rotos: la campana, el vidrio y el corazón

Llegué a Filadelfia a ver una campana. Hice una larga fila entre gente de todos las razas e idiomas para ver una campana rota. Antes de ver la intocable “Campana de la Libertad” había un pasillo museográfico, donde se contaba la importancia de la misma, lleno de diferentes replicas e imágenes suyas y por supuesto, de orgullosas frases patrióticas que exaltaban el tan americano sentimiento de libertad.

Pasillo a pasillo se contaba cómo se había incrementado el fetichismo por la campana; cómo la habían visto miles de personas de todo el mundo; historias de padres que suplicaban para que sus hijos pudieran tocarla y cómo su simbolismo se ha potenciado y adaptado a diferentes situaciones como es el caso de la “Nueva Campana de la Libertad” resignificación que las sufragistas utilizaron en su campaña.

Al final, un video corto hace un buen sumario de todo lo anteriormente visto. La excelente edición y la música dejan a cualquier turista listo, con el sentimiento de libertad y la cámara fotográfica en la mano, para tomarse una foto sonriendo al lado de una campana rota que esta custodiada por dos guardias americanos que también sonríen.

Al día siguiente, Jessi, mi guía en la ciudad, me preguntó que a qué otro lugar quería ir. Fue entonces cuando me di cuenta que realmente sólo había viajado a Filadelfia por ir al museo, por ir a ver a Duchamp, por ir a ver el Gran Vidrio.

Sin hacer ninguna fila y con el mapa del museo en la mano, ubicamos la sala y en menos de nada estaba al frente del intocable vidrio roto. No pude evitar hacer un ruido entre ohhh!!! de asombro y ahhh!! de satisfacción, no encuentro la onomatopeya (en todo caso era la misma que había usado Jessi cuando me vio con mi vestido verde).
Esperamos a que la guía del museo, quien explicaba de una forma humorística el trabajo de Duchamp, saliera de la sala con su atento grupo, y entonces nos sentamos al frente. Y nos quedamos varios minutos.

A mi me gustan los nombres raros, casi, casi, es mi fetiche. Y aunque Jessi es mas bien común, su estilo de vida -que descubrí mientras iba transcurriendo el fin de semana-, me cautivó. Esos pocos días en Filadelfia fueron absolutamente increíbles. No la pude pasar mejor; no solo por lo oportuno de los diferentes planes, sino por su encantadora compañía. Es pertinente decir, que en algunas ocasiones también su novia nos acompañaba no tan encantadoramente.

Ver y no tocar

Al ver la campana me sentí hastiada y me rehusé a tomarme una foto con el objeto en cuestión, de fondo. ” Al fin y al cabo es solo una estúpida campana” pensé. Sin embargo, sí saqué mi cámara para tomarle fotos a los orgullosos turistas que posaban detrás de un banda de seguridad. La campana se puede ver, pero no tocar.

Como en el Museo de Arte de Filadelfia no se puede tomar fotos, ni siquiera se me ocurrió hacerlo. Además tengo la certeza que las fotos de los libros son mejores que las que yo podría sacar con mi vieja cámara de turista, así que no tuve otra opción que sentarme en la silla y disfrutar. El vidrio se puede ver, pero no tocar.

Y como Jessi tiene novia, se puede ver, pero no tocar.

Lina Castañeda


de la crítica a la acción

En varias oportunidades Guillermo Vanegas ha llamado la atención sobre la necesidad de pasar de la crítica a la acción. Inicialmente hizo estas críticas desde [esferapública], recientemente ha utilizado otro medio: el derecho de petición. ¿Cómo ha sido su experiencia?

[audio:http://museofueradelugar.org/sputnik/audio/delacriticalaccion.mp3%5D

(se recomienda el uso de audifonos)

publicado en sputnik°


criticando a la crítica

Llevar del bulto

Sí, eso es lo que le ha tocado una vez más a Rosenberg Sandoval: llevar del bulto. Como si no fueran suficientes las adversidades y desgracias que le tocó padecer durante tanto tiempo a un hijo cualquiera de los vastísimos slumm caleño, ahora le cae encima el veto de una francesa muy aguda – además de instruida e informada – que denuncia con fuerza – en una de las pocas críticas auténticas* presentadas a la última edición del Premio Nacional de la Crítica de Arte – que Sandoval, encima de pobre digamos al cuadrado se aprovecha de quienes aún lo son más para hacer carrera y triunfar en el mundo del arte. O para triunfar a secas. O sea – para decirlo en el parangón que cita la propia Faguet en una cita – para convertir el slumming en schoozing. O sea para alcanzar ese triunfo, esa fama, ese reconocimiento crítico y curatorial y esa alta cotización de sus obras en el mercado con la que sueñan normalmente los artistas que no quieren seguir ganándose la vida de profesores, de curadores o de gestores culturales. Lo sueñan pero lo callan: que Bogotá todavía conserva las maneras que adquirió cuando era capital virreinal y por lo tanto sigue practicando a gran escala el ocultamiento o el pasmoso disimulo de las ambiciones, los deseos y las necesidades que todos sentimos y experimentamos. Hay muchos en su mundo del arte que como leen fluidamente en inglés y tienen acceso cotidiano al Internet creen que están en Nueva York – aunque sean menos patético que los que creen que la Colombia de Uribe es el paraíso en la Tierra – omitiendo el hecho de que Andy Warhol o Jeff Koons están donde están en el ¨canon de Occidente¨ porque declararon abiertamente en esa ciudad que lo que querían era triunfar. Y Nueva York lo consintió, lo aplaudió y lo pagó. Lo sigue pagando y lo seguirá pagando hasta que se hunda en la miseria el imperio americano en el próximo siglo. O en el próximo milenio. Si, de acuerdo, pero una cosa es aprovecharse de las latas de sopa Campbells o de la Cicciolina y otra esa cosa vergonzosa que hace Sandoval de aprovecharse de los indigentes para montar con ellos unas acciones que le han dado o le darán fama y dinero como se lo dan a todos los que practican la ¨pornomiseria¨. Podría responder simplemente que quién en este caso lo dice hace parte, voluntaria o involuntariamente, de los que piensan – para sus adentros, ojo: para sus adentros – que todo lo del pobre es robado. Pero esa respuesta me parecería insuficiente porque lo que está crítica implica no es ni una epistemología ni una estética sino una ética. La peculiar ética de quienes – como Joshua Decten citado por Fagot – piensa que el ¨schoomizing es un mecanismo de autopreservación no reprochable¨, contrapuesta a la quienes pensamos, con el evangelista, que quien ¨esté libre de culpa que arroje la primera piedra¨.

Carlos Jiménez

*Barriobajenado rumbo al prestigio / Michele Faguet >
http://premionalcritica.uniandes.edu.co/textospremio/Barriobajeandorumboalprestigio.pdf


balbuceos alrededor de tartamudeos miscelaneos

Tras escuchar el resultado de la entrevista telefónica que sostuve con Jaime Iregui, alojada en el blog de Sputnik y difundida a través de esferapública, he quedado con la sensación de que mis tartamudeos, vacilaciones y redundancias esconden un afán extraño por no decir algo, por reprimir la erupción real de esa negatividad sobre la que intentaba hablar; hay en todas mis afirmaciones una vacilación constante que lucha por dejar salir un no sé qué que se niega a brincar desde la punta de la lengua. Ignoro aun qué es eso que quedó por decir, El algo, pero sí sé que además de ese “eso”, hay varias cuestiones, un tanto anecdóticas que se quedaron sin ser enunciadas en la entrevista, quizás por falta de cuerpo, de argumentos o de verdad. Sin embargo, como una especie de exorcismo o de recurso mnemotécnico las voy a consignar a continuación. Así, de repente, ustedes podrían ayudarme a que esa emanación reprimida en el discurso finalmente aflore (y salpique).

Perdonarán lo elíptico y la falta de continuidad entre uno y otro comentario, pero así salió.

– Teniendo en cuenta mi propio balbuceo sobre la negatividad de la crítica, y a la luz del Premio de Crítica, quizás no sería, Lucas, la palabra “Nacional” la que habría que poner entre paréntesis, sino la palabra “Crítica”. Quizás, de entre los finalistas, sólo el texto que provocó la posse nacionalista conserva ese espectro de negatividad, mientras los otros son más bien reseñas relativamente documentadas, como para aparecer en Art Nexus o algo por el estilo, que servirían como carta de presentación en sociedad de un manojo de artistas y otras manifestaciones culturales. Quizás podría llamarse entonces, Premio Internacional de Reseña Artística o Premio Internacional de Validación Teórica de la Cultura. Si una actividad como la crítica, cargada en sí por la negatividad, se torna positiva, entonces, creo, deja de ser crítica. De repente, entonces, podría llamarse Premio Global del Progreso Cultural.

– Por eso mismo no hay sorpresa alguna en la suerte que correrá la galería Santa Fe. Cuando el alcalde construye su plan de gobierno sobre el lema “Bogotá Positiva” ya está dejando claro que la suya será una gestión de carácter científico y no un escenario en el que debemos hacer todo el día cara de ponqué y leer a Deepak Chopra creyendo en un mejor porvenir. Todo el asunto de su positivismo, del positivismo de la “Bogotá Positiva” está más bien ligado a que “el Positivismo es una corriente o escuela filosófica que afirma que el único conocimiento auténtico es el conocimiento científico, y que tal conocimiento solamente puede surgir de la afirmación positiva de las teorías a través del método científico” (tomado de Wikipedia: positivismo). Como quien dice, Museo científico mata galería de arte. Y que no se diga entonces que no lo había advertido desde su candidatura.

– Estoy en desacuerdo con Lucas Ospina cuando, dirigiéndose precisamente a Ana María Alzate, hace un llamado a que los funcionarios tengan imaginación. Creo que es precisamente por la nefasta imaginación de la señora Alzate que las cosas se están desintegrando. Pues obviamente, la funcionaria habrá siempre de confundir eso de lo que tanto escribía Lezama Lima con la sarta de sus desafortunadas ocurrencias, esas que están terminando de hacer ir de culo lo poco que queda de la institución artística en Bogotá. ¿No es pura imaginación burocrática la que lleva a la funcionaria a decir que “incluso propusimos ( como terreno para esta edificación un sector del parque Simón Bolívar, diagonal a la biblioteca Virgilio Barco que cuenta con visibilidad, fácil acceso y zona de parqueo. También sugerimos que si la administración distrital no lograba asegurar recursos para el proyecto completo, se diseñara en forma modular para irlo desarrollando por etapas”? Obviamente, en este preciso caso, y en muchos otros no tan precisos, sería preferible que el o la funcionaria no sólo conservara su habitual falta de raciocinio, sino además, que evitara por todos los medios cualquier conato de imaginación. En este preciso momento, dadas las condiciones, el funcionario ideal en la dirección de la FGAA será aquel que se limite a cobrar el sueldo y no haga, ni piense y, mucho menos, imagine. A fin de cuentas, si así fuera, podríamos llegar a confiar en que cuando se jubile el vitalicio funcionario o funcionaria, aún quedará algún escenario para administrar y algún programa de exhibición artística producida por artistas vivos para convocar.

– ¿No se percibe un cierto aire de funcionarización en el ambiente de las convocatorias del distrito? ¿No valdría la pena que, justo como ocurre con el Premio Nacional de Crítica, la totalidad de los proyectos de exhibición que se presentan fueran puestos en la página de la FGAA? Al menos para saber qué es lo que habríamos llegado a ver si la Santa Fe hubiera seguido existiendo…

– Habría que tener cuidado con cierta circularidad de la historia que llevaría a lo que quede de la Galería Santa Fe, luego del traslado del MamBo a su nueva sede, a ocupar el local del viejo y moderno museo, eso sí pagándole el “arriendo simbólico” del caso a los herederos de la familia Botero Zea. En todo caso, eso le saldría más barato al distrito que el mantenimiento del Palacio de San Francisco. Yo opino que, si se quiere que la galería Santa Fe emigre a un sitio lejano al centro, y que su programación se diluya en medio de la indiferencia del medio, podría más bien pedirse en arriendo o donación la sede del MAC. Así colocamos en manos de Dios “este día que ya pasó, y la noche que llega”.


calma chicha (tres tiros de salva)

Calma chicha (tres tiros de salva)

1.

Bogotá, 12 de agosto, 2008

Señora Directora Fundación Gilberto Alzate Avendaño,
Doña Ana María Alzate Ronga
Fundación Gilberto Alzate Avendaño
Calle 10 # 3- 16:

En el “blog” del Alcalde de Bogota aparece la siguiente información:

“Finalmente, se contempla la adecuación de todas las instalaciones del Planetario (Museo de Bogotá y Galería Santa Fe que serán trasladados a instalaciones más adecuadas para sus propósitos) y la creación del Museo del Espacio y la disposición de salas para atender las demandas de los colegios y la población por actividades pedagógicas que los acerquen al universo.”

http://www.samuelalcalde.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1676:planetario&catid=40:principales

A partir de esas afirmaciones le escribo con el motivo de que me aclare el futuro de la Galería Santa, entre las preguntas que me puede responder están las siguientes:

—¿Adónde es el traslado?

—¿Qué condiciones va a tener ese nuevo lugar?

—¿Hay planos o estudios arquitectónicos que den cuenta de las “instalaciones adecuadas para sus propósitos” a las que se refiere Samuel Moreno?

Atentamente,

Lucas Ospina
CC # 79523501 Bogotá

Profesor Asociado
Departamento de Arte
Facultad de Artes
Universidad de los Andes

Carrera 1ª#18ª-10
Bogotá, Colombia

Teléfono 3 39 49 49 extensión 2608
luospina@uniandes.edu.co

2.

D.G. 430
Bogotá D.C., 13 de agosto de 2008

Señor
LUCAS OSPINA
Profesor Asociado
Departamento de Arte
Facultad de Artes
Universidad de los Andes
Carrera 1 No. 18A-10
Ciudad

En respuesta a su nota del día de ayer, me permito manifestarle que en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño no disponemos de información oficial sobre el traslado de la Galería Santa Fe y del Museo Bogotá del Planetario Distrital a una sede alterna en fecha cercana.

Cuando propusimos el tema en reuniones del Consejo Distrital de Cultura y en el comité que reúne a todas las entidades del Sector Cultura, Recreación y Deporte hace más de tres meses, se nos habló del proyecto conjunto de la Gobernación de Cundinamarca y de la Alcaldía para crear el Palacio de Bellas Artes en el Palacio de San Francisco. Nosotros reconocimos que esta podría ser una alternativa pero solicitamos estudiar la posibilidad de construir una nueva sede para la Galería Santa Fe diseñada y equipada de acuerdo con los requerimientos de las diversas expresiones del arte actual. Incluso propusimos como terreno para esta edificación un sector del parque Simón Bolívar, diagonal a la biblioteca Virgilio Barco que cuenta con visibilidad, fácil acceso y zona de parqueo. También sugerimos que si la administración distrital no lograba asegurar recursos para el proyecto completo, se diseñara en forma modular para irlo desarrollando por etapas.

La creación del Instituto de las Artes y la restauración del Palacio de San Francisco para que se convierta en sede de esta institución, son proyectos que hacen parte del plan de desarrollo y contarán con recursos de próximas vigencias fiscales, en tanto que la idea de construir sede para la Galería Santa Fe no hace parte de los proyectos de la actual administración.

La creación del Museo del Espacio es una iniciativa del Alcalde Mayor y se encuentra en desarrollo, lo que no implica el cierre o traslado de la Galería Santa Fe hasta que esta no disponga de un escenario temporal o definitivo que se ajuste a sus requerimientos técnicos y operativos.

Atentamente

Ana María Alzate Ronga
Directora General

Amar/achr

3.

[Bogotá, 14 de agosto, 2008]

Ana María Alzate, Directora General:

Ustedes, como representantes de la Galería Santa Fe, tienen una asignatura importante: deben ser capaces de mostrarle al Consejo Distrital de Cultura y al comité que reúne a todas las entidades del Sector Cultura, Recreación y Deporte la personalidad de este espacio de exposición. No es una obligación fácil, las instituciones no son entes monolíticos, muchas opiniones e intereses pueden mediar en el proceso; la experiencia muestra que las instituciones reflejan en su interior el exterior y, así como Kafka describe a una masa variopinta de personajes en sus novelas (El Proceso, El Castillo), es posible encontrar bajo un mismo techo a todo un mundo de funcionarios: ineptos, capaces, idealistas, apáticos, burócratas, corruptos, burlones, serrucheros, serios, nepotistas, marrulleros, cumplidos, escépticos, cizañeros, tiernos, chóchos, idealistas, estrictos, mentirosos, meticulosos, imprácticos, pragmáticos, anárquicos, solemnes, etcétera. Para el caso de la Galería lo ideal sería que la representación la hicieran funcionarios con imaginación.

Les pido que miren bien las características de la Galería Santa Fe, su ubicación central, su espacio algo absurdo, improvisado pero característico y sobre todo retador, su cercanía a un público que va a la universidad y a museos, pero también a un público mayoritario que no va a ver “arte” sino que quiere ver “estrellas”, pero que cautivo, entre función y función, se mete a ver las cosas extrañas que suceden por ahí (tal vez por eso la galería siempre tuvo, antes del cobro de la entrada, unos índices altos de visita). Las dos opciones que ustedes mencionan para la reubicación me parece que no reconocen estos detalles propios de la Galería Santa Fe.

El Palacio de Bellas Artes en el Palacio de San Francisco parece una construcción descomunal y más aun si requiere de la concertación entre Alcaldía y Gobernación, a no ser que se conciba la Galería Santa Fe como un ente autónomo, más cercano a la calle que al despacho del Alcalde o del Gobernador, me temo que la programación, recursos y permisos para su funcionamiento, se embolaten en medio de una muralla china de administración que protege un espacio que será de muchos pero del que nadie da razón. El otro lugar que ustedes mencionan es el de un terreno cercano al sector del parque Simón Bolívar donde seguramente habrá un público cautivo, por la biblioteca y el parque, pero que está en un lugar lejano al centro de la ciudad, por fuera del eje de los museos y universidades y ajeno a un público que gusta de caminar por esta zona de Bogotá.

Les repito que la tarea no es fácil, sobre todo cuando además de tener que convencer al resto de la institución, ustedes tienen que enfrentar las críticas de un grupo de personas que estarán atentos el rumbo de este espacio y que tal vez no se resignan a pensar que la Galería Santa Fe, como todo, cambia.

Lucas Ospina, Profesor

p.d. En un comienzo pensé en enviarles la nota como un “derecho de petición” pero preferí enviarla como una nota que no acude a esa instancia de reclamo perentorio. Me alegra no haberlo hecho, su pronta respuesta da cuenta de que esa figura no procede en este caso.

—Lucas Ospina

participaciones relacionadas >
http://esferapublica.org/nfblog/?p=1335


desaparecidos en el MamBo

Cuando matar era como cortar flores 

Cuando matar era como cortar flores

Justificada o no la crítica institucional, este no es aquí el asunto, Desaparecidos es una exposición que todos los ilusos que creemos en la igualdad y en la libertad debemos ver, y no una vez. Lamentaba en días pasados que las campañas en favor de los derechos humanos se promueven al interior de instituciones famosas por su interés en ellos. Hoy el Museo de Arte Moderno de Bogotá muestra a las bogotanas y los bogotanos el pensamiento de los artistas latinoamericanos con respecto a este tema, al que intuitivamente le sacamos el cuerpo. Aunque la ciudad se ha mostrado poco interesada por esta exposición, por los menos las universidades y los colegios del Distrito Capital sabrán aprovechar esta oportunidad para dialogar sobre el cultivo de la humanidad. Sabemos que el interés de nuestra ciudad está, incluidos sus administradores, en los desfiles de comparsas como los que transitaron por la carrera séptima el domingo pasado, no obstante, tenemos la esperanza de que los centros de formación sí se interesen por las reflexiones que hoy los artistas ponen a nuestra consideración. Mientras el domingo pasado miles y miles vitoreaban y aplaudían comparsas y carrozas colegiales, tres gatos deambulábamos en el Museo de Arte Moderno de Bogotá. En esta oportunidad el museo ha hecho lo suyo, nos falta a nosotros hacer lo nuestro.

Desaparecidos nos recuerda que el olvido de los muertos incrementa silenciosamente el peso de la carga que arrastramos cuando hemos padecido alguna agresión por parte de nuestros semejantes. El olvido es una enfermedad silenciosa. El olvido no es bálsamo, tal y como ha creído el sentido común. El alivio se da cuando recordamos nuestros olvidos por medio de las artes. Desaparecidos nos plantea que el pensamiento artístico surge como estrategia, como la posibilidad de no olvidar lo inolvidable, –de no olvidar que para vivir hemos perdonado lo que no se podía perdonar. Que perdonamos con un solo propósito: no olvidar. Cuando no perdonamos, el rencor nos obliga a olvidar: las heridas se enconan peligrosamente. Perdonamos por medio del canto, de la música, de las artes. Bocas de ceniza, video de Juan Manuel Echeverría, es un ejemplo. Sus protagonistas, todos cuentan mediante el canto la misma historia de despojo de su humanidad. Sus recursos artísticos rudimentarios confieren dignidad a esta acción, su ingenuidad la legitima. Echeverría realiza retratos cantados con el propósito de que protagonistas y espectadores, como la tragedia griega, realicemos una catarsis. En planos Bergman, retrata a una comunidad maltratada, lastimada y oprobiada que sabe que debe perdonar si quiere vivir, y no olvidar si quiere recuperar la humanidad de la cual fuimos despojados.

Los protagonistas de Bocas de Ceniza son testigos de una tragedia nacional: la masacre de Bojayá. Saben que la única posibilidad de liberarse del rencor, del dolor y del trauma, es mediante el canto. Intuyen que el arte le fue donado al hombre, menos para adornar ricas estancias y más para curar y cuidar nuestras heridas de guerra. Nos recuerdan que si humanidad significa cuidar en el habitar uno con el otro, esta responsabilidad es más un deber para con los muertos que para con los vivos. En su origen el arte fue elegía, canto fúnebre. En este orden de ideas, deberíamos preguntar a nuestros amigos, menos por sus familiares vivos, y más por la salud de los familiares muertos. La salud de unos y otros la procuran las artes. El estadista prudente sabe que hablar de las artes es plantear problemas de salud pública. Los artistas presentes en el Mambo miran nuestra realidad unheimlich [1] y cuidan de nuestras heridas. La realidad sólo permite que la aprehendamos estéticamente. Por eso el artista es su favorito. Los artistas contemporáneos no deben olvidar esta vieja máxima que nos recuerdan los residentes hoy en el Mambo.

Aristóteles consideró que el temor y la compasión son las emociones que estructuran nuestra experiencia del mundo. La emoción tiene una función: establecer un nuevo orden: intervenir allí donde todo se desmorona a nuestro alrededor. La emoción es el resultado de un acto de magia ejecutado por el artista para transformar el mundo; por eso es un acontecimiento, por eso se constituye en la esperanza de que podemos comenzar de nuevo, de que el perdón y el no olvido es la única salida digna de nuestros traumas. La vida es imposible sin el perdón. El perdón es una prerrogativa de quien encarna valores morales, de quien procura que se les cuide. La compasión y el temor son las emociones correctas que caracterizan al hombre y la mujer que se consideran humanos. Nos ponemos en la situación de quienes padecen y nos horrorizamos de que un humano se desmorone moralmente a causa de las agresiones padecidas. La tristeza que nos embarga cuando padecemos alguna desgracia, aunque legítima, es solo una excusa para eludir nuestras responsabilidades.

Las emociones animan nuestro espíritu y cambian la realidad, la estetizan si se quiere, pero en el más noble de los sentidos. Cuando el artista nos devela historias silenciadas, descubrimos en ellas nuestra condición humana. La experiencia cruel que padecieron pueblos amigos hace tres décadas, ha sido elaborada por medio de los recursos que el arte pone a disposición del artista. Pueblos amigos como Argentina, Uruguay, Venezuela y Chile, entre otros, anticiparon el dolor que padecemos otros pueblos en nuestros días.

La instalación fotográfica Identidad, en el primer piso, cumple su propósito: incorporar en carne y hueso al hombre y a la mujer en la situación que padecen los hombres y mujeres oprobiados. Las mujeres retratadas son mujeres que fueron capturadas en estado de embarazo; estas mujeres perdieron a sus hijos o murieron en prisión. El montaje ha dispuesto parejas de retratos con intervalos que son cubiertos por espejos que capturan al espectador, que nos obligan a pensar que también nosotros hemos sido oprobiados. El artista nos conmina y nos interpela: ¿dónde estabas, qué hacías, qué pensabas en la época de las torturas y los descuartizamientos de tus semejantes? ¿Concibiendo un esteticismo de nuevo cuño? ¿Acaso, realizando crítica institucional?

A pesar de ser arte contemporáneo y de recoger ideas de diferentes artistas, la significación en Desaparecidos es plena, compacta, no requiere interpretes, ni exige mayores especulaciones. La instalación de Arturo Duclos, Sin título, construcción de la bandera de Chile con fémures humanos, es impactante, sin pretender la espectacularidad que aman aquellos que confunden sensaciones con emociones. Su presencia no deja lugar a ninguna duda, en torno a su fisicalidad se han cerrado todas las compuertas interpretativas; así de contundente es esta reflexión. Por eso, la única manera de acceder a estas presencias que exigen nuestras presencias, nuestro cuerpo y nuestras emociones, es asistir a la exposición del Mambo. Podremos apreciar el pensamiento de artistas tan importantes como Luis Camnitzer, Iván Navarro, Luis González Palma, Fernando Traverso, Marcelo Brodsky y Nicolás Guagnini, entre otros.

Nos quedan algunas inquietudes. La instalación de Antonio Frasconi, en el segundo piso, contiene monotipos que registran testimonios de quienes padecieron la guerra que el artista documenta artísticamente. Cada uno de los 56 monotipos son cartas cantadas. Su destinatario son los pueblos de habla inglesa, por eso los testimonios escritos están traducidos al inglés. Pareciera que todavía los países latinoamericanos no estamos preparados para atisbarnos a esa realidad unheimlich, que aún falta mayor estetización para que se dé el acontecimiento de la comprensión de estos episodios traumáticos. No obstante, la curadora ha debido traducir los textos al castellano, para no dejar los vacíos que deja la diferencia de lenguajes. La instalación de Ana Tiscornia, en el tercer piso, contiene frases pequeñas en inglés y fueron traducidas al castellano. Lo mismo observamos en la instalación de Camnitzer en el cuarto piso. No entiendo, entones, por qué no se hizo la traducción de los testimonios recogidos en la instalación de Frasconi.

Esta vez el Mambo ha publicado oportunamente el catálogo de la exposición, asimismo, les proporciona de manera gratuita a los visitantes un plegable bien editado que contiene información oportuna y pertinente. Destaco que el plegable sea gratuito porque en el Museo Nacional ya no se conceden esas gracias. Una última observación, la papelería, catálogo incluido, ha sido diseñada con color tristeza, en negro luctuoso. La compasión tiene otro color, exhorta al cuidado y a la esperanza.

POSDTA DIALOGO

Por la salud de Bogotá la pugna entre el Mambo y los artistas contemporáneos debe cesar. La inversión que durante décadas el Distrito Capital y la Nación han realizado en el Museo de Arte Moderno no puede perderse. Es hora de que las dos entidades territoriales propicien un diálogo entre unos y otros, inclusive que condicionen posteriores auxilios económicos al resultado de estos diálogos.

La experiencia del pasado puede ser de mucho provecho. A comienzos de la década de años setentas Eduardo Serrano fue un crítico acérrimo de Gloria Zea. Una manera de poner a los artistas que seguían las ideas de Serrano a trabajar del lado del Mambo, fue incorporar a Serrano con funciones curatoriales. Las directivas de este museo deberían considerar abrirse al diálogo con sus críticos contemporáneos e incorporar a algunos de ellos con funciones parecidas a las que tuvo Serrano en el pasado. Pienso en Jaime Iregui, en Lucas Ospina, inclusive la experiencia administrativa de Jaime cerón no debería soslayarse en un proyecto de rescate reciproco de esta envergadura. De la Universidad Nacional puede pensarse en Santiago Rueda y Ricardo Arcos-Palma. Todos ellos han tenido una formación acorde a la exigencia de nuestros tiempos. Por supuesto, la lista puede ampliarse a nivel nacional por medio de este foro que tanto está aportando a la discusión del arte contemporáneo. Al Mambo le urge relegitimarse ante la ciudadanía bogotana, fuente principal de sus ingresos; a su vez, el arte contemporáneo no está menos urgido de lugares que propicien la difusión y la comprensión de sus ideas y esperanzas. La moraleja que nos deja Desaparecidos es que no es bueno para la humanidad propiciar la desaparición de nadie. Sea pues esta una oportunidad para dialogar. Lo cierto, finalmente, es que los recursos públicos que se han invertido en el Mambo no pueden desaparecerse por una quiebra moral del Mambo.

POSDATA UHÍA

Las ideas recientes de Fernando Uhía merecen más que una posdata. No obstante, son muchas las cosas importantes que no alcanzan a transitar por los nuevos medios, por ejemplo el proyecto sugestivo y delicado de Fernando Pareja y Leidy Chávez presentado en la Galería Mundo. Debo decir que me sorprendieron las pinturas de Uhía en la Galería Valenzuela y Klenner. Hemos defendido que la pintura como técnica sigue siendo un instrumento importante para el artista contemporáneo. No obstante, parece que la experiencia de Uhía en el Luis Caballero no dejó mella alguna en su pensamiento. Esta vez, las expectativas y el interés que suscita el pensamiento de los artistas que se van destacando en nuestro medio fueron defraudadas. Uhía sabrá encontrar un lugar en el que quepan la pintura como técnica e ideas sencillas como las elaboradas en su experiencia del Luis Caballero. Las ideas no pueden ir por un lado y las técnicas por otro. Las primeras deben poner a su servicio a las últimas, asunto complejo para solucionarse plásticamente.

POSDATA PICTORICA JOVEN

La Facultad de Artes-Asab de la Universidad Distrital expandió, a partir del 05 de Agosto y durante quince días, su Sala de Exposiciones a otros espacios de la facultad con el propósito de instalar los proyectos de grado de sus estudiantes de artes plásticas. Esta muestra presenta diversos logros. Como todavía las y los estudiantes gozan de una inmunidad pedagógica, mencionaremos dos proyectos de pintura que han llamado la atención de esta comunidad. Jimmy Espinoza, con Santos Óleos, y Katia Ariza con En espera. Espinoza reflexiona sobre cómo nuestra disposición natural a la metafísica ha sido colonizada por otros dioses; nos sugiere, cómo las madonas renacentistas y barrocas que tanto influyeron en nuestra formación, han sido reemplazadas por otras Madonas. Quienes realizan nuestras esperanzas hoy en día no son ellas, sino el Smith Wesson. Ariza piensa nuestra contemporaneidad como una época de espera de un acontecimiento que nunca ocurrirá; inventa y caracteriza personajes que desde sus campos pictóricos interactúan en estas salas de esperas que albergan al humano contemporáneo. En éstas todo está dispuesto, las revistas, los periódicos de entretenimiento y los televisores que apaciguan las angustia de hombres y mujeres puestos y dispuestos a esperar. Las pinturas no fueron instaladas en la pared para ser contempladas, al contrario, establecieron lugares de retención, presencias para persistir en la reflexión de un humano que ha entrado en lista de espera de no se sabe qué. Tanto Ariza como Espinoza pintan. Si persisten en esta pintura que erige lugares en torno suyo, que se instala dentro de la cotidianidad, estos artistas pueden abrirse paso en su profesión. Es probable que estos dos proyectos hagan parte de los nominados por la Universidad Distrital a la muestra de trabajos de grado que se realizará en el Museo de Arte Contemporáneo de Bogotá.

Jorge Peñuela

[1] Siniestro


tácticas paralelas de exhibición

Célula urbana