Del medio y los medios

Llega el fin de año con sus inevitables balances o selección de los “sucesos del año”. Los hay de todo pelambre: de la política, la economía, la labor del alcalde, el presidente, los mejor vestidos, los que salieron perdiendo, las fotos más destacadas y asi ad infinitum. Aunque parece haber balances para todo, los del campo del arte tienden a desaparecer (si no hay análisis a lo largo del año ¿cómo esperar que haya un balance de los doce meses si para ello es necesario contar con una revisión crítica semanal, quincenal o mensual?…).

La revista Semana (dueña de Arcadia) destaca en su sección de Cultura Las peleas del año , algo inédito, pues lo que se esperaba era una lista breve de exposiciones institucionales (la de Warhol, las ferias y de pronto un Regional). Dice Semana:

A finales de agosto, la artista cubana Tania Bruguera logró lo que pocos artistas conceptuales han podido hacer en el país: que su nombre sonara fuera del estrecho círculo de las artes. Su performance en la Universidad Nacional en el que se ofreció cocaína a los asistentes en una bandeja de vidrio dio para todo tipo de críticas. La página de Esfera Pública se llenó de comentarios en menos de dos días y hubo ponencias en las aulas de la universidad: ¿fomentaba Bruguera el consumo de cocaína entre los estudiantes? o ¿acaso quería decir lo que ya se ha dicho hasta la saciedad: que en la raíz del conflicto colombiano está la coca? El escándalo fue tal que el 11 de septiembre llegó a la primera página de El Tiempo, a los noticieros del mediodía, a los oídos de la Iglesia Católica y al Ministerio de Cultura. Lo que pocos esperaban era que la universidad acusara a la artista por distribución ilegal de estupefacientes”

A lo anterior habría que añadir que la reacción del medio artístico en Esfera Pública fue sorprendente no sólo por la cantidad de participaciones sino por el rarísimo hecho de que había un acuerdo general en torno a la forma improvisada y ofensiva con que Tania Bruguera abordó el tema del conflicto. El clamor era generalizado y no se hizo un análisis del performance (la “crítica a la obra” quedó atrás y el debate moral tenía un nítido subtexto: el tema del conflicto es patrimonio del medio artístico local).

Este debate hace visible la forma como los medios masivos están retomando las situaciones del medio del arte. La escasa crítica de exposiciones parece irrelevante y lo que prima son aproximaciones que parten de la transgresión de los límites éticos y legales (el Performance De Tania Bruguera, la Desaparición de dineros en la Alzate, el Caso del Goya, el Caso de la Carta Anónima a Beatriz González, los Globos del Bicentenario y el fin del Premio Botero).

El conflicto que mantiene un sector del medio artístico con la Fundación Alzate también llegó a los medios de comunicación. El pasado mes de junio la revista Semana publicó La contrareforma donde hizo un breve recuento de este caso, reseñado inicialmente por la revista Arcadia en su artículo “La rebelión contra la Alzate “:

En dicho artículo, la actual secretaria de Cultura, Catalina Ramírez, adelantaba que las funciones de la Gilberto Alzate volverían a ser las de antes de la reforma, con la creación del nuevo Instituto de las Artes. Así que muchos respiraron. Sin embargo, un año y medio después, varias fuentes consultadas por SEMANA concluyen que la gestión de Alzate ha sido la de manejar una entidad pública con una lógica privada. Prueba de ello es la publicación de un aviso el pasado 3 de junio, en el diario El Tiempo, promoviendo el conversatorio ‘Gabo político’, en el que el logo de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño aparece en primer plano y los de la Alcaldía y la Secretaría, en un tamaño pequeño, como si se tratara de dos patrocinadores de la Fundación. Al respecto, Catalina Ramírez, sentada en su despacho del centro de Bogotá, le dijo a SEMANA que si bien era cierto que “aún hacía falta ajustar asuntos con la Alzate”, veía a la directora con una mayor disposición para comprender la necesidad de crear un Instituto de las Artes”

En una nota informativa publicada en la página Samuel Alcalde el pasado 16 de noviembre, el Proyecto de Acuerdo para la creación del Instituto Distrital de las Artes se presentó para análisis del Concejo de Bogotá. El primer debate sobre el Proyecto de Acuerdo tuvo lugar el pasado 2 de diciembre y es posible que para el primer semestre del 2010 el Instituto Distrital de las Artes (IDARTES) sea una realidad, después habrá que esperar a que nombren su director y se inicie un nuevo proceso de empalmes y ajustes que tomarán su buen tiempo (no hay que olvidar que Víctor Manuel Rodriguez, ex Subdirector de Fomento a las Artes, ha estado cerca de este proceso y puede tener sus aspiraciones para desempeñar un cargo directivo en el naciente Instituto).

Según consta en el Proyecto de Acuerdo 427 el IDARTES tendrá como objeto:

“La ejecución de políticas, planes, programas y proyectos para el ejercicio efectivo de los derechos culturales de los habitantes del Distrito Capital, en lo relacionado con la formación, creación, investigación, circulación y apropiación de las áreas artísticas de literatura, artes plásticas, artes audiovisuales, arte dramático, danza y música, a excepción de la música sinfónica, académica y el canto lírico”

Es decir, la creación del IDARTES no implica (como se dijo inicialmente) transformación alguna para el sector de las artes visuales (“Catalina Ramírez, adelantaba que las funciones de la Gilberto Alzate volverían a ser las de antes de la reforma, con la creación del nuevo Instituto de las Artes”). La FGAA continuará ejecutando los recursos y planes de las artes visuales pues tiene entre sus principales funciones “ejecutar las políticas, planes, programas y proyectos enfocados a desarrollar una programación cultura y artística permanente. Ejecutar los planes, programas y proyectos acordes con su misión y relacionados con el fomento y circulación a las artes plásticas y visuales, tales como concursos y salones de convocatoria pública nacional y ajustarlos regularmente a las prácticas y requerimientos del campo”.

¿En qué cambian las cuestionadas prácticas institucionales y la falta de interlocución del medio artístico con la Fundación de Ana María Alzate?

La creación del IDARTES no genera cambios de fondo sino una entidad burocrática a la que se reportarán otras entidades como la Alzate, que conserva el manejo de las convocatorias, exposiciones y concursos (el problema no es la institución en sí, sino la poca representatividad, credibilidad y capacidad de interlocución que tiene con un medio artístico que en teoría “representa”)

Así como vamos, vamos mal.

Catalina Vaughan

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Convocatoria / Ensayos Públicos #5

LASA-laboratorio artistico de san agustin
La Habana – Cuba
15 de abril – 15 de mayo del 2010

CONVOCATORIA
acciones de arte contextual en el espacio público de San Agustin (La Habana-Cuba)

QUIEN PUEDE PARTICIPAR?
artistas de las artes visuales y de las artes escénicas,
arquitectos y urbanistas,
estudiantes,
escritores, críticos de arte, curadores, emprendedores culturales,
cineastas y creadores de video.

FECHA Y MODO DE ENTREGA
antes del 15 de enero del 2010 para los artistas residentes en Cuba
por correo electrónico: lasa.cuba@gmail.com
por vía postal: Centro LASA, Calle 254 esq. 35. San Agustín, La Lisa. C. Habana. Cuba

antes del 15 de enero del 2010 por los artistas que no residen a Cuba
por correo electrónico: lasa.cuba@gmail.com
por vía postal: Proyecto LASA c/o Aurélie Sampeur, 18 Le Rocheret 22490 Plouër sur Rance, Francia

QUE INCLUYE LA SELECCIÓN?
Cada artista seleccionado por el equipo LASA contara con una beca de 15 días en abril del 2010 en el laboratorio artístico de san agustín, que incluye:
– transporte hasta La Habana para los artistas cubanos residentes en otras provincias,
– alojamiento,
– la logística de producción para su obra (disponibilidad de un taller, herramientas y técnicos),
– acompañamiento artístico durante el proceso de creación,
– promoción del trabajo del artista en el marco de los ENSAYOS PÚBLICOS #5 (prensa local e internacional, Internet, campañas de emails),
– administración de la obra (autorizaciones para trabajar en el espacio público).

DONDE SABER MAS?
la convocatoria completa a descargar: http://lasa-cuba.googlegroups.com/web/call-for-proposals-EP5-es.pdf?hl=es&gsc=of7lPwsAAABX2i3-SzlGO9s3De7BCIap
sitio: www.lasa.mehr-licht.org
blog: www.lasa-cuba.blogspot.com
plataforma virtual: http://groups.google.com.cu/group/lasa-cuba

centro: Calle 254 esq. 35. San Agustín, La Lisa. C. Habana. Cuba
email: lasa.cuba@gmail.com
teléfono: +537 267 3761

También visite la página web del creador de LASA, el artista cubano CANDELARIO www.candelario3ac.org


Los debates del año

hossie

En Torno A La Exposición De Felisa Bursztyn

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La actual exposición Feliza Bursztyn en el Museo Nacional incita a plantear algunos puntos, entre ellos la posible apertura institucional a curadores externos; también deja entrever la validez de los ejes de poder curatoriales y examinar la existencia de criterios para armar propuestas. (Para estas notas nos basaremos en el catálogo de dicha exposición citando… »

No Te Metas A Mi Facebook…

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Una nueva novela mediática comienza: el caso de Nicolás Castro Plested avanza. Él, un estudiante de arte de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, fue detenido por la Fiscalía que lo sindica de ser el autor del grupo de Facebook “Me comprometo a matar a Jerónimo Alberto Uribe, hijo de Álvaro Uribe” (creado hace más de… »

Salones Regionales De Artistas Exhiben La Crisis Socioeconómica Y ética

La retoma de las estaciones de ferrocarril de Sogamoso y Armenia para los Salones Regionales de Artistas de sus respectivas regiones -zona centro y zona centro occidente, respectivamente- no respondía solo a que las obras se veían bien en esos lugares. Caídas como están, estos escenarios de techos altos y paredes enmohecidas revelaban el estado… »

Arte, Religión Y Política

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En estos días circuló en el espacio de la Internet Esfera Pública una carta muy interesante del teórico del arte Guillermo Vanegas, dirigida al Papa Benedicto XVI donde interpela sus palabras enunciadas el sábado 21 de noviembre frente a 250 artistas entre los que se encontraban el video artista Bill Viola y el arquitecto Santiago… »

Hacia Benedicto 16 (con Disculpas)

Muy respetuosamente me dirijo a usted para recibir orientación sobre la recomendación que, según me enteré hoy, hizo usted a los artistas para que transmitieran “la verdadera belleza del arte”. La razón de esta solicitud radica en el hecho de que me siento un poco confundido ante esto por cuanto, aunque no soy artista, trabajo… »

A Dos Años De La Grieta

En 2007 Doris Salcedo excavó una grieta de 167 metros en el denso piso de concreto de la antigua sala donde funcionaban los generadores de electricidad del una vez Bankside Power Station. El edificio moderno, que para Salcedo es un símbolo de capitalismo y de relación amo-esclavo[1 es hoy el Turbine Hall del Tate Modern,… »

Secuestro Estilo Camorra

yoani-sanchez-el-pais

Esfera Pública manifiesta su solidaridad con la bloguer cubana Yoani Sánchez, quien fue retenida y golpeada por miembros de la policía en la Habana. Publicamos una entrevista a Yoani y su testimonio sobre los… »

El Devenir On Line Para El Premio Nacional De Crítica De Arte

abogados

¿Debemos conformarnos con un estímulo otorgado a quienes sólo les interesa la crítica para navidad y como aguinaldo estatal? No lo creo. Al contrario. Debemos repensar cómo debe circular la crítica de arte en Colombia, o considerar si, simplemente, no debe circular como acontece con los productos –algunas veces monumentales, en otras … »

Itae: Resistencia Y Transgresión Desde Guayaquil

El concepto de la “acción de resistencia” consiste en no suspender las clases, como ha sucedido siempre con otras instituciones educativas estatales, sino desplazarlas a un espacio visible, como estrategia para evidenciar los procesos de formación artística que tiene lugar en el… »

La Ventriloquía Del Establecimiento

laotra

El “publi-reportaje o la publicidad política pagada”, como bien podría llamarse a este artículo de la Señora Estefanía Sokoloff, está fuera de foco en cuanto a lo que se trata de hacer en La Otra; sin lugar a dudas, no es para gente que como ella, se dejan deslumbrar por un espacio amplio, cómodo y… »

Se Le Fueron Las Luces A La Otra

Artbo Vs La Otra no es en realidad una comparación ni una posibilidad. Resta por calificar con adjetivos exclamativos la primera y con palabras mudas la segunda tal como ese silencio sepulcral mencionado de cuando se va la luz, que se te somete a lo que hay y te impide visualizar las… »

Souvenirs

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Estuve finalmente en lo de Warhol; vi, miré, y me fui. La visita duró un poco más de los 15 minutos famosos, o lo que demora un rasquetazo de serigrafía en imprimir los rasgos veloces de alguna ‘celebrity’ sobre un papel o una tela. Tiempo suficiente para recorrer esa colección de fantasmas… »

Sin Título (17 De Septiembre De 2009)

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En el foro Miedo a la Opinión, Jorge Peñuela envió la participación CENSURAS INVISIBLES : “(…) Las censuras estéticas recientes son menores si las comparamos con las «censuras invisibles» que operan en nuestro país. Son muchos los artistas que muestran día tras día sus trabajos en la ciudad y nadie habla de ellos. Pues bien,… »

Miedo A La Opinión

Caricatura de Chócolo censurada

Sorpresa, decepción o inconformidad han sido algunas de las expresiones de los curadores y participantes del Salón Regional de Armenia (organizado por el Ministerio de Cultura), cuando se encontraron con la obra Falso positivo, del caricaturista Chócolo, tapada con cartulinas y cinta… »

La Franquicia Del Arte Contemporáneo

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Es cada vez más normal que los galerístas que manejan la franquicia del “arte contemporáneo” sean contactados y reciban el apoyo de instituciones estatales. Un ejemplo reciente es el de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño que pactó su programa de residencias internacionales para artistas con la galería Vermelho de Brasil. Para seleccionar a los escogidos… »

Arte Y Política, El Lugar De Las Artes En La Sociedad

Desde entonces, el panorama artístico local ha cambiado enormemente y varios son los actores principales de tal escena artística. Al la influencia de la academia en la formación de artistas, gestores culturales e intelectuales, se le añade el poder político que no ha dejado de influenciar la creación de espacios de reconocimiento y consolidación de… »

Suite Affaire Bruguera

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En vez de resumir todo lo que se ha dicho sobre el affaire Bruguera en esfera pública (los invito eso sí, a leer las diferentes posiciones y en especial las de quienes prefirieron salirse del performance), prefiero dialogar con Ranciere y los “connaisseurs” locales. Eso si, aclarando que me interesa mucho más la “esfera pública… »

La Oreja Roja

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De las curadurías que resultaron ganadoras de los salones regionales (zona centro), la que más me llamó la atención, por su coqueteo evidente con la informalidad, la ligereza y la superficialidad, fue la Oreja Roja, comandada por la curadora y docente Mariangela Méndez y su contemporánea homónima Veronica Wiman. Y me interesó no sólo porque… »

Polémica En Los Medios Por El Performance De Tania Bruguera

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El caso del performance llega a los medios con gran despliegue, lo cual genera una amplia gama de reacciones por parte de las instituciones implicadas, el gobierno, la artista y algunos miembros del medio… »

En Torno Al Performance De Tania Bruguera

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Resumen de participaciones del debate en Esfera Pública en torno al performance de Tania Bruguera en el Encuentro Hemisférico de Performance y Política. Al final del resumen encuentra un enlace a todas las intervenciones, videos y comentarios…. »

En Buena Fe

Apenas comienza la entrevista, el tono se suaviza. Hacen un recorrido por los primeros años de la trayectoria curatorial de Eduardo Serrano, su nombramiento como curador del MAM, su visión del museo y de su colección, su paso previo por la Galería Belarca, su relación con Gloria Zea y Marta Traba, y por algunos detalles… »

Maratón Crítica

Desde hace varios meses el artista franco danés Thierry Geoffroy ha invitado críticos, curadores y artistas a participar en Critical run. Se encuentran en un lugar emblemático (Museo, banco, monumento, etc) acuerdan un tema a debatir y comienzan a trotar a medida que discuten tal y como se puede pareciar en el video (donde se… »

El Pasado En Presente (ii)

Eduardo, Marta y Gloria

Las recientes publicaciones de entrevistas hechas al maestro Eduardo Serrano dibujan –como respuesta- un paisaje de agresión evidente en algunos corresponsales de Esfera Pública. Ante los hechos cumplidos algunos resaltan que el asunto no es algo personal sino mero cotilleo institucional. Las voces rejuvenecidas de la “verdadera crítica” asoman su conspicua humanidad para desenmascarar a… »

Persona Que Escribió Carta Anónima A La Artista Beatriz González Resultó Ser Un Artista

hossie

En esta época de Habacucs y falsos anónimos le tocó a nuestra reconocida artista una dosis de ese tipo de estrategias. Hasta el pasado 26 de junio estvo abierta en la Alonso Garcés la útima exposición de la maestra que tenía como título “Carta furtiva”, inspirada en una carta anónima que llegó a esta galería…. »

Mario Opazo: Los Expulsados Del Reino De La Imaginación

TAÑIDO

El sabio podría equivocarse si piensa que los objetos movilizados en esta acción emplazada con objetos industriales y video, son los artefactos sarcásticos del duchampismo obsesionado con las violencias sexuales, con la castración y la seducción, con el narcisismo y el hedonismo. No creo que Opazo esté interesado en los secretitos de los cuartos de… »

Doris Salcedo Habla Sobre Su Obra

Audio de la conferencia de Doris Salcedo en el Auditorio Fabio Lozano de la Universidad Tadeo Lozano, inicia con unas palabras de Víctor Laignelet -Director del Programa de Bellas Artes- continúa Doris Salcedo y cierra con preguntas de los estudiantes, a quienes la artista dedicó esta conferencia sobre su obra.

Puede bajar… »

Museo Ultrapop

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Este video donde se aprecia gran cantidad de público recorriendo la exposición será tema obligado en la presentación ante el Comité del Banco de los éxitos de la muestra. Es el pop llevado a su expresión puramente cuantitativa, como cierre del proceso de apropiación artística iniciado por Warhol y su re-apropiación por parte del equipo… »

Apartheid En El Museo!

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Todos sabemos que en Facebook los grupos de discusión sobre arte son muy pocos. Mucha trivia y mucho video curioso es lo que generalmente intercambiamos los miembros del medio artístico (”Estoy en Londres con la curadora”, “Preparando mi conferencia en la Sorbona…”, “Qué frio hace en Paris por estos días…”, “Me acabo de comer una… »

Unilever: Nuevos Espacios De Conciencia Política Para Bogotá‏

Los bogotanos podrán apreciar la belleza del arte bajo tierra. Se trata de ‘Transarte’, exposición que reúne una serie de obras de destacados artistas nacionales que serán exhibidas a partir de hoy, desde las 12 m., en el túnel de la estación de Ricaurte. Será la primera galería de arte subterránea de TransMilenio para… »

Preámbulo Debate

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¿Por qué se inaugura un Salón Regional con una exposición individual que hace pocos meses estuvo montada en una galería de Bogotá?, ¿Qué sentido tiene producir una serie de individuales en vez de una muestra donde se puedan contrastar distintas aproximaciones al problema que aborda el proyecto… »

Hay Más Curadores Que Artistas, Dice Eduardo Serrano

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“La crítica es el género literario más escrito y menos leído. Y un curador es una persona que le da un marco intelectual al arte, lo valora y lo discute con el entorno contemporáneo. Claro que ahora hay muchos curadores. Todo el mundo se llama curador. Hay más curadores que… »

Sin Remedio (ii)

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Para el caso concreto de “Sin remedio” se puede decir que existen igualmente tres tipos de procesos respecto de la obra y su manera de entroncar con el espacio arquitectónico que la acoge. Algunas piezas pertenecen a exposiciones pasadas, son obras que han sido exhibidas al público en el pasado y establecen una relación neutral… »

Caso Iovino-alzate-consonancias: ¿corrupción O Coincidencias?

Expongo públicamente el caso de CONSONANCIAS: Río de Janeiro, Sao Paulo, Bogotá (2008), convocatoria para residencias internacionales de artistas emitida por la Gerencia de Artes Plásticas – Fundación Gilberto Alzate Avendaño.
Varias inconsistencias, como la estrecha relación de la curadora independiente María Iovino (quien firma el acta de resultados) y los cinco artistas seleccionados, hacen… »

La Pintura Como Ruina

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”No bien llegamos a este mundo” decía Flaubert, “pedazos de nosotros comienzan a caerse”. La obra maestra, una vez concluida, no se detiene: continúa en movimiento, cuesta abajo. Nuestro principal experto en Gericault confirma que el cuadro [La balsa de la Medusa es ahora “en parte una… »

Los Curadores Salvajes

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En 1987 un hombre asistió una (sola) vez a una sesión de yoga; ahora, cada vez que se aborda el tema, el hombre asegura estar en la practica desde hace más de dos décadas. A un candidato a la presidencia de Estados Unidos le preguntaron si había fumado marihuana, respondió afirmativamente pero aclaró que no… »

La Pendejada Del Arte

Los tiempos están cambiando, y no porque algún estadounidense de tez oscura prometa reglas claras, no: “Es la economía, estúpido”.
En arte un indicador de la situación económica es el grosor de la revista Art Forum. Esta biblia de la información, que llegó a marcar más de 500 páginas con anuncios de ropa de lujo y… »

Cante Aunque No Cante

El texto “Las cenizas de lo urgente” de Carlos Salazar invoca la música para mostrar que la partitura de la curaduría del 41 Salón Nacional de Artistas está más cercana al musidrama retórico de “musicos solidarios” interpretado por Miguel Bosé y Juanes en el pasado Hay Festival que a un ejercicio real de crítica: Juanes… »


Se va Eldorado – El monólogo del año

Lo que se va

Cumplidos cincuenta años de inauguración el 10 de diciembre de 2009, se va un edificio que será demolido sin que alguien competente advirtiera algo tan obvio como que la conservación de una arquitectura no está ligada a su uso.

Se va un emblema de la arquitectura funcionalista de los años 50, sólo superado en su capacidad simbólica por el Centro Internacional. Para muchos un patrimonio nacional y mundial, para otros un edificio “sin atributos”; de una u otra forma, una pieza que ya hace parte de la memoria de la ciudad. 

Se va un espacio arquitectónico de la firma Cuéllar Serrano Gómez, con una iluminación natural meticulosamente controlada y una celebrada estructura de grandes luces en concreto postensado.  Un monumento arquitectónico por su devenir histórico y un símbolo de la ciudad por su capacidad evocativa y representativa. Una forma y un espacio monumentales cuyo mayor atributo lo define precisamente la sobria simplicidad de su estética. Un edificio que por una mezcla de despotismo gubernamental e incompetencia gremial será dinamitado.

Se va también una terminal de pasajeros tugurizada y desfigurada por sucesivas ampliaciones. Una construcción que según el concurso para el nuevo aeropuerto y la licitación posterior para su construcción y operación debía reforzarse estructuralmente y continuar utilizándose como terminal aérea. En su reemplazo no llega otro edificio sino un parqueadero para seis aeronaves y un enorme negocio, disfrazados bajo un pueril eufemismo: “el aeropuerto que nos merecemos”.

Quien quiera que haya visto con atención lo que pasa cuando dos épocas se encuentran arquitectónicamente en manos de un buen arquitecto, comprenderá que se va en últimas la posibilidad de tener un nuevo edificio -ojalá excelso- mejorado por un edificio memorable.

Primero nosotros

Para consumar este atropello, el concesionario Opaín contó, además de la negligencia del gremio de arquitectos, con la silenciosa colaboración de la prensa local y nacional que durante más de un año se limitó a tratar el tema como un asunto contractual y económico; y contó particularmente con que  el primer beneficiario del negocio es Odinsa, cuyo accionista principal es Luis Fernando Jaramillo, conocido promotor y contribuyente del referendo reeleccionista.

No obstante, en lo que concierne a Eldorado, aún aceptando el cinismo de que este tipo de situaciones son “normales” en Colombia y que hay cosas peores, este beneficiario de Aeroingreso Seguro podría mejorar su negocio y hasta continuar financiando la idea que Colombia sin Uribe tiene sus días contados antes del reinado definitivo de Lafar ¡Pero sin tumbar el bendito edificio!

Desde luego, sin tumbar lo que vale del edificio porque llegado el momento, hay arquitecturas que se deben conservar en su totalidad y otras sólo parcialmente. Lo que habría que conservar de Eldorado es lo que lo que tiene valor arquitectónico, identificado en este plano en azul aguamarina y azul cielo (rectángulos mayores). Lo demás no tiene valor o hace parte de las innumerables ampliaciones a las que se ha sometido, ninguna de las cuales le aportó algo a la arquitectura inicial. [1]

Según el concurso para el diseño y la posterior licitación para la construcción y operación, el edificio se debía reforzar para utilizarlo como terminal aérea. Esto hubiera costado varios miles de millones de pesos; tal como la construcción de un área equivalente costará también varios miles de millones.

Es un hecho que para muchos edificios, su adaptación y refuerzo para adecuarlos a un código antisísmico tan exigente como el de Bogotá, acaba por costar más que lo que valdría construir la misma cantidad de área nueva. Esto es seguramente  lo que ocurriría con la edificación actual.

Es probable que Opaín haya calculado mal los costos del ítem reforzamiento y al descubrirlo resolviera adoptar la Estrategia-demoler, con un sistema propio de reglas tomadas del póker, y en consideración con su línea directa con la Casa de Nariño. Se la jugó entonces por reclamar doce años adicionales en la concesión por una operación en la que todo indica que ahorrará dinero. Y ganó.

¿Suena ilógico? En lógica formal, sí; pero en la lógica de los apostadores, saber engañar es una virtud; de modo que si el cañazo resultaba ahorraría por un lado, y por el otro también. Y resultó. 

Como campeones, no sólo están por evitarse los altos costos del refuerzo estructural a los que estaban obligados, sino que por evitárselos -y esta fue siempre la nuez del negocio- el pote de la operación aumentó por dos flancos: en años aumentó en doce -no en dos o tres sino en doce- años más; y en pesos aumentó de miles de millones, a más miles de millones. 

¿Lo lee y no lo cree? ¡Pues créalo! Del mismo modo que si no cree que en Agro Ingreso Seguro se “invirtieron” más de cien mil millones de pesos, buena parte de los cuales está en manos de los familiares de los congresistas que aprobaron el proyecto: y buena parte de estos miles, reducidos moderadamente a unos pocos cientos , se “reinvirtió” en el referendo reeleccionista. ¡Pues también créalo! Se llama Colombia Primero, auque significa Primero Nosotros.

Geometría del colegio

Considere también que las ideas de un nuevo-gran-edificio en reemplazo de un viejo-pegote, reforzada por la amenaza de que sin demolición no habría felicidad, constituyen una falsedad cuidadosamente manipulada desde septiembre de 2008 por concesionario y propietario a través de la prensa.

Repetida decenas de veces por el Director de la Aerocivil y el Gerente de Opaín, y anunciada final y orgullosamente por Presidente de la República, el discurso triunfador se golpea de pecho clamando que “por fin” tendremos el aeropuerto que nos merecemos. Lo tendremos, en efecto, con la demolición que nos merecemos, con el cupo adicional de parqueo que nos merecemos, y con la anomalía de un aeropuerto militar incrustado en medio del aeropuerto más importante de Suramérica, como nos lo merecemos. 

Tal como ocurrió con la desaparición del Claustro de Santo Domingo, auspiciada por los ignorantes de turno: Eduardo Santos y Germán Arciniegas, tal vez falten treinta o cuarenta años para saber si nos merecíamos o no este patrimonio. Sin embargo, en los términos que se ha manejado el tema y la información, el dorado negocio de Eldorado podría seguir siendo el mismo, y mejor, pero sin necesidad de tumbar el edificio; y esto se entiende en tres o cuatro minutos.

En el cambio de planteamiento se ve cómo en la parte interna de la “U”, se pasa de cuatro a siete aeronaves a cada lado; aumentando el cupo en seis nuevos parqueos. Dicho al revés: en el dibujo del óvalo rojo se ve que el nuevo edificio se podría construir en su totalidad pero con seis aeronaves menos, incorporando la terminal actual al proyecto ¿Por qué no se deja el edificio y se acude a una mentira para tumbarlo?

Porque aparte de las reglas del póker, en este tipo de concepción de los negocios hay una ley de oro que viene de la definición de clásica de la línea recta: entre menos puntos para unir en el camino, más pesos para la alcancía al final del proceso.

Sobre la cantidad ahorrada en el enroque de la demolición es difícil especular con las cifras. No obstante, la voz entre ingenieros y constructores es común: “saldría más barato tumbarlo y volverlo a hacer”. Asumiendo sin embargo que costara más, doce años es tan desproporcionado que sólo se explica porque el presidente y sus adoradores suman de cuatro en cuatro.

En cambio, para el parqueo adicional sí es posible aproximar un cálculo, a partir de la información de la Resolución 229 de 26 de enero de 2009 de la Aerocivil “Por la cual se establecen las tarifas por derechos de Aeródromo, Recargos, Estacionamiento, servicio de Protección al Vuelo, Tarifa Operacional Anual y Tasas Aeroportuarias para el año 2009”.

Una hora de parqueo por un avión: 320 dólares. Veinticuatro horas de parqueo por un avión: 7680 dólares. Seis aviones por un día: 46.080 dólares. Seis aviones por trescientos sesenta y cinco días: 16 millones de dólares al año. Suponiendo que los costos de operación sean del 25%, al multiplicar por los treinta y dos años de concesión, la cifra quedaría en 12 millones al año y 384 millones de dólares de Aeroingreso Seguro por el tiempo de la concesión. Sólo por la utilización del nuevo “lote”.

Con números como estos no se aclara la predisposición a la ceguera y el mutismo para defender un eventual patrimonio de Bogotá por parte de la Sociedad Colombiana de Arquitectos -S.C.A.- el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural -I.D.P.C.- y el Ministerio de Cultura. Pero sí resuena, con toda claridad, la predisposición a la sordera del concesionario para cualquier tipo de negocio ajeno a las leyes del póker, la tabla del cuatro y la geometría del colegio.

Alegres compadres

En un juego sin azar, pausado, quebrado e incierto como sería el juego de la cultura ¿Por qué ninguna de las instituciones competentes para el caso –S.C.A., I.D.P.C. y Mincultura –  se opuso cuando surgió el tema de la demolición, y por qué no actuaron en bloque para comunicarle al concesionario y a la opinión pública que a pesar de la ausencia de una declaratoria, parte de Eldorado “sí” tenía valor patrimonial?

Tal vez porque al percatarse del error asumieron que ya era tarde y prefirieron apostar a que nadie se diera cuenta. O tal vez porque son de aquellos a quienes el edificio les parece carente de atributos y prefieren callarlo, alegando recato. También están los motivos que anotan los gerentes de la S.C.A. y el I.D.P.C; motivos que sólo corroboran la hipótesis de su inoperancia institucional.

El director de patrimonio sostiene que se abstuvo de opinar sobre el tema porque la Aerocivil como propietaria de todos los aeropuertos del país es autónoma, y como las embajadas, puede hacer lo que quiera con sus edificaciones ¿Qué tiene que ver la autonomía sobre el edificio con que un instituto que depende de la alcaldía de la ciudad dé su opinión acerca de la importancia cultural de una arquitectura, y advierta sobre el eventual atropello patrimonial que se cometería eliminándola? La respuesta es nada; se trata apenas de una forma de encubrir la responsabilidad institucional.

El presidente de la sociedad de arquitectos alega a su turno que la institución que representa no se manifestó públicamente porque nadie “nos invitó” y porque sólo han recibido “anónimos” ¿Qué tiene que ver que la persona o personas que hayan escrito al respecto sean anónimos (yo he escrito veintiún textos anteriores a éste y ninguno ha sido anónimo) y qué tiene que ver que a uno lo inviten cuando uno mismo es el dueño de casa? La respuesta también es nada; es otra forma de evadir la obligación de explicar por qué el edificio tiene o no tiene valor patrimonial. [2]

Director y presidente se protege cada uno a sí mismo y a su institución, y se protegen entre sí, sin dar el menor indicio de algo parecido a una razón por la cual se pueda saber por qué el edificio tiene, o no tiene, valor cultural. De manera que mientras se mantenga la evasión, el espacio para la especulación queda abierto: puede haber sido por error, por temor, por ineptitud, por desprecio con el edificio, o por todas las anteriores.

Supongamos entonces que el conjunto Sala de recibo-Bloque de oficinas-Torre de control, se hubiera declarado Bien de Interés Cultural antes de la apertura del concurso para la nueva terminal; o incluso, como lo sostienen algunos, que sólo se hubiera protegido el Hall de recibo de pasajeros porque lo demás “no tiene valor”. Y supongamos que alegando tener autonomía sobre el edificio, la Aerocivil hubiera dicho: pues nos da igual, nosotros, como las embajadas y el vaticano podemos hacer lo que nos dé la gana y lo vamos a tumbar porque tenemos derecho.

Aunque algo así hubiera sido legal, también habría sido arrogante y prevenirlos sobre el atropello los hubiera forzado a pensar dos veces antes de actuar. Sin embargo, ante el ofrecimiento en bandeja de una lechona sonriente demeritada como un edificio-vejestorio, no hubo nada que pensar siquiera una vez.

Finalmente, con la claridad de que se emitía un juicio patrimonilal y no un juicio legal, y a sabiendas de que era extemporánea, la solicitud de declaratoria fue hecha por la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá. La solicitud alcanzó a quedar registrada en el listado de bienes cuya declaratoria como Bien de interés cultural estudia y maneja Mincultura, y cuya aprobación depende de una Junta en la que el Ministerio comparte mesa con la S.C.A. y el I.D.P.C.; todos igualmente interesados en esconder su eventual inoperancia institucional.

A esta inoperencia se debería sumar la de DoCoMoMo-Colombia, una ONG encargada de documentar y conservar (Documentation and Conservation) la arquitectura del Movimiento Moderno (Modern Movement). Entre las funciones de esta organización está la internacionalización de asuntos como éste mediante la presentación del caso, en inglés, a la comunidad internacional. Pero ni en inglés ni en español. Nada.

A nadie tenían que demandar u obligar; les bastaba emitir un juicio que informara al dueño, al concesionario, al ministro, al presidente y a la opinión pública nacional e internacional. Un juicio cultural que les recordara a todos que El Ubérrimo no va de Leticia a el Cabo de la Vela y que la Junta de Patrimonio no es una fonda dominada por tres alegres compadres.

Potrero equivocado

Cuando se habla de una forma con un valor cultural representativo, a nadie se le ocurriría que ello implique recuperar el aeropuerto para que vuelva a funcionar con Super Constellation y DC-3, ni con terrazas para recibir o despedir familiares, y menos con la posibilidad de revivir el picnic de antaño en estas terrazas.

A nadie se le ocurriría tampoco que un apiñamiento tipo San Victorino sea aceptable. Sin embargo, lo que la S.C.A., el I.D.P.C. y Mincultura terminaron por aceptar -como quien se quita una pelusa de la solapa- fue que como una situación no es posible (Picnic y DC-3) y la otra no es aceptable (San Victorino), hay que demoler…demoler…y demoler…y no apoyar a Lafar. Un sonsonete que constituye la versión local y terrestre de la moraleja del capitán y el marinero: donde manda capataz no manda jornalero.

Sin embargo, el atentado patrimonial que está a punto de perpetrarse no le cabe a sus autores legales (Aerocivil, Opaín, Ministro, Presidente); políticos, negociantes y abogados al fin y al cabo, haciendo lo que saben hacer, incluyendo decidir sobre lo que no tienen idea. Para el registro histórico, si el edificio debió conservarse y no se hizo, la responsabilidad intelectual y cultural deberá atribuirse en primer lugar, y con distinción meritoria, a la falta de claridad de la S.C.A. para manejar el concurso y su desarrollo; y luego a la complicidad negligente del I.D.P.C. y el Ministerio de Cultura. Los demás vendrían a ser pescadores de ocasión, incluido DoCoMoMo-Colombia.

Si alguna de estas instituciones aceptara enmendarse, bastaría que nos dejaran saber por qué el edificio les parece tan malo o carente de atributos; y por qué insisten en alegar prudencia para un acto con cara de incompetencia; y qué los hace creer que tienen derecho a marginarse de una situación de interés cultural dejándola en manos de abogados y comerciantes, como si la representatividad obligada por sus cargos les permitiera actuar como administradores de empresas familiares.

Si cambian de actitud y empiezan a trabajar para el público y la ciudad, puede que en el futuro se  llegue a impedir por lo menos la demolición misteriosa o clandestina de otros edificios. Y a lo mejor hasta la misma demolición de Eldorado.

De lo contrario, si persisten en pasar agachados, esperemos que algún día la historia le pase a cada uno la cuenta. Como esto toma su tiempo y como la forma que llegase a adquirir este pago es incierta, que sea de momento la almohada la encargada de martillarles de vez en cuando que están pastando, rumiando y ordeñando en el lugar equivocado.

Medalla sin bronce

A pesar de la política de puertas abiertas de Los tres alegres Compadres en este capítulo de Colombia la Nuestra, el director de la Aerocivil tuvo que abrir otras puertas para superar el impedimento contractual de modificar los términos de una licitación según la cual el edificio debía ser utilizado como terminal aérea.

Sanclemente acudió primero al grupo denominado los Amigables Componedores, otro trío con nombre y misión de súper héroes que debía salvar el Nuevo-buen-aeropuerto de las garras del Viejo-maligno-aeropuerto. Para el caso, la salvación de los Tres amigos componedores consistía en generar para Sanclemente un argumento o una idea. El grupo no pudo con el argumento pero le dio la idea de acudir a la Procuraduría, la cual, como los súper héroes, tampoco produjo el argumento requerido pero sí otra idea: acudir al Consejo de Estado.

El Consejo sí funcionó, advirtiendo que podrían, en efecto, modificar el contrato, con sólo demostrar algo parecido a que si el Coliseo Romano no sirve para festines con leones se puede tumbar; o que Miguel Bosé no puede cantar en la Plaza de Toros de Bogotá porque el edificio fue hecho únicamente para que lo utilizaran tipos como su papá. Así, mientras los abogados de la oposición argumentaban que el edificio no podía demolerse porque ello cambiaba los términos de la licitación, Sanclemente lograba que bastara demostrar que el edificio no sirve para lo que fue construido.

A los abogados de la oposición se les debe un agradecimiento a medias por su esfuerzo, ya que de carambola y sin el menor interés por lo que pueda ser un Bien cultural, al menos dificultaron el camino de la demolición. También merecen una reprimenda porque perdieron, entre otras, por falta de estrategia; algo que los demoledores sacaron adelante exitosamente a punta de abogados astutos y comunicadores efectivos.

La Aerocivil y Opaín lograron calar tres mensajes en la opinión pública: el edificio es malo, hay que tumbarlo, y tumbarlo es bueno para la ciudad. Que es malo es discutible con sólo asumir que bajo treinta años de bótox y silicona se esconde un gran edificio; que hay que tumbarlo para dar vía al nuevo es falso porque lo que lo reemplaza es un parqueadero; y que tumbarlo es un buen negocio para la ciudad es engañoso porque el negocio sí es magnífico, pero para Odinsa y Opaín: unos cuantos miles de millones adicionales para ellos a cambio de una promesa pomposa para la ciudad.

Si cumplen, y esperamos que lo hagan, la operación final convertirá a Eldorado – o El Dorado, o eventualmente el Luis Carlos Galán –  en el aeropuerto más importante y espectacular de Suramérica.

Este gran aeropuerto sería posible con o sin demolición, pero entre la negligencia del gremio de arquitectos, la complicidad de la prensa, los buenos oficios de Luis Fernando Jaramillo, el cuidadoso trabajo de Juan Alberto Pulido el gerente de Opaín; y sobre todo, la efectividad de Sanclemente el director de la Aerocivil, ganó la estrategia legal Pro-demoler.

Pro-demoler derrotó a otra estrategia legal: No-cambiar los términos de la licitación. La estrategia arquitectónica No-demoler un patrimonio hubiera podido ganar o quedarse por lo menos con la medalla de bronce, pero se le olvidó competir.

Detonar la mina

La desconsideración por el edificio como patrimonio se puede rastrear en el concurso abierto en octubre de 2005 por la S.C.A., el Ministerio de Transporte y la Aerocivil. El concurso primero se definió como un “Anteproyecto arquitectónico de espacialidad, imagen y lineamientos paisajísticos” [3] y posteriormente como un “Anteproyecto arquitectónico de volúmenes y fachadas”. [4]  Si bien la conservación no la consideraron inicialmente por falta de claridad o por error, cuando tuvieron la oportunidad de rectificarse, o ratificarse, tampoco lo hicieron.

Desde el inicio, la S.C.A. cometió una primera ligereza al no advertir sobre la conservación mediante una declaratoria de protección para el edificio. Se suponía que se construiría “un nuevo (nueva) terminal de pasajeros internacionales” que tendría “un nuevo procesador y un muelle internacional para aumentar la capacidad del aeropuerto en un 150%; y una nueva plataforma con 12 posiciones de parqueo para aviones internacionales.” Habría además “nuevas facilidades para el manejo integrado de carga” que incluían “nuevas bodegas y nuevas plataformas”. [5]

Bajo el subtítulo “Concepto del concurso” se explica en las bases: “Se consideró que dada la importancia que reviste el aeropuerto Eldorado como el primer puerto aéreo del país, lo cual lo convierte en la principal puerta de entrada a Colombia, el Ministerio de Transporte y la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil de Colombia han decidido darle al aeropuerto la connotación de la puerta de entrada a los visitantes, comerciantes, propios y extranjeros con una espléndida obra de ingeniería y arquitectura que represente la confianza en el futuro del País, la generosidad de sus fuentes de recursos y la pujanza de todos los colombianos, convirtiéndose esta obra en un ejemplo de las capacidades profesionales y artísticas del país y su gente.”

¿Principal puerta de entrada a Colombia? ¿Han decidido darle…la connotación de la puerta de entrada a los visitantes, comerciantes, propios y extranjeros? ¿Con una espléndida obra de ingeniería y arquitectura? ¿Que represente la confianza en el futuro del país, la generosidad de sus fuentes de recursos y la pujanza de todos los colombianos? ¿Un ejemplo de las capacidades profesionales y artísticas del país y su gente?

Esta retórica nacionalista deja constancia de la voluntad de tener un “espléndido” nuevo edificio que debía ser un símbolo de esa cosa grandiosa que es Colombia y esa gente magnífica que somos los colombianos. Pero del viejo edificio, ni una sílaba.

Tampoco se pidió integrar la arquitectura nueva con la existente como se acostumbra en intervenciones patrimoniales. Se pidió en cambio “Integrar la imagen del aeropuerto más importante del País, con la oferta del mejor nivel de servicio posible a todos los usuarios, la instalación de equipos de última tecnología y el establecimiento de procesos rápidos y eficientes para el procesamiento tanto de los pasajeros y sus pertenencias como de la carga que utiliza el aeropuerto.”

De nuevo, al solicitar la integración de “imagen de aeropuerto” con “la oferta del mejor nivel de servicio”, aparte de lo confuso del pedido, el acento se puso sobre la nueva imagen y la nueva tecnología del nuevo edificio. Sobre cómo esto podría, o debería, incluir lo existente, ni una sílaba.

En las bases, la S.C.A. se presenta a sí misma dos veces: en la primera, bajo el subtítulo “Antecedentes”, se define como un cuerpo consultivo del gobierno: “Una sociedad de profesionales de reconocido prestigio académico y consultivo a nivel regional, nacional e internacional, fundada el 6 de Junio de 1934”. [6] En la segunda, bajo el subtítulo “Presentación S.C.A.”, cambia el término “cuerpo consultivo” por “organismo consultor”: “La Sociedad Colombiana de Arquitectos en su condición de organismo consultor del Gobierno, fomenta entre otras actividades, la buena calidad en la obra pública.” [7]

Aparte de la eventual confusión entre un organismo consultivo –al que le hacen consultas– y uno consultor –que ofrece servicios especializados de consultoría– está el hecho de que el “fomento de la obra pública” tampoco alude a la conservación patrimonial como parte de la obra pública. De nuevo, ni una sílaba.

Si se busca en las bases  la palabra conservación no aparece; y si busca el concepto conservar bajo otras palabras como preservar o mantener, tampoco. Patrimonio sí aparece pero no dentro del ámbito cultural sino legal: “Los derechos patrimoniales sobre el anteproyecto ganador y cualquier desarrollo futuro, serán propiedad de la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil, sin perjuicio del reconocimiento de los derechos morales de autor radicados en cabeza del arquitecto.” [8]

Y al buscar algo sobre la relación entre lo nuevo y lo viejo, también aparece pero sin relación alguna con el eventual valor del edificio. Se requería la “Integración volumétrica, estética y formal de la propuesta de la obra nueva y el volumen del terminal existente a remodelar.” [9] Con lo cual se proponía, o incluso se puede aceptar que se exigía mantener “el volumen”. Pero no la conservación de una arquitectura.

Para el concesionario, en sana lógica empresarial: si una primera premisa establecía que el edificio no vale, y una segunda que no sirve, había llegado la oportunidad de corregir de una vez por todas los errores de una licitación cotizada estratégicamente por lo bajo, aprovechando las omisiones de unas bases de concurso conceptualizadas también por lo bajo.

Asistida entonces por una retórica de la novedad y por un simbolismo recostado sobre las nociones de identidad nacional y puerta de entrada, la conservación del edificio nació con mina quiebrapatas olvidada en alguna parte. Posteriormente, se perdió la oportunidad de desenterrarla al aceptar que si el edificio actual no sirve como terminal aérea no sirve para nada. Si bien la omisión inicial era comprensible, la falta de atención y acción posterior para redirigir el destino del edificio hacia otro uso, equivaldría a haber detonado la mina.

Tabla de náufrago

Un análisis panorámico conduce a que la causa primera de la demolición está en una combinación de autoritarismo presidencial, amiguismo político y codicia empresarial. Un análisis más cercano desemboca en que si las instituciones del caso, o en su defecto la prensa y la opinión pública, hubieran alzado la voz y dicho “no”, o por lo menos “discutamos”, el capricho habría podido ceder.

Los políticos, como se sabe, son expertos en manipular la opinión pública y cuando tienen que enfrentarla, como se sabe, o la absorben como un golpe de arte marcial o se voltean -voltearepean como se dice en el Congreso- según convenga. Afortunadamente para ellos, la despreocupación en este caso les fue puesta en bandeja sonriente. Sin embargo, mientras el edificio esté en pie se podría hipotéticamente “hacer” algo.

 

Habría entonces una última propuesta que podría evitar la desaparición de las partes principales de lo que hoy funciona como una terminal de pasajeros y que en el futuro tendría que ser algo diferente. Considerando que el parqueo y la demolición los ganaron en franca lid y que Opaín-Odinsa no son la Cruz Roja, el negocio tendría necesariamente que ser atractivo. Por ejemplo, eximirlos de demoler el edificio que tanto desprecian dándoles, por ejemplo, lo que esperan ganar con el nuevo parqueadero durante treinta y dos años: aprox. 384 millones de dólares.

Podría pagárseles en años adicionales a los doce que ya lograron y los veinte que ya tenían, de modo que si hay que subir dos o tres años para “comprarles” el parqueadero, se suben. Y si por algún motivo adicional necesitan utilizar la tabla del cuatro para alargar los treinta y dos a cuarenta o cincuenta años de concesión, pues también. El tiempo finalmente pasará y algún día se irán, pero sin llevarse una cosa  que todavía hace parte de algo que no entienden; y que en realidad no importa si nunca lo hacen ¡Siempre y cuando dejen quieto el bendito edificio!

Si les interesa, se les podría dar la opción de rehabilitarlo, facilitándoles una nueva concesión para la cual podían invitar, por ejemplo, a una cadena hotelera y a Artesanías de Colombia. Podrían tener, por ejemplo, un hotel de paso con minicuartos individuales para alquilar por horas, o unas suites con spa y masaje tailandés en cada una; o una combinación de las dos, lo que mejor salga de la calculadora. Y podrían tener un centro artesanal colombiano o globalizado,  también como mejor emane de la calculadora.

Como proyectista podrían volver a llamar a Javier Vera para resarcirlo por el concurso que se ganó, o a cualquier otro arquitecto que les ayude a resolver la refuncionalización del edificio. Y si a los ingenieros que utilizaron para justificar la demolición les proponen que mejor refuercen el edificio, las estadísticas nacionales indican que mientras la oferta de trabajo sea buena, se voltean.

En síntesis, además de los treinta y dos años a los que Odinsa-Opaín ya tienen derecho, se les puede dar más, lo que pidan, con tal de que abdiquen del ya ganado derecho a demoler. Podría ser mediante negocios como el hotel y el centro de venta artesanal o también mediante un casino-motel. O si lo prefieren, podrían simplemente dejar el edificio desocupado, pero en pie, tal como está hoy la terminal de TWA en Nueva York, a la espera de otros políticos, otros empresarios, otros arquitectos y otros tiempos.

Y como todo está para voltearse, dado que hasta con el nombre se han querido meter desde el Congreso, que se lo cambien por uno más agraciado que Aeropuerto Luis Carlos Galán. Por ejemplo, Aeropuerto El Uberrimito o Aeropuerto Antioquia. O mejor, por si les da pudor el descaro: Aeropuerto El Rodeo, o Elrodeo, lo que más se adecúe al espíritu festivo de Colombia la Nuestra ¡Siempre y cuando dejen quieto el bendito edificio!

Hacer o no hacer

Desde disciplinas diferentes a la arquitectura se ha expresado inconformidad con el asunto Aeropuerto, señalando a su vez las responsabilidades del caso.

El temario de una de las múltiples consultorías que requiere un proyecto con la complejidad de un gran aeropuerto señala diversos participantes y variables: economía, ciencias sociales, urbanismo, jurídica, alcaldías locales, ingeniería catastral, gestión social, movilidad y medio ambiente.

Se puede reclamar que un plan urbanístico de este calibre debe asumir como un hecho que las construcciones y la gente de Fontibón y Engativá están ahí. Y se puede alegar que estorban, que nunca debieron estar y que llegaron después del aeropuerto, pero ahí están.

Del mismo modo, si lo que hay es un Bien de interés cultural, éste debería tomarse como un hecho y constituirse en parte de cualquier plan, simplemente porque tener valor patrimonial equivale a estar ahí. Pero a diferencia de las Fontibón y Engativá, el edificio estuvo condenado desde el comienzo por falta de algo parecido a una Junta de acción comunal.

Acerca de las decisiones y el plan adoptado, la economista y urbanista Carmenza Saldías considera El Aeropuerto como un “desastre anunciado” y divide la responsabilidad entre cinco agentes: la entidad a cargo del aeropuerto (Aerocivil), los gobiernos de la ciudad y los municipios (Alcaldías de Bogotá y los municipios aledaños en jurisdicción de Cundinamarca), los dueños de la tierra que urbanizaron las áreas inmediatas a las pistas en Fontibón y Engativá, los usuarios que tomaron la decisión de irse a vivir cerca en estas áreas, y los agentes económicos del sector del transporte aéreo. [10]

En otra dirección, las profesoras de literatura Ángela Inés Robledo, Betty Osorio y María Mercedes Jaramillo consideran que el cambio de Nombre El Dorado, por el Nombre Luis Carlos Galán, constituye una equivocación histórico-lingüístico-cultural. Sin acusar a nadie pero implicando una notoria irresponsabilidad por parte de los “honorables congresistas” a quienes el cambio de nombre les pareció un homenaje a Galán, solicitan a los legisladores reconsiderar la decisión de privar al aeropuerto de su bello, simbólico y colombiano nombre.

Para Saldías, El Aeropuerto constituye una enorme equivocación urbanística; para Robledo. Osorio y Jaramillo, cambiar el Nombre El Dorado será un atropello cultural. En cualquier caso, conservar el edificio no hace parte de estas críticas, como tampoco hizo parte del plan urbanístico.

Recapitulando: desde un punto de vista patrimonial las cosas son diferentes, y desde luego las responsabilidades también. Como quiera que se le llame y para lo que se requiera que funcione, el problema está en preservar una forma arquitectónica que constituye un patrimonio cultural de la ciudad de Bogotá, así pertenezca materialmente a la Aerocivil. La misma noción de patrimonio cultural está hecha para eso: para advertir a un dueño que a pesar del título de propiedad individual, hay esta otra forma de propiedad que es colectiva. El problema central con Eldorado, o El Dorado, no radica en el Nombre o el Uso sino en el Edificio como Patrimonio cultural. Y las responsabilidades operan de otro modo.

La equivocación comienza por no entender que lo que hoy funciona como terminal aérea es, con independencia de su uso, una forma con un valor simbólico. La responsabilidad por este foul cultural recae en primer lugar sobre la S.C.A., en segundo lugar sobre el I.D.P.C. y el Ministerio de Cultura. De ahí en adelante sobre quienes se den por aludidos al haberse hecho cómplices del hecho guardando silencio o diciendo mentiras.

Una responsabilidad menor la tendría la acrítica posición de la prensa nacional que se limitó a cubrir el tema como un asunto contractual y de negocios. Otra recaería sobre la igualmente acrítica posición de las publicaciones culturales y las facultades de arquitectura que pasaron en blanco ante la posibilidad de tratar el tema del patrimonio arquitectónico como un asunto cultural y educativo. Si bien se trata de una arquitectura y una época difíciles de entender, el esclarecimiento y la problematización de estas dificultades son, o deberían ser, parte de su labor como agentes formadores de opinión.

Sin que les pueda caber alguna responsabilidad, es destacable el hecho de que personas como Saldías, Robledo, Osorio y Jaramillo, en medio de su interés por los asuntos urbanísticos e históricos, no mostraron ningún interés por el edificio. Posiblemente no les parece “gran cosa”, lo cual no dista mucho de lo que pasa entre arquitectos y público en general. No obstante, para casi todas estas personas, el edificio, valga o no valga, no es de su competencia profesional inmediata.

En cambio, para la S.C.A., el I.D.P.C., y el Ministerio de Cultura, sí lo era. Y lo sigue siendo, a pesar de la necia insistencia en una ciegosordomudez que ahora cuenta con la excusa del otro sí recientemente firmado. Se imaginarán que mediante este acto concreto ya pueden lavarse definitivamente las manos y declarar que ahora sí ¡por fin! no hay nada que hacer.

Si “hacer” consistiera en poner una demanda, solicitar una declaración extemporánea, o lograr que el Gobierno y Odinsa cambien de opinión, en efecto, no hay nada que hacer y tal vez nunca lo hubo. Pero “hacer” en este caso concreto se limitaba, y todavía se limita, a emitir unos juicios estético-culturales que le permitieran, y permitan, a la opinión pública saber qué es lo que piensan sus representantes y los supuestos expertos, sobre este edificio concreto. La gran cosa y tal vez la única que todavía les queda por hacer es hablar con claridad.

Juan Luis Rodríguez

Más sobre el tema:

http://www.lasillavacia.com/historia-invitado/5295/juan-luis-rodriguez/aeropuerto-eldorado-qepd

http://eldoair.epetitions.net/

http://esferapublica.org/nfblog/?p=6016

NOTAS

1. Plano elaborado por Ana María Linares y Carolina Lombana, estudiantes de arquitectura de la Universidad de los Andes.

2. Respuesta del Director del instituto mediante un correo electrónico dirigido a mí en respuesta a la pregunta ¿Por qué el Instituto no se ha manifestado sobre Eldorado? La pregunta fue hecha en la página de la institución pero fue “moderada”, junto con la sugerencia de hacer públicas las declaraciones mediante las cuales a ciertos Bienes de interés cultural se les levanta la restricción patrimonial (Casa Pérez Norzagaray y Casa Iglesias).

3. Documento Bases del concurso, fechado octubre de 2005

4. Documento Bases preliminares del concurso, fechado septiembre de 2005

5. En los documentos de octubre y septiembre dice lo mismo: “Dada la importancia que reviste el aeropuerto Eldorado como el primer puerto aéreo del país, lo cual lo convierte en la principal puerta de entrada a Colombia, el Ministerio de Transporte y la Unidad Administrativa Especial de Aeronáutica Civil de Colombia han decidido darle al aeropuerto la connotación de la puerta de entrada a los visitantes, comerciantes, propios y extranjeros con una esplendida obra de ingeniería y arquitectura que represente la confianza en el futuro del País, la generosidad de sus fuentes de recursos y la pujanza de todos los colombianos, convirtiéndose esta obra en un ejemplo de las capacidades profesionales y artísticas del país y su gente.”

6. Bases Oficiales, Pág.9. Bases Preliminares, Pág. 10

7. Firmado por Ricardo Navarrete Jiménez, Presidente Nacional, Sociedad Colombiana de Arquitectos

8. Bases preliminares, Pág. 19

9. Bases preliminares, Pág. 16

10. http://www.razonpublica.org.co/?p=4430

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Un Justo Homenaje A Feliza Bursztyn I I

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La artista Feliza Bursztyn (1933-1982), es una de las más importantes del contexto colombiano. Pero paradójicamente su obra es bastante desconocida en nuestro medio. En los últimos meses se han realizado dos homenajes importantes a su obra. El primero de ellos en la Universidad Nacional de Colombia, con la realización del Monumento a Alfonso López Pumarejo en noviembre de este año; monumento que vio la luz después de más de cuarenta años de haberse anulado su realización, pues la incomprensión de varios personajes de la época, impidió que la obra se construyera en 1967, tras haber sido seleccionada como ganadora del concurso.

El segundo homenaje lo realiza el Museo Nacional con la exposición retrospectiva “El elogio de la chatarra”. Esta exposición tiene la virtud de poner al alcance del público una selección de obras de la artista, que reposaban en su gran mayoría en colecciones de arte de los principales museos del país, así como de colecciones privadas y por supuesto las obras que reposaban en  el taller de la misma artista, que celosamente fue guardada por su compañero sentimental Pablo Leyva. Existen aún en nuestro medio, mucho desconocimiento sobre esta artista y su obra, pese al esfuerzo de investigadores como la historiadora Carmen María Jaramillo y Julia Buenaventura, quienes con el apoyo de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño realizaron el año pasado un exposición con obras de la artista. Desde este punto de vista la exposición logra generar curiosidad en el público visitante para meterse de lleno en la obra y vida de esta artista, desconocida en buena parte, hasta por el contexto del arte local, valga la pena decirlo. El Museo Nacional así abre sus puertas a una artista bastante controvertida en su tiempo (1).

Tal desconocimiento no es de extrañarse, pues la artista fue expulsada del país, como lo fueron en su momento varios trabajadores de la cultura como Gabriel García Marquez, Marta Traba, entre otros por el hecho de no haber ocultado su posición política. Es conocido, desafortunadamente no por todos, su simpatía con las ideas de la izquierda, de una izquierda no panfletaria sino progresista y crítica de cierta ortodoxia. Su amistad con personajes como Santiago García y Patricia Ariza del Teatro de la Candelaria atestiguan de esta posición, que era la de buena parte de la intelectualidad de la época, pues como ella misma decía  en una entrevista concedida a una periodista en 1973:

“ ¿Cree que una artista debe crear siempre en función crítica?

-Necesariamente. Siempre ha sido así. Simplemente con hablar de algo o alguien, tú das ya una opinión, que es crítica. Lo mismo le sucede al artista. Cuando plasma algo de lo que ve, le da su propia interpretación crítica, sea cual fuere su objetivo…político, social, etc.

¿Cuál es el suyo?

-Social y político.

¿Le interesa la política?

-Muchísimo. Porque creo que la política es lo que hace una sociedad básicamente. No se puede vivir sin ella sin tomar una actitud política.

¿Cuál es la suya?

-¡La extrema izquierda!”(2)

Quizá, esta postura política es la que contribuyó a que se la echara al olvido, en un país amnésico y conservador como el nuestro, además de su prematura muerte en el exilio, cuando tuvo que pedir asilo político en la Embajada de México y luego viajó a Francia en esos años ochenta, pues luego del interrogatorio que duró dos días en las famosas caballerizas, los militares apoyados en el Estatuto de Seguridad impuesto por el presidente Liberal Turbay Ayala, la habían acusado de simpatizante de la subversión. Bursztyn ya había salido del país en la década de los cincuenta cuando Rojas Pinilla llega al poder por la Alianza del Frente Nacional entre conservadores y liberales. En esos años ella convive con Jorge Gaitán Durán, uno de los fundadores de la revista “Mito”, que desde París, tenía gran influencia de la revista socialista “Tiempos modernos” fundada por Sartre, de Beauvoir y Merlau-Ponty. Su cercanía con el intelectual y poeta colombiano, también en el exilio por aquella época, le dio un rigor y una postura política que ella no iba a dejar.  Por eso y, por la aún escasa bibliografía sobre su obra, la exposición en su homenaje es trascendente. De manera que este vistazo crítico se concentrará en esta importante exposición: el “Elogio de la chatarra”.

La escultura de Feliza Bursztyn, aún enmarcada dentro de los presupuestos modernos  y muy a tono con esa nueva vanguardia francesa de los años sesenta, que se manifestó  en la literatura “La Nueva Novela”, en el cine  “La Nueva Ola” y en la plástica “Los Nuevos Realistas”, hace de los materiales industriales particularmente los desechos y chatarras, el pretextos perfecto para la obra. Esta influencia francesa es importante recalcarla pues ella no solamente se formó en este país, sino que también tenía estrechas coincidencias formales y conceptuales con les Nouveaux Realistes, como el escultor César a quien la artista le realiza un homenaje en 1973.  La escultora ya no utilizaba el bronce, ni el mármol, como materiales para hacer obra, sino más bien el hierro, el acero, y otros materiales no considerados como nobles por la academia ortodoxa.

La obra de la artista, hoy nos sorprende enormemente, pese a la distancia en el tiempo en que fue concebida, pues logra de una manera magistral, cuestionar críticamente el papel de una sociedad industrializada que produce en exceso para propiciar el consumo y la acumulación. Su obra, al igual que la de su homólogo César, exalta de una u otra manera el mundo industrial, pero no haciendo una apología, sino cuestionándolo. Sus máquinas nos hablan de una cierta nostalgia de lo humano y de la naturaleza. Sus máquinas no producen nada, sino sólo, movimientos espasmódicos como en “Las Histéricas” (1968), o “La baila mecánica” (1979) presentada por primera vez en la galería Garcés Velásquez, están emparentadas quizá a esos flujos de deseos como dirían en la misma época los pensadores Félix Guattari  y Gilles Deleuze, en su famoso texto, “Las máquinas deseantes”(3). Estas máquinas deseantes, en efecto logran generar en el espectador, un cierto desconcierto pues ellas comienzan a moverse cuando el espectador menos lo espera, como en sus “Camas” (1974), que semejan parejas copulando bajo una sábanas de tela satinada: azul, rojo, amarillo y púrpura.

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Clitemnestra 1963.

En la exposición encontramos varias piezas catalogadas así: Chatarras, Minimáquinas, Histéricas, Camas y La baila que encabeza la muestra a la entrada de la sala. Las Histéricas, aluden directamente a una cierta patología que cae sobre la mujer: “hystera” es la palabra de origen griego que se refiere al útero. La psicología hace de la histeria una enfermedad propia de las mujeres. Los estudios de Charcot en el Hospital de la Salpetrière son muy famosos, pues de ahí se desprende una serie de fotografías que los Surrealistas van a explotar a comienzos del siglo XX. Feliza Bursztyn feminista a cabalidad, se oponía a la idea de ver la patología particularmente sobre la mujer, y sus histéricas, al igual que lo que hizo la revista la Revolución Surrealista, mostraba otra faceta de esta “patología” en clara oposición a los preceptos psiquiátricos, que veían un matiz de la locura en ello. Quizá por ello, Marta Traba se refería a estas obras en términos halagadores en un texto titulado “Elogio de la locura”. Estas máquinas que reposan sobre una mesa de madera están realizadas en aluminio, crean un movimiento espasmódico gracias a un motor rompiendo con su estatismo. Por unos instantes cobran vida, y luego vuelven a su mutismo inicial.

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Flexidra 1964.

Las Chatarras están realizadas en su mayoría con partes de automóviles, soldadas entre sí, las formas en ocasiones son completamente abstractas, en otras hay referencias formales sobre todo cuando estas piezas están soldadas con metal y hierro como en “Clitemnestra” (1963) que alude indudablemente a la heroína griega. Esta escultura parece la abstracción de un árbol, pero al mismo  parece la forma que surge de luego de explosión nuclear como la que cayó en Hiroshima.  Otra escultura de esta serie es la que se parece a una corona de espinas: un atado de alambre de púas, como los que se encuentran en el campo, antes de usarse para el cercado, adquiere una connotación religiosa. ¿Qué diferencia puede haber entre una cerca de de alambre de púas y una corona de espinas? Ninguna parece decirnos la artista con esta obra.

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Las Minimáquinas, son piezas de muy pequeño formato, “esculturas de bolsillo” las llamaba la artista, que el espectador podía recomponer a su antojo, pues varias de sus piezas no estaban soldadas. La mayoría de estas esculturas están realizadas con piezas de máquinas de escribir, o piezas de otras máquinas y herramientas. En esta serie es imposible no acordarse de las máquinas de los dadaístas principalmente las que pintaba Francis Picabia.

Las Camas, están cercanas a las histéricas: un dispositivo maquínico logra un movimiento espasmódico de vez en cuando. La lectura evidentemente es erótica o “ambigú-sexual” como la denominó Marta Traba, pues las telas satinadas de colores, parecen cubrir cuerpos copulando. Sobre esta obra se generó un fuerte debate escrito entre Álvaro Medina y Marta Traba, pues el primero insistía que Bursztyn había plagiado a la artista Irene Krugman, quien había expuesto en New York una obra similar.

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La Baila, hace parte de un ballet de máquinas, que se presentó en 1974; las piezas cubiertas por telas de diferentes colores, se asemejan a un individuo. Estas piezas que generan movimientos arrítmicos,  están realizadas por piezas de desechos de aviones de la Fuerza Área Colombiana. La obra de Bursztyn sin duda impregnada de valores modernos, logró crear una ruptura con su tiempo, y con ciertos valores academicistas. Si bien, su obra dista formalmente de la de otros artistas políticos de la década de los setenta como Pedro Alcántara y Carlos Granada, podemos afirmar que era evidentemente política. Varios de sus homenajes escultóricos eran para personajes que de una u otra forma habían sido claves para la historia política y artística: Gandhi, Camilo (el cura guerrillero), Alfonso López Pumarejo (ex-presidente liberal progresista), César (el escultor francés), entre otros.

En suma “Feliza Bursztyn, Elogio de la chatarra” logra reunir una serie de obras desconocidas por la gran mayoría del público y rinde un justo homenaje a una de las artistas colombianas más importantes.

Ricardo Arcos-Palma. Bogotá, 14 de diciembre del 2009.

(1)  http://www.museonacional.gov.co/sites/Feliza/galeria_obras/index.html

(2)  Vidal, Margarita. “Feliza Bursztyn”, en Vanidades, Bogotá, agosto 21 de 1973.

(3)  Gilles Deleuze, Y Félix Guattari. L’Anti-Œdipe. Paris : Minuit. 1972.


Usos de la pintura

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El lunes 23 de junio de 2006 en la sede principal del ya liquidado Banco del Estado fue descubierto un robo de arte de “imperfecta perfección”: tres pinturas, dos de Obregón y una de Grau, habían sido hurtadas. El robo se hizo evidente no por los espacios vacíos en la pared sino por un fuerte olor a óleo que salía de la Oficina de la Presidencia: “No lo podíamos creer”, dijo el vicepresidente jurídico del banco, “era una copia que obviamente había sido puesta en lugar del original para ocultar su robo”. Las pinturas, mostradas rápidamente en el noticiero de televisión, tenían el estilo característico de ambos pintores pero eran caricaturas manidas y regordetas: el “Homenaje a Mary Reyes”, de Grau, parecía falsificada por un aprendiz de Manzur, y la “Mujer” y “El Toro y la lechuza”, de Obregón, parecían hechas por un emulador de Botero.

Lo singular es que los ejecutivos del alto comité del Banco del Estado dijeran que se habían dado cuenta del robo por el olor de uno de los cuadros —por su olfato, no por la vista— y luego, cuando revisaron el resto de la colección que estaba en la sala de juntas, se percataron del cambiazo de otras dos obras. Si los ladrones hubieran hecho las copias con suficiente antelación, un robo de arte de perfecta perfección habría sucedido; nadie lo habría notado y menos los miembros de estos comités que trabajan, trabajan y trabajan, tienen poco tiempo para levantar la vista y si en algún instante de ocio miran a la pared solo ven ahí un “Obregón”, un “Grau”, nada más. Estos funcionarios son parte de una elite diestra para los tejemanejes aritméticos pero analfabeta para sopesar una imagen.

La astucia del robo fue más que evidente cuando se supo que al otro día del hallazgo, por orden de la Presidencia, esta vez de la República, las obras iban a ser trasteadas a la Casa de Nariño por una política que intentaba reagrupar todo el arte del Estado desperdigado por el país. Al final, cuando el Banco del Estado fue liquidado, se contabilizaron 658 obras avaladas en más de $2.200 millones de pesos, la mayoría de ellas pinturas que reposaban sin pena ni gloria en las sedes del banco, adquisiciones hechas por un comité estético aleatorio, un potpurrí de altruismo, clientelismo y decoración, una muestra de pintores de estilo reconocido y de pintorzuelos a los que solo los conocen en la casa, en las tiendas de “arte country” y, si acaso, en la memoria del que los palanqueó para estar en la colección del Banco del Estado.


Sobre esta quietud e inquietud que produce lo pictórico es, en parte, la exposición “Comité para la apreciación del color y de la forma” de otro Obregón, de nombre Beltrán, en la Galería Valenzuela Klenner de Bogotá. En el segundo piso televisores viejos, floreros y cuadros con gradaciones de color vivo y en el tercer piso pinturas en escalas de grises con diversos calibres de línea y figuras geométricas, cada composición es encuadrada en un circuito cerrado de video que envía la señal del paisaje técnico a las pantallas de los receptores del segundo piso. La transmisión recuerda la época en que la programación de televisión llegaba a su fin y moría al final de cada noche con una imagen estática.

“Lástima que la televisión no sea en colores” es la frase con que azuzó por décadas a la teleadiencia Gloria Valencia de Castaño, la primera dama de la televisión nacional, hasta que en 1979 llegó el color; ella usaba la sentencia al presentar “Naturalia: La historia de los animales y los animales en la historia”. Con esa coda dejaba constancia de que en el subdesarrollo todo, hasta el color salvaje de la naturaleza, llega tarde, o sucede lejos, de ahí la necesidad de la “tele–visión”.


El “Comité” que propone Obregón remite con elegancia al acto de nombrar el color, de dominarlo, de apoderarse de su forma: el contrapunto entre las flores y las paletas de color, o entre la pintura técnica y las pantallas grises, dan forma a este sutil ejercicio de trasvasar de un medio a otro lo pictórico, aquí pintar no se refiere a lo que hacen unos pintorzuelos apocados sino a un experimento que muestra que los ejercicios de forma y color atraviesan empaques y gremios sin pudor ni distinción: desde el acto de echar pintura sobre una superficie hasta el ejercicio de calibrar un monitor de televisor, desde el colorido gesto de ordenar un florero hasta las colecciones de pintura estática que reposan en la banca.

El “Comité” de Obregón enseña una apreciación pictórica que se puede extender desde la minuciosa escogencia de una acertada “pinta” de ropa hasta la descachada combinación de prendas y palabras que lucen los miembros de comités que pretenden dar cátedra sobre estética. Tal vez, como único reparo, la exposición se tomó muy a pecho lo del circuito cerrado, la acecha la intelectualización y para salir de un “loop” retórico hizo falta un cuadro, una obra donde la forma y el color no sean pretexto o discurso sino acción, algo no tan teledirigido, una mentira bella porque sí, un placer por el placer; un divertimento así solo sucede cuando algún visitante ocasional en el tercer piso se mete en el lente de la cámara y aparece de inmediato en la pantalla mortecina de alguno de los televisores de abajo.


Sobre la puerta del garaje de la Galería Valenzuela Klenner hay otros dos usos de lo pictórico: por un lado, el logo de “La Otra”, un imagen grafitera hecha con “esténcil” que reproduce a una mujer voluptuosa, icono y rezago de la “Feria de Arte Contemporáneo” que organizó esta galería, una alternativa que voluntariosa intenta ser independiente ante Artbo, la feria oficial de la poderosa Cámara de Comercio de Bogotá. Por otro lado, pintado directamente con aerosol alguien hizo un gesto “canalla” debajo del letrero de autopromoción, una crítica a la mujer trozuda: “La misma mierda”, pintó el desencantado. La pintura no muere, lo pictórico se actualiza día a día en las batallas entre los diversos “Comités para la apreciación del color y de la forma”.


Nelson Vergara: Las cuitas del paisaje digitalizado

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Al igual que 2009, la quinta versión del premio Luis Caballero llega a su fin: “algo hemos aprendido, algo hemos olvidado”, sentencia la canción de Los Bukis que por esta época arrebata la imaginación y el corazón de los sectores populares de Colombia.  Aprender para olvidar es la lección impresa en esta canción que ha contribuido a modelar nuestra sensibilidad y la sabiduría popular. Finalizado el concurso, esperamos  atentos la sustentación mediante la cual el jurado debe justificar el otorgamiento del premio más importante del arte colombiano. Sabremos  entonces los bogotanos y bogotanas qué hemos aprendido y qué debemos olvidar de esta aventura estética. ¿Cuáles proyectos debemos aprovechar para enriquecer nuestra época para el futuro que la leerá con curiosidad, y cuáles debemos olvidar para mejorar las experiencias plásticas por venir? ¿Cuáles proyectos nos hablan con verdad de nuestra realidad, y cuáles la escamotean? La sustentación del jurado debe dar cuenta de estas preguntas. Ojalá logren  salir de los galimatías que suelen escribir los jurados.

PANTALLAS GIGANTES

En este contexto, Nelson Vergara ha sido el artista que ha realizado la última manifestación en la Galería Santa Fe. A diferencia del arte moderno, el arte contemporáneo no se expone: es una manifestación, es una idea que da pensamiento. El arte contemporáneo no es sólo estético, es político. Un conjunto de máquinas han sido dispuestas en el recinto de manifestación. Para evitar la monotonía perceptiva, el artista pensó con cuidado la arquitectura que le fue entregada una vez Rosario López desinstaló su proyecto. Vergara dejó la arquitectura sin intervención, lo cual nos permite apreciar con mayor claridad qué hizo López con este espacio.   Vergara sembró a través de éste  algunas máquinas que proyectan imágenes en varios formatos de video, quería hacer grata la permanencia del espectador-ciudadano estimulando su sensibilidad y la curiosidad. Cinco máquinas fueron colgadas como móviles interactivos que el espectador-ciudadano tarda en comprender y otras fueron instaladas de manera tradicional, adosadas a los muros. Vergara logra que el espectador deambule sin mayor constricción por aquel paisaje tecnocrático que evoca una selva de reproductores de imágenes vacías y sin sentido. El estímulo a la sensibilidad es gratuito porque el espectador-ciudadano no siente la necesidad de mirar más allá de la imagen. No trata de correr la cortina porque sospecha, con razón, que no existe cortina, que eso ahí es lo real, que nada existe detrás de la imagen.  Intuye que el sentido que dificulta la felicidad del mundo ha desaparecido.

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Al igual que algunos video-artistas contemporáneos, Vergara se ha inspirado en la Historia del Arte. En especial, en uno de sus géneros: el paisaje. Éste es el pretexto del que se vale para poner en marcha su pensamiento. Trata de llegar a una idea que nos revele algo de lo que somos hoy en día, que nos ayude a comprendernos mejor, que proporcione una luz para señalar el lugar que habitamos e indicar aquél hacia dónde debemos dirigirnos quienes queremos un mundo mejor. No lo logra. En efecto, el artista que  sea distinguido con este estímulo artístico al arte contemporáneo pensado en Colombia, nos indicará hacia donde deberán mirar los artistas durante los próximos tres años. El arte contemporáneo no es exposición de ideas estéticas; su estética señala un lugar para la acción, por eso hemos dicho que es político.

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Al igual que los artistas que lo precedieron, Vergara muestra un conocimiento a fondo de la herramienta de la cual se vale para pensar. En este sentido, todos los artistas nominados se destacaron, lo mismo Fernando Ramírez que Fernando Pertuz. ¿Quién podría dudar de las destrezas conceptuales de Rosario López o de la sensibilidad de Catalina Mejía por el color?  Pocos pueden, razonablemente objetar su trabajo técnico. Vergara no es la excepción del grupo. No obstante, el caso de este artista llama mi atención porque me da la impresión que la técnica lo domina, que la técnica se enseñorea en su imaginación, que el pretexto sólo le sirvió para mostrar habilidades artesanales. Sin duda, estas destrezas seguirán siendo importantes para pensar artísticamente, pero esto, no obstante, no satisface plenamente  las expectativas que  han sido modeladas por los artistas  para que comprendamos la diferencia en lo contemporáneo. En efecto, de los artistas contemporáneos hemos aprendido  que lo que importa en el momento del juicio no es un placer estético sino que el  artista otorga pensamiento en sus signos, que en sus construcciones  nos muestra cómo logró salir airoso del pretexto y del dominio de la técnica con un solo propósito: parir una idea. Así como Pertuz es rehén de la vida, Ramírez de la arquitectura, López de la forma y Mejía del color, Vergara es rehén de su virtuosismo técnico; al igual que en Mejía, Ramírez y López, en la propuesta de Vergara no vemos por lugar alguno al hombre que piensa y sufre una realidad en concreto, no sabemos de qué ignoto territorio procede. Su proyecto trata de pensar el  paisaje, pero quedó atrapado en la unidimensionalidad de  las formas digitales.

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Paisaje desmembrado es el título del proyecto. Desmembrar es un verbo que en Colombia pocos pronunciamos con horror. A pesar de estas connotaciones, Vergara lo introduce como predicado de su proyecto sin lograr generar ninguna actividad crítica en el pensamiento del espectador-ciudadano. El desmembramiento al que alude es estético, artificial, supeditado al reino de la tecnología. Con generosidad, tarde comprendemos que quizá hace alusión a la fragmentación de la realidad por cuenta de las necesidades del mundo digital, nuestro paisaje. Especulando un poco, pensamos que quizá alude a una discapacidad propia del mundo contemporáneo: establecer relaciones que abran horizontes de libertad. Esto es todo lo que logramos articular, en medio del acoso de unas imágenes narcisistas que intentan llamar nuestra atención sobre su belleza, como estrategia perversa para eliminar el paisaje, esa relación fundamental entre una persona que mira u observa lo real. Éste es el propósito, precisamente, de toda simulación, suprimir lo real, sea éste trauma, como plantea Hal Foster, o política, como afirma Hannah Arendt. La simulación escamotea la libertad y la humanidad en su conjunto.

CINCO LENTES

Ahora bien, ¿qué tienen en común los artistas que participaron en esta versión del Luis Caballero? Todos, de una u otra manera, han mostrado interés por el paisaje. Los invitados a contextualizar teórica e históricamente los proyectos en la Sala Oriol Rangel, con frecuencia aludieron al Romanticismo y al sentimiento de lo sublime que fue asociado durante el siglo XIX con la experiencia extramuros del paisaje, esa experiencia no verbal, primigenia  de los poderes de la naturaleza. Como Opazo y  López, Vergara exploró territorios agrestes navegando los ríos de nuestro país, poco importa saber ahora si fue el Cauca, el Magdalena, o el Tunjuelito. Con sus registros en mano, procedió a experimentar con las imágenes y logró efectos interesantes para el espectador sin mayores expectativas por el arte.

El trabajo de Vergara nos ayuda a cerrar el Luis Caballero con la siguiente hipótesis: el jurado de selección articuló esta muestra en torno al paisaje. El proyecto de Vergara nos  develó el interés de sus curadores. Este premio fue correcto políticamente. Ninguno de los artistas  molestó a nadie, tampoco se plantearon preguntas por lo real, en el sentido de Foster o Arendt, o cualquier otro. En general no hubo mayores sobresaltos. En el mejor de los casos, algunos artistas aprovecharon el premio para explorar tierras exóticas para la mirada del artista citadino.

Mario Opazo y Fernando Pertuz, quizá fueron  los únicos artistas que lograron esquivar y superar la estética sublime que rondó esta versión del  premio Luis Caballero. Sus propuestas superaron  la supresión de la palabra que instaura lo sublime e intentaron  crear un espacio de discusión que daba cuenta de la condición que determina la experiencia del mundo contemporáneo; es decir, la supresión de la palabra, menos por cuenta de la naturaleza que por los excesos de poder político.  A pesar del esfuerzo realizado por todos los artistas, el jurado tiene pocas opciones para elegir a su ganador. Rosario López sin duda merece una mención por la destreza mostrada en la intervención de la arquitectura. Ahora, si lo contemporáneo lo entendemos como la necesidad que tiene nuestra época de recuperar la palabra dialogada como el acontecimiento de lo público, el ganador se nos muestra con claridad.

Hoy domingo 13 de diciembre estuve en la Galería Santa Fe y la guía de Claudia Ávila, estudiante de artes,  fue muy útil.

POSDATA GORDA

Los organizadores del Premio Botero han informado que este estímulo a los jóvenes menores de 35 años terminó porque Fernando Botero consideró que fue un fracaso. El Luis Caballero, entonces,  queda como el premio más importante del arte colombiano. No viene al caso analizar los argumentos que expuso Botero para retirarse del premio. Sólo mencionaré que comparto su idea de realizar una evaluación de los resultados hasta ahora alcanzados. En opinión del pintor, no han aportado nada estos estímulos, ni al arte ni a la sociedad. Reitero que no estoy diciendo que comparto sus juicios. Afirmo que toda actividad humana después de un tiempo de ejecución debe ser evaluada. En este sentido la decisión de Botero fue acertada, así sus juicios no sean compartidos por los afectados y estén sujetos a controversia.

http://bogota.vive.in/arte/bogota/articulos_arte/diciembre2009/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-6791387.html

POSDATA NAVIDEÑA

NAVIDAD EN BOGOTA DOS

Deseo a todas y todos los lectores de Esfera Pública unas felices fiestas de fin de año. A nuestro anfitrión, Jaime Iregui, a Oscar Torres, nuestro web master, les deseo para 2010 una Esfera Pública dinámica y libre como ágora del arte contemporáneo en Colombia, como condición de todas nuestras prácticas artísticas, académicas y pedagógicas. ¡Felicidades a todos y todas!