el síndrome saltimbanqui en las artes visuales

Hace unos meses elaboré una hipótesis sobre las difíciles relaciones que entablan los espacios de arte autónomos y las instituciones del Estado. Estos últimos, en la medida cuyo trabajo consiste en la producción de desmovilización y desmantelamiento de las iniciativas microlocales, consideran que todo espacio independiente que se resiste a su autoritarismo blando no merece existir. En tal caso, montan concursos para fondos destinados a demoler las autonomías, poniendo condiciones de gestión que terminan por desnaturalizar los proyectos. Al final, los espacios independientes deben plegarse ante la extorsión diluida que los reguladores de intensidad social ejercen como parte significativa de su labor. En tal caso, los agentes del sector cultura se definen por la premura y diligencia manifestada ante las peticiones formales de pliegue.

Lo político está en el pliegue, afirmaba Dittborn; pero lo hacía en relación a sus aeropostales. Lo político está en el pliegue, estoy de acuerdo, pero en relación a la cultura de la subordinación representativa.

En una ocasión, una alta autoridad del sector cultura me llamó severamente la atención por mi ausencia de inteligencia emocional para tratar con los aparatos del Estado. Es decir, nunca entendí que había que plegarse ante los deseos de unas jefaturas cuya consigna es aplicar unos planes, en cuya formulación la arbitrariedad y desconocimiento de campo son de antología. ¡Que duda cabe! La desinteligencia respecto de esa emocionalidad es la única garantía que se puede tener para sobrevivir en el trato con ese rango de sub-autoridades.

Este fenómeno ocurre, por ejemplo, con los consejos regionales de cultura. Estoy hablando de Chile. Su existencia resulta, a todas luces, ceremonial. En definitiva, su objetivo es reproducir el rito de una participación ciudadana en la que la pertenencia a comisiones debiera ser entendida como un privilegio patronal. En más de algún lugar, el modelo de trabajo del sector pareciera haber importado un modelo de gestión hacendal, donde el maltrato laboral corresponde al ejercido por el síndrome del capataz. En otro lugar, ya he sostenido que el triunfo de Pinochet se verifica en la re-oligarquización de la sociedad chilena. En el sector cultura esta sobredeterminación se manifiesta de un modo curioso, según el carácter de industria o de no-industria del sub-sector.

Veamos: en el sub-sector de las industrias culturales –cine, libro y espectáculo- son los propios funcionarios del Estado los que promueven inicialmente la apertura de mercados generados para la obtención de las ganancias de los privados, mientras que en el sub-sector de las no-industrias –artes visuales- son los privados quienes convierten directamente su gusto en política pública. Entonces, tenemos que en el primer sub-sector, se impone la lógica del empresariado audiovisual y editorial, mientras que para el segundo sub-sector se emplea el recurso del dominio simbólico hacendal (patronal). Esto último resulta decisivo para comprender cómo en este sub-sector, el ente de cultura opera como un gran programador y organizador de eventos destinados a producir un tipo de visibilidad en el que se produce a sabiendas la confusión entre espectáculo y arte público, alcanzando a cabalidad el propósito buscado en cuanto a consolidar el adelgazamiento de la noción de participación ciudadana.

En todo gran proyecto de artes visuales, los funcionarios de cultura saben que el primer objetivo de su gestión consiste en rebajar su alcance mediante la “saltimbanquización” o “pequeña-gigantización” de sus prácticas. En verdad, esta ha sido la única política exitosa. De ahí la extrema dificultad para mantener micropoliticas de afirmación de las autonomías, en un contexto en que la disolución de la densidad se sostiene por la obsecuencia y defección de la mayoría de los agentes del espacio artístico.


Justo Pastor Mellado


Hart Crane, una discusión

“Uno de los ejemplares contemporáneos más inteligentes en la tradición de la ‘defensa de la poesía’, en la que los poetas han intentado explicar a las mentes prosáicas el valor del lenguaje poético.” R. Rosenbaum.

Entrevista publicada en Le Courrier du Centre International d’Études Poétiques -Numéro 181, janvier-mars 1989. Una respuesta de Hart Crane a Harriet Monroe, editora de Poetry magazine (# 29-30, 1926-1927).

Traducción: mauricio cruz
http://testaferro.blogspot.com/2008_10_06_archive.html


la casa el arte la ciudad

La casa dentro de la casa
Hace poco finalizó la exposición Reactivate!! Espacios remodelados e intervenciones mínimas.
Las diferentes intervenciones reabren dimensiones reflexivas sobre el arte y lo urbano abordadas desde hace décadas, y evidencian un campo expandido no agotado desde imperativos donde la “novedad” -una búsqueda tan moderna- se impone muchas veces a la calidad de las obras o a los aportes conceptuales e investigativos de una curaduria. Entonces, Reactivate!! es un ahondamiento, no un fulgor que enfatiza la invención.
Las relaciones contextuales, atraviesan las relaciones entre arte, arquitectura y urbanismo, y aunque el texto se queda en la descripción de una noticia, da cuenta de cómo el construir, situar, intervenir y transformar, son acontecimeintos que día a día erigen las ciudades.

gloria posada

Mucho con casi nada
Reactivate!! Espacios remodelados e intervenciones mínimas
Comisarios: F. Ferguson y P. Ballesteros. EACC. Prim, s/n. Castellón. Hasta el 31 de agosto.

FNP Architekten: ‘S(ch)austall’, Ramsen, Alemania.

La exposición Reactivate que acaba de inaugurarse en el Espai d’art Contemporani de Castellón nace con la idea de reflexionar sobre las relaciones entre la arquitectura, el urbanismo y el arte contemporáneo, en palabras de la directora del centro, Lorenza Barboni. Llega desde el Swiss Architecture Museum de Basilea, está comisariada por Francesca Ferguson y nos muestra una serie de intervenciones arquitectónicas en espacios públicos ya existentes. La exposición vendrá acompañada de numerosos talleres y conferencias y finalizará a finales de agosto.

Se estructura en dos grandes apartados. En el segundo espacio del museo se nos muestra el primero de ellos: “Espacios desordenados / Espacios encontrados”. Mediante material gráfico colocado en las enormes paredes blancas del museo y una gran “mesa” central formada por apilamientos de palés de alturas variables que sirve de soporte al material de apoyo (maquetas, video proyecciones, etc.) encontramos propuestas que desde Zurich, Londres, Darmstadt o Viena nos muestran ejemplos construidos, y ese es su gran valor, de intervenciones en lugares públicos que son transformados, remodelados y adaptados a nuevos usos.

Pipilotti. Rist & Carlos Martínez: StadtloungerDestacaría dos, por su elegancia y sencillez. Por hacer mucho con casi nada. Lo que muchos llaman minimalismo y que en verdad no es más que la combinación clave de las ideas claras con los recursos limitados: la sutil intervención paisajística que David Hiepler y Fritz Brunier realizan en patios abandonados, espacios entre edificios y rincones perdidos de la ciudad de Berlín, creando pequeños jardines temporales y utilizando sólo los materiales más sencillos, como tablones de madera recortados en algunos puntos para permitir el paso de los árboles y recortar láminas de agua. Una imagen que recuerda, de manera invertida, al magnífico pabellón nórdico que Sverre Fehn construyera en la Bienal de Venecia de 1962.

La segunda es una casa dentro de una casa. O para ser más preciso, una casa dentro de las ruinas de otra casa. El juego de las muñecas rusas, una vez más sin adornos, que realiza el estudio FNP Architekten de Stuttgart: una casa de madera se introduce dentro de otra en ruinas, haciendo que coincidan los huecos de ambas, sin tocarse las estructuras. ¡Chapó!

En el espacio de acceso del museo se sitúa la otra gran parte de la exposición, la más rica espacialmente, la más intensa, denominada “urbanismo instantáneo” y que recoge las huellas de las teorías de la internacional situacionista en la arquitectura y el urbanismo contemporáneos, es decir “crear situaciones, construir situaciones”. La instalación se inspira en los fantásticos dibujos de estructuras suspendidas que el arquitecto húngaro Yona Friedman, autor en 1956 del manifiesto La arquitectura móvil, realizara en los años sesenta sobre terrenos inedificables, superficies de agua o marismas.

Impresas en unas telas blancas casi transparentes, las frases-manifiesto de personajes como Hans Hollein, Cedric Price, Ron Herron, Kenzo Tange, Peter Cook y compañía se entreveran con las siluetas de las personas y el resto del contenido de la exposición. Caminar entre estos paneles-telas es una delicia para nuestros ojos, por la multitud de relaciones que se crean y la luminosidad del espacio del recinto.

Junto a ellas y suspendidas de cuerdas y apoyadas en estructuras provisionales, una serie de volúmenes blancos parecen flotar a diferentes alturas y en diferentes posiciones. En cada uno de ellos, agrupados bajo el epígrafe de una palabra (deportización, alineación, nomadismo, acción, atmósferas, etc.), se van distribuyendo los diferentes proyectos de arquitectura efímera, de experiencias urbanas, de investigaciones o performances, que se intenta sean capaces de transformar, al menos momentáneamente, el ámbito urbano en el que se insertan, y de hacer una crítica, a la vez que aportar ideas nuevas sobre cómo afrontar la ordenación de los espacios urbanos de nuestras ciudades.

Destacaría de nuevo dos intervenciones, por su sencillez y elegancia. Por hacer mucho con casi nada: Florentijn Hofman encontró un edificio anónimo, destinado a ser demolido, un edificio que nadie miraba y nadie quería. Se acordó pintarlo por entero de azul, hasta que se decidiera su futuro. Se convirtió en el edificio más fotografiado de todo Rótterdam.

La segunda, también usando el color, pero esta vez en el suelo, y en vez de azul, rojo. Pipilotti Rist y Carlos Martínez crean una alfombra de poliuretano rojo de varios cientos de metros cuadrados que se extiende en un trozo de St. Gallen. Cubre todo: aceras, coches, fuentes, bancos. Se convierte la ciudad en un gran salón de estar público, que se amuebla con árboles y se ilumina con grandes farolas. Son tan sólo dos ejemplos preciosos de cómo podemos transformar nuestras ciudades si introducimos buenas ideas con un poco de color.

Raúl DEL VALLE
http://www.elcultural.es/HTML/20080529/arte/arte23275.asp


Rob Riemen: “Nos hemos vuelto antipolíticos”

Una infraestructura cultural colapsada, la calidad de la información en los medios y la figura de los intelectuales, son algunos de los puntos que el pensador aborda en la siguiente entrevista Alicia Quiñones.

El diálogo, la conversación “en el sentido más profundo del término”, es lo que Rob Riemen (Holanda, 1962), fundador del Nexus Instituut, utiliza como uno de los elementos principales en Nobleza de espíritu —título prologado por George Steiner y que esta semana presentó en México junto a Enrique Krauze— para invitarnos a comprender, rescatar el pensamiento libre, independiente, “un pensamiento en busca de la sabiduría, la belleza y la verdad”.

El poder, el mundo ordinario alejado del económico, del tecnológico, del político; los medios de comunicación y la calidad de su información, la actitud de los intelectuales, las mentiras, la educación, pero, sobre todo, la barbarie ante el olvido de la nobleza de espíritu, son algunas ideas que Riemen ha venido trabajando desde que comenzó su libro. Ideas olvidadas pero importantes, como él mismo dice, son las que desarrolla en tres ensayos en los que revela, además, sus encuentros con Elisabeth Mann Borgese y la amistad literaria con el padre de ésta, Thomas Mann: sus postulados sobre el ser humano, su aprendizaje de Goethe, su vida intelectual y el trasfondo del nazismo y la guerra; y en los que también aborda el pensamiento de filósofos como uno de los puntos de partida para reflexionar sobre el poder, la violencia, “averiguar qué fue lo que pasó con la nobleza de espíritu”, como lo comenta en esta entrevista.

La verdad de los intelectuales

Los intelectuales tienen una obligación: tratar de descubrir lo mejor de las cosas, aquello que tiene verdaderamente significado.

Ser intelectual representa un compromiso con la verdad. Una persona de fe sabe cuál es la verdad, su verdad. Pero un intelectual está en una posición diferente, él se encuentra en la continua búsqueda de la verdad, no la tiene, y si la cree tener no lo dice. Lo único que puede hacer, como lo estamos haciendo ahora, es tener una conversación, porque la gente tiene diferentes puntos de vista.

¿Qué pasaría si nos encontráramos en una sociedad en la que ya no tuviéramos más ideas sobre lo que es bueno o es mejor? Nos convertiríamos en una sociedad vacía, sin ningún significado.

Como intelectual no eres poderoso, no eres millonario, no eres una celebridad. Lo que mi esposa Kirsten Walgreen y yo hemos hecho a través del Nexus Instituut, con amigos de diferentes partes del mundo —y esto también lo hacen los periódicos de calidad—, es crear espacios donde los intelectuales se reúnan para sostener conversaciones y continuar con el debate de las ideas.

Camus tiene razón cuando se queja de que sólo hay polémicas e insultos, y eso no funciona.

Desafortunadamente, la vida de los intelectuales se ha convertido en una especie de iglesia, en la que ciertos grupos lanzan un evangelio con el que si no estás de acuerdo, entonces no formas parte de ellos.

Mentiras

Lo que hago en Nobleza de espíritu es frecuentar ideas que se han olvidado; ideas relevantes en nuestro tiempo y esenciales para las generaciones futuras. Creo que a mucha gente, a muchos estudiantes, los ha traicionado no sólo su mundo académico, sino la sociedad en general.

Una de las grandes mentiras que se nos han dicho, que se nos han hecho creer, es que todo lo que hagamos en la vida siempre debe ser útil. El conocimiento, el que sea que adquieras, dicen, debe ser un conocimiento útil. Esto es una gran mentira, porque antes habría que preguntarse: ¿qué es útil? Útil es ganar cierta sabiduría, y es aprender y practicar el arte de preguntar las preguntas correctas.

La cultura no es nada más que el arte de encontrar las respuestas. Qué tiene significado y qué no lo tiene.

Todas las mañanas, cuando te despiertas, cuando te miras al espejo, debes preguntarte: ¿qué es lo que estoy haciendo con mi vida?, ¿qué es lo que creo importante?, ¿por qué hago las cosas que estoy haciendo?, ¿debería encontrar un trabajo?, ¿debería continuar con mi relación?, etcétera, porque si no lo piensas, entonces la vida no tiene significado. Es imposible vivir así.

Volviendo al conocimiento, sólo tienes uno ya sea económico, tecnológico, etcétera, pero eso nunca responderá tus más grandes preguntas. Sólo la cultura nos puede ayudar a encontrar nuestras propias respuestas, a encontrar lo que es importante, lo que es valioso.

Thomas Mann dice que hay que vivir una vida con significado. Por eso es importante elegir un modelo; si quieres ser un gran deportista, mira a uno grande. La educación se basa, esencialmente, en elegir un modelo.

Lo que yo obtuve de Mann, él lo obtuvo de Goethe. Ése es el proceso del crecimiento. Cuando te desarrollas escoges tus modelos, con quién identificarte. De una manera elemental, pueden ser tu mamá o tu papá, aunque si eres sabio tratarás de crecer más que ellos. El primero que yo conocí, siendo adolescente, fue a Mann. Y algo me quedó muy claro: lo que Thomas Mann hacía como escritor, Sócrates lo hizo como filósofo.

Lo que he tratado de hacer es presentar mis modelos de cómo es posible la vida. No tengo interés en escribir millones de libros académicos; no quiero despreciar estos libros ni minimizarlos, pero me interesa presentarlos de la manera en que yo los leo, de forma que para los lectores sea posible conectarse con ellos; yo espero que mi Sócrates, mi Leone Ginsburg o mi Thomas Mann sean figuras que se puedan vivir. La idea es que la lectura sea parte de una conversación.

“Ser culto significa cortesía y respeto”

En sus conversaciones con Eckermann, Goethe dijo: la esencia de vivir una vida civilizada es tener respeto, primero que nada, a lo divino, a los poderes, a lo que nos hace cuestionarnos cosas; y tener respeto por la tierra y por los seres humanos, porque sólo a través de estas tres formas de respeto obtendremos, por consecuencia, respeto hacia nosotros mismos. Ésta es una idea brillante con la que Goethe nos hace ver en qué consiste el respeto propio. Tú puedes tener respeto por ti mismo sólo si tienes respeto por lo que está arriba, lo divino, por lo que está a tu alrededor y por los seres humanos. Esto es totalmente opuesto a la cultura egotista y material en la que vivimos, en la que todo es yo, yo, yo.

Es una cultura narcisista, y el asunto es que en una cultura así nunca podrás tener una conversación correcta o completa, porque sólo hablas de ti. Al final pierdes los “términos” de la civilización.

La calidad de los medios

Los escritores, pensadores e intelectuales tienen la obligación de escribir sus ideas de una manera en que la gente las entienda (me atrevo a decir que todo el mundo puede comprender mi libro).

En tanto, los medios de comunicación tienen la responsabilidad de indicar a los lectores que miren, que lean trabajos importantes.

Pero de nuevo estamos aquí tratando con una mentira. La mentira es que, muy a menudo, en el mundo de los medios, quien está al frente de ellos piensa: “Como yo soy estúpido, mis lectores también son estúpidos”. Y eso no es cierto. Quizá no la mayoría, pero una gran cantidad de gente busca calidad; a esas personas, los medios deberían decirle: “Oye, aquí hay algo que puede ser interesante”.

En Estados Unidos se publicó recientemente un libro mío; después de meses de lucha para darlo a conocer, la respuesta ha sido muy pobre. Por eso, cuando comenté a mis amigos de Estados Unidos que vendría a México, y les dije del interés de los medios hacia mi libro, su respuesta fue: en México todavía hay amor por la cultura.

La política del espíritu

Thomas Mann descubrió dos cosas relevantes para nuestro tiempo. Él dice que si nuestra realidad se reduce a la política, sólo tenemos dos posibilidades: estamos a la izquierda o a la derecha, somos progresistas o conservadores, pero cuando hablamos de amor, belleza, de la vida misma, no somos de derecha o de izquierda. Muchos de los problemas de la política no son de esa índole, van más allá de posiciones ideológicas.

Necesitamos acercarnos a la democracia. Una buena democracia requiere mentes críticas, por eso el intelectual —que también puede ser un periodista— debe ser crítico, ésa es su función: ser crítico con lo que está sucediendo. Y crítico en el sentido original de la palabra: el que es capaz de hacer distinciones.

Algo bueno de mi generación, y de las generaciones más jóvenes, es que somos mucho menos dogmáticos. Las generaciones anteriores todavía piensan que sólo pueden ser amigos de quienes, en términos de política, comparten las mismas ideas. El riesgo es que nosotros —mi generación y las siguientes— nos hemos vuelto antipolíticos, y eso ha hecho que mucha gente no lea los periódicos.

Es estúpido y peligroso no leer los periódicos; debemos saber lo que está sucediendo. Si nosotros leemos o pensamos de manera excluyente: “Yo sólo veo o leo política”, o por otra parte: “A mí no me importa”, estamos equivocados.

Intelectuales vs mundo ordinario

Existe un gran problema en nuestra sociedad: ciertos mundos se están separando completamente. El mundo político se está separando del mundo intelectual y del mundo ordinario; el mundo intelectual, del mundo económico, del tecnológico, y así sucesivamente. El problema no es sólo ver a los intelectuales en oposición al mundo ordinario, sino que nos enfrentamos al problema de que estos mundos se vuelvan a juntar. Esto tiene que ver con lo que dije anteriormente: hay gente que no se quiere enterar para nada de política ni de otros temas.

Para esto existen dos cosas muy importantes: una es la educación y otra el papel de los medios. En la secundaria o la preparatoria, más que enseñarle a los jóvenes destrezas para una cierta profesión, se les debería dar más cultura.

La vida intelectual tiene la posibilidad de seguir conectada con el resto de lo que sucede, pero la gente debe tener responsabilidad, cierto interés intelectual o político, y todo esto debe coincidir en el mundo de los medios.

Los medios deben tener más interés por educar a la gente, y en ser los transmisores del mundo de las ideas y de la sociedad, si no lo hacemos de esta manera, corremos el riesgo del populismo.

En una conferencia que organizamos en el Nexus Instituut, Mario Vargas Llosa sostuvo un debate con un político —no mencionaré su nombre—, quien afirmó que los políticos deberían reconectarnos con la gente y que deberíamos ser populistas. Vargas Llosa le dijo: “Yo vengo de Latinoamérica, yo sé del populismo y destruyó todo: nuestra economía, nuestra democracia, estructura política, todo”, a lo que el político respondió: “Sí, pero yo sólo hablo de poquito populismo”.

“Déjame decirte que ser un poquito populista es lo mismo que estar un poquito embarazado, esto no es posible”, le contestó el escritor.

Si queremos evitar esta falsa conexión entre la política y la gente, que es muy peligrosa, deberíamos volver a la idea original de la democracia. Y esta idea original implica la democracia social, que significa instruir a la gente; hacer que la cultura sea accesible a todo el mundo. Y esto se logra a través de la educación, a través de la calidad de la información en los medios.

Estamos en un tiempo en el que cada vez tenemos menos estos elementos. La educación ya no está enfocada en el bien para la gente, la infraestructura cultural se está colapsando, sólo las personas muy ricas tienen acceso a ella, y la calidad de los medios o de los periódicos se concentra, básicamente, en lo que el público quiere, lo cual es una estupidez.

Si seguimos creyendo que el más alto criterio en un medio de comunicación es “lo que la gente quiere”, lo primero que se pierde es calidad. Entonces, ¿cuánta cultura estamos generando, cultivando en nuestra sociedad? Muchas veces sólo es la calidad de las cosas materiales.

El gran crimen de nuestro siglo es que le hemos quitado la cultura a la gente; eso fue justo lo que pasó con el fascismo y el comunismo. Es horrible ver que también está pasando con el capitalismo. Si le quitas a la gente el mundo de la cultura, será mucho más difícil para ella expresarse, mucho más difícil comunicar las cosas que verdadera y realmente son importantes en la vida. Si tú quieres expresar amor por alguien necesitas cultura, y si quieres entender algo o mucho o todo, acerca de la vida y la sociedad, necesitamos cultura, y si quitas esto, entonces los charlatanes y los maleantes van a tomar los espacios.

En el Nexus Instituut la idea es contribuir a nuestro renacimiento, el de la educación verdadera y liberal. Los intelectuales no deben ser monarcas. Pero una sociedad que ignore el ennoblecimiento del espíritu, una sociedad que no cultive las grandes ideas humanas, acabará una vez más en la violencia y en la autodestrucción.

Fundado en 1994 por Rob Riemen y su esposa Kirsten Walgreen, el Nexus Instituut reúne más de 600 colaboradores, entre los que se encuentran Zigmunt Bauhman, George Steiner, Roberto Calasso, Natalia Gingzburg y Milan Kundera. La fundación fue precedida por una publicación que apareció en Holanda en 1991, con el apoyo de Steiner y Johan Polak.

La institución se encarga, esencialmente, de organizar conferencias a nivel internacional sobre casi cualquier tema: la muerte, la política, Europa, el terrorismo, etcétera, y sobre ella nos hablan sus fundadores.

Kirsten Walgreen (KW): Nuestra idea inicial, con la publicación que teníamos, era dar a conocer ensayos sobre temas culturales y filosóficos —algo que no existía en ese momento en Holanda—, pero una revista es muy “pequeña”, no puedes vivir de eso, así que en 1994 Rob decidió crear el Instituto, y entonces comencé a ayudarlo.

Rob Riemen (RR): Tenía la idea del Instituto y nada de experiencia, nada de dinero y no sabía cómo hacerlo. Recuerdo que llegué a la universidad donde estudié y les dije: “Tienen un problema. El problema es que quieren ser una universidad pero no lo son y yo los puedo ayudar a crear una imagen para que el resto del mundo piense que ustedes son una gran universidad”. ¿Cómo? Organizando conferencias internacionalmente. “No te creemos, pero si nos pruebas que estás en lo correcto te daremos algo de dinero por cinco años”, me dijeron, y así comenzamos.

KW: Rob vive una vida para el Nexus, vive su vida de grandes ideas. Mi papel en el Instituto es hacer que todo funcione. Me aseguro de que su gran idea sobre una conferencia se convierta en una conferencia con audiencias desde mil hasta dos mil personas.

RR: Hoy tenemos aproximadamente 600 intelectuales alrededor del mundo que colaboran con nosotros. El Instituto es de los pocos lugares donde se juntan los opuestos. Las conferencias siempre son públicas, vienen estudiantes, enfermeras, choferes de camiones, quien desee. Nuestra idea es retomar lo que debe ser una universidad, que es tener conversaciones apropiadas acerca de temas que son importantes para todos. La siguiente conferencia versará sobre el significado del mundo de las artes. Y tendremos otra sobre una ópera judía, una hermosa historia sobre la tragedia de las minorías. Así que organizaremos una conferencia en la que intentaremos indagar cuál es la esencia de la tolerancia y si debemos afirmarnos en la fe o en la razón.

Alicia Quiñones
http://www.milenio.com/suplementos/laberinto/nota.asp?id=671346


Independencia

Un coleccionista, un pintor y un ajedrecista fueron a una ferretería y compraron un objeto. Uno de ellos le pintó firma y fecha, llenó una ficha de inscripción con un nombre falso y envío la pieza de fontanería a un evento de una agrupación de vanguardia: la Sociedad de Artistas Independientes.

El objeto fue rechazado, no fue expuesto. Una tropa de periodistas y artistas despistados convirtieron al objeto en polémica moral y alimentaron un rumor. Décadas después, un sinfín de teóricos tropezó con el hecho y un orinal fue consagrado como una de las piezas más paradigmáticas del arte actual… pero basta con leer el libro Duchamp de Calvin Tomkins para que cada cosa retorne a su lugar, gracias a una crónica que no excluye chismes, tonos narrativos o dosis homeopáticas de crueldad, la pieza de fontanería recobra su cualidad de objeto extraño (ready made) y revela su potencial verdadero: la provocación.

En Bogotá hay un grupo de artistas que en el futuro serán perseguidos por los Historiadores del Arte. El grupo El Bodegón hace exposiciones desde hace más de tres años (más de 30 eventos dice la estadística) que se caracterizan por ser anunciadas con textos afinados al ritmo de cajitas de música explosiva. “Arte contemporáneo + vida social” es su lema y su modus operandi es: las exposiciones sólo se ven el día de la inauguración, son contemporáneas al que las mira, al que alterna vida con arte.

El Bodegón pasó de Las Aguas a Las Nieves, a un nuevo local de 15 m2 en el corredor peatonal de la calle 22 con 6. Abrieron y cerraron con una exposición de puertas pintadas por Fernando Uhía (Puertas para vivienda de interés social) y la semana pasada mostraron El Adiós: dibujos extraños de Gabriel Mejía Abad que juegan con la muerte sin patetismo, con jovialidad. Pero El Bodegón lo dice mejor: “Algunas veces, al mirar con atención el mundo, parecería que está más muerto que vivo o, más bien, más puesto a vivir por los muertos que por quienes vivimos, si es que vivimos porque, ya metidos en la pregunta, habría que empezar a pensar en qué significa estar vivo y muerto”. Hoy viernes continúan los cuestionamientos, esta noche abre y cierra Los Desastres de la Reforma, una exposición que trae a colación el embolate en que anda el manejo de la cultura del Distrito.

Antes de que la Historia los atrape o de que la pompa de jabón de lo marginal se rompa, El Bodegón seguirá haciendo lo que sabe hacer: provocar, poner a prueba, una y otra vez, la independencia de los independientes.

Lucas Ospina
http://elespectador.com/opinion/columnistasdelimpreso/lucas-ospina/columna85745-independencia


Curator sfumato

Qué arte, qué hacer con ese arte y para qué público(s). Ésta es la completa formulación del problema en la actualidad de las bienales. A pesar de las energías volcadas en la teoría crítica y las prácticas artísticas, todas ellas no han podido esquivar el poderoso horizonte del mercado, de tal forma que hoy todo gran evento planetario está prácticamente condenado desde su nacimiento a caer en la órbita del simulacro perfecto del llamado sistema artístico, para el cual un rothko tiene el mismo valor que un jeff koons o un hans haacke.

Y sin embargo, existe todavía la impresión de que una exposición genuinamente crítica es algo que tendrá que reconocerse cada vez más. La 28ª Bienal de São Paulo, con su culto a lo indeterminado y efímero, a la inmediatez y a la penumbra de la experiencia, parece querer guardar una relación íntima con algún lejano futuro del arte que todavía no estamos en condiciones de anticipar. Caso de sobrevivir dentro de la infraestructura mediática que generan estos eventos, esta misma supervivencia tiene que convertirse en un problema y en una solución a la vez. Sin grandes nombres, sin supercomisarios ni formulaciones teóricas más o menos crípticas, esta bienal semiperiférica plantea a priori la necesidad de la experiencia directa con la obra artística dentro del campo de fuerza de su pasado como evento privilegiado con más de medio siglo de vida. Se trata de una terapia que borra la crisis y demanda a la vez un público emancipado y antagonista. La implicación de ese público bastará para reconstruir la posición del autor / comisario dispuesto a abordar la única ironía plausible en el mundo del arte hoy: la de aquel que rastrea los confines del arte cuando en realidad lo que persigue simplemente es su propia desaparición.

Angela Molina
http://salonkritik.net/08-09/2008/10/curator_sfumato_angela_molina.php#more


Peregrinación e instalación de un Golem- Exvotos 2

Comunicado de prensa # 01
Performance: Peregrinación e instalación de un Golem- Exvotos II
Taller Experimental III. La estructura del cuerpo y el Vacío.

El sábado 11 de Octubre de 2008, a las 7:00 AM., estudiantes del Taller Experimental III, acompañados por el maestro Dioscórides, subieron al cerro de Monserrate en una caminata-performance usando la vía de los deportistas y devotos. Cada estudiante portaba una figura antropomorfa de arcilla o cera, trabajada en el taller como investigación sobre los Exvotos populares y el mito hebreo del Golem.

Los Golems fueron instalados en un tronco hueco de eucalipto situado en una zona despoblada situada a unos 300 metros al costado norte del santuario.

El objetivo del ejercicio consistía en llevar los Golem, cargados con la palabra sagrada bajo su lengua, hasta un sitio elevado y dejarlos allí, configurando una instalación artística. Además del performance de ascenso y descenso, cada estudiante debía realizar una bitácora, y escribir posteriormente una etnográfica sobre su peregrinación.

Cuando el grupo se disponía a abandonar el lugar, fue rodeado por un comando élite de policía, que inicialmente lo acusó de estar colocando en el lugar imágenes de parafina negra de las utilizadas en la brujería popular. Una de ellas, -ver foto adjunta- la esgrimió un agente como oscura prueba inquisitorial.

El profesor Dioscórides, negó que la figura de parafina negra, con inscripciones talladas en la espalda, fuera autoría de sus estudiantes, y expresó al comandante las respectivas explicaciones sobre el ejercicio de creación que se había realizado. Cabe anotar que mientras se realizaba la acción, los agentes, comandados por un oficial y debidamente armados, observaban la operación artística desde un sitio estratégico situado a escasos 15 metros.

El comandante pareció entender el propósito artístico del ejercicio y manifestó que en verdad la imagen negra había sido hallada más allá de la instalación de arte, pero que ellos estaban alerta, pues, durante el mes de octubre eran muy comunes los ritos satánicos en esa área del cerro. Era evidente que los agentes se encontraban nerviosos por el poder de las imágenes.

El maestro solicitó a la policía que le regalara la muñeca negra para traerla consigo al taller como objeto de investigación. Esta le fue entregada por un agente quien comentó que en el sitio referido había otras. No se habló más y los civiles pudieron continuar su camino.

El día domingo, uno de los estudiantes que no había podido realizar el ejercicio subió al sitio para colocar su trabajo y encontró que la instalación artística había sido masacrada, que la mayoría de los Golem había desaparecido, y que había rastros de fuego y destrozos en la base del árbol.

Las hipótesis que manejamos sobre la misteriosa desaparición y el desproporcionado ataque son las siguientes:

1- Que los Golem, gracias a que cada figura tenía instalada en alguna parte del cuerpo uno de los 99 nombres de Dios- según instrucciones de la tradición judía para su construcción- cobraron vida al anochecer y deambulan hoy día por el cerro como pequeños gnomos realizando tareas ecológicas y de sanación, como era el propósito insuflado sobre la mayoría de ellas por sus creadores.

Esto lo corrobora el hecho de que tres días después, varios campesinos, de los que bajan arriando bestias en la madrugada, y los vendedores de novenas y escapularios, comentaron haber visto pequeños hombrecillos corriendo por el camino de los deportistas. Uno de ellos fue mirado barriendo el atrio de la parroquia. Otro, extrañamente, fue hallado intacto en la base del cerro, con signos de haber hecho el camino de retorno.

2- La otra hipótesis es que la guardia nocturna detectó el movimiento de los Golem cobrando vida, y, acosados por el pánico, se enfrentaron a estos pequeños seres con picas y equipos lanzallamas incinerando a algunos de ellos. Esto se deduce de las quemaduras producidas al árbol y a la base de hojas secas; además, los restos de cuerpos de arcilla y cera siniestrados en el lugar. Se encontraron huellas de botas sobre los destrozos.

Los despojos artísticos fueron posteriormente exhumados y llevados a la medicina legal del taller.

Se deja constancia que únicamente los agentes del orden habían detectado el lugar de la instalación y, en su momento, uno de los uniformados bachilleres comentó que había que destruir las imágenes y exorcizar con agua bendita.

No se ha verificado si hay informe policial del positivo en el cerro de Monserrate. No se hizo denuncia. El extraño suceso pasa a investigación del Taller experimental III. Aportamos fotografías de la mayoría de los Golem, y otras detalladas evidencias.

Dioscórides Pérez
Profesor
Escuela de Artes Plásticas
Universidad Nacional.
Bogotá octubre 14 de 2008