Tiburones

Para quienes todavía están interesados en el tema de Damien Hirst, va una columna que se publica hoy en El Espectador >

TIBURONES

YO SOLÍA PENSAR QUE DAMIEN HIRST era un personaje despreciable. Hoy ya no estoy tan seguro. Sigue siendo cierto, en mi opinión, que lo que este famoso inglés vende como arte no tiene ninguna relación, digamos, con un bello cuadro de Caravaggio, de Picasso o, incluso, de Lucian Freud. No obstante, debo aceptar que Hirst sí se perfila como un gran artista, el gran artista del billete. Nunca nadie había logrado implantar una confusión tan extrema entre dinero, fama y arte como él.

No voy a inundar al lector con cosas que puede averiguar en Google o en las páginas oficiales de los periódicos. Baste con decir que en días pasados Hirst se lanzó a subastar sin intermediarios en Sotheby’s 287 piezas recientes y logró ventas por más de 200 millones de dólares, un platal. Una de las obras vendidas lleva el muy apropiado nombre de El becerro de oro y es el cadáver de un torete sumergido en formol, con cascos y cuernos de oro y una diadema dorada. Por si las moscas, Moisés todavía no ha bajado del Sinaí a armar tropel.

Agradece uno que el contenido conceptual de este arte no sea tan idiota como de costumbre. Hirst, entrenado primero por el publicista Charles Saatchie y luego por los galeristas Jay Jopling y Larry Gagosian, demostró que cuando uno se dedica a vender objetos a especuladores y a multimillonarios incultos y exhibicionistas, lo esencial es pegarle a un concepto bien escandaloso y luego generar muchísimo ruido. De ahí en adelante ya no tendrá que hacer mayor cosa, como no sea contratar a artesanos que hagan el trabajo físico y dejar abierta la cuenta bancaria para que entren en avalancha los millones.

Se suele hablar de arte conceptual: pues bien, Hirst descubrió que el concepto central de todo este asunto es el mismo que predomina en el mercadeo: la marca. Una obra suya no es más que una forma sofisticada de loción o de champú. Dicho de otro modo, la brillantez del tipo consiste en haber descubierto la conexión, que otros hacían hasta lo imposible por ocultar, entre la nueva riqueza, el mercadeo global y el así llamado arte contemporáneo.

Con todo, me parece todavía más brillante haberse convertido en un símbolo. Piénsese: ¿bajarán alguna vez de precio los objetos de Hirst? Ese día, desde luego, lo que don Damien tiene que hacer es dar un tremendo remate de corrida, por cuanto no es mérito menudo acumular esa cantidad de millones vendiendo objetos tan deleznables. Pero el hombre compró un seguro: los astronómicos precios de sus obras se han vuelto simbólicos, de modo que no sólo mucha gente no quiere que baje lo que compró a millones, sino que de devaluarse el símbolo, el resto del andamiaje se vendría abajo. Porque si mañana los cadáveres en formol, los becerros de oro y los cráneos incrustados de diamantes pelan el cobre y bajan de precio, ¿cómo vender el resto de extravagancias del arte contemporáneo a precios exorbitantes? Esto logra pura magia conceptual: el resto de los involucrados trabaja para él, a gusto o a disgusto.

La ética del asunto es, desde luego, dudosa. En la subasta de la semana pasada los galeristas amigos del artista, que además tienen muchas obras sin vender, estaban apostando. Pero eso no está prohibido. ¿Una nueva burbuja? Sin duda, sólo que al ver a los compradores girar los cheques llenos de ceros, uno piensa lo mismo que piensa cuando ve a la gente de Zipaquirá protestar contra las pirámides locales. ¿Se van a quejar? ¿Acaso alguien los obligó a creer en pendejadas? Damien Hirst a la hora de comprar arte no es bobo: se gasta su plata en cuadros de Francis Bacon.

Andrés Hoyos
http://www.elespectador.com/columna-tiburones


Ronchamp: una controversia

Presento para discusión el texto Ronchamp: una controversia, en el cual Antonio Toca toma partido por el proyecto de Renzo Piano para el centro de visitantes de Notre Dame du Aut en Ronchamp. A continuación, incluyo la correspondencia entre Antonio y yo que condujo a su sugerencia de ponerlo a circular. Resalto lo siguiente sobre la opinión de Toca en este debate: “Sin embargo ahora, que se ha anunciado el proyecto de Piano, se ha desatado una controversia por preservar la imagen de la obra de Le Corbusier; quien se caracterizó por no tener el mínimo respeto por otras construcciones que no fueran las suyas”.

Juan Luis Rodríguez

Ronchamp: una controversia
Antonio Toca Fernández

 

La Capilla de Notre Dame du Aut  en Ronchamp, de Le Corbusier, se inauguró en 1954.  Desde el principio representó un rompimiento con la estética de la máquina, que el mismo Le Corbusier había propugnado en textos y obras. La Capilla se ha convertido en un lugar de peregrinaje para arquitectos, estudiantes y turistas de todo el mundo, que anualmente suman más de cien mil visitantes. Ante la presión por tener mejores instalaciones para recibir a esa cantidad de visitantes, la Association Oeuvre Notre Dame du Aut, la misma que encargó a Le Corbusier la Capilla, decidió en 2005 construir un centro que permitiera una mejor atención y no interfiriera con la imagen del edificio. Este nuevo centro de visitantes remplazará el existente y a un estacionamiento. Tendrá además un convento para 12 monjas y un oratorio. El proyecto fue encargado, por la misma asociación, al arquitecto Renzo Piano.

La nueva construcción estará bajo tierra y no será visible desde la colina, donde se encuentra la Capilla. El proyecto, tal como lo describe la Asociación: es humilde, respetuoso, armónico y sutil; una obra casi invisible. Además, el reconocido prestigio de Piano como arquitecto cuyas obras son de gran calidad, sin importar su tamaño, garantiza que esta pequeña obra sea realmente valiosa. El proyecto de Piano fue aprobado -por unanimidad- por la Commission Nationale des Monuments Historiques de Francia, y por el Ayuntamiento de la localidad.

Sin embargo, ante el anuncio del inicio de la obra, se ha producido una controversia que ha polarizado las opiniones a favor y en contra. A favor de este proyecto están Tadao Ando, Cecil Balmond, Maximiliano Fuksas, Nicholas Grimshaw, John Pawson y el presidente de la Association des amis de Le Corbusier.  En contra están el  presidente de la Fundación Le Corbusier  y algunas personalidades como Phyllis Lambert (que contrató a Mies van der Rohe  para diseñar el edificio Segram's), Rafael Moneo, César Pelli y Richard Meier.

Es curioso que durante muchos años nadie protestara por un edificio enorme, que sirve como taquilla y tienda, que oculta toda la Capilla cuando se llega a la explanada del estacionamiento. Sin embargo ahora, que se ha anunciado el proyecto de Piano, se ha desatado una controversia por preservar la imagen de la obra de Le Corbusier; quien se caracterizó por no tener el mínimo respeto por otras construcciones que no fueran las suyas. Como ejemplos están su Plan Voisin (1925) para el centro histórico de París; el Plan Obús en Argel (1934); el modelo de su Villa Radieuse (1935) que serviría para implantar: su revolución en la explotación del suelo urbano; y su último proyecto, el Hospital en Venecia (1964). Resulta paradójico entonces que la obra de un arquitecto que no mostró ningún aprecio por la preservación del entorno construido, o por la integración de la arquitectura con el paisaje, sea ahora defendida con los mismos argumentos que Le Corbusier despreció tanto; basta hay que recordar que la Capilla de Ronchamp está construida sobre la colina.

Sin duda la Capilla es una obra extraordinaria; sin embargo, parece que el proyecto de Piano no atenta, de ninguna manera, en su contra. Se plantea como una intervención cuidadosa, que evita cualquier contraste con la famosa Capilla; ante eso, los ataques parecen exagerados. Por las reacciones parece que el Maestro logró que sus numerosos discípulos y acólitos  sean mucho más cuidadosos de su legado, que lo que fue el mismo Le Corbusier con el de muchas ciudades. La sorpresa es que como antes lo hizo el Cid, aun muerto, Le Corbusier sigue librando grandes batallas.

 

Proyecto Renzo Piano: www.rpbw.r.ui-pro.com

A favor del proyecto: www.amis-de-le-corbusier.fr

En contra del proyecto: www.fondationlecorbusier.asso.fr

 

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Correspondencia entre Antonio Toca y Juan Luis Rodríguez

 

2008/9/21 juanluis rodriguez <rodriguez.juanluis@gmail.com>

 

Antonio,

hago unos comentarios a tu explicación de hace unas semanas sobre el fallo BIAU, utilizando cuatro apartes de la misma. Esto con el fin de aclarar algunos puntos que comenté dentro del "Análisis del debate España", publicado en Esfera Pública. En este análisis he manifestado mi interés crítico por el tema del "juicio" del jurado en eventos como éste. Adelanto un estudio sobre el tema en las bienales colombianas, dentro del cual el controvertido pero a mi modo de ver poco debatido fallo BIAU, me ha sido muy útil. Mi interés con estos comentarios es buscar una confirmación respecto las debilidades que expongo; o bien una refutación a mis observaciones.

Primero:
" Las conjuras, complots y crímenes son muy estimulantes en una novela, pero no es correcto suponerlas en un concurso público, con el prestigio y la calidad de sus resultados como el que se ha conseguido en la BIAU."
Esto para insistir que el jurado sí fue idóneo.
Con lo cual, creo que se elude, o no se entiende, que el reclamo de Sergio Trujillo y Benjamín Barney (y el mío), no es por deshonestidad ni por incompetencia profesional, sino por debilidad crítica.

Segundo:
"Comparto, desde hace mucho tiempo, la preocupación de numerosos colegas en Latinoamérica por lograr una arquitectura digna y de calidad, que se relacione con nuestra cultura y entorno físico. Eso me llevó a sostener un regionalismo radical que contraponía a la creciente corrosión de la arquitectura banal, alienada y espectacular, que se promueve en numerosos medios de comunicación masiva. Sin embargo, creo que nuestros nacionalismos, aunque no han tenido los rasgos delirantes del fascismo y del comunismo reales, si portan un virus muy peligroso y cuyos resultados son evidentes: un conservadurismo disfrazado de buenas intenciones, que se niega a entender que no se puede vivir encapsulado en un tiempo ya pasado o imaginado".
Esto para confesar un abandono del regionalismo banal y el nacionalismo conservador, y para acusar a aquellos que quedan en estos campos de estar infectados de pasadismo y nostalgia.
Con lo cual, creo que se vuelve a eludir, o a malentender, que lo que se defiende en el llamado "debate España" no son ni el regionalismo ni el regionalismo. Algunos lo hacen, en efecto, pero son pocos, y de ninguna manera los más activos.
Lo que se hace principalmente en este debate es atacar, por un lado la arquitectura mediática y banal; y por otro, la banalidad del juicio del jurado. Además, se denuncia que lo que se propone como una "vanguardia" no es tal.

Tercero:
"Estoy convencido que la calidad de las obras que fueron seleccionadas en la VI BIAU ofrece un panorama auténtico y representativo de corrientes arquitectónicas extremadamente valiosas y enraizadas en una modernidad reinterpretada en base a los recursos y las situaciones locales. En este sentido se destacó el Parque y Biblioteca España…una obra de profunda significación cultural, que cumple con la finalidad del Programa de Inclusión Social en el cual se desarrolló."
Esto para insistir en los aspectos cultural y social del proyecto.
Con lo cual creo que se insiste, una vez más, que el "proyecto político" es lo más relevante, eludiendo esta vez argumentar a favor del edificio como una cosa material y vivencial. A la virtud política se la complementa de manera recurrente con la potencia icónica de "el proyecto".
Lo cual no exime al edificio, n¡ al jurado, de tener que pasar por lo menos un par de pruebas arquitectónicas mínimas: la calidad constructiva y la calidad espacial; aspectos que en mi opinión se eludieron en el fallo y en la explicación posterior del mismo; es decir, en la explicación que estoy comentando.

Y una última:
"Imaginar conjuras para premiar obras que son burda copia de las que aparecen en revistas como Croquis, es simplemente, equivocarse de enemigo."
De nuevo creo que se está a la defensiva, eludiendo la crítica de que el fallo fue débilmente sustentado. No deshonesto sino débil argumentativamente. Débil en cuanto a ciertos  valores arquitectónicos del edificio; y débil en cuanto a la justificación argumentativa que en mi opinión requiere cualquier fallo.

Cordial y combativamente,

J.L.R

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El 22 de septiembre de 2008 7:55, Antonio Toca <toca.antonio@gmail.com> escribió:

 

Juan Luis:

Me parece que la controversia sobre el fallo del jurado de la VI BIAU no da para mucho más. Se ha acusado al jurado de muchas cosas, pero no me parece que actuó con ligereza.
He aclarado que el fallo del jurado se dió en dos momentos. El primero; fue la selección que se hizo en Madrid en diciembre del 2007. Después de añalizar todas los obras enviadas a la BIAU se escogieron 20 finalistas. Debo de decir que casi cualquier obra de esa selección tenía méritos suficientes para ser escogida para ganar el premio. Portugal tuvo 6 obras seleccionadas, Colombia tuvo 4 (Biblioteca Pública España, San Javier, Sala de Exposiciosnes temporales y el Orquideorama) y Chile 3.
En Lisboa, en mayo de este año, trabajamos analizando estas veinte obras y se se
leccionaron finalmente 5 o 6. He aclarado también, pero parece que en Colombia se considera que este fue el único premio, que además se premiaron dos obras. De la selección de 9 finalistas de Obra de joven autor se premio la casa Pentimento, en Ecuador; y de la selección de 6 obras de Espacio urbano se premió la Plaza Turca, de Brasil.
El premio a la obra de arquitectura se llegó después de largo debate sobre la Livraria de Vila, en Sao Paulo, las dos bibliotecas y el Orquideorama en Colombia y el Fluviario de Mora y el Mercado público de Comenda en Portugal. La discusión final se centró sobre el Fluviario -que yo prefería- y la Biblioteca España. Por votación mayoritaria se escogió la Biblioteca. He aclarado también que el argumento más importante a su favor fue la relevancia social de una obra que se ubica en un barrio marginal de una ciudad tan conflictiva como Medellín. Nos pareció que el reconocimiento debería también de considerar el impacto social de la obra y el que se tendría en la localidad y en el país con esa distinción. Veo que nos equivocamos y que se produjo una tempestad en un vaso de agua; sin embargo, estoy seguro que la gente de ese barrio está contenta por el premio.
Estoy conciente ahora, como lo estuve entonces, que la obra tiene serios problemas técnicos. El recubrimiento es un error y la escasa relación visual con su entorno oculta una voluntad de aislarla.
Por último, quiero aclarte que personalmente los premios me paracen siempre injustos y parciales. Había en la VI BIAU obras que merecían sobradamente ese premio. En la publicación de la memoria de la BIAU se hace justicia al publicar, sin mencionar ningun pramio, a las 20 obras de arquitectura, las 9 de obra joven y las 6 de espacio urbano. Creo que el conflicto en Colombia revela una mezcla de reacciones que van desde la justa sospecha de la incapacidad de cualquier jurado de juzgar con objetividad las obras, hasta la envidia y el coraje por el éxito del paisano.
Lo que más me ha molestado de las diversas reacciones es que se asume que el jurado se confabuló para premiar una obra que "contaminará" la arquitectura de nuestros países. Eso es algo exagerado y equivocado. Los arquitectos seguimos imaginando que nuestro trabajo es tan importante que puede hacer milagros. La realidad es mucho más clara: no somos tan importantes. Además, me parece que el servicio social de la biblioteca es más importante que el edificio. Si el edificio de la Biblioteca fue mal construido, tendrá el rechazo de la gente, que al final es lo que cuenta.

Saludos.

ATF.

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2008/9/22 juanluis rodriguez <rodriguez.juanluis@gmail.com>

 

Antonio,

Dejando de lado el debate, paso a darte una ampliación de los motivos e intereses detrás de mi insistencia en recalar sobre el fallo.

Estudiando los fallos de las bienales colombianas he encontrado una constante: el jurado de turno juega siempre el papel de legislador y juez, es decir que establece los criterios de juicio mediante los cuales, además, envía un "mensaje" a la comunidad arquitectónica; mensaje que al igual que el edificio premiado siempre tiene detractores y admiradores.

Tal como en la BIAU ustedes consideraron “que el argumento más importante a su favor fue la relevancia social de una obra que se ubica en un barrio marginal de una ciudad tan conflictiva como Medellín”; así, en  1964, el fallo de la bienal colombiana se hizo tan sonoro como este de Portugal por un motivo completamente diferente. El Premio Nacional se declaró "desierto" porque existía “una tendencia a hacer un tipo de arquitectura basada primordialmente en producir valores estéticos, cuyas principales preocupaciones son de tipo plástico o escultórico o simplemente decorativo. Esta tendencia busca crear un campo propio para su expresión estética en el rechazo de lo racional, lo generalizable, lo eficiente, lo técnico, lo industrializado. El jurado considera que inicialmente esa actitud produce resultados plásticos interesantes. Sin embargo lleva a una arquitectura incomunicable, episódica y peligrosamente caprichosa que finalmente se refugia en un estatismo puro y completamente individual. El jurado es consciente de que en este sentido el gran problema de la arquitectura contemporánea está en crear una síntesis que tenga finalmente un significado estético; pero ese significado no puede buscarse creando una arquitectura en contra de su época. Es necesario desarrollar una arquitectura que enfrente con plena conciencia las exigencias de la industrialización y de la producción en masa, capaz de resolver problemas de tipo económico y social con eficiencia y precisión. De lo contrario, la renuncia a afrontar los problemas que plantea nuestro tiempo, conducirá a que las soluciones sean dadas por profesionales diferentes a los arquitectos. Firmado por LA COMISIÓN: Profesor: Serge Chermayeff. Arquitectos: Gabriel Serrano, Francisco Pizano, Orlando Hurtado, Manuel Lago. Bogotá, Agosto 28 de 1964."

Lo que en mi opinión es "raro" en arquitectura, y para el caso interesante, es que los criterios de juicio, es decir, lo que en términos jurídicos equivaldría a la legislación, son definidos por el mismo jurado. En derecho, esto no se consideraría una anomalía sino una aberración, dado que los jueces sólo aplican unas leyes hechas precisamente por unos legisladores, que en ningún caso son ellos mismos. Si bien la arquitectura es una disciplina diferente, espero se me conceda, al menos, que es "rara".

Es acá en donde creo que hay un tema crítico importante: el hecho de que legislador y juez se conviertan en uno solo. Si esto debería o no ser de otro modo es lo que me estoy preguntando; y en cualquier caso, desde luego, ¿cómo?

Lo que me parece interesante del fallo del 64 en Colombia es que los argumentos en contra del conjunto de Salmona y Bermúdez se hicieron explícitos, lo cual generó un acalorado público y verbal con el mismo Salmona como vocero principal. En el caso biblioEspaña esto desafortunadamente n
o ha pasado porque el ganador y sus defensores han tomado la actitud de víctimas. Y hasta tu aparición, el jurado también había tomado una actitud cerrada. Así que de nuevo, muchas gracias.

Sin saber todavía si mi propuesta sería que un jurado cualquiera tenga unos criterios previamente definidos por la institución (BIAU, SCA, etc.), o continúe con su triple papel de legislador, juez y mensajero cultural, creo por el momento que la bienal colombiana del 64 constituye un buen precedente crítico para que los criterios queden "mejor" expuestos y argumentados. Al fin y al cabo, estos criterios se convierten en un referente cultural obligado, al menos mientras llega un nuevo jurado y decide continuar o dar un timonazo en otra dirección para premiar, por ejemplo: una arquitectura "escultórica" sobre una "industrializada", o bien, una conjunción de valores diferente, por ejemplo: el edificio más sostenible, más económico, con mejor espacialidad interna y mejor construido de la muestra.

De modo que, sea la institución mediante un grupo de legisladores diferentes al jurado, o sea el mismo jurado quien defina los criterios, mi aspiración es que estos criterios sean claramente argumentados y susceptibles de debate. Esto incluye no sólo qué fue lo positivo dentro de lo "premiado" sino lo negativo u omitido; o como al parecer en la biblioEspaña, lo que se le "perdonó".

Dado que desde un comienzo me pareció que todos los fallos de la BIAU fueron débiles desde un punto de vista argumentativo; y que además, los detractores del edificio tenían argumentos interesantes, primero me puse en la tarea de seguirle la pista al debate electrónico, luego intenté sintetizarlo buscando dejar una constancia de lo que pudo haber sido lo más relevante; y por último, quise recalar sobre la única persona que aceptó una mínima confrontación sobre el tema de mi interés.

J.L.R

 

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El 22 de septiembre de 2008 12:33, Antonio Toca <toca.antonio@gmail.com> escribió:

 

Juan Luis:

 

Tienes razón al enfatizar que un jurado de arquitectura, como las Bienales o peor aun en los Concursos, es juez y parte del proceso. Me explico: No he estado en ningún jurado en donde, de antemano, se tengan o elaboren criterios para juzgar las obras. El único caso, que funciona muy bien es el del Premio CEMEX de México. Como está patrocinado por una gran compañía privada, ellos entregan a los jurados una guía a partir de la cual se pide que se juzguen las obras. Por supuesto se han presentado muchos casos en los que un jurado exige que su "libertad" no sea coartada por esos criterios. Sin embargo, como sucede en cualquier fiesta, el anfitrión se puede reservar el derecho de que sus "invitados"  respeten sus criterios. El caso a sido tan claro y tan estúpido que, en varias ocasiones se ha intentado premiar obras que no fueron realizadas con concreto (hormigón) armado. Creo que la famosa "libertad" que siempre exigimos los arquitectos para actuar, enseñar y para juzgar la arquitectura es la que nos tiene en una situación tan precaria. El descrédito de una profesión que no se hace responsable de casi nada -como no sea la indefinible belleza- es tal que nuestra área de trabajo se ha reducido al mínimo. Esta situación es consecuencia del gradual abandono de la tarea de construir, regalándola a los ingenieros, desde el principio del siglo XIX.

Creo que la única posibilidad de avanzar para lograr una mayor objetividad en las tareas de los jurados sería contar con una propuesta de criterios explícitos que debería de cumplir con calidad cualquier obra. Algún avance en ese sentido es mejor que la anarquía de muchos jurados (de los que he sido víctima) que hacen burla de los participantes seleccionando ganadores en base a sus propios intereses. Descarto además, la irresponsabilidad de muchos que sin ver o analizar los trabajos ceden a presiones o sugerencias que les hace alguno de los participantes. Es sabido que el jurado del Pritzker ha sido dominado -por mucho tiempo- por "figuras" que imponen amigos o "recomendados" sin ningún mérito. He vivido todas esas experiencias y resulta frustrante comprobar que, como profesión, no avanzamos por la increíble resistencia de los mismos arquitectos a admitir nuestros problemas y por continuar con una "mitología" que privilegia lo subjetivo por encima de aspectos físicos, ambientales, económicos, culturales y técnicos.

Debo de aclarar que el jurado de la VI BIAU no actúo de manera irresponsable ni ligera; aunque si con los límites que impone el tiempo de deliberación y la información mínima que se tiene de cada proyecto.

 

 ATF.

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2008/9/22 juanluis rodriguez <rodriguez.juanluis@gmail.com>


Antonio,

aunque más allá de calificar y descalificar proyectos de taller, no tengo uno sólo de estos jurados a cuestas, espero que nos encontremos algún día en alguno de tales eventos, ojalá para discutir cuál si, cuál no, y por qué.
También podría ser para definir los criterios que el jurado "debería seguir"; evento bien poco probable como es de imaginar.
En cualquier caso, que sea al menos para celebrar o condenar a los que se equivocaron o acertaron en elegir nuestro propio ganador.

J.L.R

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El 22 de septiembre de 2008 14:26, Antonio Toca <toca.antonio@gmail.com> escribió:

 

Juan Luis:

 

Me parece que no deberíamos dejar al destino el poder definir los criterios que mencionas. Ante la indefinición de los criterios que los jurados "manejan" si es que existen, deberíamos hacer el esfuerzo de proponer algunos que ayuden a que esta tarea sea menos subjetiva y nebulosa.

 

Vitruvio -en el siglo I- definió, en su texto, tres de estos criterios, que fueron muy importantes por siglos:

 

Utilitas, Firmitas y Venustas. En ese orden, no en otro.

Los norteamericanos en el AIA, lo cambiaron y colocan primero la belleza -Venustas. Tal vez eso indica su incapacidad para analizar objetivamente sus obras.

Habría que añadir otros, no menos importantes:

Relación de la obra con su entorno físico, cultural y social.

Creatividad de su propuesta estructural y constuctiva

Impacto ambiental de la obra y de su mantenimiento, y un largo etcétera…

 

Sólo para contribuir a mayores conflictos, te incluyo los datos de una controversia actualmente en curso de choque.

Sería bueno que la difundieras, para que la gente se pronuncie a favor o en contra. En sus páginas de la web está la información sobre el proyecto de Piano.

 

Un saludo

 

Antonio


¿Será Lucas el ladrón de arte?

Si es posible que autores clásicos plagien a teóricos contemporáneos, ¿Porqué una telenovela como “Another World”, telenovela de la NBC que se transmitió por más de 30 años, no plagiaría el “Affaire Lucas Ospina” en uno de sus capítulos? Afortunadamente para el personaje de Lucas en aquel caso, el noticiero de la NBC no se robó, como Noticias Uno, una “noticia” del episodio de la telenovela de la cadena para volverla real y ganar 0,0001 puntos de rating.

En éste episodio de 1989 y en medio de un pequeño accidente doméstico de Cass, él y Frankie hablan sobre los recientes robos de arte en la ciudad. Frankie cree que es Lucas quien está detrás de los robos lo cual le parece a Cass solo evidencia circunstancial. Frankie suguiere que la mejor forma de probarlo sería introduciéndose en el apartamento de Lucas…

Carlos Salazar


Arte y espectáculo

El crítico de arte Lucas Ospina ha aclarado ante la opinión pública que el comunicado de un supuesto grupo de artistas revolucionarios protestando contra la burocracia cultural del país, contra los funcionarios que han convertido los museos en verdaderos horrores carentes de políticas definidas, funcionarios sin cultura ni conocimiento alguno, ha dicho Ospina es de su autoría y lo hizo como una parodia jocosa de ciertos lenguajes políticos. Los primero a tener en cuenta en la lectura que algunas autoridades hicieron de este comunicado es que coincidieron con algún politólogo en que éste era de la autoría del M-19.

La crítica de los museos como panteones separados de los procesos históricos ha sido analizada por importantes teóricos como Baudrillard, Hal Foster desde décadas atrás. La lapidaria conclusión del pensador conservador Daniel Bell de que hoy mientras más ignorante sea el funcionario cultural más le interesa al establecimiento, es cierta tal como se puso de presente en la llamada era Reagan cuando bajo la filistea política de que era necesario volver productivos esos museos, se despidió a los verdaderos conocedores, a los investigadores y teóricos, para colocar en su lugar a curadores ignorantes, administradores carentes de la más mínima formación intelectual, hombres de negocios.

De este modo la comercialización se impuso y le cerró las puertas a las nuevas corrientes plásticas. Fosilizados, los grandes museos son monumentos a esa burocracia. Los grandes talentos jóvenes norteamericanos han vetado estas obsoletas instituciones. En este sentido, las denuncias de Lucas Ospina, a través de “Esfera Pública”, han sido importantes ya que el problema es real y los advenedizos se han apoderado de estas instituciones donde la mediocridad campea, mientras los movimientos artísticos renovadores son acorralados o ignorados. Nada digamos de los vergonzosos roscogramas que dominan a su antojo estos círculos de poder.

En la década del 70-80 del siglo pasado hubo artistas revolucionarios que no solo propugnaron un regreso a nuestras “raíces precolombinas” sino que ya en medio de su anarquía política consideraron lógico atentar contra “el arte burgués”. Lucas Ospina trajo a cuento el valor desencadenante que tiene el humour al desnudar lo que se esconde detrás de un comunicado como el del M-19 luego del robo de la espada de Bolívar, pero debió recordar que lo que la palabra desata es imprevisible.

Ya no hay aquí presentimiento sino certeza frente a un robo anunciado y que solamente la ignorancia de los funcionarios de esa entidad cultural en cierto modo propició al ponerse de papaya frente al desafío que le hizo a un delincuente. Preguntémonos además por la originalidad de los grabados expuestos y de lo que supone presentarle al público algo que realmente no es un original. “Ya no esperamos la revolución –nos recuerda Paul Virilio- sino únicamente el accidente, el apagón que reducirá al silencio ese palabrerío insoportable”.

Negocios, espectáculos, simulacros, el llamado medio artístico no resistió la pregunta que desde el tiempo les hizo Goya.

Dario Ruiz Gómez
publicado en El Mundo


“Tuve que declarar bajo juramento”

Lucas Ospina, el profesor de arte que creó revuelo con un “comunicado” de un presunto “Comando Arte Libre 11-S” que se habría adjudicado el robo del grabado de Goya, explica por qué escribió ese texto y cómo se generó la confusión. Responsabiliza a los medios por sacar de su contexto lo que en realidad era una parodia para un portal de arte.

Lucas Ospina, profesor de arte

Foto: Federico Rios – El Espectador

“Me pareció paradójico ver aquí unos políticos inaugurando la exposición sobre los desastres de la guerra en un país como éste”.

“Sátira. Composición poética u otro escrito cuyo objeto es censurar acremente o poner en ridículo a alguien o algo. Parodia. Imitación burlesca”. (Real Academia Española de la Lengua).

Lucas Ospina, 37 años, artista y profesor de textos de arte, dibujo y cine en la Universidad de Los Andes, decidió hace una semana, una noche de viernes cuando se encontraba en un hotel en Yopal, parodiar el comunicado que el movimiento M-19 escribió en 1974 cuando uno de sus comandos se robó la espada de Bolívar.

A Ospina se le ocurrió escribir en tono burlón y con similar argumentación a la del extinto grupo guerrillero, sobre la desaparición de un grabado del pintor español Francisco de Goya, que se había esfumado de una manera absurda mientras era expuesto en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño de Bogotá, junto con 78 grabados más de la serie “Los desastres de la guerra”.

Apenas terminó su recreación literaria, Ospina envió el escrito a un portal donde son corrientes las críticas y los debates intelectuales. Horas después, el documento “firmado” por el “Comando Arte Libre 11-S” que el profesor acababa de imaginar, se convirtió en la noticia de abrir periódicos y noticieros. Según lo interpretaron los periodistas que habían encontrado el texto en el sitio [esferapública], quienes enviaban el mensaje eran los ladrones. Nadie supo muy bien cómo la ficción se transformó en un suceso.

Lo cierto es que en un abrir y cerrar de ojos Ospina se vio envuelto en un lío judicial, porque los investigadores de la Fiscalía que andaban buscando pistas de los delincuentes terminaron tras él. Agentes informáticos llegaron a revisar su computador y a mirar con lupa su bandeja de correos, y lo citaron para que se presentara ante la fiscal del caso. Para entonces ya Ospina había reaccionado y, debido a la confusión, había publicado un comunicado, pero este sí ceñido a los acontecimientos, en el que explicaba que su primer escrito era una sátira y no la realidad misma.

Por el momento Lucas ha logrado sortear las dificultades que parecían querer hundirlo: las autoridades aceptaron sus razones; los medios rectificaron la equivocación; la universidad tomó distancia de la equívoca presentación del asunto, pero también reafirmó “el pluralismo, la diversidad, el debate, la crítica, la tolerancia y el respeto por las ideas, creencias y valores de sus miembros”. Falta algo muy importante que con seguridad haría que Lucas se sintiera más tranquilo frente a las autoridades: que apareciera el grabado de Goya y que los cacos fueran puestos en prisión.

Cecilia Orozco Tascón.– ¿Cómo y por qué escribió la parodia sobre el robo del grabado de Goya?

Lucas Ospina Villalba.– [esferapública] es un foro de internet para el arte donde la parodia es habitual. Allí escribimos muchas personas que utilizamos diversas formas literarias como las sátiras, las caricaturas u otras expresiones del humor. Yo me encontraba en Yopal dictando un ciclo de conferencias cuando vi las noticias de la noche sobre el robo del Goya. Pensé que sería interesante escribir sobre ese acto para la comunidad de [esfera]. En este caso lo que hice fue crear desde la ficción, como lo haría un literato, una especie de comunicado de una organización que se llamaba “Comando Arte Libre 11- S” en el que ese grupo imaginario se adjudicaba la acción de la desaparición del grabado.

C.O.T.– Pero ¿Qué pretendía lograr cuando “reivindicó” el robo del cuadro?

L.O.V.– Quería escribir un texto estético y crítico que apuntara en muchas direcciones, no sólo en la de representar el robo. También pretendía incluir al alcalde Samuel Moreno, nieto de Rojas Pinilla, por quien se creó el movimiento M-19. Además Moreno había asistido a la inauguración de la exposición. Como deseaba darle cabida a algunas relaciones históricas, me interesaba, de un lado, el vínculo familiar del Alcalde, y del otro, el comunicado original del robo de la espada de Bolívar.

Otro punto que me llamó la atención fue el del cobro de la entrada a la exposición, pues no era consistente que la Secretaría de Cultura del Distrito, que tiene más presupuesto que el ministerio del área, cobrara tarifas de alrededor de $3.500 por los niños, y de $5.000 por los adultos. Eso no me parecía muy “Bogotá Positiva”. Por último, quería resaltar que el lugar donde están los grabados no era el apropiado para esa exposición. Goya merecía mejor galería y mejores salas.

C.O.T.– ¿Por qué no le gusta la Fundación Alzate Avendaño?

L.O.V.– No se trata de una rencilla personal, pues otras veces he valorado algunas exposiciones y actitudes que han tenido lugar en esa entidad, sino que supongo que en la selección de la fundación hubo más movidas estratégicas para posicionarla en el sector de la cultura del Distrito, que pensar en cuál era la galería correcta para la exposición de Goya.

C.O.T.– Cuando usted mandó su texto a [esferapública], ¿se identificó o usó un seudónimo?

L.O.V.– No sólo me identifiqué, sino que lo envié desde mi correo personal. También es importante que quede claro que únicamente le mandé la parodia a Jaime Iregui, moderador de [esfera].

C.O.T.– ¿Por qué le llamó la atención ese robo y no cualquier otro hecho?

L.O.V.– Porque cuando empecé a leer la noticia me dije que si alguien se hubiera inventado el hecho como sucedió, nadie lo hubiera creído: ejecutan el robo un 11 de septiembre; se llevan un grabado con el título de Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer. La exposición afectada es la de Goya dentro de la serie “Los desastres de la guerra”; en esa serie hay una parte que se llama “Disparates enfáticos”, donde Goya dibuja a los políticos de la época, como indicando que ellos tienen responsabilidades en la guerra.

Me pareció paradójico ver aquí unos políticos inaugurando la exposición sobre los desastres de la guerra en un país como éste, donde se pueden ver en la vida real las mismas escenas que pintó Goya, pero 200 años después. A la vez se roban un grabado, es decir, una imagen que está hecha para ser reproducida, razón por la cual el fetichismo por el original no es tan relevante. La noticia del robo hizo que se reprodujera el Goya en páginas y páginas de la red: la internet es ahora lo que el medio del grabado fue para la época de Goya. Todo eso me llamó muchísimo la atención.

C.O.T.– La relación entre este robo y el de la espada de Bolívar no me parece tan obvia. ¿Por qué llegó ahí?

L.O.V.– En realidad fue por la presencia protocolaria del alcalde Samuel Moreno en la inauguración. Recordé el origen del M-19 y se me ocurrió escribir una sátira política. Entonces llegué a la historia de la espada. En internet encontré fragmentos del comunicado de aquella época. Cuando leí una parte que decía “Simón Bolívar: tu espada vuelve a la vida. Adquiere un nuevo sentido”, y cuando más adelante señalaba que las paredes del museo enmohecían las obras, pensé que ese escrito tenía un poder literario muy fuerte.

Me tomé algunas licencias para incluir en el texto lo que me interesaba: las boletas de ingreso y los “delfines”, porque no sólo Samuel Moreno es uno de ellos sino también Ana María Alzate, quien es hija de Gilberto Alzate Avendaño. Esto no sería un impedimento si la institución fuera privada, pero al recibir dineros públicos se generan problemas y conflictos de responsabilidades. Y finalmente relacioné la arenga de los universitarios encapuchados —la noticia acababa de salir— cuando decían el clásico “presente, presente, presente”.

C.O.T.– ¿Por qué incluyó dos fotos en su texto?

L.O.V.– Son tomadas de la página de internet de la Alcaldía y me interesaban porque en una de ellas están todos los actores que tienen que ver con la exposición, como si fueran el elenco de una obra de teatro. La otra es la del Alcalde mirando los grabados.

C.O.T.– A la foto del Alcalde usted le hizo un montaje con el computador. Modificó la imagen de uno de los grabados de Goya y le pintó una plasta. ¿Por qué?

L.O.V.– Para no decirlo en términos bruscos, porque la Alcaldía “la embarró” al poner la exposición en un lugar donde no había seguridad y donde no se merecía estar Goya.

C.O.T.– ¿Cuánto tiempo después de publicado su texto en [esferapública] saltó a los medios?

L.O.V.– El robo se produjo el jueves 11 de septiembre. Yo envié la parodia a [esfera] el viernes 12 por la noche. Creo que la primera información en medios salió el domingo 14 pero no me enteré. El lunes en la mañana mi esposa me dijo que había oído en radio un comunicado del grupo que se había robado el grabado y que le parecía delirante. Ella no sabía que ese texto era mío porque se me había olvidado contarle.

C.O.T.– Entonces, ¿qué hizo usted?

L.O.V.– Inmediatamente le dije que yo lo había escrito. A ella le dio risa. Mi papá, quien sí lo había visto la noche anterior, me descubrió sin hablar conmigo. Después me contó que de una vez había dicho que ese comunicado tenía que ser mío. El lunes, cuando llegué a la oficina, abrí el periódico y ahí estaba la noticia. Le pregunté al moderador de [esfera], Jaime Iregui, si la Policía lo había llamado. Me dijo que no, pero como nos preocupamos, buscamos los videos que habían salido en los noticieros. En alguno de ellos encontramos al comandante operativo de la Policía de Bogotá. Él decía que la investigación no iba por ahí. Eso me alivió mucho porque pensé que la historia se caería sola y que no iba a trascender.

C.O.T.– Pero terminó declarando en la Fiscalía.

L.O.V.– Sí, porque el asunto siguió creciendo. En todo caso, desde el primer momento le dije a Jaime que si alguien lo contactaba, quedaba en total libertad de decir de dónde había salido el texto y cuál era mi nombre. Al día siguiente me contó que habían ido a verlo unos policías con dos funcionarios de delitos informáticos para solicitarle que les dejara ver su computador y la bandeja de correos. Hablé con un abogado amigo y le pedí consejo. Lo primero que me sugirió fue enviar un comunicado explicando lo que había sucedido para no interferir la investigación. Aquí es bueno aclarar que aunque el gesto artístico es lo más importante para mí, no puedo anteponer un compromiso estético a una responsabilidad legal, que es la que tiene todo ciudadano de colaborar con las autoridades.

C.O.T.– ¿Cómo se sintió rindiendo declaración ante la justicia?

L.O.V.– Me sentí tranquilo, aunque tuve que declarar bajo juramento. Me mostraron el texto y yo les expliqué que lo había elaborado como un collage: había puesto unas frases, y otras las había copiado del comunicado original del M-19. Lo que me interesaba era aclarar la dimensión de parodia que tenía. Inclusive la fiscal usó, en algún momento, una palabra bastante acertada para describir el escrito: “alegoría”.

C.O.T.– ¿Cree que corrió un peligro que nunca calculó?

L.O.V.– Lo que puedo afirmar es que nunca pensé que ese texto fuera a volverse una noticia de esa magnitud. Realmente, eso me sorprendió.

C.O.T.– Y ¿cuál es la explicación para que su escrito haya saltado a los medios? ¿Faltó rigor?

L.O.V.– Como lo he dicho, sacaron mi escrito de su contexto y al hacerlo le modificaron el sentido original. Si hubieran dicho que salió de una página de internet sobre arte donde el recurso de la parodia es usual, esa información no habría tenido tal impacto o tal vez no habría tenido méritos para ser noticia.

C.O.T.– Pese a todo, ¿es consciente de que el hecho de usar expresiones como el “11- S” podrían haberlo puesto en graves problemas jurídicos por el temor al terrorismo?

L.O.V.– Mi crítica artística siempre parte del lenguaje. A mí me interesa la lectura que pueda tener una frase y los caracteres propios de la escritura. Me interesa también el 11 de septiembre, pero no sólo por las Torres Gemelas, sino porque en una fecha similar ocurrió el golpe contra Allende. Entonces para mí trasciende el significado que se le da en la actualidad.

C.O.T.– Pero no puede desconocer la realidad política porque puede meterse en problemas.

L.O.V.– Partamos de la base, como lo he sostenido, de que la parodia fue descontextualizada y que eso se soluciona, no dejando de escribir algunas expresiones o autocensurándose sino con un periodismo más responsable. El arte es una forma de conocimiento, pero las representaciones estéticas no deben tener una relevancia desmesurada e inequívoca en el ámbito informativo. Es como si usted hiciera responsables por lo que escriben a Tola y Maruja. Ellas revelan muchísimo con sus ambigüedades. A veces, más de lo que pueden decir los periodistas. Pero ¿usted las ha visto alguna vez retractándose?

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El Espectador

http://elespectador.com/impreso/cuadernilloa/entrevista-de-cecilia-orozco/articuloimpreso-tuve-declarar-bajo-juramento?page=0,0


“¿podría alguien por favor pensar en los niños?”

La niñez, concepto relativamente nuevo en la sociedad, tiene una infinidad de usos. Se lucha y jura en su nombre, y se dice expresar un especial cuidado y atención por ella –por ejemplo los derechos de los niños-. La consigna clara que puede ejemplificar esto es: “los niños son el futuro de x país”. Este concepto es usado también para sacar provecho de situaciones, valiéndose del hecho de que los niños no son capaces de hacer cumplir sus propios derechos. El futuro es usado entonces como excusa para atacar, exponiendo la niñez a la compasión con frases como: “¿Podría alguien por favor pensar en los niños?”, que se acentúan más en casos relativos a la moral. – ¿matrimonios entre personas de un mismo sexo? ¿Aborto? ¿Eutanasia? ¿Manifestaciones de homosexuales? “¿Podría alguien por favor pensar en los niños?”.La niñez se tergiversa según los propósitos de algunos, que parecerían desconocer la complejidad del concepto.
En un caso reciente, una carta de un profesor de una universidad fue descontextualizada por cierto medio de comunicación, creando así una serie de malentendidos. Algunos de estos buscan alimentar el morbo y la cizaña en foros virtuales, tal como el caso de Eltiempo.com que plantea la siguiente pregunta: ¿Incurrió en un delito el profesor al haberse atribuido robo del Goya? Las repuestas evidencian la falta de atención (y de interés) de los lectores de la publicación (impresa y digital), que debaten y concluyen con afán sobre el caso. Algunos participantes llenos de bondad usaron la figura del estudiante para sacar provecho y poder cometer su insulto: ¿pobres estudiantes, que se puede esperar que les enseñe un profesor así? Del mismo modo se ejemplifica la figura del padre preocupado que debe pagar una “millonada” para que “profesores así” les enseñen a sus hijos. Se observa entonces que la mayoría de los argumentos se basan en que el personaje es profesor de una universidad reconocida.

Ahora bien, en la calidad de estudiante del docente quiero hacer un comentario. Creo que el estudiante no se debe usar con fines tajantes, como pedir una expulsión o “castigo” de una institución (por más ridícula que suene, como: “¿qué se les está enseñando a los estudiantes? ¡Que renuncie o echen al pseudo-profesor!”), o para pensar que el estudiante es un ente plano que sólo hace lo que el profesor le dice (¡pobres los estudiantes! ¿Qué estarán aprendiendo?).
Este tipo de consignas sobre el estudiante y el docente refleja más la calidad del lector que la calidad del profesor, por consiguiente las preguntas que tanto se plantean: ¿Qué está enseñando el profesor? ¿Qué están aprendiendo los estudiantes? se deberían replantear con miras al lector: ¿que está leyendo? ¿Desde donde está leyendo? Tener compasión por el estudiante, tratarlo como un tonto tal como algunos buscan tratar al profesor, es usarlo para reclamar y “pedir justicia” bajo ciertos intereses. Se tergiversan los hechos, se descontextualiza un texto y se usa al estudiante como herramienta de crítica (o en este caso de insulto).
A los bondadosos que tanto se preocupan por los estudiantes del profesor y que piden “que se haga justicia” les sugiero que lean mejor y que no lancen conclusiones tan apresuradas. Como estudiante creo no hay nada más grato en el proceso de aprendizaje cuando se topa con un docente que incentiva la conversación, que denota un interés por lo que enseña y cómo lo enseña. El docente que tanto se critica incentiva lo anterior; quizás sea pertinente revisar el uso categórico que se les dio a las figuras del estudiante y del profesor en todo este debate.

Andrés Pardo


Responsabilidad de los blogs

El pasado 11 de septiembre desapareció un grabado del maestro Goya de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño de Bogotá. Mientras las autoridades realizaban sus primeras pesquisas, se hizo público un comunicado firmado por el Movimiento 11-S, que, en términos similares a los usados por la guerrilla, se adjudicaba el robo. Cuatro días después, un profesor universitario confesó ser el autor y calificó el texto como una ‘parodia crítica’. Este hecho prende las alarmas sobre la impunidad que fomentan los blogs y sobre el cuidado que deben tener portales de Internet a la hora de publicar información.

La ‘parodia’ desvió la investigación del robo, amparada en el silencio del profesor. La Fiscalía lo llamó a rendir testimonio por atribuirse un robo y manipular información. Poco valor tendrá la intención ‘paródica’ con supuestos fines artísticos ante la nefasta posibilidad de una pérdida definitiva del grabado del maestro español.

Arguye el profesor que nunca ocultó su identidad, pues al blog llegó el texto desde su correo personal y fueron los medios quienes asumieron la veracidad del mismo. Su nombre, sin embargo, no aparece en el documento publicado en este blog, tan medio masivo de comunicación como este diario. El hecho de estar en Internet no le quita la mínima responsabilidad social por su contenido e intención. No hay patente de corso para la generación de información malintencionada, sesgada o violenta en la red.

El flujo anárquico de información en los millones de sitios de Internet es tanto fuente de un acceso más democrático como una peligrosa masificación de mentiras, calumnias, mensajes de odio y, como en el caso del comunicado, bromas orientadas a generar confusión. Arroparse bajo el manto del “arte” no le quita gravedad al asunto.

Por mucho menos -bromear con que llevaba una bomba en su equipaje-, a una mujer la bajaron de un avión y un cibernauta de E.U. terminó en la carcel por difundir la falsa noticia de que miles de compotas Gerber estaban envenenadas. La noticia de la ‘parodia’ del profesor fue todo, menos divertida.

Las autoridades decidirán si el caso del profesor amerita una amonestación. Por lo pronto, el repudio público es evidente. Esperemos que se recupere el grabado y que su título, Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer, no se convierta en una vergonzosa realidad, avalada por un portal de Internet.

editorial@eltiempo.com.co

Comentarios a este editorial en la sección de comentarios de El Tiempo:

10. Por: Sinsin – Vie 19 sep 2008 07:25 pm.
“el flujo anárquico de información en los millones de sitios de internet es tanto fuente de un acceso más democrático como una peligrosa masificación de mentiras, calumnias, mensajes de odio y, como en el caso del comunicado, bromas orientadas a generar confusión…. .” ese flujo anárquico es el que permite conocer las cosas que los medios callan. por eso es importante. el resto es saber leer. y eso si es muy escaso.

9. Por: emmaflood – Vie 19 sep 2008 04:27 pm.
El tiempo debería cuidar más la calidad de los blogs que aloja en eltiempo.com. hay un verdadero pasquín en que el dueño del blog maltrata a los comentaristas usando diferentes nicks

8.1 Respuesta a monareta. Por: MHA84 – VIE 19 SEP 2008 04:44 PM
Vuelve y juega, como hay que hacer para que entiendan que el profesor no escribiò un comunicado, fuè un periodista irresponsable el que lo volviò comunicado que es muy diferente. si el periodista irresponsable no hubiese hecho eso, solamente las personas que visitan habitualmente el blog, que seguramente no son muchas, habrìan visto el comentario (no comunicado, menos artìculo), se habrìan reido viendo la cara de tonto del alcalde mirando el “grabado” y allì para todo. o me va a decir que ademàs de la pàgina del tiempo usted visita la pàgina de esferapùblica y comenta todos los dìas?, yo no creo, de hecho pàsese por el blog y aparte de la noticia del robo del grabado, que es donde està el comentario (no comunicado), la mayorìa de los artìculos no tienen comentarios, lo que sin duda indica pocas visitas.

8. Por: monareta – Vie 19 sep 2008 04:00 pm.
Los que defienden al profesor deberían preguntarse por qué se demoró cuatro días para aclarar la situación después de que medios y autoridades habían desviado su investigación por la bromita el punto no es si los medios creyeron o no, el problema es que él nunca aclaró que era un error, no firma el comunicado, nada, con una actitud de artista incomprendido y demasiado avanzado para su época. estará goya revolcándose en su tumba porque sus grabados hayan ido a parar a un país donde no podemos apreciar una exposición de arte sin meterle sarcasmo, comunicados reencauchados del m-19 y obstrucción a una investigación. sin mencionar, claro, el robo, que es ya común denominador dentro de nuestro pueblo querido.

7. Por: sagas21 – Vie 19 sep 2008 01:45 pm.
El agua sucia es para los otros, “nosotros” la llamada prensa seria, no tenemos la culpa de nada, ¿ acaso fuimos nosotros quienes chiviaron, sin confirmar, el post del profesor? . otro detalle que me sorprende, cómo es eso del flujo anárquico de la información,eso a que viene? que está pidiendo ustéd señor editor, que toda la información se desarrolle bajo la mirada atenta de…de quien? del gobierno? si a decir mentiras, desinformar y confundir vamos, el tiempo se llevaría un premio.tambien el premio a la mala ortografía.

6. Por: MHA84 – Vie 19 sep 2008 01:18 pm.
Definitivamente los periodistas se tratan con la misma cobija. el que la embarrò fue el tonto de noticias uno que seguramente se puso a buscar en google informaciòn sobre el robo y tomò el comentario del blog, ojo porque nunca hubo una publicaciòn como tal sino, un comentario a la noticia del robo del grabado que estaba publicada en el blog. por si no lo recuerdan fuè el periodista el que se presento a la gaa con el “comunicado” y lo hizo pasar como tal. decir que el blog es un medio tan masivo com el tiempo es una tonterìa completa, pues el blog es un medio muy especializado, que por mucho tendrà el 0.5% de las visitas que tiene el tiempo. muestra mucha falta de sentido comùn pensar que alguien va a publicar un comunicado a la opiniòn pùblica en un blog con tan poco tràfico como esfera pùblica, eso serìa tan tonto como poner un parqueadero en la parte alta del cerro de monserrate.
Postdata por: MHA84 – VIE 19 SEP 2008 01:22 PM
Por si las moscas aclaro que este comentario no es una amenaza de muerte, una prueba de supervivencia, ni un comunicado de algùn grupo atribuyèndose alguno de los siguientes hechos: robo de obras de arte (incluye grabados y espadas), explosiòn de petardos en algùn lugar del paìs, secuestro de alguna persona.

5. Por: Anticorrupto – Vie 19 sep 2008 09:45 am.
Ese profesor es un tarado… ojala le metan varios años de carcel para que le haga bromas a la moza en la modelo a ver si le gusta…. que poco inteligentes que son los “intelectuales” en colombia.

4. Por: mmbernale – Vie 19 sep 2008 09:45 am.
La culpa es enteramente de los investigadores y periodistas incompetentes que se tomaron en serio lo publicado en “esfera pública”. no se detienen a pensar en sus fuentes de información. haber hecho eso equivale a iniciar una investigación basado en los “hechos” mostrados en the onion (o, en un equivalente colombiano: quack el noticero).

3. Por: elincognito – Vie 19 sep 2008 03:31 am.
Toda la responsabilidad corresponde al periodico que por estar buscando chivas y chismes nunca da versiones verificadas por varias fuenters haciendo trizas del clima politico y judicial del pais. si amerita sanciones para el profesor tambien amerita sanciones para los periodistas y editores que decidieron publicar algo sin siquiera buscar la fuente. deberia darles verguenza tratar de justificar su falta de profesionalismos con esta editorial!

2. Por: escandalox – Vie 19 sep 2008 02:36 am.
Me parece absurda esta editorial. y entonces qué, también hay que modificar las letras de las canciones y la literatura para que no digan “mentiras”? todo debe ser medido en terminos de verdad? … en ese sentido ni el tiempo pasaria la prueba.

1. Por: lectordeeltiempo – Jue 18 sep 2008 07:07 pm.
¡manipular información debería ser un delito!