¡touché!

Vuestra Merced Don Carlos,

Si con odios queréis alimentar a los lobos
necesitareis mucho más que comentarios pirobos;
para atacar al hombre las notas son perezoso estropicio,
es cuestión de tino y no de vano artificio.
Os quedasteis corto, aunque yo os abono
que podáis mejorar bastante el tono.
Prestad atención al siguiente oficio
con el fin de que afinéis vuestro juicio
(para el público beneficio).

Ejercitad los dardos sobre mi nariz,
y variad el estoque según el matiz.

Por ejemplo, Agresivo: ‘Si en mi cara
tuviese tal nariz, me la amputara’.

Amistoso: ‘¿Se baña en vuestro vaso
al beber, o un embudo usáis al caso?’

Descriptivo: ‘¿Es un cabo? ¿Una escollera?
Mas, ¿qué digo? ¡Si es una cordillera!’.

Curioso: ‘¿De qué os sirve ese accesorio?
¿De alacena, de caja o de escritorio?’

Burlón: ‘Tanto a los pájaros amáis,
que en el rostro una alcándara les dais?’

Brutal: ‘Podéis fumar sin que el vecino
– ¡Fuego en la chimenea! – grite?’

Fino: ‘Para colgar las capas y sombreros
esa percha muy útil ha de seros’

Solícito: ‘Compradle una sombrilla:
el sol ardiente su color mancilla’.

Previsor: ‘tal nariz es un exceso:
buscad a la cabeza contrapeso’.

Dramático: ‘Evitad riñas y enojo:
si os llegara a sangrar, diera un Mar Rojo’.

Enfático: ‘¡Oh, Nariz!… ¡Qué vendaval
te podría resfriar? Sólo el mistral.

Pedantesco: ‘Aristófanes no cita
más que un ser solo que con vos compita
en ostentar nariz de tanto vuelo:
el Hipocampelephantocamelo’.

Respetuoso: ‘Señor, bésoos la mano:
digna es vuestra nariz de un soberano’.

Ingenuo: ‘De qué hazaña o qué portento
en memoria, se alzó este monumento?’

Lisonjero: ‘Nariz como la vuestra
es para un perfumista linda muestra’.

Lírico: ‘¿Es una concha? ¿Sois tritón?’
Rústico: ¿Eso es nariz o es un melón?’.

Militar: ‘Si a un castillo se acomete,
aprontad la nariz: ¡terrible ariete!’.

Práctico: ‘¿La ponéis en lotería?
¡El premio gordo esta nariz sería!’

Y finalmente, a Píramo imitando:
‘¡Malhadada nariz que, perturbando
el rostro de tu dueño la armonía,
te sonroja tu propia villanía!’

Algo por el estilo me dijerais
si más letras e ingenio vos tuvierais;
mas veo que de ingenio, por la traza,
tenéis el que tendrá una calabaza,
y ocho letras tan sólo, a lo que infiero:
las que forman el nombre: Majadero.

Sobre que, si la faz de este concurso
me hubieseis dirigido tal discurso
e, ingenioso, estas flores dedicado,
ni una tan sólo hubierais terminado,
pues con más gracia yo me las repito.
Y que otro me las diga no permito.

—Lucas Ospina (¿De Bergerac?)



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