Wilson Díaz: La flor caduca de la hermosura de su gloria (y su raíz)

MGREBELDES

La información es maleable. Puede ser impresa en periódicos y anunciada en televisión, o puede ser materia prima de obras de arte. El dato encuentra un tono cuando es insertado en un discurso y se entreteje con otros datos para crear un sentido, que muchas veces se pretende objetivo. La mayoría de las ocasiones se trata de un mensaje dirigido bajo una intención consiente o no, que delimita sus posibilidades, haciendo que las noticias y lo que sucede no tengan más razón de ser que aquella que las reduce a un momento de enunciación, por ello el rostro consternado de los presentadores de noticias, se transforma casi instantáneamente en una sonrisa, cuando dan paso al espectáculo; (olvidan).

MG_9120

Wilson Díaz aborda la información con un tono diferente al del noticiero, ya que trasciende “la noticia de última hora” pero mantiene “el lugar de los hechos”: consolida la territorialidad, sosteniendo la memoria (colectiva), y se niega a crear una polaridad entre buenos y malos. Díaz reitera su presencia, como testigo directo que no sale de un momento histórico, atrapado como el resto del país en un territorio llamado “del post-conflicto” y una zona de distensión dilatada.

La flor caduca de la hermosura de su gloria. (y su raíz)”, remite a la experiencia del artista en el Caguán, específicamente es una exposición que se desenvuelve y se enrolla, como una espiral, en torno al video “Los Rebeldes del Sur”, “…un video tomado en la zona de distensión, en donde aparecen unos guerrilleros tocando vallenatos, haciendo una especie de coreografía con armas…” (Revista Semana – 2007), video que además fue censurado en Displaced: arte contemporáneo de Colombia, exhibición realizada en Reino Unido en el 2007. Sin ahondar en esta polémica, de la que se ha hilvanado bastante, vale la pena pensar en el tratamiento de la información, con el que el artista logra mantener a flote un archivo, transmutándolo en memoria cuando vuelve a él, una y otra vez.

RUENETAS

Las pinturas, los dibujos y los discos hacen referencia a un centro que no existe, porque toda la información está licuada, los datos están centrifugados desde diversos ángulos para formar una nueva enunciación, que no tiene los matices de una investigación sociológica, no tiene tesis sino obras. El carácter documental y referencial de las piezas da cuenta de la permanencia de los problemas esenciales a través del tiempo, manifestados en archivos históricos de diferentes contextos, que van desde producciones disqueras, libros de planes de gobierno, hasta el seguimiento exhaustivo de personajes como Guillermo Torres, quien cambia su identidad a Dr. Julián Conrado, cuando empieza a componer canciones en la guerrilla. Wilson Díaz va de un dato a otro usándolo como excusa de una imparable energía artística, valor fundamental para entender su obra más allá del tema y del sentido que logra con lo que hace.

“Amarillismo”, una compilación de discos producidos por medios de comunicación, y la serie sobre Julián Conrado, relacionan la música popular con la circulación ideológica, trayendo a un primer plano todo aquello que pasaba por el rabillo del ojo en los ochenta y noventa. Las relaciones radicales de una cosa con otra demuestran que no son del todo descabelladas. Los discos y las caratulas implican posturas políticas, estados del inconsciente colectivo que no son evidentes, hasta que la información y el objeto cultural son expuestos como arte o bajo una mirada crítica, por fuera de la inercia del día a día. Corporaciones, medios de comunicación, bancos y la guerrilla (instituida) tenían en circulación sus propias compilaciones musicales. La política y la vida cotidiana poseían una banda sonora, que al ritmo de vallenatos, cumbias y boleros, no dejaba escuchar las balas que sonaban por atrás, implicando una lucha por el poder, una lucha por la oreja ajena.

La música que “entra” por los oídos, sentido que no parpadea, es parte también de un programa institucionalizado, propaganda a veces disimulada de un paradigma. Las pinturas, ampliaciones exageradas de las caratulas de los discos, evidencian lo que para muchos era invisible hace años, relaciones de poder a la luz de un desarrollo histórico paradójico, altamente corrupto y violento. En el sur todos son rebeldes, la polaridad de la información congela los enunciados en maniqueísmos que impiden su maleabilidad. Las noticias son reiteraciones de una gama de conflictos predefinidos, con breves zonas para el entretenimiento (zonas de distensión). Por tal razón es necesario que los datos que parecen objetivos y se invisten de verdad, sean abordados por un artista que revele su subjetividad y juegue con ellos, algo que ha hecho Wilson Díaz en toda su carrera artística: jugar.

(Y nada más serio que estar inmerso en un juego).

 

Breyner Huertas*

 

*Publicado en Le Pulpo, en torno a La flor caduca de la hermosura de su gloria (y su raíz) que tuvo lugar el pasado mes de septiembre en la Casa Proartes en Cali.


Ferias de Arte. La Transescena del Arte

feria 10

Introducción

La Feria de Arte se consolida como el escenario sintético del Arte en que confluyen arte y mercado, en que es imposible deslindar lo específico del arte, en que el observador se acerca al coleccionismo y el artista abandona definitivamente su ingenuidad. Se opera la mutación del espacio y del tiempo en esa transescena que cobra su propio significado como tiempo espacio divergente del tiempo y el espacio ordinario. Así transpuestos, el tiempo y el lugar originan esta nueva situación en que la mixtura hace realidad tal intercorporeidad. Así coexisten Arte y Mercado, público y coleccionismo, curador y art-dealer. Arte y espectáculo. El arte es entonces una política de su propio acontecer y tiene lugar como el estatuto de nuestra contemporaneidad.

Día 1. ArtBo

Estoy sentada en el café Illy. Un hombre mayor acompañado por un joven pide poder compartir la mesa conmigo. Lo reconozco. Para él en cambio yo soy una extraña. Y empiezan su conversación. En realidad se trata de una primera aproximación informal. El hombre mayor escribe en unos papelitos amarillentos. Son pequeños y en cada uno caben apenas unas notas. Escribe con meticulosidad mientras va dibujando cada letra. Repite para si la nota que escribe. El joven parece dictarle. Reconozco al hombre mayor. Es un crítico de vieja data. Interroga al joven minuciosamente. El joven es un artista. Cabello rubio ensortijado, ojos azules. El joven va equipado para la ocasión. Saca un catálogo y va describiendo al crítico cada una de sus obras. Presumo que son obras de ingenio por los comentarios del crítico. Como estoy a corta distancia puedo observar cada uno de sus gestos y puedo apreciar la aproximación. Cada tanto, el crítico le dice al joven que es muy inteligente. El joven impávido prosigue con la exhibición de su talento. Puedo suponer que sus obras son una especie de gadgets, de objetos de ingenio. Parece que la entrevista está motivada por una exhibición a futuro en una galería por montar. El crítico ha sido encargado para aproximarse a los artistas que conformarán la primera muestra. Y esta parece ser una primera aproximación para un texto futuro que el crítico está por escribir. El crítico dibuja meticulosamente las apreciaciones que el artista va haciendo de su obra. En determinado momento comienza el dictado de lo que el joven artista llama sus “categorías”: “objetos intervenidos”, “ensamblajes”…Me sorprendo con la decidida aplicación del crítico, con su postrarse ante el artista. Llevo una hora escuchando esta conversación. El joven sigue imperturbable ante la adulación desmedida. De tanto en tanto el crítico pregunta por los precios. Las tarjeticas de papel periódico que lleva escritas se van acumulando. -“Eres muy inteligente”, “Te felicito”- Es tal vez la cuarta vez que escucho esta frase. Los dejo a solas en la mesa y me levanto. Así es como se escribe la crítica. No acierto a dar con el nombre del artista. No importa. Es uno más de los cientos de artistas que replican el modelo. ¿Y el crítico? Es un pez mayor. Sobreviviente a los viejos y a los nuevos tiempos. Un verdadero mutante.

Día 1. Artbo

En las fotografías de prensa ella aparece como una mujer altísima. Más femenina y joven, más glamorosa.

feria 3

Día 3. Sincronía

Las Carpas. La escala del edificio de feria ha sido notablemente reducida de suerte que el observador visitante carece de toda perspectiva y la relación con las obras se hace promiscua. Ninguna notoriedad, ningún efecto estético.

La obra escueta y mísera está en la cercanía de una presencia que la incorpora sin ningún obstáculo. Mirar se transforma en deglutir literalmente la obra. El suceso estético se ha hecho mísero. Pornomiseria. La art-dealer ha envejecido notablemente. Los nóveles artistas de ayer arrastran ahora el peso del tiempo. La caducidad. La decrepitud. Los visitantes aprovechan la entrada gratuita de esta tercera feria. En su mayoría son mujeres mayores, quizá pensionadas, habitués de este tipo de espectáculos pseudoculturales. En el centro de la escena El Director. El crítico de toda esta farsa. Hay un estand donde se muestra él mismo como objeto de exhibición. (Es el hombre mayor del otro día, el que entrevistaba al joven artista en el café ILly, el viernes en Artbo) Detrás suyo una cita de Andy Warhol que intentaría darle notoriedad a todo esto. En una pequeña vitrina sobre un pedestal un muñequito a escala que lo representa. A pocos pasos de allí, de este centro, el estand del Arte Político. Y un nombre, el del artista en cuestión. Solíamos vernos para conversar sobre estos problemas antes de su más reciente mutación. El dolor humano es ahora un motivo más para el arte. La crítica ha mutado hasta transformarse en objeto. Y las víctimas son sólo personajes de esta maqueta artística. Un nombre. ¿Un collage? Una silla. Un computador. Una joven asistente. Un crítico detrás de sus lentes y su aire de notoriedad. Una mutación imposible. También la crítica se oferta en la feria.

Una metamorfosis. La crítica deviene arte. El arte deviene crítica. La causa es pura anarquía. Un juego. La gravedad de las consecuencias ha cedido hasta transformarse en un estand de feria. Nombres de artistas. Nombres de galerías. Me pregunto si Arte Político- G. V. es un nombre más. Un lugar más para el arte. Entonces el grupo de curiosos de domingo se detiene y el crítico artista exhibe sus artilugios.

En el pasado existió un poeta que habló del crítico artista. Luego fue acorralado en una cárcel por ser homosexual. Alguna vez presintió esta decadencia en sus notas sobre América.

Evito mirarlo. Evito entrar en contacto físico con este espacio. Entonces elijo un ángulo en el stand vecino, un lugar para testificar todo esto. Y oigo su voz: -“Las víctimas del asbesto”- .

Pasos atrás el crítico curador, el del viernes en Artbo, un semidios de la escena del arte en Colombia. (Recuerdo el Fausto, al hombrecito vestido siniestramente de rojo). Sonríe maliciosamente. Quizás los nombres en estas carpas crean haber podido optar por una condición diferente a la de ser artistas contemporáneos. Así lo manifiestan algunos. El viejo Mefisto lo ha prometido y ha sucedido la transacción. El dinero les hace pensar en una supuesta consistencia. En realidad se desintegran y su escala se ve reducida a esta desproporción de la escena del Arte. El corredor en Sincronía difícilmente permite deambular.

¿Lo saben? Aquí todo parece querer cobijarse con la indiferencia, con la ignorancia. Los artistas se ofertan directamente. El glamour del juego sucio desaparece. La transacción es directa. Literal. Un objeto de ferias.

Los compradores glamorosos evitan este lugar. Hacen una omisión expresa. Es el tercero, sin existencia real.

Por momentos recuerdo la vieja carpa remendada de un circo. Los payasos obsoletos. El león enfermo. Y un director gordo y pintarrajeado que intenta persuadirnos de reír. Y reímos, es lo menos que podemos hacer.

feria 5

Día 1. Artbo

Glamour. Una mujer delgadísima habla a las cámaras. Un vestido con volantes. Maquillaje excesivo. Y ocurrencias. Ninguna tesis fundamental. Al entrar, un locutor intentaba disertar frente a una obra. Nuestros ojos se encontraron. Un nuevo intento. Inicio del ejercicio de la persuasión crítica.

Llegada al pabellón central. El lugar del concurso. Una semipenumbra. Un grupo de curiosos sigue al guía.-“ La obra de hoy prescinde del aparato crítico”, un curioso asiente-“sí, podemos decir lo que se nos ocurra”. Ninguna certeza. Cualquier discurso se sostendría. Cualquier ocurrencia. Final del juego, final de la interpretación. La obra carece de sentido. El guía exhibe una escarapela que cuelga de su cuello. Una suerte de distintivo que pese a todo su discurso sobre la insuficiencia crítica, lo diferencia de su público. Entonces recuerdo la casa de reposo donde los visitantes llevan zapatos y estos los diferencian de los enfermos que arrastran sus chanclas.

Sigo al grupo fundiéndome en esa multitud ávida. Entonces los veo venir. A los tres.

Caminan con determinación y por momentos dirimen un veredicto. Son casi reconocibles para esta masa anónima de curiosos. Se los ve a otra escala de la escala humana con que se los suele representar en los medios. Aquí el glamour cobra su justa proporción. Son más bajitos, más gordos, más insípidos, más reales.

Por momentos se encuentran en un acercamiento irreal en que el encuadre de observación es casi imposible. Respiran a mi lado. Y presiento su olor, la escala humana. Las arrugas de un traje vencido por el desgaste del día.

Día 1. Artbo

Granizo. A pocas cuadras de la entrada de Artbo hay un paradero de buses. Estoy subida en la silla de espera de este lugar provisional. Todavía no alcanzo la entrada de la feria. A mi lado dos o tres estudiantes que también se han resguardado de la tempestad. Con nuestros paraguas abiertos protegemos nuestros cuerpos. Los carros pasan velozmente. El peatón nada significa. Quizá ni existe. Se promedia al lado del mobiliario urbano. En el baño, me seco el pantalón bajo el chorro de aire caliente a presión. Otra pareja de visitantes hace lo mismo en el baño contiguo. Los vi caminar bajo la lluvia en medio de la tempestad. Ella pelo rosado, el sombrero. Vestidos negros, casi grises. Vestidos los dos como una unidad indiferenciada. Reconozco ese estado, esa indiferencia en que creemos estar en una performancia continua. Pero pereceremos. Somos espectadores y nada más.

Día 1. Artbo

Intento situarme en el espacio para establecer un recorrido. Pero es difícil intentar establecer un método de visita. Rápidamente mi deambular se hace irregular. Como si un capricho extemporáneo lo alejara del recorrido. Encuentro que los otros visitantes también intentan ordenar sus recorridos. Gastamos tiempo infructuosamente para lograrlo. Entonces desistimos y nos entregamos a un simple deambular. Pero rápidamente llega la saturación. Un cansancio producido por esta sobreimposición de nombres, de luces, de títulos, de ruido. Alguien a mi oído:- “El arte cansa”-

En realidad esta visita se parece a un trabajo al que no sabemos cómo responder. Hay dificultad en la adecuación. En el intentar acomodarse.

En sus mesitas, vendedores glamorosos me sonríen. Ninguno parece local. Rememoro el intento de asepsia con que se inició todo esto. La nueva época. El blanco y el negro. La impecabilidad. El cuerpo sin apenas rastros de precariedad. El orden. La sensación de objeto recién adquirido. Por momentos camino flotando por esta pasarela. En la Berma, los cientos de obras abriéndose un lugar.

feria 4

Día 2. Odeón

Recuerdo las proyecciones de cine a medianoche, aquí en el antiguo TPB. Después salir y caminar bajo las estrellas hasta La Nueva Santa Fe. Ahora es un edificio abandonado. Una ruina cultural. El fruto de la desidia de las varias generaciones de funcionarios que han sucedido desde entonces.

Día 2. Odeón

Idéntico glamour al del día primero en Artbo. Por alguna razón nuestra precaria ciudad se resiste a caer en el olvido. Atrás fue cuna de los poetas, ahora de artistasy galeristas, de exposiciones, de ferias, de curadores. De compradores abriéndose camino en el viejo edificio abandonado.

Día 2. Odeón

Un patio, columnas desnudas. Restos de baldosín blanco. La humedad se reviste con el dorado con el que algún instalador intervino estas ruinas. Euforia. Un joven artista celebra una venta. Abrazos, risas. Camino sin detenerme en la escena anterior hasta la entrada donde compro el catálogo. Me interesa hacerme a los catálogos. Uno amarillo, otro neón, otro carmelita. ¿ Contarán los colores, la diagramación? Cuenta el lugar. Cuentan los espacios. La organización. Cuenta la escala.

Con los catálogos podré establecer una zona de abstracción donde pueda captar los entreactos.

feria 7

Día 1. ArtBo

Mesas de editoriales. Libros, revistas. Camisetas. Ojeo un pequeño librito, son cartas entre un padre artista y su hija. Algo en esa escritura me detiene. Un tono que creo reconocer. Entonces los nombres. Hernán y Tamara. Algo del pasado regresa. Su llegada a Bogotá desde Buenos Aires. El pequeño apartamento de la 22 con tercera. Una cita pospuesta. Desencuentros. Reuniones. Comidas, encuentros. Literatura, después la distancia. El silencio. Compro el librito. La hija del artista me habla de un proyecto. Creí reconocerla mientras anotaba en su Moleskine. El tiempo ha pasado. La vi alguna vez cuando era una niña y estábamos de visita en su casa. Se abrió una puerta y vimos una niña jugando con cientos de muñecas. Para mí fue una sorpresa ver las barbies en la casa de mi profesora de filosofía. Las paredes eran negras, los techos de vidrio, como ventanas abiertas al cielo. También los vestidos eran negros. En una mesa de trabajo adosada a un costado del salón, recortes sobre Leonardo da Vinci. Me asalta el recuerdo. El diminuto apartamento de la Nueva Santa Fe a donde llegaron. Buscaban algo singular, el grupo entero de artistas entró en la casa, venían tras algo para ilustrar el más reciente significado de la posmodernidad. En principio parecían interesados por algunos objetos nuestros, el pulpito con las teteras amarillas. Se hacían señas, miraban, luego se fueron. Y la época siguió sus rutas. Sus desarrollos y evoluciones. Nacía algo que prometía renovación.

La joven sigue hablando de su proyecto, en otra mesa reconozco a su padre. Este es su estand. Lo rodea un estaff completo de colaboradores. Faltan ellos, habrán de llegar. Hernán y Tamara. Guardo el librito de cartas junto a los catálogos y la revista Matera para ojearlos en la noche.

Día 3. Sincronía

Domingo. Reúno fuerzas para esta tercera salida. Algo me impide llegar con entusiasmo. Quizá la certeza de un espectáculo que deseo evitar. Hace frío. Algo del desencanto dominical me permea, pero es necesario esto tercero. Esta perspectiva.

No me cobran al entrar. Hay poca gente, todavía es temprano. Los curiosos no tardarán en llegar.

Reconozco a algunos artistas. Generaciones entradas en relevo a pesar de la resistencia. En el centro un hombre sentado sonríe. Es el hombre del café, el que entrevistaba al joven artista en el día primero.

Me habría gustado no venir.

No hay un Museo para esta falta de lugar. Un lugar que dé cuenta de lo que simplemente caduca y se pierde en la transescena.

Notas de Feria tomadas en una libreta

-La crítica se ha hecho inconsistente, apenas un tambalearse sobre y de la palabra sobre sí. Lo demás es la pura ficción de la crítica, su novela. Pero el ser ya no es un accidente (Beuys) sino una sucesión de patrones anticipados. Toda supuesta espontaneidad ha sido suplantada por lo superfluo. La cinta sin fin de unos estados en red en que se nos cuenta quiénes somos llamados a ser. (En Artbo)

-¿Por qué este maremágnum de escrituras? Esta ansia de pictografías ¿ De dónde la necesidad? ¿O es una moda? (Luego de la tercera visita)

-Novela en tres actos. Tres días. Escritura en tres espacios. (El domingo en la tarde)

-lo banal que no tiene significado se presta a querer ser interpretado. Lo que queda es el espacio. La feria. Este deambular incesante frente al “arte”. La sala del museo también contiene adosada a ella una mesita donde cómodamente se ha instalado el vendedor quien hace las veces de crítico o de curador. De impulsador de la obra. Entonces el visitante no está solo. Pero puede exhibir su capacidad y transformarse súbitamente en comprador. En coleccionista. Así la feria propicia la fantasía del observador amateur al ofrecerle la posibilidad de investirse por un instante de coleccionismo y cumplir esa fantasía. (Viernes, en Artbo)

-Novela del arte. Nada para decir, nada para entender salvo la necesidad del intercambio. Del valor. De la transacción. De la necesidad de entrar en la colección. (Sábado, en Odeón)

-Puede prescindir de una interpretación porque su afán es no decir nada. Pretende sólo circular. Hacerse evidente en el mercado. Existir. Y sólo puede existir en ese intercambio. Ese intersticio de la transacción monetaria. La obra no es mercancía en espera sino precisamente cuando la expectativa de la espera se ve satisfecha plenamente con el valor. (En Artbo)

-No posmodernidad sino submodernidad, dice Heriberto Boeder, su pensar anárquico. El de la submodernidad. Todo en esa submodernidad se desprende del representar. También el observador. El supuesto observador. Sólo hay ocurrencias, por ejemplo, en la mesa del crítico. Nada puede representar. Siguiendo a M. Ponty Boeder afirma, Intercorporeidad. Es eso, la feria es eso. (Sábado de madrugada, preparándome para salir de Feria)

– El comprador de obra, el futuro coleccionista parece ser el único que logra configurarse, que logra consubstanciarse. El público en general se desfigura. Por eso juega a ser también coleccionista. No basta con mirar. (Sábado, en Odeón)

-Supuesta emancipación social mediante la crítica política. El crítico jugaría con esa promesa, con esa expectativa. Allí radica su valor. También el del Arte Político. Arte y Crítica Política suspenden la fe. Crean la promesa. Despliegan un tiempo suficiente que daría consistencia a su ser relativo. El necesario para suspender el juicio y disuadir momentáneamente a su público. (Sábado antes de la segunda salida)

-En la época del deshacimiento del juicio estético, de su imposibilidad, se nos lleva a seguir pensando en la posibilidad de ese juicio. Así nuestra escritura debería suceder en los márgenes de una crítica imposible. Llamados a un orden del discurso perdemos de vista el engaño. (Sábado en la mañana)

-Entonces la crítica deviene desecho. Una redundancia innecesaria. (Sábado en la mañana)

-Recordar las mesas de los art-dealer: computador, esquelar, fotos. Su impecabilidad al vestir. (Sábado en la tarde)

-Boeder habla de los sin sombra. Condición del hombre de la submodernidad. (Sábado)

-Desprovisto de todo sentido, de todo significado el arte ha dejado de ser interpretable. (Tener en cuenta esto antes de empezar a escribir sobre la Feria)

-El Arte es ahora una reducción de su significado hasta el punto de hacerse asignificante. Boeder retoma a Wittgenstein.

-Valor de las entradas, $ 25.000 Artbo, $ 15.000 Odeón, entrada gratuita Sincronía. La escala de valores es proporcional a la escala de los espacios. La feria es un lugar. Y un tiempo. (Domingo en la noche)

 

Claudia Díaz, octubre 26 de 2014.

feria 8


Los 100 más poderosos del arte contemporáneo (versión revisada y comentada)

2014-power01

El 2014 ArtReview Power 100, desglosados ​​por región del mundo (diagramas de infogr.am)

ArtReview publicó su lista anual de las 100 personas más poderosas en el mundo del arte contemporáneo y, una vez más, lo único sorprendente de la lista es lo absolutamente poco sorprendente que es. El director de la Tate Nicholas Serrota se lleva los máximos honores de este año (subió del sexto al primer puesto), mientras Sheikha Al-Mayassa, encargada de compras de los Museos de Qatar, cayó al 13. Los megadealers globales David Zwirner y Iwan Wirth se mantienen en el segundo y tercer puesto respectivamente.

El artista con mejor posición o mujer en la lista, Marina Abramovic, subió al puesto número 5 desde el puesto 11 que ocupó el año pasado. Larry Gagosian y el director del MoMA Glenn Lowry intercambiaron lugares, aterrizando en el número 8 y 4, respectivamente. Hay una docena de novatos en la lista de este año, siendo el de más alto rango el presidente y la directora del Centro Pompidou, Alain Seban y Bernard Blistène. Cuatro personas no ganaron ni perdieron poder, y siete personas que no aparecen en la lista de 2013 volvieron a entrar en el ranking.

2014-power02

El mayor salto de este año lo dio Jeff Koons, quien saltó 49 lugares al número 7, impulsado por su retrospectiva en el Museo Whitney. El magnate del acero y coleccionista ucraniano Victor Pinchuk tuvo la mayor caída en el ranking de este año, cayó 47 puestos y quedó en el número 85.

2014-power03

El 2014 ArtReview Power 100, desglosados por género, incluyendo grupos de dos, tres y cuatro personas

Como en años anteriores, los individuos y los grupos con sede en Europa y América del Norte son los que ejercen más poder en el 2014, y los hombres continúan manteniendo las posiciones consideradas más poderosas por ArtReview. De todas las personas que figuran en la lista (117 teniendo en cuenta todos los dúos, tríos, cuartetos y) el 72% son hombres.

2014-power04

En conjunto, Europa y América del Norte tienen 70 puestos, mientras que el resto del mundo (donde residen 5.850.000.000) cuenta con sólo 30 lugares. América Latina tiene sólo cinco representantes en la lista (vienen de Brasil, México y Venezuela). El único representante de África, el senegalés Koyo Kouoh, aparece en el número 96. Brillan por su ausencia Canadá, Australia e Islandia – al parecer una gran cantidad de exposiciones individuales de Ragnar Kjartansson y una próxima retrospectiva del MoMA para Björk no fueron suficientes para conseguir un lugar en esta lista del ArtReview. (A efectos de este análisis, las personas que trabajan en los Emiratos Árabes Unidos, Líbano y Turquía se cuentan como basados en Asia.)

2014-power08

El número total de personas que aparece en el 2014 ArtReview Power 100 por género

Para revisar el tema de la diversidad, echemos un vistazo a la lista en términos de oficios, en el que, a pesar de la ausencia de un único crítico de arte (no more love for The Smiths?), las cosas se ponen un poco más interesantes. Un buen número de artistas aparecen en el ranking (22 en total), con tres irrumpiendo entre los mejores 10 (Cindy Sherman, logra el número 10).

2014-power09

Las ocupaciones de las personas que aparecen en 2014 ArtReview Power 100

Poco más de una cuarta parte de los poderosos de este año son dealers (27 en total), aunque para este sector del mercado resulta sorprendente el poco número de personas (3) relacionadas con las subastas y el gremio de los consultores de arte. Después de los dealers y los artistas, los curadores y directores de museos (18) y los coleccionistas (14) son los más fuertemente representados en la 2014 Power 100.

En términos de empoderamiento de esta lista, es necesario resaltar una de sus omisiones: Damien Hirst está ausente por segundo año consecutivo de la lista que encabezó en dos ocasiones (en 2005 y 2008).

***

Traducido para esferapública por Iris Greenberg. Publicado en Hyperallergic el 23 de octubre de 2014.


El mercado de arte contemporáneo

ArtPrize-at-GRAM-9-24-Matt-Milhouse-630x419

¿Quiénes son los artistas líderes del arte contemporáneo en el mercado de hoy? ¿Cuales son los 500 artistas más cotizados del mundo? ¿Quiénes son los artistas emergentes más buscados? ¿Dónde se juega el mercado, y dónde está desarrollándose? ¿Cuáles son las últimas tendencias? ¿Cómo se cotiza a un artista?

En esta 8a edición del informe sobre el mercado del arte publicado a comienzos de octubre, Artprice.com analiza los remates de las casas de subastas internacionales (entre julio 2013 y principios de julio 2014).

https://www.scribd.com/embeds/244663787/content?start_page=1&view_mode=scroll&access_key=key-GGoo8HVRk5j6y7htKLmf&show_recommendations=true


#HayQueVer estas cinco exposiciones

[esferapública] está publicando imágenes de exposiciones y proyectos que #HayQueVer por estos días en Bogotá. Iniciamos con estas cinco muestras. #NoSeLasPierda. Puede seguirnos por nuestros perfiles de Instagram, Twitter, Facebook o Tumblr

P1090954

Gabriela Pinilla | Probablemente el diablo | Faro del tiempo | + info

P1090957

Paulo Licona | Probablemente el diablo | Faro del tiempo | + info

mutante

lamutante01

lamutante02

Anatomía del encargo | Galería La Mutante | ArteCámara | ArtBO | + info

er03

Miler Lagos | Cosmopolítica | Museo de Arte de la Universidad Nacional | Texto de Elkin Rubiano

mito01 mito02 mito03

MITO o el resplandor de las ideas | Biblioteca Nacional | + info

DSC_8898 DSC_8900

Con Wilson…dos décadas vulnerables locales y visuales | Galería Santafe | + info

 

Seguiremos publicando este fin de semana por nuestros perfiles de Instagram, Twitter, Facebook o Tumblr


Herida y curación: una exposición en clave cosmogónica

En el campo cultural colombiano no es frecuente que una institución comisione proyectos artísticos para un especio específico y, mucho menos, proyectos de grandes dimensiones. Esta es una labor que el Museo de la Universidad Nacional de Colombia viene realizando desde hace algunos años. Basta recordar, por ejemplo, “El Camino corto” de Miguel Ángel Rojas, “datamatics” de Ryoji Ikeda o “Variaciones sobre el purgatorio” de José Alejandro Restrepo. A partir de mayo de 2014, el museo comisionó a siete artistas la intervención del espacio para la realización de la exposición “Selva cosmopolítica: naturaleza, cultura y capitalismo en la macro cuenca amazónica”, cuya curaduría estuvo a cargo de María Belén Sáenz de Ibarra.

La exposición está conformada por instalaciones, esculturas, video, archivos sonoros, dibujo y pintura. Aunque estos trabajos son diversos desde el punto de vista material y formal, están agrupados bajo un mismo registro: la naturaleza en contacto con la civilización o, de modo más específico, la cosmogonía en contacto con la urbe global. En ese sentido, algunas de las obras expuestas se adentran en la fisura estructural que queda en tal contacto; otras, buscan reconciliarse mediante la potencia vital presente en la propia naturaleza, su capacidad de regenerarse a sí misma, su carácter autopoiético.

En el primer grupo (la fisura), podríamos mencionar los trabajos de Miguel Ángel Rojas (“El nuevo Dorado”) y Miler Lagos (“Nómadas”). En la obra de Rojas -una instalación de gran formato ubicada en la sala principal del museo-, vemos un container en medio de un lago cubierto por victorias regia; un accidente, un container volcado en un lago amazónico. Parece una imagen fantástica, pero no lo es: estamos acostumbrados a ver buques petroleros volcados en medio del mar. Un accidente y, desde luego, una herida. Cuando pasamos de la parte trasera a la parte frontal, vemos el contenido del contenedor: un largo estropajo, semejante al cauce de un río, cubierto con hojilla de oro. El contenido no es otro que la extracción del río, el nuevo Dorado despojado de cualquier referencia mítica y ritual: el oro mercantilizado que desacraliza el oro vital (“La vida es un tesoro”). Y, desde luego, la herida como resultado.

er01 er02

Miguel Ángel Rojas, “El Nuevo Dorado”. Instalación. Lámina de acero, fibra de vidrio, varilla 
y estropajo con laminilla de oro de 24 quilates.

Contiguo a “El nuevo Dorado” se encuentra “Nómadas” de Miler Lagos, una monumental obra escultórica que ocupa gran parte de la sala: 40 toneladas de papel periódico convertidas en troncos y raíces, un regreso al origen, un viaje de ida y vuelta (acaso de allí el título). La obra de Lagos es asombrosa, no sólo por su carácter monumental sino por el efecto perceptivo que produce: de un solo golpe nos percatamos del origen del material. Aunque lo sabemos intelectualmente, que cuando tenemos en nuestras manos un libro la procedencia del papel son árboles, no logramos hacernos una imagen que equipare su presencia natural con su transformación industrial. Y eso es lo que “Nómadas” logra de un solo golpe: señalar la fisura e intentar una forma de restitución. La vuelta al origen.

er03

Miler Lagos, “Nómadas”. Instalación. Apilamiento y talla de 40 toneladas de papel periódico.

 er04

(Detalle)

Mientras se recorren las salas, los pasillos y el patio central del museo, unos sonidos acompañan la visita del público: cantos chamánicos y sonidos selváticos. Esta experiencia auditiva une todas las obras y crea una atmósfera inquietante, que aunque no nos atreveremos a llamar mística o sagrada, logra generar una forma de recogimiento, un acompañamiento apropiado para los trabajos de Abel Rodríguez y Fabián Moreno, pertenecientes al segundo grupo (la reconciliación). Rodríguez y Moreno, indígenas del Caquetá, cartografían la selva, pero su cartografía, desde luego, no es cartesiana; más bien, cosmogónica, unida a la experiencia de las comunidades que se reconocen como parte territorio. Sus obras, que sin temor podemos llamar bellas, manifiestan la unidad cosmológica; no hay arriba y abajo, sino una unidad (es necesaria la redundancia). “Árbol de la vida” de Rodríguez y “Cananguchal” de Moreno son eso, una naturaleza reconciliada y sin división. En “Cananguchal” el río, la superficie, la tierra y el cielo son UNA en esa pintura plana y frontal (de gran dimensión) que uno quisiera mirar por largo tiempo. “Árbol de la vida”, por una vía semejante, muestra que arriba es abajo y que abajo es arriba: del gran árbol cae aquello que va a la tierra y de la tierra algo va hacia el cielo: JatysmeFaibe-Colibrin (el colibrí, ave sagrada del Amazonas, que se ve en un detalle del dibujo). Es un ciclo. Es la unidad y la clave cosmogónica para la curación.

er05

Fabián Moreno, “Cananguchal”. 

Pintura de caballete. 6,0 x 3,5 m. Óleo sobre lienzo. 

er06

(Detalle)

er07

Abel Rodríguez, “Árbol de la vida”. 

Dibujo. 2,2 x 1,5 m. Tinta china sobre papel.                                                                 

er08

(Detalle)

 

Las obras de los cuatro artistas reseñados dan cuenta de lo que acaso pueda ser el propósito curatorial de la exposición: entre la cosmogonía y el capitalismo queda un lugar para la política. La cosmopolítica tal vez sería eso: un intersticio en el que, como una posibilidad (utópica, en todo caso), se vaya de la herida a la curación: la vuelta hacia el origen sin desechar lo recorrido, tal como opera la obra de Miler Lagos en la que con el desecho se da la restitución: “Ahí donde está el peligro, crece también lo que salva” (Hölderlin).

 

 

Elkin Rubiano

 

Texto escrito para lasalomónica.com, nuevo portal de periodismo cultural especializado en artes visuales.

 


Una presentación formal a la medida

(Experiencias de mediación parte II: un preámbulo de ArtBo 2014 con mucha ingenuidad)

Bien hicieron la Cámara de Comercio de Bogotá y Arcadia en formular un “debate” como preámbulo a un fin de semana que está a punto de explotarnos en la cara inaugurando un sinnúmero de ferias que son el producto de ese tan llamado “Boom del Arte Colombiano”. Desde ya los ojos están puestos en las dinámicas de mercado que ha consolidado y establecido la Feria Internacional de Arte de Bogotá hace 10 años. Hasta ahí, todo muy bien. Sin embargo, la desazón no está en la discusión si hay un voraz mercado del arte en Colombia o si existe o no un boom del arte nacional que se debe aprovechar.

pr01

La desazón está en el debate mismo, en las intenciones “pedagógicas” de un evento que supone (inventa) un contexto académico para analizar lo que está pasando y en la ausencia de voces distintas. ¿Quienes están liderando las discusiones? ¿Quienes están explicando las dinámicas de los acontecimientos más recientes? ¿Quienes, como lo mencionó José Roca, están tirando la piedra y escondiendo la mano (refiriéndose a la crítica de arte)? Hay una diferencia fundamental entre proponer una discusión relevante sobre la producción artística local y su circulación y coordinar un evento en el que se describen sofisticadamente perspectivas muy generales en torno a “el ahora” del arte colombiano. Un ahora que es brillante y que va a terminar de consolidar el branding del arte colombiano.

pr02

Si bien pareció haber todo un planteamiento para iniciar la discusión “El mercado del arte colombiano ha vivido una revolución parecida al auge del arte brasileño hace una década”, el debate favoreció una camaradería descriptiva de las formas como los agentes del arte (específicamente Ana Sokoloff y José Ignacio Roca) se mueven en la escena internacional y observan el panorama que ha planteado María Paz Gaviria con la feria. Una vez más nos preguntamos ¿Quienes están definiendo las dinámicas del arte colombiano ahora, por lo menos en el ámbito del mercado?

pr03
La experiencia nos ayuda a entender que estos agentes (Roca y Sokoloff) han hecho desde los noventas un trabajo arduo, serio y recursivo para ingresar a las dinámicas del mundo del arte a nivel internacional y lo han logrado. Ese tampoco es el problema. Hay cierta esperanza en sus apreciaciones, sus perspectivas y sus evaluaciones sobre las condiciones que los artistas y gestores estamos preparando desde la academia y los espacios de circulación para que la producción artística se mueva y crezca. Escuchando la conferencia cuasi debate me preguntaba: definitivamente ¿Dónde están los que quieren debatir temas tan álgidos como el ahora del Salón Nacional de Artistas; la apertura y relevancia de la producción artística local para la mirada latinoamericana representada en el debate por Eduardo Brandao; el verdadero boom de un circuito del arte joven autogestionado en espacios independientes; la flaqueza y poco empoderamiento de las instituciones y museos para fortalecer el sistema artístico; o las implicaciones de una internacionalización del arte colombiano?

pr04

Hay una ausencia casi autodestructiva de agentes que permitan crecer el debate, una falta de voz reflexiva que ofrezca múltiples perspectivas además de las contundentes que ofrecen Roca o Sokoloff, hay un descontento general que es anónimo y que no se conoce sino en las condiciones de un comentario sarcástico con el compañero de al lado o con el amigo que casualmente uno se encuentra en la inauguración de ArtBo. (Me preguntaban ayer precisamente en la inauguración de ArtBo con cierta malicia y según los acontecimientos: ¿Crees en el arte? Y yo me dije: Claro que creo en el arte, no se puede prescindir ni dudar de la potencia que tiene el arte para mover esquemas, transgredir parámetros y construir lenguajes. En lo que no creo es en los que asisten con credencial VIP y se pavonean para que la prensa los pesque y los monte en primera plana al siguiente día; y contesté: Estoy empezando a creer porque estoy empezando a entender el mercado)

pr05

El debate no fue propiamente debate, las acciones amigables y las perspectivas conjuntas no formularon una discusión de la tesis ni una contraposición con ninguna de las perspectivas de los panelistas, no se abrió un espacio de preguntas al final del encuentro, la mediación de Dominique Rodriguez sirvió más para reiterar y redundar en temas poco propositivos y conciliar aún más a los ponentes. No fue un debate, pero si fue un indicador de las condiciones que nos proponen estos agentes y sus plataformas de acción: primero, hay un mercado latente que sí está buscando arte joven que en su discurso vaya más allá del mercado, una fórmula entre lo estético, lo conceptual y lo irreverente; segundo, no se puede negar que las formas de circulación autogestionadas o independientes además de fomentar el reconocimiento de lo que están haciendo los artistas emergentes, también están posibilitando una apertura del arte joven a la plataforma de mercado que nadie teme, porque hay una necesidad inmediata e innegable de vender y vivir del arte; y tercero, hay una urgencia por educar públicos capaces de generar criterios para dar autenticidad a los espacios de arte, las prácticas artísticas y las instituciones que gestionan el sistema de la cultura.

 

Así que

  1. Asista, por favor, a todos los eventos en estos días. Si no sabe, visite el mapa Circuito Bogotá http://www.bogotartecircuito.org/
  2. Si es muy cositero y le encantan las apps para su celular, descargue http://www.periodicoarteria.com/#!app/cmfj
  3. No es más transgresor ni va en contra del sistema si decide ignorar lo que está pasando en estos días con el arte en Bogotá. Documéntese y si le indigna los acontecimientos, puede dar su opinión con conocimiento.
  4. Y finalmente, disfrute de lo que pueda y quiera ver. Se trata de reconocer que si hay un boom del arte colombiano, hay formas de participar y validar la escena artística que se está construyendo.

 

 

Katherine Parrado

pr06

 

 

 


Artistas, espacios y galerías que participarán en #ArcoColombia2015

arco2015

En días recientes se han publicado notas de prensa en torno a las galerías que estarán participando en Arco 2015. En el portal de la Cámara de Comercio se publicó esta nota de prensa con la lista completa de artistas, galerías, espacios y exposiciones que tendrán lugar en Madrid, tanto en Arco como otros espacios de la ciudad.

Colombia protagonista en ArcoMadrid 2015

Colombia será el país invitado de honor en la próxima edición de esta feria de arte contemporáneo, considerada como una de las más importantes del mundo.

El anuncio fue realizado en el marco de ARTBO, Feria Internacional de Arte de Bogotá, un programa de la Cámara de Comercio de Bogotá. Además de la presencia de las galerías colombianas que fueron seleccionadas por un curador designado por ARCOmadrid, el gobierno de Colombia apoyará la presencia en distintos espacios de esta ciudad de diferentes artistas colombianos representativos de la escena artística contemporánea.

Los ojos de galeristas, coleccionistas, curadores, artistas y agentes de la escena internacional estarán puestos sobre el arte colombiano, del 25 de febrero al 1 de marzo de 2015, en Madrid, España.

La presencia de Colombia en ARCOmadrid 2015 marca un nuevo y exitoso capítulo en la internacionalización de las artes visuales colombianas. La Institución Ferial de Madrid IFEMA, entidad organizadora de la Feria escogió a nuestro país gracias al momento brillante y sin precedentes a nivel mundial que vive el arte colombiano, caracterizado por el nacimiento de nuevas galerías, museos públicos y privados, ferias, bienales, espacios culturales impulsados por artistas, coleccionistas y comisarios, instituciones dedicadas a las artes plásticas y casas de subastas.

ARCOmadrid 2015, gracias a su notable trayectoria y prestigio será una vitrina sin precedentes para las prácticas artísticas contemporáneas nacionales y será el escenario ideal para la circulación de nuestros artistas emergentes y de trayectoria, y de su notable potencial creativo.

Dentro de las instalaciones de ARCO habrá un espacio destinado a los escenarios, publicaciones y eventos que han sido determinantes para conformar el panorama artístico contemporáneo de nuestro país. El stand colombiano se enfocará en visibilizar la heterogeneidad y sofisticación artística e intelectual que hay en el país más allá de las instancias del mercado del arte.

De esta manera, su exhibición girará en torno a 4 ejes temáticos: Museos dedicados al arte contemporáneo, espacios independientes, publicaciones artísticas y exhibiciones internacionales. El eje de Museos de arte contemporáneo contará con la participación del Museo de Arte del Banco de la República, el Museo de Arte Moderno de Medellín MAMM, El Museo de Antioquia, el Museo La Tertulia y el Museo de Arte de la Universidad Nacional.

En el eje correspondiente a espacios independientes estarán: Lugar a Dudas, Casa tres Patios, Flora, Taller 7, Miami, El Parche, La Agencia, La Mutante, La Usurpadora y La Nocturna.

En el eje de exhibiciones internacionales realizadas en Colombia, se incluirán el 41 y 43 Salones Nacionales de Artistas, los Encuentros Internacionales de Medellín 2007 y 2011 y la I Bienal Internacional de Cartagena.

En las vitrinas de publicaciones estarán incluidos diversos libros, catálogos y revistas, dedicados al arte contemporáneo -editados en los últimos cinco años- por editoriales colombianas, haciendo énfasis en el florecimiento de editoriales independientes gestionadas por artistas y que han hecho un gran esfuerzo por divulgar y promover el arte colombiano.

En el stand se proyectará permanentemente la serie documental Plástica, comisionada por el Ministerio de Cultura y en cuyos diez capítulos se aborda la génesis del arte colombiano contemporáneo.

El proyecto expositivo fuera del recinto ferial de ARCO

La presencia de Colombia en ARCOmadrid 2015 trascenderá el recinto ferial con una serie de exposiciones colectivas y presentaciones de artistas en varios de los espacios expositivos y museos más representativos de la capital de España.

Está concebida en dos capítulos curatoriales –la relación entre arte y naturaleza, y la relación entre el cuerpo, el tiempo y la fotografía- acompañados de una serie de proyectos individuales de artistas colombianos de cuatro generaciones distintas, que han estado activos durante los últimos 30 años y que han trabajado en relación con esos capítulos curatoriales.

En general son artistas que indagan sobre la necesidad de nombrar los límites externos a las representaciones culturales dominantes en la construcción de la realidad histórica, social y política de Colombia.  Las obras propuestas movilizan concepciones relacionadas con la colonización cultural durante la modernidad, las tensiones entre los diferentes territorios culturales que se superponen a una misma geografía y la aproximación crítica a las instancias de poder.

Conjugando diferentes medios, prácticas y procesos, presentes en las piezas de los artistas reunidos, se intenta destacar las diversas formas de aproximación a las contingencias históricas y políticas que han rodeado la historia reciente de Colombia. Estos artistas están fuertemente atentos a la manera en que los discursos latentes en las diferentes instancias del poder, llegan a nombrar los acontecimientos que han demarcado este rumbo de lo real, para plantear distintos tipos de resistencia o cuestionamiento en términos simbólicos.

La presencia de Colombia como país invitado de ARCOmadrid 2015, es posible gracias al trabajo conjunto entre el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura y la Embajada de Colombia en España.

Exposiciones

El proyecto expositivo fuera del recinto ferial de ARCO

Waterweavers: El río en el arte, el diseño y la cultura material contemporáneos en Colombia

Curador: José Ignacio Roca.
Curador asistente: Alejandro Martín.
Lugar: Centro Cultural Conde Duque
Fecha: 24 de febrero de 2015

La imagen del río y la acción de tejer confluyen de manera metafórica y literal a lo largo de las prácticas artísticas contemporáneas en Colombia. Partiendo del río como eje conceptual para explorar las intersecciones entre diseño, artesanía y arte, Waterweavers (Tejedores de agua) investiga las formas en que cultura y naturaleza pueden entrecruzarse.

Artistas: Olga de Amaral, Ceci Arango, Alberto Baraya, Monika Bravo, Álvaro Catalán de Ocón, David Consuegra, Nicolás Consuegra, Clemencia Echeverri, Juan Fernando Herrán, Jorge Lizarazo, Susana Mejía, Abel Rodríguez, Maria Isabel Rueda, Lucy Salamanca, Tangrama, Marcelo Villegas y Carol Young

Auto retrato disfrazado de artista
Arte conceptual y fotografía en Colombia
Curaduría: Santiago Rueda Fajardo
Fecha: 24 de febrero de 2015
Lugar: Instituto Cervantes

Esta exposición presenta más de 60 fotografías, en su mayoría inéditas, producidas por artistas colombianos en las décadas de 1960 y 1970.  Se enfoca en el poco conocido Foto conceptualismo colombiano, que tiene en Camilo Lleras, Jaime Ardila, Jorge Ortiz, Luis Fernando Valencia, Miguel Ángel Rojas y Álvaro Barrios a sus principales exponentes.

Artistas: Manolo Vellojín, Juan Camilo Uribe, Jorge Ortiz, Luis Fernando Valencia, Jaime Ardila, Sergio Trujillo, Miguel Ángel Rojas, Oscar Monsalve, Camilo Lleras, Eduardo Hernández, Fernell Franco, Francois Dolmetsch, Becky Mayer, Álvaro Barrios

Oscar Muñoz
Curaduría: María Wills
Fecha: 24 de febrero de 2015
Lugar: La Tabacalera

Oscar Muñoz (Popayán, 1951) es uno de los artistas colombianos más importantes del país. A partir de la fotografía, el grabado, el dibujo, la instalación, el video y la escultura, ha reflexionado sobre la capacidad que tienen las imágenes para retener la memoria.

Antonio Caro
Fecha: 24 de febrero de 2015
Lugar: Espacio Trapezio

Fotocopias, instalaciones públicas, conferencias o carteles, y materiales vinculados a prácticas culturales nativas, como la sal o el achiote, han sido utilizados por el artista Antonio Caro (Bogotá, 1950) para dar una mirada crítica respecto a las condiciones políticas y sociales del país. A través de estos procedimientos y materiales no convencionales en la práctica artística tradicional, ha comunicado mensajes contundentes, usualmente de carácter político, según su forma de elaboración y divulgación.

Tal es el caso de los trabajos Sal (1971), El imperialismo es un tigre de papel (1972), Aquí no cabe el arte (1972), Aquí no hay caso (1974), Colombia-Marlboro (1975), Defienda su talento (1977), Todo está muy Caro (1978), Homenaje a Manuel Quintín Lame (1979), Proyecto 500 (1987), Achiote, entre otras.

FLORA ars+natura
Fecha: 27 de febrero de 2015
Lugar: Matadero (Residencia Mi Ranchito)

FLORA ars+natura es un espacio para el arte contemporáneo en Bogotá (Colombia), con énfasis en la relación entre arte y naturaleza. Se enfoca en la producción a partir de comisiones y residencias; en la difusión de los resultados de estos programas, y en la educación. En Mi Ranchito presentará el trabajo de los artistas Liliana Angulo, Catalina Jaramillo, Ana María Millán y John Mario Ortiz.

Muestrario
José Antonio Suárez
Fecha: 19 de febrero de 2015
Lugar: La Casa Encendida

Muestrario es una exposición antológica de la obra que el dibujante, grabador e ilustrador colombiano José Antonio Suárez Londoño lleva realizando desde los años 80. El título no sólo alude a la naturaleza de la muestra, que incluye obras realizadas en distintas técnicas y formatos, sino a la propia del trabajo de Suarez Londoño en su afán compilador y clasificatorio.

La exposición incluirá algunos de sus primeros dibujos, recogidos en los cuadernos suizos, y realizados durante sus años de formación en Ginebra entre 1978 y 1984; una selección de sus cuadernos de viaje y de los Yo lo veí, todos nacidos de la manía por fijar lo sucedido diariamente, por no cejar en la práctica, llueva, nieve o salga el sol; y sus sellitos (gliptoteca particular de camafeos o matrices de piedra muisca, que el artista hace en gomas de borrar).  Incluirá también una selección de sus aguafuertes, la serie 365 que realizó entre los años 1994 y 1995, durante 365 días (relacionada a sus lecturas y autores favoritos) y algunos dibujos sueltos.

La paz se toma la palabra
Un proyecto cultural del Banco de la República
Fecha: 24 de febrero de 2015
Lugar: Casa de América

Hablar de la paz en Colombia no presupone la ausencia de conflictos, ni la existencia de un modelo del que podamos copiarla. Además de la voluntad política y de los cambios sociales que se requieren para generar procesos de paz, también necesitamos palabras para nombrar esa realidad e imágenes para imaginarla.  En 2013, el Banco de la República y la Agencia Colombiana para la Reintegración, ACR, iniciaron un proyecto que buscaba por medio del arte un camino para hablar de paz. Así, 12 artistas emprendieron una misión: impartir a personas en proceso de reintegración, talleres de dibujo o historieta, en 12 ciudades de Colombia.

Esta exposición presenta algunos de los resultados de este proyecto, que hace parte de una amplia categoría, o de un género, conocido como arte en comunidad e intenta convertir al arte en un agenciador de la transformación social y del diálogo social. Su interés va más allá de crear una obra: es poner a conversar a personas de distintas procedencias y disciplinas mediante las herramientas que las artes proveen. La palabra, el papel, la música y la poesía se convierten en la plataforma donde se pueden juntar voces disímiles y hacer eco de sus inquietudes o certezas

La migración de las plantas – Felipe Arturo
Fecha: 19 de febrero de 2015
Lugar: Centro Centro (5Cs)

A pesar de la capacidad natural de las plantas para migrar, los exilios más aventurados de las especies vegetales han sido realizados bajo los influjos de los humanos. Es el caso de la caña de azúcar, el tabaco o el café, que siendo una planta originaria de lo que hoy conocemos como Etiopía, viajó desde África bordeando la costas del Mediterráneo hasta la Península Ibérica, Inglaterra y Holanda y de allí a América, hasta llegar finalmente a lugares como Colombia en donde se implantó como una especie constitutiva de la cultura local.

Las rutas de estas plantas, así como de muchas otras, y su carácter viajero, nos han permitido establecer una relación deslocalizada de ellas, haciendo posible su compañía ubicua y cotidiana de nuestras vidas. Sin embargo, esta ubicuidad vegetal implica un proceso vertiginoso de erosión y reconstrucción cultural, en donde los valores locales, a veces con connotaciones religiosas y místicas, han sido reemplazados por el sentido comercial de las plantas, es decir por la condensación de planta y marca.

Para hacer énfasis en este fenómeno, Felipe Arturo (Bogotá, 1979), realizará una intervención en la que tomará como base la calçada portuguesa, una técnica de construcción de pisos que se desarrolló en Portugal a partir de influencias romanas e islámicas y que se consolidó como patrimonio estatal en el siglo XIX. Al igual que las plantas, la calçada portuguesa emigró por el mundo siguiendo, en principio, rutas coloniales y después a través de sus propios caminos. En cada caso, se adaptó a las condiciones culturales de cada lugar al que llegó y se enraizó convirtiéndose en un patrimonio local.

Adrián Gaitán
Fecha: 19 de febrero de 2015
Lugar: Casa Museo Lope de Vega

Adrián Gaitán (Cali, 1983) estudio artes plásticas en el Instituto Departamental de Bellas Artes de Cali. Ha expuesto colectivamente en los Salones de Arte Joven de la Alianza Francesa, en el Salón Regional de Artistas Región Pacifico (2005), en el 40 Salón Nacional de Artistas (2006), varias exposiciones alternativas en espacios no convencionales, sancochos en el río Cali, en ARTBO (2007), en Imagen Regional VI (2008), en el Festival de Performance (2008), en el programa La Vitrina de lugar a dudas (2009), en el Salón Regional de Artistas Región Pacífico (2009) e individualmente, en la Casa Proartes de la ciudad de Cali (2010). Junto a estas exposiciones también ha coordinado y dirigido colectivamente proyectos como: Sala 3/4 arte contemporáneo (Cali), Revista de artes plásticas VANITYPLAST (Cali), ASUETO Internacional de arte y el Colectivo El Camión, con el que ha viajado por Colombia y participado en eventos como MDE07 (2007), Bienal de Bogotá (2005), y URGENTE 41 Salón Nacional de artistas (2008) en Cali.

Naturaleza nominal
Milena Bonilla – Adriana Salazar – Alberto Baraya
Curaduría: Jaime Cerón
Fecha: 25 de febrero de 2015
Lugar: Centro de Arte 2 de mayo (CA2M)

Naturaleza nominal presenta el trabajo de tres artistas colombianos que articulan métodos que provienen del campo científico, transponiéndolo a diferentes medios, prácticas y procesos. Milena Bonilla, Alberto Baraya y Adriana Salazar revisan la manera como los procesos de representación cultural «nombran» la naturaleza de acuerdo a distintas agendas e intereses de distintas instancias de poder, dominantes en la construcción de la realidad histórica, social y política de Colombia. Sus obras movilizan concepciones relacionadas con la colonización cultural durante la modernidad, las tensiones entre los diferentes territorios culturales que se superponen a una misma geografía y la aproximación crítica a las instancias de poder.

Luis Ospina – Muestra de Documentales
Fecha: 26 y 27 de febrero de 2015
Lugar: Museo Reina Sofía

Luis Ospina es uno de los directores, guionistas y productores de cine más representativos del país. Formó parte del grupo de Cali junto con Carlos Mayolo, Andrés Caicedo, Hernando Guerrero y otros artistas caleños, quienes en la década de 1970 fundaron el Cine Club de Cali, la revista Ojo al cine y la comuna artística Ciudad Solar. Ha dirigido 2 largometrajes, Pura sangre (1982) y Soplo de vida (1999), y ha realizado más de 30 cortometrajes y documentales, entre los cuales se destacan: Agarrando pueblo (1977), codirigido con Carlos Mayolo; Andrés Caicedo: unos pocos buenos amigos (1986); Ojo y vista: peligra la vida del artista (1988); y La desazón suprema: retrato incesante de Fernando Vallejo (2003).

En 2007 estrenó su película Un tigre de papel, un falso documental que narra la vida de Pedro Manrique Figueroa, artista pionero del collage y del guash en Colombia. Su trabajo ha sido premiado en los festivales internacionales de Oberhausen, Biarritz, La Habana, Sitges, Bilbao, Lille, Caracas y Toulouse.

Miguel Ángel Rojas
Fecha: 24 de febrero de 2015
Lugar: Casa de América

El trabajo de Miguel Ángel Rojas (Bogotá 1946) trata de asuntos relacionados con la sexualidad, la cultura marginal, la violencia y la problemática relacionada con el consumo y la producción de drogas.  En Madrid presentará Unas de cal y otras de arena, una instalación que reproduce con pigmentos naturales, pisos y baldosas de antiguas construcciones coloniales, caracterizadas por estar ubicadas generalmente en ciudades en donde se viven grandes contrastes sociales.


Bogotá ¿capital del arte?

“Bogotá, capital del arte” es la frase que circula durante el mes de octubre en el país[1]. El mes de las artes plásticas en Bogotá se promociona gracias a ferias como ArtBo, Odeón, Sincronía, Barcu y exposiciones prometedoras como la de Andrés de Santa María en el MamBo, la de Francisco Antonio Cano en el Museo Nacional, Alberto Durero en el Museo del Banco de la República y “Selva Cosmopolítica” en el Museo de Arte de la Universidad Nacional. Con esto en mente, se habla de un país que durante este mes promueve el arte y apoya a los jóvenes artistas colombianos.

A primera vista, los artículos que promueven este gran movimiento convencen al público de que Bogotá es de hecho, capital del arte. El apoyo de la Cámara de Comercio a ArtBo ayuda a reiterar la importancia de este sector dentro de la industria nacional y, con lo que se dice sobre las ferias, se da a entender que de hecho existe en Colombia un mercado del arte. Sin embargo, existe algo más allá de las fotos de la inauguración de ArtBo en la revista Jet Set o las fotos del mundo del arte en la cuenta de Instagram de Catalina Casas. Así, en este artículo pretendo evidenciar algunos datos y algunos hechos, para cuestionar si en realidad existe en Colombia, un mercado del arte que permite afirmar a Bogotá como capital del arte.

El mercado del arte es el tercer mercado no regulado más grande del mundo después de las armas y las drogas. En el 2013, el mercado global del arte alcanzó la cifra de 47,400 millones de euros en las ventas totales de arte y antigüedades, mostrando crecimiento de 8% con respecto al año anterior[2]. Según un análisis de mercado de la firma Arts Economics el número de transacciones también aumentó a 36,500,000, pero la mayor parte del incremento en ventas se debió al alza de precios de las obras. Del mercado global, Estados Unidos representó en el 2013 un 38%, China un 24%, Inglaterra un 20% y la Unión Europea como un todo un 32%.

A la hora de hablar de mercado existen múltiples actores que hacen parte de este entramado. Sin embargo, para fines de este artículo se escogieron tres actores principales cuya presencia en Colombia puede ser contrastada con las grandes urbes del arte: las galerías, la feria de arte y las subastas. Antes de continuar es esencial mencionar que en el campo colombiano es muy escasa la información sobre datos específicos del mercado, pues no existen aún entidades que se encarguen de analizar y tabular las cifras. Por este motivo este análisis se hará con la poca información que se encuentra disponible.

Ahora bien, empecemos por la galería. En el mundo, las galerías representan dos tercios del mercado y en el 2013, el 50% de las ventas de arte se hicieron en galerías de arte.  La galería es el eje principal del mercado primario, desde donde se hace el trabajo de promoción y legitimación de la obra del artista. En este sentido, la galería cumple con dos funciones y opera en dos mundos distintos e incluso contradictorios: el mundo capitalista (desde el cual se deben asignar precios, arreglar contratos con artistas y buscar maneras de pagar la renta) y el mundo de las instituciones culturales (desde el cual la galería debe seleccionar y promocionar artistas a través de exhibiciones, artículos y demás para asegurar un posicionamiento de sus artistas en el mundo del arte)[3].

En Colombia hay un gran número de galerías desde las cuales se hace promoción tanto de mercado primario como de mercado secundario. Sin embargo, son pocas las que hacen un trabajo serio tanto de representación como de legitimación. Una de las tendencias colombianas es la proliferación de “dealers”, es decir personas particulares que se encargan de comprar y vender arte, por lo general, al mejor postor. Este tipo de prácticas, si bien no son ilegales, van en contra de las buenas prácticas del campo artístico, pues este modelo de ventas se enfoca únicamente en las ganancias económicas y deja de lado uno de los roles principales del galerista que es el del acompañamiento del artista a través de su carrera y servir como herramienta para la consolidación de sus propuestas. Por otro lado, si bien no se sabe a ciencia cierta pues las galerías no hacen pública toda su información, es cierto que en Colombia aún existen algunas prácticas dentro de las galerías que deben replantearse. Por ejemplo, la ética del artista debe ser que su creación no esté ligada a la satisfacción de los gustos, deseos y necesidades del mercado. Sin embargo, es sabido que la forma de operar de algunas galerías bogotanas es bajo contratos mensuales en los que se le exige al artista cierto número de obras para satisfacer un tipo de demanda. Desde la óptica del mundo del arte, esta práctica va en contra de lo que debe ser y hacer un buen artista. Además de esto, los precios a los que venden las galerías y las estrategias de estos continúan siendo un misterio (aunque el precio es un misterio en el mercado global). En conversación con una galerista, menciona que a la hora de poner el precio a las obras tiene dos estrategias. Para aquellas obras de artistas emergentes que aún no tienen posicionamiento en el mundo del arte hace una simplificación en la cual el precio es igual a tres veces lo que costó producir la obra. Para obras con un mayor “pedigree” dice que “es complicado” y que “todo depende”. De este modo no existen en el mercado colombiano referentes de precios que permitan una mayor visibilidad del mercado y que a su vez generen confianza en el mismo para los consumidores.

Según Olav Velthius, cuando se habla de la ubicación de la galería, en los grandes mercados se establece una separación entre el mercado del arte y el resto de la economía. En ciudades como Amsterdam, Nueva York, París y Londres, las galerías de arte se han agrupado en calles y barrios llegando a construir así “distritos de arte”. En Bogotá, el barrio Macarena había sido el barrio artístico de la ciudad, aunque sólo contaba con la participación de algunas pocas galerías y desde hace tres años, la Feria la Otra que luego fue Bienal. Sin embargo, últimamente ha estado sonando el barrio San Felipe como el nuevo BAD o Bogotá Art District. Pero el poder llamar a esta zona “Art District” es bastante debatible. Se trata de un par de cuadras en las que se encuentran algunos talleres de artistas, tres galerías (Sketch, 12:00 y  Beta) y la fundación de José Ignacio Roca, Flora. Detrás del nombre “BAD” está el nombre de Alejandro Castaño, un arquitecto y coleccionista que tiene como proyecto construir en esta zona unos nuevos edificios y remodelar las casas que ya existen para hacer así el Bogotá Art District. Sin embargo, resulta dudoso que la existencia de cuatro espacios de arte y los planes de un proyecto de inversión inmobiliaria sean suficientes para hablar de un barrio de artistas en Bogotá, equiparable con Wynwood en Miami o, por ejemplo, lo que fue hace un par de décadas el SoHo en Nueva York.

Después de esta breve revisión de la galería, nos vamos a referir a la subasta. La subasta es la plataforma principal para el mercado secundario de arte. En el 2013, un 7% de las ventas de arte en el mundo se hicieron a través de las casas de subasta. Según un análisis hecho por las firmas Portafolia y ArtTactic, en el 2012 las ventas en subasta en Colombia aumentaron un 35% con respecto al año anterior y un 98% de las ventas correspondieron a arte moderno[4].

Si bien en Colombia se han hecho subastas de arte hace muchos años, las casas de subasta no han sido exitosas en el país. Hasta este año se abrió la única casa de subastas que existe actualmente en Colombia, Bogotá Auctions, entre cuyos socios están el martillo Benjamín Creutzfeldt, el gerente general, Timothée de Saint Albain, José Darío Gutiérrez, abogado y coleccionista, Pilar Cabrera y Camilo Chico Triana. La casa ha realizado dos subastas de arte moderno y contemporáneo. La primera de ellas, realizada el 20 de febrero del 2014 ofertó 42 lotes de los cuales se vendieron 24 por un total de COP$ 274,000,000 (exc. Premium) y el valor de ventas mínimo estimado en el catálogo era de COP$ 562,000,000.  La segunda se realizó el 26 de junio y se ofertaron 72 lotes, de los cuales se vendieron 27 por un total de COP$ 169,000,000. Si se miran estas cifras con respecto a las de las subastas de Sotheby’s o Christies (las dos casa de subastas de mayor reconocimiento y que representan un total del 90% de la venta de subastas en el mundo) no son de ninguna manera comparables. El monto más alto alcanzado en la historia de las subastas fue de US$ 142,405,000, es decir, aproximadamente más de un 90% del total recaudado en la primera subasta de BogotaAuctions. La famosa venta de la obra de Oscar Murillo en Christie’s se dio por US$391,471, cifra que no ha sido alcanzada en ninguna subasta en Colombia ni siquiera por alguno de los artistas con mayor trayectoria del país como Beatriz González o Alejandro Obregón. Aunque en comparación con las grandes subastas del mundo, estas no resultan significativas, si son una primera aproximación hacia un mercado del arte más formalizado. Según Camilo Chico Triana, una de las principales motivaciones para crear esta casa de subastas fue “generar un referente para el mercado, pues el mercado del arte colombiano no esta referenciado a excepción de unos pocos referentes de precios que existen a nivel internacional”.

Además de esta iniciativa, la gran parte de las subastas de arte en Colombia son realizadas por fundaciones (bien sea de arte o no) con el fin de recaudar fondos. De este modo, se ha asociado la compra en subasta a un acto caritativo, en donde el precio esta dictado por qué tan filantrópico sea el comprador. Este tipo de subastas han desviado al público a pensar que el valor de la obra tiene que ver con un acto piadoso, en vez de ser el resultado de una valoración cultural y económica del artista, y de la interacción entre la oferta y la demanda.  Además, estas subastas utilizan prácticas diferentes con el fin de atraer a un mayor público que por lo general no esta familiarizado con el arte. Es el caso de la Novena Subasta de Arte de los Héroes realizada por la Corporación Matamoros el 4 de agosto del 2014, en la cual los martillos fueron Ricardo Barreneche y Ricardo Arango, reconocidos martillos de subastas de ganado. Esto por supuesto implica una dinámica bastante diferente a la dinámica común de las casas de subasta pues las obras se ofertan acá entre gritos y cantos, en algo que parecía más una venta en una plaza de mercado.

Por último, haré una mención de las ferias de arte. Las ferias de arte son una plataforma establecida para conglomerar en un mismo espacio y momento múltiples galerías con el fin de atraer a un mayor número de coleccionistas y posibles clientes. Las ferias existen en el mundo desde la década de los 70 y hoy por hoy son una de las fuentes de venta más importantes para el mercado. En el 2013, se reportó que un 19% de las ventas del mercado se hizo a través de ferias locales e internacionales y un 33% de las ventas de galerías, habían sido en las ferias.

En el caso de Colombia, aunque en la década de los noventa se realizaron varias ediciones de una feria organizada por reconocidas galerías de arte contemporáneo, este formato expositivo inició hace diez años un proceso de mayor proyección y respaldo con la aparición de ArtBo, la Feria Internacional de Arte de Bogotá. Este evento se ha venido consolidando con los años, especialmente por estar avalada por la Cámara de Comercio de Bogotá, en reconocimiento de las industrias culturales como uno de los sectores más importantes del país en términos de crecimiento. El año pasado (2013), durante sus cuatro días, la feria atrajo cerca de 25 mil personas entre compradores y visitantes y presentó un total de 65 galerías tanto nacionales como internacionales. Según un estudio público realizado por la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, la mayoría del público (50%) se ha venido concentrando en la franja joven entre los 18 y 25 años de edad, son universitarios (55%), colombianos (95%) y de estratos 5 y 6 (45%). Además, un 50% de los asistentes corresponde a público general (es decir que no son artistas, galeristas, coleccionistas, gestores, representantes del sector cultural o expertos en arte). Con respecto a los intereses del público, un 60% afirma que ArtBo es un espacio de disfrute y entretenimiento, y menos del 5% afirma asistir con la seguridad de comprar obras de arte. Aún así, más de un 50% afirma que ArtBo les permite aprender sobre arte latinoamericano y más de un 70% están totalmente de acuerdo con que la feria promueve el arte contemporáneo. Lo anterior demuestra que más que un espacio comercial, ArtBo se presenta en la ciudad como una plataforma para el entretenimiento y la educación. Si bien representa una plataforma comercial importante en América Latina, ArtBo aun no puede ser comparada con las grandes ferias internacionales alrededor de las cuales gira una cantidad mucho mayor de mercado como ArtBasel, Frieze, y ARCOmadrid, entre otras. ArtBo cuenta con un programa de 200 invitados VIP que son aquellos coleccionistas que en realidad utilizan el espacio de la feria como plataforma comercial, pero podría afirmarse que la otra parte del público no ve la feria como una oportunidad comercial si no como una oportunidad educativa y  de entretenimiento. Quizás uno de los factores que explique este fenómeno sea que el público colombiano es de los menos desarrollados y educados dentro del mercado del arte. La nueva identidad de ArtBo para este año (“entre lo moderno y lo contemporáneo”) es un reflejo de la intención de querer educar a un público que aún no se siente familiarizado con el concepto de arte contemporáneo. Espacios que hacen de ArtBo una plataforma única en su especie como ArteCámara (espacio para difundir y visibilizar el trabajo de jóvenes promesas del arte colombiano), Articularte (espacio pedagógico) y Referentes (espacio nuevo que da una mirada al arte entre 1940 y 1970 para dar al público un contexto histórico del arte colombiano y latinoamericano) son la perfecta demostración de que la misma feria es consciente de que el público colombiano es un público que aún debe ser educado. Como lo demostró el estudio mencionado, la mayoría del público de ArtBo son jóvenes que ven en la feria una oportunidad para obtener referentes visuales y educarse en las últimas tendencias artísticas. Así, aunque ArtBo ha venido mejorando enormemente en los últimos años, es evidente que aún no alcanza las dimensiones en mercado las grandes ferias internacionales, no por la feria misma, sino por que aún circula dentro de un público al cual le hace falta educación y conocimiento sobre el mercado de arte.

Adicionalmente, en las grandes urbes del arte en donde se realizan ferias de grandes dimensiones se ha dado el fenómeno de que surjan ferias satélite (alternativas) alrededor de la gran feria, dando el surgimiento de las llamadas semanas del arte. Es el caso de Miami, en donde se dan ferias satélite como Scope o Untitled alrededor de Art Miami o en Nueva York con ferias como Downtown Art Fair o Pulse Art Fair alrededor de Frieze. En Bogotá, alrededor de ArtBo han empezado a surgir pequeñas ferias en los últimos años que intentan complementar los contenidos de esta semana del arte. Odeón, feria de arte contemporáneo va a realizar en este año su cuarta versión, posicionándose como una feria de arte emergente y alternativo que ha venido creciendo. En el primer año convocó un total de 3500 asistentes y logró USD$90,000 en ventas, y en su tercer año convocó 6,500 asistentes y alcanzó USD$ 250,000 en ventas. Para este año, va a funcionar con un total de 16 galerías, entre las cuales hay ocho nacionales y ocho internacionales, continuando así con su progresiva expansión. Por otro lado existe desde el año pasado “La Feria del Millón” cuya principal característica es que todas las obras deben ser vendidas máximo por un valor de un millón de pesos. Así, esta feria atiende otro tipo de público, de coleccionistas jóvenes interesados en adquirir en sus vidas un poco de arte. Adicionalmente existen otras ferias más pequeñas como Sincronía, y Parcur (que inaugura este año). De este modo se ve que se esta empezando a dar una proliferación de ferias, en donde lo interesante es que cada una atiende a un tipo de público y un mercado diferente, aunque todas cumplen con el objetivo de promocionar el mercado del arte en Colombia y empezar a educar a un público que apenas nace.

Después de este breve repaso de algunas características y actores del mercado del arte, paso a plantear algunas preguntas sobre este naciente mercado en el país. No sin antes advertir que al haber hecho comparaciones de cifras y datos con algunas de las grandes urbes del mundo, no es mi intención degradar a Colombia o demeritar el gran avance que se ha hecho, todo lo contrario. Hay que destacar que las galerías en Colombia son cada vez mejores. El hecho de que Colombia sea el país invitado a ARCOmadrid lo reafirma pues esto sólo es posible por que se considera que el país tiene un núcleo de galerías importantes con la capacidad de salir al exterior a una feria.  La llegada de cada vez más galerías internacionales (como Mor Charpentier o Nohra Haime) que deciden abrir sucursales en el país también demuestra que tenemos en Colombia un potencial en crecimiento. La apertura de una primera casa de subastas representa una gran oportunidad para crear referentes en precios reales y públicos, que formalicen y dinamicen el mercado creando mayor confianza y transparencia. El crecimiento de las ferias de arte es un elemento fundamental que ayuda a la construcción de una cultura de mercado y a la educación de un público futuro, tanto en prácticas formales como en fijación de precios. Son un fenómeno que promueve el amor al arte y educa y promueve nuevos coleccionistas y ayuda a visibilizar una de las industrias crecientes del país. La presencia de artistas colombianos como Mateo Lopez, Gabriel Sierra, Nicolás París o Nicolás Consuegra en galerías internacionales, y con obras en importantes museos del mundo demuestra que el talento colombiano es cada vez más reconocido.

Pero ¿es esto suficiente?, ¿existe realmente el coleccionismo en Colombia?, ¿puede hablarse de un mercado del arte formalizado en el país?, ¿qué tanto es el impacto de ArtBo en el mercado nacional como en el mercado internacional?, ¿realmente es esta la feria de mayor calidad en América latina?, ¿a qué se ha debido el fracaso de las casas de subastas en Colombia?, ¿cuál es el futuro de espacios independientes y auto-gestionados, dentro de un mercado en donde escasea el poder adquisitivo?, ¿radica el problema en que el público colombiano aún no esta educado para operar en este mercado?, ¿de qué manera se podrían formalizar las prácticas de galerías colombianas? Estas son sólo unas de las múltiples dudas que aún hace falta responder con respecto al campo del arte en Colombia. Es cierto que el país ha venido escalando en el campo del arte, pero también creo que hace falta trabajar muchos aspectos para que Bogotá pueda efectivamente ser llamada capital del arte.

 

 

Isabella Torres

 

Referencias:

  • Velthius, Olav. Talking Prices. (2005).  Princeton University Press
  • Matthew Caines. International art market 2013: new report examines the facts and figures.  Marzo, 2014. Periódico The Guardian. Disponible en:

http://www.theguardian.com/culture-professionals-network/culture-

  • Juan Andrés Valencia Cáceres. “¿Quién compra arte en Colombia?”. Febrero, 2014. Periódico El País. Disponible en:

http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/quien-compra-arte-colombia

  • Estudio de impacto. Feria de arte Artbo. Elaborado por Jaime Ruiz Gutierrez. Facultad de administración. Universidad de los Andes. Enero 2014.

 


[1] http://www.semana.com/cultura/multimedia/bogota-capital-del-arte/405104-3

[2] http://www.theguardian.com/culture-professionals-network/culture-professionals-blog/2014/mar/19/international-art-market-2013-facts-figures#keyfindings

[3] Olav Velthius. P. 23

[4] http://www.elpais.com.co/elpais/cultura/noticias/quien-compra-arte-colombia


¿Se puede hacer una teoría crítica del mercado? (II)

una modesta proposición…

Hace unos meses, incitado por el comentario de un conocido curador en su Facebook, planteé una serie de líneas directrices sobre las que se podría desarrollar una teoría crítica del mercado del arte. El tema desde luego no está en la agenda de la crítica de arte, ni del pensamiento marxista o neo-marxista, y menos aún en la de los artistas visuales. Para los primeros la crítica sigue consistiendo en el análisis de las obras como objetos autónomos portadores de un significado, pese a que hace más de un siglo que sabemos que la obra carece de autonomía y que el significado se produce en un proceso de socialización que está determinado por la institución. Para los segundos, las artes visuales no merecen mayor atención, puesto que son una manifestación de la cultura burguesa. Los flag-runner activists, como me respondía Marcelo Expósito no ha mucho a una crítica sobre uno de sus textos, desprecian el arte y se ‘cachondean’ (sic) de los artistas (1). Y para los terceros, o bien están en “circuito”, y creo que entonces la idea, en general, es que el arte es un negocio y sus interlocutores naturales son los coleccionistas, es decir, los más ricos, ese 1% denostado y odiado por el resto de la humanidad, o están fuera esperando que se abra una rendija. Pocos piensan hoy en día, como Isidoro Valcárcel Medina (2), que es más difícil escapar del dinero que de la policía.

El único tema que se está planteando con cierta frecuencia es el de la bienalización de las ferias (3), que no quiere decir que estas se vayan a hacer cada dos años, pese a que eso es lo que estrictamente expresa el término y a que sería un descanso para nuestros ojos, sino que quieren levantar el vuelo por encima de la banalidad que las caracteriza y darse un barniz cultural, como explicaba Joshua Decter en un agudo comentario que citábamos en anterior artículo (4).  Hoy en día es casi obligado que una feria tenga una sección “curada”. Es decir, un pasillo con 10 o 12 boots, así llaman ahora a los habitáculos de madera que configuran su peculiar espacio, donde un curador selecciona, a través de galerías, a otros tantos artistas cuyo trabajo responde a un elaborado concepto. Por ejemplo, ser latinoamericanos menores de 40 años o, como en la última edición de Zona Maco en México, “afirmar el espacio de la obra de arte como un espacio de reflexión sobre la colectividad y el mundo o sobre la colectividad en el mundo” (5). O whatever lo que sea, debería acabar este statement tan cuidadosamente redactado. La verdad es que estas secciones curadas no requieren de mayores esfuerzos intelectuales, no se trata de tener grandes ideas ni de profundizar en una visión crítica de la realidad. Y esto es algo muy bueno para los curadores, porque no necesitan tener una extensa cultura, dominio de la lengua escrita, ni ideas propias, sino socializar muy bien y estar al día de lo que llevan el medio centenar de galerías que se repiten en todas las ferias de su ámbito geográfico. Otro día hablaremos de lo que han llegado a ser los curadores.

Pero, insisto, nadie se cuestiona la legitimidad del mercado y de sus instancias materiales, las galerías y las ferias. Pese a que hay una multitud de figuras distintas que interactúan en el mundo del arte, desde los major collectors hasta los temidos antisistema, pasando por académicos, artistas de todo pelo, editores, falsificadores, funcionarios públicos, obscuros personajes que compensan sus frustraciones dedicándose a la cultura, escaladores sociales, galeristas y el pobre público, que anda siempre en busca de algún tipo de experiencia transcendente y sufre los errores y  desafueros de todos los anteriores, a nadie, pero a nadie-nadie, le interesa analizar las estructuras de poder que se ocultan bajo este sistema y su proyección sobre el universo simbólico que todos utilizamos para comprender nuestra posición en el mundo y construir relatos que la hagan soportable. Incluso hemos visto artistas (6) que rechazan premios y distinciones del Estado, denostando con duras palabras la esfera de lo público, pero nunca los veremos tomando posiciones contra la empresa privada, su galería por ejemplo, o rechazando cheques de empresarios, aunque estos pudieran estar involucrados en prácticas poco éticas, fabricación de armas o ser, simplemente, unos explotadores.

A pesar de lo decepcionante que es este panorama y del poco prestigio y amistades que se pueden obtener con semejantes ejercicios intelectuales, a mí la verdad es que me apasiona. Mucho más que la rutina de la crítica de arte, que consiste en buscar filiaciones, poner adjetivos y foucaultizar, o peor aún, derridizar las piezas casi siempre insulsas que se ven en las exposiciones.

En la anterior entrega de esta serie habíamos establecido que la mera supervivencia del arte contemporáneo depende de la creación de una espacialidad instrumental, socialmente mistificada y capaz de ampliar constantemente su ámbito de acción. Esta frase es en realidad una cita de Lefebvre (7) que se refiere al Capitalismo. Pero no cabe duda de que aplica al todo con la misma precisión que a las partes, y creo que de manera muy especial al sistema del arte, tanto en escalas locales y regionales como en la global. Hoy creo que debemos hacer una pequeña reflexión sobre las galerías de arte, sus muchas insuficiencias, y además proponer una solución a un estado de cosas que nos perjudica a todos (menos a los galeristas, claro).

Y la pregunta del millón es: ¿por qué el sistema del arte está articulado sobre una red de negocios fuertemente personalistas, donde los empresarios que no requieren ninguna formación específica, y que a través de las ferias actúan como legitimadores y reguladores de su propio circuito? ¿Quién y cuándo cedió la hegemonía del mundo del arte a una figura empresarial, que por regla general cuenta con conocimientos muy limitados de lo que vende? ¿Cuál es el lugar real del artista en esta relación, donde lo más obvio es que existe un conflicto estructural de intereses entre el productor y el intermediario?

Lo cierto es que hoy en día las galerías son las que detentan el poder en el mundo del arte, de la mano con los grandes coleccionistas, sean corporativos o particulares. Los museos están cada vez más al servicio del mercado, ya que son la pieza clave en la producción de valor de la obra de arte, que como es sabido carece de cualquier atributo intrínseco, y el aparato crítico-curatorial, que quizás en su día se identificaba con posiciones antagonistas, es ahora el agente del sistema encargado de invisibilizar el conflicto.

En una última vuelta de tuerca en muchos países, España y México entre ellos, se discute la pertinencia de mantener o crear ayudas para los artistas o para agentes no empresariales, los espacios alternativos por ejemplo, mientras se crean ayudas a fondo perdido para que las galerías vayan a ferias de arte, porque al parecer su negocio es tan malo que no les alcanza para pagar el alquiler de los stands. Esto es el mundo al revés, porque mientras el artista puede estar haciendo una aportación crucial a la sociedad, sin tener por ello un reconocimiento ni una compensación económica, y la historia nos ha enseñado muchas veces que esto es así, un negocio que no es capaz de cubrir su gastos no tiene razón de ser, porque el sentido y la función de la empresa es ganar dinero.

No nos sigamos engañando, las galerías no son propuestas culturales, son negocios, tiendas, donde la universalidad del valor de cambio se impone a las particularidades del valor de uso de la obra de arte. El texto satírico escrito por Kenny Schachter (8) hace unos meses, a partir de la carta de dimisión de un empleado de Goldman Sachs,  describe inigualablemente el tono real del negocio del arte hoy en día. Para colmo su modelo de negocio se está quedando obsoleto, la mayoría apenas venden en sus espacios, todo el negocio está en las ferias, y las casas de subastas les han empezado a comer el terreno.

Dentro de las muchas farsas del neoliberalismo, la del uso del dinero público para engordar los negocios privados es de las más hirientes. Los sistemas de salud, de educación y de cultura, que tras largos siglos de lucha se habían establecido como derechos garantizados por el Estado, se privatizan en aras de una mayor y muy poco creíble eficacia. Pero al mismo tiempo se financia a las grandes empresas con dinero público, tanto con subvenciones directas como indirectas (9). Así, mientras se gastan miles de millones en mantener los activos de sus accionistas (bancos, fondos de inversión, sociedades radicadas en paraísos fiscales), se recortan los presupuestos, comparativamente insignificantes, de los museos y se les exige que busquen apoyo privado para sobrevivir (10).

A mí los museos no me gustan demasiado, pero me gustan aún menos las galerías. Quizás soy demasiado fiel a la tradición moderna y conservo alguna esperanza de que las instituciones públicas puedan llegar a regenerarse, no desde dentro, por supuesto, sino por la presión de las gentes, que crean otros espacios e inventan nuevos recursos.

Pero entre tanto, en este panorama de crisis permanente y sumisión del Estado a las corporaciones, vamos a plantear una solución que por lo menos nos servirá para comprender lo irracional del sistema que estamos viviendo los que nos dedicamos a las artes visuales: ¿Por qué no son los museos lo que se encargan de vender las obras de los artistas? No la que integran su colecciones, creo que éstas son bienes públicos y deben mantenerse inajenables, pero sí de las exposiciones temporales o a través de un nuevo marco de trabajo en su programación. ¿No sería mucho más lógico que la institución que produce la legitimidad sea la que obtenga el retorno de su inversión? ¿Y no estarán además mucho más cualificados los directores y técnicos de los museos para desarrollar todos los trabajos que rodean la venta de la obra de arte, que unas señoras de clase alta que abren galerías para no aburrirse y porque el arte es “muy bonito”? ¿Si a las galerías se les da dinero público porque no pueden cubrir sus gastos, y a los museos públicos se les recortan fondos porque falta dinero, no sería más eficiente y honesto que los museos completen sus ingresos con la venta de obras de los artistas que exponen? ¿Cuál es el problema?

¿Y a qué situación llegaríamos? Primero que los artistas tratasen con personas que los respetan, lo cual no es poco. Desde luego un freno a las operaciones especulativas; también la democratización de un mercado que es cada vez más elitista, porque los mismos galeristas se quejan de que los artistas de precios intermedios ya no se venden. Financiación de las instituciones públicas sin que tengan que someterse a los intereses y censuras de patronos privados. Se podría desmontar el nepotismo de la ferias de arte, donde las galerías más ricas son juez y parte en los comités de selección, y cierran el paso a otras emergentes que podrán competir con ellas, o prohíben la participación de entidades no comerciales, como los espacios dirigidos por artistas. Rigor, transparencia fiscal, garantías de autenticidad…

Es tan bueno que seguro que ya han descubierto como prohibirlo.

  1. Esfera Pública. http://esferapublica.org/nfblog/?p=64899 en los comentarios.
  2. Javier Rodríguez Marcos. Un artista que dice no. El País, 10 de julio de 2010.http://elpais.com/diario/2007/07/10/revistaverano/1184018405_850215.html
    Isidoro declara en la entrevista: “Es más difícil escapar del dinero que de la policía… A los artistas les exijo un plus de responsabilidad. Deberían pensar: si todo lo que hago me lo compran, ¿qué puedo hacer que no me compren, para que no me cacen?”
  3. Para una visión más contemporizadora del asunto, ver Paco Barragán, The Curated Art Fair and the Art Fair Curator, en ArtPulse. http://artpulsemagazine.com/the-curated-art-fair-and-the-art-fair-curator
  4. [Armory Show] …which now deploys intellectual window-dressing to give it some cosmopolitan street cred. Tomado de facebook, no lo he conseguido encontrar de nuevo.
  5. La cita proviene del boletín de prensa que la feria envió por e-mail.
  6. Santiago Sierra renuncia al Nacional de Artes Plásticas porque el premio se utiliza en “beneficio del Estado” El País, 5 de noviembre de 2010.
    http://cultura.elpais.com/cultura/2010/11/05/actualidad/1288911612_850215.html
  7. Henri Lefebvre, La producción del espacio.
  8. Kenny Schachter, http://www.artmarketmonitor.com/2012/03/20/why-i-am-leaving-gagosian/
  9. http://www.elconfidencial.com/empresas/2013-08-06/automovilismo-y-mineria-los-sectores-que-mas-subvenciones-reciben-del-estado_15655/ En España ha habido un largo debate sobre las subvenciones al cine, las de las artes visuales son tan insignificantes que nadie les presta atención. Sin embargo los mismos políticos que exigen que la cultura sobreviva de sus rendimientos comerciales, están a favor de subvencionar grandes empresas y a sus propios partidos y fundaciones. FAES, la fundación de Aznar, es beneficiaria de fondos públicos:http://politica.elpais.com/politica/2014/06/23/actualidad/1403535982_134054.html
  10. El presupuesto del Reina Sofía, que hace pocos años superaba los 50 millones de euros, está ahora alrededor de los 35 millones http://www.revistadearte.com/2013/11/10/la-venta-de-entradas-solo-cubre-el-6-por-100-del-presupuesto-del-reina-sofia/
    Más recientemente los mismos responsables del museo han dado la voz de alarma sobre la insuficiencia de los recursos que reciben: El Reina Sofía toca fondo. http://cultura.elpais.com/cultura/2014/09/11/actualidad/1410442192_316937.html