Entrevista con Milena Bonilla

Milena Bonilla. Vive y trabaja en Amsterdam, Holanda.

Iván Ordóñez: ¿Desde cuándo le interesa hacer arte?

Milena Bonilla: Desde que salí de la universidad. Siendo muy honesta si tengo que hablar de un después porque en la universidad lo único que había era caos y confusión. Dos años después de que salí fue que realmente vi que podía haber una vida por esa vía. Durante toda la carrera lo último que pensé fue en hacer arte y creo que eso me ayudo un resto, de hecho.

I.O: ¿Qué problemas ideológicos, estéticos o conceptuales ha desarrollado en su trabajo?

M.B: Últimamente cada vez me interesa menos asumir que hay una conceptualización específica detrás de una pieza así al final suceda. Pero creo que hay algo notorio en el trabajo y son ciertos tópicos o ciertos “temas” que se han tocado: por un lado tengo intereses respecto a la economía y el consumo; por otro lado la relación entre lo construido y la posibilidad de destruir, o la destrucción como fenómeno; lo natural y lo cultural que van por la misma línea, y diferentes nociones de territorio. Básicamente están estas líneas como iniciales que tienen mil subdivisiones. Mi trabajo no tiene un cuerpo homogéneo formal o conceptual, entonces aparentemente si usted lo mira por encima puede aparecer cierto desorden a la hora de abordar algunas cosas; eso depende y va muy ligado a la experiencia diaria y los intereses que esa experiencia diaria van generando ya en un plano más reflexivo.

I.O: ¿Cómo se acerca a la economía a través de la práctica artística?

M.B: Muy económicamente. Lo chistoso y más allá de la parte conceptual es que tiene que ver, en principio, con la precariedad y con la falta de recursos que tuve para empezar a hacer mi trabajo, creo que tiene que ver con eso. Hay como cierta necesidad inicial porque las primeras piezas que hice fueron totalmente financiadas o por mis amigos o por mí, por el collarcito que vendí en alguna tienda de moda. Entonces creo que ese acercamiento a la economía como base tiene un enraizamiento en una experiencia directa, pero después obviamente en el proceso del trabajo eso se complejiza haciendo una elaboración más cercana a circunstancias culturales que no solamente me tocan a mí: se salta de lo autorreferencial a una concepción más abierta.

Si usted mira un proyecto como El plano transitorio, ese proyecto tiene todas las implicaciones narrativas que usted quiera, una gente dice que es un proyecto “sanador” o de recuperar algo perdido, o algo roto, o algo dañado; otra gente dice que tiene que ver con el mapa, pero si usted lo mira es un proyecto sobre la economía también. Yo tengo el rollo con el mapa y con el dibujo; la reparación no la tuve como tan clara en ese momento y nunca lo quise mirar desde ahí, pero tiene que ver con lo precario: es algo que está dañado y que sencillamente hay una forma muy elemental de solucionarlo. Ese fue como el primer impulso. De ahí, si usted mira el resto del los proyectos, en ellos se toca de una manera muy directa. En el proyecto de la Huerta casera se ve porque son relaciones de consumo, relaciones entre poderes que se articulan de manera distinta. La naturaleza por un lado y por el otro el marketing , las corporaciones que son las que producen estas tensiones alimentarias y simbólicas, por ponerlo en esos términos.

Más adelante hay otro tipo de obras que continúan con esos gestos. Una pieza que hice en España consistió en destruir un Yves Saint Laurent, un vestido que compré en Barcelona –era divino eso sí- para intervenir con las partes del vestido 25 piezas de ropa usada que se reinsertaron en un segundazo de caridad, en una tienda de ropa de segunda. Ese proyecto parte de un proyecto anterior que es el de los ovillos, Venta sobre medida. La pieza es el conjunto de los mapas que componen América vueltos ovillos de hilo basándose en el área de cada país; toca el factor de la economía pero de una forma más juguetona y perversa adjudicándole un precio específico a cada escultura, y eso determina la capacidad de venta que cada país tiene. Entonces digamos que todos los proyectos de alguna forma han estado ligados a la economía. Si usted mira el último proyecto que mostré en Bogotá el de El Capital es como la cima de la montaña. Ahí lo que yo hago es que todo eso que había estado trabajando durante todos estos años, al mismo tiempo que abstraerlo un poco y volverlo una sola pieza, se vuelve mucho más concreto, porque más concreto que El Capital de Karl Marx que lo que describe es toda esa serie de relaciones en crudo… El juego aqui, por otro lado era poner en un terreno ambiguo ese manto ideológico de la izquierda versus la derecha y todo lo que eso implica socialmente, además del otro juego con la piratería y la forma como se deforman las cosas en un terreno anárquico económicamente.

I.O: ¿De qué forma se acerca a trabajar el territorio?

M.B: Digamos que tiene todo que ver con lo que hablamos anteriormente porque la forma como empecé a abordar esa noción de territorio se basaba en la relación que tenía con ella económicamente: eso se traduce en cómo yo puedo no “tener” nada en términos de posesión, sencillamente porque no tengo los recursos físicos que la sustenten, o cómo algo que en apariencia me pertenece simbólicamente como la noción de país o de patria (por ejemplo en el caso de los mapitas de Colombia), cómo algo me pertenece sólo en un sketch o un mapa que yo pueda dibujar, pero realmente no hay una noción de pertenencia que se sustente en un documento que me haga dominar ese lugar, poseerlo, es mas por el lado de la fragilidad de lo que se tiene o se cree tener.

Venta sobre medida. 27 Ovillos de hilo negro, mesa blanca

Rastro. Para un comentario sobre las leyes del Amor. Proyección de diapositivas mostrando la desaparición de un vestido YSL y las piezas de ropa intervenidas con el mismo

Manuscrito Siniestro. Inserción del libro El Capital/Manuscrito siniestro en la Plaza de Armas de la Habana, Cuba. X Bienal de la Habana 2009

Por ejemplo Lugares comunes: ese proyecto toca la noción de territorio. Es un boceto que estaba pensado para en un futuro hacerlo realidad, o hacerlo real en lugares reales, conseguir las plantas en los lugares para hacer el jardín; ahí la noción de territorio tiene un sesgo bastante claro y es el del territorio destruido, por eso es que le digo que la destrucción, el caos, la tierra, cómo nosotros hemos construido nociones de naturaleza aislándola desde posiciones de poder lingüístico y cultural son cosas que me interesan. Ese proyecto lo que empezó a explorar es como algo que está destruido nunca se destruye totalmente. La noción de destrucción que he venido trabajando junto o paralela a esa noción de territorio tiene que ver con un supuesto vacío que queda después de, pero ese vacío es completamente simbólico o abstracto porque nunca sucede, siempre hay algo que queda, siempre hay unos escombros o una basura o un sobrante del que uno se agarra y construye algo después. Una obra que sale directamente de ahí es Utopía, la aparición fantasmática de lo soñado y lo imposible en el territorio urbano.

I.O: ¿Qué técnicas, lenguajes o medios trabaja?

M.B: Pues usted se podrá dar cuenta de que soy una prostituta en ese aspecto. No me comprometo con absolutamente ningún medio. La pieza la define la idea, el proceso. Yo puedo estar dibujando cosas que me parezcan increíbles, por ejemplo dibujo un carro que tengo en frente pero entonces el carro se mueve y decido seguir al carro y me doy cuenta que la documentación en dibujo no es como lo más apropiado, es como una cosa muy orgánica, hablar de eso es como hablar de Dios. No le puedo decir exactamente cómo, pero lo que sucede es que siempre termina en algo que técnicamente no necesariamente tiene que seguir una línea con respecto a mi trabajo anterior. Le puedo decir que en términos de actitud soy una dibujante, pero ese dibujo se puede volver una fotografía, un video, un proyecto que incluye varios medios o se puede volver sencillamente un texto. Pienso en la técnica más como actitud que como un sustrato material al que me tengo que adherir porque me parece aburridísimo. Aunque por otro lado respeto a la gente que hace una sola cosa y de hecho los admiro porque yo no tengo la más remota idea de cómo funciona eso en el cerebro de alguien. Me parece que hay que tener una sensibilidad muy especial para comprometerse con una sola cosa. La forma como yo me relaciono con la técnica es mucho más caótica, como que no necesariamente tengo una lógica discursiva respecto a ninguna técnica en particular.

I.O: ¿Qué ha influenciado su trabajo?

M.B: Filósofos, varios. Esto es otra cosa anárquica. Primero que todo yo no le puedo echar una lora teórica sobre nadie porque utilizo lo que comprendo del pensamiento de alguien que me interesa como materia, como arcilla. Yo no puedo explicarle aquí con pelos y señales la teoría del cuerpo sin órganos de Deleuze, primero porque no me interesa y segundo porque en términos estrictos, no la “entiendo”. Pero sí me interesa trabajar de una manera, incluso arbitraria, con cosas que me llaman la atención. A medida que voy trabajando voy destruyendo lo que leí y eso me interesa también. En ese sentido me atraen Bataille, Derrida, Benjamin, Deleuze, Bertrand Russell y Wittgenstein entre otros -pues Marx, obviamente-. Me interesa mucho el pensamiento de Buckminster Fuller aunque él no era un filósofo ni Marshall McLuhan que es como una figura central que ha arrojado su voz en varias partes de mi trabajo. De otro lado aparecen literaturas como Franz Kafka, Ray Bradbury, Lewis Carroll, Borges, Quevedo, Beckett y los mismos Bataille y Benjamin que son más difíciles de clasificar. Hubo un libro que me partió la cabeza que fue La conjura de los necios de John Kennedy Toole; hay un resto de información que aparece y desaparece a diario. También músicos como John Cage o Lucier, otras músicas más populares, boleros, punk, que han sido muy importantes en todo el proceso de mi trabajo.

pr!vado – entrevistas con artistas

http://privadoentrevistas.blogspot.com/search/label/Milena%20Bonilla

Para leer la entrevista completa:

http://www.scribd.com/doc/22976031/Privadoentrevistas-Milena-Bonilla

Todas las entrevistas pueden descargarse y leerse en Kindle, Iphone, Ipod Touch y demás lectores electrónicos.

Imágenes cortesía de la artista



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