¿el Libreto Teatral Como Discurso Artístico Del Arte Contemporáneo?

(…)
– Carlos Motta (Artista, autor de la obra): Permiso señora, yo le explico lo que está sucediendo acá.
– Señora (Anciana manifestante): Buenos días.
– Carlos Motta: ¿Cómo está?
Nosotros desafortunadamente no tenemos capacidad de legislación o de influenciar la situación que está sucediendo. Estamos haciendo un texto histórico del candidato presidencial asesinado Luis Carlos Galán, que fue acá. Tratando de recuperar un poco sus ideas, de hacernos pensar esas ideas que…
– Señora: Porque, perdón, porque le cortan la vida a las personas que realmente…
– Señor (Anciano manifestante: ¡Que si pueden servir!
– Señora: ¡Pueden servir, mejor!
– Atala (Actriz de la obra): Las ideas.
– Señor: Si estamos en esta historia de José Antonio Galán…
– Atala: ¡De Luís Carlos, Luís Carlos!
– Señor: …Luís Carlos Galán, que fué un mártir aquí en la Plaza de Soacha. Entonces ¡¿Porqué nosotros también no nos unimos y vamos a la batalla?! Que él decía muy clarito que “¡El pueblo unido, nunca será vencido!” ¡Y por eso fué que él fue muerto! Entonces… ¿Porqué no nos unimos, con ustedes también, y nosotros gritamos esa misma palabra aquí entre todos? ¡El Pueblo unido…!
– Grupo de Ancianos Manifestantes: ¡…Nunca será vencido!
– Señor: ¡Entonces vamos por ellos!
¡Si ellos no pueden ayudarnos, vamos a esperar la persona que dice que nos va a ayudar! Porque aquí hay mucho pelagato en esta alcaldía que no hacen sino mirar a toda esta… He, y es lo mejor.
– Atala: Lo sentimos mucho.
– Señor: …Mirarlos y salen así, mire, y se van. Con eso yo termino mi, mi…
– Atala: Muchas gracias, muchas gracias a ustedes.

· “ACT V (Epilogue) – Luis Carlos Galán. (Upon the completion of Act V – Luis Carlos Galán, a group of elderly protestors approached us to ask how we could help with their struggle).” http://www.carlosmotta.com/sixacts.html

¿EL LIBRETO TEATRAL COMO DISCURSO POLÍTICO PARA EL ARTE CONTEMPORÁNEO?

“…Es el estado de la simulación, aquel en que sólo podemos reestrenar todos los libretos porque ya han sido representados. –real o virtualmente-. Es el estado de la utopía realizada, de todas las utopías realizadas, en el que paradójicamente hay que seguir viviendo como si no hubieran sido. Pero ya no lo son, y ya que no podemos mantener la esperanza de realizarlas, sólo nos resta hiperrealizarlas en una simulación indefinida.”

– Jean Baudrillard. La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos.

Confunde y reinarás”: Frente al encuentro de diversos problemas, por el uso de un “lenguaje artístico” muy particular, en la lectura del proyecto del artista Carlos Motta aquí referenciado “Seis Actos: Un Experimento de Justicia Narrativa” y relacionándolo a los mismos postulados que él enuncia aquí, sentí la necesidad inmediata de volver a las nociones básicas del lenguaje, distanciándome de ese tipo de instrumentalización de conceptos a favor de una discursividad personal que a la vez va en detrimento de la posibilidad de la socialización del pensamiento que dá el uso de definiciones comunes. Porque basta un simple análisis de la obra para quedar enredado entre los nudos generados por las fuerzas contrarias que generan la enmarañada red de “tensiones políticas” dispuestas en el interior de esta trampa. Frente a las múltiples preguntas que suscita la propuesta uno podría llegar a la conclusión, muy conveniente para su autor, que no hay respuestas concretas. Efectivamente aquí el primer paso para conducir al público a este punto ciego está en relativizar las definiciones mismas de: Experimento, Política, Arte y Justicia. Como dice aquella cita famosa de Joseph Gobbels “Una mentira repetida las veces necesarias y lo suficientemente alto se convierte en verdad”, aquí las subjetividades de ciertos actores visibles del campo artístico que conferidos ya con el Status de Artista Político saben que una supuesta “Posición Política” va de la mano con un “Posicionamiento Social” Y así parece que en la actualidad ellos pueden definir como “cualquier cosa” lo que es ARTE ó peor aún POLÍTICA, en sus manos estos conceptos parecen absolutamente maleables, son un material infinitamente plástico que puede tomar cualquier forma. Las tesis de estos autores parecen estar siempre necesitadas de la discursividad artística para auto-legitimarse, y su actividad se presenta como máxima aplicación efectiva de la política en su fin último, la “Acción Directa”.

Dejar las preguntas abiertas: Es suficiente con un ejercicio básico sobre la obra para delatar sus términos inherentemente engañosos. Preguntémonos en principio por la idea de “Experimento”: Un experimento es una forma de comprobar, mediante examen posterior a un procedimiento determinado bajo una selección de ciertos preceptos del método científico, una o varias hipótesis sobre un fenómeno específico dado. Me pregunto qué contradicciones supone enunciar como “experimento” (teniendo en cuenta su carácter fáctico), algo que a la vez se presenta eminentemente como una “experiencia estética”. Después de la charla de Carlos Motta sobre su obra hecha en El Parqueadero “El Discurso Político como Herramienta Artística”, uno evidentemente puede llega a la conclusión que esta es una forma de evadirse por los resultados de la misma, de no hacerse responsable de lo que se haya salido de las líneas determinadas, se trata de escudarse anticipadamente al lanzamiento de cuestionamientos que podrían surgir sobre la “política” particular de la obra, parecería que gran parte de la tarea de un Artista en la actualidad sea buscar elementos retóricos para “justificase”. Tal vez lo más prolífico de este proyecto, como otros tantos representativos del renombrado “Arte Político Contemporáneo”, sea su capacidad de generar preguntas, sin embargo siento que sería negligente quedarse en ellas, sobre todo para la posición del autor que negando su calidad de “actor social”, intenta describir sus actos en unos límites precisos dentro de un terreno poético evitando de una manera muy conveniente dar cuenta de las dimensiones que efectivamente van más allá de la pura ensoñación. La charla de El Parqueadero fue una muestra de cómo permitirse forzosamente “dejar las preguntas abiertas”, alejando en el aire cualquier concreción; si uno analiza sus “protocolos” estas estrategias son realmente fáciles, sin embargo en apariencia se complican al reiterar el pedido de respuestas pues hay que recurrir a la generación de algo más elaborado, como una cortina de humo, poniéndole así punto final a la “charla” con una expresión afectada pero determinante de hipocresía revestida de buena educación con un “No sé si contesté tu pregunta” cuando todo lo anterior fue calculadamente dicho para no hacerlo, coartando así cualquier posibilidad de un debate real. Ciertamente parece estar tan viciado de especulaciones equívocas el diálogo sobre el “Arte Político” que parece perdida la capacidad de referirse a las cosas directamente por su nombre, y cuando la expresión elemental de un “actor externo” a la endogamia artística se hace presente, es lógico hacerlo sentir que por sus opiniones se encuentra en “el lugar equivocado”, en un espacio privado, perteneciente a “autoridades expertas”, que actúan en espacios públicos pero de manera retraída a una opinión más amplia.

La justicia cojea, pero llega: Ciñéndome a esta forma de análisis comentado sobre los resultados de ejercicios realmente básicos en la apreciación de una obra, y después de iniciar este escrito con la transcripción textual del momento que delata la ausencia de carácter reactivo del autor frente a la eventualidades realmente políticas y la falta de diseño de un sistema de dispositivos integrales de intervención social para esta obra. Podríamos hacer el ejercicio de remitirnos precisamente a una descripción de aquellos lamentables acontecimientos, los cuales llegan al punto de parecer humorísticos, la escena logra ser digna de un suceso posterior a la conocida exclamación “No contaban con mi astucia ¡Síganme los buenos!” de aquella parodia del super héroe para el que sus acciones le eran casi siempre contraproducentes. Me refiero al video titulado “ACT V (Epilogue) – Luis Carlos Galán”, se trata del documento incompleto, aunque realmente delator, del único momento mostrado en el que la situación se sale de las líneas, de los discursos políticos de líderes asesinados vueltos libretos teatrales para el deleite estético de los aficionados al Arte Contemporáneo, en este punto se desnuda el carácter de los actores, se vuelven protagonistas tomando la palabra según su propia voluntad los realmente involucrados según los postulados de la propia obra, este es el único instante en el que aquí podríamos hablar de justicia y sin embargo fue a costa de la estructura del proyecto. Sin embargo la dicha no dura mucho tiempo y la interrupción del performance hecho por el grupo de “ancianos manifestantes” es intervenida por la voz del Autor que según su investidura ¡Se atreve a decir ¡“Permiso señora, yo le explico lo que está sucediendo acá”! Muy sinceramente me pregunto: ¡¿Con qué derecho, en una plaza pública Carlos Motta sobrepone su relato personal de lo que está sucediendo por encima de la expresión genuina de todo un grupo de personas, frustrando así el instante de configuración de lo real?¡, ¿Poseerá ese derecho así haya sido involuntariamente suscitado por su performance?, ¿Fue un momento tan confuso para él que traspasó los límites de su propia “responsabilidad artística” cayendo en un abuso de su autoridad como artista-autor?,  ¡¿Acaso esta no es la prueba mayor de que el verdadero interés del artista con esta iniciativa está puesto en el espacio del video, de lo “estético”, de los límites de “la obra”, mas no en lo que realmente ocurra en el espacio de la calle, en el momento de la intervención en la vida cotidiana?! Tal como dijo Dubián Gallego, uno de los actores que estuvo en la charla de El Parquedero: “Una sorpresa maluquita cuando llegamos es que teníamos micrófono para la cámara pero no para el público”, ¡Perfectamente creo que para Motta hubiera sido más conveniente hacer el performance con los actores en un estudio y una pantalla verde de fondo, para luego en postproducción generar el escenario de la plaza pública con un efecto de Chroma Key!

Hagamos una mención a esos actores contratados para los performances. Me pregunto: ¿Porqué entre ninguno de ellos hay alguien blanco, de clase alta, que haya viajado por el mundo y estudiado?, ¿En que posición cree estar, o qué autoridad demuestra quien dispone frente a su cámara de personas de las cuales se diferencia mediante un ejercicio de clasificación, como especimenes de “Las Minorías Discriminadas”: “el homosexual”, “el negro”, “la lesbiana”, “el pobre”, “el raro”, “la madre soltera”, “el feo”, “el viejo”, “el lisiado”, etc.? Es otra de las muestras de aquella sensibilidad elitista sobre “Lo Social” que nos tiene acostumbrados las formulas demagógicas del Arte Contemporáneo que se precian de reivindicadoras cuando operan bajo una especie de justicia ciega a la irregularidad de sus propios procedimientos de exposición instrumental, de inclusión de los marginados no más allá que dentro de los discursos dominantes para el academicismo humanista. Realmente lo único que logra todo este tipo de manifestaciones es sumarse a los ítems de “buenas obras” del Currículum Vítae del único realmente beneficiado en esta tragicomedia, el autor y sus objetivos de escalonamiento social ascendente dentro de los circuitos profesionales de las “Ciencias Humanas” entre las que hoy en día se cuenta con el “Arte Político, Social, Contemporáneo”.

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Jorge Sarmiento

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Links:

– “Six Acts: An Experiment in Narrative Justice” (2010). http://www.carlosmotta.com/sixacts.html

– “El Discurso Político como Herramienta Artística”. Conferencia de Carlos Motta. Lunes 23 de agosto, 11:00 a.m. Museo de Arte del Banco de la República, Auditorio. http://www.lablaa.org/el-parqueadero/seis-actos.html


4 comentarios on “¿el Libreto Teatral Como Discurso Artístico Del Arte Contemporáneo?”

  1. Orlando Contreras dice:

    Cuando trabajaba para la secretarìa, Motta expuso en FGAA una instalaciòn con cientos de televisores, en los que cientos de entrevistas a cientos de personas se reproducìan y cientos de textos que decìan cientos de cosas ocupaban las paredes de la sala.

    Todo esto ademàs estaba montado sobre unos muebles tipo lounge que debieron costar cientos de cientos de pesos y que probablemente fueron diseñados especialmente para exponer todo ese montòn de inteligente, profunda y bienintencionada investigaciòn.

    Y, aunque yo en un principio habìa acogido con entusiasmo la idea de la exposiciòn de Motta en FGAA (pues es un artista que pareciera tener cientos de exposiciones en lugares muy importantes alrededor del mundo) la verdad, al ver el trabajo el dìa de la inauguraciòn, mi sensaciòn fue otra: Sentì que la instalaciòn querìa decirme algo y que se esforzaba enormemente por hacerlo, pero que no tenìa la capacidad de decir nada en absoluto y que, para solventar su falta de destreza, se preocupaba mejor por rellenar desesperadamente el espacio vacìo que dejaban sus ideas de pequeño talle.

    Sentì como si una y otra y otra vez (tal vez cientos de veces, realmente no las contè) la instalaciòn me estuviera tratando de estùpido y, al no tener nada que decir, me lo estuviera diciendo muchìsimas veces. ¿La idea era abrumar con cantidad para evadir la discusiòn respecto a la calidad?¿Uno de los seis actos propuestos en la exposiciòn es un acto de escapismo?

    Una mentira repetida las veces necesarias y lo suficientemente alto se convierte peligrosamente en verdad, sobre todo si ha sido repetida en new york, philadelphia, lyon, denmark, italy, san francisco, holland, sao paolo, bogota…

  2. Felipe Lozano dice:

    Si bien es cierto, y en apariencia, el arte parece haber consumado en el siglo XX su tan anhelada autonomía, desafiando y liberándose de todo tipo de imposiciones y usos ideológicos, políticos, culturales, estéticos y de toda índole, hoy los seres mortales y comun y corrientes que deambulamos por muchos de los recovecos del arte contemporáneo, nos vemos sometidos a contemplar impávidos la narcisita y antropocéntrica egolatra “actitud estética” que se autoimponen muchos de nuestros artístas “contmporáneos”, al disfrazar con discursos difusos y evaporadores la falta de compromiso y de posición política en sus obras, ahondando con su retórica enrarecida las brechas culturales y sociales entre el “arte contemporáneo” y el ciudadano común, mientras, pretendiendo no saberlo, se encargan de mantener y alimentar el status quo y el consumismo mercantilista y espectacular del llamado “arte”

  3. Rory dice:

    Simplemente me llama especialmente la atención cómo puede ser que esta expresión del Arte Político Contemporáneo que ha ganado su territorio por simple expresión de sus creadores y bajo la inmunidad de Libertad absoluta de que goza el verdadero Arte….
    Ahora, en esta editorial que oficia de tribunal por ante el presidente de superior tribunal Sr. Sarmiento, me sorprende su afán de hacer ver como verdadero y adecuado su criterio de lo que debe o no debe hacer un artista, cómo juzga la perfección de la obra a partir de premisas completamente antojadizas y, además, haciendo pensar al público lector que hay claras premeditacionesy negligencias que lindan con la mala intención en el desarrollo de las perfomances o obras en general ( pues el criterio con que juzga puede generalizarse ad infinitum).
    Cualquiera sea su manifestación: el arte es libre por naturaleza y ha pasado por largos períodos de esclavitud o servicio al poder.
    En cuanto a las LIMITACIONES QUE DEBERÍA GUARDAR EL ARTE POLITICO EN ESTE CASO… me parece que no existen. E imputarles faltas de límite a estas alturas en una aberración intelectual (especialmente en el territorio del arte).
    El discurso del columnista parece estar alineado en el conjunto de los expertos amigos del poder que pretenden descalificar, inhabilitar y censurar de cualquier manera (hasta pretender que el autor no tiene derechos para decir y hacer o no hacer ) toda expresión de arte que linde o se posicione en lo político-social.
    Los niveles de “perfección” exigidos a las obras en cuestión las excluyen absolutamente de su sagrada aprobación.
    Me pregunto especialmente: ¿ porqué no dirigen su mirada reclamadora de límites al funcionar y a las regulaciones normativas que tendrían que “limitar” adecuadamente el accionar de nuestros órganos públicos, desde empleados hasta funcionarios y mandatarios que obran con más libertad , oscuridad, arbitrariedad y capricho que los artistas genuinos.
    Me parece que obrar como si fuera una gacetilla que muestra la vozdel supremo tribunal “Constitucional” es una monstruosa regresión en el tiempo a los años en que por estas tierras regía el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición…. Muy … muy comprometido con el poder….

  4. Jorge Sarmiento dice:

    “Nadie está más perdidamente esclavizado que quien erróneamente supone ser libre”. Johann Wolfgang Von Goethe.

    “Rory”: Creo que usted tiene razón, si interpreto bien el punto al que alcanza a llegar, diciendo que evidentemente, nadie puede liberarse de los vínculos que definen las diferentes posiciones dentro de diversos sistemas de poder en los que nos vemos necesariamente inscritos por la condición de seres sociales que nas da el ejercicio de las relaciones interpersonales o públicas. Puede parecer buen apunte recordarlo explícitamente en este contexto “Esfera Pública”, aunque realmente creo que es caer en obviedades, lo interesante sería analizar las complejidades y contrastes entre relaciones de poder que pueden o no resultar en beneficio mutuo, implicar el aprovecharse o alcanzar a favorecer a otros, etc.

    Por otra parte, pienso que se engaña cuando se refiere a aquella “inmunidad de Libertad absoluta de que goza el verdadero Arte”, porque es evidente detrás de esta opinión suya una determinación totalitarista muy consecuente con las tendencias derechistas de la política actual en Colombia. Aunque su reacción aparenta representar el consenso de un orden democrático y casi pretende responder a una especie de sentimiento altruista con una expresión tipo “clamor libertario”, detrás de esta exigencia suya por una Autonomía Absoluta es evidente una posición fundamentalista. Así como los extremos se tocan, la libertad vuelta mandato se convierte en represión. O puede degenerar en lo que podríamos llamar “libertinaje”, en el sentido de abusar de la propia libertad con menoscabo en los derechos de los demás, como creo que también ocurre en el caso del proyecto “Seis Actos: Un Experimento de Justicia Narrativa”.

    Para seguir sus términos. Si tuviéramos que hablar de Inmunidad, para el caso de la obra que provoca esta disertación, podríamos observar el atributo del que más goza Carlos Motta según su dignidad artística, se me ocurre un ejemplo para defirlo: la impunidad con la que puede obrar el embajador de un estado en otro país. Así, gracias al Sistema del Arte, Carlos Motta efectivamente consigue actuar con la investidura de un Embajador del Arte Político Colombiano, cargando con las penas de su pueblo como presas exhibidas para la venta en cada puerto extranjero al que llega. Si queremos enterarnos de como se precia de los lugares en los que aprovechará los beneficios de su distinción dentro de la diplomacia artística podemos verlo en su site; Berlin, Oslo, Bulgaria, Kassel, Porto: http://www.carlosmotta.com/sixacts.html

    “Rory”, es necesario decirle que la estructura de pensamiento que demuestra su reacción se corrompe rápidamente y se materializa en un rotundo Todo Vale dentro del que nadie se beneficia tanto como aquellos diestros “pescando en aguas revueltas”. Para este caso, si son malas o buenas las intenciones de este artista depende de cómo se juzgue la forma de privilegiar los intereses propios sobre los generales, en un acto que se precia de socializador, al valorar al otro “No Artista” no más allá de cuanto pueda servirle sus anormalidades o qué tan débil es para ser manipulado, etc.

    Porque sinceramente yo también tuve la misma sensación que describe Orlando Contreras frente a las astucias de Motta, es insultante: “Sentì como si una y otra y otra vez (tal vez cientos de veces, realmente no las contè) la instalaciòn me estuviera tratando de estùpido”. Ya de entrada, creo que iniciando por el título, se puede percibir un mal olor ¡¿“Seis Actos: Un Experimento de Justicia Narrativa”?!, de esta manera evidentemente lo primero que le pregunta al público es ¿Qué tan estúpido puede ser usted como para comerse esta mierda?


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