V. Los diplomáticos del sur: una lección de “real-politik”

“El nacionalisme es com un pet, només li agrada a qui se’l tira.”
“El nacionalismo es como un pedo, sólo le gusta al que se lo tira.”
—Josep Pla

Es de reciente data que en las transmisiones de los noticieros de la noche aparezca una periodista-mujer, o mujer-periodista, que parada, en un encuadre de la cintura para arriba, haga el mismo acto de “burlesque” noche tras noche; ella no es bella en exceso, pero es claro que no es fea; ella luce una camisa ajustada al cuerpo, la usa con ambas mangas arremangadas y un discreto pero sugerente escote; ella, a pesar de ser madre, tiene una cintura trabajada, su rostro muestra siempre una sonrisita socarrona, displicente, y un guiño cómplice acompaña sus breves momentos de silencio; ella exhibe una cabellera de leona con la que juega o una cola de caballo que zarandea al ritmo de su cuerpo. Su acto es acompañado por una serie de efectos de luces y sonido, todo un acto de histrionismo que tiene como fin mostrarle al televidente un talento inherente a su condición de periodista-mujer; ella mira de frente a la cámara, sonríe, alza su mano y dice: ¡Uno!, ¡Dos!, ¡Tres! Y el televidente alelado se da cuenta de una verdad inobjetable: ¡la mujer periodista sabe contar! Sus números, o ese sensual conteo que hace con los dedos, están acompañados por noticias disfrazadas de secretos y chismorreos pañetados con el morbo de la confidencialidad; algunas cosas que dice son leves, otras son hechos graves, pero al final todo queda nivelado bajo el telón de olvido que cae al terminar su hipnótico show… otro noche más ha pasado; Dios mío, en tus manos colocamos este escándalo que ya pasó y el escándalo que llega, mañana será otro día y, como dice la canción, tu amor es un periódico de ayer. Y luego de este segmento de transición, que viene luego de las noticias “odiosas” del día, el noticiero sigue con las noticias “amables” y el televidente entra a ese paraíso de mermelada donde habita la gente del espectáculo y la cultura.

En una de esas sesiones de “striptease” periodístico la periodista-mujer “contó” y lo hizo así:

“Hace un par de semanas les dije que Noemí Sanin se va de la embajada de España, complemento: El gobierno acaba de pedir beneplácito para ella al gobierno de Londres, y Carlos Medellín, como también les anuncie, va para La Haya.

Sobre esta noticia hay tres juramentos:

Uno: Carlos Holguín que jura y rejura que no se va para Madrid.

Dos: Noemí Sanin, que jura y rejura que esta aprendiendo ingles.

Tres: Carlos Medellín, que jura y rejura que ya se sabe el tema del conflicto con Nicaragua, que cursa en el tribunal de La Haya, al derecho y al revés.”

Es claro que el presidente de Colombia, Alvaro Uribe Vélez, quiere que el próximo embajador ante La Haya sea Carlos Medellín “que jura y rejura que ya se sabe el tema del conflicto con Nicaragua, que cursa en el tribunal de La Haya, al derecho y al revés.” En seis meses se decide el diferendo limítrofe entre Colombia y Nicaragua. Es importante que el “negociador” Carlos Medellín llegue a las sesiones de negociación de La Haya sin la menor tacha de duda sobre su gestión pública: el caso de secuestro y censura de la obra “Los Rebeldes del sur”, o de la censura a una investigación de un profesor de la Universidad de los Andes, deben pasar al olvido. La mayoría de los periodistas que han cubierto esta noticia han hecho precisamente lo que el Estado espera de ellos, cubrir la noticia, taparla, primero están los intereses creados sobre un espacio de tierra que los derechos de los habitantes de ese espacio de tierra; todo aquel que hable de “libertad de expresión”, “arte” o “universidad” está haciéndole el juego a los enemigos de ese pedazo de tierra que es la Nación: hoy el enemigo es Venezuela, mañana puede ser Nicaragua o siempre y para siempre, elección tras reelección, el enemigo, el culpable que señala este sistema parajudicial de condena automática, va a ser El Terrorismo.

El “show” debe continuar…

—Lucas Ospina

Ver: http://www.cmi.com.co/Contenido/Noticia.asp?nota=7803
http://www.cancilleria.gov.co/WebContentManager/webapp/display.jsp?sid=281474976713868&pid=16246) http://wradio.com.co/nota.asp?id=488396 http://www.diariodelsur.com.co/octubre/10/cierre.php


sobre el caso de Los Rebeldes de Sur

Retomando la discusión publicada en varios medios escritos sobre el caso de censura de una de las obras que conforman la exposición Displaced: arte contemporáneo de Colombia, quiero hacer algunos señalamientos que considero imprescindibles en esta discusión y en los cuales no se ha insistido suficientemente. Lo hago con el convencimiento de que los funcionarios públicos, incluyendo los Embajadores están obligados ante los ciudadanos y ante la opinión a dar explicaciones por actos que dejan entrever un uso del poder que no corresponde a una práctica democrática. En el caso en mención, no solo se tergiversan los objetivos y contenidos de una obra de arte, Los rebeldes del sur de Wilson Díaz, sino que se desconoce el valor de la producción intelectual en general. Se vulneran de igual manera los derechos de Maria Clara Bernal y Karen Mackinnon, curadoras de la exposición, así como se pone en entredicho la seriedad y rigurosidad de la Universidad de Los Andes y de la Glynn Vivian Art Gallery, instituciones que apoyaron la exposición.

La obra en video Los rebeldes del sur registra un hecho, acaecido en el 2000 en la “zona de distensión” instaurada por el gobierno del presidente Andrés Pastrana.[1]

El trabajo de Díaz documenta un hecho que no sólo posee un valor histórico en sí mismo sino que buena parte de su importancia radica en el hecho de que la mirada del artista, es capaz de señalar aspectos que han permanecido ocultos. Como lo subraya Michele Faget en el texto del catálogo de la exposición, “En mi opinión, la fuerza y relevancia de la obra de Díaz emana de la economía de medios y el rechazo de la representación épica en favor de documentos simples que, modesta y perceptivamente, sacan a relucir todos aquellos detalles sutiles que son frecuentemente relegados al telón de fondo de la historia pero son los únicos medios reales para entenderla”.[2] Siempre he sostenido que un proceso de este tipo no puede ser sino positivo. Nos da la oportunidad de ver al otro y admitir su existencia. Desde esta perspectiva es un paso primordial para cualquier proceso de comunicación. Esto obliga a pensar y a realizar un esfuerzo por entender lo que nos es ajeno.

Los colombianos recordarán el “Despeje” y su “zona de distensión” como un proceso histórico sin precedentes. Más allá de sus resultados, esta política gubernamental facilitó por un lado un acercamiento de las partes involucradas en el conflicto, estableciendo canales de comunicación que nos permitieron, observar y escuchar algunos de los planteamientos del grupo guerrillero, así como pensar y hacernos una idea más cercana de sus planteamientos.

Constantemente se aduce en diferentes estamentos de la sociedad que uno de nuestros principales problemas es la incapacidad de recordar y valorar lo ocurrido para así darle a los hechos una justa dimensión. Nuestros gobernantes y buena parte de la sociedad se dedican con gran insistencia a negar o minimizar los aspectos de la realidad con los cuales no se está de acuerdo. Esta posición defensiva no solo denota un gran temor ante lo desconocido sino también una incapacidad de establecer canales de comunicación y vínculos relevantes con lo que es externo. Representa no sólo una posición obtusa sino peligrosa en un país como el nuestro donde está presente la contradicción, la desigualdad y la indiferencia.

Nuestra realidad demanda grandes esfuerzos de entendimiento y estos esfuerzos incluyen el observar y pensar de la manera más cercana posible los fenómenos que nos rodean. Frecuentemente preferimos mirar para otro lado, relativizar o tergiversar los hechos o incluso negar la existencia de los mismos. En este proceso se pierde la capacidad de entender y enfrentar la realidad y sus procesos históricos, desconociendo sus raíces, causas y protagonistas.

Resulta preocupante que el Embajador de Colombia en el Reino Unido, Carlos Medellín censure la presentación de la obra Los rebeldes del sur dentro de una exposición internacional. Este hecho resulta doblemente alarmante porque el Embajador actúa con un procedimiento más afin con el de un régimen totalitario que actúa bajo la sospecha, sin informarse, asesorarse y/o cerciorarse de si su actuación está dentro del estado de derecho. Los argumentos que ha dado el Embajador Medellín evidencian no solo su incapacidad en diferenciar que el contenido de una obra es diferente de los motivos que aparecen en ella. Esto no es grave en sí mismo. Lo que es imperdonable es asumir como verdad su interpretación de la obra. Y más grave aún justificar la sustracción de la misma argumentando la defensa del respeto. En sus palabras “Por ningún motivo es censura. No entramos en consideraciones técnicas ni artísticas, sino en una consideración sencilla de respeto”[3] El sustraer una obra de una exposición equivale a arrancar de un libro un capítulo del mismo. No veo como puede esto ser un acto que propicie el respeto. Por el contrario, se trata de una acción autoritaria que utiliza el argumento del bien común en términos abstractos para justificar una acción reprochable.

Siempre hemos sabido que las Embajadas no están para hacer exposiciones, así como el Ministerio de Cultura no está para hacer cultura. El Ministerio de Relaciones Exteriores entendió esto perfectamente cuando decidió apoyar un trabajo serio y riguroso desarrollado por las dos curadoras a cargo de la exposición Displaced ¿Cómo es posible que el Embajador esté diciendo que la obra de Wilson Díaz contiene imágenes de promoción de las FARC? y que además mencione que la obra se retiró de la exhibición “porque el Gobierno de Colombia no puede promover ni soportar una exhibición de una organización al margen de la ley”?[4] No es la Universidad de Los Andes, y la Glynn Vivian Art Gallery de Swansea Instituciones legalmente constituidas?[5] ¿Cómo es posible que un Embajador de explicaciones tan vagas y no asuma lo que a claras luces es un exabrupto desde cualquier punto de vista?

Finalmente, sugiero al lector que vea la obra Los rebeldes del sur de Wilson Díaz y se haga su propia idea. Esta se puede apreciar en…

Juan Fernando Herrán

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[1] (para conocer mayores detalles sobre la manera como la obra fue realizada ver http://esferapublica.org/nfblog/?p=1079)
[2] (Displaced: arte contemporáneo de Colombia; Ediciones Uniandes, Bogotá, 2007; pág. 80)
[3] (ver http://www.eltiempo.com/politica/2007-11-19/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3821075.html)
[4] (ver http://www.eltiempo.com/politica/2007-11-19/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3821075.html)
[5] (ver http://www.eltiempo.com/politica/2007-11-19/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3821075.html)


sobre Los Rebeldes del Sur

Dados los siguientes hechos:

1.
Una universidad (en este caso la Universidad de los Andes) apoya una investigación sobre la relación entre arte y desplazamiento en Colombia. (Apoyarla significa, financiarla e incorporarla dentro de las líneas de investigación que tiene abiertas).

2.
Una institución pública (en este caso el Ministerio de Relaciones Exteriores) co-financia la publicación de esa investigación. (Publicación en este caso significa un libro y una exposición).

3.
Un funcionario de la institución pública (en este caso el embajador de Colombia en el Reino Unido) decide suprimir una parte de la investigación. (Suprimir significa retirar una obra de Wilson Díaz de la exposición. Curiosamente del libro no se arrancaron hojas—tal vez porque entre otras hubiera tenido que arrancar las hojas en las que su superior, el Canciller, avalaba la investigación)

4.
Pasan varias semanas y la universidad guarda silencio sobre los hechos. (Hay también silencio oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores en incluso del Ministerio de Cultura, que podría mediar en el asunto)

Hay varias maneras de interpretar el asunto. Yo me voy a concentrar en el silencio de la universidad aunque eso no signifique que considere ese silencio como el único hecho grave.

El caso de la obra de Wilson Díaz señala lo inadecuado del estatuto de investigación en artes dentro de la universidad (universidad entendida aquí en términos generales, en términos de todas las universidades). Este señalamiento no es nuevo ni debería causar sorpresa. Es algo que se discute (en abstracto) en miles de reuniones pero nada más. Pero lo que a mi siempre me a parecido es que esas discusiones se quedan en el asunto de puntos en el escalafón docente y la indexación de revistas, y que los problemas teóricos de fondo no se discuten.

Al suprimir una obra de una exposición lo que se está haciendo es el equivalente a borrar el capítulo de una investigación publicada en forma de libro. Hecho que sería absolutamente inaceptable para cualquier universidad, no importa si el libro haya sido cofinanciado por otra institución. Un ejemplo hipotético: supóngase que el Ministerio de Justicia co-financiara, junto con una facultad de derecho de cualquier universidad, una investigación sobre el estado del sistema judicial en Colombia y que al momento de publicar el libro el ministerio se tomara el derecho de arrancarle al libro el capítulo en el que se muestra el estado de abandono de los juzgados. Es muy probable que al menos esa facultad de derecho protestara ese acto arbitrario. Y esa protesta se haría en nombre de la integridad de la investigación. Y al hacerlo estaría defendiendo en términos concretos la noción de que la universidad (no importa si es pública o privada) es un ente autónomo, y que esa autonomía es indispensable para investigar.

Para todos los que hacemos parte del “mundo del arte” resulta un hecho autoevidente que una exposición es parte integral de una investigación. Sin embargo el silencio de la Universidad de los Andes parece indicar que para ella, la exposición no lo es. Hasta donde tengo entendido la investigación de Maria Clara Bernal siguio todos los protocolos usuales dentro de la universidad. Si eso fue así entonces hay varias preguntas que hacerse: ¿Cuál es el papel de una exposición dentro de una investigación en artes? ¿Es una promoción de la investigación? o ¿Es parte integral de la investigación?

Una curaduría es una investigación que pone en relación obras de arte entre sí. Por eso es que uno podría decir que una exposición es una forma de publicación de una investigación en artes, como un libro lo es en derecho, o en ciencias políticas. Aunque es también una ordenación de objetos en el espacio, la curaduría no se debe confundir con la decoración de interiores. En la decoración de interiores todo objeto puede ser reemplazado con otro. En el caso de una investigación que se publica en forma de exposición eso es imposible.

Para el Ministerio de Relaciones Exteriores la cosa es clara: la exposición es una forma de promoción, de publicidad, y por lo tanto una parte de su contenido es dañina al producto (la imagen oficial de Colombia) y por eso hay que retirarla. La universidad no puede permitir eso por que es de alguna manera una instrumentalización de la investigación. El acto del funcionario público no solo perjudicó al artista afectado si no que impidió una lectura completa de la investigación. Si la universidad tuviera claro cuál es el papel que tiene una exposición dentro de una investigación en artes tal vez sería más cuidadosa al aceptar una co-financiación. Pondría unas condiciones, como por ejemplo que el ente co-financiador acepta los resultados de la investigación que está co-financiando. Aclararía que la exposición hace parte integral de la investigación y que por lo tanto no puede ser vista como un mecanismo promocional sobre el que se puede tachar pedazos. Tal vez esto haría que una institución como el Ministerio de Relaciones Exteriores deje de co-financiar investigaciones. Es posible. Pero en todo caso habría una claridad necesaria que evitaría situaciones como esta.

Pero los hechos están allí. Y en ese sentido es necesario que la universidad se pronuncie. No solo para proteger la integridad de una de sus investigaciones si no como un acto pedagógico.

Bernardo Ortiz C.


Estado del Arte

Declaraciones de Carlos Medellín -Embajador de Colombia en Londres- por Caracol a propósito del retiro de la obra “Rebeldes del Sur” (Wilson Díaz) de la exposición “Displaced” (María Clara Bernal) en la Glynn Vivian Art Gallery, Swansea, Inglaterra. Censura, reinas y artistas con “beneplácito”. Ver officially abducted displacement

Estado del arte en un estado
estado del arte en un Estado

[Inicio]
Gustavo: sí señor, son las diez de la mañana veintitrés minutos en Colombia, no sé que hora sea en Londres porque nunca sé qué hora es en otra parte; pero eh, la sabe seguramente el Embajador Carlos Medellín. Embajador buenos días, ¿qué horas son allá?
Carlos Medellín: tres y veinte de la tarde y está lloviendo.
Caracol (voz femenina): ¡Uy!
Gustavo: ¿está llo…? no, llovió fue en el tema del arte, cayó un aguacero tremendo. ¿Qué fue lo que pasó? ¿quiénes son estos señores que montaron “rebeldes del sur” y por qué la Embajada se puso molesta con esta muestra que ellos dicen que es de arte y que involucra según parece a la guerrilla?
Carlos Medellín: bueno Gustavo mire, en realidad eso hace parte de una (pausa) plan de promoción de, de, del arte y de la cultura de la Cancillería Colombiana, eso fue organizado por la Cancillería Colombiana eh y se envió ésta y otras obras a una galería en un pueblo, no es en Londres, un pueblo en, eh, en Gales, unas dos horas, tres horas de Londres, eh y nosotros pues eh recibimos eso que nos enviaron de Bogotá, enviado por la Cancillería, y se, y se envió a la Galería [eso] repito es una cosa organizada por el, por la Cancillería, por el gobierno. Desfortunadamente dentro de las obras venía una, un video de un, un grupo de las FARC, que eh, un grupo musical de las FARC que aparecen por supuesto todos armados de fusiles, y cantando, haciendo alusion a sus actividades eh ilícitas, a sus actividades eh terroristas y criminales, y nosotros los funcionarios públicos pues que usted entenderá tenemos unas limitaciones de carácter eh legales y jurídicas….
Gustavo: y más…
Carlos Medellín: … no podemos hacer sino la que la ley nos permite.
Gustavo: y más si hubo un respaldo económico también ¿no? pues…
Carlos Medellín: bueno lo que pasa es que la Cancillería envío un grupo de obras pero la Cancillería en Londres es la Embajada, entonces digamos, eh no es que…
Gustavo: claro!
Carlos Medellín: …unos artistas montaron una obra en un sitio y que la Embajada fue y, y, y retiró … así no fue, así no fue…
Gustavo: usted recibió de la Cancillería lo que pensó que venía con el visto bueno de la Cancillería.
Carlos Medellín: pues sí, lo que pasa es que aquí está, la obra, la, la, la eh personas de la Universidad de los Andes…
Gustavo: ¡aha!
Carlos Medellín: pero hay que entender, claro, que una cosa es el criterio de una entidad privada y otra el criterio de una entidad pública.
Gustavo: oiga Embajador, pero mire, el tema como hablábamos hace unos minutos aquí en Colombia, el tema de la violencia y de la guerrilla pues lo ha tocado muchos artistas, incluso Botero, Nadín Ospina, por eso quiero preguntarle: ¿Lo que hay en esta obra es alguna muestra donde se ve algún tipo de uniforme, donde se ve algún guerrillero o es un cosa de apología?
Carlos Medellín: no pues hombre eso sí es la calificación que había que hacerle jurídica o la… yo no, yo no tengo, yo no hice ninguna calificación desde el punto de vista artístico o desde el punto de vista técnico de la obra porque no me correspondía hacerlo.
Gustavo: uhum.
Carlos Medellín: ni soy crítico de arte, ni esa es la función de la Embajada. Lo único es que eh la Embajada y los funcionarios públicos pues no pueden promover ningún tipo de eh información que tenga que ver con un organismo, con un grupo, perdón, eh como las FARC que son considerados como un, eh, eh, una organización terrorista en Europa.
Gustavo: pero, per, ¿esas imágenes de la guerrilla promovían la actividad de la guerrilla? ¿Las que están en la obra?
Carlos Medellín: pues por eso le digo, no quisiera entrar en la calificación ya técnica pero a mi no me cabe la menor duda porque es un grupo, eh están uniformados, eh están con sus fusiles y están haciendo arengas de la actividad que ellos realizan como un grupo guerrillero en Colombia, eh… Eso lo puede hacer usted, puede promoverlo en su galería, puede cualquier persona promover ese tipo de, de, de expresiones, los particulares lo podrían hacer, pero el gobierno de Colombia no lo puede hacer…
Gustavo: claro!
Carlos Medellín: porque nosotros tenemos unas limitaciones jurídicas para hacerlo.
Gustavo: claro
Carlos Medellín: las consideraciones fueron legales más que cualquier otra cosa.
Caracol (voz femenina): Embajador, ¿hubo alguien de parte de Bogotá o de la Universidad de los Andes o de quienes estaban impulsando este tipo de video que lo defendieran? Que de pronto pues verbalmente se enfrentaran con Usted, pues entre comillas, diciéndole “oiga no, esto es arte, estamos enviando un mensaje al mundo”?
Carlos Medellín: pues como eso lo envió fue la Cancillería, pues yo me puse en contacto fue con la Cancillería en Bogotá, les expliqué y les, les comenté la situación, porque la galería, la página web de la galería, se anunció la exposición y se anunció con una foto de los guerrilleros de las FARC, eh y pues usted se imaginará, una, una, una propaganda de las FARC promocionada por la Embajada de Colombia en Londres, pues eso sí no tenía ninguna presentación.
Gustavo: no.
Carlos Medellín: sería absurdo… y yo me comuniqué con la Cancillería…
Gustavo: más allá del tema artístico pues por supuesto…
Carlos Medellín: ah es que por eso le digo, si yo fuera una, una, una, un particular, que en mi galería voy a, a, a promover, pues yo puedo promover lo que quiera…
Gustavo: ¡y eso! ¡y eso!
Carlos Medellín: pero el gobierno no.
Gustavo: no, el gobierno no. Embajador, hablando de, de aprobaciones: ¿ya le dieron la aprobación a Usted para su desplazamiento hacia otra embajada en Europa?
Caracol (voz femenina): Se va!
Carlos Medellín: me, el beneplácito en este caso lo, lo da la reina Beatriz de Holanda
Gustavo: cha…
Carlos Medellín: e ese beneplácito se dio la semana…
Gustavo: bien….
Carlos Medellín: …pasada. Me especializo en reinas Gustavo
Caracol (voz femenina): ja, ja, ja
Gustavo: aquí le tengo a Patricia López si quiere para que lo acompañe o le mando a Nini Johana que creo que quedó un poquito desocupada en la Embajada de Ciudad del Cabo (entre risas de los interlocutores) ¿Cuándo se va para allá Embajador?
Carlos Medellín: esa pregunta es para el Canciller y fi… para el Presidente porque una vez que se da esto…
Gustavo: […]
Carlos Medellín: pues ahora hay que darle la, el decreto, pues la decisión ya política de, de ordenar el traslado cosa que no se ha dado todavía pero pues…
Gustavo: oiga…
Carlos Medellín: …esperar a ver.
Gustavo: …hablando de reinas ¿La reina Isabel ya le dio el beneplácito a Noemí?
Caracol (voz femenina): hum.
Carlos Medellín: eh… ¿me está preguntando?
Gustavo: sí, sí señor, sí, pero traté de hacerlo bajito para que no se enterara mucha gente.
Carlos Medellín: no, yo le contesto bajito también, para que no se enteren, no, no oigan si no cuarenta millones de personas…
Caracol (voz femenina): ja, ja, ja
Carlos Medellín: hasta el momento, no se ha pe, no se ha pedido el beneplácito, eh, no es una, una, digamos un trámite que rea, que realiza la Embajada, la realiza la Cancillería, yo supongo que muy pronto, hoy o mañana, en estos días, la Cancillería estará procediendo con tal solicitud una vez que ya se conoce la solicitud en Holanda. El nombre sí no se lo sé decir.
Gustavo: bueno, pero es un buen Embajador porque uno le pregunta: oiga ¿y la obra de arte?… señala la Cancillería.
Caracol (voz femenina): si
Gustavo: pero mire “¿el beneplácito suyo?” señala la Cancillería. “¿Pero el de Noemí?” señala la Cancillería.
Caracol (voz femenina): ¡la reina!
Gustavo: Embajador un abrazo y cualquier cosa pues llamamos a la Cancillería.
Caracol (voz femenina): [buena diplomacia, eso se llama buena diplomacia]
Carlos Medellín. no pero, pero es que yo le cuento una cosa, la Cancillería en Londres soy yo.
(Exclamación conjunta): ¡Aaaaah!
Carlos Medellín: la Cancillería…
Caracol (voz femenina): [¿usted…] […] […decisiones?]
Gustavo: ¡Ah bueno!
Carlos Medellín: la Cancillería, la Cancillería es una sola, lo que pasa es que tiene digamos diferentes organizaciones, pero quién pide el beneplácito [a quién?] ¿para quién van a pedir el beneplácito? No pues[…inaudible]
Gustavo: sí claro.
Caracol (voz femenina): sí claro
Carlos Medellín: me gustaría definirlo pero no lo puedo hacer…
Caracol, otro periodista. Además Gustavo, tiene que ser así: ¿no vió lo que pasó por mandar cartas sin tener en cuenta la Cancillería?
Gustavo: cuidado, no, no, no… deje ese tema quieto que [eso es candela]
Caracol (voz femenina). era lo que usted me estaba diciendo del [tartán] ahorita…
Gustavo: eso es candela, eso es candela… Eh, Embajador un abrazo, que le vaya muy bien,
Carlos Medellín: gracias, que esté muy bien. Chao!

[fin]

Fuente: http://www.caracol.com.co/realarchi.asp?id=508666

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Teatro crítico / Pablo Batelli


bodegones!

Waldemar Januszczak, crítico del Sunday Times, hace una visita guiada -marcadamente británica- por la exposición de Velázquez en la National Gallery de Londres.

Según él, los bodegones del pintor andaluz llevaban implícito “un poderoso mensaje moral”.

pensar el museo


San Poncio baila con el Diablo (respuesta a jairo valenzuela)



“Sale caro…andar andar bailando,bailando con el diablo
sale caro…andar bailando, bailando con el diablo”

Los Villanos

I.
Hombre Jairo. A mi éste tema del secuestro y la censura del video de Wilson Diaz, a quien aprecio tanto como lo aprecio a usted, me recuerda el viejo cuento del hombre piadoso que hace un trato con el Diablo para predicar la palabra del Señor. No es que el tema de la censura no me afecte. Mi obra “La Lectura Interrumpida” desapareció de los muros de la Colección del Banco de la República tan pronto como empecé a escribir por éste medio…y las invitaciónes al Planetario dejaron de llegar al preguntar por la famosa “agenda política” de los artistas, lo cual pudiendo ser motivo de indignación me da más bien como una risa condescendiente, pero mi pregunta es:

¿Qué hace metido dinero y ayuda del Estado en un proyecto que trata de un conflicto en el que el mismo Estado tiene una gran cuota de responsabilidad? Es el mismo tema de Unilever. Una exposición sobre Desplazamiento ( Diplaced… qué otro nombre iba a tener la exposición…) que obtiene financiación de una entidad corporativa, el Estado, que por su falta de pantalones con el tema de la reforma Agraria es el directo culpable del desplazamiento y la guerra pero que filisteamente usa el Arte Social para limpiar su imágen de liberalidad en Europa. Si no examine cuanto dinero ha destinado el Estado a promover artistas de tipo social en los último 10 años en el exterior. Mire que artistas van y que artistas no van.

Los de los bodegones, aunque la instalación tiene su orígen en el bodegón, no van. Claro, que imágen va a poder limpiar el pobre y desplazado bodegón? Oiga. Buen tema. El bodegón como víctima del desplazamiento en el Arte Colombiano.

En fin. ¿No era previsible que el Diablo entrara en furor al ver que el hombre piadoso había construido un altar con su dinero? Por favor. ¿No se supone que el curador y el artista político son hoy en dia los mas inquisitivos de los mortales? Que usted o Wilson no supieran de la opereta qué mas da. A mi igual me parece genial la persona que hizo caer al ministro en semejante callejón sin salida.

Por otra parte ¿Quiere mirar los catálogos de las muestras que ha financiado el Estado en los últimos 10 años? No encontrara más que Arte Político. Gustele o no el arte que tiene que ver con el conflicto es el arte oficial del Estado colombiano…no los bodegones: esos pobres desplazados por obra y gracia de Maria Clara Bernal y suya y cuyo desplazamiento oficial y su condición de parias quedó consignado en El Tiempo del domingo pasado por Yolanda Reyes.

Como decía Lenin y como decía apologéticamente Bucher el otro dia…¿en últimas a quien benefició todo esto? ¿Porqué todos los artistas en Colombia hacen malaberes a ver si Daros los ve? Es inevitable el axioma. Todo escándalo lleva a Daros o a Tate. No me imagino la escena tipo “A Harlot´s Progress” de Hoghart cuando Herzog estuvo en Bogotá con toda la corte mendicante detrás del personaje.Lo cierto es que desde que Daros existe el dolor del Otro se volvió un imperativo de conducta en el arte colombiano. Si Daros fuera coleccionista de mariposas, la caza de mariposas en Colombia sería lo más cercano al “arte contemporáneo”.

II.
Podemos desglosar su fúrica indignación, Jairo – me encanta ese tono suyo medio Mao de “todo es parte de un complot soterrado en contra de nosotros los combatientes” lleno de figuras de serpientes, pulpos, jorobados y tiranos occidentales, aunque Carlos II, el rey libertino/ilustrado padre de la inmortal Modernidad me halaga mucho- ante un hecho en el que, como cosa rara, el mundo del Arte Social actúa de manera filistea.

1.- Mi tema no es de aversión o intolerancia (tuve una pesadilla en que Beuys me daba veneno…) sino de analizar una estructura cultural llamada Arte Social y su relación con la Ideología y el capitalismo corporativo. No es otra cosa lo qué he hecho de manera asidua desde que los “teóricos sociales” decidieron que Las Barbies en el Mambo, la mejor exposición que jamás vi alli, eran un crimen cultural en un país como Colombia. Y creo que mi diferencia con Andrés Hoyos es que mi hipótesis es la de que el Arte Social es más de derecha de lo que realmente cree que es, más Barbie de lo que cree ser, y no la de que el arte contemporáneo es “malo”.

El tema pues, no es de gusto sino de política, palabra bendita, abracadabra que abre todas las puertas incluso a los mediocres. Existen artistas sociales como el australiano Ian Burn quien comprendíó la promiscuidad que existe entre “arte social” y capitalismo y simplemente se puso al servicio del Sindicato Australiano de Trabajadores como un miembro más cuando hubiera podido, con el aura moral que su obra y su discurso le podían proporcionar, dedicarse asistir vestido de overol a la platea de la Ópera de Sydney, comer en la Côte Basque para hablar de Benjamin, pasar deliciosos fines de semana en Martha´s Vineyard mientras armaba una “instalación de protesta” en el jardín de un cliente y sobre todo viajar…viajar…viajar, hacer turismo con cientos de conferencias sobre el tema del conflicto social, su cara más palida que de costumbre por el peso que la responsabilidad que el dolor de los demás le da.

2.- Todo el mundo ve su religión en cada cosa. Hasta ahora me entero que la obra del Bosco obedece a la famosa “agenda política” de los artistas y no al mundo mítico de la iconografía adamita. Y por si no sabe “Los fusilamientos del 3 mayo” es una obra que Goya pintó, en un momento en que el dinero se le acababa, para Fernando VII. Si. Pareciera una obra pintada en la clandestinidad y que todo ese “pathos” proviene del temor a un allanamiento pero no. Es una obra oficial.

3.- Pero eso no es importante. Lo imortante es que las obras que Goya dedicó a la guerra no eran parte de una estrategia comercial. Las hizo porque, como dicen en España, “le salió de lo más profundo de los cojones”. En esa época no había Daros ni Tate, ni millonarios liberales en el Hamptons o el West End coleccionando “objetos” de o sobre desplazados. Muchos artistas, Callot, Millet, Van Gogh o Beaumarchais en teatro, lograron a duras penas retratar el coflicto social en contra de su época. Pero no lo volvieron una Industria. El fenómeno del artista que obtiene la totalidad sus ingresos de la guerra, que subsiste gracias a la guerra, – y Colombia es el paraíso para el artista en ese sentido- el artista “War Profiteer” no existe, posiblemente, antes de 1980. Y cual es el argumento de blindaje moral del “war profiteer artist” y todo el aparato que circula con él?

“Es que el arte no se puede quedar callado”.

Como dicen las señoras: “Ahí si… ¡quien les dice que no, por Dios!”

4.- Parece que el hecho de que un texto tenga citas hace que cualquier texto carezca de validez. Eso lo oigo en cada fiesta de artistas. Por alguna razón el tema Esfera Pública aparece en cierto estadio de la borrachera de todos y por alguna razón percibo que el tema de las citas suele ser un tormento y al la vez un respiro para aquellos que dicen tristes:

” Si yo quisiera me metía a ese circo pero es que hay demasiadas citas y todos pelean mucho..”

De tanto que lo repiten creo que podría volverse un argumento crítico. Hay un exceso de lucidez en el medio del arte, pero al parecer hasta que dejemos las citas por fuera no vamos a tener el privilegio de contemplarla en su fluidez total.

– Y tu que piensas del texto de X sobre Y?
– Qué tiene demasiadas citas- respondió
– Pero que piensas del texto?
– No lo leí. Las citas me dan pereza.

Según esa lógica de colegio vago,- que de paso justifica que en las universidades y el medio crítico colombiano el nivel de investigación sea tan famélico y paidofóbico – deberíamos incinerar todos los textos que las tengan, que son… todos los textos de investigación. La investigación, como lo deja ver Dimo García recientemente, supone citas so pena de convertirse en plagio. El primero a quemar sería el maravilloso libro sobre el uso de la perspectiva unifocal en Grecia y el medioevo, “La Perspectiva como Forma Simbólica” de Panofsky, en el que de 123 páginas 67 son de citas. Ovbio, podemos leerlo igual pero no nos vamos a enterar ni de que el tema tenía ya una historia antes que Panofsky lo abordara, ni a dónde podemos ir en el caso de que queramos profundizar en el tema. Pero lo mejor es no leerlo…¡tiene demasiadas citas!… 75 en total, de varias páginas muchas y algunas descaradamente ilustradas con figuras arquitectónicas.

Cuando no investigamos mi querido Jairo…siempre podemos opinar. Quien no investiga, opina. Por eso , como San Poncio, en Colombia no somos tan importantes en el mundo de los conceptos como para ser tenidos en cuenta en ninguna parte (1)

5.- El caso Botero si es bien interesante. El mejor testimonio de que el Arte Social, o bien es un gran negocio, o bien sirve para imprimirle a un artista una nueva reputación moral que no tenía y que incide en los precios de sus otras obras. ¿Botero un “war profiteer”….de quién aprenderia?

Carlos Salazar

(1) Qué pena la cita!!!!……”En efecto, Poncio no fue condenado a muerte junto con San Cipriano, probablemente porque los jueces no le consideraron como un personaje demasiado importante. San Poncio anhelaba el martirio, de suerte que eso constituyó una desilusión para él. Las últimas palabras de la biografía son “Con toda el alma me alegro de la gloria de Cipriano, pero todavía mayor es mi tristeza por no haber sido digno de acompañarle en ella. No sabemos ni el sitio, ni las circunstancias de la muerte de San Poncio, pero no hay ninguna razón para pensar que haya sido martirizado.”
DIAKONIA. Santoral del Diaconado. http://www.geocities.com/permanente12/03marzo.html


los “conflictos calculados” de Carlos II de Salazar…

La total aversión e intolerancia a todo lo que tenga que ver con “arte comprometido”, “arte político” o “arte social” por llamarlos de alguna manera, de Don Carlos II de Salazar, raya en lo obsesivo. El mero uso de estos apelativos para describir el tipo de arte que hace éste o aquel, o el posible “lucro” que aquel logra de este “arte”, es totalmente condenable por Don Carlos II, y en empecinarse tercamente en decalificarlo todo, pierde el año. Una cosa es desentrañar y “denunciar” los tentaculos de los poderes ocultos del poder oficial (caso W. Díaz) o del poder monopólico de las multinacionales, y el deseo de ambos de “lavar” imagen a traves de “auspiciar dadivosamente” eventos artísticos o importantes Halls de Arte, como bien lo hizo en el caso Unilever, y otra es “disparar” a todo lo que se ubique más allá del lindero por él impuesto. Difícil hoy en día, proponer un mundo “idealizado”, “perfecto” o “impoluto” en una época en la que el capital viaja vertiginosamente de un lado para otro al toque de un botón, pues mientras al individuo cada vez más se le restringe su movimiento, al capital se le facilita. Pienso que lo que hay que identificar, también, es aquellos “focos” de resistencia, llamense artistas, críticos, curadores, espacios privados o institucionales…, etc., que a pesar de lo dificil que es la consecusión de fondos para llevar a cabo propuestas con una mirada crítica, lo hacen sin venderle el alma al “diablo”, al menos concientemente, pues siempre está latente el peligro de que algo se “cuele” por ahí, pero lo importante es identificar la intención y actitud de cada quien o espacio en particular.

Ha sido desde hace muchos siglos, vaya a saber desde cuando– de pronto Don Carlos II, nos pudiese iluminar con sus juiciosas investigaciones – tuvieron los artistas una “conciencia” social y política expresada a través de sus planteamientos artísticos – bastaría con repasar la obra de un Bosco en el siglo XV, o “Los fusilamientos del tres de mayo” de un Goya a principios del siglo XIX, para darnos cuenta que esto data de mucho tiempo atras. Gracias a “ese arte”, es que se genera una “conciencia” (lo mínimo a que puede aspirar un artista al tocar esos temas, pues políticos, dueños de multinacionales o jueces con posibilidad de cambiar las leyes no son, ni les interesa, en la mayoría de los casos, para fortuna del arte). Artistas interesados en estas problemáticas, muy a pesar de lo que piense Don Carlos II, han existido y seguiran existiendo. Sus ataques a ultranza a este tipo de expresiones, recuerdan las desafortunadas “pataletas” de Don Andrés I Mal Pensante, en su intento por descalificar y “acabar” con el arte contemporáneo. Arte que había que atacar, pues al no entenderlo, le daba(da?) rabia el que se le hubiese salido de su “esfera” de control – y lo único que logro con sus “ataques” al tiburón “mal oliente” y “descompuesto” de Damien Hirst y, por extensión, a todas las demás obras contemporáneas que para él “huelen” igualmente mal, fue que se cotizara aún más – cien millones de euros por su calavera de diamantes – no es que el precio sea sinónimo necesariamente de calidad artística, como lo vemos en las patéticas y aburridas obras del modernista Fernando Botero – que a propósito, lo que nos faltaba, se nos está “politizando” el “Maestro de la formula” como lo vimos con su inofensiva y caricaturezca exposición acerca de las torturas de Abu Grabi – esperaremos próxima columna al respecto, Don Carlos?, ojala, pues éste sí que se está lucrando de aquello y aquel no ira a decir nada de éste?– vease última cotización de su escultura ”Mujer Fumando”. Volviendo a Don Andrés I Mal Pensante, nunca entendió que el arte, como muchas otras cosas, se mueven en direcciones no siempre controlables, ni predecibles y, lo que habría que “atacar”, son las malas obras de ayer, hoy y de mañana – cuando me refiero a “obras”, también incluyo las literarias, las musicales, las escénicas, las arquitectónicas…,etc.

De vuelta con el tema que nos ocupa, no se que intención tuvo el inquieto y asiduo participante en Esfera Pública, Don Carlos II de Salazar con su intervención “la estrategia del escándalo en el Mundo Rosa”, en el momento en que se discute acerca de la arbitraria confiscación y censura que tuvo la obra “ Los Rebeldes del Sur” de Wilson Díaz, por parte del Encomendador de la “Nueva” Corte de “Granada”, Don Carlos II de Medellín. Su párrafo introductorio deja entrever un posible aprovechamiento u “orquestación”, para estar a tono con el video vallenato, por parte de Wilson o mia por ser su galerista, de esta arbitraria e insultante determinación “oficial”. Aunque no es que Wilson necesite de “escuderos” como el Inquisidor Mayor, ni de que salgamos en su defensa ante el tipo de suposición que insinuas, pues su integridad como persona y artista, lo exíme de cualquier duda al respecto – habría que ver como va a salir librado de la infame y falsa acusación de “propagandista” de grupos terroristas, pues es así como quedo ante el público en general, ante la irresponsable ligereza del Inquisidor Medellín. Quisiera aclararle a Don Carlos II que quienes conocemos a Wilson – en mi caso desde que hizo su primera exposición individual en la Galería en 1990 – en el medio artístico y fuera de él, podemos asegurar que no es el tipo de artista que hace uso de este tipo de artimañas; a diferencia de otros artistas “plenamente identificados” y “bien conocidos” – para utilizar términos de la jerga “oficial” – en el medio artístico por el uso de este tipo de estrategias y por su mediocridad plástica, Wilson no las necesita, ni le interesan. Ahora bien, que esto resulte en que su nombre sea más conocido y, que por “fin” Daros, se digne a comprar una obra de él, o la Tate, o un museo en Chipre o Pereira, así sea el polémico video, no es culpa de él y, por supuesto, que se lo venderemos, si las condiciones se cumplen.

Otra cosa son las circunstancias lamentables de su mayor “visibilidad” como artista, que, valga la aclaración, es uno de los artistas contemporáneos colombianos de mayor reconocimiento en el exterior, de pronto no en Colombia, precisamente por ser todo lo contrario de lo que Don Carlos II insinua. Creo el más sorprendido es él, y muy aburrido, por decir lo menos, se encuentra con semejante atropello. No quiero ser dramático, ni alarmista, pues no es mi estilo, pero bien sabemos, como lo mencioné en un articulo pasado, que en Colombia, con estás cosas no se juega, ni se especula cual corredor de bolsa, y menos en estos tiempos – pues hasta en los periódicos del ministro de defensa, se podrá enterar de lo que le hablo – y eso que nos “cuentan” como la tercera parte de lo que realmente sucede. Le recomiendo el “especial” de este domingo en El Tiempo: http://www.eltiempo.com/justicia/2007-11-25/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR-3830912.html

Ahora bien, “subir” a Esfera esa nota de doña “erudita”, perdón: “Licenciada en comunicación social”, en temas de farandula, Doña María Gabriela Pellegrino para “ilustrar” tu velado comentario – http://gabrielapellegrino.blogspot.com/2006/09/pr-celebrities-que-viva-el-escndalo.html – no creo que haya sido lo más acertado de tu parte, pues si a algo nos tienes acostumbrados, es a esos encumbrados textos y citas – algunos de los cuales, cuando se dejan leer, algo hacen pensar, pues otros, con todo respeto, a veces pienso que el único que los entiende es su mercé. Extenderme en analizar el “descubrimiento Pellegrino” – el de que el escandalo vende, en esta época, particularmente, sería como inutil, por no decir “Pelligroso” y aburrido. Su citación del famoso refrán(?) ‘no es noticia el avión que aterriza sino el avión que se estrella’, pienso, es el culmen de su disertación – es como vergonzoso que cite este ejemplo en su artículo, pues nada tiene que ver con escandalos, farandula, ni espectaculo – tiene que ver con calamidad, luto y dolor, y, por tanto, es y será siempre noticia aquí y en el Congo, cuando un avión se estrella. En fin, “las perlas” en su “tratado” sobre el escandalo y como genera “tapas” de revista , son verdaderamente patéticas, asi es que dejemoslo ahí – porque si por allá llueve, por aqui no escampa……., es nuestro pan de cada día.

De pronto un comentario al margen, sería el que invitaras a la Pellegrino, pues eso sí está como chusca la china, a “saborear” y hacer la crónica “social” de un buen partidito de polo entre gauchos y criollos, perdón – entre reconocidos polistas de los dos países, quise decir. Eso sí, tendría que ser un partido de polo en pro de una causa “social” o “política”, pero de Polo Democrático, ojalá en la canchita que el “judas” Peñaloza osó expropiar, pero que ha pagado con creces, pues se metio con lo que no se ha debido meter y censurado quedo. Ese “escandalazo” – partido de polo en el Country, apoyando partido del Polo – si que “vendería” y podría aprovecharse como “conflicto calculado”, para salvar la canchita declararandola Santuario Ecolólgico Ecuestre, Monumento al Caballo, o algo así “socialoide” para no perderla, en bien del deporte nacional. Eso sí, tendrían que dejar jugar al Moreno (???), a Samuelito, por supuesto, pues el otro está bien lejos, por fortuna.

p.s. – Aunque no me lo ha preguntado, sí quisiera comentarle, a manera de “chisme”, para estar a tono, que como artista representado por Valenzuela Klenner Galería, tenemos una exposición de Wilson próximamente – apuesto que no me lo va a creér, pero ya estaba “planillada”, aunque no para estos días, desafortunadamente – ya sé que debo asesorarme mejor, me pondré en contacto con la Pellegrino, o con alguno de los aristas o galeristas locales expertos en el tema, pues perdimos la oportunidad de seguir tu consejo y haber aplicado: “…el “conflicto calculado” con el fin de acaparar en un momento dado y un contexto coyuntural exacto la solidaridad moral del ente consumidor, bien sea éste el consumidor de clase media o bien el consumidor de la élite culta”, como bien anotaste en tu introducción. Excúsame que no divulgue la fecha por razones obvias, sabrás entender que ronda por ahi El Encomendador y nuevo Paladín del, que en hora buena, se debe imponer – EL ARTE OFICIAL: arte inofensivo, banal y obediente, pues aqui no hay conflicto, aquí no pasa nada, atención, retirarse, ARR!

Jairo Valenzuela

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