimonio de la humanidad. Su narración triunfará.”

 

 

 

 

Obra de Pedro Manrique Figueroa

 


SI NECESITA MATERIAL DE VIDEO, ENTREVISTAS,

FOTOS O AMPLIAR ESTA INFORMACIÓN PARA MEDIOS,
NO DUDE EN CONTACTARNOS:

PRENSA Y DIVULGACIÓN

 

 

 
LABORATORIOS BLACK VELVET ®
Análisis y Desarrollo de Entretenimiento Audiovisual
Calle 35 No 4 – 89 (Barrio La Merced)
LA CASA DEL CINE / Bogotá-Colombia
TEL: 2884919 – (57 1) 2870103 ext 109
CEL: 310 3268701
FAX: 2884828
info@blackvelvetlab.com
prensa@blackvelvetlab.com