El interés por la audiencia es, entonces, un punto central en 512 Hours, que ha sido cuidadosamente trabajado. Un segundo punto es la idea del proceso artístico vinculado a la duración temporal y un tercero es la memoria. Sobre la relación con la audiencia resulta claro que en sus últimas performances ha buscado un acercamiento cada vez más directo, siendo un precedente directo de su trabajo en Serpentine Gallery la retrospectiva que realizó en el MoMA el 2010, Marina Abramovic: The Artist Is Present, donde junto con sus primeros trabajos con sonido, videos, fotografías y algunas re-performances (realizadas por otros performistas, jóvenes en su mayoría), diariamente se sentó y compartió miradas con cada visitante, teniendo únicamente una mesa entre ambos, acción que repitió durante todo el tiempo que duró la exposición. Con respecto a este trabajo y al hecho de estar frente al otro y mirarse, es relevante mencionar la performance de 1975, titulada Role Exchange. En ella intercambió su lugar como artista con una prostituta en Ámsterdam: Abramovic se quedó en el lugar de la prostituta y la prostituta asistió a la inauguración del proyecto Body Art en la galería De Appel. En ambos trabajos, la exposición de sí misma es el núcleo que gatilla reacciones, y aún cuando responden a condiciones distintas de interés, contexto, duración, riesgo, se unen en el sometimiento de la artista al proceso y a la mirada que el otro ejerce sobre ella. Por esto ha mencionado que Role Exchange tuvo relación con liberarse a sí misma.

Las instrucciones, que en el caso de Abramovic generalmente están unidas al proceso y la duración, resultan clave en relación con la disciplina, el método y el orden, elementos presentes en sus obras donde el control sobre el cuerpo y las emociones son prácticamente absolutos, siguiendo las reglas que ella define. Así es en512 Hours y así fue en The House with the Ocean View, el 2002, en la Sean Kelly Gallery de Nueva York. En esta última, estuvo por 12 días únicamente bebiendo agua, sin comida o cualquier objeto que posibilitara el entretenimiento, en plataformas desde las que no podía bajar –y nadie subir- pues peldaños de cuchillos imposibilitaban el descenso y el ascenso. Sólo provista de elementos básicos como una ducha, un inodoro, una mesa y una silla, un banco y agua, realizó actividades básicas como dormir, ducharse, estar de pie, acostada, orinar, etc., y únicamente estableció contacto visual con alguno de los asistentes que contemplaban cada una de sus acciones. Trabajo que sin duda en términos de la experiencia de estar 24 horas en un lugar por 12 días, sin conversar (casualmente cantó) sino que únicamente realizando actividades cotidianas y simples, resulta un ejercicio complejo en sí mismo que requiere de un claro dominio del cuerpo y de la administración. Sin embargo, para la artista lo más complejo fue salir de la galería y volver a tener una vida normal.

Finalmente, 512 Hours debe ser comprendida como la continuación de una investigación y trabajo sobre la performance que, como da cuenta el libro Hans Ulrich Obrist & Marina Abramovic: The conversation series, está bien hecha cuando hay en ella un “diálogo de energía”. Por eso podemos entender su trabajo actual en Serpentine, las instrucciones y la desaparición de éstas, y la invitación a realizar actividades simples, como un maratónico proceso de reunión y exposición, tanto de la artista como del visitante, como una puesta en cuestión diaria tanto de su propia capacidad para producir un trabajo sobre nada en el cual se integren las personas, como para la audiencia en cuanto colaboradora, porque sin ella no habría trabajo alguno, puesto que -y siguiendo su pensamiento- es para el público para quien una artista trabaja. Un público que, probablemente, mantendrá la experiencia compartida con Abramovic en Serpentine Gallery en su memoria individual. Después de todo, y en palabras de la misma artista, “el principio de todo es nada” y de eso trata 512 Hours, de permanecer, de dejar un recuerdo, de tener la experiencia de decidir, de compartir, de participar, del silencio, del rito, del paso del tiempo, del detenerse a pensar, y luego mantener mediante la narración lo que fue, tanto en términos de agrado como de desagrado, la experiencia con otros en un espacio otro.

Crónicas de los participantes en la performance 512 Horas, de Marina Abramovic. La colección completa se encuentra en 512hours.tumblr.com

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Crónicas de los participantes en la performance 512 Horas, de Marina Abramovic. La colección completa se encuentra en 512hours.tumblr.com