Entrevista con los curadores de la Oreja Roja y Preámbulo

El crítico e historiador Santiago Rueda Fajardo entrevista a Mariángela Méndez y Guillermo Vanegas, curadores de los Salones Regionales de la Zona Centro. La Oreja Roja se define como una curaduría que hace más énfasis en el proceso curatorial como práctica de archivo y documentación que en los resultados expositivos. Préambulo busca revisar aquellas manifestaciones donde se re-elabora la iconografía patria y las apropiaciones no formales de lo nacional.

(versión editada de la entrevista, la versión completa la puede ver aquí)

Prisma TV
http://www.prismatv.unal.edu.co/?tx_ttnews[tt_news]=966&no_cache=1

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El poder de la Imagen y la imagen del Poder

chócolo

Jorge Peñuela, a quien encontré en la Plaza en Bolívar en la pasada marcha de estudiantes, trabajadores y profesores de las Universidades Públicas de la capital, el pasado miércoles 28 de octubre, marcha que fue acallada e invisibilizada por los medios de televisión, enuncia una idea interesante en un foro de Esfera Pública(1) a propósito de la censura que ha caído sobre una de las caricaturas de Chócolo, quien hacía parte de los artistas invitados en el salón Regional de la zona cafetera realizado en Armenia, capital del departamento del Quindío. Al respecto Jorge dice lo siguiente:

“CENSURAS INVISIBLES. Durante dos horas, ayer 29 de octubre, Antoni Muntadas habló ampliamente sobre su obra en la Biblioteca Luis Ángel Arango. Su interés son los filtros sociales, políticos, estéticos y técnicos mediante los cuales se traduce la información. A propósito de la multitudinaria marcha de estudiantes y maestros de las universidades públicas por las calles de Bogotá realizada el 28 de octubre en busca de la solidaridad de los bogotanos y las bogotanas para la educación pública, le pregunté qué opinaba sobre aquellos acontecimientos que ni siquiera eran traducidos por los grandes medios, como la mencionaba marcha. «Pues –nos dijo– es censura». Las censuras estéticas recientes son menores si las comparamos con las «censuras invisibles» que operan en nuestro país. Son muchos los artistas que muestran día tras día sus trabajos en la ciudad y nadie habla de ellos. Pues bien, ahí también existe censura.”

Su reflexión merece una apertura en este vistazo crítico que pretende ahondar sobre el poder de la imagen y la imagen del poder, este último se cierne sobre todos nosotros a través de los medios masivos de comunicación. Ahora que existe un debate sobre la adjudicación de un tercer canal privado de televisión antes de las elecciones presidenciales (lo más probable es que sea adjudicado al consorcio City-Tv, El Tiempo y Grupo Planeta) que al parecer servirá para que el actual Gobierno de Álvaro Uribe Vélez agudice su maquinaria de desinformación y manipulación de la verdad y perfile a sus candidatos en las próximas elecciones. Lo acontecido con la caricatura de Chócolo, es muestra importante que una imagen vale más que mil palabras. De eso son conscientes los gobernantes y sus grupos de poder acentuados en grandes medios de comunicación y por fortuna los artistas también. El papel de la caricatura es realmente fuerte, pues trasciende las barreras de los discursos. En ese sentido en un evento estatal como el salón regional, se ve afectado por la presencia de quienes detentan el poder de la circulación de la imagen que se vehicula con presupuestos de sus “generosas” gestiones. Cuando los rostros de los protagonistas de la caricatura y sus voces son silenciados por un blanco que se posa sobre ellos borrando toda huella crítica que propone el humor, la censura adquiere un matiz perverso elimina toda posibilidad de disenso.

Obra de Chócolo censurada

Es indudable que “las censuras invisibles” a las que alude Jorge Peñuela, obedecen a esos mecanismos de coerción que operan en el mundo de la visibilidad del mundo político y social: nada más visible que una caricatura que pone al descubierto, ridiculizando y criticando mordazmente aquellos que pretende construir una imagen distorsionada de la realidad. Nada más visible en la ciudad que una marcha multitudinaria en contra de la política del actual gobierno que tiene contra la pared a las universidades públicas del país, sin embargo no se hizo visible esa noche en los medios de comunicación que hablaban de los triunfos de la selección colombiana sub-17 de futbol, y las telenovelas y shows, entre otras cosas, esenciales quizá, pero no trascendentales para la situación actual por la que atraviesa el país. Sin embargo el papel de los artistas y sus imágenes no logran hacerse visible en los medios que detentan la imagen del poder.

José Alejandro Restrepo. Job. (2008)

La imagen del poder, no necesariamente es aquella que muestra al Presidente de la República, en sus programas televisivos, vinculada a la buena imagen que el gobierno pretende hacer circular en los diarios, noticieros, consejos comunitarios, etc. La imagen del poder es aquella que genera un espacio de invisibilidad, de ocultamiento que impide que lo representable tenga asidero en la realidad. En ese sentido, lo que no vemos, no existe. Seguimos siendo absolutamente creyentes y religiosos: ver para creer, tal como lo muestra José Alejandro Restrepo en su obra(2). El poder sabe que su credibilidad se acentúan en el grado de invisibilidad y ocultamiento de sus fracasos y de los acciones de miles de ciudadanos que protestan por esos fracasos.

¿Cuáles son las razones para que una imagen como la de Chócolo o como la de “Los Rebeldes del Sur” de Wilson Díaz, pueda molestar al establecimiento? Sin lugar a dudas se trata de un lucha de poderes sobre quién tiene la autoridad para crear opinión. El arte crítico y político, crea opinión. Por lo tanto eso molesta enormemente a los detentores de la imagen. Hace un tiempo ya, durante el famoso affaire Goya, yo decía lo siguiente:

“Pero surge un problema, ese exceso de visibilidad termina opacando algo, encegueciéndonos, como cuando miramos el sol de frente sin gafas oscuras. Estamos obnubilados por esa imagen y olvidamos que se trata de un hombre quien de rodillas y con los brazos abiertos mira hacia el cielo mientras su torso se ofrece al enemigo. ¿Va a ser fusilado? ¿Va a morir como otros tantos en las imágenes que nos muestra Goya? ¿Por qué mira al cielo? No está propiamente rezando ni tampoco pidiendo clemencia. La expresión de su rostro denota desolación. ¿Qué diferencia existe entre este rostro y el de una víctima de la violencia en Colombia? Si no la saben, miren en los semáforos de nuestras calles y encontraran la respuesta o echen un vistazo a las fotos de Jesús Abad Colorado. Pero si no la encuentran, la respuesta es: ninguna diferencia.”(3)

Frente a la imagen del Poder, queda una opción: el poder de la Imagen, a partir de las paradojas de lo irrepresentable que suscita el arte y los artistas comprometidos con su época y los periodistas e investigadores para quienes no les es indiferente el mundo en el que vivimos; dos ejemplos importantes a tener en cuenta: el primero de ellos es el de la artista Claudia Salamanca(4), quien con su obra “Treinta segundos” reflexiona sobre un hecho atroz que nadie parece recordar, y que está al origen del escándalo más grande del actual gobierno: la para-política. Al respecto el Ricardo Rivadeneira dice:

“Sin duda, el vídeo que Claudia Salamanca nos propone es algo más que un simple ejercicio visual hecho a partir de un registro que fue televisado en directo. No es precisamente un poema visual como los de Bill Viola ó un regodeo experimental como los realizados por Nam June Paik; no pretende utilizar la imagen religiosa como forma de expresión a lo José Alejandro Restrepo, tampoco se trata de avivar la llama del acontecimiento escénico en la perspectiva de Rolf Abderhalden. La obra 30 segundos no busca parecerse a muchas obras que hemos visto en la Galería Santa Fe del Planetario Distrital y que tienen en común ese deseo por jugar con la representación como forma de trabajo plástico. Si bien la obra 30 segundos no es pura presentación, sí se acerca mucho a ella.”(5)

Esta obra logra por primera vez hacer visible algo que no habíamos querido ver, precisamente porque la imagen del poder quiere siempre ocultar algo. El segundo ejemplo tiene mucho que ver con el anterior: es el programa Contravía(6) del periodista Hollman Morris quien dedicó un reportaje recientemente al mismo tema de la obra de Claudia Salamanca: el asesinato anunciado del exalcalde de El Roble (Sucre) quien delante del presidente y de sus asesinos denunció públicamente la corrupción que corroía a esa región y que se incrustaría en el Congreso de la República. En ambos casos lo irrepresentable tiene un lugar en la realidad; este hecho acentúa una resistencia frente al “destino de las imágenes” (por emplear esta hermosa frase de Jacques Rancière), destino implacable que las sumerge en una insondable invisibilidad. El arte que reflexiona sobre la política, juega aquí un papel fundamental y la crítica que logre dar cuenta de ello logra crear un terreno propicio para generar discusión. Es indudable que a los políticos les interesa el arte, más allá de ser coleccionistas y galeristas como el expresidente César Gaviria o impulsores de cruzadas políticas por la paz como las palomitas de Belisario Bentacurt en los años 80, o los ataques al expresionismo de Laureano Gómez, o la defensa de un arte de vanguardia por parte de Jorge Eliecer Gaitán. No podemos decir que a Uribe le interese el arte, pero si podemos afirmar que a los gobernantes, le interesa mucho la imagen, su buena imagen y por supuesto el arte que contesta esa imagen no le es para nada indiferente.

Ricardo Arcos-Palma*

Bogotá, 30 de octubre del 2009

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Notas:

(1) Esfera Pública http://esferapublica.org/nfblog/?p=6062#comment-29054

(2) Vistazos Críticos http://criticosvistazos.blogspot.com/2008/05/vistazo-crtico-51-jos-alejandro.html

(3) Vistazos Críticos. http://criticosvistazos.blogspot.com/2008/10/vistazo-crtico-60-de-lo-acontece.html

(4) Ver el video de Treinta segundos : http://www.laclau.templeofmessages.com/pages/titospa.html

(5) Vistazos Críticos. http://criticosvistazos.blogspot.com/2008/07/vistazo-crtico-transversal-20-treinta.html

(6) Contravía. Programa en tres partes: Eudaldo Díaz: el costo de la verdad.
http://www.youtube.com/morrisproducciones#p/u/6/3xwrs9dEgBY
http://www.youtube.com/morrisproducciones

* publicado originalmente en Vistazos Críticos


Medios, democracia y poder

Una mirada comparada desde Colombia, Ecuador, Venezuela y Argentina

VIERNES – 6 DE NOVIEMBRE, 2009

8:30 a.m. a 3 p.m.

AUDITORIO LLERAS

Calle 19 A No. 1 – 37 Este

UNIVERSIDAD DE LOS ANDES

Invitan

Departamento de Ciencia Política – Facultad de Ciencias Sociales

Centro de Estudios en Periodismo (CEPER) – Facultad de Artes y Humanidades

Se dice que los medios de comunicación determinan los modos de la política, la gobernabilidad y la democracia latinoamericana. Se dice, también, que vivimos una democracia mediática, una política espectáculo y una gobernabilidad que se juega en encuestas de favorabilidad. En este foro se busca comprender los valores, las prácticas y la lógica de los medios en la producción de la política y en la definición de la gobernabilidad y la democracia a partir del análisis de cuatro casos de gobiernos mediáticos (Venezuela, Ecuador, Argentina y Colombia).

Mayores informes:

3394949 ext 2616/3324532                                                    3394949 ext 2135/3324524

c-politica.uniandes.edu.co                                                               ceper.uniandes.edu.co

deptocpol@uniandes.edu.co infceper@uniandes.edu.co

PROGRAMA

8:30 a 9:00. Instalación

Omar Rincón

Director, Centro de Estudios en Periodismo, CEPER

Angelika Rettberg

Directora, Departamento de Ciencia Política

Fabio Storino

Coordinador, Plataforma Democrática

9:00 – 10:00. Medios, financiamiento e independencia editorial

  • Adriana Amado, Universidad de la Matanza, Argentina
  • Jorge Cardona, El Espectador

Moderador: Felipe Botero, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes

10:00 – 10:20. Refrigerio

10:20 – 11:20. Medios, opinión pública y democracia

  • Friedrich Welsch, Universidad Simón Bolívar, Venezuela
  • Miguel García y Laura Wills, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes

Moderadora: Jimena Zuluaga, Centro de Estudios en Periodismo, CEPER, Universidad de los Andes

11:20 – 12:30. Medios y gobernabilidad

  • Hernán Reyes, Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador y columnista del diario El Telégrafo
  • Daniel Coronell, Noticias Uno y columnista Revista Semana

Moderador: Omar Rincón, Centro de Estudios en Periodismo, CEPER, Universidad de los Andes

12:30 – 14:00. Almuerzo libre

14:00 – 15:00. Medios, poder y democracia

  • Oscar Mejía, Universidad Nacional
  • Álvaro Duque, Universidad del Rosario

Moderadora: Angelika Rettberg, Departamento de Ciencia Política, Universidad de los Andes


Estudios Visuales #7: "Retóricas de lo radical"

Convocatoria pública de colaboraciones

ev_logo_pq.gif Bajo el título de “retóricas de lo radical”, nuestra idea es atender a cómo los estudios críticos pueden enfrentar el análisis de las prácticas simbólicas que han hecho del “antagonismo”, la “resistencia” y/o “lo radical” su principal coartada discursiva: la resistencia como el lugar común ideológico más recurrido por los más diversos discursos y prácticas contemporáneas.

El objetivo principal es entonces preguntarnos cómo pueden los estudios críticos contribuir a desmantelar tales retóricas, y cómo las dependencias ideológicas y los intereses de hegemonía que se esconden tras sus formaciones del imaginario pueden ser desenmascarados y puestos en evidencia.

Como objetivo añadido, queremos preguntarnos de qué modo puede entonces el análisis crítico contribuir al desarrollo de formas de las prácticas que verdaderamente puedan resistir a los discursos dominantes –incluso cuando ellos se presentan bajo la máscara de “la resistencia” (ejemplos de ello se podrían encontrar miles, desde el discurso publicitario de Boss al nuevo disco de The Muse, pasando claro está por las propias prácticas artísticas, las primeras promotoras de este tipo de tácticas encubridoras).

¿Nos encontramos frente a una “fase agonística” del capitalismo cultural –una fase que habría integrado la “crítica artística” –para emplear los términos de Boltanski y Chiapello? ¿Estamos simplemente ante una actualización de las “contradicciones culturales” del capitalismo avanzado? ¿Cómo puede abordarse todavía la “crítica de ideología” por parte de la teoría crítica –en un tiempo en el que las prácticas e instituciones culturales parecen haber establecido y estabilizado complicidades estructurales con los “teóricos críticos” (integrándolos como curators, conferenciantes, prologadores de catálogos, investigadores de plantilla …) para obtener de ello su propia legitimación como, precisamente, instituciones o prácticas “antagonistas”, “críticas” o “radicales”?

Pensamos que se trata de una cuestión crucial en el momento actual, y tanto para las prácticas culturales –en lo que todavía ellas aspiren a transformar el mundo que habitamos- como desde luego para el desarrollo y repensamiento actual de la teoría crítica y sus métodos y recursos analíticos y epistemológicos. En ese sentido, nuestra pregunta concierne también y primordialmente a la cuestión de las “nuevas humanidades” –los nuevos estudios críticos, las nuevas ciencias humanas- y la redefinición que en el marco de las transformaciones contemporáneas de las formaciones del saber y sus instituciones deben ellas abordar para lograr asumir el rol que se les demanda, como proveedoras de un criticismo riguroso y bien fundado, en lugar del papel de legitimación al que desde su pseudocaracterización contemporánea son una y otra vez requeridas.

Los artículos propuestos deberán tener una extensión de entre 10 y 15 folios a doble espacio, y deberán enviarse por correo electrónico a colaboracion@estudiosvisuales.net con anterioridad al próximo 15 de diciembre.

Originalmente en w3art.es


De ferias en Bogotá

Si pensamos literalmente (y no tan literalmente) en el nombre que le puso Jairo Valenzuela a su feria, entonces Artbo sería como La. La ama de casa, la mamá de los niños, la mujer ideal, la esposa perfecta, la mártir silenciosa y la profesional abnegada. Y de cierta forma lo es. El problema es que todas las mujeres de hoy en día, de una u otra forma, somos amantes, amadas, jefes y madres a la vez. Eso, junto con otra infinita lista de cualidades invaluables que nos hacen únicas. Es el caso de La y de La Otra. Cada una con sus maravillosas virtudes y sus irremediables defectos.

lolitafrancoEste año la feria internacional de arte de Bogotá llegó a su quinta versión con una enorme presencia en todos los medios de comunicación. Como siempre asistí puntual a su concurrida inauguración. Mi primera impresión: sobredosis de arte y de especímenes del medio. Hay tantas cosas para ver y tanta gente para saludar que resulta difícil dedicarse a la labor. Sin embargo hay que hacerlo.
El montaje cada vez resulta más sobrio y acorde con lo que debe ser una feria de arte, y algunas galerías locales parecen haberlo entendido a la perfección, haciendo de sus stands un lugar de encuentro u oficina portátil y no un deslumbrante espacio de exhibición de obras que sólo durará 4 días. Con esa fórmula se generan menos costos de transporte, de logística y de montaje, y en cambio les permite concentrarse en lo esencial de un evento de este tipo: vender y hacer contactos con nuevos coleccionistas y posibles compradores. En ese orden de ideas entrar en una exhaustiva crítica sobre obras puntuales sería un despropósito. Lo que si puedo nombrar son las 10 galerías que tenían las piezas y propuestas más interesantes dentro de su portafolio: La central, Durban Segnini, Sicart, Vermhelo, Nara Roesler, Jenny Villá, Jacop Karpio, Horrach Moya, Ginocchio y Al cuadrado.
Por otro lado me encantó saber que la galería Arte Consultores, luego de un par de años de desazón, estaba de vuelta con una puesta en escena un tanto exagerada pero valiosa para anunciar su regreso y destacar las obras de Pedro Ruiz, Santiago Montoya y Ana González. Al final, tácticas para llamar la atención hay muchas, si no que lo digan quienes vieron a los mariachis que trajo consigo la galería Nueveochenta.

Paralelo a esto se realizó como siempre el pabellón Artecámara, el cual debo decir, estuvo mejor que nunca. Maria Iovino parece estar llevando esta exposición a otro nivel y poniendo a dialogar de forma brillante toda una serie de proyectos jóvenes que gracias a este espacio, toman una dimensión realmente profesional y a la altura del ámbito internacional. Es el caso por ejemplo de la intalación-proyección de Angélica Teuta, una maravillosa selva creada a partir de cuatro proyectores de opacos que generan una puesta en escena bellísima. Lo mejor de la exposición. Luego hay que nombrar los geniales dibujos de César del Valle que por fin parece haberse dado el gusto de realizarlos a gran escala y sin lo restrictivo de un marco. Y de terceras estarían los apocalípticos y futuristas perros de Miguel Khuan, una metáfora de los canes que habitan las calles, suburbios y callejones oscuros de nuestras ciudades. Aunque lucían muchísimo mejor en su exposición individual de hace un mes en El garaje (dónde obviamente tenían mayor protagonismo), no dejan de impactarme.

A estas tres propuestas , que para mí fueron las mejores, se le suman trabajos interesantísimos en dibujo (Manuel Calderón y una joven ubicada donde se iniciaba el recorrido), en fotografía (unas baldosas hechas de fotos) y en animación ( Maria Isabel Rueda). En general estos últimos (animación) no estaban bien logrados, pero es clave empezarlos a incluir de forma constante en estos certámenes. Aunque se ven intentos en el campo de la pintura expandida, hay aún un vacío enorme al respecto. Me decepcionó muchísimo el trabajo de Lorena Espitia, una pintora excepcional, que en este caso en el afán por plantear un proyecto contemporáneo acorde a la muestra, se queda en unas pinturas manieristas, sin brillo y opacas, junto con un dodó esculpido lobísimo, instalado todo dentro de un saloncito de terciopelo que nada tiene que ver con nada. Esto bien podría resumirse en una laminita de las chocolatinas Jet o en un librito norma de ilustración infantil. Esperemos que solo sea un traspié en su impecable carrera.

Y por último Artbo presentaba como novedad los projects rooms, los cuales se confundían un poco con las galerías y no marcaron mayor pauta dentro de la feria. El más interesante y poético era el de Maria Isabel Rueda, quien creo que sigue poniendo la bara supremamente alta a la hora de hacer arte. La idea de Mateo López es genial y provoca mucha curiosidad pero se desinfla un poco por lo soso de los elementos escondidos que encontramos y que habrían podido ser igual de geniales que la idea. La instalación de Iván Puig lucía bella y comunicaba. De resto son propuetas a las que le falta trabajo. Sobre todo mental. Porque el verdadero arte está en al cabeza.

La Otra?
El edificio es magnífico y el recorrido refrescante. Siempre destaco más de esto la propuesta general, los puestos de diseño, el bar, la terraza y el ambiente en general, que las galerías mismas, que en pequeña escala tenían cositas puntuales interesantes. Entre ellas la novedad fueron las obras de artistas muy muy jóvenes que trajo un coleccionista a su nuevo proyecto de galería 12:00. Dominio del oficio e ideas contemporáneas. De resto, un poco de lo mismo. Nada que me haya estremecido demasiado.

En conclusión, un fin de semana de arte y lujuria entre dos dignas representantes del arte colombiano de nuestros días. Los mercados se abren y nuestra ciudad parece ser uno de los polos de atracción más importantes del continente. Basta con decirles que el director de la Tate Modern estuvo por aquí, hablé con el y les puedo decir que colombia está de moda. El panorama es más que optimista.

Lolita Franco
http://www.lolita-franco.blogspot.com/


Bellas durmientes: contra la violencia de género

bellasdurmientes

En Colombia se han hecho públicos en el curso de las últimas semanas varios casos en los que oficiales de la policía, concejales y miembros destacados de la sociedad han asesinado y/o agredido brutalmente a sus esposas. Hay, por supuesto, una infinidad de casos que quedan en la impunidad.

Conversación con María María Acha, quien impulsa Bellas Durmientes, un proyecto colaborativo de sensibilización contra la violencia machista y de denuncia y homenaje a todas las mujeres que han muerto en manos de sus parejas o ex parejas en España.

[audio:http://esferapublica.org/bellasdurmientes.mp3%5D

Se recomienda escuchar con audifonos

Proyecto Bellas Durmientes
http://www.ojoatomico.com/bellasdurmientes/


El examen de estado para los profesionales en arte

EDUCACIÓN SUPERIORA partir de este semestre, todos los aspirantes a obtener un título profesional en artes en Colombia, deberán presentar la prueba ordenada por el Ministerio de Educación para todos los graduandos. El Icfes la diseñará y la aplicará el próximo 29 de noviembre, por primera vez a estudiantes de artes.

Poco sabemos de las conversaciones del Icfes con las facultades de artes a este respecto. Por lo menos los estudiantes no han sido informados sobre qué se les evaluará. Nada sabemos sobre los contenidos que tendrán en cuenta los diseñadores de la prueba que pretende establecer la calidad de los programas académicos en artes.

No obstante, ha quedado claro que, a diferencia de otros futuros profesionales, los de artes no presentarán pruebas específicas; es decir, aquellas que son propias de cada profesión. Sólo presentarán una prueba genérica. ¿Este tipo de prueba es idóneo para medir la calidad de la educación profesional en artes? El Examen de Estado en otros campos del saber, ha sido útil para justificar alzas en las matrículas y para competir eficientemenete  en la oferta de servicios educativos,  porque, además de las competencias genéricas, se evalúan conocimientos específicos de cada una de las disciplinas evaluadas. No es el caso de las artes contemporáneas que luchan por escapar de los regímenes disciplinares, o disciplinantes.

Este experimento con los futuros profesionales en artes corre el riesgo de inducir una falsa percepción de la educación artística profesional en Colombia. Una prueba genérica no puede considerarse un indicador fiable y suficiente para medir la calidad de un programa. La implementación de este Examen de Estado para artistas es precipitada, pues, no se hizo el esfuerzo de concertar con las facultades de artes unos mínimos específicos que garanticen el perfil de calidad de los egresados de las diferentes universidades, la misma calidad que el Ministerio de Educación está obsesionado en medir en todos los campos del saber.

¿En verdad el Ministerio de Educación quiere establecer la calidad de los programas de artes o sólo está interesado en instituir un impuesto de grado a los artistas incautos? La prueba tiene un costo de $51.000.00. ¿Las facultades de arte de Colombia aceptarán que un examen génerico –¿competencias ciudadanas?–diseñado por el Icfes, determine la calidad de sus programas? Si los artistas contemporáneos han rechazado la calidad como criterio de juicio estético, ¿por qué debemos aceptar este criterio para un juicio administrativo? ¿Qué opinan los maestros y los estudiantes de artes?

Dado el uso comercial que las universidades hacen de estos resultados, la prueba para artistas ha debido pensarse y concertarse mucho mejor.

http://www.mineducacion.gov.co/1621/articles-205955_archivo_pdf_decreto3963.pdf

Jorge Peñuela