los penetrados (sexo y poder)

Es, entre los de la generación de los sesenta, el artista español más conocido internacionalmente. Su obra, siempre polémica, se difunde desde los rotativos al papel couché y la televisión, para la que recientemente ha protagonizado un capítulo de “Art Safari”, la última serie sobre arte contemporáneo de la BBC. Ahora la novedad está en Madrid. La obra promete levantar escándalo y, aunque escabrosa, quizá volver a dar la vuelta al mundo, inundando los media. Como los prismas de defecaciones humanas exhibidos hace poco en Londres, a partir de la recolecta de unas mujeres de Nueva Delhi y Jaipur, cuya casta sólo les permite trabajar en la limpieza de baños públicos; o también como Los castigados: voluntariosos espectadores cara a la pared en la feria de Frankfurt, que necesitaban exorcizar la culpa del genocidio nazi. Otras veces son hombres cubanos pagados para masturbarse o españoles a los que se les impide la entrada al Pabellón español en la Bienal de Venecia tras mostrar su documento de identidad. En el fondo, toda la basura y el bochorno son intercambiables. Sierra (Madrid, 1966) consigue esta notoriedad, la máxima rentabilidad global a partir de planteamientos ajustados a situaciones locales, gracias a su contundencia. Como un geómetra, trabaja aplicando estructuras modulares, sin embargo, sobre cuerpos y traumas históricos. El resultado suele ser brutal.

Efectista y a conciencia. En tiempos de economía y estadísticas sociológicas, todo en su obra va medido en metros, en volúmenes, en números. Esta vez ha partido del 10: diez hombres blancos, diez hombres negros y otras tantas mujeres blancas y negras para celebrar el Día de la Hispanidad dejándose penetrar analmente en las ocho permutaciones posibles, que componen los capítulos de una película de 45 minutos, con plano fijo y en blanco y negro. El atrezzo es muy escueto: unas mantas “de rescatados” –a lo beuys– y un espejo en vértice que multiplica a los participantes –¿nuevas versiones de célibataires duchampianos?– y amplía los puntos de vista sobre las parejas. El casting impecable: se excluyó a los profesionales porno. Nadie es reconocible, sus rostros han sido pixelados. Por lo demás, la acción se repite bajo una estructura mecánica, desde el comienzo colectivo hasta el término de la penetración de la última pareja. Sin embargo, por diferentes causas durante el rodaje, los ocho episodios cuentan distinto número de acoplamientos. Las mantas vacías aluden a tabúes, convicciones ideológicas, culturales o religiosas.

Como un hachazo. La película tiene algo de mantra. Pero el recorrido visual por cada gesto corporal corta la mecánica colectiva y repetitiva. Y en las fotos cenitales hay otros detalles. Esto tiene poco que ver con el Ars erotica Universalis catalogado por Gilles Néret. Y aunque la postura de exabrupto radical del artista pueda llevar a simplificar su sentido al conocido insulto en muchas lenguas, también la nuestra, el hecho es que juega con símbolos ancestrales: el 1 –varón– y el 0 –hembra–; y el 10 y el 8 –perfección, ley natural e igualdad, según los pitagóricos–, para entrar en otro juego de fuerte impronta moderna. Desde las enseñanzas libertinas del Marqués de Sade hemos aprendido mucho de S/M. Por ejemplo, que no es una práctica sexual más, por animal o pervertida que parezca. Sino el índice –como diría Barthes– del gran juego del poder. De ahí las proclamas sexuales, desde el surrealismo de Artaud y Bataille a los jóvenes de los 60, como emblemas de revolución. Pero también las máquinas deseantes de Deleuze y Guattari, sometidas al deseo incesante del capital (y del fascismo), pero también promesas del sujeto sin identidad, abierto por el otro.

Rocio de la Villa
http://www.elcultural.es/Historico_articulo.asp?c=24602


3 comentarios on “los penetrados (sexo y poder)”

  1. mauricio moreno dice:

    ¿Estos sujetos fractales de occidente se ven enfrentados a una Paradoja? : “El recorrido visual por cada gesto corporal corta la mecánica colectiva y repetitiva. Lo cierto es que los modulos fractales ” tambien llamados seres humanos” hacen parte de un patch, donde las micro sociedades de occidente se encuentran correctamente ensambladas en una cultura madre. ¿ Será que la paradoja de pseudópodo tambien es aplicable aca?

    … nos deshacemos en un videosfera huxleyana….

    Interesante tema, video aburrido, sí debieron escojer actores porno . . .

  2. LOS PENETRADOS

    Primer acto: 10 hombres de raza blanca penetraron a 10 mujeres de raza blanca. Segundo acto: 9 hombres de raza blanca penetraron a 9 hombres de raza blanca. Tercer acto: 3 hombres de raza blanca penetraron a 3 mujeres de raza negra. Cuarto acto: 7 hombres de raza blanca penetraron a 7 hombres de raza negra. Quinto acto: 3 hombres de raza negra penetraron a 3 mujeres de raza negra. Sexto acto: 5 hombres de raza negra penetraron a 5 hombres de raza negra. Séptimo acto: 8 hombres de raza negra penetraron a 8 mujeres de raza blanca. Último acto: 10 hombres de raza negra penetraron a 10 hombres de raza blanca.
  3. Bea Espejo dice:

    “Mi trabajo nunca llega a ser crítico. La crítica la trae puesta cada uno”

    Aunque el trabajo de Santiago Sierra implique siempre el establecimiento contínuo de relaciones interpersonales, éstas no ofrecen nunca una experiencia de empatía. Tampoco en su nueva producción. Mientras ultima los detalles de su nueva presentación en Madrid, nos habla de las claves de su nuevo trabajo.

    –¿Cuál ha sido el proceso de este nuevo proyecto?
    –La mayor parte de los elementos que utilizo en Los penetrados ya aparecían en trabajos anteriores: la serialidad modular y la combinatoria de raíz minimalista e industrial que veíamos en Ordenación de 12 parapetos prefabricados o la reducción del repertorio cromático como en Contratación y ordenación de 30 trabajadores conforme a su color de piel. Aún de un modo no explícito, vuelvo sobre la economía racial en piezas como Estudio económico de la piel de los caraqueños y de la sexualidad como trabajo, que del modo más claro posible mostré en 10 personas remuneradas para masturbarse. Hay ahora una presencia masiva de individuos aunque no tanto como en 465 personas remuneradas y, en lo documental, vuelvo sobre viejos formatos y ángulos como el retrato de espaldas y el pixelado de Los castigados y 465m2. En este trabajo la producción es, si cabe, más austera que las anteriores. No obstante, la penetración anal masiva de personas contratadas y ordenadas que veremos no tiene precedentes.

    –¿Por qué un trabajo como Los penetrados en un contexto como el actual?
    –Siempre hay un contexto y un momento actual, es el agua contaminada en que nadamos. Toda obra de arte es producto de su momento y la pregunta debería hacerse a los artistas que pretenden estar por encima de su tiempo esgrimiendo lo innato de su genialidad u otras chorradas al uso. El poder económico y político, que es quien paga, demanda productos culturales que exalten sus virtudes o, cuando menos, que resulten inocuos. Hacer otra cosa es algo de lo que debe darse siempre explicaciones, aunque referirse al contexto es lo más normal del mundo. Nadie pregunta a un artista o a un escritor porqué carajo no deja de sonreir a quien tiene el poder y, si atendemos al contexto, el poder no merece otra cosa que desprecio. El contexto es una pesadilla colectiva guiada por la codicia más peligrosa de todos los tiempos. Raza, sexo y Barcelona
    – ¿Cuál es el mensaje crítico?
    –Yo nunca subestimo tanto al público como para mostrarle el camino, así que mi trabajo nunca llega a ser crítico. La crítica la trae puesta de casa cada uno. Mi trabajo sólo plantea un tema de conversación de la manera más seca y contundente posible, con un mínimo de distracciones. Mi trabajo no dice mucho por sí mismo. La idea es que todo lo que esté por decir sea dicho por el espectador.

    –La nota de prensa habla de presiones policiales y condicionamientos culturales…
    –La población barcelonesa no es multirracial, ésa es una estafa para promocionar el turismo. Hay gente de diversas razas en diversos porcentajes, pero es mayoritariamente blanca y monocultural. Cuando hicimos esta acción en Barcelona, se había empezado a aplicar una multa a las prostitutas que ejercen en la vía pública, así que la policía actuaba como recaudadora de impuestos en medio de la calle. Como las prostitutas no lo llevan escrito en la frente y la catalogación corría al buen criterio de los agentes, tenían aterrorizadas a las extranjeras que andaban por los barrios de inmigrantes y, sobre todo, a las negras. Había muchísima desconfianza por asistir al anuncio o por hablar siquiera con nosotros. Casi no pudimos contar con ellas. Con respecto a los negros activos tampoco hubo problemas, pero con los pasivos fue muy diferente. La población negra masculina de Barcelona es mayoritariamente africana, sobre todo gente de Senegal o de otros lugares donde una persona que consiente ser sodomizada está muy penalizada. Pero el problema fue menor que con las mujeres negras. Los blancos, en su mayoría, pertenecían al ramo audiovisual o eran aficionados. En el caso de las blancas, no completamos diez a la hora de ser penetradas por negros. Nos quedamos en ocho.

    Bea ESPEJO


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