Cuando el arte contemporáneo indigna a la izquierda

A lo largo de 2014 se han presentado una serie de situaciones en las que distintas agrupaciones de sectores conservadores de la iglesia y la extrema derecha se han sentido ofendidos por exposiciones, obras en bienales y performances en el espacio público. Este caso que nos hacen llegar a esferapública se refiere a la indignación que causó a partidarios del gobierno de Venezuela la obra del artista cubano Jesús Hernández-Guero, quien utilizó la bandera del vecino país en “una instalación a escala real de un asta doblada que iza la bandera venezolana “en el suelo”: ha caído por su propio peso, el de su realidad”.

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Tener la culpa

“Las banderas me ponen incómodo”

Norman Mailer  

Al recibir el Primer Premio en el concurso digital “Jóvenes con FIA 2.0/2” en el 2013, fui invitado a participar en el “Salón Banesco Jóvenes con FIA / XVII Edición – 2014”, como parte del propio Premio.

Durante mi exposición personal “Capital sin nombre”, en marzo-abril del presente, conozco a la curadora encargada del XVII Edición del Salón: Ruth Auerbach. Sostuvimos interesante diálogo sobre sus intenciones curatoriales para el evento y surgió la idea de proponerle algún proyecto para el mismo.

En junio, envié tres en los cuales trabajaba al unísono y que podían ser de interés para su propuesta curatorial: “Balas de papel”, “Minutos de odio contra sí mismo” y “Tener la culpa”, siendo ese último el seleccionado.

Tener la culpa 2013-2014 Jesús Hdez-Güero (Gráfico)

TENER LA CULPA, 2013-14

Instalación / Bandera venezolana (150 x 90 cm), asta de bandera en hierro negro, cordel y base de concreto.

200 x 500 x 100 cm

Caracas, 2013-14

La bandera es símbolo patrio que legitima la soberanía de una nación, su identidad geo-política y socio-cultural. Imagen que se contempla, saluda y honra de “cara al sol”. Una insignia de las alturas. “Tener la culpa” es una instalación a escala real de un asta doblada que iza la bandera venezolana “en el suelo”: ha caído por su propio peso, el de su realidad. Una realidad reflejada – más que en la bandera – en la propia asta, donde la perdida de fuerza y solidez, hacen imposible que esté en el aire. Un asta víctima de gran tormenta, que aun no ha sido quebrada, y por lo tanto, pudiera ser enderezada y restituida a su posición fundacional, en la cual su verticalidad ubicaría nuevamente la bandera en el cielo. 

Sin inconveniente es aceptado el proyecto, un mes y medio antes de la inauguración, por la curadora y la directiva de Ciudad Banesco (Complejo bancario y espacio de la exposición) y los organizadores de la Feria Iberoamericana de Arte (FIA).

Recibo apoyo financiero por parte del departamento administrativo de la FIA para completar la producción.

Las fechas de montaje son previstas para los día 3, 4 y 5 de septiembre.

Septiembre 4, 2014

Montaje

Sin dificultades. Queda lista para la inauguración.

Septiembre 5, 2014 

Montaje

Me comunican del accidente peatonal ocurrido a una “señora X”, quien tropezó con la obra. Por argumentos “de seguridad”, retiraron la bandera.

Me personé en Ciudad Banesco. Compruebo que la bandera no estaba.

Plantean la posibilidad de trasladar la pieza a otro lugar de menos tránsito.

Por decisión personal y de la curadora, quedó en el mismo lugar.

Restituí la bandera al asta.

 

Septiembre 9, 2014

Conferencia de Prensa

Compruebo que – grotescamente – la bandera estaba tapada con una bolsa negra de polietileno.

Argumentan – de manera pueril – que llovió el día anterior y el agua corrió hacia ella (en el montaje se valoro este riesgo), que la retiraron y volvieron a colocar.

Al retirar la bolsa, observo que la bandera había sido colocada al revés, con el escudo hacia abajo y el arco de estrellas hacia arriba. Requerí a los organizadores. Rectifico el “error”.

La conferencia de Prensa transcurre sin problemas.

Esa noche me informan de reunirnos el siguiente día en la Galería D´Museo, con la directiva del evento (Feria Internacional de Arte), las ejecutivas de Banco Banesco y la curadora del evento, para tratar  “una cuestión delicada que no podían contarme por teléfono”. 

TENER LA CULPA, 2013-14 Jesús Hdez-Güero (1)

TENER LA CULPA, 2013-14 Jesús Hdez-Güero (3)

TENER LA CULPA, 2013-14 Jesús Hdez-Güero (4)

Septiembre 10, 2014

Día antes de la inauguración (Retiran la bandera)

En la mañana, en Galería D´Museo, me muestran, impresos, “tweets” de partidarios al gobierno, protestando y denunciando a Banesco por la presentación, en su espacio, de la obra.

Comentarios “retwiteados” (preocupaban mucho…) con la imagen de la obra a la cuenta del Presidente de la República, el Presidente de la Asamblea Nacional y otros funcionarios e Instituciones del gobierno.

Los medios de prensa ya habían publicado imágenes de la obra.

Solicitaron que quitara la bandera por temor a probables requerimientos del gobierno y sus medidas.

Tweets sobre la obra en Banesco 2014-09-11 at 1.05

Tweets sobre la obra en Banesco 2014-09-11 at 2-1

Tweets sobre la obra en Banesco 2014-09-11 at 2

Hablaron de cuidar su reputación, su nombre.

Me negué a retirarla. Tuvieron que hacerlo ellos.

En cordinación con la curadora, revertí lo acontecido. Permití que el asta se mostrara sin la bandera como vestigio del hecho, de la censura misma.

Documenté el proceso que hicieron al retirarla con un rebuscado aura ceremonial. Un performance en sí mismo.

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Septiembre 11, 2014

Inauguración

Se hizo con la pieza “modificada” por los organizadores, constatando la censura.

TENER LA CULPA, 2013-14, Dia de la inauguración, 11 sept 2014

TENER LA CULPA, 2013-14, Dia de la inauguración, 11 sept 2014 (2)

TENER LA CULPA, 2013-14, Dia de la inauguración, 11 sept 2014 (3)

La censura no siempre cuenta con un equipo suficientemente calificado. Pero a veces a los censores hay que reconocerles un grado superlativo de ilustración. Este es uno de esos casos. Evidentemente “Tener la culpa” despertó reminiscencias de Isidore Ducasse y del surrealismo francés. Ducasse influyó en los surrealistas con los Cantos de Maldoror, pero también con una célebre máxima: “La poesía debe ser hecha por todos”, oblicuamente llevada a la praxis en 1925 con el juego y la técnica del cadáver exquisito.“Tener la culpa” ha resultado ser una instalación progresivamente hecha por tantos que todos somos culpables de seguir enseñanzas de Ducasse y prácticas del surrealismo. A los innumerables e innombrables cómplices, efusivas gracias.

publicado por Jesús Hdez-Güero en su portal

Enviado a esferapública por Wilson Díaz


Cuando el arte contemporáneo indigna a la extrema derecha

derecha

El artista estadounidense Paul McCarthy acaba de protagonizar el mayor escándalo de la temporada cultural en París. El motivo es una escultural obra hinchable titulada Tree, que instaló hace dos semanas en la Place Vendôme, en pleno centro de la capital francesa. Los más inocentes vieron en él un gigantesco árbol de Navidad. Pero también hubo quien logró distinguir en la obra la forma de un juguete sexual de dimensiones colosales. Y, con esa nueva interpretación, nació el escándalo.

El colectivo ultraconservador Printemps Français, nacido durante las manifestaciones masivas contra el matrimonio homosexual, fue el primero en pasar al ataque: “Un plug anal gigante de 24 metros de altura acaba de ser instalado en la Place Vendôme. ¡La Place Vendôme desfigurada! ¡París humillado!”. Un par de días más tarde, el artista fue agredido por un transeúnte que le identificó como el autor de la escultura y le llamó “estúpido y jodido estadounidense”. Horas después, la obra era saboteada por un grupo de anónimos que lograron desinflarla. El artista de 69 años decidió entonces no volver a levantarla para evitar “potenciales desmanes” y “no verse involucrado en el enfrentamiento y la violencia física”, según un comunicado.

Pero el entorno de McCarthy advirtió entonces que preparaba una particular venganza en forma de nueva exposición. El resultado se ha desvelado ahora. El artista acaba de inaugurar Chocolate Factory, una macroinstalación que reproduce el funcionamiento de una fábrica de chocolate, instalada en el nuevo espacio para el arte contemporáneo de La Monnaie de París, casa de la moneda ubicada en un palacete dieciochesco a la orilla del Sena. Los operarios de esta obscena chocolatería lucen pelucas rubio platino e idéntico rictus taciturno, mientras confeccionan huevos de chocolate que adoptan la misma forma que ese sex toy gigante con el que estalló la polémica dos semanas atrás. Después, los acumulan en las salas de exposición e incluso los venden en la tienda del museo al módico precio de 50 euros.

El artista se mantiene fiel a una línea habitual en su trayectoria, iniciada en los setenta en el mismo círculo de vanguardia en el que figuraban Chris Burden o Mike Kelley, y que acostumbra a provocar a la sociedad biempensante para dejar su ridiculez a la vista. El uso de referentes de la cultura pop y su crítica implacable a la sociedad de consumo nunca dejan indiferente. Por ejemplo, el artista ha travestido a Popeye, convertido a Pinocho en símbolo fálico e incluso comparado la fantasía del imperio Disney a la utopía hitleriana. “Para mí, Heidi o los enanos de Blancanieves solo son esqueletos que utilizo para revelar qué es la sociedad”, explicó hace unos días a Le Monde.

Al lado de la sibilina inteligencia que desprendía su trabajo anterior, la obra más reciente de este hijo de mormones de Utah puede parecer facilona e incluso inocua. No lo creen así los colectivos tradicionalistas, opuestos a lo que consideran un nuevo síntoma de la deriva moral que vive Francia, y que no dejan de rugir ante la provocación deliberada del artista estadounidense. Constituidos en poderoso contrapoder contra el ejecutivo de François Hollande, no dudan en protestar contra todo lo que no se ajusta a su credo ultracatólico. Y eso abarca desde una exposición que incita a los niños a descubrir las bases de la sexualidad –sucedió hace unos días en la Cité des Sciences de París– hasta un programa de sensibilización a las cuestiones de género en la escuela pública, iniciado por la actual titular de Educación, Najat Vallaud-Belkacem, a la que el movimiento ha convertido en una de sus bestias negras.

Esa contestación salpica también al arte contemporáneo, ya estigmatizado en los últimos tiempos por el Frente Nacional. Su presidente de honor, Jean-Marie Le Pen, compartió la semana pasada su opinión sobre la “supuesta escultura” de McCarthy y denunció que ese “sex toy homosexual de catálogo especializado” hubiera sido financiado con dinero público. “Me parece escandaloso, cuando se es heredero del arte egipcio, griego y latino, que solo se vaya a buscar estos espectáculos artísticos a los museos de François Pinault”, dijo Le Pen, en referencia al magnate y coleccionista especializado en el último arte contemporáneo. El mediático ensayista Éric Zemmour, “apreciado” por Le Pen y actual líder de ventas con un panfleto reaccionario titulado Le suicide français, calificó la obra de “engaño” y se alegró de su destrucción. “No apruebo la agresión al artista, pero estoy contento de que la gente haya dejado de comportarse como conejos ante las luces de un coche ante este timo llamado arte contemporáneo, un camelo que revela la vacuidad de nuestra época y la estafa de la globalización”, declaró.

Parte de la exposición ‘Chocolate Factory’

McCarthy ha recibido el apoyo de la ministra de Cultura, Fleur Pellerin, muy criticada estos días por reconocer no haber leído al último Nobel, Patrick Modiano, y no abrir una novela “desde hace dos años”. “Muchos desearían el retorno de una definición oficial del arte degenerado”, dijo Pellerin, en referencia al ataque ejecutado por los nazis contra los artistas de vanguardia. Incluso Hollande ha salido dos veces en defensa del artista estadounidense. “Francia estará siempre del lado de los artistas como yo lo estoy de McCarthy”, ha dicho el presidente francés. “Francia no es ella misma cuando está atormentada por la ignorancia y la intolerancia”.

Hace tiempo que la ultraderecha francesa explicita una hostilidad creciente ante la creación contemporánea. En julio, un político del Frente Nacional, Fabien Engelmann, alcalde de Hayange (Lorena) y consejero político de Marine Le Pen, decidió pintar de azul cielo una fuente escultórica de Alain Mila sin pedir permiso al artista. ¿El motivo? La encontraba “siniestra”. En febrero, un grupo de manifestantes de extrema derecha intentó interrumpir un espectáculo del coreógrafo Olivier Dubois en la Vendée, al oeste del país. ¿La razón? Los nueve hombres y nueve mujeres que se subían al escenario iban desnudos. “Un espectáculo así no tiene lugar en un teatro público”, expresó la líder local de la ultraderecha. En 2011, la asociación extremista Civitas protestó contra una obra de Romeo Castellucci en París, el mismo año que católicos integristas destruyeron una fotografía de Andrés Serrano donde aparecía un crucifijo en un vaso lleno de orina.

La oposición de la extrema derecha al arte contemporáneo se remonta a los ochenta, cuando el Frente Nacional ya se indignó ante la instalación de las columnas que Daniel Buren instaló en el patio del Palais Royal de París. Para sus militantes, el arte contemporáneo sería parte integrante de la “insoportable realidad de una sociedad en plena decadencia”, tal como diagnostica su líder, Marine Le Pen.

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A continuación, algunos casos recientes en los que extremistas y grupos religiosos han atacado y censurado obras y eventos de arte contemporáneo:

Hungría. El gobierno de Viktor Orban emprendió en 2010 un plan de ataque a las instituciones dedicadas a exponer arte contemporáneo. El Mücsarnok Kunsthalle de Budapest, especializado hasta ahora en las últimas formas de expresión, se dedicará a partir de ahora a las “técnicas tradicionales de la pintura y su vieja tradición de 8.000 o 10.000 años”, en palabras de su nuevo director, György Szegö. Este arquitecto se opuso en septiembre al arte contemporáneo, considerando que estaba destinado a “una pequeña élite” y oponiéndose a su tendencia “a la provocación”. Consideró que el arte no debe “atacar las religiones ni ridiculizarlas”.

Brazo masturbador, Sarah Lucas

Brazo masturbador, Sarah Lucas

Grecia. En 2012, el estreno en Atenas de Corpus Christi, obra de Terrence McNally que presenta a Jesús y los apóstoles como un grupo de hombres gais viviendo en Texas, fue suspendida tras las protestas homófobas de miembros del partido Amanecer Dorado. En 2007, una video de la artista Eve Stefani que presentaba a una mujer desnuda masturbándose con el himno nacional de la junta dictatorial que gobernó el país hasta 1974, fue retirada de la feria Art Athina por la policía griega. El director de la feria fue detenido. En 2002, una obra de Sarah Lucas titulada Wanking Arm (“Brazo masturbador”) fue retirada a petición del ministerio de Cultura, tras las protestas del político de ultraderecha Giorgos Karatzaferis. “Es lo más obsceno, inmoral y desvergonzado que nunca haya visto”, declaró.

David LaChapelle

David LaChapelle

Austria. En mayo, el fotógrafo David LaChapelle se convirtió en víctima de los ataques del Partido de la Libertad (FPÖ) por un cartel promocional para una gala contra el sida protagonizado por la modelo transgénero Carmen Carrera, quien mostraba sus pechos pero también su pene. La formación ultraderechista, liderada en su día por el desaparecido Jörg Haider, lo consideró pornográfico, “de mal gusto” y “contrario a la ley”. En 2001, una exposición con artistas como Louise Bourgeois, John Baldessari o el mismo Paul McCarthy ya fue criticada por el mismo partido. Uno de sus líderes dijo entonces que el arte contemporáneo “ni siquiera se puede considerar degenerado, sino que, en el mejor de los casos, indica problemas mentales”.

Martin Kippenberger

Martin Kippenberger

Italia. Corinne Diserens, directora del Museo de Arte Moderno de Bolzano, en el norte del país, fue destituida en 2008 por exponer una escultura de Martin Kippenberg que representaba a una rana crucificada con la lengua fuera. La obra había sido objeto de críticas de las mayores autoridades de la Iglesia católica, incluido el entonces papa Benedicto XVI, que escribió una carta al presidente de la región, Franz Pahl, apuntando que la escultura había “herido el sentimiento religioso de muchas personas que ven en la cruz un símbolo del amor de Dios y de nuestra salvación”.

 

“La única iglesia que ilumina es la que arde ¡Contribuya!”

“La única iglesia que ilumina es la que arde ¡Contribuya!”

Es la frase la obra de la obra Cajita de fósforos (2005), un montaje del colectivo argentino feminista Mujeres Públicas, que se muestra en la exposición Un saber realmente útil, abierta en el Museo Reina Sofía, y que ha generado un airado reclamo de grupos católicos por “el carácter blasfemo y ofensivo de la obra”

Grupos católicos protestan contra la Bienal de Sao Paulo

Grupos católicos protestan contra la Bienal de Sao Paulo

Por estos días en la Bienal de Sao Paulo se han manifestado grupos católicos, protestando por obras (Del Grupo Etcétera, León Ferrari y Museo Travesti del Perú) que en su opinión resultan blasfemas, sacrílegas y atentan contra la moral cristiana.

Grupo católico busca censurar exposición en la Iglesia Museo Santa Clara

Grupo católico busca censurar exposición en la Iglesia Museo Santa Clara

Desde el pasado 5 de agosto de 2014, la exposición de arte contemporáneo “Mujeres ocultas” a exhibirse en el Museo Santa Clara a partir del 28 de agosto hasta el 28 de septiembre de 2014, quiere ser censurada por la página de internet “Voto católico”, invitando a sus navegantes a votar una petición donde se le exige a la Directora del Museo Santa Clara “abstenerse de realizar en el recinto histórico del museo Iglesia de Santa Clara que usted dirige, la exposición “Mujer en Custodia” de la artista plástica María Eugenia Trujillo

 

 

publicado por El País


Reestructuración de la Fundación Alzate: Nueva Directora

El Alcalde Mayor de Bogotá, Gustavo Petro Urrego, designó a Clarisa Ruiz Correal, secretaria de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, como directora encargada de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño (FUGA) con el fin de iniciar las transformaciones necesarias en la entidad que le permitan atender al sector cultural con un mayor énfasis las poblaciones étnicas y la gran riqueza y diversidad de prácticas culturales que la caracterizan. Es este uno de los ámbitos del campo cultural que no cuenta con una institucionalidad específica y fortalecida.

La FUGA tendrá nuevo enfoque y esto implica el cambio en sus directivas “La idea, cuenta Clarisa Ruiz, Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte, surgió porque “la fundación estaba duplicando o llevando a cabo algunas de las funciones propias del IDARTES”. La Secretaría de Cultura ya está en proceso de definir la nueva dirección, que aun no ha determinado del todo. La idea será resaltar y proteger, desde la cultura, algunos de los aspectos determinantes de estas, como la gastronomía, la cultura festiva y las prácticas corporales (peinados, vestimentas, tatuajes, etc.). De todas formas, varios de los proyectos insignes de la fundación, como las curadurías históricas, seguirán existiendo, solo que bajo el nuevo enfoque”

Ruiz iniciará un proceso de planificación para la FUGA en el que se destacarán los proyectos que actualmente atienden el reconocimiento y preservación de diversidad cultural. A su vez, la secretaria ha afirmado que se dará continuidad a programas significativos como los emprendidos en artes plásticas por el curador y gestor Jorge Jaramillo, a través de otras entidades como el Idartes o la Red de Bibliotecas Públicas. Así mismo, el Teatro de esta entidad entrará en obra a partir del segundo semestre del próximo año para cumplir con las normas de sismo resistencia.

Durante los 13 últimos años la dirección de la FUGA estuvo a cargo de la comunicadora social Ana María Alzate Ronga, quien buscó consolidar la institución como un escenario cultural de la ciudad, promotor de las artes plásticas, visuales, escénicas y musicales y de pensamiento político a través de la Cátedra Bogotá y de la biblioteca de la fundación. Se espera próximamente el nombramiento de la persona que dirigirá la FUGA y que, conjuntamente con la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte, estará a cargo del proyecto y la implementación de su reestructuración.


“La única iglesia que ilumina es la que arde ¡Contribuya!”

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“La única iglesia que ilumina es la que arde. ¡Contribuya!” es la frase  la obra de la obra Cajita de fósforos (2005), un montaje del colectivo argentino feminista Mujeres Públicas, que se muestra en la exposición Un saber realmente útil, abierta en el Museo Reina Sofía, y que ha generado un airado reclamo de grupos católicos por “el carácter blasfemo y ofensivo de la obra”


Barbie Blasfema

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Dos artistas argentinos han enfrentado una fuerte crítica por crear muñecas Barbie inspiradas en figuras religiosas, lo que ha llevado a que la galería en Buenos Aires donde iban a exhibir su propuesta haya decido suspender el exposición antes de su apertura al público.

“Ante reiteradas amenazas anónimas referentes al evento, los artistas decidieron no exponer su obra, temiendo por la integridad física de los visitantes”, anuncia el website de la galería POPA.

Barbie, la Religión Plástica, es el titulo de la muestra de Emiliano Paolini y Marianela Perelli, donde presentaría 33 Barbies como figuras sagradas del cristianismo, el judaísmo, el hinduismo, el budismo y la religión popular argentina. Las pinturas de santos y diosas como la Virgen María y Kali siempre han indicado los estándares de belleza de la época, y los artistas querían resignificar estos iconos religiosos para reflejar los ideales contemporáneos – que creen que están mejor representadas en las esbeltas figuras de la muneca. La exposición también habría incluido varios muñecos Ken – uno de ellos crucificado como Jesucristo.

Lo anterior generó profunda indignación entre los líderes religiosos. “Esto es tan fuera de lugar,” dijo Daniel Roja (oficial de la iglesia católica local) a los medios de comunicación de Argentina, en referencia a la versión Barbie de la Difunta Correa, una santa muy popular que murió en las guerras civiles argentinas.

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publicado por Hyperallergic.

 


El patrocinio secreto de la Tate

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La semana pasada más de 100 miembros del colectivo Liberate Tate desplegaron una tela negra de 64 metros cuadrados a modo de reinterpretación del emblemático Cuadrado Negro del abstracto ruso Kazimir Malevich, cuya obra hace parte de la exposición de Malevich que tiene lugar en la Tate Modern.

El escrutinio de la financiación de las artes es, una vez más, el foco de atención en Inglaterra. Luego de más de tres años batalla entre la Tate  y varios grupos de activistas, la icónica institución británica se presentó ante el Tribunal de Información tras su negativa a declarar la cantidad exacta de dinero que reciben como patrocinio del gigante petrolero BP (British Petroleum). La audiencia es el resultado de la fuerte respuesta de la Tate a una solicitud presentada por el colectivo Request Initiative en conjunto con el grupo activista Platform. Esto sucede pocos días después de la intervención de Liberate Tate en la Tate Modern. En el mismo tribunal, la Tate manifestó su temor en torno a que este tipo de protestas se “podrían intensificar” si las cifras reales del patrocinio se hacen públicas.

Durante años, los activistas han estado tratando de descubrir la cantidad exacta y detalles de los acuerdos de patrocinio de la BP con la Tate. Lo han hecho mediante el uso de la ley Británica de Libertad de Información (FOI). Los activistas de Platform de Londres, en colaboración con Request Initiative, han intentado averiguar la cantidad de dinero que la Tate había recibido en el patrocinio de BP, así como acceder a copias de documentos que han circulado entre la Tate y BP, donde la renovación del acuerdo de patrocinio del gigante petrolero fue discutido y finalmente aprobado. Mientras que los activistas han utilizado la información existente en el dominio público para estimar que la cantidad Tate recibe de BP, en sus registros sólo se refleja un insignificante 0,4% del presupuesto operativo general de Tate. La cifra exacta se desconoce. A cambio de esta cantidad, la BP logra maquillar de verde su imagen gracias a su relación con la Tate.

A continuación una entrevista con Hannah Davey, del colectivo activista Liberate Tate y Kevin Smith, de Platform sobre la ética del patrocinio corporativo y si el arte y la política pueden realmente separarse. :  

How and why does it matter that the Tate receives funding from BP?

Hannah: Well, Tate actually gets less than around 0.5% of its total annual income from BP. But BP gets huge amounts of exposure in return, a disproportionate amount you might say. For example, its logo appears all over Tate spaces while ‘The BP Walk Through British Art’ (the recent rehang at Tate Britain) actually features the oil giant’s name in its title. It’s a way for BP to launder its image – to make people think less about the environmental destruction it causes all over the world and instead about how altruistic it is. We think that Tate is worth a lot more than that – that our cultural institutions are important and precious and shouldn’t be used as a rag to wipe away dirt. Kevin: We’re at a critical point in how we address the climate crisis – it’s not just about changing lightbulbs and cycling to work; it’s about looking at the dynamics of institutional power and recognising what the blocks are to the systemic change that is so urgently needed. And one of the big blocks is the economic, political and cultural power of oil companies. If we want change and progress, we need to undermine the power base that those oil companies enjoy. That needs to happen on a number of fronts, but one of them is preventing them from getting the kudos and credibility that they don’t deserve through sponsoring cultural institutions.

What is worse: the Tate receiving this sort of funding or their refusal to disclose how much they actually receive?

Hannah: The fact that the figure is small isn’t even a secret – it’s calculated from figures in the public domain. In 2013, BP split £2million between Tate, the Royal Opera House, the British Museum and The National Portrait Gallery. So of course the detail of that figure is important, and it’s probably a quarter, but their refusal to disclose begs the question, what else is Tate hiding about its relationship with BP? Which is of course part of the inspiration behind our recent performance, Hidden Figures.

Kevin: They are both inter-related! If the sums of money are as small as we suspect (which is why we think Tate is fighting tooth and claw to keep it secret) then Tate has a lot more flexibility in choosing not to take the money – so it then reflects really badly on them if they are being actively associated with trashing the planet for tiny sums compared to their overall budget.

Do you find other corporate sponsors of the Tate problematic, such as the Bank of America, Deutsche Bank or Morgan Stanley?

Kevin: Corporate sponsorship in general is being pushed on the cultural sector as a salve for the draconian cuts to public spending that the arts have suffered along with other vital services. Many people are articulating the unacceptability of oil sponsorship in particular now because of an increasingly climate-conscious public waking up to the unpleasant reality of oil companies and their many environmental and human rights impacts. But all arts institutions should be developing critical ethical fundraising policies that allow them to proactively assess each individual sponsor, like Bank of America, and see if its congruent with their organisational values.

What is the relationship between art and ethics? Is it up to the funding organisation, the distributor, the collector, the museum or the artist to challenge old while setting new ethical standards? Or might morality be in conflict with or belonging to a different sphere than the production of artistic achievements?

Kevin: It is a normal expectation that all spheres of life, and all individuals in society should act ethically. So in this instance the funding organisation, the distributor, the collector, the museum and the artist should act ethically. This is especially the case in the face of climate change. To act in ways to limit our CO2 emissions requires us to act ethically, to act altruistically, on behalf of others in the long term rather than in our own direct interests in the short term.

There’s a long tradition of artists declaring the production of art, or the private live of the artist, to be outside the realm of standard, or ‘bourgeois’, ethical life. However the scale of the impacts of climate change, both already underway and in the future, lend a perspective on this tradition that calls it into question. For the artist to claim that issues such as the relationship between their work and the production or oil and gas, the driving forward the emissions of CO2, is no concern of theirs is effectively to side with the continuation with these processes. To make this choice, even by default, is to take an act which has profound ecological and social – and therefore ethical – implications.

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Who funds the arts and why we should care

As the arts increasingly depend on private and corporate funding, questions arise about how closely artists and institutions should examine the sources of finance

Anyone passing through Tate Modern’s Turbine Hall one recent Saturday might have witnessed an unscheduled performance by a group of people writhing beneath a huge square of black cloth. Taking its motif from the Malevich exhibition at Tate, the event – entitled “Hidden Figures” – was designed to flag up the museum’s refusal to reveal details of its financial relationship with BP. It was the latest in a series of protests about the sponsorship of institutions – among them the British Museum and the National Portrait Gallery – by the energy giant responsible for the Deepwater Horizon disaster of 2010.

The protesters have been undeterred by the fact that the institutions have acted perfectly within the law, or that BP has been a generous and longstanding sponsor of the arts. Rather, such events are the tip of an iceberg of anger currently focused on a wide range of sponsorship, which in recent years has become an essential part of the infrastructure of the art world. In the past few weeks alone, the São Paulo Biennial dropped the logo of the Israeli Embassy after artists and curators complained. A week earlier, the Gwangju Bienniale’s president resigned and various artists withdrew after its financial backer, the city’s government, censored a work.

Both Manifesta in Russia and the Sydney Biennale have been hit by boycotts. Frieze Art Fair in New York ran into trouble for using non-unionised labour, and the organisation has now agreed to employ only unionised workers next year. Meanwhile, the labour conditions on Abu Dhabi’s Saadiyat Island, which provoked an artists’ threatened boycott of museums being built there, including the Guggenheim and the Louvre, are still unresolved.

An anti-BP demonstration at Tate Britain in 2011

An anti-BP demonstration at Tate Britain in 2011

Governments, too, are stepping into the debate. Last month, Art Basel heard that a change in Swiss law might mean that it loses its sponsorship from cigar manufacturer Davidoff. (In the UK, tobacco companies are allowed to sponsor cultural and sporting events only if they use their company name rather than a brand of cigarettes.)

Art and patronage are ancient bedfellows and bursts of outrage are nothing new. But the sheer weight of discontent suggests we are reaching a tipping point. When the curators of the São Paulo Biennial wrote to the organisers in support of the artists’ objections, they declared that the Brazilian situation “should also be a trigger to think about funding sources of major cultural events”. In their opinion, “the sources of cultural funding have an increasingly dramatic impact on the supposedly ‘independent’ curatorial and artistic narrative of an event”.

The thrust of this argument is that art is compromised if the finance is unethical. “In the 31st biennial, much of the work seeks to show that struggles for justice in Brazil, Latin America and elsewhere in the world are connected,” the São Paulo curators continue. In other words, work will lose its integrity if it depends on support from those seen to be perpetuating problems.

The tensions extend beyond geopolitics. “Creativity has become . . .instrumentalised both by capitalism and the nation state,” says São Paulo curator Charles Esche. In some countries, once-generous state subsidies have been swept away. In others, they never existed. Whatever the history, art’s paymasters will always have their own agenda. “During the cold war, institutions were representing that conflict in their programming,” says Esche of a period when state funding was far more beneficent in northern Europe.

Climate activists at the launch of the BP Portrait Award in 2011

Climate activists at the launch of the BP Portrait Award in 2011

Now, the growing dependence on private funding is igniting new concerns. “The corporate ethos has permeated deeply into museum culture,” says Professor Julian Stallabrass of the Courtauld Institute of Art, who has written extensively on the pact between commerce and culture. “The brand permeates everything, from the products in the shop to the designer uniform of the staff.”

Like the São Paulo curators, Stallabrass points out that the tension between content and context creates a paradox. “Much avant-garde and contemporary art is actively hostile towards capitalism. If an artist who is critiquing corporate power is presented as part of this branded apparatus, the work is being betrayed quite fundamentally.” Equally, when an institution or an event is being sustained through, say, exploitative labour practices, certain artists are going to question the ethics of their own participation there.

Curators are questioning whether dependence on private benefactors exacts too high a price. Emily Pethick, of the Showroom, a London-based, not-for-profit space that specialises in emerging and experimental artists, says: “Previously, when I was working in the Netherlands where we had a much higher subsidy, we could speculate and take more risks.”

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Activists Challenge BP’s Secret Sponsorship of the Arts

Tate redactedA three year battle by activists to find out more details of BP’s secretive sponsorship deal with Britain’s iconic art institution, the Tate, will finally be resolved on Thursday this week.

For years activists have been trying to uncover the amount and details of BP’s sponsorship deals with the Tate. They have done this by using British Freedom of Information (FOI) laws.

The activists, from the environment arts group, Platform London, working with the Request Initiative, have been trying to find out how much money the Tate had received in sponsorship from BP, as well as see copies of minutes between the Tate and BP where the renewal of the oil giant’s sponsorship agreement had been discussed and ultimately approved.

While campaigners have used existing information in the public domain to estimate that the amount Tate receives from BP only a paltry 0.4% of Tate’s overall operating budget, the exact figure remains unknown.

In return for this amount, BP gets to greenwash its image and achieve institutional buy-in to the Tate’s global brand.

The arts institution has seen numerous recent protests against BP’s sponsorship of its work, not least last week when over 100 members of the arts collective Liberate Tate unfurled a 64 metre square black cloth, a reinterpretation of Russian abstract painter Kazimir Malevich’s iconic Black Squarewhich is currently on display as part of the Malevich exhibition at Tate Modern.

The implicit comparison was made between Malevich’s Black square and Tate’s use of black squares in redacting information.

The Tate is extremely reluctant to disclose the exact nature of its funding from BP. After receiving an FOI request, the Tate refused to give out this information. This led to an appeal by Platform and the Request Initiative to the official body in the UK that oversees such matters, the Information Commission.

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Grupos católicos protestan contra la Bienal de Sao Paulo

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Hace un par de semanas Grupos católicos se manifestaron en Bogotá por la muestra de las custodias en el Museo Santa Clara. A través de cartas de petición online, publicaciones en redes sociales y 50 tutelas lograron que un juez dictara medidas cautelares y se suspendiera temporalmente la muestra. Pasaron los días y el juez autorizó la exposición luego una inspección judicial a la muestra en el Museo Santa Clara.

Por estos días en la Bienal de Sao Paulo se han manifestado grupos del Opus Dei, protestando por obras (Del Grupo Etcétera, Nahum Zenil, León Ferrari y Museo Travesti del Perú) que en su opinión resultan blasfemas, sacrílegas y atentan contra la moral cristiana.

Aquí el manifiesto acompañado de imágenes (seguido de una nota publicada en Fohla de Sao Paulo)

Aborto, blasfemia y sacrilegio en la 31 Bienal de Arte de Sao Paulo

Es muy posible que su hijo, sobrino o nieto serán invitados por la escuela, si no lo han hecho ya, a visitar la Bienal de Arte de São Paulo. Eso es lo que suele ocurrir…

Este año, qué podrá ver?

Un conjunto escandaloso de blasfemia y sacrilegio contra Nuestro Señor Jesucristo y de la Santísima Virgen, una incitación a la legalización total de aborto y una promoción abierta de la homosexualidad!

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Imagen de Nuestra Señora cubierta de insectos y escorpiones

Proteste ahora y envíe su mensaje a los directores de las escuelas de São Paulo para que que no promuevan la gira de sus estudiantes a la 31a Bienal de Arte de Sao Paulo!

Representantes Instituto Plinio fueron a la Bienal a producir un documental y quedaron horrorizados por lo que vieron:

1 – La exposición “Errar de Dios” expone la sagrada figura de Jesucristo crucificado y comido por los cuervos.

2 – A continuación, una imagen de la Virgen con el Niño Jesús todos cubierta por cucarachas y escorpiones.

3 – Una serpiente enroscada en el cuerpo de la Virgen María, con la clara intención de revertir el concepto católico de la Virgen aplastando la cabeza de la serpiente. (Gen 3, 15)

4 – La última cena en una sartén para freír, y una imagen de Nuestra Señora a punto de ser aplastado por un rallador de cocina.

5 – Al final de esta exposición, los guías a los visitantes de la Bienal invitan a firmar una petición al Papa Francisco, pidiendo la “abolición total del infierno.” La mayoría de los visitantes no lo leen y firman sin darse cuenta de que el abajo firmante es promovido por CIHABAPAI (Club Wicked, herejes, apóstatas, Blasfemos, ateos, paganos, agnósticos e infieles). Se le pedirá a su hijo o pariente a firmar esta petición al unirse a un club tan blasfemo!

6 – Una exposición llamada “Abortar Space” incluye varios “vientres” gigantes. El objetivo es que las mujeres a tomar ellos y escribir “testimonios” de “experiencias”, abogando por la legalización del aborto en Brasil! (Cf .. El País, 09/04/14)

7 – También hay “una habitación llamada” Dios está [palabra no imprimible], con obras que subvierten iconos católicos, como una Virgen con barba “(Folha de S. Paulo, 09/06/14). En la misma habitación “registros andróginos de cuerpos y relaciones homoeróticas a través de las imágenes religiosas como la Virgen de Guadalupe” (OESP 31/08/14).

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Los escolares hacen fila para visitar la Bienal de Arte de São Paulo

8 – En la misma muestra encuentra la obra Casa Particular, que según el sitio oficial de la Bienal, “promulga la Última Cena de Jesús con sus discípulos en una calle de burdeles de San Camilo en Santiago [Chile]. En esta acción, una de las prostitutas, sentada en la mesa, toma el doble papel de Cristo y Pinochet, diciendo (…), después de ofrecer el pan y el vino: “Esto es mi cuerpo, esta es mi sangre ‘” (cf .. http://app.31bienal.org.br/pt/single/1110).

9 – “El Giuseppe Campuzano peruana y su ‘Transexual Museo del Perú”, que incluye a la Virgen de los rasgos masculinos “(El País, 04/09/14), en la” línea de tiempo “exposición.

10 – Exposición de postales de iglesias, conventos e imágenes por los comunistas durante la Guerra Civil española (1936-1939).

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Los patrocinadores de la Bienal

Protesta ahora y enviar su mensaje a los directores de las escuelas de São Paulo, que pidió no promocionar la gira de sus estudiantes a la 31a Bienal de Arte de Sao Paulo!

Pablo Lafuente, uno de los curadores de la Bienal, dijo: “Esperamos que este sea un sondeo de la sociedad y también una oportunidad para abrazar una fuerza artística transformadora” (El País, 09/04/14).

En otras palabras, quieren cambiar nuestra mentalidad y nuestros hijos, y nos llevará a una sociedad en que el aborto, la inmoralidad y la maldición de Dios llegan a ser comunes…

“Dios Es Marica”, Nahum Zenil

“Dios Es Marica”, Nahum Zenil

¿Los brasileños pueden permanecer indiferentes a este arsenal de blasfemia de esta Bienal hasta el 7 diciembre 2014?

Podemos dejar que nuestro Señor y su Santísima Madre se ofendan de esa manera?

Podemos dejar que las escuelas bajo el pretexto de la “educación artística”, lleven a nuestros niños y jóvenes a asistir a estos y otros delitos contra la fe y la moral?

La blasfemia no es arte, no es “libertad de expresión”: La blasfemia es una grave falta de respeto al segundo Mandamiento de la Ley de Dios!

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Arte? Blasfemia! Blasfemia? Arte!

Bienvenido a “una verdadera Babel de odio a Dios.”

La virgen María es ahora un travesti, está cubierta de cucarachas. Una sala se llama “Dios es Marica” (Dios es raro). Los visitantes son invitados a “procesión” dentro de úteros gigantes donde cortinas rojas delimitan “espacios para abortar.” Daniel Martins, 28, se horroriza. “Es una provocación a la religión, el Señor nuestro Dios. Una guía invitó a los estudiantes a firmar una petición para la abolición del infierno “, dijo el coordinador de la joven acción Folha IPCO (Instituto Plinio Corrêa de Oliveira).

El grupo lleva el nombre del fundador de TFP (Tradición, Familia y Propiedad), organización católica conservadora que cree: “empobrecer la familia destruye la civilización.” Ahora quieren hacer ruido. Tocar la bocina, para ser precisos, en contra de la 31 Bienal de São Paulo oficialmente -anunciada como una muestra de “transgresión, trascendencia y transexualidad”. Según Martins, imprimieron 50.000 panfletos denunciando “el aborto, la blasfemia y sacrilegio” en la exposición.

Tenemos una lista de diez obras blasfemas que se pueden ser vistas por “su hijo, sobrino o nieto” en las giras de colegios. Por lo tanto hay que fomentar el envío de mensajes de protesta a directores paulistanas escuelas. La medida también sugiere presionar el cardenal de Sao Paulo, Dom Odilo Scherer. Se debe aprovechar “su gran influencia -como corresponde a su sagrada misión de pastor- para prevenir estos sacrilegios se siguen cometiendo en su jurisdicción.” El aviso dice que la Arquidiócesis de São Paulo don Odilo pronto visitará la Bienal y, a continuación, evaluar si vale la pena tomar alguna posición. CRUZADA Cerca de 40 voluntarios han estado distribuyendo el manifiesto de la ciudad.

Esta semana que estuvimos en frente del metro Butantã y PUC. La Avenida Paulista es una de las próximas paradas. “La blasfemia no no es arte, es ‘libertad de expresión'”, dice el documento. El IPCO también grabó un vídeo de la exposición de la “dictadura feminista” del boliviano colectivo “Mujeres Creando”, responsable de la instalación pro-aborto. En el material publicado en Internet, varios “piiiis” sustituyen a las mujeres profanidad lesionados con la presencia del grupo en el pabellón de la Bienal. Una mentira tiene patas cortas para ocho Martins. En su opinión, la exposición ya ha demostrado que vino a elegir como símbolo de dibujo “de un hindú” (Indian Prabhakar Pachpute).

Para el equipo de curadores de la Bienal, “El arte refleja en los temas que afectan la vida de las personas”. “Hablar de cosas complejas, invisibles u ocultas es la clave. Creemos que el debate público que está emergiendo es importante para hacer frente a temas tan sensibles como el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, el tema de la libertad sexual y el lugar y el papel de la religión y de la fe en nuestra sociedad “.

 

* Traducido para esferapública por Manuel Tenreiro. Manifiesto en Contraindicaciones.