¿pintar únicamente?

En estas fotos se puede apreciar a los artistas Miguel Angel Rojas, Rafael Echeverri, y los críticos Carolina Ponce de León y Eduardo Serrano trazar una línea de color sobre el suelo de Gaula -con una cuerda templada y untada de pigmento- en un evento colectivo en el que cerca de un centenar de miembros del medio artístico fueron invitados a dejar su línea en este espacio.*

¿Pintar únicamente?

Tres artistas reunidos pueden hacer muchas cosas. A Danilo Dueñas, Carlos Salas y Jaime Iregui les dio por abrir un espacio nuevo en un barrio que está en plena ebullición en Bogotá: La Macarena. Video, escultura, pintura, performance, fotografía, instalaciones… De todo habrá en esta bodega de 250 metros cuadrados que están adecuando desde hace tres meses. El gusano de galeristas lo están cultivando desde hace unos ocho meses.

Ellos hacen parte, en efecto, de esa generación de los 25 a los 35 años que se han interrogado sobre su papel en este momento. Pintar únicamente? Pasar sus cuadros de su taller a una galería y de allí a la pared de un comprador? Ser artistas aquí y ahora, para qué? No hay, sin embargo, en esta experiencia que emprenden hoy una filosofía de tipo vanguardista. O si la hay, estos tres mosqueteros la ocultan bien. A Salas, empapado de teorías filosóficas, no le gusta la palabra. Y los tres le tienen pánico a lo que podría oler, así sea de lejos, a esos manifiestos en los que los europeos basta ver la historia del arte han sido pródigos.

Claro que no se sienten ni espejo ni continuación de lo que ha sido el arte colombiano. En alguna parte, hay pues, ruptura.

Qué los une? Así, simplemente, el hecho de ser abstractos y de haber aparecido juntos en el balance que hicieron los críticos de arte de este diario al final del año pasado.

Hay otras razones o intuiciones? que concretan con suma dificultad: quieren un espacio donde los artistas jóvenes (incluyéndose ellos) puedan exponer sin hacer ninguna concesión. Hay que ver. Quieren manejar procesos a largo plazo no como un movimiento generacional sino de pensamiento.

Quieren subrayar cosas con una mirada tangencial en vez de ponerlas de relieve. En esto se entiende que parten tras lo que pueden ser experiencias u obras de arte que sugieran (o sean) hitos más que tras movimientos que pretenderían encarnar la verdad revelada…

Hay un margen grande de interrogantes que van a ir resolviendo. Por lo pronto el nombre que escogieron, Gaula, es tan ambiguo como intangible. Es corto, sonoro y enigmático. Puede ser verdad. Pero también recuerda una novela de caballería escrita en España en 1508.

Dueñas que es un romántico incurable dice que ahí se encuentran los ideales de los caballeros de antaño: amor, dignidad, fidelidad. Qué relación con ese espacio en 1991? Debe ser la primera adivinanza que formulan.

Con todo e incertidumbres, lo que es verdad es que espacios de este tipo no había entre las galerías de Colombia. Y a los tres fundadores hay que creerles la fórmula está de moda cuando afirman que ahí se verán experiencias novedosas: habrá exposiciones que durarán un día (ya está prevista una de Gilles Charalambos) o una semana (es el caso de Víctor Robledo) al lado de las otras, individuales, que se rotarán cada cinco semanas. A cada artista que exponga, le piensan comprar una obra.

No habrá un catálogo por exposición sino una revista (que recogerá todo lo publicado) cada seis meses. Tampoco habrá afiches sino una litografía en metal, firmada por la galería y el artista de turno, numerada de uno a cien. La actividad de ese espacio será grabada en video y debidamente archivada. Para que la sociedad quede en familia, la directora del espacio será María Adelaida, la esposa de Dueñas, y Amparo, la esposa de Salas, tendrá que ver con el concepto de los certámenes.

Para los cinco esta aventura comenzó el 22 de febrero. Ese día, para materializar muchos debates, buscaron bodegas en los clasificados. Encontraron una en la calle 27 # 4-35. Fatal.

Es tan grande y tan bien dispuesta que no tuvieron otro remedio: saldaron sus economías y los tres pintores entregaron tres obras para venderlas como base de la sociedad. Así, esa bodega donde se fabricaban muebles quedó convertida en uno de los espacios más interesantes de la capital. Tiene dos salas con un muro, que se acaba de instalar, de seis metros por cinco, en metal.

Este espacio se inaugura esta noche a las 7 con dos artistas: Elías Heim, un caleño, quien expone una instalación de 18 obras con varias propuestas. Y Bernardo Morillo presenta un video que se titula Euménides. Es la historia de mujeres que cuentan su experiencia en la ciudad a través de una pregunta: Cuándo supiste que eras bonita?

José Hernández**

Inauguración de Gaula. Atrás, de izquierda a derecha: Arturo Jaramillo, Fernando Uhía, Carlos Salazar, Guiomar Silva, Daniel Santa, Miguel Angel Rojas, Víctor Laignelet (detrás), María Fernanda Cardoso, Eduardo Pradilla, Luz Helena Caballero, Octavio Murillo, Edna Suarez, Danilo Dueñas. Centro: Jorge alzate, Clemencia Poveda. Adelante: Kem Randall, Doris Salcedo, Carolina Ponce de León, Jaime Iregui, María Elvira Escallón.

* fue el tercer evento en Gaula. Tuvo lugar en el mes de agosto de 1991.

** Periodista y editor de cultura. Publicado en El Tiempo , mayo 24 de 1991

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los artistas conceptuales pintan un cuadro

Dentro de la discusión sobre el fenómeno de la Pintura, el enemigo al que se recurre con una frecuencia abrumadora son Duchamp y el el Arte Conceptual. Sin embargo es en el trabajo y en los textos de Art & Language, el grupo de artistas conceptuales por exelencia donde encontramos, no solo excelentes pinturas, sino sobre todo, uno de los textos más plácidos que existan sobre el proceso de pintar un cuadro.

El texto “Art & Language Paints a Picture” (Ikon Gallery, 1983) se refiere a las pinturas realizadas por Baldwin y Ramsen dentro de las series llamadas “Index: The Studio at 3 Wesley Place” en 1982 y 1983. Las dos primeras pinturas de la serie fueron pintadas “oralmente” (by mouth). A la tercera se le dió el título de ” El Estudio…en la Oscuridad” y la cuarta fué destruida luego de su primera exhibición. La conversación entre los pintores que realizan el trabajo a dos manos aunque ficticia, es única en los textos que sobre el proceso de pintar existen en nuestra época.

Asimismo, no existe una recopilación de notas donde tan minuciosamente se haga referencia a los materiales de pintura como en las “”Notas” de Duchamp ( MARCEL DUCHAMP. NOTES. Translated by Paul Matisse,G.K.Hall &Co.Boston 1983). Hay que recordar que Duchamp llamaba al “Gran Vidrio” “mi cuadro” y que gran parte del trabajo de su Étant Donnés, es un trabajo de pincel. Según Calvin Tomkins, la famosa anécdota de que, parado frente a una hélice, Duchamp dijo a Brancusi y Léger: “¿Hay alguien capaz de hacer algo mejor que esta hélice? ¿Acaso sabrías tú?” (de la cual se extrajo la fatal consecuencia: “La pintura se acabó”), es apócrifa.

Ad Reinhart, un pintor mediocre pero rebelde, fatal combinación cuando se une al prestigio, demostró al decir que se encontraba pintando el “último cuadro que alguien pueda pintar”, que el enemigo no hay que buscarlo rio arriba sino que duerme con nosotros. El enemigo de la pintura no es el arte conceptual sino los pintores mismos al rehuir constantemente entre las nubes de opio de la “inspiración”, el hecho de que la realidad puede ser examinada racionalmente. Si el contexto ideológico dentro del cual la pintura es rechazada por no ser apta como “testimonio de la guerra” , que es lo que el arte institucional necesita para entretenerse y vender no es comprendido por los pintores, bien nos merecemos lo que tenemos. Quien huye de los conceptos es solo un hijo adoptado de la opinión. Y quien basa su pensamiento en la opinión reinante es solo caldo de cultivo para el “arte político”, el “arte del conflicto”, la “urgencia” y todos esos epítetos que unidos combinatoriamente forman el corazón del populismo que a su vez no es más que la inercia conceptual que se expresa con un lenguaje “crítico”.

Es patético. Mientras en Colombia las Instituciones, el sistema universitario y curatorial y la crítica hegemónica satanizan la pintura ocupados en ordeñar la rentable llaga de la guerra, Art & Language, la mismísima madre del Arte Conceptual, la Némesis de los pintores, ha vuelto a la pintura. Y de qué maravillosa manera. Después de ver esto…dónde venimos a quedar?

http://www.lissongallery.com/#/artists/art-and-language/works/

Carlos Salazar


painting, now and forever

Revisión de la pintura en la posmodernidad. Un recorrido con James Kalm por obras de Lily van der Stokker, Jack Goldstein, Martin Kippenberger, Rodney Graham, Blinky Palermo y otros.

“James Kalm risks a soaking deluge to bring viewers the first gallery of this abbreviated glimpse of on of this summer’s most discussed painting shows. Presenting a cross section of generational and geographical implications, “Painting: Now and Forever, Part II” is the second installment of the original exhibition that happened in 1998. At that time the shows were split between Matthew Marks Gallery and the late Pat Hearn’s. Though limited in scope these exhibitions display a broad spectrum of current practices while also re-evaluating past movements with in a Post Modernist context. Featuring works by Lily van der Stokker, Jack Goldstein, Martin Kippenberger, Rodney Graham, Binky Palermo and others”.


artes aplicadas

Un estudiante le muestra al profesor de su clase de dibujo un proyecto que hizo en un taller “intermedial”, su “investigación” se llama “Semen-terio”: hojas de periódico, los obituarios, manchadas con trazos que hacen una cruz; “fueron hechos con semen” añade el estudiante. El profesor se ahorra la referencia a Duchamp y nota sobre la mesa una libreta de apuntes, pide verla, el estudiante se muestra reticente, el profesor insiste. En la libreta, casi escondido, hay un dibujo a lápiz de una botella, un objeto sencillo pero sugerente: un trazo decidido, un brillo bien puesto y un buen final (en dibujo hay que saber cuando parar) logran un aire extraño, misterioso. Dos o tres dibujos concretan algo similar: decir mucho con poco, con humildad, sin grandilocuencia. El profesor pregunta la razón de no mostrar esos dibujos, el estudiante dice que no los muestra “porque no los sé explicar”. El profesor piensa en lo que acaba de oir: no se muestra lo que no se sabe explicar, lo que no “comunica” en una fácil ecuación: semen, cementerio, obituario, cruz… blanco es, gallina lo pone… cinco aclamado… título de Maestro en Artes Plásticas… vendido…

La Galería Nueveochenta expone Siguiente, por favor, una muestra colectiva que reúne el trabajo de más de 10 artistas, la mayoría han pasado por la universidad (los autodidactas ya no existen) y lo expuesto es muestra de esta experiencia pedagógica que se afirma en lo explicativo: así como en una clase un profesor inventa un tema (“Cuerpo rizomático”, “Palimsesto posmoderno”, “Vida-Muerte”, “Lugar–no lugar”, “Bricollage”) y premia los trabajos que mejor cumplen con la receta cifrada que él propone, la Galería Nueveochenta expone una serie de obras que parten de la idea del “cadáver exquisito”, ese ejercicio surrealista que los docentes del bachillerato usan para fomentar la lúdica grupal.

Las obras funcionan como un silogismo, proponen un problema y su casi inmediata solución, una respuesta útil ya no para sacar un cinco en la academia sino para generar un texto que empalme bien en la cadena de transmisión artista-galerista-periodista-comprador. Algunos trabajos, gracias al placer de la inteligencia y la inteligencia del placer, lograron ir más allá de la ecuación (Lorena Espitia o Luis Hernández Mellizo), pero sólo en dos trabajos hay algo más cercano a la poesía que al compromiso ideológico (Jaime Tarazona y Jimena Andrade) y que validan el viaje hasta esta galería que por momentos parece una agencia de publicidad donde sus “creativos” hacen un arte “profesional”.

—Lucas Ospina*

*Profesor Universidad de los Andes


Fragmentos discursivos

Pero ¿qué quimera es el hombre? ¡Qué novedad,
qué monstruo, qué caos, qué sujeto de contradicciones,
qué prodigio! Juez de todas las cosas, cloaca de la
incertidumbre y el error; gloria y hez del universo.
¿Quién desenmarañará este embrollo?

Pascal

El pensamiento complejo es, en esencia – dice Edgar Morin – el pensamiento que integra la incertidumbre y que es capaz de concebir la organización. Que es capaz de religar, de contextualizar, de globalizar, pero, al mismo tiempo, de reconocer lo singular y lo concreto.

Este me parece que puede ser un primer acercamiento para entender la etapa actual del arte, desde la consideración del sistema complejo como aquel método que puede aglutinar para sí un número indeterminado de expresiones, sin que impliquen preeminencias dadas en cualquiera de ellas por dirigir el discurso y el curso de los acontecimientos propositivos.

Los circuitos culturales del arte, constituidos por galerías comerciales, museos y espacios alternos, modulan en apariencia un campo heterogéneo, fragmentado y diverso que es incapaz de crear constelación de datos bajo premisa alguna y que pueda a la vez direccionar tal pretensión. He ahí la complejidad del proceso que algunos llaman crisis.

Cada uno habla su propia voz y dibuja su propio espacio operativo en una suerte de micro empresa del conocimiento sensible. La parcelación no hace simbiosis, permanece en un conjunto cerrado que rechaza cualquier diálogo con el otro.

Este otro es el discurso que se levanta en el mismo perímetro sin que se establezca algún tipo de encuentro, de relación, desde categorías antagónicas ó consensuadas.

Por lo general el comentarista que reseña una muestra de arte nunca establece diálogo con otro tipo de exhibiciones dentro de un circuito determinado por una geografía común.

Las clásicas categorías de lo público y lo privado replican este modelo en zonas con un espectro mayor como puede ser el lugar de lo macro público: un circuito artístico correspondiente a una geografía determinada inscrita en una sub cultura definida, que no solo habla desde la voz privada del discurso individual del productor sensible sino que recoge la voz privada que habla invocando una visión pública. El productor es un universo particular que rastrea lo universal ó la producción es igualmente un universo que registra lo micro, la senda individual.

Cualquiera que pueda ser el modelo discursivo este queda plasmado en la memoria como dispositivo unidimensional, por fuera de articular publicidad más que con un público que hace lectura desde el contexto exclusivo donde irradia la inter locución.

En el caso de las muestras colectivas la curaduría busca crear diálogo de obras, racionalización del discurso plural y antagónico reduciendo las apariencias disfuncionales, de choque y abrupta incomunicación del conjunto visual expuesto. El curador homogeniza las diferencias, y si estas afloran se corre el riesgo de caer en disturbio, en turbulencia y desorden. La lectura pierde en manos del curador equilibrio y esto es mal visto.

A propósito, el equilibrio en el arte visual es un sostén importante del llamado oficio del artista. Le falta equilibrio! se le oye decir al maestro que juzga al aprendiz.

Y el equilibrio que moldea la mente se compone de partículas que disparan breves, fugaces e instantáneos pensamientos que desaparecen tan rápido de la memoria, que por eso el dibujante desplaza la mano sobre el papel tratando de aprehender lo que puede estar condenado al olvido. Pero la norma conduce la expresión, el equilibrio disfraza al ritmo interior. Bastaría con ocuparnos del equilibrio para entender el mundo proclamaba Newton.

En el campo de la física la discusión ha sido extensa y desprejuiciada, aunque no exenta de debate. De la mecánica clásica al electromagnetismo, de la relatividad a la termodinámica hasta llegar a la mecánica cuántica con el principio de incertidumbre, enunciado por Heisenberg en 1927, que establece un término teórico absoluto en la exactitud de ciertas mediciones. Como resultado se produce una grieta clásica en la comunidad científica respecto de que el estado físico de un sistema podría medirse exactamente y utilizarse para predecir los estados futuros, teniendo que ser abandonada dicha premisa. Esto supuso una revolución filosófica y dio pie a numerosas discusiones entre los más grandes físicos de la época.

El universo de la física clásica implantó paradigmas – basado en cuatro leyes – que permitieron al pensamiento occidental invocar la creencia de que la evolución de la sociedad sería posible en el marco de una concepción unitaria del curso de la historia, mediante la cual este patrón replicaría y conduciría al mismo estado de cosas, abriendo paso a un futuro sometido por un perfeccionamiento unidireccional y sin retorno.

Estos paradigmas que fueron exitosos para comprender los fenómenos astronómicos, se convirtieron en tábula rasa para la experiencia colonizadora, donde los diferentes ritmos históricos fueron desconocidos con el propósito de instalar el uniformismo cultural.

Es precisamente en el campo de la termodinámica donde surge el principio del equilibrio termodinámico. Si dos sistemas A y B están en equilibrio termodinámico, y B está en equilibrio termodinámico con un tercer sistema C, entonces A y C están a su vez en equilibrio termodinámico. Este principio es fundamental, aun siendo ampliamente aceptado, no fue formulado formalmente hasta después de haberse enunciado las otras tres leyes. De ahí que recibe la posición 0.

En el equilibrio termodinámico existe una desorganización completa de la materia, porque las moléculas aparecen prorrateadas de una forma equivalente y homogénea, pero en los sistemas biológicos la situación es diferente. Por doquier las estructuras con inhomogénas y este tipo de fuerzas no contradicen la biología o la evolución, y lo que tenemos es una fecundidad de desequilibrios, lo que permite comprender mejor la complejidad en los adelantos cósmicos, biológicos o sociales.

En la antigua Grecia a la física se le llamaba Filosofía natural. Mileto, antigua ciudad jónica a orillas del mar egeo fue la cuna de los primeros filósofos de occidente y valga la pena decirlo, de los primeros físicos. Tales de Mileto puede ser considerado el primer filósofo de la historia y el primer pensador de la naturaleza al buscar trascender la comprensión del mundo más allá del mito y los dioses, es decir, en los presocráticos la unidad entre ciencia y filosofía parece indisoluble y encontró que el agua era el elemento primigenio de todas las cosas.

Al recordar la historia de Tales me viene a la cabeza un reciente comentario de Jorge Peñuela publicado en esfera pública, donde dice: “Es decir, recuperar la práctica artística determinada por la destreza en el manejo de la materia, y en menor grado por las interpretaciones, por el teoricismo que carcome al arte contemporáneo”.

Me parece simplemente que teoría y práctica no pueden ser excluyentes, y dado el carácter conceptual que domina a numerosas de las prácticas artísticas contemporáneas, parece existir una resistencia abierta por parte de aquellos que preconizan la materialidad y experimentación del arte como un asunto que debe estar descontaminado de premisas teóricas. Especialmente cuando el debate cae en el terreno de las prácticas artísticas clásicas como la pintura, enfrentado al lenguaje inmaterial y teórico de las prácticas contemporáneas.

En física se da la física teórica y la física experimental. La primera, mediante el empleo de modelos matemáticos busca predecir determinados fenómenos de la naturaleza, sin que puedan ser demostrados empíricamente, cuestión que la física experimental se encarga de demostrar.

En el campo del arte este tipo de manifestaciones (concepto y obra) generan debates cíclicos bastante radicalizados y en algunos casos insuperables. Prueba de ello es la sempiterna discusión entre pintura y prácticas contemporáneas, mediados por la resistencia que provoca la teoría artística.

Sin embargo, sería interesante poder acercarnos un poco a este debate desde la perspectiva que provoca el espacio de la pintura y algunas consideraciones que para la física ha tenido el mismo problema del espacio, problema que en física tiene un origen filosófico, sin que esta ligazón desaparezca completamente. Un menudo problema que ameritaría todo un tratado.

Pero del espacio newtoniano al espacio – tiempo de Einstein corren paralelas algunas presunciones que bien pueden servir para explicar cierta pérdida de interés para el productor contemporáneo de la validez de la pintura como medio. Para Newton el universo es un mecanismo y en el siglo XIX la física se estructura a partir de la noción de energía. La termodinámica tiene una historia que se desarrolló a partir de la necesidad de aumentar la eficiencia de las primeras máquinas de vapor. Y ya sabemos todo lo que significó para la cultura del siglo XIX y XX la máquina de vapor Este paisaje de comienzos de siglo es bien descrito en el siguiente párrafo:

De acuerdo con Norman Stone “desde 1870 a 1900, Europa cambió a un ritmo mucho más rápido de lo que nunca había cambiado antes ni, podría argüirse, cambiaría después…..Para 1900, los vehículos de tracción animal, que eran la norma en casi todas partes en 1879, habían sido cambiados con tranvías y ferrocarriles metropolitanos: el stadtbahn de Berlín, el tube de Londres o el métro de París. En todos los lugares, la tracción eléctrica permitió en la década de 1890 la proliferación de tranvías y trolebuses. Este tipo de transporte, fácil y barato, permitió a las ciudades modernas -y sobre todo a Londres- desarrollar los suburbios. Parecía no existir fin para este tipo de progreso. En 1895, el novelista Henry James instalaba en su casa la luz eléctrica, en 1896, montaba en bicicleta; en 1897, tecleaba una máquina; en 1898, presenciaba una sesión de cinematógrafo. En el espacio de muy pocos años, podía haberse sometido a un psicoanálisis Freudiano, viajado en avión, entendido los principios del motor a reacción o incluso de los viajes espaciales” concluye Stone.

Es interesante poder observar que la pintura, en muchos casos, fue un intérprete muy interesante de los cambios que la sociedad vivió desde el aporte y los descubrimientos que diferentes disciplinas hicieron a la cultura, entre ellas la física.

La pintura es un invento perfeccionado en la modernidad. Fue durante siglos el reportero de innumerables historias que reposan en los museos para deleite de la nostalgia humana.

Pero a medida que la ciencia evolucionó hacia la teoría general de los sistemas, la cibernética y la “revolución biológica” que venía desarrollándose tras el descubrimiento por Crick y Watson de la estructura de doble hélice del código genético, la pintura cada vez se convierte en un medio que carece de los recursos suficientes para entroncar discurso con estas emergencias epistemológicas.

La pintura puede seguir dando testimonio desde una perspectiva que la instala como dispositivo proto tecnológico con un pasado glorioso. En este sentido la discusión es estéril sobre la validez como medio. La discusión se debe dar en la pertinencia de emplear estas proto tecnologías para registrar un mundo en donde las máquinas han convertido al hombre en su “órgano sexual” a decir de Mcluhan y están presentes por doquier en el paisaje gris de las arcologías bañadas por un sucio cielo de plata.

La organización babélica de los circuitos del arte actual dispone un amplio menú de argumentaciones dispersas en una red descentrada. Durante muchos años el espíritu homogéneo del discurso unitario aseguró un perfil estable para la industria filosófica de las mercancías sensibles.

Los movimientos de vanguardia fueron una expresión ordenada de propuestas consecutivas que garantizaron estabilidad al sistema. Una estabilidad inspirada en la ruptura permanente de paradigmas estéticos, como en un laboratorio de investigaciones donde la premisa era producir permanentemente nuevos artefactos para el mercado.

Cuando algunas categorías significativas (la estética, el arte, la sexualidad, etc.) devienen en contradicción o polifonía argumental discontinua, la tarea de recomponer definiciones claras se convierte en una tarea difícil de alcanzar. Esto porque el discurso tradicional siempre busca coherencia, certeza y lógica expresiva amparada en un ritmo lineal y concluyente, que corra las cortinas brumosas para instalar el orden y la claridad en lo real, que denuncie las leyes que dirigen el espectáculo de la vida.

La verdad entonces ha rehuido su aparente compromiso con la certeza. Desaparece la certidumbre y se instaura un arroyo incómodo de imágenes que revolotean en la cabeza sin poder adivinar donde posarán sus alas. Al final del día los ojos cerrados continúan depurando la información. El sueño ya no alcanza. Nada alcanza.

Gina Panzarowsky
Galaxia Blogotana


Aquellos que no piensan como nosotros están locos!

Entre el insomnio y la lectura días atrás se me cruzó la frase “Sobre Hitler no se me ocurre nada”[i], atribuida al escritor vienés Karl Kraus, y pensé: a mí tampoco.

En un marco provisional, a mi lado, colgaba una fotografía de Luis Buitrago en la que este artista visual retrata un listón que adosado a una pared de adobe sirve de escaparate para que reposen allí 16 machetes y un escoplo. Los machetes están bien organizados, en un orden marcial, y en sus hojas se refleja un trasegar del que es mejor no preguntarse. El escoplo, que es una herramienta de hierro acerado, con mango de madera, de unos cuarenta centímetros de largo, con la punta cónica y afilada, está ubicado a distancia prudencial de los machetes lo que le concede, en ese conjunto, un aire aristocrático. Una toma limpia y, sin duda, una buena fotografía.

La frase de Karl Kraus y la fotografía de Luis Buitrago me apartaron de la lectura, adentrándome en una reflexión que tiene que ver con el sentido del trabajo del artista y, por ese camino, con ideas quizá ya anacrónicas de lo que hace unas seis o siete décadas se rotuló como Arte comprometido.

Y no es que Kraus, quien en 1899 fundó el diario satírico Die Fackel (La Antorcha) del que hasta 1935 aparecerán novecientos números, no tuviera nada que decir sobre Hitler; más bien creo yo no le interesaba hablar sobre aquel abyecto personaje, y estaba en todo su derecho (en 1919 había publicado una colección de ensayos en contra de la guerra).

Si un artista en su obra hace referencia directa al conflicto que lo circunda, se dice que ha hecho una toma de posición. Si no lo hace, es posible que se le tache de indiferente, falto a la ética, sin compromiso social… o que simplemente sus pares lo señalen como un cobarde. Así, los primeros, es decir los comprometidos, en contraposición a los segundos serán entonces los valientes. Pero como decía un paisano mío: “Corra hombre que de valientes está lleno el cementerio”, y corría, pero la Señora Muerte así la nombra Bukowski fue más veloz y allá lo tiene, tendido, al lado de los valientes. Qué le vamos a hacer.

Quise pensar en la fotografía como en el retrato de un simple escaparate en donde se guardan las herramientas terminada la jornada, pero no pude. Mi ancestro campesino, y mi propia experiencia en las lides agrícolas, me decían que esos 16 machetes y el escoplo (éste, sobre todo) hacía rato servían a otros propósitos. Así, con esa pequeña lámina colgada en mi pared, el fotógrafo estaba pagando su importe como artista comprometido. ¿O quizá era mi ojo el que se empeñaba en ver algo que no estaba retratado? Vaya uno a saber.

En el primer caso Luis Buitrago, el fotógrafo, bien podría decir junto con Bertolt Brecht: “…A mí / que soy consciente de haber dicho la verdad / de los que nos gobiernan, el pájaro fúnebre no necesita / ni siquiera anunciármelo”[ii] y se refiere el poeta alemán al desastre, a la guerra de Hitler que en su obcecación quería arrasar con todo y con todos.

Así, resulta válido para la poesía la idealización a través de la imagen y, con ella, la repulsa a lo que le es adverso o ignominioso. Sin embargo, cabe preguntarse: ¿Por qué no desentendernos de la guerra y del conflicto? ¿Por qué no ignorar a Hitler y a sus émulos del siglo XXI, a los guerreadores y bellacos? Diría yo que es mejor escribir, por ejemplo, sobre lo incómoda que resulta en los aviones la presencia de “esos diplomados en empresariales con sus caras / blandas y complacientes, / entrenados para intercambiar, entre ellos, / y entre los demás pobres mortales, sus negocios…”[iii]. Para qué replicar por las infamias que hay en derredor si están aquellos referidos viajantes de comercio, a quienes es necesario preguntarles: &ldq
uo;¿Por qué no se quedan en casa y se dedican a cuidar / a sus abandonadas esposas y a su bobalicona progenie / idiotizada de tanto ver televisión…?”[iv] John Updike, en los versos antes anotados, ya lo hizo.

El poema de Updike al parecer se ocupa de un asunto intrascendente, no se compromete, no se enfrenta a alguno de “los muchos problemas de la humanidad sin resolver”[v] y entre los más urgentes la guerra, tema recurrente en Brecht. En este punto quizá resulte oportuno ¾para acercar el péndulo hacia la propuesta poética de Updike¾ recordar al maestro Estanislao Zuleta hablando sobre la guerra:

 

Pienso que lo más urgente cuando se trata de combatir la guerra es no hacerse ilusiones sobre el carácter y las posibilidades de este combate […] Para combatir la guerra con una posibilidad remota, pero real de éxito, es necesario comenzar por reconocer que el conflicto y la hostilidad, son fenómenos tan constitutivos del vínculo social, como la interdependencia misma, y que la noción de una sociedad armónica es una contradicción en los términos.[vi]

 
Y quizá la posición de no contradecir a nadie no venda pero, en algunas ocasiones, resulta válida, incluso trascendente. Una posición no comprometida en el arte
¾si es que es posible¾ quizá sólo sea la aplicación práctica del enunciado de Rodolfo Llinás referido por García Márquez y según el cual “El cerebro es una máquina para soñar”[vii]. Y se sabe que los sueños trazan caminos, baste recordar al innominado forastero de Las ruinas circulares de Borges.

Estas reflexiones, la fotografía de Luis Buitrago y el insomnio, me llevaron nuevamente a la interrumpida lectura. Se trataba de un compendio de diez miniaturas de crítica de arte escritas por Lucas Ospina. La que había capturado mi atención y en donde se cita la frase de Karl Klaus sobre Hitler termina así: “Sobre los paramilitares no se me ocurre nada. Sobre los guerrilleros no se me ocurre nada. Sobre el gobierno no se me ocurre nada. Sobre los medios no se me ocurre nada.”[viii] A mí tampoco.

Termino por donde comencé, es decir por el título: ¡Aquellos que no piensan como nosotros están locos!, frase del Emperador Justiniano I El Grande en un texto en el que se refiere a la Santísima Trinidad[ix]. Disiento del Emperador (hoy venerado como santo por la Iglesia Ortodoxa) y de todos aquellos que se atenazan en sus posiciones de izquierda, de derecha, o intermedias y me quedo con los locos, con los no comprome
tidos
, con los que les hacen poemas o minificciones a las señoras muertas que en los aviones, con discreción, acomodan al lado de los inocentes viajeros como en Servicio a bordo, uno de los cincuenta agujeros negros de Roberto Rubiano Vargas. Y no estoy loco, creo.

 

Carlos Castillo Quintero

Bogotá D.C., agosto de 2008.

Reseña biográfica del autor*


NOTAS

[i] Citado por Lucas Ospina en: “Diez variaciones sobre arte y ética”. Los pasos sobre las huellas / Ensayos sobre crítica de arte. Universidad de los Andes – Ministerio de Cultura, 2007, p. 193.

[ii] Bertolt Brecht. Poemas del lugar y la circunstancia. “Primavera 1938”. Colección La cruz del Sur – Editorial Pre-Textos. Madrid, 2003, p. 63.

[iii] John Updike. Poemas. “Compartimento de maletas en el avión”. Pre-Textos – Poesía. Madrid, 2002, p. 197.

[iv]  Ibíd.

[v] Bertolt Brecht. Poemas del lugar y la circunstancia. “El aparejo de pesca”, p. 97.

[vi]  Estanislao Zuleta. “Sobre la guerra”. En: Sobre la idealización en la vida personal y colectiva y otros ensayos. Procultura, Bogotá, 1985, p. 77.

[vii] Rodolfo Llinás. El cerebro y el mito del yo. Prólogo de Gabriel García Márquez.  Norma, Bogotá, 2003, p. xiii.

[viii] Lucas Ospina. Op. Cit. p. 194.

[ix]  Citado por Estanislao Zuleta. Op. Cit. p. 29.

 

* CARLOS CASTILLO QUINTERO

Ha publicado los poemarios Piel de recuerdo (1990), Burdelianas (1994), Rosa fragmentada (1995), el libro de cuento Los inmortales (2000), la antología El placer de la brevedad/Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (2005) y el libro de poemas Sin el azul del día (2008) con el cual obtuvo el premio del Consejo Editorial de Autores Boyacenses, CEAB-2007. Con su libro Saga de los amantes (inédito) obtuvo en el 2002 el Premio Nacional de Poesía Universidad Metropolitana de Barranquilla, y con Estación nocturna (inédito) el Premio a la Mejor Obra Boyacense en el VIII Concurso Nacional de Poesía Ciudad de Chiquinquirá.

Realizó estudios de Economía en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC). Diplomado en Creación Narrativa en el Taller de Escritores de la Universidad Central de Bogotá (TEUC).

Fue incluido en la Antología Internacional de Cuento La flor del día/Trofeos de la lectura (Raúl Brasca y Luis Chitarroni, comp. Editorial Desde la Gente, Buenos Aires, Argentina, 2007). Así mismo en la Segunda Antología de Cuento Corto Colombiano (Harold Kremer y Guillermo Bustamante, comp. Editorial Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá D.C., 2007). Obra suya ha sido reseñada en revistas y periódicos de Colombia, Venezuela, México y Argentina.

Ha desarrollado una continua labor como editor, periodista cultural, corrector de estilo y promotor literario. Del año 2004 al 2007 fue director del Taller de Creación Literaria de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC). Actualmente trabaja como freelance y dirige el Taller de Cuento “Ciudad de Bogotá 2008” y el Taller de Narrativa “R.H. Moreno Durán”, adscritos a la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa – RENATA del Ministerio de Cultura.


pintura y retractación

Ante la supuesta función y necesidad del arte contemporáneo, la pintura ha sido injustamente desplazada: se le acusa de una intrínseca y obsesionada necesidad de ser objeto, de ser algo. Porque se opone a la supuesta esencia del “Arte Contemporáneo”, que es la IDEA, LA INVESTIGACIÓN Y EL HECHO, todo esto sin que la propuesta tome forma: debe quedarse en la idea, el hecho o la investigación. La pintura cumple todos estos aspectos, pero toma forma. Y es esto lo que la degrada.

El “arte Contemporáneo” necesita de su medio: la institución. Tal cual lo necesitó en su momento el orinal. Su medio es algo que le permite ser incongruente, impertinente o hasta molesto: ser algo, una Idea que funcione DENTRO DE SUS PARÁMETROS. Una Idea. Igual como sucede con la pintura. Su medio, sin embargo, es la Institución. Su “inmediatez” y pertinencia obedecen justamente a que este medio implica “lo social”.

Y, lógicamente, el “Arte Contemporáneo” tiene que ver con “lo social”; puesto que hablamos de una institución. Y una institución es política. Y la política se torna en estos casos, populismo (Y no el populismo que atañe y atrae a los estratos bajos y necesitados; es el que atañe a un estrato más alto y necesitado de justificación, de perdón. Un estrato alto que necesita del estrato bajo para sentir y ubicarse). Pero insisto en que requiere de política e institución, porque ese es, sencillamente, su medio (Y hay obras e ideas muy buenas en este campo). El problema surge cuando, siendo institución, este medio termina siendo el ÚNICO. Porque los que lo dirigen (La Institución y el Poder), les falta visión amplia e inteligencia. Les falta visión objetiva porque se sienten dueños de la idea (por eso la mala impresión y recelo ante nuestros curadores). Porque tienen el poder. Porque no entienden otro medio, no lo saben leer. Porque están, como se dice, “embalados” en su carreta. Y en ese embale, pasan por encima de propuestas inteligentes y pertinentes (que, entre otras, les ayudaría en su embale).

Que quede claro que no estoy en contra de las propuestas “contemporáneas”. Estoy en contra de la ceguera de la institución (no olvidemos que de la Institución depende el desarrollo de tantas ideas y obras colombianas, obras pertinentes y efectivas en el “ámbito internacional” que jugarían un papel igual o más importante que el que esta Institución es capaz de ver, puesto que no logra ver.). Es un sencillo problema de protagonismo. Y de Poder. Celebro las ideas “contemporáneas”. Celebro, por ende, la pintura. Celebro la IDEA. Pero me río de la Institución, de su construida y calculada pertinencia. Acá, la curaduría y la Institución (lo mismo) no descubren ni arman Ideas. Las acomodan. Y, lógicamente con el Poder en sus manos, a veces hasta son buenas sus propuestas.

Aquí no se trata de resentimiento (ni mainstream, ni nada). Y menos a la hora de crear. Aquí hay desahogo escrito, sencillamente (Mi trabajo no responde a estas inquietudes). Creo que la obra, la buena obra, responde a inquietudes más profundas y longevas. Creo que esa es su razón de ser. Porque la política es más profunda que la politiquería.

Aprovecho aquí para retractarme de lo que escribí hace algunas semanas sobre el “debate” entre Carlos Salazar y Mauricio Cruz (el embate me cegó, a mí también: Carlos es un excelente pintor, y si dije que intelectualizó el debate, es porque se han visto (leído) más sus intervenciones escritas en Esfera que sus pinturas. Esto no quiere decir que dejó de ser buen pintor, como dejé entreverlo. Y felicito su juiciosa e inteligente investigación (Pienso sin embargo, que la pintura debe y puede defenderse sencillamente siendo). A Mauricio, le ofrezco disculpas por la mala interpretación de sus escritos. Me fui por ahí porque he sentido que es más teorético que teórico. Pero es pura interpretación y percepción. (Aunque es que ese debate ya parecía de vecinas bravas.)

Y, finalmente, pienso que mejor sigo pintando en vez de escribir tanta babosada.

Ivan Rickenmann

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