Los 15 debates del año

Esta semana de pausa y reflexión es un buen momento para revisar los debates que se han dado en estos primeros tres meses del año, donde se ha discutido en torno a las relaciones del arte con la política, la colección del Banco de la República, el caso de Nicolás Castro, el mercado del arte, el Premio Luís Caballero, la censura en un Salón Regional, la exposición Bodies, la Escuela del Desasosiego y las contradicciones de la crítica en los medios…

Al Final De Una Era

A estas alturas al experto se le va poniendo un gesto sarcástico ante mi ignorancia: lo que Hirst crea, se apresura a explicarme, no es un objeto material en sí, sino algo mucho más preciado, un concepto. El arte antiguo y ya obsoleto se basaba en la producción física de las obras, igual que la… »

Arte Y Política: Creencias, Credos, Falsos Supuestos Y Fobias

Los artistas, pintores, dibujantes o expertos en collage y ocasionalmente “críticos de arte” que participan asiduamente en Esfera Pública, insisten que el arte no es político. Si afirman lo contrario, sus dibujos y cuadros bajarían de precio. Esperemos ArtBo y la Otra de este año para verificar esta afirmación. Ustedes los encontraran frente a sus… »

Rancière Y La “muppetización” De Las Masas

La noción de Rancière de que la política se cristaliza en la dinámica del disenso, la “verborrea del disenso” más bien, le ha permitido al sistema del arte hacer del foro y la conferencia el negocio más rentable en el arte: el arte de mercadear “lo que no lleva a ninguna… »

Política, Policía Y Arte En La Universidad Jorge Tadeo Lozano

Jacques Rancière es un teórico contemporáneo que está pensando las prácticas estéticas y las prácticas artísticas de nuestros días, las formas de visualizar y las maneras de hacer que configuran nuestro campo de pensamiento. Está despertando inquietudes en nuestras facultades y animando sus discusiones. Ricardo Arcos, en la Universidad Nacional, con su grupo de investigación… »

Bodies: Real + Fascinante + Negocio

A los espectadores voluntariosos poco les importo la advertencia. Por ejemplo, Felipe Santos, director de la empresa colombiana Enterteiment Marketing Solutions, vio la exposición en Nueva York y sintió “la necesidad de llevarla a Colombia”. Así lo hizo en asocio con Premiere: Bodies: real + fascinante pasó por Medellín, ahora está en Bogotá y… »

La Escuela Esférica Del Desasosiego

Lo que generó el intercambio en esferapública fue una reseña satírica que Lucas Ospina hizo sobre el proyecto. Mi objeción original sobre la reseña — y aún creo que se sostiene— era que al reseñar algo uno tiene que presenciarlo y no simplemente imaginarlo —creo, al menos, que eso es lo que hace la mayoría… »

Nicolás Castro – La Libertad De Expresión Bajo La Amenaza De La Ley

Vicky (La FM): Bueno pues, Diana, Rafael, y todos los oyentes de la FM les voy a contar un poco como la crónica de lo que ha sucedido durante toda esta mañana, y la cosa es la siguiente, y es, hum, teníamos autorizado por Nicolás Castro, el joven que se ha visto involucrado en un… »

Un Recorderis Para El Ganador Del Luis Caballero

Tal y como lo predijimos por éste medio el 13 de julio de 2009, era muy poco probable que un artista distinto a Opazo se ganara el premio y por eso ya, sin perder más el tiempo en ver los otros artistas, estabamos interesados en saber si sus tácticas eran de… »

Premio Luis Caballero: Entre Lo Serio Y Lo Solemne

El letrero era un apocado arrume tipográfico que no le hacía justicia a la grandilocuencia que exhibieron en la premiación el “alcalde Samuel Moreno Rojas, la secretaria de Cultura, Recreación y Deporte (e), Yaneth Suárez; y la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Ana María Alzate Ronga” cuando “encabezaron el acto solemne cumplido en… »

El Ojo Del Mecenas

‘Musa paradisiaca ’ (1993) de José Alejandro Restrepo, considerada  por la crítica una de las obras emblemáticas del arte colombiano en los  últimos 20 años, es una de las nuevas adquisiciones de la colección de  arte del Banco de la República

Si existe una institución en Colombia con ojo para identificar el buen arte es el Banco de la República. Basta decir que en 1957 comenzó una tradición de compra de arte joven que en ese momento incluyó la apertura del Salón de Arte Moderno de la Biblioteca Luis Ángel Arango con la obra El Mandolín,… »

La Psicopatología Del Artista No Es La Patología Del Arte (tiempo Extra)

Es una lástima igualmente que la aguda pluma de Lucas Ospina o las voces radicales de Guillermo Vanegas y Víctor Abarracín se detenga tan solo en dependencias como la FGAA, o su extensión cultural llamada “Galería Santa Fé”, y no amplíen su motivado control institucional a otros organismos prioritarios del sector cultural, y que ejercen… »

La Iglesia: El Espacio Natural Del Arte Político

En la nueva religión los mecanismos de salvación pasan por el Arte y no por otra instancia. Si alguien quiere recrear una plegaria dominical en la Iglesia primitiva pentecostal, solo tiene que asistir a un performance de Andrea Fraser o una Lecture/Mass de Naomi Wolf. Pero si no se tiene la oportunidad de viajar, un… »

Censuran Dos Obras Del Salón Regional De La Zona Caribe

Las obras que, según el Rector de esta fundación universitaria el señor Claudio Osorio, propenderían al vandalismo y a la obscenidad son las del joven fotógrafo cartagenero Camo y el esquema instalado del Grupo Roztro. La fotografía de Camo, de la serie Oh Sailor!, que muestra un desnudo masculino sin ninguna intención lasciva y que… »

Avatar

Un impostor anda suelto. Eduardo Serrano, “tal vez la voz más autorizada para hablar de artes plásticas en Colombia”, está siendo suplantado por alguien que usa su mismo nombre y tiene con él un asombroso parecido. Este avatar no duda en dar declaraciones a los medios que incluso contradicen y critican lo dicho por Serrano…. »

A Donde Va Hoy El Arte?

La crisis económica mundial esta afectando también a la escena artística hasta tal punto que las tendencias artísticas que tendrán mas fuerza e intensidad en el futuro inmediato son las que de una u otra manera responden a esa doble crisis. O esa triple crisis, si consideramos que la Cumbre sobre el cambio climático… »

Esta semana de pausa y reflexión es un buen momento para revisar los debates que se han dado en estos primeros tres meses del año, donde se ha discutido en torno a las relaciones del arte con la política, la colección del Banco de la República, el caso de Nicolás Castro, el mercado del arte, el Premio Luís Caballero, la censura en un Salón Regional, la Escuela del Desasosiego y las contradicciones de la crítica en los medios…

Un recorderis para el ganador del Luis Caballero

Tal y como lo predijimos por éste medio el 13 de julio de 2009, era muy poco probable que un artista distinto a Opazo se ganara el premio y por eso ya, sin perder más el tiempo en ver los otros artistas, estabamos interesados en saber si sus tácticas eran de arribismo social o si en efecto estaba trabajando en nombre de la causa saharaui. Opazo nos notificó cual era el fin del premio el mismo 13 de julio de 2009:

Opazo:
“Lo de los 50 millones, no se lo puedo responder con certeza, hasta que los tenga en mi cuenta, pero sospecho que me alcanzaría para inflar el documental a cine y pagar para ponerle los subtítulos en árabe, seguro así tendrá más cobertura mi colaboración a los Saharauis ya que hay festivales en donde me han pedido estas dos cosas.” Mario Opazo
07 13, 2009 at 12:12 am

Salazar: “Estoy seguro que dada la naturaleza de los jurados usuales del Luis Caballero y el lobby que ha hecho por éste medio, su película va a poder realizarse. Aunque sigo creyendo que al final, entre el pueblo saharaui y usted, usted va a ser quien mas se beneficie.” “Toda solidaridad no anónima es propaganda”.
07 13, 2009 at 4:45 pm

En esa época Opazo nos invitó, enjugando el sudor de su frente

“Carlitos, la cosa es trabajando…”

a  unirnos a su Grupo de Amigos por la Causa Saharaui en Colombia y dejó incluso un correo que hoy como nunca es util a quienes quieran colaborar en el ahora bien financiado proyecto.

mopazo2@yahoo.es

Opazo:

“El Pueblo Saharaui en este momento lo que requiere con urgencia es un apoyo político y hasta ahora solo ha recibido ayuda humanitaria, que ellos agradecen pero piden desesperados una fuerza política del resto del mundo, que exija a la ONU interceder por su independencia rápidamente.

Existen muchas organizaciones de apoyo a este pueblo, son 72 los países que los han reconocido como República entre ellos Colombia, sin embargo, hace falta difundir la realidad Saharaui y un trabajo de solidaridad más insistente, es claro que por ejemplo en Colombia, no se conoce muy bien esta situación ni en el resto de los países Latinoamericanos distintos a Cuba, México y Venezuela.

El documental “Amargo como la vida”, que he realizado tiene la intensión de difundir esta causa, es mi aporte, pequeño y pobre ya que fue realizado en video y con cero presupuesto y equipo de producción, sin embargo, pienso que resultó un buen material que en este momento me ha permitido vincularme al trabajo que se realiza en Perú y en Chile por las Asociaciones de apoyo a los Saharauis.

Estamos trabajando con un grupo de amigos en la fundación de algún grupo de trabajo en Colombia, seguramente en su momento se vinculará la Universidad Nacional y las entidades que se interesen en trabajar, se trata de trabajar con profesionales en derecho internacional, sociología, arte, educación, etc.

El primer proyecto es un encuentro de educadores Saharauis y Colombianos, maestros de colegios para compartir experiencias sobre educación en zonas de conflicto, o sea ¿como enseñar, que metodologías de enseñanza proponer en contextos afectados por la guerra.

Las personas que se interesen en el tema pueden escribirme a mopazo2@yahoo.es, seguramente este es un buen canal para estar en contacto, aunque pienso que esferapública también puede ser un buen espacio de trabajo.”

Todo lo escrito bajo el artículo panegírico de Arcos Palma, “Mario Opazo: Los Expulsados Del Reino De La Imaginación” http://esferapublica.org/nfblog/?p=3931 más que un debate es un contrato entre usted y su integridad y esperamos que el mismo empeño que puso en ilustrar larga y documentalmente sus objetivos sea el mismo empeño con que los ejecute. Esperamos, sinceramente, tener buenas noticias del eco de este premio en las toldas del pueblo saharaui. En sus manos está sacarnos de la duda de si el Arte Político sirve para algo o si es tan solo la manera como la burocracia del arte mantiene intacto su sistema de privilegios en Colombia y en el Mainstream del Arte Contemporáneo.

La historia está en sus manos. No se nos vaya a perder ahora. La cosa es trabajando. Llego la hora anhelada… O no?

Cordial saludo.

Carlos Salazar




Premio Luis Caballero: entre lo serio y lo solemne

Un pendón sobre la fachada de la Galería Santa Fe anunció, durante la mayor parte del año pasado, la quinta versión del Premio Luis Caballero; de un tirón despachaba las seis exposiciones de este ciclo de exposiciones.

El letrero era un apocado arrume tipográfico que no le hacía justicia a la grandilocuencia que exhibieron en la premiación el “alcalde Samuel Moreno Rojas, la secretaria de Cultura, Recreación y Deporte (e), Yaneth Suárez; y la directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, Ana María Alzate Ronga” cuando “encabezaron el acto solemne cumplido en el Planetario Distrital”. El boletín de prensa oficial insistió, dos veces y con el mismo adjetivo, sobre lo “importante” del premio: “es el referente internacional del arte colombiano y se ha consolidado como el reconocimiento nacional más importante para artistas plásticos mayores de 35 años con una trayectoria sobresaliente de mínimo 10 años en el campo artístico profesional. Este, es el premio más importante que otorga el Distrito Capital.”

El pendón no era solo líchigo en su diseño, su contenido comunicaba otra reducción: eran solo 6 exposiciones de las 8 que debían haber sido. El jurado de selección de la Quinta Versión del Premio Luis Caballero dejó dos cupos desiertos por “considerar que las propuestas restantes no tenían una sustentación conceptual contundente, no hacían un uso adecuado del espacio, y/o no eran viables económicamente.” A esto había que sumar que los proyectos que llegaron a esta instancia solo fueron 19.

Bien visto, el Premio Luis Caballero no es tan “importante” como se publicita, sobresale más por el declive de otros certámenes que por la “importancia” que le dan sus organizadores. La “Bienal” del Museo de Arte Moderno se hace ahora cada tres o cuatro años y es tan bajo su perfil que para ahorrarle la infamia a sus participantes reserva el dinero de los premios para el pago de la nómina. Los Salones Nacionales de Artistas ya no son de artistas, son de “temáticas” y sus coronas de reinas, primeras princesas y segundas princesas pasaron a mejor vida (dicen que ahora el reinado es entre curadores).

Hay uno que otro premio que solo ofrece “premio”: una suma desmedida de dinero que justifica olvidarse de la estética y exponer en un corredor de piso crujiente y junto a otros competidores ansiosos de ganarse la lotería; este es el caso del  Salón Nacional de Arte Bidimensional que organiza la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (“325 artistas con más [de] 500 trabajos”). Tal vez a esa cultura de buhardilla, canelazo, boina y biberón es a lo que el Alcalde Samuel Moreno se refirió en el “acto solemne” cuando dijo: “Hablar de Bogotá, es hablar de la Bogotá Bohemia, cultural, cuna de muchos artistas y de muchos premios como el Luís Caballero…”

Los premios son un imán para la solemnidad, sus reglamentos, sus comités de jurados, sus deliberaciones, sus actas, sus ceremonias, sus discursos y, sobre todo, sus galardones tienen la función de dar una impronta de desmedida grandeza a una parafernalia de latón y oropel. Son un mal necesario que logra llamar la atención de la audiencia general pero distrae de lo importante y lo serio. Pero de eso se trata, de divertir. Pan y circo para el pueblo. Lo solemne es un lugar común atractivo. Lo serio —por ser complejo— es difícil de reconocer.

Lo importante (y serio), en el caso del “Premio” Luis Caballero, sería la posibilidad de hacer ocho exposiciones individuales, en un espacio amplio y exigente para el que cada artista tenga una propuesta específica con suficiente tiempo de antelación. Importante (y serio) fue, por ejemplo, la actitud de Jorge Jaramillo, el gestor cultural que en 1996, como director de la Galería Santa Fe, juntó el hambre con las ganas de comer: asoció el potencial del espacio de la sala con la potencia de artistas mayores a 35 años. Además, el requisito de la madurez fue correspondido con el reconocimiento de una bolsa de trabajo para que cada artista hiciera su proyecto.

Es por esto que el Premio Luis Caballero tiene todo para ser un evento serio, exige a los artistas jugar en serio: a hacer un balance de su carrera, a sopesar esas cosas espontáneas, intuitivas, accidentales e incidentales que fueron logradas por inocencia o por arrogancia, por egoísmo o por afortunado descuido, por terquedad y perseverancia. El espacio de exposición de la Galería Santa Fe es un estadio claro para tener serias expectativas: es tan desolado como provechoso, tan limpio como crudo; y es una palestra exigente y respetuosa, un escenario para exposiciones individuales que no ofrecen las galerías, ni las ferias, ni las bienales, ni las curadurías, ni incluso las instituciones culturales como el Banco de la República, que parecen cada vez más entregadas a la solemne labor de administrar y asegurar no solo obras sino a los que las administran y aseguran. El “premio” Luis Caballero es un espacio único y afortunado.

Este espacio privilegiado tal vez nunca ha sido comprendido, pero la de ahora ha sido su peor hora: la última administración distrital ha desplegado toda su artillería pirotécnica y vistosa en la difusión de las actividades de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en detrimento de la actividad artística del Planetario, donde incluso por un tiempo se cobró una boleta de entrada a las exposiciones.

Lo más grave es que la Galería Santa Fe desaparecerá del Planetario de Bogotá a mediados de este año por obras de “reforzamiento estructural”, y aun no tiene sede fija o temporal. Se han hecho promesas solemnes como alojarla en un fantasioso “Palacio para las Artes” o tímidas insinuaciones que buscan por el centro de la ciudad un espacio con la misma escala y acceso peatonal. La Galería Santa Fe es la más visitada del país, no tanto por la “bohemia” de la “Bogotá Positiva”, sino porque tiene un público cautivo atraído por las luces del planetario y que por el hecho de estar en el centro de la ciudad la pone en el recorrido de toda diletancia cultural. Diletante o no, sin el planetario la Galería Santa Fe no será la misma y con la pérdida de este espacio el Premio Luis Caballero perderá lo que le es más esencial.

Por el número de propuestas recibidas tampoco parece que los artistas se hayan tomado en serio al Premio Luis Caballero y, si se hace caso al fallo del jurado de selección, los trece proyectos rechazados eran pésimos. Aunque el acta también parece caer en lo solemne: los jurados olvidaron como en versiones anteriores algunos artistas destacados pasaron por el filtro de selección pero luego cambiaron de proyecto en el camino, usaron el dinero de la bolsa para otros propósitos o mostraron cosas viejas. El evento para muchos fue solo un trámite más en miras a posicionar un nombre y un estilo. Otros, ante el poder del espacio, vieron como su idea se quedó en “arte conceptual”. El jurado pareció más cercano a lo solemne que a lo serio: ser serio hubiera sido apostarle a la contingencia de dos exposiciones más, dejar constancia sobre el bajo nivel de algunas propuestas, el resto le corresponde a la crítica.

Las seis exposiciones de la quinta versión también se debatieron entre la seriedad y la solemnidad: a muchos artistas no les bastó con centrarse en la seriedad de sus propuestas, sino que les dio por entregarse a una solemnidad grandilocuente con la que pretendieron justificar lo que, aun no se sabe por qué, supusieron que necesita justificación. Luis Caballero, en una entrevista en la Revista ECO en 1978, cuando le preguntaron sobre “la vanguardia artística”, dijo: “El arte reflexiona sobre el arte y los artistas analizan desesperadamente su función, sus medios, su lenguaje. Analizan su gramática o inventan otra nueva, pero con esas gramáticas no se escriben poesías. Y yo creo que el artista no es el gramático sino el poeta…”

A la luz de la mirada de Caballero se podría decir que “Expulsión del Paraíso”, de Mario Opazo, la exposición premiada, fue la que más en serio se tomó eso del “poeta” y ensambló varios conjuntos de objetos a lo largo de la sala. Al avanzar por la exposición algo fuerte e impreciso alzaba vuelo. Sin embargo, tocaba resistirse al afán desesperado del artista por alegorizar; “la temática” en vez de ser un área de partida se convertía en un punto final, en pedagogía, retórica, mensaje, “gramática”, en palabras de Caballero; pura solemnidad.

Y así pasaba, en mayor y menor grado, con las otras exposiciones: la intuición se presentaba como una explicación técnica o conceptual, discurso de artista “investigador”, un ser que vive de hablar, no hace cosas sino que “desarrolla prácticas artísticas”, justifica todo bajo fuentes filosóficas, sufre de un mesianismo insufrible. Pareciera que el misterio y el silencio son inadmisibles, algo poco serio que “carece de rigor”. Tal vez por eso las exposiciones iban acompañadas de conferencias y proyecciones, un “componente pedagógico” que las vaciaba de extrañamiento y llenaba de información.

Parece que los artistas de tanto socializar han perdido esa tontería solitaria, anárquica, que tomada en serio hace la diferencia al momento de crear, confunden el efecto con la causa, se vuelven solemnes: la “sustentación conceptual contundente” que piden los jurados es solo un truco para tener una buena nota académica, ganar el espacio, sacarle dinero al Estado, un carretazo, un indicador, una bella mentira, no es más. Sobre este síntoma, Caballero, en la misma entrevista, dice: “los llamados artistas de vanguardia están haciendo sociología, filosofía o simplemente reflexiones estéticas, y dentro de ese campo es posible que estén haciendo cosas interesantes… no lo sé porque no los conozco… y no los conozco porque no me interesan; pero lo poco que he leído de ellos —y digo leído porque en general sus obras no se ven sino se leen— me parece de una trivialidad y de una pretensión infinitas…”

“Tus triunfos, pobres triunfos pasajeros…”, dice el tango. La Galería Santa Fe y el Premio Luis Caballero se han perdido, ambos espacios llegan a su fin. La Historia del Arte se demorará en rescatar lo serio entre tanta solemnidad, tocará esperar que los historiadores no sucumban ante lo solemne de su especialidad y se tomen en serio el arte de narrar. Pero volver a tener un espacio y un “premio” así es algo que habría que buscar en serio…

Lucas Ospina
publicado en la silla vacía

(Este artículo fue escrito para la  edición de la semana pasada de la Revista Cambio)

Crítica a las exposiciones del Premio Luis Caballero:

>>Quinta versión:
http://esferapublica.org/nfblog/?cat=45

>>Cuarta versión:
http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=327&Itemid=1

Calma chicha:
http://esferapublica.org/portal/index.php?option=com_content&task=view&id=805&Itemid=1

Sobre lo serio y lo solemne:
http://www.ted.com/index.php/talks/paula_scher_gets_serious.html


¿a quien le otorgaría usted el premio luis caballero?

El próximo viernes 5 de Febrero se dará a conocer el artista ganador de la quinta edición del Premio Luis Caballero. 6 artistas están nominados. El ganador recibirá un premio de 50 millones de pesos.

Despues de ver las propuestas y leer las críticas, el público puede otorgar su premio. Es decir, se trata de un “premio del público” y la votación está abierta hasta este viernes (no se trata de que esta votación incida en la del jurado, que falló desde el año pasado y sólo se hará público este viernes)

La urna de votación se abrió ayer lunes y a la fecha (martes 2 de febrero, 12 del día) encabeza las votaciones Catalina Mejía (57 votos), seguida de Mario Opazo (51 votos). Se cierra el jueves a las 12 de la noche y se hará un envío con los resultados finales el viernes 5 a las 9 am.

para votar, pulse aquí

El voto es privado y el sistema no permite más de un voto por persona.


Nelson Vergara: Las cuitas del paisaje digitalizado

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Al igual que 2009, la quinta versión del premio Luis Caballero llega a su fin: “algo hemos aprendido, algo hemos olvidado”, sentencia la canción de Los Bukis que por esta época arrebata la imaginación y el corazón de los sectores populares de Colombia.  Aprender para olvidar es la lección impresa en esta canción que ha contribuido a modelar nuestra sensibilidad y la sabiduría popular. Finalizado el concurso, esperamos  atentos la sustentación mediante la cual el jurado debe justificar el otorgamiento del premio más importante del arte colombiano. Sabremos  entonces los bogotanos y bogotanas qué hemos aprendido y qué debemos olvidar de esta aventura estética. ¿Cuáles proyectos debemos aprovechar para enriquecer nuestra época para el futuro que la leerá con curiosidad, y cuáles debemos olvidar para mejorar las experiencias plásticas por venir? ¿Cuáles proyectos nos hablan con verdad de nuestra realidad, y cuáles la escamotean? La sustentación del jurado debe dar cuenta de estas preguntas. Ojalá logren  salir de los galimatías que suelen escribir los jurados.

PANTALLAS GIGANTES

En este contexto, Nelson Vergara ha sido el artista que ha realizado la última manifestación en la Galería Santa Fe. A diferencia del arte moderno, el arte contemporáneo no se expone: es una manifestación, es una idea que da pensamiento. El arte contemporáneo no es sólo estético, es político. Un conjunto de máquinas han sido dispuestas en el recinto de manifestación. Para evitar la monotonía perceptiva, el artista pensó con cuidado la arquitectura que le fue entregada una vez Rosario López desinstaló su proyecto. Vergara dejó la arquitectura sin intervención, lo cual nos permite apreciar con mayor claridad qué hizo López con este espacio.   Vergara sembró a través de éste  algunas máquinas que proyectan imágenes en varios formatos de video, quería hacer grata la permanencia del espectador-ciudadano estimulando su sensibilidad y la curiosidad. Cinco máquinas fueron colgadas como móviles interactivos que el espectador-ciudadano tarda en comprender y otras fueron instaladas de manera tradicional, adosadas a los muros. Vergara logra que el espectador deambule sin mayor constricción por aquel paisaje tecnocrático que evoca una selva de reproductores de imágenes vacías y sin sentido. El estímulo a la sensibilidad es gratuito porque el espectador-ciudadano no siente la necesidad de mirar más allá de la imagen. No trata de correr la cortina porque sospecha, con razón, que no existe cortina, que eso ahí es lo real, que nada existe detrás de la imagen.  Intuye que el sentido que dificulta la felicidad del mundo ha desaparecido.

TELEVISORES PRINCIPAL

Al igual que algunos video-artistas contemporáneos, Vergara se ha inspirado en la Historia del Arte. En especial, en uno de sus géneros: el paisaje. Éste es el pretexto del que se vale para poner en marcha su pensamiento. Trata de llegar a una idea que nos revele algo de lo que somos hoy en día, que nos ayude a comprendernos mejor, que proporcione una luz para señalar el lugar que habitamos e indicar aquél hacia dónde debemos dirigirnos quienes queremos un mundo mejor. No lo logra. En efecto, el artista que  sea distinguido con este estímulo artístico al arte contemporáneo pensado en Colombia, nos indicará hacia donde deberán mirar los artistas durante los próximos tres años. El arte contemporáneo no es exposición de ideas estéticas; su estética señala un lugar para la acción, por eso hemos dicho que es político.

TELEVISOR FIJO

Al igual que los artistas que lo precedieron, Vergara muestra un conocimiento a fondo de la herramienta de la cual se vale para pensar. En este sentido, todos los artistas nominados se destacaron, lo mismo Fernando Ramírez que Fernando Pertuz. ¿Quién podría dudar de las destrezas conceptuales de Rosario López o de la sensibilidad de Catalina Mejía por el color?  Pocos pueden, razonablemente objetar su trabajo técnico. Vergara no es la excepción del grupo. No obstante, el caso de este artista llama mi atención porque me da la impresión que la técnica lo domina, que la técnica se enseñorea en su imaginación, que el pretexto sólo le sirvió para mostrar habilidades artesanales. Sin duda, estas destrezas seguirán siendo importantes para pensar artísticamente, pero esto, no obstante, no satisface plenamente  las expectativas que  han sido modeladas por los artistas  para que comprendamos la diferencia en lo contemporáneo. En efecto, de los artistas contemporáneos hemos aprendido  que lo que importa en el momento del juicio no es un placer estético sino que el  artista otorga pensamiento en sus signos, que en sus construcciones  nos muestra cómo logró salir airoso del pretexto y del dominio de la técnica con un solo propósito: parir una idea. Así como Pertuz es rehén de la vida, Ramírez de la arquitectura, López de la forma y Mejía del color, Vergara es rehén de su virtuosismo técnico; al igual que en Mejía, Ramírez y López, en la propuesta de Vergara no vemos por lugar alguno al hombre que piensa y sufre una realidad en concreto, no sabemos de qué ignoto territorio procede. Su proyecto trata de pensar el  paisaje, pero quedó atrapado en la unidimensionalidad de  las formas digitales.

TELEVISORES COLGADOS

Paisaje desmembrado es el título del proyecto. Desmembrar es un verbo que en Colombia pocos pronunciamos con horror. A pesar de estas connotaciones, Vergara lo introduce como predicado de su proyecto sin lograr generar ninguna actividad crítica en el pensamiento del espectador-ciudadano. El desmembramiento al que alude es estético, artificial, supeditado al reino de la tecnología. Con generosidad, tarde comprendemos que quizá hace alusión a la fragmentación de la realidad por cuenta de las necesidades del mundo digital, nuestro paisaje. Especulando un poco, pensamos que quizá alude a una discapacidad propia del mundo contemporáneo: establecer relaciones que abran horizontes de libertad. Esto es todo lo que logramos articular, en medio del acoso de unas imágenes narcisistas que intentan llamar nuestra atención sobre su belleza, como estrategia perversa para eliminar el paisaje, esa relación fundamental entre una persona que mira u observa lo real. Éste es el propósito, precisamente, de toda simulación, suprimir lo real, sea éste trauma, como plantea Hal Foster, o política, como afirma Hannah Arendt. La simulación escamotea la libertad y la humanidad en su conjunto.

CINCO LENTES

Ahora bien, ¿qué tienen en común los artistas que participaron en esta versión del Luis Caballero? Todos, de una u otra manera, han mostrado interés por el paisaje. Los invitados a contextualizar teórica e históricamente los proyectos en la Sala Oriol Rangel, con frecuencia aludieron al Romanticismo y al sentimiento de lo sublime que fue asociado durante el siglo XIX con la experiencia extramuros del paisaje, esa experiencia no verbal, primigenia  de los poderes de la naturaleza. Como Opazo y  López, Vergara exploró territorios agrestes navegando los ríos de nuestro país, poco importa saber ahora si fue el Cauca, el Magdalena, o el Tunjuelito. Con sus registros en mano, procedió a experimentar con las imágenes y logró efectos interesantes para el espectador sin mayores expectativas por el arte.

El trabajo de Vergara nos ayuda a cerrar el Luis Caballero con la siguiente hipótesis: el jurado de selección articuló esta muestra en torno al paisaje. El proyecto de Vergara nos  develó el interés de sus curadores. Este premio fue correcto políticamente. Ninguno de los artistas  molestó a nadie, tampoco se plantearon preguntas por lo real, en el sentido de Foster o Arendt, o cualquier otro. En general no hubo mayores sobresaltos. En el mejor de los casos, algunos artistas aprovecharon el premio para explorar tierras exóticas para la mirada del artista citadino.

Mario Opazo y Fernando Pertuz, quizá fueron  los únicos artistas que lograron esquivar y superar la estética sublime que rondó esta versión del  premio Luis Caballero. Sus propuestas superaron  la supresión de la palabra que instaura lo sublime e intentaron  crear un espacio de discusión que daba cuenta de la condición que determina la experiencia del mundo contemporáneo; es decir, la supresión de la palabra, menos por cuenta de la naturaleza que por los excesos de poder político.  A pesar del esfuerzo realizado por todos los artistas, el jurado tiene pocas opciones para elegir a su ganador. Rosario López sin duda merece una mención por la destreza mostrada en la intervención de la arquitectura. Ahora, si lo contemporáneo lo entendemos como la necesidad que tiene nuestra época de recuperar la palabra dialogada como el acontecimiento de lo público, el ganador se nos muestra con claridad.

Hoy domingo 13 de diciembre estuve en la Galería Santa Fe y la guía de Claudia Ávila, estudiante de artes,  fue muy útil.

POSDATA GORDA

Los organizadores del Premio Botero han informado que este estímulo a los jóvenes menores de 35 años terminó porque Fernando Botero consideró que fue un fracaso. El Luis Caballero, entonces,  queda como el premio más importante del arte colombiano. No viene al caso analizar los argumentos que expuso Botero para retirarse del premio. Sólo mencionaré que comparto su idea de realizar una evaluación de los resultados hasta ahora alcanzados. En opinión del pintor, no han aportado nada estos estímulos, ni al arte ni a la sociedad. Reitero que no estoy diciendo que comparto sus juicios. Afirmo que toda actividad humana después de un tiempo de ejecución debe ser evaluada. En este sentido la decisión de Botero fue acertada, así sus juicios no sean compartidos por los afectados y estén sujetos a controversia.

http://bogota.vive.in/arte/bogota/articulos_arte/diciembre2009/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_VIVEIN-6791387.html

POSDATA NAVIDEÑA

NAVIDAD EN BOGOTA DOS

Deseo a todas y todos los lectores de Esfera Pública unas felices fiestas de fin de año. A nuestro anfitrión, Jaime Iregui, a Oscar Torres, nuestro web master, les deseo para 2010 una Esfera Pública dinámica y libre como ágora del arte contemporáneo en Colombia, como condición de todas nuestras prácticas artísticas, académicas y pedagógicas. ¡Felicidades a todos y todas!


Balance del V Premio Luis Caballero

Recorrer las obras seleccionadas por los jurados del Premio Luis Caballero, a través de la sala curva y silenciosa de la Galería Santa Fe, es como encontrarse con un libro de consulta en una pluma invisible escribe un pedazo de la historia del arte plástico de nuestro país.

El Premio Luis Caballero es, como lo han catalogado algunos críticos «el referente más importante del arte colombiano en el exterior, por su exigente convocatoria». Un premio que fue creado por el maestro Jorge Jaramillo, actual Gerente de Artes Plásticas de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, cuando las bombas sacudían la capital colombiana y las galerías de arte sólo abrían sus puertas a los jóvenes talentos, en medio de una coyuntura que pedía a gritos un espacio para que los artistas consagrados, mayores de 35 años, pudieran deleitar al exigente público bogotano con lo más selecto de sus reflexiones, a través de los nuevos conceptos que imponía el arte contemporáneo.

Como lo ha dicho el crítico de arte Eduardo Serrano, al reflexionar sobre la importancia histórica del Premio: «El salón ha registrado un cambio artístico muy claro, que va desde la modernidad hasta la contemporaneidad; entonces, revisar el salón es como revisar la evolución que ha tenido el arte en los últimos tiempos».

Para los artistas que tienen la oportunidad de exponer a lo largo del año en que se abren las puertas del Luis Caballero, la experiencia es avasalladora porque plantea un reto, en la medida en que las obras deben cobrar sentido a partir del particular espacio de la Galería Santa Fe; hecho que demanda concentración y disciplina.

Este año fueron seis los artistas seleccionados, cada uno con un trabajo variado, crítico y lúcido, en donde las temáticas se convierten en poesía que describe las diversas realidades que nos envuelven como ciudadanos del mundo, y se expresan a través de puestas en escena que capturan la sensibilidad del público. Hicimos un breve recorrido por cada una de las obras que participaron en el V Premio Luis Caballero, de la mano de importantes artistas plásticos y críticos de arte:

La obra que abrió la temporada de exposiciones fue 35ºC, de Luis Fernando Ramírez, quien diseñó un entorno natural, tipo invernadero, con tres sistemas de colmenas de abejas, que según el reconocido crítico y pintor Gustavo Zalamea, «se adaptó estupendamente al espacio de la Galería, conectando el interior con el exterior del Planetario, trabajando con conceptos de la arquitectura moderna y con planteamientos de mucha actualidad alrededor de la ruptura entre la ciudad y la naturaleza».

La segunda obra que se presentó fue Palabraimagen, Imagen-palabra, de Catalina Mejía, quien plasma sobre láminas de aluminio, cual estantes de una biblioteca, los lomos de los libros de arte, haciendo alusión al concepto de memoria. Según el artista Jhon Castle, «ésta es una obra que incorpora al espectador en sus brillos y reflejos, y marca cierto gusto sensual por los libros de arte».

Expulsión del Paraíso, de Mario Opazo, fue la tercera obra que el público tuvo la oportunidad de apreciar. Era una puesta artística que incluía video y performance, recreando conceptos relacionados con la idea de desplazamiento; la obra fue descrita por Zalamea como una serie de «instalaciones que contaban con una presencia física y emocional en el espacio, en donde Opazo logró remover las capas del tiempo de manera profunda y sorpresiva».

Posteriormente se presentó Somos estrellas, de Fernando Pertuz; una obra que reunía gran cantidad de imágenes y reflexiones relacionadas con distintos eventos de orden político en la ciudad y en el país; para Zalamea esta obra «trabaja con la vida de la gente y los convierte en protagonistas».

360º, de Rosario López, fue la quinta obra expuesta; compila una serie de imágenes y texturas inspiradas en el salar de Uyuni, en la región del Potosí, Bolivia, e intenta establecer una relación directa entre el paisaje boliviano y la dimensión de horizonte. Para Zalamea, en la obra de Rosario «el paisaje está siem- Transformando la Galería Santa Fe Balance del V Premio Luis Caballero pre presente e impregna sus puestas en escena de una particular visión de la escultura contemporánea».

La obra Paisajes desmembrados, de Nelson Vergara, finaliza esta temporada, y hace una ruptura del paisaje desde elementos como el dibujo, el cuerpo, el video y la instalación; para Zalamea, el trabajo de Vergara «desarrolla vectores de tiempo, trayectorias y dibujos con el paisaje, en los que reaparece, como un espectro, todo el Romanticismo».

En retrospectiva, las obras seleccionadas para participar en el Luis Caballero 2009 se preocupan, como lo dice el crítico Eduardo Serrano «por mantener el nivel y el interés que el salón planteó desde un comienzo», y se convierten en un espacio de discusión académica por excelencia.

El Premio Luis Caballero cierra este año con la premiación, durante la primera semana de diciembre; la organización ha preparado un material en video y fotografía, que da cuenta del proceso de concepción y puesta en escena de cada una de las obras seleccionadas durante el 2009.

Lorena Salamanca
http://www.ciudadviva.gov.co/diciembre09/magazine/2/index.php


Crónica de la expulsión (y explosión) de "un debate"

Se propone un texto crítico sobre la obra de Mario Opazo, Expulsión del Paraíso, en el marco del premio Luis Caballero. Se analizan los detalles de la muestra, incluyendo (i)  la entrada a la galería que obliga al visitante a inclinarse para ingresar; (ii) el texto, “más que curatorial”, con el que se inicia el recorrido; y (iii) una reflexión sobre cada una de las obras. Igualmente, se analizan (i) la forma como el artista se propuso “habitar” el espacio de la galería; (ii) la obra como una acción plástica que “no es una acción en sentido estricto” y que está hecha para el oído; y (iii) la relación entre el contexto creado por el artista y el visitante. Finalmente, se expone que (i) “un visitante más familiarizado con la historia del arte” no se arriesgaría a decir que, después de ver el conjunto de objetos en la galería, “la imaginación ha sido expulsada del reino de la imaginación; (ii) que debe tenerse presente la función ritual, terapéutica y política de los objetos en el pensamiento de Beuys, lo que evitaría criticar la obra como sumisión a los objetos de consumo masivo destinados a reverenciar la cultura pop; y (iii) que no hay elementos de juicio para decir que la obra alude a “heridas de guerra” que son simuladas, por lo que se debería creer que los objetos dispuestos en la galería permiten “acceder a verdades silenciadas… en principio personales pero de interés universal”.

Con lo anterior, todo está dispuesto para un debate crítico sobre la obra de Opazo, que podría tomar múltiples caminos. Pero inmediatamente se “lanza una bomba” que expulsa (y explota) estas posibilidades: se cuestiona por parte de la artista Muriel Angulo una posible falta ética de Opazo porque éste conoció su proyecto que iba a ser presentado al mismo concurso y nunca le mencionó las “coincidencias” que tenía con el suyo, a pesar de que “la solución formal es diferente”. Angulo demanda que Opazo “exponga sus razones y responda públicamente”. Ahora el debate es sobre una posible falta ética del artista.

Sobre esto, otro participante menciona que “los planteamientos que definen la obra… no son nuevos” y que la exposición del proyecto de Angulo tiene “inconsistencias teóricas”. Una nueva opinión afirma que el “respeto entre los colegas” implicaría haber mencionado que “casualmente investigaba algo similar”, al tiempo que se reclama un escenario preliminar para hablar sobre las obras en proceso, y un premio sólo para mujeres artistas (como para otro debate). Se mencionan supuestos antecedentes de “indelicadezas” del mismo artista, mientras otro participante reflexiona sobre las ideas como “un fluido que llega a muchas cabezas” e invita a sentir envidia “de la buena”. Muriel reclama que el debate se ha desviado y que “el asunto es de comportamiento ético”.

Acto seguido, un interviniente hace precisiones históricas y culturales sobre ambos proyectos argumentando sobre sus diferencias, afirma que el proyecto de Opazo viene de tiempo atrás y que es evidente la “falta de investigación” en el tema por parte de Angulo. Interviene Opazo, quien expone los antecedentes de su proyecto, le dice a Angulo que tienen lugares políticos “distintos y distantes”, y se refiere largamente a la manera como aparece el turbante como “presencia plástica” y el uso que él le da en su obra, concluyendo que “es posible que un pedazo de tela no sea de nadie”.

Se publica una imagen de una obra de Oppenheim en la que “cada cierto tiempo la cabeza se sacude para golpear la campana…” al lado de la imagen de la acción de Opazo tocando la campana; aparece una felicitación al artista por “su excelente exposición”; y Angulo publica imágenes de su proyecto reclamando que no hay disculpa para el silencio de Opazo, que “existen unas reglas mínimas de convivencia”, y que Opazo tuvo acceso a su trabajo y ella no al suyo.  Se introduce una entrevista con una curadora que habla sobre un proyecto de “representaciones árabes contemporáneas”; y Angulo cita el texto “orientalísimo” de Edward Said sobre la diversidad cultural. Ahora el debate es sobre la “cultura árabe”.

Se publica un escrito (Carlos Salazar) que plantea la discusión entre Opazo y Angulo como una “pelea por la custodia del “otro””, siendo éste (“el otro”) “el plato más apetecido en el banquete global del arte”. En el mismo texto, se lanzan hipótesis sobre los fines y razones de Opazo y Angulo y se denuncia que “la discusión se convierte en lobby” preguntándose “qué pasará con ése “otro” después del premio”. Ahora el debate es sobre “la otredad” y los intereses personales. Otro participante afirma que Opazo “se cita a sí mismo todo el tiempo”, descartando cualquier posibilidad de que haya algo de Angulo en la obra de Opazo. Angulo publica una imagen que titula “David contra Goliat. El intocable mainstream criollo”, y Opazo resume las actividades de apoyo al pueblo Saharaui y reclama por las ofensas recibidas (de Carlos Salazar) preguntando por un supuesto odio de éste hacia él.  Salazar responde a Opazo que no sabe “de su talento como artista… (sino) de su gran talento de lobbista, de licitador y de su estilo cortesano”, y enfatiza en que “las relaciones entre arte político y capitalismo corporativo son unas relaciones de promiscuidad”. (¿El debate es un asunto personal?).

Un interviniente hace un recuento de la discusión, y manifiesta que “el otro surge aquí en esfera pública, como por arte de magia en este debate alrededor del plagio”. Se concentra en la discusión sobre “el otro” citando a Rimbaud y afirmando que “no hay otro” y que ése discurso es “una invención colonial”. Muriel Angulo publica un texto con la genealogía del “concepto los Otros”, citando cifras sobre violencia en Colombia, para sostener que “los otros no son una invención colonial… (ni) un asunto del pasado”. Carlos Salazar cuestiona la cita de Rimbaud para defender la posición sobre el otro, aparecen aplausos por haberse hecho un llamado de atención sobre la “horrorosa ortografía” utilizada, ante lo cual Arcos Palma menciona que la discusión sobre el otro es una cortina de humo para el punto en cuestión: si hubo plagio o no, afirmando que no ha habido tal. Finalmente, Apuntes Críticos hace la última intervención analizando un galicismo utilizado por Arcos Palma y afirmando que “utilizar expresiones del francés en español no es apropiado, porque se puede decir lo mismo empleando una forma correcta en castellano…”. Se abre un debate sobre el uso correcto del español.

Iván Cardona

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