ARTNESS. Arco y Política, El Arte Colombiano del Postconflicto

ministrayreyesdeespaña

“Se me puso a escoger entre el Gobierno, con todo lo que yo deseara, y mis ideas. Naturalmente, opté por mis ideas. Resultado: ya no puedo, por ahora, volver” César Vallejo, Carta a Juan Larrea, París, 11 junio 1937

¿No debiera el arte seguir siendo Arte? Ninguna mistificación.

Atrás, anclado en los siglos que nos precedieron, el ansia de los poetas románticos por una fama póstuma, a la que consideraron única posibilidad de una gloria para el poeta. Una fama en que el poeta extinto inimaginara su esplendor. En tanto, su muerte habría sido solitaria, su pasar. Cualquier otra expresión de esa gloria habría sido indigna de vivir. Pero entonces la fama póstuma era a su vez la huella de ese reconocimiento tardío que siempre sucede a contracorriente de su aparición. No es contemporánea, es póstuma. Contemporánea habría implicado numerosas operaciones que socavarían esa gloria postrera. Lo contemporáneo era un fallo, una contravención, un yerro de lo poético en que hacía explosión lo periodístico. La fama, ese motivo tan propicio a la leyenda del marchante de arte, tan romántico dirán, tan inequívocamente una cosa del pasado, una curiosidad.

Perdemos de vista lo que significa la política. Su juego de intereses. Sus dobleces. Por momentos caemos en el juego supremo del arte político, la estilización perversa que la política hace de sus significados, en realidad nos enreda en uno de sus bucles. Inicialmente habíamos advertido, el arte no es la política, pero seguimos el juego y caímos en sus redes. Y así, una vez sumergidos en ese horizonte del arte en que nuestras conciencias quedaron aparentemente en paz con la idea falsaria de un arte comprometido, la política socavó ese espacio para crear sus propios subterfugios.

En la superficie de esa cresta de visibilización de nuestro arte, los artistas políticos que se creyeron su papel sirvieron como vitrinas de esa zona oscura que en realidad constituye lo político, esos movimientos a contracorriente de cualquier opinión pública. El artista siguió el juego, ahora el arte cooptado se transforma en un comodín para movilizar todos los intereses. “Política de la Memoria”, dice un comisario. El arte se hace visible. Y en otro apartado, afín a ese aire jocoso de toda feria, “la tragedia fue que los mafiosos no tuvieron buen gusto”. Nuestro arte se vuelve aceptable, se visibiliza. Alcanzamos la mayoría de edad del arte contemporáneo.

reyarco

Es sospechoso cuando los políticos hablan de Arte Político.

De un tiempo para acá la cultura es una cuestión de cifras, su definición y situación, “Madrid se entrega al arte colombiano, medio centenar de actos, 20 exposiciones, 250 artistas, galeristas, críticos, curadores,” etc. Todo Madrid es una inundación del Arte colombiano, de la gestión de un arte que con cifras se hace internacional a punta de garrote publicitario, de titulares impresos en rojo y tricolor. Hasta allí viajó de regreso la famosa Lechuga, símbolo de las riquezas patrias, en esa conjunción también política de Arte y Religión.

“Propiciar un encuentro entre el Arte y los espectadores”. “Colombia: la cultura, su mejor arma para lograr la paz ansiada”. De pronto las noticias del día nos traen un anuncio, y mientras dejamos pasar un día o dos para tomar la decisión de enterarnos cabalmente del suceso en cuestión, el suceso ha tomado una forma periodística desproporcionada y lo que era apenas un nombre comienza a parecerse a una guía turística más, de algún lugar exótico del Sur por descubrir, y nuestra curiosidad o deseo de viaje se transforma en esta ansia difícil de asimilar, porque cuando caí en cuenta ARCO era como una toma pacífica y tendría que recorrer imaginariamente muchos kilómetros y la página en cuestión estaba ya saturada de artículos de prensa y nombres y una acumulación que significaba detenerse y tomar aliento. Sí, la feria comenzó a embestirme como otro registro en que me trueco en un desposeído. Homeless. Huir por el desvío. ¿Exit?

Y por supuesto también esta Flora, esa Flora Artificial que ha dado por legitimarse en nuestra segunda geografía, una más contundente y más real, y cuya consistencia, que comenzó cimentándose en una página y en una callecita de un barrio casi marginal de Bogotá y de la casi olvidada tierra caliente de una rivera del Magdalena, terminó por consistir en este referente, adherido al nombre Colombia, como un logotipo que recordara la bebida más antigua para calmar la resaca del colombiano.

Avisto la guía, Tejedores de agua y se nos promete algo así como un entrecruzamiento entre Arte y Cultura. Entre Arte y Diseño y Cultura. Canastos, telas, guadua, maderas, oros, perfectibilidad. Pero algo se resiste, el entrecruzamiento es precisamente esta vitrina, estas cajas de curiosidad en que un curador administra un patrimonio sonámbulo. Y si el nombre es consecuente, Flora Artificial, como en las páginas de Mutis, tendremos que imaginar el verde verdadero y la consistencia real. Sí, la Colombia de hoy, la de ARCO, son estas páginas promocionales, estos mapas y guías y plegables, estas escarapelas sonrientes y positivas. El turista, inmerso en esas guías y en esas ferias, acostumbrado a cotejar, no notará la diferencia y hará caso omiso de la verdad, esa verdad llamada Colombia que poco a poco se recubre con un vidrio. La vitrina Colombia.

Los ríos que ya desvían su curso por la sangre y los muertos que se acumulan en sus riberas. Ríos extintos que acaso se rememoran sólo en un manual de escuela, el río y sus afluentes. Los barcos inexistentes. Los planchones con sus maderas al sol en espera de algún pequeño automóvil que todavía se atreve a deambular por estos parajes olvidados. El innavegable Magdalena. La Feria inventa un país, lo hace creíble. Y el país existe. Tan consistente como la arquitectura fantasmal de esos blogs noticiosos que me prometen esparcimiento cultural mientras apuro mi desayuno.

Me pregunto si hay escándalo, si todavía hay ocasión para la sorpresa.

La Feria cumple el sueño del taxidermista y la realidad es un patrón, un álbum de fotografías, las descripciones precisas de un análisis cabal.

De lo que se trata es de la superación del conflicto armado en Colombia y de la violencia. ”La paz se toma la palabra” “La búsqueda de un país diferente”, se nos asegura que ahora estamos en el postconflicto.

B-n5aZ2W4AAN5cN

¿Y la otra Bogotá? “Bogotá capital del Arte” el bus rojo insignia, el emblema de una movilidad ilusoria, de un transporte integrado que supervive como una laminita de chocolate Jet para la colección del album de una ciudad que no existe.

Imposible hacer un recuento, por definición una Feria es un espacio inabarcable, la imagen de un mapa esquemático en que una ciudad es habitada por el arte, o por otra situación, subterfugios. Entonces no bastan las palabras, ninguna narración podría dar cuenta de los hechos, las reseñas aproximan sus historias y las crónicas, otro tanto hacen las fotografías de moda , los noticieros, pero el hecho es que la Feria real se queda sin registrar, en realidad se trata de un hecho imaginario levantado en el plotter de una oficina turística. Un cuadro de rutas en que acaso pudiera discernir una posibilidad real para mi visita. La Feria es inabarcable, sus dimensiones desbordan este recuadro en que se reseñan esquemáticamente los títulos y horarios y en que de un vistazo fugaz uno podría hacerse una visión rápida del asunto. Me recuerda la frustración de los bogotanos durante los bianuales festivales de teatro Iberoamericano. Era casi una quimera intentar cubrir todas las funciones o al menos las más prometedoras; uno se quedaba con un pedacito que iba señalando en el cuadro con un lápiz de color. Sin embargo era posible de lejos ver hordas de asistentes que se las ingeniaban para cubrir varias funciones en un solo día, y así el teatro se transformaba en una ansiedad. En una alimentación en que apenas se podía digerir, en un acto caníbal. Algunos preferían desistir, ignorar los programas y anuncios que daban cuentan de todas las maravillas que en un mismo evento y en un mismo tiempo visitarían por una única vez nuestra ciudad. Y entonces perdíamos la oportunidad y nos privaríamos de ver y nuestro desfase cultural era otra vez irremediable.

Toda feria es un despilfarro.

Podremos cubrir con crucecitas rojas nuestro mapa-cuadro y alcanzar pletóricos de dicha el día noveno de esa naturaleza nominal. Pero entonces habrá ocurrido un sortilegio porque el recorrido nos hará divagar en el tiempo cuando no hemos hecho otra cosa que habitar espacios. Espacios del Arte.

Y luego de tantas tribulaciones Colombia desembarca en Madrid.

Hipótesis, el arte, la posibilidad de un arte, podría dar cuenta de la salud de un país.

Políticamente hablando, ese arte garantizaría el que se trata de una Democracia en que sucede y se hace posible el ejercicio pleno de la libertad de imaginar y de crear. La libertad de creación hace plausible la posibilidad de un país, de una Democracia que privilegia la vida, el arte es importante porque certifica esa garantía. Y esa garantía crea la posibilidad de otros juegos en esa Democracia, sus intercambios, sus agenciamientos, su capacidad para invertir, su seguridad.

El Descubrimiento de América, La Expedición Botánica, debieron dar cuenta de esa salud política en que la decadente España podría volver a su lugar y posicionarse otra vez como una monarquía real.

vallejo 2

Lo que está en juego es la supuesta especificidad del Arte.

El papel que tendría el arte en su manera de proporcionarnos un cierto sentido o conocimiento de la realidad. De tal manera que a través de ese conocimiento podríamos inferir ciertas cosas convenientes o no sobre el estado de salud política de una supuesta Democracia. Es en atención a ese valor conocimiento como el arte se hace interesante, como el arte pasa a ocupar el centro de atención de la política de estado.

El Arte Político es la manera en que una política establece una cierta mirada sobre la realidad. En un principio esa política consistió en la visión descarnada de un país azotado por la violencia, en aras de generar un sentimiento compasivo; superado el momento de crisis, la política ve con urgencia la necesidad de mostrar una realidad postconflicto que suscite otra mirada, la de la confianza, la de la seguridad, la del atractivo creciente de un lugar.

El Arte colombiano contemporáneo derivaría de una democracia así, saludable. Ese es el relato mayor que el arte colombiano viene a pronunciar en esta feria. Un arte que reconquista con creces a sus antiguos comisarios.

En el fondo su devenir como Arte Político es la tragedia de una esencia en cuestión siempre en estado gaseoso, quiso ser político y se volvió panfletario, fue panfletario y se transformó en político. Es político y mutó hacia lo programático, etc.

Aparentemente el Arte Político sería una afirmación política de un compromiso, pero en realidad y esta es la paradoja, en esa afirmación se juega el más maquiavélico de los roles políticos. El de la mistificación, un Arte Político que no produce nada, ninguna acción real sino únicamente la complacencia con un estado de cosas en que se cree estar generando una transformación de la realidad. El Arte perpetúa esa cómoda interpretación pero además, participa del rol de ser portador de una buena conciencia, los tiempos difíciles pasaron y ha llegado la calma.

En el Arte Político no nos desplazamos hacia otro punto de vista, hacia una perspectiva en que podamos situar nuestra realidad, en general seguimos arrellanados en nuestro cómodo sofá de la buena conciencia mientras degustamos las novedades creativas de un país que hace esfuerzos titánicos por traer las muestras y avalorios que habrán de encandilar una vez más a los mercaderes del futuro. Ya no los espejos ni las cuentas de colores, sino los canastos y telas, y residuos de algo extinto. Nuestra cultura, un país que de ser vergonzante, comenzó a transformarse en una pasión. Ya no queremos ser gringos o extranjeros sino orgullosamente colombianos. Arte espontáneo. Tierras, ríos y café, utensilios, esmeraldas indígenas. Acciones de una guaquería denegada que hoy se transforma en un arte de dignificación de nuestra tradición. Un viaje por el río a contracorriente. Una aventura.

Víctimas de un engaño el arte viene a susurrarnos una canción para nuestras atemperadas conciencias, que el arte no es un lujo, que el arte es libre, que existe la libertad, que existe el arte, la posibilidad del arte, y todos esos tópicos en que se nos confunde la conciencia y en que en letargo, nos divertimos como trásfugas de exposición en exposición. Y todo es risa. Diversión. La seriedad es cosa del pasado.

Debiéramos sospechar de un Arte Político en que lo político es el centro de su quehacer estricto.

No es obvio que un arte en que lo político es su centro no es un arte político sino una política que juega a hacernos creer que se trata de arte. Sin distancia alguna vamos agarrando pueblo y eso vende. En lo sucesivo. Las playas impolutas de la expedición. Ninguna suciedad, ningún gamín, ni desplazados, ni sangre. Pasada la página del desconsuelo, las riveras del Arte Político parecen querer alentarnos con otras geografías del Sur. Y las creemos y las hacemos posibles para nuestro futuro viaje turístico.

1424947974_143016_1424948213_noticia_normal

Cuando la política es todavía más subterránea.

Porque el Arte no es serio. Es tan trivial como un fugaz estado en una red social.

La red de las relaciones públicas da paso al inspector, al comisario que ya no puede insuflar su cura. Entonces la curaduría se desvanece y el arte se pierde.

“La labor parricida de los fundadores posmodernos fue magnífica, pero el parricidio produce huérfanos, y no hay jolgorio suficiente que pueda compensar el hecho de que los escritores de mi edad hemos sido huérfanos literarios a lo largo de nuestros años de aprendizaje. En cierto modo sentimos el deseo de que algunos de nuestros padres vuelvan. Quiero decir, ¿Qué nos pasa? ¿Somos una panda de nenazas? ¿De verdad necesitamos autoridad y límites? Y, claro la sensación más inquietante de todas es que gradualmente comenzamos a darnos cuenta de que, a decir verdad, esos padres no van a volver nunca. Lo que implica que nosotros vamos a tener que ser los padres.” David Foster Wallace, Conversaciones con David Foster Wallace. Pálido Fuego, Málaga, 2012, pág. 86.

:

Claudia Díaz, febrero 2015

Anuncios

Silencio en la red

Web

 

Podría pensarse que la red facilita la creación y mantenimiento de espacios que propongan ideas, experiencias y reflexiones desde el arte. Desde hace un par de años se han venido articulando proyectos editoriales como SablazoLe pulpoSalomónica, Espacios Alternativos y El Heno Contraproducente. Publicamos a continuación un texto de Javier Mejía sobre el cierre de la Red de Artistas del Caribe

 

Silencio en la red

Debido a las preguntas de amigos y conocidos por el cierre del proyecto Red Artistas del Caribe.

En el año 2011, cuando fuimos notificados de la obtención de la Beca de Investigación Curatorial del 14 Salón Regional de Artistas, región Caribe del Ministerio de Cultura, iniciamos un proceso de investigación sobre las artes del Caribe colombiano, la primera herramienta era obviamente la búsqueda por Internet, sin que fuera sorpresa, pero si muy preocupante nos dimos cuenta que los resultados arrojados por Google al escribir “arte del Caribe”, con la amplia connotación que este tiene eran mínimos, si la búsqueda era “arte del Caribe colombiano” los resultados eran insignificantes.  Con la experiencia de iniciativas anteriores como la desarrollada al frente de Espacios Alternativos, donde nos dimos  a la tarea con Edwin Jimeno, Stefannia Doria y otros colaboradores de crear un sistema de información de arte del Caribe y convencidos de que Internet es un proceso de doble vía, donde es tan importante sacar información como ingresar, decidimos dar paso a una iniciativa mayor, como soporte a la investigación del Salón Regional que denominamos Red Artistas del Caribe, se sumaron acá, Jaider Orsini, quien nos acompañaba también en el equipo curatorial del Salón Regional y su esposa Susana Bacca, con quienes hicimos equipo para dar forma y vida a la Red Artistas del Caribe.

Los Orsini, quienes juntos venían desarrollando un trabajo a nivel local en el Cesar, gestionaban la Fundación Cultural Divulgar, fue por esto que decidimos que esta fuera la representación legal de la red y que está operaría como un programa adscrito a dicha fundación.  Hoy casi cuatro años después de este emprendimiento, vemos como la red se ha silenciado sin pena ni gloria por las decisiones unánimes y unilaterales de Jaider Orisni, quien era pues la cara más visible del proyecto, pero no la única y que por problemas de índole personal han obligado a la desintegración de la Fundación Cultural Divulgar y a consecuencia de esto, la salida de línea de la paginawww.redartsitasdelcaribe.org. desde el mes de enero pasado.

Lamentamos la perdida de un espacio donde trabajamos con mucho ahínco y tesón y que dejo sentir una voz del Caribe en el circuito del arte contemporáneo nacional e internacional y de mucha relevancia en la region. Pero Jaider ha decidio seguir su camino solo, con un nuevo proyecto con el cual no tenemos ninguna relación  y consideramos concluido el trabajo de la Red de Artistas del Caribe, con la cual logramos hacer cosas pero que deja un vacio y muchas otras tareas pendientes que no se pudieron terminar.

A pesar de todas estas eventualidades, seguiremos trabajando como siempre lo hemos hecho,  por el arte y los artistas del Caribe, en los que consideramos son los pilares fundamentales para fortalecer el arte de la región como son la formación, la difusión y la circulación del arte y los artistas. Continuaremos en esta tarea desde diferentes espacios reales y virtuales y esperamos que este silencio no sea permanente y podamos, hacer sentir de nuevo la voz del arte del Caribe colombiano y con mucha más fuerza.

 

Javier Mejia

Caribe Colombiano, febrero de 2015.


Artes Relacionales con Énfasis en Diplomacia y Relaciones Internacionales

sello

El Validadero Artístico

Carrera experimental para las prácticas artísticas y sus relaciones sociales

Título otorgado: Maestro en Artes Relacionales con Énfasis en Diplomacia y Relaciones Internacionales.

Advertencia: El Validadero NO es un espacio DIPLOMATICO, no pretende auto proclamarse INDEPENDIENTE ya que es difícil delimitar con claridad dicho término en el ejercicio de las prácticas artísticas contemporáneas, ni tampoco nace vinculado a ninguna INSTITUCIÓN educativa, artística o de las ciencias ocultas.

A propósito de la creciente importancia que tiene la educación PRE y POS-SUPERIOR (y su respectiva certificación) en la formación de un artista profesional y su vigencia y sostenibilidad en el campo, el VALIDADERO abre un espacio educativo que otorga el título de MAESTRO EN ARTES RELACIONALES, cuyos énfasis en DIPLOMACIA y RELACIONES INTERNACIONALES nos permitirán VALIDAR en la mitad del tiempo y con altos estándares de calidad, estudios en el territorio de las RELACIONES SOCIALES inter-artísticas, inter-institucionales y inter-personales.

Planteamos el desarrollo de procesos educativos que enlacen los elementos básicos que conforman los circuitos artísticos en Colombia y su impacto internacional, con la finalidad de entender la importancia del elemento humano y sus relaciones dentro de las dinámicas propias del campo artístico.

Acreditación y certificación del título otorgado

El título que otorgamos es acreditado únicamente por EL VALIDADERO como institución relacional y su grupo docente. El diploma entregado es un objeto simbólico que no es compatible o valido con ninguna universidad o institución en Colombia o en el mundo. El diploma, es pieza única producida por un artista invitado a realizar este objeto simbólico.

En este primer año hemos decidido invitar al maestro Luis Fernando Roldán quien realizará el diploma que los postulados al título de Maestro en Artes Relacionales se podrán llevar como pieza única de su grado.

Diploma

Planta Docente presencial y conferencistas.

Ana María Lozano, Andrés Gaitán Tobar, Manuel Quintero, Ana María Villate, Guillermo Vanegas, Paulo Licona, Andrés García La Rota, Juan Cárdenas, El Equipo TRansHisTor(ia), Cristina Lleras, Diego Martínez Celis, Hernando Cabarcas, José Aramburo, Franklin Aguirre, Carolina Ponce de León, María Stella Romero, Federico Daza M.

Estamos interesados en poner sobre el pupitre como materia de estudio, las RELACIONES HUMANAS que dan forma a las dinámicas artísticas CONTEMPORANEAS.

 

*PLAN DE ESTUDIOS *

Proponemos en un tiempo no mayor a un año para formar artistas profesionales y preparados para las siguientes competencias:

1 “Relaciones críticas” (MARZO)

¿Cómo opera la crítica de arte? ¿Cuáles son las herramientas del crítico? ¿Cuál es la importancia de la crítica? Relación entre críticos y otros actores del campo del arte.

2 “Vehículos curatoriales” (ABRIL)

¿Cuál es el papel del curador? ¿Cuál es la responsabilidad del curador en el campo del arte? ¿Qué dinámicas y lecturas generan las curadurías artísticas en la relación con la obra de arte? ¿Qué impacto e importancia tiene el curador entre los artistas? Dinámica del curador como artista o el artista como curador.

3 “De la teoría a la práctica” (MAYO)

Desarrollo y planteamiento individual o colectivo de un proyecto artístico ligado a los procesos propuestos de la carrera.

4 “Procesos y relaciones expositivas” (JUNIO)

Socialización y exposición del proceso del primer bloque de conocimientos de la carrera, anteproyecto y correcciones de los proyectos.

5 “Salidas pedagógicas” (JULIO)

Relaciones con la naturaleza y el entorno que nos rodea (ciudad), primeros medios de producción, re significación y reconocimiento de nuestro patrimonio arqueológico, transformaciones de nuestra historia cultural, social, política y económica.

6 “Diplomacia artística” (AGOSTO) PRIMER MÓDULO DE PROFUNDIZACIÓN

Relaciones de Independencia e institucionalidad en las prácticas artísticas en Colombia. Límites entre lo profesional y lo personal! Contradicciones del medio artístico y estrategias para el buen entendimiento entre los pares.

7 “Como por arte de ocio” (SEPTIEMBRE)

Las relaciones con el juego, el ocio y el deporte son materia de estudio, a partir de las dinámicas atípicas que producen diferentes reflexiones para el debate y la toma de rutas dentro de las prácticas artísticas.

8 “relaciones internacionales” (OCTUBRE) SEGUNDO MODULO DE PROFUNDIZACION

Marco de ARTBO 2015 INVESTIGACION ENTREGA FINAL DE PROCESOS, SOCIALIZACION DE LOS PROYECTOS, EXPOSICION FINAL (ENTREGA DE DIPLOMA POR VENTANILLA)

——————————————————————————————————————————

Requisitos de ingreso y pago de matricula

El cierre del postulaciones para las matriculas es hasta el miércoles 25 de febrero enviando su portafolio u hoja de vida al correo electrónico elvalidadero@gmail.com

Requisitos para los aspirantes:

– presentar portafolio u hoja de vida según su disciplina.

– datos personales completos (nombre, apellidos, número de cedula, disciplina a la que pertenece, teléfono fijo de contacto, teléfono móvil de contacto, dirección de residencia).

FECHAS DE LA CONVOCATORIA:

Los aspirantes deberán enviar los requisitos al correo electrónico elvalidadero@gmail.com  a partir del LUNES 2 DE FEBRERO y hasta el MIÉRCOLES 25 DE FEBRERO hasta las 12 de la media noche, fecha en que se cerrará la recepción de requisitos.

EL DÍA JUEVES 26 DE FEBRERO SE DARÁ AVISO A LOS ASPIRANTES PRESELECCIONADOS PARA ENTREVISTA EN LAS INSTALACIONES DEL VALIDADERO.

FORMAS DE PAGO                                                                                                                                                                                                                         La forma de pago se acordará con cada uno de los estudiantes con base en la siguiente información: A continuación describiremos las modalidades de pago 2015 para acceder al título de MAESTRO EN ARTES RELACIONALES con énfasis en Diplomacia y Relaciones Internacionales en El Validadero Artístico.

* Un solo pago completo por un valor de $ 800.000 pesos al inicio del programa

La fecha de consignación es la siguiente:

Lunes 2 de Marzo de 2015.

*Pago a dos cuotas, la primera al inicio del programa y la segunda a la mitad de la carrera, por un valor de 450.000 pesos cada cuota.

Las fechas de consignación son las siguientes:

Lunes 2 de Marzo de 2015.

Miércoles 1 de julio de 2015.

*Pago mensual de $150.000 pesos (8 cuotas).

Las fechas de consignación son las siguientes:

Lunes 2 de Marzo de 2015. Lunes 6 de Abril de 2015 (primer lunes después de Semana Santa). Lunes 4 de Mayo de 2015. Lunes 1 Junio de 2015. Miércoles 1 de Julio de 2015. Lunes 3 de Agosto de 2015. Martes 1 de Septiembre de 2015. Jueves 1 de Octubre 2015.

Datos de Contacto de El Validadero Artístico

TEL 2832962 CEL: 3115834872 – 3125397109

CORREO ELECTRÓNICO: elvalidadero@gmail.com

LINK:   https://www.facebook.com/validaderoartistico

 

 


#ArcoColombia: Un ejercicio de Diplomacia Cultural

https://www.mixcloud.com/widget/iframe/?feed=https%3A%2F%2Fwww.mixcloud.com%2Fesferapublica%2Farcocolombia-un-ejercicio-de-diplomacia-cultural%2F&embed_uuid=93d0b871-d830-4716-876c-09beb346b9ea&replace=0&embed_type=widget_standard&hide_tracklist=1

¿Cómo se articula el arte contemporáneo con la agenda económica y geopolítica del gobierno?, ¿puede una iniciativa gubernamental propiciar tendencias artísticas?, ¿qué papel juega un curador profesional en un proyecto de diplomacia cultural?

Conversación con Lucas Ospina y Guillermo Vanegas


Deli

pobreza

Intervención fotográfica ubicada en la exposición Pobre Pobreza: varias miradas, un día después de su inauguración. Curaduría: Escuela de Gobierno Alberto Lleras y Departamento de arte, Universidad de los Andes, edificio Santodomingo, 10-24 de febrero. Bogotá 

Siempre que un crítico de los medios se concentra en el cubrimiento periodístico de la pobreza y/o la guerra, rescata la equívoca noción del “mínimo-de-respeto” para enmarcar la relación entre entrevistado(s) y entrevistador(a). A pesar de que el cubrimiento sea sesgado, paternalista, hiperventilado o dramático; usar la ración necesaria de mínimo-de-respeto, aporta carta blanca para cebarse en la cotidianidad de los desposeídos de turno. En arte, esta actitud es clásica.

Pero ese arte no está aquí. Y el que aun no ha podido ser expatriado es ultracostoso o está hiperprotegido. Ya Halim Badawi lo comentó sobre la obra de un autor canónico en un excelente artículo que malogró con cuña publicitaria de cierre:

“En el caso de Obregón, mientras sus pinturas ‘no políticas’ circularon libremente a través del mercado del arte y algunas terminaron tempranamente en museos de Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Cartagena, sus obras ‘políticas’ terminaron en manos de corporaciones financieras, organismos multilaterales y en las casas de las personas más influyentes de la política nacional, lejos del alcance de las masas, tal vez en un intento de los poderosos por apropiarse silenciosamente de los símbolos y presentarse del lado de los oprimidos, una actitud utilizada en otros momentos de la historia para apaciguar todo tipo de revoluciones sociales…”

Avaricia elemental: para ver las mejores representaciones de la pobreza hay que tener conexiones con los menos pobres.

Como ejemplo museográfico de arte conceptual, esta exposición hace uso de la autoconciencia de ser pobre. Carece de las más grandes obras de artistas doctorados en mesarse los cabellos (haciéndose millonarios) con el sufrimiento ajeno. Así evita ser otra muestra-zapping de obras reconocidas de artistas conocidos con moralejas conocidas, acompañados por neovalores a quienes la Escuela Nacional de Curaduría incluirá una sola vez y nunca más.

Cuenta con cinco dispositivos curatoriales: facsimilares de caricaturas y fotografías canónicas de pobres; los resultados de una convocatoria donde se invitaba a los participantes “a mirar a su alrededor y retratar aquello que se considera pobreza”; infografías escalofriantes; textos extractados de entrevistas indignantes; expresiones de autofotografía.

El conjunto revela más un interés académico que un inventario de divas retratando aquello que consideran pobreza –donde vinieron a aparecer dos variables: los retratos defraudados de quienes íbamos con la esperanza de ver clásicos sociales del arte contemporáneo nativo y la ausencia de retratos de pobres del barrio que flanquea al edificio sede de la exposición. En este sentido, la muestra sería una experiencia a medias. Lo que en gentrifiqués significaría que no ofreció oportunidades para la especulación.

De ahí que resulte eficaz. Transmite información. Versiones desde la economía, la administración de empresas amateur o con MBA, las ciencias políticas, la televisión argentina, ese canal de videos de conferencias irrealizables, escuelas de gobierno donde puede que se estén formando quienes diseñarán el país que sufriremos en una década o dos. Y ello se revela de hecho, en el fondo de la sala, donde la gran mayoría de fotógrafos no se editó a sí misma y se ahogó en lugares comunes que, por fortuna, se superaban por etapas al leer las respuestas que daban los protagonistas de sus imágenes. Un pobre sabe qué necesita y lo caro que le va a salir la caridad del altruista que le acosará con bondad.

Sin grandilocuencia y con parqueaderos escasos en el sector puede que le canse sólo pensar en ir. No lo haga. Además, deberá leer. Mucho. De lo contario, la experiencia será, paradójicamente, redituable. Entonces, sí, “una exposición sobre la pobreza [puede] ser una rica experiencia”.

 

–Guillermo Vanegas


(Bis) Again…

Me preguntó de un modo pensativo:

— ¿Qué es ser colombiano?

— No sé —le respondí—. Es un acto de fe.

Ulrica. Jorge Luis Borges.[1]

Dice el dicho que quien es caballero repite y la legislación que quien es delincuente reincide. Juan Sebastian Ramírez, “caballero” y “delincuente” de las artes, repite y reincide con un nuevo espacio artístico: (BIS) Oficina de proyectos. Como de costumbre, nuestro caballeroso delincuente, busca romper los esquemas del ambiente artístico local. En primer lugar, (BIS) está ubicado en el Edificio de los profesionales (también, antiguo edificio Diner’s). Un edificio que se caracteriza, aún, por ser la sede de prestigiosos profesionales de la medicina (allí fui de pequeño a odontología con el doctor Álvaro Cruz). Ramírez ha trasformado la oficina 412 en un espacio de un solo ambiente abierto, con la rigurosa neutralidad que requiere un espacio expositivo (paredes blancas, piso claro, buena iluminación). El espacio es agradable y tiene “buena vibra”.

Otto Berchem — Knotted Tongues (2014)

Otto Berchem — Knotted Tongues (2014)

Desde el pasado diciembre (2014) lleva dos exposiciones y esta semana abrirá la tercera. La primera, El sueño de la razón produce monstruos de Gabriel Mejía Abad, se componía de tres objetos: Una silla reclinable que parecía reptar por suelo, un ventilador de techo de cabellos largos y un dispensador de agua ardiente (si, aguardiente). Debo decir que fui casi el último día y el licor sabía muy bien… Las otras dos piezas son bastante sugestivas y se adecuaron de buena manera al espacio. Todo está teñido con una delicada dosis de humor, entre el sarcasmo y el cinismo, sin evitar referencias a la cotidianidad, a la historia del arte (ya desde el título de la exposición) y a algunos deslices conceptuales (se puede ver la muestra aquí)

La segunda exposición fue Clip-clapper de Otto Berchen. Una delicada e incisiva muestra de pinturas o más bien objetos pictóricos, que se refieren a la lengua, como elemento físico (las formas en las superficies), los títulos de cada de las obras y la circunstancia comunicacional de alguien que vive fuera de su ambiente cultural y lingüístico.

Otto Berchem — Silver Tongued (study) (2014)

Otto Berchem — Silver Tongued (study) (2014)

La exposición de Juan Obando Default Browser se inaugurará el próximo jueves 19 de febrero. Promete y ojalá cumpla…

(BIS) Oficina de proyectos se convierte en un espacio que rompe con lo sabido y hecho en la ciudad, no sólo por su espacio, como se anotó ya, sino por el tipo de exposiciones. En este inicio de actividades, se rompe con lo local, lo provincial y parroquial de muchas de las muestras de ciudad. (BIS) es una alternativa diferente. Las obras se salen de los temas tradicionales y proponen cuestiones diferentes, lejos de los fenómenos sociales, las anécdotas, los panfletos, las pequeñas historias o chismes del pueblo, para plantear otro tipo de problemas y miradas, más allá de la punta de la nariz o el ombligo.

Lamento mucho y aprovecho para disculparme por no poder ir a la próxima inauguración y a ninguna de las que me han invitado o convidado en los últimos días. Motivos laborales me lo impiden. Pero vale la pena ir y ver. Qué bueno que el caballero delincuente sigue repitiendo y reincidiendo. Al final, todo parece ser cuestión de fe…

De izquierda a derecha: Otto Berchem — With Tongue Of Wood (2014) / My Being For Another Tongue To Tell It (study) (2014)

De izquierda a derecha: Otto Berchem — With Tongue Of Wood (2014) / My Being For Another Tongue To Tell It (study) (2014)

 

Carlos Quintero

:

[1] Tomado de http://www.materialdelectura.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=65&Itemid=30&limit=1&limitstart=5

publicado en Desde la Kverna


Los Diez Artistas del Momento (Según Jaime Cerón)

angulo

Mambo negrita, Liliana Angulo. 2007

Como se viene anunciando desde hace un año, esta semana inicia lo que los medios de comunicación han catalogado como “El Desembarco del Arte Colombiano en Madrid España“, liderado por la Embajada de Colombia en Madrid, secundado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia, la Cámara de Comercio y el Ministerio de Cultura.

En los próximos días estarán llegando a la capital ibérica Jaime Cerón y María Wills, curadores del programa Focus Colombia, quienes además de curar seis exposiciones (Atramentos, Todo está muy Caro, Muestrario, Naturaleza Nominal, La Migración de las Plantas, Desnaturalización, Unas son de Cal, otras de Arena) han tenido a su cargo los aspectos logísticos de las demás exposiciones del programa: Frente al Otro, Tejedores del Agua, Autorretrato Disfrazado de Artista.

El portal de ArcoColombia2015 viene con un texto de presentación escrito por Jaime Cerón (El arte colombiano después del “Boom”donde propone una lista de diez artistas que “después de una consulta con más de una docena de expertos” son los que “pueden llegar a relevar los nombres sobre los cuales se han posado los ojos hasta ahora”.

Resulta curioso elaborar un “top ten” y proponerlo como texto de presentación de un proyecto como ArcoColombia. Es cierto, se hace en el marco de una feria de arte y como la idea es promocionar, nada mejor que recurrir a un formato tan asociado al mercado. ¿No hubiese sido mejor escribir sobre las exposiciones que curó y/o las que hacen parte de ArcoColombia? Surge esta pregunta, pues de los artistas que busca impulsar con su lista, sólo hay uno o dos en las muestras que organizó.

Daniel Felipe Salguero

Diarios de Clips, Daniel Santiago Salguero

El Arte Colombiano después del “boom” | Jaime Cerón

Paulatinamente ha venido creciendo el rumor de que hay un boom del arte colombiano en el contexto internacional. Después de una consulta con más de una docena de expertos en el tema para establecer cuáles serían los artistas colombianos que pueden llegan a relevar los nombres sobre los cuales se han posado los ojos hasta ahora. Estos son los 10 artistas en que ellos coincidieron.

¿Cuál boom?

Hace 10 años, en octubre de 2004, se realizó en la ciudad de Zurich la exposición Cantos Cuentos Colombianos. Se trató de una ambiciosa muestra, organizada en dos capítulos consecutivos, que dejó claro que en Colombia había mucho más que Botero. En esa muestra estuvieron incluidos Doris Salcedo, Fernando Arias, José Alejandro Restrepo, Juan Manuel Echavarría, María Fernanda Cardoso, Miguel Ángel Rojas, Nadín Ospina, Oscar Muñoz, Oswaldo Macià y Rosemberg Sandoval. Todos provenían de generaciones y contextos distintos y también tenían trayectorias diferentes, que oscilaban entre una y cuatro décadas. Sin embargo parecían compartir varias preocupaciones, entre las que se encontraban un interés peculiar en el contexto cultural y político del país y una convicción de que era fundamental realizar obras como las que hacían. Por esa razón la exposición se acompañó de una amplia programación de foros y conferencias que involucraron, además de los artistas, a diferentes intelectuales colombianos. No era la primera vez que se presentaba una exposición de arte colombiano fuera del país, pero si fue una de las primeras veces en que se generó tanto impacto. En ese mismo momento se realizaba la primera feria Artbo en Bogotá, se replanteaban los salones regionales de artistas colombianos y se concertaba el primer documento de políticas culturales de la ciudad de Bogotá. Un par de años después comenzaría a gestarse la primera gran muestra de arte contemporáneo en Colombia (después de muchos años de no realizar ninguna) que fue el Encuentro de Medellín, conocido como MDE07 y comenzarían paulatinamente a multiplicarse los programas de residencia artística en diferentes ciudades del país que traerían consigo el enorme flujo de artistas de todas partes del mundo hacia Colombia. Al año siguiente se realizaría el 41 Salón Nacional de Artistas en la ciudad de Cali, que contó con una importante participación de artistas internacionales que fueron invitados para que su obra entrará en dialogo con el trabajo que estaban haciendo los artistas colombianos. 10 años después parece que el arte colombiano se hubiera posicionado en otro lugar dentro del contexto internacional. La mayor parte de los que participaron en la exposición de Zurich hoy en día son ampliamente reconocidos como los grandes maestros del arte colombiano y los han sucedido otras generaciones de artistas que ya han encontrado su lugar de validación, tanto dentro como fuera de Colombia. La idea de un boom del arte colombiano contemporáneo surgió por un crecimiento inusitado del número de artistas cuyo trabajo llama la atención y por las exposiciones, espacios y publicaciones que intentan ponerlo a circular. Por esa razón también han emergido curadores, críticos y gestores que se ocupan de generar nuevas oportunidades de encuentro entre el arte y los espectadores. Es innegable la presencia de artistas colombianos en exposiciones, residencias o publicaciones en los más dispares lugares del mundo, que ya no está condicionada a estereotipos culturales sino al interés genuino en las situaciones que involucra su trabajo. También es innegable la continua circulación de personas vinculadas al campo del arte de diferentes lugares del mundo, entre curadores, gestores y coleccionistas, que tienen interés en conocer de primera mano lo que está pasando en el arte colombiano actual y que visitan el país constantemente.

¿Quiénes siguen?

Algunos artistas cuyas edades rondan los 40 años, entre los que se encuentran Mateo López, Nicolás París, Miler Lagos y Gabriel Sierra, han circulado nacional e internacionalmente de una manera que sus antecesores jamás imaginaron y han logrado vivir exclusivamente de su trabajo como artistas, sin recurrir a actividades paralelas. También han logrado que sus obras integren las más importantes colecciones públicas y privadas en diferentes países del mundo. Sin embargo muchos se preguntan ¿Y qué artistas colombianos serán los que logren seguir ese camino? Consultando a más de una docena de expertos en el arte colombiano contemporáneo, hubo una coincidencia en los siguientes nombres: Liliana Angulo, Carlos Castro, Alberto Lezaca, Kevin Mancera, Ana María Millán, José Olano, Andrés Orjuela, María Isabel Rueda, Adriana Salazar, Daniel Santiago Salguero. Nacieron entre 1971 y 1985, y tienen al menos 6 años de trayectoria en el campo artístico, aunque algunos superen ampliamente los 10. Todos tienen algún tipo de sitio web, en donde se pueden conocer sus obras y los más jóvenes han expuesto al menos en 4 países distintos a Colombia, aunque los de más larga trayectoria lo han hecho en más de 12. Todos han residido (o residen) fuera de Colombia o se han ausentado del país en varias ocasiones. Dejando de lado estos datos insípidos, hay algunos intereses compartidos entre ellos, a pesar de la completa heterogeneidad que caracteriza sus respectivas obras, que podrían resumirse en un abierto interés por explorar en sus obras, hechos o situaciones enteramente reconocibles por los espectadores, que intentan develar nociones, experiencias o ideas que no son tangibles, visibles o conscientes para ellos. Liliana Angulo ha trabajado en contextos específicos, a veces alejados de la esfera del arte, para resistir la carga colonial y eurocéntrica del contexto cultural en que vivimos. Ha empleado medios como la fotografía, el video o los impresos, para revisar las concepciones culturales que determinan la dimensión humana y le interesan las narraciones de personas que han sido excluidas, negadas o exploradas para confrontar la comprensión de la historia. Carlos Castro ha empleado prácticamente todos los medios o procedimientos que se pueden relacionar con el arte, porque le interesa señalar en sus piezas puntos de vista, narrativas y conexiones que suelen ser ignoradas en el campo social y en el relato histórico. Sus obras más recientes se basan en objetos encontrados en Bogotá que altera lo suficiente como para que lleguen a cambiar de sentido. Alberto Lezaca también ha trabajado en una amplia gama de medios, pero recientemente se ha centrado en instalaciones basadas en fotografías, graficas computacionales, esculturas y videos. Suele trabajar en torno a la idea del lenguaje como una construcción cultural que determina la comprensión material del mundo que puede llegar a funcionar como una suerte de prototipo o idea subyacente a los objetos que nos rodean. Le interesa poner en suspenso los sistemas de comunicación establecidos y por eso emplea elementos de la arquitectura y el diseño para sugerir espacios mentales que el espectador pueda reconfigurar. Kevin Mancera es fundamentalmente un dibujante que realiza sus imágenes a partir de lo que denomina “operaciones básicas” que serían acciones cercanas a la idea de acumular u ordenar el mundo que lo rodea. Para esa labor es muy importante la relación con el lenguaje verbal, (de hecho la escritura es comparable con el dibujo como ejercicio) por su capacidad para hacer ver la existencia de un código tras la realidad, que se posee -cuando se habla una lengua- o que no se posee -cuando no se la habla-. Sus dibujos muchas veces se presentan en marcos y otras veces han dado forma a publicaciones e instalaciones. Ana María Millán ha trabajado desde una perspectiva que define como “la cultura amateur” o las “narrativas de la clase media” que intenta localizar en un lugar concreto. Revisa las subculturas, los discursos de exclusión y las ideas de violencia que interpreta como huecos negros de la historia. Habitualmente ha realizado sus obras en video, fotografía y dibujo entre otros que desarrolla a partir de sus preocupaciones buscando que involucren una dimensión de extrañeza que le devuelvan al arte su poder vital. José Olano ha realizado fotografías, objetos e instalaciones, que exploran la inestabilidad, la fragilidad y el accidente. Menciona que le interesa trabajar con materiales y objetos que lo rodean en el día a día, como los colchones, las frutas y los globos entre otros. Suele disponer esos elementos de manera precaria dentro de los lugares en los que exhibe su trabajo, al punto que parecen estructuras inestables. El destino de sus obras, una vez instaladas es azaroso porque puede resistir el encuentro con los espectadores, o pueden caerse para dar paso a nuevas situaciones. Andrés Orjuela busca conectar en su trabajo la experiencia subjetiva y la dimensión social de lo real. Por esa razón sigue con atención obsesiva la circulación de las noticias generadas en los más diversos rincones del mundo que paradójicamente lo han llevado a imaginar, una hipotética inexistencia de “los otros”. Desde que se mudó a México ha podido hacer enlaces entre las situaciones de violencia de ese país y las que se vivieron en Colombia como consecuencia del narcotráfico.

María Isabel Rueda tiene una significativa trayectoria que comenzó a darse a conocer por su trabajo en fotografía, que luego dio paso al dibujo y al video. Ella dice que siempre ha estado interesada en encontrar maneras de documentar lo intangible, que ella relaciona con imágenes, voces, impulsos o formas que se resisten a ser registrados porque permanecen invisibles material o conceptualmente. Le interesa encontrar alguna fractura en el mundo por donde se pueda colar algo de esas situaciones y por donde se pueda vencer esa resistencia. A partir de ahí su tarea es darle alguna materialidad, lo que implica un cierto misticismo, mezclado algunas veces con horror y otras con humor. Valora activamente el contexto cultural porque muchos proyectos la han llevado a desplazarse y transformar su forma de vivir. Daniel Santiago Salguero suele trabajar en relación a la memoria y el tiempo y por esa razón considera que sus obras funcionan como documentos que se abren a otras temporalidades. Siempre está observando el contexto en donde habita e interrogándolo para extraer situaciones que enmarca dentro de narrativas y ficciones que llegan a cuestionar su propia identidad, tanto en términos subjetivos como culturales. Suele realizar instalaciones en donde articula videos, fotografías, dibujos, objetos y acciones. Adriana Salazar ha realizado su trabajo fundamentalmente dentro del campo de escultura que en su caso suele involucrar el movimiento real. Define la inquietud de fondo de su trabajo como una duda sobre el estatuto de lo vivo, que comenzó a emerger en relación a gestos, comportamientos y movimientos enlazados a una dimensión específicamente humana. A ella le interesa deshumanizarlos y activarlos de otra manera, como gestos de objetos inertes que funcionen como signos vitales. Al preguntarles a todos por las expectativas que tienen en relación con la circulación internacional de su obra, mencionan que la experiencia de viaje suele ser muy importante dentro de sus procesos creativos así como la idea misma de intercambio cultural. Suelen tener más expectativas en relación con la posibilidad de explorar lugares y establecer relaciones con personas concretas, que con el hecho de exponer fuera de Colombia (aunque ya lo han hecho). Sin embargo les interesa la manera como sus proyectos se perciben en contextos distintos a su lugar de origen y qué tipo de lecturas generan fuera de Colombia. Algunos de ellos reconocen que es muy significativo que en este momento puedan exponer fuera del país sin tener que contar con una etiqueta de identidad cultural, de modo que su trabajo es percibido en igualdad de condiciones con los trabajos de los artistas de otros lugares del mundo.

La obra de un artista colombiano puede dialogar con la obra de un artista de un contexto enteramente diferente, por la posibilidad de articularse desde asuntos más transversales, sin que medien jerarquías. Estos 10 artistas son apenas una muestra de lo que está ocurriendo con los artistas emergentes, pero el grupo que se encuentra en similares condiciones podría superar los 30 nombres, porque si bien han crecido en número las salas de exhibición, sobre todo las galerías y los espacios independientes, o los apoyos institucionales, el mayor aumento se generó en la oferta de formación profesional en arte. Hace unos meses informaba el Ministerio de Educación, que entre 2012 y 2013 el campo de conocimiento que tuvo un mayor aumento en relación con la oferta de formación profesional no fue la ingeniería, ni la administración, ni el derecho, sino las artes visuales, creciendo en cerca de un 10 por ciento. Esta situación genera no pocos desafíos en el mediano y largo plazo para las instituciones culturales, pero deja entrever que muchos jóvenes consideran que el arte es una opción para realizar su vida. También encierra una paradoja, porque curiosamente las pocas oportunidades laborales para los artistas, que hacen que sea un campo tan competitivo, hacen que una de las opciones para recibir ingresos económicos sea precisamente la de vincularse como docente a un programa de formación en arte. La idea del boom del arte colombiano llama la atención acerca de lo que ha habido en Colombia desde hace décadas y es una rigurosa conexión entre el arte y el contexto cultural que se ha convertido en nuestra marca registrada.

 

Jaime Cerón
Curador
Fundación Misol para las Artes