Los diplomáticos del sur (capítulo xxxii)


Los diplomáticos del sur
capítulo xxxii

“¿dónde estaban los curadores de esa exposición [Displaced] cuando retiraron la obra de Wilson Díaz? Mejor dicho, ¿dónde estaban cuando era necesario representar y defender los derechos de alguien en un pleito? Y no me refiero únicamente a Maria Clara Bernal y Karen MacKinnon, quienes solamente debían cuidar de los intereses de sus artistas, sino también a la labor de curadores que debió haber ejercido la Universidad de los Andes y su Departamento de Artes y Humanidades, a quienes les corresponde representar y defender los derechos de sus integrantes, de sus profesores, de representar y defender los derechos mismos de la palabra Universidad, un lugar que se supone está hecho entre otras cosas para poder decir cosas.”
Yo asistí a la charla titulada “Los diplomáticos del Sur”
—Gustavo Niño [publicado en González #85]

“Usted tiene derecho a guardar silencio” es una frase recurente en algunas películas o teleseries sobre la ley, pero una persona, o un profesor en este caso, no debería guardar silencio si su palabra representa a otros actores o si su silencio e inacción contribuyen a que un espacio (para el diálogo y el debate como lo es la universidad) quede en duda.

La curadora de Displaced ha preferido no hablar y ha limitado su acción a los deberes de un gestor cultural, es decir, preocuparse de que las obras sean devueltas a sus propietarios. En debates, como el foro de internet esfera pública, o en debates académicos, como el Ciclo de conferencias Modus Operandi “Arte y Poder”, la curadora ha preferido no participar y la voz de la universidad ha sido representada por un grupo de profesores y estudiantes que han escrito sobre este asunto; pero quedan por escribir muchos capítulos sobre esta novela de arte y poder y, ante el silencio de una de las actrices principales, es necesario que otros sumen sus versiones sobre los eventos para que, por ejemplo, algunas afirmaciones temerarias sobre el rol de la universidad, como las que hace Gustavo Niño en su texto, sean sopesadas con información adicional sobre los hechos. Es importante anotar que desde que se supo de la acción de censura y secuestro del embajador Carlos Medellín, la Universidad de los Andes, representada por la Decana de Artes y Humanidades, la Directora del Departamento de Arte, el Vicerrector y el Rector, ofrecieron su apoyo a la curadora, la profesora María Clara Bernal. Y, para sumar más datos a esta novela, retransmito un informe sobre una reunión que hubo entre un grupo de profesores interesados por este caso y el Rector de la Universidad de los Andes:

“La reunión fue en la oficina del rector y comenzó con un apunte casual de Carlos Angulo en que dijo: “¿Y de qué vamos a hablar?”. La charla fue informal, pareció un consejo de Facultad o Departamento.

El rector leyó la carta que envió el Ministro de Relaciones Exteriores, Fernando Araujo, a la universidad donde, en resumen, amparaba la decisión de Carlos Medellín bajo el supuesto de que por ley los funcionarios están impedidos a verse involucrados en cualquier actividad que sirva de promoción a la guerrilla y además afirmó que la universidad de los Andes “avaló” la exposición. En ningún momento el ministro acepto que él mismo “avaló” la exposición con su texto de introducción en el catálogo —omitió esa información— y en cambio si resaltó que la exposición “Displaced” era parte de un programa “para las artes y la cultura”; cuando en realidad, lo único que iba a hacer el ministerio era pagar por el transporte de las obras.

La carta de respuesta del rector de la Universidad de los Andes se limitó a recordarle al ministro el carácter académico de la exposición y que la curadora es miembro activo de la universidad y para ello citó un aparte de la Misión de la universidad, creo que fue aquel aparte que dice: “La Universidad de los Andes es una institución autónoma e independiente que propicia el pluralismo, la diversidad, el diálogo, el debate, la crítica, la tolerancia y el respeto por las ideas, creencias y valores de sus miembros.” Esta “jugada” la hizo el rector para restarle efecto al uso de la palabra “avaló” que uso el Ministro de Relaciones Exteriores en su carta para inferir que se podía excluir al Estado de toda responsabilidad por los contenidos de la exposición (nuevamente, eso explica porque el Ministro no menciona nunca su texto de presentación del catálogo de “Displaced” donde habla de “la interesante visión que proponen María Clara Bernal y Karen Mac- Kinnon”)

El rector hizo un comentario que causo extrañeza entre algunos de los asistentes a la reunión cuando dijo, palabras más, palabras menos, que “si él fuera el Ministro, él no habría apoyado la exposición”. Esto fue interpretado como una manera de decir que la universidad no iba apoyar exposiciones, investigaciones o “arte” que tuviera incidencia o repercusiones políticas; sin embargo, en el diálogo con el rector se aclaró que el Rector se refería a que él no podía determinarle a la universidad un sesgo político específico, una política de decir “esto sí y esto no”, eso lo determina cada miembro, departamento o facultad, pero él, como Rector, no puede avalar un producto, desde la Rectoría, que pueda tener efectos que le determinen a la universidad una marcada agenda política de interlocución interna o externa —de hacerlo así estaría imponiéndole una agenda política a la misión de la Universidad de los Andes. Cómo lo veo, el Rector lo que hace es mantener el margen de acción abierto y a discreción de cada facultad, departamento o miembro de la universidad: se entiende que inclinar la balanza o cerrar la apertura hacia un sitio o hacia otro envía una señal o una preferencia que le resta oportunidades a la pluralidad y diversidad al pensamiento.

Dos cosas quedaron claras, la carta del Ministro llegó sin que nadie la pidiera y no llegó dirigida a María Clara Bernal sino al rector de la universidad (“explicación no pedida, acusación manifiesta”). Lo otro es que la carta que emitió la universidad ampara a la profesora y la respalda ahora y a futuro como miembro de la institución. El rector hizo énfasis en que, en el proceso de devolución de la obras desde el Reino Unido hacia Colombia, María Clara Bernal use el apoyo legal que le ofrece la universidad para gestionar ese proceso a través del Ministerio de Relaciones Exteriores (que en teoría las debe devolver asumiendo ellos los costos).

A mi manera de ver una tercera cosa quedó clara y lo expresé hacia el final de la reunión: así como algunos funcionarios del Ministerio de Relaciones Exteriores fueron negligentes al revisar si la exposición se adaptaba a su programa de “propaganda” a través del “Programa para las artes y la cultura”, la curadora de la exposición le dio, a pesar de si, un carácter estatal a la exposición al permitir que el texto de presentación de “Displaced” fuera hecho por el ministro; esta experiencia debe ser recordada para futuras situaciones de convenio en donde es importante que el curador, el investigador o el artista cuiden los límites de sus propuestas, respondan por ellos y no permitan que, por ingenuidad o condescendencia, ciertas interferencias desdibujen el sentido de lo que se plantea.

Por último, es de resaltar que el Rector esta bastante informado sobre el caso y que en un momento trajo a la conversación el texto escrito por Michele Faguet y publicado en Esfera Pública donde se ponía en duda la validez del enfoque de la exposición llamándola ““fórmula anacrónica del multiculturalismo noventero” y también señalando que su texto había sido mal traducido —a esto el rector adujo que entonces no se estaría hablando sólo de censura sino de autocensura.…”

—Lucas Ospina

publicado en González # 86
publicación completa >
http://esferapublica.org/gonzalez86.pdf


carta de los artistas al ministerio de relaciones exteriores

Esfera Pública

Anexo Carta – Documento, enviado en enero 2008, a la Cancilleria, firmada por la mayoria de los artistas participantes de la Exposición DISPLACED.

Desconozco si hubo respuesta por parte del Ministro.

Cordial Saludo

Alberto Baraya


Versión en pdf
para leer, pulse >
http://esferapublica.org/10cartaminrex.pdf


el rincón de la crítica

El rincón de la crítica busca establecer un canal de comunicación interdisciplinario entre los artistas y la gente con el fin de activar discusiones (en diversos niveles y de diferentes temas) entorno a la práctica artística actual. Para conseguir este objetivo se han establecido variadas estrategias: un programa simulado de televisión donde se invitan artistas a discutir con los miembros del colectivo y el publico asistente; la exhibición de obras y/o documentos en unos portarretratos y un marco que adornan el set del programa y la colocación de “el Buzón del rincón”, diez buzones diseñados especialmente para instalar en rincones de diferentes espacios estratégicos de la ciudad a nivel cultural.

El set de television consta de cinco laminas de madera que en su totalidad tiene las dimensiones de 240 cm de alto por 6m de largo, dentro de las cuales es ubicado un mobiliario para recibir diferentes artistas invitados a hablar sobre su trabajo o sobre algún tema en especial, el set es también un espacio de exhibición de obras y para ello se han establecido 4 lugares, que son: el marco central, la lamina lateral, el portarretratos y la repisa posterior, estas obras invitadas eran presentadas en una seccion del programa.

para más información e imágenes del Rincón de la crítica, pulse aquí


Yo asistí a la charla titulada “Los diplomáticos del Sur”

La gente ya se quería ir a dormir, así que me quedé con la palabra en la boca, por eso escribí este texto; sólo porque pienso que uno no se debe quedar callado cuando las circunstancias son adversas y no se da la oportunidad de decir cosas. Pienso que hay que buscar alternativas, que hay que tomarse la palabra. También pienso que lo que uno diga puede servirle a alguien en algún momento; a veces uno piensa que habla bobadas y resulta que no. A veces uno realmente habla bobadas. No es tan difícil.

Lo único que quería hacer era resumir un poco lo que entendí de aquel majestuoso Power Point (se nota que un artista le dedicó algo de tiempo y cerebro) y contarle a quién pueda interesar lo que me pasó por la cabeza en aquel momento.

Desde que empecé a estudiar arte me di cuenta de la falta de interés de la mayoría de gente en lo que pasa en “eso del arte”; para poner sólo unos ejemplos, basta con preguntar si la gente lee los correos, o si alguien se va a lanzar de candidato a representante estudiantil, o si alguien (aparte de nuestros queridos maestros) lee esferapública, González, Arteria, Arcadia, algunos Blogs independientes y otras cositas que andan por ahí sin lector. No digo que sean las mejores publicaciones, pero ahí están.

Pensaba que este era un problema de mi facultad, que era un problema de academia, pues según amigos en otras universidades allá era igual o peor. Lo sorprendente fue cuando al pasar el tiempo me di cuenta que era un mal que si bien empezaba en la universidad, no acababa ahí, pues a veces al hablar con mis profesores o con alguien relacionado con el “campo del arte” sobre algún tema resultaba que la mayoría de personas estaban desinformadas y que antes de poder entablar cualquier conversación era indispensable narrar los hechos primero; cosa que hoy no haré, el que no sepa los hechos, que los averigüe por su propia cuenta, suficiente información hay por ahí.

Parece que a los artistas, así estén algo maduros (ya no son jóvenes, esa categoría se acaba a los 35 años), toca recordarles que parte de su profesión es informarse, sobre todo de lo que les pasa cerca, de aquello que pasa en su aquí y ahora. Pero bueno, se supone que los artistas están “fuera del sistema”, todavía no se muy bien fuera de cuál; y que además el arte y los artistas no pueden cambiar el mundo. Estoy totalmente de acuerdo, las obras no cambian el mundo, creo que si acaso pueden mostrarnos parte de él, ser un termómetro de un tiempo y un espacio que alguien está viviendo, pero que esto no se convierta en excusa para dejar de hacer cosas, sobre todo si la oportunidad de actuar (¡al fin!) se presenta.

Por eso no deja de preocuparme un poco la actitud que en dicha charla tuvieron los artistas Humberto Junca y Alberto Baraya, ambos participantes en la exposición Displaced. Ambos contaban su percepción de los hechos, ya fuera hablando sobre la forma en que se llevaron las obras hasta Inglaterra y que hace que exista un asunto legal y diplomático; o ya fuera narrándonos gestos artísticos (de esos que son taaaaaan sutiles que se vuelven imperceptibles y significativos únicamente para quién los hace o los dos o tres que podemos de vez en cuando escuchar artistas) que hablaban sobre la ausencia de una obra en el espacio de exhibición. Ese es otro problema, a veces los artistas pensamos que todo se soluciona a través del mismo arte o a través de charlas y textos; ya sea un texto curatorial en un catálogo o una charla en una Universidad y resulta que de vez en cuando hay cosas fuera del campo del arte, por ejemplo acciones de tipo legal, de esas que los ciudadanos comunes y corrientes, como los artistas pueden y deben utilizar. Sobre todo para aquello de defender sus derechos, para aquello de poder decir cosas. Para aquello de decir cosas con las obras. Para aquello de poder decir cosas en una curaduría.

La posición de la mayoría de la gente es la de satanizar a Carlos Medellín, como si fuera el único culpable de todo lo que pasó con Wilson Díaz y su obra, situación, insisto, muy bien narrada en un Power Point por Lucas Ospina. Resulta que si se quiere hablar de culpables entonces también lo son Maria Clara Bernal y la Universidad de los Andes, un ente que creo que sólo existe en el timbre de la papelería porque en un acto de fe creo firmemente que detrás debe haber personas, de esas que tienen un nombre y una cédula. De esas que son artistas y ciudadanos.

Pensándolo bien, corrijo la palabra que acabo de utilizar, no son culpables, son irresponsables, de la misma manera que un estudiante que no lleva una tarea, o que saca excusas para no presentar trabajos. Para ello basta recordar una de las acepciones del término curador, que tomo del Diccionario Enciclopédico Salvat y que hace referencia a este término en el área del derecho, área que supongo conoce el Señor Medellín y la Universidad de los Andes:

Curador. Persona nombrada por un juez para representar y defender los derechos de un menor en un pleito.

Dada esta definición, que creo es la más apropiada para esta ocasión, fue inevitable preguntarme ¿dónde estaban los curadores de esa exposición cuando retiraron la obra de Wilson Díaz? Mejor dicho, ¿dónde estaban cuando era necesario representar y defender los derechos de alguien en un pleito? Y no me refiero únicamente a Maria Clara Bernal y Karen MacKinnon, quienes solamente debían cuidar de los intereses de sus artistas, sino también a la labor de curadores que debió haber ejercido la Universidad de los Andes y su Departamento de Artes y Humanidades, a quienes les corresponde representar y defender los derechos de sus integrantes, de sus profesores, de representar y defender los derechos mismos de la palabra Universidad, un lugar que se supone está hecho entre otras cosas para poder decir cosas.

Pero desde pequeños a los artistas nos enseñan a no tener responsabilidades, nos enseñan que somos un campo autónomo y hasta cierto punto alejado de eso que llaman “mundo real” y que las posiciones que adoptemos deben ser dentro del marco del arte, deben ser gestos como romper flores o escribir textos o asistir a conferencias. No nos enseñan que existen otros medios, como por ejemplo las tutelas o los derechos de petición, que si bien no son “performances” también son acciones que dicen cosas, que defienden cosas y que hacen que hacer arte o curadurías o escribir o asistir a charlas sean cosas válidas, sean acciones con sentido, necesarias y pertinentes.

Yo asistí a una charla donde, como siempre, asistían muchos artistas, sólo uno hablaba, después escribí un texto.

—Gustavo Niño

publicado en González # 85


futurama (incitaciones)

“I have seen the future baby: It is murder”
—Leonard Cohen

Invitaciones:

“La señora Directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá, Dalita Navarro, su señora Curadora, Lina Botero y la señora Ministra de Cultura, Cristina Lleras, invitan a la inauguración de las salas “Gloria Zea”, de la expansión y nuevo edificio del Museo de Arte Moderno de Bogotá, con las exposiciones “10000 años de arte colombiano”, “David Manzur: guerrero de la noche” y “Arte Joven 2012” curada por Andrés Duplat.”

“La señora Directora de la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, Gina Benedetti, invita a la inauguración de “Quark”, su Centro Interactivo para la Ciencia y la Tecnología, en el Nuevo Planetario de Bogotá.”

“El Bodegón, “Arte y vida social”, invita al velorio de la Galería Santa Fe. Favor no enviar flores.”

“La Biblioteca Luis Ángel Arango invita a la inauguración de las exposiciones “Matthew Barney: The Cremaster Cycle” y “Replaced” que forma parte de la serie Nuevos Nombres y está compuesta con obras de más de 980 [sic] artistas jóvenes. Curaduría: María Iovino”

“La señora Directora del Museo Nacional, María Victoria Robayo, su curadora, María Paz Gaviria y la señora esposa del Embajador del Japón, Niki Taniponé, invitan a la exposición “Las Máscaras del Teatro Noh” y a visitar su Sala Pedagógica–Wok con el tema “Aprende a dibujar al estilo Manga””.

“Hoy, con la exposición “Eduardo Serrano, I love You, I hate you” de Carlos Castro, se inaugura la séptima versión del Premio Luis Caballero–Kool Light. Lugar: Sala de exposiciones, Cámara de Comercio de Bogotá (Sede Cedritos).”

“Ayer, en la Universidad de los Andes, el Departamento de Arte y Colciencias tuvieron el gusto de presentar el primer tomo de la tesis de doctorado “Una propuesta para la desterritorialización de las disciplinas mediante el collage y su horizonte epistemológico” realizada por el profesor uniandino Lucas Ospina y con la que obtuvo su PhD de la University of Essex en Inglaterra”

“Quedan unos últimos días para visitar la exposición “Conductismo Académico” que forma parte del XIV Salón Regional de Artistas – Zona Sur Oriente curada por el colectivo independiente “Malicia Indígena””

“El portal de internet “Esferapública” invita a la fiesta de lanzamiento que se hará con motivo del diseño nuevo de su sitio. “Esferapública” y todos sus dominios fueron adquiridos recientemente por “Latino Google Arts””

—Lucas Ospina

p.d.: “Y en el primer número de “La Revue parisiense”, en la Introducción, con fecha del 25 de julio de 1840, Balzac escribió:

Hemos pensado siempre que nada es más interesante, cómico o dramático que
la comedia del gobierno, y como […] las historietas […] se pueden publicar en lugar de permanecer secretas. “La Revue parisiense” tiene por objeto dar la crónica real de los asuntos públicos, y liberarse de las nubes que envuelven con fraseología hipócrita los debates cotidianos. A la crítica literaria le falta también sinceridad, y hemos pensado que es necesario hacerla funcionar paralelamente a la crítica política. En fin, creemos que un fragmento literario es de ahora en adelante el complemento de toda publicación, donde se debaten los intereses de la política y la literatura. Estos serán los elementos constantes de esta Revista que, por su buen precio, la naturaleza de su periodicidad, podrá adquirir más importancia que las revistas sin independencia real.””

[En “Balzac, una visión crítica y contemporánea del periodismo” por Ruth Rodríguez Martínez]


algunas observaciones para evitar más grutas simbólicas

1. La convocatoria a la realización de una visita guiada por las instituciones acusadas de malos de manejos podría, nuevamente, ser transformada en un escenario mediático que juegue a favor de las administraciones que se pretende criticar. No olvidemos que público es público, y que todo niño paga.

2. El problema no es que haya o no una cara y un nombre para la comunidad artística colombiana. El problema es que en esa comunidad haya acciones claras y contundentes, y que sus iniciativas tengan incidencia real en la forma en que se lleva a cabo la gestión y administración de las instituciones públicas. De nada sirve seguir diciendo esto o aquello, pues a nuestras “señoras” los años y las conveniencias las han ido dejando sordas.

3. Hay problemas particulares que deben resolverse, y que atañen no solo a los lazos familiares que unen a miss Alzate con doña Berna, ni a la autonomía que ésta última pueda tener, sino, más bien, a que se demuestre públicamente, que Berna Chique es Efectivamente idónea para ejercer el cargo. Son la documentación de su trayectoria y las características de su perfil (porque debe haber un perfil claro para ese cargo, y ese perfil, supongo, debe ceñirse a una serie de políticas públicas sobre administración de cultura en el Distrito) las que ahora deben ser sopesadas por los organismos de control. Y es hacia la exigencia de una investigación que arroje resultados contundentes donde, como ciudadanos y afectados por su nombramiento debería dirigirse una acción, no ya simbólica sino legal. Luego, en caso de que se compruebe que la señora Chique no es idónea, o que su nombramiento fue irregular, debería entonces exigirse otra investigación en torno a la decisión de Ana María Alzate de nombrarla, y en caso de que haya irregularidades allí, pues debe exigirse la sanción administrativa, civil o penal que venga al caso.

4. Extendiendo un poco la cosa, deberíamos exigir que se aclare, ya que la señorita Alzate está, supuestamente, llevando a cabo un ejercicio de transición que debe restituir toda la administración de cultura al distrito y efectuar el desmonte de la fundación Gilberto Alzate tal como hoy la conocemos, cuánto tiempo va a llevar esta transición, pues debe ser clarísimo que ésta se haga sobre la base de un cronograma estricto. ¿Nadie firmó una póliza de cumplimiento para el desarrollo de la transición? ¿Cuáles son los términos de este contrato, resolución o acuerdo?

5. Según entiendo, el presupuesto anual del MamBo tuvo un significativo incremento por cuenta de las Alianzas Concertadas con la Alcaldía. ¿En qué se va a invertir ese excedente? ¿Quién fiscaliza su ejecución? ¿Cómo se revierte en la comunidad ese quizás exagerado incremento en los apoyos? ¿Por qué, mientras se invierte el presupuesto del distrito en el MamBo, que no es una institución pública, las Casas de Cultura y otros espacios culturales en las localidades no tienen programación ni presupuesto?

6. Si se necesita la realización de una visita crítica a las instituciones, por qué no se solicita directamente a los funcionarios responsables de ellas que contesten a las preguntas que se les plantean, y que sus repuestas se entiendan como evidencia y compromiso? ¿Cómo hacerlo? ¿Quién lo hará? ¿Cómo se registrarán esas declaraciones?Si las quejas giran en torno a una ausencia de interlocución lo que se debe hacer es hablar. La crítica no puede hacerse en nombre de otro, y para criticar no hay que pedir permiso, ¿o sí?

Creo que hay mucho por hacer y que el tiempo de las banderitas y los símbolos aun no ha llegado. Lo que en este momento se necesita son signos que permitan delimitar las condiciones reales en torno a las cuales se está debatiendo y programando.

Víctor Albarracín


Algo está podrido en Dinamarca (arte y poder)

Sí, me equivoqué en mi “crítica institucional”; dije que habían nombrado a Berna Chique como directora de la Galería Santa Fe y eso no era cierto, el cargo es de “coordinadora” de la Galería Santa Fe. El lápsus que tuve, de confundir “coordinadora” por “directora”, se debió a que pensé que existía el cargo de directora de la Galería Santa Fe, no sé si la última reforma administrativa lo eliminó o si esta nominación nunca existió y yo, por andar “criticando con el deseo”, me lo inventé. Esta claro, no tener un cargo de “director” es todo un acto de “sinceridad burocrática”: en la Galería Santa Fe lo que hay es un “encargado”, una persona que coordina y “vigila que todo marche correctamente”. En resumen, hay directivas pero no hay director.

Antes que un problema de nepotismo o de corrupción, la raíz del asunto está en la inexistente autonomía que tiene la persona que está a cargo de la Galería Santa Fe. Y es ahí donde la reflexión no se limita sólo a ese espacio sino que se extiende a la mayoría de los espacios de exposición en el país. Las figuras de coordinador, director, curador, director de exposiciones, se tornan indistintas y son vistas como alguien que sólo presta un servicio temporal (coordinar, administrar, montar, gestionar, vigilar…), y no como podría ser: una persona que tiene “poder” y ha llegado al “poder” por su experiencia y capacidad para “poder” hacer.

En algunas instituciones ser director o curador es un puro formalismo, una mera apariencia, es un cargo inferior que en el mejor escenario tiene algo de estabilidad pero que si actúa de más, o se sale del libreto establecido, o sobrepasa los estrechos límites de la apariencia, o hace propuestas certeras, sensibles y audaces que chocan contra los hábitos de la pereza mental, parece inevitable que las directivas le retiren su apoyo y le recuerden al funcionario su lugar y deberes dentro del escalafón burocrático de la “gestión cultural”: coordinar, administrar, montar, gestionar, vigilar… [ver “Arte y oficios: curaduría y gestión cultural (en XXXIII tesis)“]

La consecuencias de esta falta de autonomía son evidentes y van desde la impotencia de la pasada “coordinadora” de la Galería Santa Fe para eliminar el cobro de la entrada a la Galería Santa Fe hasta la negligencia absoluta. El caso más notorio de simulacro curatorial es el del Museo de Arte Moderno de Bogotá donde la curaduría baila al ritmo de los intereses comerciales de una empresa unipersonal que se cobija bajo el manto de la cultura para parrandearse los recursos públicos y privados que recibe y que es un hoyo negro de arribismo que no contempla límites ni fin para su modelo de expansión: en el insignificante mundo del arte Gloria Zea y “su” institución se han esmerado durante años por ocupar el primer puesto en corrupción; se podría decir que en el M.A.M.B.O. no hay “curaduría” y lo que hay es un “testaferrato”.

La excepciones a esta historia nacional de la infamia son pocas pero es importante mencionar algunas para no caer en una postura apocalíptica: Lucia González en el Museo de Antioquia, Constanza Toquica en el Museo de Arte Colonial, Daniel Castro en el Museo de la Quinta de Bolívar y Oscar Muñoz en Lugar a Dudas, son una muestra clara de directores que pueden hacer y además dan poder a otros para que también hagan; esto no es lo común, por lo general las directivas “ni cortan la leña, ni prestan el hacha”.

—Lucas Ospina

p.d. Alguien cercano a la Comunidad Artística Ciudadana (C.A.C.) sugiere un nuevo rumbo para las derivas programáticas, tomas o actos de protesta de ese numeroso grupo:

Dirección: Calle 24 # 6-00
Día: Miércoles 23 de abril, 2008
Hora: 7 p.m.
Lema (artístico): “Zea o no Zea, esa es la cuestión”
Lema (mítico): “No a la venta de las glorias de la colección permanente del MAMBO” o “¡No a la venta de “La Virgen de Fátima”!”
Lema (ciudadano): “¡Exigímos una auditoria al Museo de Arte Moderno de Bogotá!”

El acto sería una “acción artística” y seguro permanecerá en lo “artístico”. Lo único capaz de atravesar el blindaje inmarcesible del Mausoleo de Arte Moderno de Bogotá es una auditoria que se atreva a leer en detalle los libros de contabilidad de la institución, hasta ahora ningún alcalde, contralor o procurador se ha atrevido hacer efectivo ese acto de lectura y análisis; el “poder” también sirve para dejar de hacer o para que a uno no le hagan nunca nada (auditorias en este caso).

“Mejor deje así” dice alguien por ahí…