Sobre comunicación, producción y geografías

David Lamelas. Oficina de Información sobre la Guerra de Vietnam en tres niveles: Imagen visual, texto y audio. 1968. Instalación. © Photo: Cortesía de la Colección Amalia Lacroze de Fortabat

Casi a diario, cuando subo en el elevador a mi oficina en el departamento de educación del museo donde trabajo, me encuentro con investigadores dirigiéndose a la biblioteca y archivos que se encuentra un piso abajo del mío. Uno los puede observar cuidadosamente estudiando catálogos, correspondencia, y publicaciones de diferentes períodos históricos. Hacen una arqueología del arte moderno, rescatando voces, opiniones, y pequeños hechos para entender la clase de intercambios, debates y polémicas que le dieron forma al discurso de ese momento.

Frecuentemente me pregunto cómo se hará la crónica del periodo que estamos viviendo en América latina, en particular dado que tantos de nuestros intercambios hoy en día, producidos en forma de mensajes de texto y whatsapp, desaparecen en el éter. Pero sobretodo, e incluso antes de que lleguen los cronistas y/o tengan que lidiar con estos dilemas, me interesa entender cómo los productores culturales basados en América Latina o de origen latinoamericano o latino nos estamos vinculando hoy en día, y cómo nuestra forma de pensar, colaborar y debatir ha cambiado. Aún más importante es entender cómo la manera en que nos comunicamos incide en el quehacer artístico mismo.

En los 90 y principios de los 2000, dependíamos de revistas como Art Nexus para saber lo que estaba ocurriendo en términos de exposiciones en lugares como Bogotá, Buenos Aires, Lima, etc. y darnos una idea de los enfoques de varias bienales (Habana, Sao Paulo, Mercosur, etc) así como los proyectos de artistas latinoamericanos en Europa y Estados Unidos. Hay decenas de ejemplos y no puedo darlos todos, pero solo por mencionar algunos: a finales de los 90 y principio del 2000 teníamos la “columna de arena” que José Roca escribía, revistas como Poliéster y Curare ocupaban un lugar importante en los debates artísticos en México. La revista Trans sirvió por un tiempo como un vínculo entre Nueva York y Latinoamérica, y la revista Atlántica de Octavio Zaya ha contribuido para aquellos de nosotros situados en este lado del océano vincularnos críticamente con España.

Cuando se realice la arqueología de las revistas de arte de este momento será inevitable notar que la transición de la página impresa a la web también marca una liberación del tono formal de la crítica, que pasó en la vía impresa de un tono por lo general acartonado  e impersonal hacia un tono mucho más personal, subjetivo, y a ratos insolente y caprichoso, que ha tenido el efecto de desatar polémicas pero de también dinamizar el debate. Este fue el caso de Esfera Pública, que al surgir pronto ocupó un espacio central en la clase de intercambios alrededor de crítica y crítica institucional. Si bien estos debates se enfocaban sobretodo en el arte colombiano, tocaban temas que nos involucraban a todos, desde temas de estética como de la relación entre arte y política.

En la era de las redes somos sujetos a las grandes ventajas y desventajas del debate de esta naturaleza. Hay al menos tres aspectos, a mi modo de ver, sobresalientes:  El primero es la proliferación de los trolls y de aquellos que buscan desmoronar cualquier debate a través de insultos o comentarios insensibles, ya sea por entretenimiento, ocio, o manía por protagonizar un intercambio. El segundo es la inmediatez misma de estos debates y conversaciones, que se construyen y olvidan casi al mismo tiempo. Y el tercero es la brecha generacional de diversas redes: mientras los más viejos permanecen en Facebook, los más jóvenes se comunican por Instagram y nuevas vías, redefiniendo la naturaleza misma del diálogo.

Falta entender cómo estos intercambios están teniendo un impacto en el quehacer artístico. Esto por supuesto no incluye exclusivamente a aquellos trabajando en América Latina, sino en todo el mundo. Pero las preguntas son más o menos las mismas: ¿cómo nos está afectando la velocidad de comunicación en la manera en que trabajamos en proyectos, y cómo incide esto en el tipo de obra a largo plazo? ¿cómo nos afecta en la “vida real” del quehacer artístico el que en muchos casos la comunidad con la que nos vinculamos no está físicamente con nosotros? ¿Cómo podemos pasar de un sistema de comunicación social eminentemente reactivo a uno donde exista la posibilidad de elaborar debates y reflexiones a largo plazo? ¿Qué es lo que nos está faltando en este tipo de interacción inmediata con el mundo? ¿Es de índole afectivo, físico? Y finalmente, a sabiendas que el mundo del arte está basado sobretodo en interacciones sociales donde  aún predomina el objeto material y éste es a la vez el ancla de los eventos sociales (ferias, bienales, museos),  ¿Cómo debemos de revalorar y reimaginar la relación entre nuestros encuentros físicos con la crónica o reporte virtual de éstos? Y, finalmente, este frenesí, o río de información, o cascada de posts y voces que se interrumpen y enciman unas a otras, ¿No generan paradójicamente en nosotros un vacío personal cada vez más grande y oscuro?

Estas preguntas me parecen vitales en lo que comenzamos a armar la nueva plataforma de intercambio para el arte en Latinoamérica- una que pueda aprovechar la ventaja que nos proveen las redes, pero a la vez respondiendo a las trampas que éstas nos colocan.

 

Pablo Helguera


Yo me acuerdo (diplomacia cultural, curaduría y censura)

El artista y curador Camilo Ordoñez lee apartes de su libro “Relatos de poder”, específicamente de “Desplazamiento interno y externo: “Displaced”, capitulo donde analiza la censura el video “Los rebeldes del sur” de Wilson Díaz el cual hacía parte de la curaduría “Displaced. Arte contemporáneo de Colombia” expuesta en Glynn Vivian Art Gallery, Swansea, Inglaterra (2006)

En esferapública se dio un debate en torno este caso de censura con intervenciones de Lucas Ospina, Wilson Díaz, Michele Faguet, Francois Bucher, Bernardo Ortíz, Pablo Batelli y Juan Fernando Herrán.


A partir de la crisis de confianza que ha generado el nombramiento de un historiador que niega el conflicto armado en la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, se ha producido un fuerte rechazo por parte de un amplio número de organizaciones de víctimas del conflicto, historiadores y distintos agentes del campo artístico y cultural.

En este contexto, esferapública invitó a un grupo de artistas, curadores y críticos que han manifestado su desacuerdo con este nombramiento, a leer en voz alta textos en torno a la memoria del conflicto y las pugnas por controlar sus narrativas.


Sobre la voz de los actores del conflicto

A partir de la crisis de confianza que ha generado el nombramiento de un historiador que niega el conflicto armado en la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, se ha producido un fuerte rechazo por parte de un amplio número de organizaciones de víctimas del conflicto, historiadores y distintos agentes del campo artístico y cultural.

En este contexto, esferapública invitó a un grupo de artistas, curadores y críticos que han manifestado su desacuerdo con este nombramiento, a leer en voz alta textos en torno a la memoria del conflicto y las pugnas por controlar sus narrativas.

Continuamos con la artista Gabriela Pinilla quien lee apartes de !Papá son los muchachos!, de Nicolás Rodríguez Bautista y Antonio García, con prefacio del padre Javier Giraldo, y Sin dilemas de Fidel Cano que hace parte de A lomo de mula, viajes al corazón de las Farc de Alfredo Molano.


Calma y cálculo

En esta segunda entrega de #LeerLaEscena en torno a la pugna por la memoria (histórica), Guillermo Vanegas lee en voz alta “Calma y cálculo”, texto de su autoría donde destaca una serie de propuestas artísticas que han trabajado en torno a la historia y la memoria  en las últimas dos décadas.

Calma y cálculo. Sobre la re-captura del relato de la historia reciente por la extrema derecha colombiana durante el tercer mandato de Álvaro Uribe Vélez

1.- Unos pocos antecedentes (de ahora, porque la cosa viene de lejos)

1995: Jorge Acero Liaschevski presenta la obra Paquete no incautado rodeado de aire y gente, escultura cuadrangular forrada en papel aluminio y cinta pegante, como cualquiera de los infinitos ladrillos de cocaína confiscados durante la Guerra contra las drogas que terminaba ese año en Colombia.

1996: Juan Fernando Herrán, presenta las obras Cajas fucsia y Anexo 273, dedicadas a ilustrar la pintoresca llegada de los montones de dinero que el cartel de Cali utilizó para financiar la (alocada) carrera presidencial de Ernesto Samper Pizano.

1998: Miller Lagos hace su intervención Columbas (Palomas mensajeras), donde dibuja con arroz y maíz un tunjo muisca genérico sobre el piso de la Plaza de Bolívar en Bogotá para alimentar palomas.

2000-2009: Lecca-Lecca Estudio realiza varias presentaciones del proyecto Bandera de la Guerra a Muerte, representación de la enseña que acompañó el decreto proclamado por Simón Bolívar contra los detractores de su causa en los llanos de Junín, en 1815.

2003: Luis Hernández Mellizo, elaboró la primera obra de su proyecto alrededor de la figura del prócer liberal asesinado en 1948, Jorge Eliécer Gaitán.

2004: Paulo Licona realiza Jesús y Satán, serie fotográfica donde el artista documentó los vestigios de ritos de brujería que realizaban Los Cruzados, miembros de ejércitos paramilitares colombianos que deseaban protegerse de las almas en pena de las personas que habían masacrado durante décadas.

2004-2009: Matilde Guerrero performa Discurso de posesión presidencial, acción donde lee la proclama de la segunda posesión del eterno presidente colombiano Álvaro Uribe mientras camina en círculo ante el Capitolio Nacional bebiendo y vomitando alternativamente tragos largos de Coca-Cola.

2005: Carlos Castro, inicia el proyecto  All Things Most Pass, instalación donde recopila dibujos, fotografías y una maqueta del Palacio de Justicia de Bogotá, destruido veinte años atrás durante su toma y retoma por parte del M19 y el Ejército local.

2005: Francois Bucher presenta Año cero, instalación dedicada a releer archivos relacionados con la muerte de Jorge Eliécer Gaitán y desclasificados por parte de la CIA en 2000.

2006: Gabriela Pinilla concibe, diseña y publica, mientras prepara su tesis de pregrado en artes, el primer documento de su extensa serie La venganza de la historia.

2007: Luis Ospina estrena Un tigre de papel, falso documental dedicado a utilizar el recorrido por la vida y obra del artista y activista Pedro Manrique Figueroa como excusa para revisar la historia política de Colombia a partir de 1934.

2008 – 2009: Oswaldo Rocha presenta Historia de los uniformes en los grupos armados irregulares de Colombia. Período inicial, investigación que busca reconstruir la indumentaria de los grupos  armados no oficiales que intervinieron en las múltiples refriegas que se dieron en el territorio nacional desde el período de independencia hasta la Guerra de los Mil días.

2009: Carlos Castro realiza la videoinstalación El que no sufre no vive, donde palomas que habitan la Plaza de Bolívar en Bogotá devoran la zona parietal de una escultura comestible del Libertador.

2009: Milena Bonilla realiza Ceremonia para paisaje homogéneo, animación donde la silueta de un conocido héroe venezolano nacionalista montado a caballo desciende sobre un horizonte montañoso, que se va integrando al paisaje mientras este se aplana.

2009: Gabriela Pinilla inicia El Ramo de olivo que no germinó, representación pictórica de fotografías donde aparecen diversos participantes en el conflicto armado colombiano más reciente.

2009: La Universidad de Los Andes se unió con La Quinta de Bolívar para organizar el ciclo de exposiciones Historia, arte y naturaleza, propuesta de intervención-interpretación in situ del relato histórico republicano en casa de recreo de héroe enamorado y pillín.

2010: Edwin Sánchez estrena Desapariciones, animación de dibujos realizados por exparamilitares y exguerrilleros que ilustran torturas, masacres, asesinatos selectivos y violaciones, cometidas por estos ciudadanos.

2010: Elkin Calderón estrena el video Perrita criolla, donde muestra la culminación de un coito entre gozques grabado durante una beca concebida por la Fundación Gilberto Alzate Avendaño para llevar artistas por el río Magdalena, en coincidencia con la celebración de segundo centenario de la independencia de Colombia.

2011: Nelson Fory comienza su proyecto La historia nuestra caballero, donde pone pelucas afro sobre las cabezas de esculturas de conquistadores españoles y próceres criollos en el espacio publico de Cartagena de Indias.

2011: 2011 Hernando Velandia presenta El ensayo de Perseo, conjunto de cabezas sin cuerpo del expresidente Juan Manuel Santos. La exposición no fue censurada, ni el expresidente fue a verla.

2011 – 2013: David Escobar y Lina Rodríguez inician el proyecto Arte y política, la historia del Nadaísmo, que mediante documentales, reproducción de material gráfico e indagación de archivo plantea una historia de la relación entre la vanguardia artística del nadaísmo y las estructuras del poder local.

2013: Mónica Restrepo presenta el proyecto Historia de una trama (memorias póstumas del agente Ramírez), elaborado alrededor de una novela negra que ironiza sobre los procedimientos de búsqueda y destrucción de cuadros políticos de izquierda en universidades públicas colombianas.

2013: Ana María Millán estrena Moby Dick y el Buque Gloria, video resultante de una sesión de lectura performada del último capítulo de Moby Dick, por cadetes del emblemático y chimbo barquito colombiano en Londres.

2014: María Elvira Escallón inicia la itinerancia del proyecto Pequeño museo del aerolito de Santa Rosa de Viterbo, propuesta museográfica derivada de investigar la historia del meteorito que inició la colección del Museo Nacional de Colombia.

2014: Nadia Granados incluye dentro de su proyecto lafulminante.com, la obra Lavado de imagen, documentación de un performance donde, tras beber altas dosis de cerveza colombiana (asco), orina sobre fotografías de políticos de la ultraderecha nativa.

2014: Elkin Calderón exhibe El mismo payaso con diferente disfraz, proyecto derivado de un recorrido planteado por el artista hacia la zona bananera del departamento del Magdalena, para reexaminar las relaciones socioeconómicas derivadas de la explotación de monocultivos por parte de multinacionales

2015: Juan Fernando Herrán presenta Héroes mil, conjunto de pedestales de madera vacíos (por dentro y por encima), ubicado en el monumento vacío (por dentro) de Los Héroes, en la ciudad de Bogotá.

2015: Rafael Gómezbarros presenta el proyecto Carnaval-Se armó el paraco, con el que participa en las comparsas del carnaval de Barranquilla, para conmemorar la masacre que grupos irregulares de paramilitares ejecutaron en El Salado.

2016: Breyner Huertas publica Lifting histórico, quinto número de su proyecto La minúscula Ensayística Ilustrada, donde analiza la creciente aparición de proyectos televisivos dedicados a reconstruir acontecimientos o biografías de personajes famosos de la historia reciente del país.

2016: Juan Peláez, presenta en la Bienal de Berlín su obra Epaiwanomas, esculturas en tamaño de dummie donde interviene fotografías de gente afamada para transformarlas en el mítico personaje americano sin cabeza.

2016: Alberto Baraya, exhibe Ornitología Bolivariana. La fábula de los pájaros, en la Quinta de Bolívar en Bogotá, intervención donde disponía de pájaros disecados en distintos espacios del lugar y que fue censurada durante una visita de Estado.

2016: Carlos Andrés Méndez publica Notas de estudio, compilación de apuntes sobre filosofía occidental, tomados por Gilberto Rodríguez Orejuela mientras estudiaba bajo tutoría del artista caleño Leonardo Herrera Madrid durante su reclusión en la cárcel de Palmira hacia 1999.

2017: Gabriela Pinilla presenta Maríacano, roja muy roja, exposición y libro ilustrado dedicados a enseñar mediante los recursos de la novela gráfica la vida de la política antioqueña María Cano.

2017: Juan David Laserna se postula a la IX versión del Premio Luis Caballero con Set, instalación y serie de pinturas tomadas a partir del archivo fotográfico de la telenovela Escobar, el patrón del mal, junto con periódicos censurados durante la época de la Guerra contra las drogas.

2017: Donnadie (Jorge Sarmiento, Juan Bocanegra), exponen The Two Escobars, video que alitera un documental que pone en paralelo la vida, pero sobre todo la muerte, de Andrés Escobar con Pablo Escobar.

2018: Lucas Ospina-Pedro Manrique Figueroa expone Los expresidentes comprometidos, un collage fechado en 1973, que ha sido descrito como “mise-en-abîme política” y que fue elaborado tras la consolidación de la alianza de César Gaviria Trujillo como jefe del partido liberal con Álvaro Uribe Vélez como jefe único de Colombia para no quitarlo –nunca– de la presidencia.

2018: Henry Palacio exhibe Con las palmas al poder, instalación donde reelabora el recuerdo reprimido de la narración mediática del conflicto colombiano en modo versión escenográfica de los rezagos de la Guerra fría en nuestro hemisferio.

2.- La historia de la Historia extensa de Colombia, es extensa

Antes de decidirse a no reír, Beatriz González lo hacía. Y bastante bien. De la Historia oficial, por ejemplo. Fue alabada por la crítica y también atacada por historiadores canónicos. En su momento, Germán Rubiano señaló que Apuntes para la historia extensa de Colombia, serie presentada por la pintora en el XIX Salón de Artistas Nacionales eran de “las pinturas más mordaces y valientes del concurso”. (1)

Arturo Abella, digamos un Ernesto Yamhure menos boconcito (y venenoso) de la época, acusó a González por plagiar los retratos de próceres republicanos que la artista reinterpretó al Pop. Abella, fue objeto de una reprimenda memorable. La crítica Marta traba le replicó.

“… los ignorantes se han complacido esta vez en hallar en seguida un motivo de escándalo; el plagio que Beatriz González cometió intentando su Retrato de Bolívar. Es inútil que ella explique que, como casi todas sus obras, lo sacó de una fotografía de periódico, que cite en su ayuda las innumerables versiones modernas de obras de siglos anteriores hechas por todos los artistas, desde Picasso hasta Botero. Abella muestra en televisión las fotografías, el Bolívar de Figueroa y el Bolívar de Beatriz González y desde ese momento en adelante, frente a dos imágenes cuyos motivos y soluciones son diametralmente distintos, Beatriz González será una plagiaria.” (2)

En la década de 1980 le sucedería lo mismo al abstracto Edgar Negret, por la propuesta de monumento que presentara para el Parque Simón Bolívar. En esa oportunidad, fueron historiadores quienes también lo sacrificaron. Al proyecto, por lo menos.

Hoy en día es peor. Los enemigos son ignorantes. Básicamente se trata, o tecnócratas que deciden instrumentalizar la producción cultural en beneficio contable; o neoconservadores pragmáticos que se cansaron de polemizar por los contenidos de obras contemporáneas que nadie mira en ferias para secuestrarles de entrada posibles rutas de financiación; o intelectuales metidos en medio de partidos políticos militaristas que desean llevar la producción cultural hacia un rumbo fijo; o ideólogos subempleados que quieren cobrar su cuota por haber trabajado con tanto esfuerzo por construir la memoria de su país.

3.- La lucha por la amnesia es de todos los días

En el arte colombiano, memoria y producción visual suelen ir de la mano. Generalmente, esta dupla aporta excelentes resultados. Otras veces, sólo nos deja Fragmentos de monumentos. Como en todo, a veces se gana, a veces se pierde.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

El asunto quizá no tenga que ver entonces con que el nuevo gobierno, elegido por una amplia mayoría de ciudadanos colombianos –como tú, como yo–, haya decidido cortar con motosierra las bases de la casa para después quemarla y botar la puerta por la ventana. Esto, persona que escucha, ha sucedido siempre.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

El asunto puede que vaya un poquitito más allá de organizar grupos de artistas con tiempo libre para que se reúnan a abrazar las sedes de la Biblioteca Nacional, del Museo Nacional o del Archivo General. Sería lindo. Vistoso. Como foto para dron. Pero tontico por inútil.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

El asunto quizá pueda relacionarse con derivar el apremio del momento hacia la generación de dispositivos y estrategias que revelen los efectos perniciosos de esta re-captura de la memoria del país por parte del uribato. Volver a hacer obras que utilicen la historia como insumo, que la reinterpreten, que hagan aparecer nuevos actores.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

Y, bueno, que también se entienda que, a pesar de lo extendida que se encuentra la tozudez en medio de la soldadesca neoconservadora, la extrema derecha está empecinada en producir sus versiones sobre el pasado, sobre todo el reciente. Bien sea a punta de nombramientos desastrosos, telenovelas pésimas, libros sin corregir o memes. No importa. Todo vale.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

En este caso, hay que moverse por un lado que le duele mucho a esa comunidad insegura de sus vínculos identitarios: la denuncia pública en el exterior. ¿Ha notado, persona que escucha, cómo responden los funcionarios del gobierno en ruedas de prensa de tribunas internacionales a preguntas no libreteadas? Es sencillo: hay que aprender los rudimentos del idioma del lugar donde se va a hacer la pregunta y atreverse. ¡Fácil! De hecho, más que dedicarnos a la lamentación dentro de nuestros grupillos.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

Hay una emisora, Radio Uno¸ donde, entre canción y canción (o dentro de las canciones mismas) meten un pitico porque sí. Suena cualquier cosa y fijo: pito. Termina de sonar, y de nuevo: pito. Parece ruidoarte para ablandar la reflexión.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

Lo mismo pasa con la narración de la cotidianidad. Noticias donde el pitico son o la posibilidad de guerra con quien sea, la última estupidez del cuarteto Duque-Valencia-Cabal-Ramírez, o el nuevo Samsung Galaxi Note. Aparece cualquier noticia y fijo: es un pito.

La lucha por la amnesia es de todos los días.

Por eso creo que las obras de arte que se atrevan a re-trans-alter-post-producir narración histórica tienen hoy un ambiente más que propicio. De verdad, artista que escucha, si no quiere hacerlo, todo bien. Igual, lo suyo también se olvidará. Pero, por otro lado, si reconoce el valor de oportunidad que ofrece esta escalada de idiotez institucional, podrá circular bastante. Y vender también. A miembros del uribato, incluso. ¿Se imagina una obra sobre masacres de líderes sociales en la sala de estar de un funcionario de ese régimen? Puede que la exhiba como trofeo propio o, incluso, hasta entienda lo que pasó.

Guillermo Vanegas

Notas. 

1.- Germán Rubiano, “El XIX Salón de Artistas Nacionales”, en Camilo Calderón, Salón Nacional de artistas 50 años. Bogotá, Colcultura, 1990. P. 148.

2.- Marta Traba, “El XIX Salón de Artistas colombianos”, en Camilo Calderón, Salón Nacional de artistas 50 años. Bogotá, Colcultura, 1990. P. 150.

 

 


Mamertas pequeño-burguesas

A partir de la crisis de confianza que ha generado el nombramiento de un historiador que niega el conflicto armado en la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, se ha producido un fuerte rechazo por parte de un amplio número de organizaciones de víctimas del conflicto, historiadores y distintos agentes del campo artístico y cultural.

En este contexto, esferapública invitó a un grupo de artistas, curadores y críticos que han manifestado su desacuerdo con este nombramiento, a leer en voz alta textos en torno a la memoria del conflicto y las pugnas por controlar sus narrativas.

Esta cuarta sesión de #LeerLaEscena tuvo lugar el pasado sábado 9 de marzo en el Espacio Odeón.

Iniciamos con “Mamertas pequeño-burguesas”, lectura colectiva de textos de distintos autores a cargo de Maria Sol Barón, Mónica Eraso, María Matilde Guerrero, Ana Karina Moreno, Paola Peña, Julian Santana y Ana María Villate.

En el curso de los próximos días estaremos publicando las lecturas de Guillermo Vanegas, María Elvira Escallón, Gabriela Pinilla, Camilo Ordoñez y Ana María Lozano.

Aquí los distintos apartes de esta primera lectura:


¿Por qué seguimos idealizando artistas que se comportaron terriblemente?

Lucian Freud con dos retratos de Leigh Bowery, 1990

Para ser importante en el arte, ¿uno debe ser terrible en la casa?

Las obras de Pablo Picasso “exigían sacrificios humanos”, escribió su nieta Marina en sus memorias. “Nadie en mi familia logró escapar [de su] dominio… Necesitaba sangre para firmar cada una de sus pinturas”.

O consideremos a Lucian Freud, conocido por los retratos de melancolía y aislamiento, y quien causó mucha melancolía y aislamiento más allá de sus pinturas. Fue padre de catorce niños y se preocupó muy poco por sus vidas. Una de sus hijas, Lucy, le contó a un periódico británico sus intentos de conectarse con el gran hombre: “Lo invité a mi boda porque pensé en él como padre, aunque realmente no era para nada un papá”. Freud ni siquiera asistió.

No son sólo pintores, pregúntele a quienes han vivido entre cineastas, músicos y escritores. Los grandes no son siempre egoístas destructivos, pero sí lo han sido en gran cantidad. Lo que plantea una pregunta incómoda: ¿Comportarse horriblemente es necesario para hacer mejor obra?

Para mayor claridad, no estoy sugiriendo que la conducta sexual inapropiada que se ha hecho pública en los últimos tiempos juegue un papel relevante en obras sobresalientes; estos casos han sido sobre el abuso de poder, nunca como búsqueda del arte. Lo que estoy sugiriendo es que el comportamiento inapropiado juega un papel clave en nuestra cultura.

Algunos relacionan la mente trastornada con la creatividad, como si una vida caótica pudiera ser evidencia de un don, de un talento. Pero el caos no hace un gran arte. Más bien, vende al artista como genial.

El hombre salvaje es lo que devoramos en las biografías de artistas, así como admiramos a los mafiosos en la pantalla. Quienes nos sometemos a las reglas de la sociedad, reprimiendo el egoísmo natural, vemos a los proscritos con un estremecimiento de admiración. Ellos promulgan nuestras fantasías, burlándose de las reglas y ganando respeto. A nadie le llama la atención un artista bien educado.

Otra ventaja del comportamiento personal es que, lamentablemente, puede ayudar a la producción: obligar a la pareja a criar los hijos, o usar a esos niños para absorber el estado de ánimo, o simplemente despreciar a todos los que no sirven a los propios intereses. Los artistas masculinos han rabiado y escupido de esta manera durante siglos, convirtiendo a sus seres queridos en material. Es una de las razones por las que las mujeres rara vez han sido incluidas entre los grandes artistas: nunca se les concedió tal inmunidad moral.

Por supuesto, los tipos despiadados manchan los niveles superiores de cualquier campo, ya sea política, academia o negocios. Pero en tales profesiones, los egoístas salvajes son despreciados si exponen sus crueldades privadas. Esto no ha sido así para el mundo cultural. Sus demonios se convierten en nuestros santos seculares.

Simplemente considere el lenguaje que usamos cuando discutimos sobre los grandes artistas: un ícono cultural sigue una visión, encuentra una voz, hace un camino a pesar del desaliento de las mentes menores, y luego la posteridad lo demuestra (resucitado). Pero cualquier persona que haya observado a muchos artistas serios en el trabajo puede dar fe de que se trata menos de la inspiración justa y más del trabajo obstinado. Además, aquellos que hacen trabajos creativos se preocupan por lo que otros piensan. ¿O por qué luchar por un trabajo cuya esencia es comunicarse con extraños? Los verdaderamente indiferentes no mostrarían su trabajo. Lo que significa que nunca sabrás de ellos.

Las industrias de la cultura tienen un interés en perpetuar los mitos artísticos porque un ídolo es invaluable para el marketing. Es tremendamente difícil vender un producto cultural solo por sus méritos. Mira a tu alrededor: Casi toda la publicidad artística es historia de fondo. Sobre el productor. Sobre el origen de una obra. Sobre cualquier cosa excepto aquello que estaba destinado a hablar por sí mismo.

Estamos dispuestos a admitir que, en nuestros tiempos, la gloria cultural puede ganarse debido a consideraciones insignificantes: patrocinio, atractivo personal, un genio para la amistad, en el lugar de nacimiento, la clase en que naciste. Sin embargo, nos aferramos a la extraña fe de que en última instancia, el mejor trabajo encuentra el lugar que le corresponde.

¿Pero, por qué? ¿Por qué gracia deberían las generaciones posteriores -y no las nuestras- merecer un juicio diáfano? Sí, estarán libres de nuestras modas, pero tendrán sus propias modas. Y la gama de obras disponibles para evaluación en museos, librerías y salas de conciertos ya está ampliamente definida por la palabrería implícita al pensar en la posteridad. Sin embargo, preferimos los finales felices, así que trabaja mirando al pasado hasta que encontremos uno.

La cultura –un campo deslumbrado por lo genuino- contiene tanta falsedad. Y la historia de su sinsentido es centenaria.

Dado que la cultura ha existido durante mucho más tiempo que el análisis cultural, solo se puede especular sobre cómo los humanos prehistóricos vieron a sus colegas artistas. Sabemos que los primeros objetos fueron venerados y utilizados en ritos sagrados, por lo que tal vez sus creadores fueron considerados como seres mágicos. Durante la antigüedad clásica, los poetas fueron exaltados, pero los artistas visuales ocuparon una estación humilde. “Uno venera las imágenes divinas, se les puede rezar y sacrificarlas”, dijo el filósofo romano Séneca, “sin embargo, uno desprecia a los escultores que las hicieron”.

En épocas del Renacimiento, sin embargo, todo estaba cambiando. La Vida de los artistas de Giorgio Vasari, publicada por primera vez en 1550, los vendía como prodigios que ya eran brillantes desde la infancia, como si estuvieran bendecidos desde arriba, capaces de dibujar una mosca de tal realismo que la gente intentaba espantarlas. Vasari adornó sus mini bios con chismes: Miguel Ángel es golpeado en la nariz por un rival; Piero di Cosimo es un solitario tonto que sobrevive con huevos hervidos; Raphael cae muerto después de un encuentro de sexo vigoroso. Los cuentos también están plagados de errores. Eso, también, define un estándar.

Otro giro se produjo a principios del siglo XIX, una época en que los artistas en Francia a menudo residían en barrios pobres habitados por romanis, también conocidos (peyorativamente) como gitanos, que estaban asociados con pasiones animales, libertinaje sexual y un supuesto origen nacional en la República Checa. Estado de Bohemia. Todo esto fue falso. Pero las leyendas lujuriosas irradian a través de las artes, haciendo de la lucha escuálida y el reconocimiento final el cuento de hadas que define a la cultura.

Siglos después, las fantasías bohemias no nos han abandonado. Todas las demás generaciones parecen redescubrirlos, desde los expatriados de París en los años 20, pasando por los poetas Beat después de la Segunda Guerra Mundial, a toda la era hippie, hasta el grunge en los 90, y así sucesivamente.

Antes del movimiento #MeToo, casi los únicos pecados que justificaban la expulsión del campo cultural eran el nazismo o la pedofilia (este último tenía un poder considerablemente menos condenatorio). La vieja y agotada pregunta era: ¿Podemos admirar una obra después de descubrir la verdad sobre la personalidad de su creador? Pero es mejor plantear una pregunta inversa: ¿hemos estado admirando las obras debido en parte a la personalidad de sus creadores?

El movimiento #MeToo se ha comprometido a transformar las artes y ya está contrarrestando el comportamiento terrible y abusivo. Sin embargo, estamos lejos de tener claridad de qué genera cultura, a quién juzgamos como grande y por qué lo hacemos. Aún así, toda esta falsedad ilumina una verdad perdurable: el arte sigue desempeñando un papel tan vital para nosotros que para creer en él, nos engañaremos a nosotros mismos.

Tom Rachmann


Originally published at www.artsy.net on May 15, 2018.


Politizar la memoria

“Lo que ha venido sucediendo con el Centro de Memoria Histórica, el Archivo General de la Nación y la Biblioteca Nacional, pone en evidencia que la memoria no es un asunto neutral. La memoria es algo que se construye, que pasa por conflictos, por luchas para definir qué debe recordarse y cómo debe recordarse”

En este nuevo episodio de #RadioEsfera conversamos con Elkin Rubiano* en torno a los cambios de enfoque que traen los nuevos nombramientos en las principales entidades dedicadas a la memoria del conflicto.

Este sábado 9 de marzo tendrá lugar una nueva sesión de #LeerLaEscena, en la cual se leerán en voz alta textos y archivos en torno a la memoria.

Lectores invitados: Maria Sol Barón, Mónica Eraso, María Elvira Escallón, Matilde Guerrero, Jaime Iregui, Ana María Lozano, Ana Karina Moreno, Manuela Ochoa, Camilo Ordoñez, Paola Peña, Gabriela Pinilla, Manuel Quintero, Luisa Roa, Elkin Rubiano, Julian Santana, Luisa Ungar, Andrés Felipe Uribe, Guillermo Vanegas y Ana María Villate.

Lugar: Espacio Odeón

Hora: 4:00 pm

*Sociólogo de la Universidad Nacional de Colombia, Magíster en Comunicación de la Pontificia Universidad Javeriana y Doctorando en Teoría del Arte y la Arquitectura de la Universidad Nacional. Sus áreas de trabajo se concentran en la teoría estética, la crítica cultural y las sociologías urbana y del arte.

 


Cómo ser un artista. 33 reglas para pasar de aficionado despistado a talento generacional

Como estudiante de arte, tengo claro que no tengo ni una sola materia que me enseñe a ser artista. De hecho, creo que eso no se puede enseñar. La profesionalización del arte, para mí, estandariza competencias que otros (sean los profesores, los coordinadores, directores, la Universidad o el mismo Ministerio de Educación) consideran que una persona debe obtener. Mi diploma no dirá “Artista”, dirá “Maestra en Artes con énfasis en …”.  Supongo que dice “maestra” porque tendré la capacidad de enseñar algo de lo que debí haber aprendido.

¿Por qué estudiar en una universidad si quiero ser artista? ¿Qué me pueden enseñar allí? La verdad no lo sé. Lo que sí sé: si busco en Google “¿How to be an artist?” encontraré listas interminables de consejos de cómo llegar a ser eso, “un artista”. Algunos de estos consejos vendrán de entrevistas que le han hecho a artistas famosos. Algunas otras vendrán de los mismos artistas que desean compartir su fórmula personal del éxito. En la universidad no aprenderé (al menos no explícitamente) cómo ser un artista. Estudiaré brevemente la historia del arte y veré que la crítica y los contactos inciden en quién es artista y quien no, en la mayoría de los casos. También voy a encontrar a algunas personas, que cuando me gradué, van a estar en el medio conmigo.

Entonces, si no tendré ninguna fórmula mágica que venga con mi diploma ¿qué puedo hacer para convertirme en un artista? Es impresionante la cantidad de consejos que encuentro en Google, que me re dirigen a páginas como Artsy o Vulture, o cualquier otra, que me llevan paso a paso, a encontrar una fórmula. Pero, todo esto que veo ¿en qué se diferencia de un texto de auto ayuda?

De alguna manera, cada vez es mayor la cantidad de artículos que venden alguna fórmula para convertirse en artista. Estos consejos pueden guiar desde el profesional a aquél que sólo encontró el artículo navegando por internet. Esta es la sección de auto ayuda que tienen aquellos que no saben cómo comenzar o mejorar en lo que respecta a “ser mejores artistas”, al menos, a título personal.

Con esto dicho y sin más preámbulo, los invito a leer otra de estas listas que nos encaminan a ser mejores artistas. Cada cual juzgará si nos acerca o aleja de serlo.  Les presento una breve fórmula, que pronto se convirtirá en un libro:  How to be an Artist 33 rules to take you from clueless amateur to generational talent (or at least help your life a little more creatively) de Jerry Saltz.

Laura Pérez*


Cómo ser un artista 33 reglas para pasar de aficionado despistado a talento generacional (o al menos ayudarlo a vivir la vida un poco más creativamente)

Jerry Saltz, New York’s art critic, as Salvador Dalí, based on a photograph by Philippe Halsman. Photo: Photo by Marvin Orellana. Photo Illustration by Joe Darrow.

El arte es para cualquiera, pero no para todos. Lo sé visceralmente, como un posible artista que se quemó. Escribí sobre eso el año pasado y, desde entonces, me han acosado: en cada conferencia que doy, en cada galería en la que meto la cabeza, alguien me está pidiendo un consejo. Lo que realmente preguntan es “¿Cómo puedo ser un artista?”

Cuando, el mes pasado, Banksy montó un marco para destruir un cuadro justo cuando se subastó, casi pude escuchar los susurros: “¿Eso es arte?”. Este otoño, el mayor evento de un museo en Nueva York es la retrospectiva de Whitney sobre Andy Warhol – el artista paradigmático hecho por sí mismo, crea-cualquier-cosa-y-se-un-famoso-artista.  Hoy en día, todos somos hijos de Andy, especialmente en la era de Instagram, que nos ha entrenado para pensar visualmente y ver nuestras vidas cotidianas como forraje para la producción estética.

¿Cómo pasar de donde estás a hacer realmente arte, un gran arte? No hay una manera especial; cada uno tiene su propio camino. Sin embargo, a lo largo de los años, me he encontrado dando los mismos consejos. La mayoría de ellos simplemente fueron extraídos de mirar el arte, y luego mirar un poco más. Otros que escuchan a los artistas hablar sobre su trabajo y sus luchas. (Todos son narcisistas). Incluso le he robado un par de mi esposa.

Hay 33 reglas -y realmente son todo lo que necesitas saber para hacer una vida en el arte. O 34, si cuenta “Siempre sea amable, generoso y abierto con los demás y cuida tus dientes”. Y No. 35: “Fíngelo hasta que lo logres”.


Paso Uno: Eres un total amateur
Cinco lecciones para antes de empezar

Andy Warhol, based on Self Portrait (1986). Photo-Illustration: John Ritter for New York Magazine. Source photo: Marvin Orellana.

Lección 1: No te avergüences

Lo entiendo. Hacer arte puede ser humillante, aterrador, hacer que te sientas asqueroso, expuesto, como desnudarte frente a alguien por primera vez. Usualmente revelas cosas sobre ti mismo que a otros les pueden parecer espantosas, extrañas, aburridas o estúpidas. La gente puede pensar que eres anormal o un hack. Está bien. Cuando trabajo, me siento mal del estómago con pensamientos como Nada de esto es bueno. No tiene sentido. Pero el arte no tiene que tener sentido. Ni siquiera tiene que ser bueno. Así que no te preocupes por ser inteligente y dejar de ser “bueno”.


Louise Bourgeois in 1975. Photo: Mark Setteducati, © The Easton Foundation/VAGA at Artists Rights Society (ARS ), NY

Lección 2: “Cuenta tu propia historia y serás interesante”. – Louise Bourgeois

Amén, Louise. No te dejes engañar por las definiciones de habilidad o belleza de otras personas, ni te encierres por lo que supuestamente es alto o bajo. No te quedes en tu propio espacio. Dibujar dentro de las líneas es para bebés; hacer que las cosas se sumen y sea correcto es para los contadores. El dominio y la destreza son tan buenas como lo que haces con eso. Pero recuerda que sólo porque es tu historia, eso no significa que tengas derecho a una audiencia. Tienes que ganarte eso. No trates de hacerlo con solo un gran proyecto. Camina con pasos de bebé. Y sé feliz con los pequeños pasos.


Lección 3: Siéntete libre de imitar

Photo: Zohar Lazar/Jason M. Kelly

Todos comenzamos como imitadores, personas que hacen pastiches del trabajo de otras personas. ¡Está bien! Haz eso. Sin embargo, cuando hagas esto, concéntrate, empieza a sentir la posibilidad de hacer tuyas todas estas cosas – incluso cuando las ideas, herramientas y movimientos provienen de otros artistas. Cada vez que hagas algo, imagínate que estás entrando en un estadio gigantesco lleno de ideas, avenidas, formas, medios y materiales. Y posibilidades. Haz tuyas estas cosas. Esta es tu vida ahora.


Lección 4: El arte no es sobre la comprensión. O maestría.

Se trata de hacer y experimentar.

Nadie pregunta qué significa Mozart. O una raga india o el pequeño baile de Fred Astaire y Ginger Rogers a “mejilla a mejilla ” en Top Hat. Olvídate de hacer cosas que se entiendan. No sé qué quiere decir Abba, pero me encanta. La imaginación es tu credo; Sentimentalismo y falta de sentimiento de tu enemigo. Todo el arte viene del amor –  el amor de hacer algo.


Lección 5: Trabajo, Trabajo y más trabajo.

Even in a psychiatric hospital, Yayoi Kusama is prolific. Photo: Jeremy Sutton-Hibbert/Getty Images

La hermana Corita Kent dijo: “La única regla es el trabajo. Si trabajas, llegarás a algo. La gente que trabaja todo el tiempo, finalmente se da cuenta de las cosas “.

He intentado todos los medios del mundo para detener el bloqueo laboral o el miedo a trabajar, al fracaso. Solo hay un método que funciona: trabajar. Y sigue trabajando.

Todos los artistas y escritores que conozco afirman trabajar mientras duermen. Lo hago todo el tiempo. Jasper Johns dijo algo inolvidable: “Una noche soñé que pintaba una gran bandera estadounidense, y a la mañana siguiente me levanté y salí a comprar los materiales para comenzar”. ¿Cuántas veces se te han dado toda una carrera en tus sueños y no le has prestado atención? No importa qué tan asustado estás; todos tienen miedo. Trabaja. El trabajo es lo único que quita la maldición del miedo.

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Paso dos: Cómo comenzar realmente
Un manual de instrucciones para el estudio.

Frida Kahlo, based on Self Portrait, Dedicated to Dr. Eloesser (1940). Photo: Marvin Orellana. Photo-illustration: Joe Darrow for New York Magazine.

Lección 6: Comience con un lápiz

No te preocupes por el dibujo. Sólo haz marcas. Convéncete a ti mismo que solamente estás diagramando, jugando, experimentando, viendo qué se parece a qué. Si puedes escribir, ya sabes dibujar; Ya tienes una forma propia, un estilo de hacer letras y números y garabatos especiales. Estas también son formas de dibujo. Mientras marcas y dibujas, presta atención a todos los comentarios físicos que recibes de su mano, muñeca, brazo, oídos, su sentido del olfato y tacto. ¿Cuánto tiempo puedes durar marcando antes de que parezca que necesita levantar el lápiz y hacer una marca diferente? Haz esas marcas más cortas o más largas. Cambia la forma en que los haces, envuelve tus dedos en tela para cambiar tu toque, prueba con la otra mano para ver qué hace. Todas estas cosas te están diciendo algo. Mantente muy tranquilo internamente y presta atención a todo lo que estás experimentando. No pienses bien o mal. Piensa útil, placentero, extraño. Oculta secretos en tu trabajo. Baila con estas experiencias, trabaja con ellas. Ellas son las líderes; tú sólo las sigues. Pronto también estarás inventando pasos, haciendo calypsos visuales por tu cuenta -desgarbados, extraños o no. ¿A quien le importa? Bailarás al ritmo de la música del arte.

Lleva contigo un cuaderno de bocetos todo el tiempo. Cubre un trozo de papel de uno por uno con marcas. Pero no solo llenes todo el borde de la página, borde a borde. (Demasiado fácil.) Piensa en qué formas, formas, estructuras, configuraciones, detalles, barridos, acumulaciones, dispersiones y composiciones te atraen.

Ahora haz esto en otra superficie, cualquier superficie, para saber qué tipo de material te atrae. Dibuja en roca, metal, espuma, tazas de café, etiquetas, la acera, paredes, plantas, telas, madera, lo que sea. Solo haz marcas; Decora estas superficies. No te preocupes por hacer más. Todo arte es una forma de decoración. Ahora pregúntale a alguien qué ideas tiene cuando observan lo que has creado. Acaban de decirte más sobre lo que ya has hecho. Si la otra persona lo ve en tu trabajo, está ahí.

Luego, dibuja el pie cuadrado frente a ti. Esto puede ser apretado, suelto, abstracto, realista. Es una forma de ver cómo ves objetos, texturas, superficies, formas, luz, oscuridad, atmósfera y patrones. Te dice lo que no viste. Esta será tu primera obra maestra. Ahora dibuja el mismo pie cuadrado desde el otro lado. Ya te estás convirtiendo en una máquina de ver mucho mejor y ni siquiera lo sabes.


Lección 7: Desarrolla formas de práctica

Por ejemplo, en el metro, mientras esperas o te sientas, practica dibujar tus propias manos. Muchas manos en la misma página, manos sobre otras manos. Las manos de otras personas, si quieres. Puedes dibujar otras partes de tu cuerpo que también puedes ver. Pero tienes que mirar y luego describir con tu lápiz o bolígrafo lo que ves. ¡No los inventes! Los espejos están bien, incluso si solo quieres dibujar donde tu mejilla se convierte en tu boca. Juega con diferentes escalas, haz las cosas más grandes, más pequeñas, torcidas.

Ejercicio: Olvídate de ser un genio y desarrolla algunas habilidades

Creo que todos los artistas deberían:

  • Construir una vasija de barro.
  • Coser unos trozos de tela juntos.
  • Podar un árbol.
  • Hacer un bowl de madera sobre un torno, tallando.
  • Hacer una litografía, grabado o grabado en madera.
  • Haga una pintura como y Dalí o una mini instalación de iluminación como Kusama para sacar esto de su sistema.

Ahora estás en posesión de un antiguo conocimiento secreto.


Lección 8: Ahora, redefine la habilidad

La habilidad artística no tiene nada que ver con la habilidad técnica, la exactitud mimética o el llamado buen dibujo. Para cada gran artista, hay una definición diferente de habilidad. Toma clases de dibujo, si lo deseas; aprende a dibujar “como los maestros”. Aún debes hacerlo de una manera original. Pollock no podía dibujar de manera realista, pero hizo una pintura de lienzo en un lienzo desde arriba, y  durante un tiempo, la habilidad más costosa en el mundo del arte. Puedes hacer lo mismo –  tu habilidad será lo que sea que estés haciendo de manera diferente.

Piet Mondrian’s derivative early drawing.

And his totally-unskilled-but-insanely-skilled mature work. Photo: PHOTO 12/UIG via Getty Images


Lección 9: “Mezcla el pensamiento en el material”. – Roberta Smith

¿Qué significa esto? Un objeto debe expresar ideas; El arte debe contener emociones. Y estas ideas y sentimientos deben ser fáciles de entender – complejos o no.

En estos días, un artista puede exhibir una pintura completamente marrón con un largo texto en la pared que nos informa que el artista llevó el lienzo a Kosovo cerca del sitio de una masacre serbia de la década de 1990 y frotó la tierra durante dos horas con los ojos vendados para conmemorar el asesinato. Recientemente, mientras miraba aburridas fotografías en blanco y negro de nubes en el cielo, un galerista se me acercó y opinó seriamente: “Estas son imágenes de nubes sobre Ferguson, Missouri, en protesta por la violencia policial”. Y yo empecé a gritar: “¡No! Estas son solo imágenes tontas de nubes y no tienen nada que ver con nada “.

Is Duchamp’s Fountain an artwork or an idea? Both!

Hay una forma diferente. En el invierno de 1917, Marcel Duchamp, de 29 años, compró un urinario en J.L. Mott Iron Works en la Quinta Avenida, lo giró de lado, lo firmó como “R. Mutt 1917 ”, lo tituló Fuente, y lo presentó a la exposición de la Sociedad de Artistas Independientes sin jurado.

La fuente es un equivalente estético de la Palabra hecha carne, un objeto que también es una idea – que cualquier cosa puede ser una obra de arte. Hoy en día se llama la obra de arte más influyente del siglo XX.

Este proyecto de integrar el pensamiento en el material para cambiar nuestra concepción del mundo no es solo un nuevo desarrollo. Cuando vemos pinturas rupestres, estamos viendo uno de los sistemas operativos visuales más avanzados y complejos jamás diseñados por nuestra especie. Los creadores del trabajo querían retratar en el mundo real algo que tenían en mente y hacer que esa información sea legible para otros. Ha durado decenas de miles de años. Con eso en mente …

Ejercicio: construir un tótem de vida

Con cualquier material en cualquier superficie, haz o dibuja o haga un tótem de cuatro pies de altura de tu vida. A partir de este tótem, deberíamos poder saber algo sobre usted que no sea el aspecto que tiene o cuántos hermanos tiene. Incluye todo lo que quieras: palabras, letras, mapas, fotos, objetos, signos. Esto no debería llevar más de una semana. Después de una semana, se termina. Punto. Ahora muéstraselo a alguien que no te conoce bien. Solo dígales: “Esto es un tótem de mi vida hasta ahora”. Eso es todo. No importa si les gusta. Pídeles que te digan lo que significa tu vida. Sin pistas. Escucha lo que te dicen.


Lección 10: Encuentra tu propia voz

Luego exagérala

Photo: © Estate of Philip Guston, Courtesy the estate and Hauser & Wirth. Photograph by Genevieve Hanson

Philip Guston was a generic AbEx guy. Then he became Philip Guston. Photo: © Estate of Philip Guston, Courtesy the estate and Hauser & Wirth. Photograph by Genevieve Hanson

Si alguien dice que tu trabajo se parece al de otra persona y deberías dejar de realizarlo, no dejes de hacerlo. Hazlo otra vez. Hazlo 100 veces o 1,000 veces. Luego pregúntale a un amigo artista en quien confíe si tu trabajo todavía se parece mucho al arte de la otra persona. Si aún se parece demasiado a la de la otra persona, prueba otro camino.

Imagina el horror que Philip Guston debió haber sentir cuando siguió su propia voz y pasó de ser un expresionista abstracto de primera línea en la década de 1950 a pintar figuras torpes y caricaturas fumando puros, conduciendo en convertibles y vistiendo capuchas KKK. Fue casi rechazado por esto. Él siguió su voz de todos modos. Este trabajo es ahora uno de los más venerados de todo el período. En tu tiempo libre …

Ejercicio: una arqueología

Haz un índice, árbol genealógico, tabla o diagrama de tus intereses. Todos ellos, todo: visual, físico, espiritual, sexual. Tiempo libre, aficiones, comidas, edificios, aeropuertos, todo. Cada libro, película, sitio web, etc. La totalidad de esta autoexposición puede ser desalentadora, aterradora. Pero tu voz está aquí. Esto se convertirá en un recurso y registro para volver y agregar para el resto de su vida.


Lección 11: Escucha las voces locas en tu cabeza

Tengo mi propia clase de Escuela de Atenas en mi cabeza. Un equipo de rivales, amigos, personajes famosos, influencias de muertos y vivos. Todos miran por encima de mi hombro mientras trabajo; Ninguno de ellos es malo. Todos hacen observaciones, recomendaciones, etc. Uso mucho la música. Creo que, bien, ¡comencemos esta pieza con un poder real! Como Beethoven. O la Bárbara Kruger en mi cabeza dice: Haz esta oración corta, contundente, declarativa, agresiva. Led Zeppelin interviene con, Prueba un experimento peludo aquí; deja que todo se vea Todas las pinturas sienesas que he visto me suplican: Haz que sea hermoso. D. H. Lawrence está golpeando la mesa, Alexander Pope me está haciendo agarrar, Wallace Stevens escucha mi lenguaje y me recomienda palabras, Whitman me empuja, mi Melville interior se vuelve grandiosa y Proust me impulsa a hacer más y más tiempo las frases hasta que casi se rompen, y mi editor las corta en octavos o las edita en una. (Los escritores necesitan editores. No hay excepciones.) Estas voces siempre estarán ahí para cuando las cosas se pongan difíciles.


Lección 12: Saber lo que odias

Probablemente eres tú.

Ejercicio: hacer una lista de arte

Haz una lista de tres artistas cuyo trabajo desprecias. Haz una lista de cinco cosas sobre cada artista que no te gusten; se lo más específico posible. A menudo hay algo sobre lo que hacen estos artistas que compartes. Realmente piensa en esto.


Lección 13: Limpiar

Claes Oldenburg with his Floor Cone in 1963. Photo: Courtesy the Oldenburg van Bruggen Studio, © 1962 Claes Oldenburg

La vida es tu programa de estudios: Toma de todas partes.

Andy Warhol dijo: “Siempre me gusta trabajar en … las cosas que se descartaron, que todos sabían que no eran buenas”. También comprendió que “las tiendas departamentales se convertirán en museos”, lo que significa que la información óptica puede provenir de cualquier parte, incluso de un Celestial Paquete de condimentos.

La originalidad no murió convenientemente justo a tiempo para que tu y tu generación insistieran en que ya no existe. Sólo tienes que encontrarla. Puede hacer esto buscando períodos pasados por alto de la historia del arte, estilos desagradados y desacreditados, e ideas, imágenes y objetos olvidados. Luego, agrégalos a tu propio arte 100 veces o 1,000 veces.

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Paso tres: aprende a pensar como un artista
Esta es la parte divertida.

Lección 14: Compara gatos y perros

Está bien, esto suena ridículo, pero llama a tu perro y se te acerca, colocando su cabeza en tu regazo, babeando, moviendo la cola: una comunicación directa milagrosa con otra especie. Ahora llama a tu gato. Puede que mire hacia arriba, se contraiga un poco, tal vez vaya al sofá,  se frote contra él, haga un círculo una vez y se acueste nuevamente. ¿Qué estoy diciendo?

Al ver cómo reaccionó el gato, estás viendo algo muy cercano a cómo se comunican los artistas.

El gato no está interesado en la comunicación directa. El gato coloca una tercera cosa entre usted y ella y se relaciona con usted a través de esta tercera cosa. Los gatos se comunican de manera abstracta, indirectamente. Como dice Carol Bove, “¡Tu no te acercas a la belleza y la besas en la boca!” Los artistas son gatos. (Y no pueden ser escuchados).


Lección 15: Comprender que el arte no es solo para mirar

El arte sí hace algo

Navajo sand paintings are also pleas to the gods. Photo: Geoffrey Clements/Corbis/VCG via Getty Images

En los últimos 100 años, más o menos, el arte se ha reducido a ser principalmente algo que vemos en galerías de arte y museos limpios, blancos y bien iluminados. El arte se ha limitado de esta manera, se ha convertido en algo pasivo: otra atracción turística para ver, tomar una fotografía e irse de allí.

Pero durante casi toda su historia, el arte ha sido un verbo, algo que hace cosas para ti o para ti, que hace que las cosas sucedan. Se dice que las reliquias santas en las iglesias de todo el mundo sanan. El arte ha sido llevado a la guerra; Hecho para protegernos, ha maldecido a un vecino, ha hecho matar a alguien; Ha sido una ayuda para quedar embarazada o prevenir el embarazo. Hay enormes, hermosas, multicolores, intrincadamente estructuradas pinturas de arena Navajo utilizadas en ceremonias para pedir ayuda a los dioses. Los ojos pintados en sarcófagos egipcios no están ahí para que los veamos; están allí para que la persona enterrada pueda mirar. Las pinturas dentro de las tumbas estaban destinadas a ser vistas solo por seres en el más allá.

¿Alguna vez has llorado frente a una obra de arte? Escribe seis cosas sobre las que te hacen llorar. Pega la lista a la pared de su estudio. Esos son abracadabras mágicos para ti.


Lección 16: Aprende la diferencia entre materia y contenido

¡Una de las lecciones más importantes que hay!

Is this painting about the pope or insanity? Photo: © The Estate of Francis Bacon. All rights reserved, DACS/ARTIMAGE 2018

El tema del Estudio después del Retrato de Velázquez del Papa Inocencio X de Francis Bacon de 1953,es un papa,  un hombre sentado en una especie de caja transparente. Eso es. El contenido puede ser una rebelión o una acusación de religión. Puede ser claustrofobia o histeria o la locura de la religión o la civilización.

El tema del David de Miguel Ángel es un hombre de pie con una honda. El contenido puede ser gracia, belleza -tenía solo 17 años, si sabes a qué me refiero-  reflexión, conciencia física, intemporalidad, cosas eternas, una forma de perfección, vulnerabilidad. Este contenido es de alto renacimiento. El David de Bernini, hecho 120 años después, es barroco – toda la acción y  el drama.

Cuando mires el arte, que sea del tema lo primero que veas – y luego deja de verlo.

Trata de encontrar el contenido en una pintura de Robert Ryman, que ha estado haciendo una obra casi totalmente blanca desde la década de 1950. Pregunta cuáles son las ideas de Ryman (o de cualquier artista) y cuál es su relación con la pintura, con la superficie, con la escala interna (es decir, con qué tamaño se usaron las pinceladas en el trabajo), con el color. ¿Qué es blanco para Ryman? Tenga en cuenta la fecha: 1960. ¿Por qué haría este cuadro entonces? ¿Se habría parecido esto a otro arte en ese momento? ¿Cómo hubiera sido diferente? Pregúntate qué más se estaba haciendo entonces. ¿Cómo se cuelga el trabajo en la pared? ¿Está en un marco? ¿La camilla o superficie es gruesa, delgada, cerca de la pared? ¿En qué se parece o no a esto con otras obras casi monocromáticas de Ellsworth Kelly, Barnett Newman, Agnes Martin o Ad Reinhardt? ¿Es la superficie sensual o intelectual? ¿El pintor quiere que veas el trabajo de una vez o en partes? ¿Algunas partes son más importantes que otras? ¿Se supone que cada parte de la superficie es igualmente importante? ¿Cuáles son las ideas del artista sobre el oficio y la habilidad? ¿Crees que a este artista le gusta pintar o está tratando de pintarlo? ¿Es esto anti-arte? ¿Cuál es la relación de Ryman con los materiales, herramientas, marcas? ¿Cómo crees que hizo el trabajo? ¿Cómo podría ser original o innovador? ¿Por qué debería estar esto en un museo? ¿Por qué no debería estar en un museo? ¿Te gustaría vivir con eso? ¿Por qué o por qué no? ¿Por qué te imaginas que la pintura es de este tamaño? Ahora prueba una Frida Kahlo.

Ejercicio: Compara estos ocho desnudos

Olvida el tema: ¿qué dice cada una de estas pinturas?

Rokeby Venus, by Diego Velázquez, 1647. Photo: Art Media/Print Collector/Getty Images

The Naked Maja, by Francisco Goya, 1797–1800. Photo: Buyenlarge/Getty Images

Olympia, by Édouard Manet, 1863.

Spirit of the Dead Keeps Watch, by Paul Gauguin, 1892.

Blue Nude, by Henri Matisse, 1907.

A Model (Nude Self-Portrait), by Florine Stettheimer, 1915.

Imperial Nude: Paul Rosano, by Sylvia Sleigh, 1977. Photo: © Estate of Sylvia S. Alloway

Beachbody, by Joan Semmel, 1985. Photo: Courtesy Alexander Gray Associates, New York © 2018 Joan Semmel/Artists Rights Society (ARS), New York.


Artículo completo (en inglés) aquí 

 

 

*Asistente editorial de esferapública