Tania: A pocas horas del juicio

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Sin título (Bogotá 2009) de Tania Bruguera no tuvo lugar el miércoles 26 de agosto. No. La pieza comenzó ese día, pero ahora mismo está sucediendo, y seguirá deviniendo durante un tiempo, en muchas bifurcaciones.

Hay varias aristas en las cuales el trabajo ha proliferado: El reguero mediático que viene inundando este esferapública y otros medios desde el jueves, es una de ellas. Toda discusión a partir de la pieza y en torno a ella, todo rumor, toda especulación, todo chisme, análisis y reflexión, son ramas de acción efectiva del trabajo. El remezón dentro de la institución misma de Hemisférico, la “revelación” de algunas dinámicas de ejercicio de poder dentro de la facultad de Artes en la Universidad Nacional, la serie de sainetes intermedios y posteriores, unos en vivo, otros escritos, son parte de la pieza. Y no es que estuviese planeado así, la compleja estructura del trabajo le ha permitido proliferar de esta forma, rebasando a la artista como autora, involucrando a otros actores-autores, expandiéndose rizomáticamente.

Las primeras reacciones y lecturas sobre el trabajo desde la noche del miércoles, se están asentando para dar paso a vistazos complejos.

Este texto aún en caliente, se envía dada la premura. En él se desarrollarán cinco aspectos, de los cuales tres están casi listos. Los dos últimos se publicarán posteriormente:

i. Política:
Desde su posición de poder como artista prominente en el campo artístico a nivel global, Tania dribló el proceso de regulación que se intentó ejercer sobre ella desde la organización del encuentro. Para Hemisférico, un evento netamente de izquierda inteligente, censurar a una artista invitada sería inconcebible. Por esto, Tania se movió con agilidad dentro del margen de tolerancia del encuentro. Se dieron vacíos de comunicación y coordinación entre ella y la organización, pues algunos requisitos de la artista eran imposibles de proveer por razones éticas y legales, desde la institución. Eventualmente, Tania terminó resolviendo lo que necesitaba para poner a funcionar su trabajo. Aún cuando algunas personas internas al evento sospechasen que Bruguera podía introducir un polvo intolerable en su performance, no se le podía parar hasta no haber empezado el evento, pues no habría posibilidad de comprobar si el polvo que rodaría en bandejas sería simplemente azúcar.
La pieza es política: para que ésta se de, la artista ejerce poder paso a paso, estratégicamente, para alcanzar un objetivo.

ii. Autorización
La mañana siguiente a los sucesos en la Universidad Nacional, Tania tuvo una charla académica de casi tres horas en la Universidad Javeriana, abordando su portafolio personal y contextualizando esta obra suya en Bogotá. Más de una voz especializada inquirió sobre el proceso de investigación detrás de su trabajo en la UN. En principio y lógicamente, se esbozó la idea de que solo un proceso profundo de investigación y vivencia, autorizaría a alguien a proponer un “debate pacífico” sobre la “construcción política del héroe” en el contexto colombiano. Ante el cuestionamiento de la solvencia de su proceso de investigación y de la solvencia de conocimientos sobre los temas y problemas que planteó abordar en su “encuentro preformatico”, Tania afirmó haber hecho una investigación, pero tener obvias limitaciones.

Tania explicó detalladamente cómo esta pieza de Bogotá es la tercera de una serie de cuatro, de las cuales dos se realizaron hace unos años, una en Cuba en y otra en Alemania, y otra está por realizarse en Palestina. Explicó también que uno de los ejes de este tipo de trabajo es lo que ella llama “imaginarios políticos sobre contextos” (a imaginarios, yo añadiría la palabra dominantes). Esto quiere decir que cuando hizo la pieza de Cuba, trabajó con el “imaginario político” dominante sobre ese contexto y usó imágenes de Fidel (para el mundo, si se piensa en Cuba, se piensa en Fidel). En Alemania hizo un pieza que generaba imagen a partir del “imaginario político” de campos de concentración y, consecuente con ese tipo de lógica, en este contexto decidió trabajar con el “imaginario político” (dominante) sobre Colombia, ergo, violencia y cocaína.

El término “imaginario político” podría substituirse por el de “imagen estereotípica dominante” y, aunque sea riesgoso para la carrera de un artista, es lícito meterse a trabajar en un contexto desde el ámbito de una imagen estereotípica. Tania ha venido llevando cabales procesos de investigación a lo largo de su carrera. La artista, a conciencia, decide enunciar desde su situación como agente externo, desde la imagen precaria y limitada sobre el contexto colombiano, configurada desde información en medios de comunicación masiva a nivel mundial. Enuncia desde el estereotipo, ejerciendo su derecho cultural, desde sus coordenadas como sujeto. Ahora, hay que estar muy seguro para hacer algo así, porque una pieza ambiciosa pero simplona, podría ser nefasta, o una pieza simplona a secas, quedaría sin resonancia. ¿Por qué nadie ha dicho nada sobre la pieza de Regina José Galindo al inicio de Hemisférico, en la que un médico forense reordena los huesos de un esqueleto de plástico? Ese es un caso de estereotipo puro e inocuo, es una acción representacional, sin resonancia. (Lo siento Regina, es un comentario chato e inmediato que no le hace justicia a la alta densidad de otros trabajos tuyos, pero en este caso sirve de ejemplo).

Ahora bien, dicho esto, yo pienso en estas preguntas: Tania verdaderamente creía que era posible sentar a un paramilitar en la misma mesa con un líder de desplazados y una ex guerrillera, dentro de la Universidad Nacional, invitar a grupos activistas de extrema izquierda de la universidad a “que hablen”, abrir las puertas del edificio (de la escuela) de Artes al público y a los visitantes extranjeros de Hemisférico y esperar a que se de un debate pacífico? Le interesaba eso como acto performático? ¿Eso era lo que le dejaba vislumbrar su “imaginario político”?, o acaso alcanzó a entrever que lo suyo era una receta para una Fuenteovejuna en un espacio cerrado con más de quinientos invitados, donde como dice Víctor en su texto “Más Filas”, hasta de pronto se podía haber perdido la vida?

iii. Riesgo:
Por todas partes. Recordemos que esta es la artista que hace dos meses mes estuvo sentada en la Bienal de Venecia dándole a la ruleta rusa con una bala verdadera. Realmente, todos en Hemisférico tenían que inferir que Tania no iba a salir con azúcar en polvo. En eso hay riesgo para la artista, para los organizadores, para los anfitriones, para los desinhibidos consumidores. Por otro lado, cualquier local con dos dedos de frente podría calcular que un paraco encerrado dentro de un edificio en la UN corre riesgo de muerte, y de paso, lo correrían las personas localizadas cerca de ese blanco.

Muchos entramos al recinto advertidos del tema. No estoy seguro de cuantos estarían legítimamente pendientes del “diálogo pacífico” entre los convocados para el panel. En verdad, creo que más de uno corrió el riesgo de entrar al sitio con la perversa ilusión de ver cómo reaccionaba tal combinación de ingredientes. A mí me sorprendió ver como, en la más pasmosa parsimonia, algunos artistas y personalidades -la creme del arte local y otros invitados-, iban cogiendo puesto entre sonrisas y guiños, en los cómodos asientos vinotinto alrededor de la tarima del panel. Sentí que sería ridículo acercarme uno a uno a susurrarles “oigan, si llega el paramilitar y aquí están los guardias rojos, les puede caer un petardo en la cabeza”. Yo miraba la incesante multitud atiborrando el lugar, miraba el escudo humano sentado rodeando el panel, veía a mucha gente con mochilas llenas –más de una vez cuando estudié en la Nacional vi a gente sacar petardos en un instante de una mochila así…- y en ese ámbito de difícil discernimiento entre lo real o irreal, pensaba en sandeces, como cómo se le estiraría el pelo y se le tiznaría el rostro a la maestra Doris, sentada con su pashmina en el centro y primera fila, si un encapuchado lanzaba una papa al panel. Levanté mi sillita y me la llevé a un extremo, cerca de las escaleras para poder pararme en ella, tener visibilidad, grabar y en todo caso, poder saltar por la baranda y rodar hacia el primer piso. Creo que estaba preguntándome si el paramilitar se atrevería a meterse en la boca del lobo sin un arma, me preguntaba cómo podría ser el contrato con el paraco para que pudiera exponerse a tanto, dudaba que pudiera ser real. Y por suerte, para él mismo, para los inquietos, los despistados, los cínicos y los inocentes, su astucia le hizo no ir al panel, habiendo entrado ya a los predios de la UN. El “para” apagó el celular y salió caminando despacio de la ciudad universitaria, se tumbó la plata (la mitad del total acordado) que le había pagado Tania, tal vez pensando “Ni por el putas… Así me paguen millones, no me meto a que me linchen allá adentro”.

iv. Ética y responsabilidad

v. Simulacro e hiperrealidad:

Andrés Matute


Hitler sufre por crisis en México

Otra version mas de esta escena famosisima, en la que Hitler pierde todo su dinero por tener sus inversiones en pesos mexicanos y deudas en dólares americanos.


Taller de Performance de Fernando Pertuz

Taller de Performance de Fernando Pertuz en la Galería Santa Fe del 2 al 5 de Septiembre de 3 a 5 p.m. Entrada libre


Memorias del subdesarrollo

Video de la acción “Álbum doble” de Tania Bruguera (Encuentro Hemisférico de Performance y POLÍTICA, Bogotá, 2009)

http://www.youtube.com/v/qGyxVkAwS6c&hl=es&fs=1&

“y tú, ¿qué haces allá arriba con ese tabaco? Debes sentirte muy importante porque tienes mucha competencia, fuera de Cuba no serías nadie. Aquí, en cambio, ya estás situado”

—Memorias del subdesarrollo (1968), Tomás Gutiérrez Alea

—Lucas Ospina


¿ Quién financia el Performance del " Arte Inteligente de Izquierda " ?

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“El lenguaje de rebelión unido a la paralización de la política a través del arte, es la expresión cultural del fascismo contemporáneo”
T.C

“Y esto, ¿A quién beneficia?” Lenin

Pido disculpas por atribuir con ligereza la financiación del evento “Ciudadanías en escena: performance y política de los derechos culturales” al Estado y la Universidad. No hay tal. El evento es financiado por el Instituto Hemisférico de Performance y Política con sede en Nueva York, que a su vez está financiado por sponsors de larga y cuestionada tradición corporativa como la Fundación Ford y la Rockefeller Brothers Foundation. http://hemisphericinstitute.org/hemi/es/historia

Desde luego el discurso humanitario con el que se presenta el evento en la Universidad Nacional maneja la retórica “antihegemónica” que se ha vuelto una real epidemia, una pandemia de la “logorrea de rebelión”,  en el lenguaje del arte contemporáneo. Sus creadores lo presentan así. Una belleza; casi un llamado a la revolución y a la Urgencia a través del arte:

“Titulado “Ciudadanías en escena: performance y política de los derechos culturales”, el evento de 10 días invita a investigar los “derechos culturales” y sus complejas relaciones con las ciudadanías tanto en contextos históricos como contemporáneos. Entendemos los derechos culturales como una figura jurídica, como un dispositivo de poder, y como una articulación alrededor de la cual se condensan reivindicaciones, ciudadanías y sujetos. Estos nos permiten investigar la relación entre el performance y la política a través de diversas formas expresivas, categorías de análisis, disciplinas, tradiciones y movimientos. Los derechos culturales necesariamente invocan al Estado, hecho visible por los mismos ciudadanos e instituciones que éste produce, y también resaltan la instrumentalización del ritual, la identidad, la protesta, la guerra y el arte. Nos invitan a explorar el derecho a la identidad y a la interculturalidad; el uso y promoción de los idiomas maternos, idiomas de elección y su hibridación; la formación artística y al acceso a sus expresiones; y el reconocimiento, transmisión, y transformación de la memoria colectiva, entre otros. Los derechos culturales también destacan la enorme brecha entre el discurso jurídico y las vivencias sociales, entre la teoría escrita y las prácticas corporales, y nos impulsan a investigar estas tensiones, antagonismos y asimetrías sociales, y las prácticas y estrategias performativas que artistas, actores sociales, pueblos y estados utilizan para intervenirlas.” http://hemisphericinstitute.org/esp/encuentro/colombia_overview.html

La mejor prueba de que toda ésta retórica heroico-política es solo un ataque ritual y por lo tanto inocuo del arte al sistema, al Statu Quo, y que el Statu Quo es el más interesado en divulgar formas inocuas de rebelión, como son las formas de rebelión cultural, es que quienes financian sus eventos y sus escándalos mediáticos como los que estamos viendo en éste nuevo evento de la Urgencia, son quienes son y su manipulación de la cultura y el mundo “cool” del arte de “rebelión”, la “izquierda inteligente”, nada nuevo:

“¿Eran de verdad tan ingenuos esos socialdemócratas anticomunistas como para creer que todos esos Congresos en mansiones de lujo y en hoteles de cinco estrellas en el lago Como, en Paris y en Roma, todas esas costosas exposiciones de arte y esas brillantes revistas eran simples actos voluntarios de filantropía? Tal vez. Pero hasta los más ingenuos deben haberse dado cuenta de que en todos los congresos y revistas el objetivo de la crítica era el “imperialismo soviético” y la “tiranía comunista” y los “apologistas izquierdistas de la dictadura”: -a pesar de que era un secreto a voces que EE.UU. intervino para derrocar el gobierno democrático de Arbenz en Guatemala y el régimen de Mossadegh en Irán y que los derechos humanos eran masivamente violados por las dictaduras respaldadas por EE.UU. en Cuba, la República Dominicana, Nicaragua y en otras partes. La “indignación” y las afirmaciones de “inocencia” de muchos intelectuales de izquierda anticomunistas después de que se reveló que fueron miembros de los frentes culturales de la CIA, deben ser tomadas con una buena dosis de cínico escepticismo“.  La Fundación Ford y la CIA: un caso documentado de colaboración filantrópica. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43703

Para quien siga queriendo negar cómo el avestruz que el Arte Político contemporáneo es el Arte del capitalismo corporativo y su llamado a la rebelión una farsa circense calculada para eternizar de manera “cool” el Statu Quo, estas referencias sobre los sponsors de la institución que financia  el magno y militante  evento de toma de conciencia política y de Urgencia, pueden a lo mejor hacer luces sobre donde está parado cada lector y cada artista de exportación e importación. Después de leerlo preguntémonos por centésima vez: ¿Cuál es el bendito arte que está contra el Statu Quo?¿Cuál el que lo favorece? ¿Existe ese animal mitológico? 

Una sola cosa ha cambiado desde la creación del Instituto Lingüistico de Verano. Las ideas reaccionarias no se introducen ya a través del Evangelio en lenguas indígenas, maternas, como dice el manifiesto del evento. Hoy en dia esas ideas se introducen, con su sintaxis de “rebelión”, a través del evangelio del Arte Social, sus actores colaboracionistas con su fingido dolor de plañidera griega, sus falsos objetos testimoniales, sus falsas balas que no resisten un peritaje, sus falsas persecuciones, su litros de sangre falsos, su falso pasado de desplazamiento, sus performances “heróicos” y su retórica anti-hegemónica producto de las estrategias educativas formuladas alguna vez por la más rancia derecha estadounidense.

Cuando el artista político aparece, el sistema, Ford y Rockefeller tiemblan….Pero del regocijo de pensar que el mundo cultural y artístico post-comunista funciona como lo habían previsto. Y lo que es peor, el arte ya no tiene que estar directamente financiado por el poder corporativo. Por Unilever o Mellon.  Las estrategias educativas que implementó la derecha durante la Guerra Fría  se transmitieron a través de teorías de neutralización de la acción social por la cultura como las de Mouffe o Rancière. Ya funcionan solas a través de las Bienales, los Salones y sobre todo las facultades de Arte (tengo entendido que en la Tadeo se va a implementar, corporativamente, una materia llamada “Plástica Social”) donde se enseña a los estudiantes que la política es un espectaculo humanitario, un domingo con los pobres, un circo performático como el que hemos visto en la Nacional y como el que seguiremos viendo en las Bienales y las ¡Urgencias! por venir. Porque de esto y para infortunio de un país cuya unica posición estética ha sido la obediencia, hay para rato.

(1)  Sobre los vínculos entre la Fundación Ford y la CIA
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43703
http://www.voltairenet.org/article30039.html

Sobre la Rockefeller Brothers Foundation y sus estrategias globales de educación desde la Guerra Fría (¿el arte incluído?)
http://www.voltairenet.org/article130256.html
http://www.akha.org/content/missiondocuments/wycliffecia.html
http://www.antipasministries.com/html/file0000187.htm
http://www.cia-on-campus.org/internat/sinews.html

Carlos Salazar


LAS DIOSAS DE SERVICIO

María Estrada quiere convencernos de que la “obra”   de la señora Bruguera  funcionó porque destapó ollas. ¿Las ollas del Hemisférico? ¿Sus trampas? ¿Sus ficciones? Si la participación de la señora Bruguera fue una decepción para el arte contemporáneo meditativo, serio, que practican las artistas colombianas y colombianos, no lo es menos el que haya sido invitada a Colombia a un encuentro en el que muchos teníamos algunas esperanzas. No sería extraño –de perversiones está lleno este mundo– que la “obra” de la señora en cuestión  hubiera sido un encargo ad hoc, para el “caso” colombiano.

Si la organización del Hemisférico sabía del contenido de todos los proyectos: ¿por qué calló? ¿Si no lo sabía en este único caso, ¿por qué no preguntó o por qué se hizo el de la vista gorda? El que calla otorga, sentencia nuestra sabiduría popular. ¿Fingen los organizadores que ignoraban el divertimento que la señora Bruguera planeaba teniendo como telón de fondo los miles de muertos que ha dejado el conflicto colombiano? ¿No previeron que llegar a un claustro universitario que ha sido por años la única esperanza que aún le queda a este país, a ofrecerles cocaína a sus estudiantes y maestros, era un despropósito que la filosofía del evento no se podía permitir? ¿En este caso, fue engañada la Universidad Nacional de Colombia y su Facultad de Artes? ¿Sus directivas se pronunciarán al respecto aunque sea para lavarse una vez más  sus manos omisas? ¿El interés por lo público no exige responsabilidades también públicas que no se pueden eludir con comunicados lacónicos, casi anónimos como a los que aludió la señora Bruguera? ¿Qué piensa al respecto Doris Salcedo quien aguardó pacientemente en primera fila la intervención de la señora Bruguera? ¿Qué piensa esta artista colombiana que ha sacado del closet la Ética en el arte colombiano y ha introducido un giro ético en nuestras prácticas artísticas? ¿Por qué no fue invitada Doris Salcedo a este encuentro tan afín a sus intereses artísticos? ¿Volvió a rechazar su participación en eventos artísticos en Colombia? ¿Si así fue, por qué? ¿Se pronunciará Doris Salcedo u otorgará con su silencio, como otros ilustres maestros y maestras, además de pedagogos y pedagogas,  parecen otorgar con su  indiferencia aristocrática ? ¿Qué piensan todos y todas aquellas artistas que tienen claro que los colombianos y las colombianos no podemos transitar por el camino que los teóricos llaman el camino de la razón cínica?

Las reflexiones informadas y críticas son bienvenidas cuando la problemática que se aborda se ha estudiado mínimamente. Sin duda alguna, esto es una de las virtudes que podemos apreciar en las propuestas de las y los artistas colombianos con formación universitaria. Además, es un deber hacerlo cuando el auditorio al que se dirige el intelectual es un público universitario, mucho más cuando se ha sido invitado a realizar alguna propuesta en un evento que pretende, parece que tan sólo en la forma, reivindicar marginalidades: otorgarles a hombres y mujeres silenciados con la indiferencia una ciudadanía plena, en lugar de las ciudadanías mofas que impone el Imperio a las masas para legitimar sus políticas antidemocráticas.

La ofensa de Bruguera al público universitario, de haberla, no es moral, como la mayoría de los críticos han sugerido. La falta en este caso es epistémica, de conocimiento. La improvisación intelectual suele molestar a los pares académicos y al público culto en general cuando esperamos de nuestros líderes de todo orden aportes a la resolución de problemas álgidos como los que parece plantearse el Instituto Hemisférico. Así se manifiesta cotidianamente en el ámbito universitario. Molesta sobremanera el que se menosprecie el entendimiento común de un auditorio que ha leído algo en la vida. Si la señora Bruguera hubiera leído un poco de toda la literatura seria que existe sobre el conflicto colombiano, si hubiera tenido un interés intelectual en lugar del interés comercial, por el rating,  que muchos vemos en su propuesta, por lo menos ha debido preguntarse por qué las colombianas  y los colombianos hemos tenido que cargar con el estigma del consumo universal de cocaína, quizá el de ella misma. El artista como intelectual crítico de la sociedad de su tiempo, no puede permitirse la chapucería conceptualista evidente en los balbuceos políticos de Bruguera. El artista contemporáneo no se puede permitir el mamarrachismo conceptualista implementado por la señora en cuestión.

No obstante, la ignorancia mostrada por la señora Bruguera en Bogotá, encubierta por una de las academias de Bellas Artes más antiguas de nuestro país, nos ha dejado una lección: las diosas y los dioses al servicio de algunas causas sociales deben seleccionar con más cuidado a aquellos que les encargan algunos de sus trabajitos más lucrativos. También ha abierto algunos interrogantes: ¿quién financia al Instituto Hemisférico? Carlos Salazar sabe bastante de estas cosas. Con seguridad algo nos contará a este respecto. Ojalá más pronto que tarde.


Más filas

Mientras hacíamos la interminable fila frente a los preparativos de la proyección en video, escuchando algo de música electrónica alemana, no faltó el chiste en torno a si era a Tania Bruguera o a Bono, de U2, a quien habíamos ido a ver. Estábamos en la fila de los indocumentados, casi todos colombianos. La de al lado, donde pastaban aquellos que sí tenían sus credenciales, estaba ocupada en su mayoría por gentes que hablaban otros idiomas. Al final, en todo caso, más de una hora después, dio igual. Unos y otros entramos sin mayores privilegios (a fin de cuentas, la verdadera realeza, con o sin credenciales, siempre puede entrar de primeras a donde les da la gana).

Entramos y, ya en el recinto de la facultad de artes, esperamos un poco más. Todo el mundo sabía que iba a haber perico, por eso todo el mundo fue. El papelito que repartieron a la entrada, explicando qué íbamos a ver y declarando que ni la Universidad ni el Instituto Hemisférico asumían la responsabilidad por el evento, ya nos preparaba para una experiencia “extrema”.

No faltan las ilusiones que uno se hace: de que vamos a ver, por fin, una lucha cuerpo a cuerpo entre guerrilleros y paras; de que las víctimas se van a tomar a piedra la revancha por las injusticias sufridas, de que vamos a oír los bombazos de las pipetas y, quién sabe, a lo mejor morimos en medio del certamen artístico, pero, al final, no pasó nada de eso. ¿Qué coño es una charla sobre el heroísmo de paracos y guerrilleros, hecha de viva voz, si no nos hablan sobre sus poderes sobrenaturales? Yo particularmente esperaba oír declaraciones sobre el poderío de la motosierra y de las quiebrapatas, sobre estrategias combinadas de toma, asalto y emboscada. Esperaba oír de una fuente autorizada cómo es que un puñado de tipos armados logran doblegar a todo un pueblo para desmembrarlos uno por uno a machetazos o con una cortadora de árboles black & decker.

Obviamente, nada de eso pasó. Todo fue la misma historia de siempre, lastimera y patética, como un infomercial de gente gorda que logra adelgazar. Cada uno se echó sus tandas de discurso en orden y sin sobresaltos. Cada uno enfundado en el papel que se sabe de memoria. Ni la víctima se arrojó a mechonear a la exparamilitar, ni el guerrillero salió corriendo asustado por una Tania Bruguera que lo amenazara con una granada. Ni siquiera asistieron los guardias rojos para echar un parcito de petardos. Nada. Que performance tan europeo. Parecía convocado por un instituto hemisférico de la frialdad polar.

El perico estaba bueno, según me dijeron, pero a palo seco ya no me entra a esta edad. Yo creo que faltaron unos traguitos, unos pasabocas y un poquito de música y luces. ¿Qué les costaba, ya metidos en gastos, traer a uno de esos dj’s daneses que hicieron remixes eurobailables de las canciones de las farc para montar la rumba como era?

En fin, aburrido, me uní al grupo de amigos que decidieron hacer tumulto en un pasillo para ver a Gómez Peña. Más de una hora de fila o, más bien, de hacinamiento, fueron mejores para entender con mayor claridad la naturaleza del conflicto colombiano que la desplegada por tanta bruguería.

Detrás nuestro había un grupo de viejas gallinas que, desde el comienzo, asumieron la defensa de la “fila”, pidiendo a la gente que no se colara, contando cuántas personas salían del recinto en el que estaba performiando el mexterminator para exigir que un número igual de bultos entraran. Hasta hubo un conato de pelea con gritos e insultos porque algún aprovechado se coló con la disculpa de que iba a tomar unas fotos con su cámara profesional de nosecuántos megapixeles. Las gallinas cacarearon, insultaron, se indignaron, chiflaron y hasta aplaudieron para hacer ruido buscando boicotear el desarrollo del performance del naftazteca y así, obligar a los que estaban adentro a salir para que ellas pudieran entrar.

Y al final, entramos. Digo al final porque, apenas lo hicimos, se acabó la presentación del artista postmexicano. En todo caso, lo acepto, mi único placer estuvo en que, creo, el gallinero inmamable no logró hacerlo.

De repente la construcción política de los héroes en nuestro país tiene más que ver con la paciencia al hacer una fila interminable, con la defensa a ultranza del puesto, con el insulto y la gritería a los colados (que igual se cuelan), y no con la estupidez y la mojigatería de un “conflicto” que debería resolverse en un reality show de guerra y mutilación. Así, al menos, podríamos, si nos place, oler nuestro propio perico en la paz de nuestros hogares sin que llegaran a joder los representantes de la institución académica que quién sabe para qué querían decomisar la coca que rotaba en los últimos estertores de la bruguería cuando, lo juro, esa misma institución es incapaz de erradicar a los jíbaros de Freud que, por décadas, han convivido en relativa paz y armonía con miles de estudiantes que saben dónde surtirse de mercancía de calidad y a precios muy competitivos, demostrando que narcotráfico y violencia no necesariamente van de la mano. Para eso no hacía falta organizar un festival de performance ni pasar no sé cuántas horas haciendo filas inmamables pero, ya qué.

Víctor Albarracín