Tania Bruguera, infatigable

Si algo hay que reconocerle a la artista cubana Tania Bruguera es su activismo. Activismo en doble sentido: el que remite a su actividad incansable de artista que hoy está en la bienal de La Habana, mañana en la bienal de Venecia, despues en un festival internacional de performance en Bogotá y luego realizando sendas muestras individuales en la bienal de Pontevedra, en la galeria Juana de Aizpuru de Madrid y en el mismísimo Centro Pompidou y ayer mismo en Murcia (21.09.10), inaugurando su intervencion en el PAC, el Proyecto de Arte Contemporáneo dirigido por el curador y critico de arte Cuauhtemoc Medina.

Y activismo en el sentido político del término: todas las actividades, al igual que otras que no he enumerado, las ha realizado Tania con un propósito político, que no es otro que el de ofrecer a los espectadores y participantes en sus obras la posibilidad de experimentar la política, de vivirla en carne propia, para decirlo de alguna manera. La obra que se inauguró ayer es ejemplar en ese sentido porque pretende que quienes se acerquen a ella y se decidan a participar con sus propias manos en la pintura de la misma están participando a su manera – que es la manera del arte – en la huelga general convocada por los sindicatos para el miercoles 29 de septiembre, en protesta por la reforma laboral que viene de aprobar el parlamento español y que supone un severo recorte en los derechos adquiridos por los trabajadores al cabo de decadas de duras luchas. La obra se titula inequívocamente La huelga general y consiste en un mural de figuras humanas delineadas sobre uno de los muros del antiguo templo de Las Verónicas, que pueden y deben ser rellenadas de color por los espectadores siguiendo el método de zonas numeradas empleado en los libros infantiles y del que se valió en su dia Andy Warhol para ironizar sobre la autoría de la obra de arte garantizada por la ejecucion manual de la misma. La huelga general está ahora mismo en el aire, con los sindicatos presionados por el gobierno con la exigencia de unos servicios mínimos cuyo cumplimiento haria de la huelga una caricatura de sí misma y con unos medios de persuasión masiva bombardeando sistemáticamente a la opinión publica con mensajes desalentadores y anuncios de que la huelga va a resultar un fracaso. Pero esa incertidumbre añade interés a la pieza de Tania porque de alguna manera se ha constituido en un termómetro de hasta que punto los aficionados al arte que se acerquen en estos días a verla están dispuestos a empuñar el pincel y ponerse a pintar para hacer pública su decisión de apoyar la huelga.

Carlos Jiménez
http://elartedehusmeardecarlosjimenez.blogspot.com/


Bicentenario Y Artistas, Arte E Independencia (parte 1)

1. “¡Usted no sabe quien soy yo!”

“¿Quieres hacer plata conmigo malparido?”, le dice José David, un niño-hombre que flota en medio del río Magdalena al camarógrafo que lo filma a corta distancia; luego, el niño-hombre que flota con botellas que recicla entre la basura del río le arroja fango a la cámara, ahí termina el video.

Al comienzo de la filmación, antes de meterse al agua, se oye un diálogo en que el niño y otro compañero hablan de su pueblo ribereño y de cómo ahí todos los visitantes que llegan son “malparidos blancos hijueputas”. El camarógrafo no les filma la cara al par de impúberes, apenas los conoce, escoge filmar el suelo como señal no invasiva de respeto, un humilde gesto de reflexión del que filma. Se meten al agua, la cámara registra por momentos el fondo turbio, los tres personajes flotan con las botellas recicladas y el paseo finaliza antes de llegar al punto donde se vierte la mierda del pueblo al cause del río, es ahí donde el viaje termina y el niño-hombre suelta su rabiosa y aguda proposición.

Esto fue José David, uno de los videos breves que presentó el artista Elkin Calderon el viernes 13 de agosto pasado en la Fería del Libro en el Pabellón del Bicentenario, en una de las tertulias programadas en el “Café Bicentenario” en medio de ese parque temático organizado por la Alcaldía Mayor de Bogotá para estar a tono con el “invitado de honor” de la Cámara del Libro para este año: el “Bicentenario de la Independencia”.

No es casual que la palabra “bicentenario” se repita una y otra vez. Este año esa conjunción ha sido el “ábrete sésamo” de la gestión cultural: cualquier proyecto parece posible siempre y cuando se le meta “bicentenario”, y además, si a esto se le suma la palabra “artistas”, la gesta parece estar garantizada y ante tan oportuna alegría discursiva la boca de la cueva presupuestal queda jetiabierta, se descubre el tesoro y todo está listo para la ejecución presupuestal.

El año pasado ya hubo un abrebocas de esta situación cuando el 20 de julio la Alcaldía Mayor de Bogotá, para celebrar la independencia, se puso a echar globos en la ciudad y el poeta William Ospina, miembro del comité asesor, justificó el acto diciendo que “los globos son suficiente símbolo de fiesta, de lo que pueden el ingenio humano, y su capacidad de superar las limitaciones y de soñar con libertad.” Pero no eran “suficiente símbolo” y tocó invitar a “24 de los más importantes artistas plásticos de hoy” para que fuera suficiente. El resultado fue un fotogénico ballet de globos por algunas zonas de la ciudad, sobre todo del norte y hacia el norte, y unas insuficientes “curitas” donde iban estampadas las imágenes hechas por los artistas: en cinco millones de pesos valoró la Alcaldía la reflexión invisible de cada artista y el costo por los globos, financiados por la empresa pública y privada, fue de 3.500 millones de pesos. Para este año el poeta Ospina había prometido que iban a hacer entrar la Bogotá “al ejército libertador, esculpido en barro”, una emulación de los guerreros de Xian hechos en barro de Ráquira, pero la posible embarrada artesanal se quedó en arte conceptual.

Tal vez a la Alcaldía le quedó sonando esto de asesorarse de poetas y por eso la Secretaría de Recreación y Deporte contrató, vía la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, a otra musa, a la poeta Ana Mercedes Vivas y a su empresa Comunicaciones Vivas para que se cranearan algo. Ella salió con una expedición “multimodal” por el Río Magdalena, a bordo de un “barco creativo” cargado de “artistas, seleccionados por convocatoria pública, que desarrollarán un proyecto artístico alrededor el río y la celebración del Bicentenario”. La nave también iría cargada de “historiadores” y “representantes de algunas áreas artísticas que han desarrollado proyectos sobre los procesos de independencia”.

A la poeta Vivas se le hizo un contrato inicial de 50 millones que se modificó hasta llegar a 74 millones de pesos para que se encargara de ofrecer los “servicios para realizar el desarrollo del documento de venta, promoción, consecución de asociados, consecución de patrocinadores y proceso de acompañamiento en comunicaciones antes y durante la realización de la Expedición artística del Bicentenario (unir los dos gritos de independencia de Mompox a Bogotá)”. La poeta Vivas fue quien también moderó la tertulia con Elkin Calderon en el Café Bicentenario. Los acompañaba el historiador Giovanni di Filippo que hizo una larga y atractiva digresión sobre el río Magdalena, el correo oral de los bogas y algunos movimientos de independencia, como el de Cartagena, que actuaron con independencia de la independencia centralista de Santa Fe.

La poeta Vivas dijo en su introducción a la tertulia que la expedición era “un símbolo de reflexión multicultural que nos permite trazar la relectura de lo que fue la independencia”,  y no dudo en autocalificar su gesta cultural de empresa “titánica”, afirmó que había pasado nueves meses junto al historiador Carlos José Reyes empapándose de historia.

Elkin Calderon mostró ese día otro video llamado Perrita Criolla. Contó que lo había filmado en Barrancabermeja, al atardecer, a solas mientras el resto de la comitiva cultural pasaba la tarde con el Gobernador Horacio Serpa que según la agenda iba a conversar sobre “los gritos sociales y movimientos comuneros”. Calderón, menos gregario, prefirió ir al río y ahí se encontró con otro tipo de gritos y movimientos: en la orilla filmó un grupo de perros, dos de ellos pegados por la cola, que se contoneaban, luego, en la edición, sumó al video un audio escogido para amenizar ese perreo: la canción Río Magdalena, interpretada en inglés por Lyda Zamora, un alusión cáustica pero guapachosa a la sodoma imperialista y al vasallaje nacional, un tonada bastante apropiada para una tierra de fálos petroleros y bases militares colombianas y extranjeras.

Calderón condimentó sus proyecciones con breves reflexiones sobre el viaje, destacó el orden, la logística, los cronogramas, la organización, pero manifestó dudas sobre la comitiva acompañante donde no solo había artistas junto al historiador di Filippo sino una serie de personas que daban cuenta de la realidad “multimodal” de la expedición: la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, su secretaria, el Gerente de Artes Plásticas, el Gerente de Audiovisuales, el encargado de exposiciones, el encargado de literatura, la jefe de prensa, el fotógrafo oficial, dos representantes de la filarmónica, un jurado de selección, una curadora alemana, una documentalista, un recreacionista cultural, un periodista de Canal Capital y su camarógrafo, un costeño que nadie supo quién era o que representaba (tal vez a la costa) y, finalmente, dos asistentes de Comunicaciones Vivas junto a su jefa, la poeta Vivas.

Calderón destacó la iniciativa de viajar por el río, la experiencia, la convocatoria abierta para participar, pero señaló que la andanada de eventos sociales y el paracaidismo cultural al que fueron sometidos durante los siete días de la expedición mostraba un escaso conocimiento de las condiciones para crear y hacer pública su producción (además de verle los bigotes a Serpa, asistieron a un homenaje a la fuerza a un homenaje a la Fuerza Aérea en la base militar de Palenquero y a un ágape con la alcaldesa de Cartagena). En vez de cócteles y salpicones culturales con la oficialidad de cada puerto un artista necesita de tiempo para vagar, mirar y comprender; en vez de asistir a eventos coreográficos donde las comunidades hacen gala solemne de su autoexotismo ante los ilustres visitantes, la expedición necesitaba de muestras itinerantes que le mostraran a los habitantes de esos lugares lo que los artistas habían hecho luego de la visita, un contacto posterior, a pesar de nueve meses de planeación y preproducción, se pensó en el rodaje pero poca cabeza se le echó a la postproducción.

“¿Quieres hacer plata conmigo malparido?”, el eco de la pregunta de José David, resaltada por Calderón, molestó a la poeta Vivas, que recurrió al sentimentalismo lírico para menguar la crítica. Ella afirmó que cada comunidad habló, que “las ciudades dijeron”, que por ejemplo todos habían podido ver como Barrancabermeja era “la tierra de la pollera colorá” y concluyó que ellos, todos los miembros de la expedición, habían “pagado la deuda” y que en términos de cumplimiento no había nada más que objetar. Además, ante algunas inquietudes de Jaime Leonardo Comba, uno de los artistas que participó, que estaba entre el público, que dijo haber disfrutado del viaje pero que le faltaron recursos para terminar su proyecto Tras las ondas del Mohán, la poeta Vivas le pidió que por respeto al público asistente no discutieran esos pormenores del asunto y le dijo: “espero que hayas encontrado al Mohán”.

Al final del boletín de prensa de la Expedición del Bicentenario Gritos que cambiaron la historia se afirmaba que el “resultado de esta exploración histórica dará como resultado un conjunto de obras que se expondrán en Bogotá el marco de la celebración del Bicentenario de la Independencia en el 2010. Un regalo de los artistas Bogotá a esta celebración nacional.” El “regalo” fue una decepción. Calderón y Comba dijeron que el montaje de la exposición era bastante precario y que a pesar de que durante la expedición si había recursos para llevar a los acompañantes, al momento de pedir ayudas para terminar sus obras, los artistas recibieron un magro apoyo, apenas un dinero para unas impresiones, el préstamo de unos videoproyectores y unos televisores.  Esto hizo que muchos de los participantes se resignaran a mostrar un boceto de lo que pudo haber sido, otros no exhibieron, aparte de la experiencia, no tenían nada que mostrar. Tal vez por eso mostrar el “regalo” que prometía el boletín de prensa o las “obligaciones” que exigía el contrato firmado por los artistas, se volvió opcional, bajo estas condiciones no era mucho lo que la institución podía exigir. La exhibición del “regalo” quedó para más tarde, por cuenta y riesgo de cada uno.

En ese momento hizo su intervención en la tertulia un funcionario de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, el encargado de exposiciones que había estado en la travesía; acepto que había problemas de coordinación en el montaje pero intentó justificar la abortada exposición, el reguero de propuestas inconclusas en un maltrecho corredor, con el sofisma de que “la indignidad” de las “condiciones museales” hace “que las obras buenas se defiendan solas”, además afirmó que ellos habían cumplido con alquilar los videoproyectores. Alguien entre el público afirmó que eso era lo mínimo, pero la poeta Vivas, micrófono en mano, moderó y repitió que “por respeto al público” dejaran de lado esas discusiones y que lo importante era que la expedición “había pagado la deuda” con todos, con las comunidades y con los artistas convocados.

Una vez terminó la charla, alguien del público se acercó a la poeta Vivas y la felicitó comedidamente pero no sin ironía por “haber pagado la deuda”, en ese momento, la contratista del erario público, la que firmó el contrato por los 74 millones de pesos, perdió la compostura y decidió lanzar su grito de independencia. La poeta Vivas salió con una frase que merecía otro video de Elkin Calderón, una expresión que muestra como a pesar del bicentenario y de mucha “reflexión” y “relectura”, es poco lo que ha cambiado en la mentalidad de muchos criollos ilustrados que hace 200 años dependían de la corona real y que ahora son vasallos del clientelismo cultural de la administración de turno. La poeta Vivas le gritó amenazante al miembro del público: “¡Usted no sabe quien soy yo!”, y muy “independiente” se fue.

(Publicado en Periódico Arteria #25)


Cambio De Gobierno = Cambios En El Salón Nacional

En vez de montar los Salones Regionales en tres ciudades a lo largo de tres meses -como se tenía programado- se llevarán a Cartagena para exponerse al mismo tiempo. Con los escasos espacios de exposición que tiene esta ciudad, ¿cómo se van a disponer las curadurías sin generar una jerarquización en términos de visibilidad?, ¿si el Ministerio de Cultura ya no cubre los gastos de viaje de los artistas que cada curaduría enviaba, a quien le corresponde buscar alternativas de financiación? ¿al Ministerio? ¿a Maldeojo? ¿a los artistas?

Entrevista con Rafael Ortíz*

[audio:http://esferapublica.org/rafaelortiz.mp3%5D

Se recomienda escuchar con audífonos

* Artista, miembro del Grupo Maldeojo y Director del 42 Salón Nacional.


Briznas De Libertad En El Campus Universitario Bogotano: Davis Y Collins

Parafraseando una idea de Paul Klee, pienso que en el origen de todo proyecto artístico existe un sentimiento que un buen día experimenta la necesidad de hacerse cuerpo y decide irse de paseo. Los sentimientos, de la misma manera que las líneas y los puntos del campo pictórico, debemos sacarlos a caminar para impregnarlos del pensamiento que se gesta en los acontecimientos que nos devela la vida cotidiana, aquella que ignora que existen los museos, la televisión y los periódicos al servicio de los departamentos de publicidad de las empresas más boyantes de nuestro país. En esto consiste ser contemporáneo para las artes: pasearnos y percatarnos de lo extraordinario en la vida cotidiana.

De paseo por el campus universitario bogotano, me encontré con varios eventos que airean el letargo rutinario que atrapa a todas nuestras prácticas sociales y académicas. El jueves 16 de septiembre el Auditorio León de Greiff se vio colmado por miles de hombres y mujeres que querían conocer y escuchar a Ángela Davis. En esta oportunidad la activista habló del auge del negocio de las prisiones, de cómo la construcción de cárceles de alta seguridad se convirtió en uno de los negocios más lucrativos del “mundo libre”, como solía denominar George W. Bush a los Regímenes Occidentales. Se lamentó de que cada nuevo día, este prolífico negocio exija a los Estados democráticos un mayor número de ciudadanas y ciudadanos privados de libertad para satisfacer su deseo de utilidades. Mostró cómo en Estados Unidos, la población blanca es la menos vulnerable al ejercicio de la libertad de los señores del Capital. En su opinión, la población negra y latina son las más agredidas por el Régimen de la Libertad. Ángela Davis fue invitada para dar la conferencia inaugural de los programas de posgrado de la Universidad Nacional de Colombia, la cual fue organizada por la Escuela de Estudios de Género. Excelente la organización. Fueron distribuidos de manera gratuita los receptores que nos permitieron seguir la traducción simultánea. Aunque hubo algunos problemas a este respecto, se cumplió el propósito comunicativo.

Menos placentera fue la visita que realicé al Museo de Arte de la Universidad Nacional. Mientras Ángela Davis hablaba de libertad en el León de Greiff, Hannah Collins inauguraba una exposición en el Museo, la cual consiste en una muestra fotográfica de gran formato, una video-instalación, fotografías en formatos tradicionales y la proyección de una película no desprovista de interés plástico. Las seis salas del Museo fueron dispuestas para tal fin. Con excepción de la video-instalación realizada en una de las salas auxiliares, el montaje de las otras deja mucho que desear, pues, antes de captar el pensamiento de Collins debí lidiar con el malestar que me produjo la intervención desafortunada, realizada en la sala emblemática del Museo, la cual quedó completamente desaprovechada.

Ninguna innovación en las demás salas. Fotografías enmarcadas y colgadas sin más interés que el estético, sin dárseles la oportunidad de decir algo adicional a lo visto y pensado por la artista. El montaje in situ debe aportar diferencia. In situ, porque Collins fue invitada a mirar nuestro entorno a través de su lente. La artista eligió la gastronomía como tema y el lulo como objeto de transformación expresiva. Los resultados formales satisfacen, no así el interés conceptual que no alcanza a manifestarse dentro del contexto que los otros conjuntos fotográficos instauran, centrado en la arquitectura como horizonte de comprensión del cuerpo social contemporáneo. La película fue montada en el mismo lugar y con los mismos recursos técnicos y museográficos dispuestos para su participación en la exposición La memoria del Otro, en 2009. Repetir sin diferencia es retroceder. Poca imaginación para la puesta en escena de las ideas que deben buscar realizarse en diálogo con los espectadores. A parte de las destrezas técnicas que miles de fotógrafos manejan hoy en día, aquéllos encuentran poco sobre lo cual pensar.

El Alma Mater debe ser líder en todos los campos. Aunque es sugestiva la idea de invitar a un artista extranjero a mostrar sus ideas en el campus universitario en diálogo con lo que  la artista puede apreciar de nuestra forma de vida durante su estadía previa, en esta oportunidad el Museo queda en deuda con los bogotanos y las bogotanas quienes esperan de la academia propuestas que transformen nuestras maneras de ver y comprender. Collins quizá sea más interesante con un manejo diferente de sus signos en el montaje, en la puesta en escena en la cual los espectadores ponemos a prueba las ideas de los artistas.

El viernes 17 de septiembre pasé por el campus javeriano y fui sorprendido gratamente por un conjunto de dibujos sugestivamente instalados en los alrededores de las plazoletas y de la Media Torta en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Javeriana. Mediante un montaje sugestivo y muy interesante para la mirada de los miles de jóvenes que por allí transitan, se mostró a la comunidad el resultado de una convocatoria de dibujo abierta a toda la universidad. Los dibujos entraron en diálogo con una acción pictórica y otra musical. Al apreciar estos proyectos uno se percata de que el arte nunca ha estado muerto. Todo lo contrario, nos damos cuenta que está más vivo que nunca por cuenta de los jóvenes que hacen resistencia a la ideología del fin del arte. Finalmente, en la Sala de Exposiciones de la Facultad de Artes-ASAB, está en marcha un Salón de Arte Interuniversitario, modesto pero digno, y que vale la pena ver para hacernos una idea de lo que pasa en las Facultades de Artes de Bogotá, es decir, para constatar si pasa algo.

http://www.youtube.com/v/db2-lk9alas?fs=1&hl=es_ES

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Jorge Peñuela


¿el Libreto Teatral Como Discurso Artístico Del Arte Contemporáneo?

(…)
– Carlos Motta (Artista, autor de la obra): Permiso señora, yo le explico lo que está sucediendo acá.
– Señora (Anciana manifestante): Buenos días.
– Carlos Motta: ¿Cómo está?
Nosotros desafortunadamente no tenemos capacidad de legislación o de influenciar la situación que está sucediendo. Estamos haciendo un texto histórico del candidato presidencial asesinado Luis Carlos Galán, que fue acá. Tratando de recuperar un poco sus ideas, de hacernos pensar esas ideas que…
– Señora: Porque, perdón, porque le cortan la vida a las personas que realmente…
– Señor (Anciano manifestante: ¡Que si pueden servir!
– Señora: ¡Pueden servir, mejor!
– Atala (Actriz de la obra): Las ideas.
– Señor: Si estamos en esta historia de José Antonio Galán…
– Atala: ¡De Luís Carlos, Luís Carlos!
– Señor: …Luís Carlos Galán, que fué un mártir aquí en la Plaza de Soacha. Entonces ¡¿Porqué nosotros también no nos unimos y vamos a la batalla?! Que él decía muy clarito que “¡El pueblo unido, nunca será vencido!” ¡Y por eso fué que él fue muerto! Entonces… ¿Porqué no nos unimos, con ustedes también, y nosotros gritamos esa misma palabra aquí entre todos? ¡El Pueblo unido…!
– Grupo de Ancianos Manifestantes: ¡…Nunca será vencido!
– Señor: ¡Entonces vamos por ellos!
¡Si ellos no pueden ayudarnos, vamos a esperar la persona que dice que nos va a ayudar! Porque aquí hay mucho pelagato en esta alcaldía que no hacen sino mirar a toda esta… He, y es lo mejor.
– Atala: Lo sentimos mucho.
– Señor: …Mirarlos y salen así, mire, y se van. Con eso yo termino mi, mi…
– Atala: Muchas gracias, muchas gracias a ustedes.

· “ACT V (Epilogue) – Luis Carlos Galán. (Upon the completion of Act V – Luis Carlos Galán, a group of elderly protestors approached us to ask how we could help with their struggle).” http://www.carlosmotta.com/sixacts.html

¿EL LIBRETO TEATRAL COMO DISCURSO POLÍTICO PARA EL ARTE CONTEMPORÁNEO?

“…Es el estado de la simulación, aquel en que sólo podemos reestrenar todos los libretos porque ya han sido representados. –real o virtualmente-. Es el estado de la utopía realizada, de todas las utopías realizadas, en el que paradójicamente hay que seguir viviendo como si no hubieran sido. Pero ya no lo son, y ya que no podemos mantener la esperanza de realizarlas, sólo nos resta hiperrealizarlas en una simulación indefinida.”

– Jean Baudrillard. La transparencia del mal. Ensayo sobre los fenómenos extremos.

Confunde y reinarás”: Frente al encuentro de diversos problemas, por el uso de un “lenguaje artístico” muy particular, en la lectura del proyecto del artista Carlos Motta aquí referenciado “Seis Actos: Un Experimento de Justicia Narrativa” y relacionándolo a los mismos postulados que él enuncia aquí, sentí la necesidad inmediata de volver a las nociones básicas del lenguaje, distanciándome de ese tipo de instrumentalización de conceptos a favor de una discursividad personal que a la vez va en detrimento de la posibilidad de la socialización del pensamiento que dá el uso de definiciones comunes. Porque basta un simple análisis de la obra para quedar enredado entre los nudos generados por las fuerzas contrarias que generan la enmarañada red de “tensiones políticas” dispuestas en el interior de esta trampa. Frente a las múltiples preguntas que suscita la propuesta uno podría llegar a la conclusión, muy conveniente para su autor, que no hay respuestas concretas. Efectivamente aquí el primer paso para conducir al público a este punto ciego está en relativizar las definiciones mismas de: Experimento, Política, Arte y Justicia. Como dice aquella cita famosa de Joseph Gobbels “Una mentira repetida las veces necesarias y lo suficientemente alto se convierte en verdad”, aquí las subjetividades de ciertos actores visibles del campo artístico que conferidos ya con el Status de Artista Político saben que una supuesta “Posición Política” va de la mano con un “Posicionamiento Social” Y así parece que en la actualidad ellos pueden definir como “cualquier cosa” lo que es ARTE ó peor aún POLÍTICA, en sus manos estos conceptos parecen absolutamente maleables, son un material infinitamente plástico que puede tomar cualquier forma. Las tesis de estos autores parecen estar siempre necesitadas de la discursividad artística para auto-legitimarse, y su actividad se presenta como máxima aplicación efectiva de la política en su fin último, la “Acción Directa”.

Dejar las preguntas abiertas: Es suficiente con un ejercicio básico sobre la obra para delatar sus términos inherentemente engañosos. Preguntémonos en principio por la idea de “Experimento”: Un experimento es una forma de comprobar, mediante examen posterior a un procedimiento determinado bajo una selección de ciertos preceptos del método científico, una o varias hipótesis sobre un fenómeno específico dado. Me pregunto qué contradicciones supone enunciar como “experimento” (teniendo en cuenta su carácter fáctico), algo que a la vez se presenta eminentemente como una “experiencia estética”. Después de la charla de Carlos Motta sobre su obra hecha en El Parqueadero “El Discurso Político como Herramienta Artística”, uno evidentemente puede llega a la conclusión que esta es una forma de evadirse por los resultados de la misma, de no hacerse responsable de lo que se haya salido de las líneas determinadas, se trata de escudarse anticipadamente al lanzamiento de cuestionamientos que podrían surgir sobre la “política” particular de la obra, parecería que gran parte de la tarea de un Artista en la actualidad sea buscar elementos retóricos para “justificase”. Tal vez lo más prolífico de este proyecto, como otros tantos representativos del renombrado “Arte Político Contemporáneo”, sea su capacidad de generar preguntas, sin embargo siento que sería negligente quedarse en ellas, sobre todo para la posición del autor que negando su calidad de “actor social”, intenta describir sus actos en unos límites precisos dentro de un terreno poético evitando de una manera muy conveniente dar cuenta de las dimensiones que efectivamente van más allá de la pura ensoñación. La charla de El Parqueadero fue una muestra de cómo permitirse forzosamente “dejar las preguntas abiertas”, alejando en el aire cualquier concreción; si uno analiza sus “protocolos” estas estrategias son realmente fáciles, sin embargo en apariencia se complican al reiterar el pedido de respuestas pues hay que recurrir a la generación de algo más elaborado, como una cortina de humo, poniéndole así punto final a la “charla” con una expresión afectada pero determinante de hipocresía revestida de buena educación con un “No sé si contesté tu pregunta” cuando todo lo anterior fue calculadamente dicho para no hacerlo, coartando así cualquier posibilidad de un debate real. Ciertamente parece estar tan viciado de especulaciones equívocas el diálogo sobre el “Arte Político” que parece perdida la capacidad de referirse a las cosas directamente por su nombre, y cuando la expresión elemental de un “actor externo” a la endogamia artística se hace presente, es lógico hacerlo sentir que por sus opiniones se encuentra en “el lugar equivocado”, en un espacio privado, perteneciente a “autoridades expertas”, que actúan en espacios públicos pero de manera retraída a una opinión más amplia.

La justicia cojea, pero llega: Ciñéndome a esta forma de análisis comentado sobre los resultados de ejercicios realmente básicos en la apreciación de una obra, y después de iniciar este escrito con la transcripción textual del momento que delata la ausencia de carácter reactivo del autor frente a la eventualidades realmente políticas y la falta de diseño de un sistema de dispositivos integrales de intervención social para esta obra. Podríamos hacer el ejercicio de remitirnos precisamente a una descripción de aquellos lamentables acontecimientos, los cuales llegan al punto de parecer humorísticos, la escena logra ser digna de un suceso posterior a la conocida exclamación “No contaban con mi astucia ¡Síganme los buenos!” de aquella parodia del super héroe para el que sus acciones le eran casi siempre contraproducentes. Me refiero al video titulado “ACT V (Epilogue) – Luis Carlos Galán”, se trata del documento incompleto, aunque realmente delator, del único momento mostrado en el que la situación se sale de las líneas, de los discursos políticos de líderes asesinados vueltos libretos teatrales para el deleite estético de los aficionados al Arte Contemporáneo, en este punto se desnuda el carácter de los actores, se vuelven protagonistas tomando la palabra según su propia voluntad los realmente involucrados según los postulados de la propia obra, este es el único instante en el que aquí podríamos hablar de justicia y sin embargo fue a costa de la estructura del proyecto. Sin embargo la dicha no dura mucho tiempo y la interrupción del performance hecho por el grupo de “ancianos manifestantes” es intervenida por la voz del Autor que según su investidura ¡Se atreve a decir ¡“Permiso señora, yo le explico lo que está sucediendo acá”! Muy sinceramente me pregunto: ¡¿Con qué derecho, en una plaza pública Carlos Motta sobrepone su relato personal de lo que está sucediendo por encima de la expresión genuina de todo un grupo de personas, frustrando así el instante de configuración de lo real?¡, ¿Poseerá ese derecho así haya sido involuntariamente suscitado por su performance?, ¿Fue un momento tan confuso para él que traspasó los límites de su propia “responsabilidad artística” cayendo en un abuso de su autoridad como artista-autor?,  ¡¿Acaso esta no es la prueba mayor de que el verdadero interés del artista con esta iniciativa está puesto en el espacio del video, de lo “estético”, de los límites de “la obra”, mas no en lo que realmente ocurra en el espacio de la calle, en el momento de la intervención en la vida cotidiana?! Tal como dijo Dubián Gallego, uno de los actores que estuvo en la charla de El Parquedero: “Una sorpresa maluquita cuando llegamos es que teníamos micrófono para la cámara pero no para el público”, ¡Perfectamente creo que para Motta hubiera sido más conveniente hacer el performance con los actores en un estudio y una pantalla verde de fondo, para luego en postproducción generar el escenario de la plaza pública con un efecto de Chroma Key!

Hagamos una mención a esos actores contratados para los performances. Me pregunto: ¿Porqué entre ninguno de ellos hay alguien blanco, de clase alta, que haya viajado por el mundo y estudiado?, ¿En que posición cree estar, o qué autoridad demuestra quien dispone frente a su cámara de personas de las cuales se diferencia mediante un ejercicio de clasificación, como especimenes de “Las Minorías Discriminadas”: “el homosexual”, “el negro”, “la lesbiana”, “el pobre”, “el raro”, “la madre soltera”, “el feo”, “el viejo”, “el lisiado”, etc.? Es otra de las muestras de aquella sensibilidad elitista sobre “Lo Social” que nos tiene acostumbrados las formulas demagógicas del Arte Contemporáneo que se precian de reivindicadoras cuando operan bajo una especie de justicia ciega a la irregularidad de sus propios procedimientos de exposición instrumental, de inclusión de los marginados no más allá que dentro de los discursos dominantes para el academicismo humanista. Realmente lo único que logra todo este tipo de manifestaciones es sumarse a los ítems de “buenas obras” del Currículum Vítae del único realmente beneficiado en esta tragicomedia, el autor y sus objetivos de escalonamiento social ascendente dentro de los circuitos profesionales de las “Ciencias Humanas” entre las que hoy en día se cuenta con el “Arte Político, Social, Contemporáneo”.

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Jorge Sarmiento

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Links:

– “Six Acts: An Experiment in Narrative Justice” (2010). http://www.carlosmotta.com/sixacts.html

– “El Discurso Político como Herramienta Artística”. Conferencia de Carlos Motta. Lunes 23 de agosto, 11:00 a.m. Museo de Arte del Banco de la República, Auditorio. http://www.lablaa.org/el-parqueadero/seis-actos.html


Cátedra Arte y Política


11 al 13 de Octubre, 8:00 a.m
Biblioteca Nacional, Cl. 24 # 5-60
Entrada libre con inscripción
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¿Cuál es la relación existente entre Arte y Política? ¿Cómo se articulan estas nociones y cómo se afectan la una a la otra? ¿La relación entre arte y política fundamental en la modernidad, permanece hoy en la contemporaneidad?

Para poder develar estos interrogantes, entre otros, se tratará de abordar la noción de política y la noción de arte a la luz de procesos y análisis artísticos y culturales, que se desprenden de los discursos teóricos, históricos y críticos de las diferentes disciplinas que conforman las Ciencias del Arte: la Antropología, la Psicología, la Filosofía, la Estética, la Sociología, la Historia, la Teoría y la Crítica.

Contaremos para esta versión con la participación de ponentes nacionales e internacionales de muy alto nivel, especialistas en el tema. Ellos son: Eugenia Vilela (Portugal), Patrick Vauday, Yann Toma, Nicolas Bourriaud (Francia), Michaël La Chance, Eric Létourneau y Constanza Camelo (Canadá).

Entre los invitados nacionales se encuentran: Ivonne Pini, Amalia Boyer, María Mercedes Herrera, Christian Padilla, Víctor Viviescas, Rafael Onasis Ortega, Pedro Pablo Gómez, Gustavo Chirolla, Jaime Iregui, Sonia Castillo, Andrés Gaitán, Liliana Cortés, Beatriz Helena Martínez y Juan Carlos Guerrero.

Mayores informes e inscripciones: Las inscripciones se realizarán a partir de la segunda semana del mes de Septiembre del 2010 enviando un correo a: gica_farbog@unal.edu.co, o gica.un@gmail.com, con los siguientes datos: nombres y apellidos, tipo y número de documento de identidad, institución, lugar de residencia, actividad/profesión, email, teléfono, y un breve comentario de por qué desea asistir. Los cupos son limitados. A finales del mes de septiembre se confirmará por correo la inscripción.

La inscripción no tiene ningún costo; se entregará Certificado de asistencia. Cupo limitado.
Responsable: Ricardo Arcos-Palma. Coordinador académico de la Cátedra.
Tel: 3165000 ext_12256-12226 /

rjarcosp@unal.edu.co
http://facartes.unal.edu.co/gica
gica_farbog@unal.edu.co

Catedra Arte y Política. http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf


La revelación del tiempo

La artista inglesa expondrá 6 proyectos en los que, por medio de la fotografía y la imagen en movimiento, indaga sobre las consecuencias de la modernidad en los espacios y en los seres que los habitan.

A partir del próximo 16 de septiembre, en el Museo de Arte de la Universidad Nacional se podrá ver la exposición “La revelación del tiempo”. La muestra, que estará abierta hasta el 27 de noviembre, es organizada por la Universidad Nacional y producida por la Fundación La Caixa, en colaboración con el Museo de Arte de la Dirección Nacional de Divulgación Cultural de la UN.

La exposición se compone de 6 instalaciones audiovisuales que se adecuarán en las diferentes salas del Museo de Arte. Algunas obras constan de 3 ó 5 proyecciones simultáneas. Los videos fueron grabados en diferentes formatos y constituyen una de las bases fundamentales del trabajo de Collins, abordar detalles de los espacios desde una perspectiva panorámica.

Hannah Collins nació en Londres en 1956. Empezó su carrera como escultora y pintora; sin embargo, su preocupación por el espacio la condujo al mundo de la fotografía. En los años 80 se trasladó a Barcelona, donde trabaja y reside actualmente.

Las obras de Collins se encuentran en los espacios más importantes dedicados al arte moderno en Europa, como la Tate Gallery de Londres, la Colección de la Fundación La Caixa de Madrid, el Museo de Arte Reina Sofía de Madrid y el Parlamento Europeo de Estrasburgo.