El poder del espacio público (El caso del Salón Regional en Villa de Leyva)

Comunicado oficial dirección y curaduría: El Validadero Artístico. Observatorio Artístico Regional / 16SRA zona centro

El Validadero Artístico y su proyecto de investigación curatorial, La expedición Artística Regional, plantearon un proyecto curatorial que fue ganador dentro de la convocatoria de los programas de los 16SRA zona centro. Una intervención in-situ en el espacio público y en espacios patrimoniales como plazas, museos, iglesias o claustros religiosos; fuera de complementar la exhibición con lugares naturales o espacios de tránsito o reunión de una región como Villa de Leyva y el Alto Ricaurte.

La pregunta de la investigación hacía eco en los centros periferia y en los palimpsestos del territorio cundiboyacense, en esos espacios considerados centro, ahora borrados por la historia de los ganadores de las guerras. La curaduría propuesta es una pregunta abierta sobre el territorio y los habitantes ignorados de una región, una pregunta sobre lo que se considera público y una propuesta curatorial que tiene como mensaje caminar fuera del cubo blanco o el salón de clases…

Incluir a una región y sus habitantes por medio de sus espacios públicos o de tránsito era una de la intenciones que se propuso como investigación y curaduría para estos 16 salones regionales de artistas zona centro, El Observatorio Artístico Regional invitó a un grupo de artistas de la región central a intervenir o generar acciones en estos espacios, con obras que dialogaran pacíficamente desde el monumento y lo patrimonial; dispositivos artísticos que pudieran involucrar a esa población invisibilizada desde la colonia, la independencia, la época republicana y ahora el turismo naranja.

Propuesta de Carlos Castro que situar en la Plaza Antonio Ricaurte de Villa de Leyva.

Los artistas invitados para estas intervenciones en espacio público fueron:

Oscar Moreno, Edgar Guzmanruiz, José Alejandro Restrepo, Colectivo Interferencia, Carlos Castro, Rodez, Luis Roldán y José Ismael Manco.

Estos artistas tenían la responsabilidad de plantear intervenciones artísticas viables y que tuvieran en cuenta el cuidado y respeto de estos espacios patrimoniales, fuera de generar propuestas que involucraran a la población y la región; lugares que a todas luces para el equipo curatorial y los artistas invitados no podían ser dañados o rotos por ser considerados espacios públicos que hablan de una memoria y de un gran significado para sus pobladores o habitantes.

A partir de este postulado, la curaduría del Observatorio Artístico Regional / 16SRA Zona Centro y su equipo de producción empieza su gestión en septiembre de 2017 de todos los espacios públicos, privados y naturales involucrados para el salón propuesto, sabiendo la dificultad que era plantear un trabajo en una población y territorio que nunca había tenido la realización de un salón regional de artistas en su historia.

De los 18 espacios públicos y privados planteados en Villa de Leyva, Sáchica, Gachantivá y Santa Sofía se lograron conseguir algunas autorizaciones de espacios solicitados en diferentes reuniones donde se socializó el proyecto para realizar la exhibición y abrir las convocatorias propuestas para la participación de artistas de la región o la población de Villa de Leyva.

Toda esta gestión se venía hablando y gestionando desde el año pasado con el Secretario de Cultura de Villa de Leyva Enrique Maldonado, quien asistió a un Comité Regional realizado en Bogotá en Octubre  de 2017, después por cuestiones que desconocemos, esta persona fue reemplazada por Margarita Pardo. Estos dos Secretarios de Cultura nunca le comunicaron al Alcalde la realización del Salón, pero sí nos habían dado respuesta de que él había autorizado todos los espacios, menos la Plaza del Cármen.

En una reunión con el alcalde Victor Hugo Forero dos meses antes del evento, (el día 6 de junio de 2018), donde nos encontrábamos El Validadero Artístico, el Ministerio de Cultura, Arteria, el Museo Antonio Nariño y la Secretaría de Cultura de Villa de Leyva, el alcalde autorizó delante de todos, la realización del evento y de las intervenciones propuestas en el espacio público exceptuando la intervención del artista boyacense José Ismael Manco, (un dibujo de un cultivo de maíz y trigo propuesto para la fachada de la plaza de Villa de Leyva) dejándonos claro que él como alcalde no estaba enterado de la realización del Salón hasta ese momento.

Fuera de las inconsistencias y las contradicciones de los funcionarios públicos de la Alcaldía frente a la información suministrada por la Secretaria de Cultura de Villa de Leyva, asumimos la respuesta del alcalde como un permiso directo, donde nos planteó por dos horas sus inquietudes y preguntas frente a la realización del Salón y cada obra, manifestándonos su apoyo incondicional al arte y la cultura. Fuera de la reunión fuimos y entregamos en las oficinas de la Secretaria de Cultura, la presentación de la curaduría a realizar y que había sido mostrada al alcalde unas horas antes, para que ellos pudieran estudiarlo con calma en el consejo de cultura y lo pudieran socializar con la población y los entes de control. La solicitud de permisos, apoyos, seguridad y demás temas concernientes frente a la logística del salón que pedía 7 de los 5 espacios autorizados por la alcaldía, requería de un apoyo directo de todos los estamentos que la componen para la realización del Salón.

Espacios solicitados: Parque Antonio Ricaurte / (autorizado) Edgar Guzmanruiz – José Alejandro Restrepo. – Plaza de Antonio Nariño / (autorizado) Oscar Moreno – Teatro Municipal / (autorizado) Charlas y Conferencias – Casa Juan de Castellanos Alcaldía / (autorizado) Colectivo Zunga – Claustro San Francisco / (autorizado) Carlos Castro, José Alejandro Restrepo, María Elvira Escallón, Andrés García La Rota – Plaza de Villa de Leyva / (Negado) José Ismael Manco. – Real Fabrica de Licores / (Limbos Jurídicos) Carlos Bonil.

Esta misma gestión y solicitud se realizó en un lugar como Sáchica y Gachantivá, lugares donde también se tenía planteado trabajar en el espacio público y donde se hizo la exposición y socialización de las intervenciones a realizar en esos territorios y donde nos abrieron las puertas, colaborándonos desde un principio, trabajando con la comunidad y sin ningún problema o inconveniente.

Evento comercial en la Plaza de Villa de Leyva

Gracias al interés y apoyo de la Secretaria de Cultura de Sáchica a cargo Patricia Torres, las intervenciones y obras expuestas de José Ismael Manco, Rodez y María Elvira Escallón se encuentran en este momento exhibidas con gran éxito en esa hermosa población. Una de las intervenciones se realizó en el Estadio de Sáchica, la otra en la fachada de la Casa de la Cultura de la misma población y la última dentro de ella, gracias a que su alcalde Edgar Orlando Cuadrado y su Secretaria de Cultura entendieron y apoyaron desinteresadamente estas propuestas.

Es importante aclarar que para los permisos de todas estas intervenciones se solicitaron con anterioridad las autorizaciones  escritas para la realización de cada obra. La Secretaria de Cultura de Villa de Leyva nunca nos contestó nuestra solicitud de espacios pedida desde el año 2017 en un escrito formal, aun así nos seguía colaborando a medias y con una comunicación interrumpida mandándonos de un lugar a otro para solicitar permisos y demás procesos burocráticos que nunca concluyeron, porque nunca tuvieron el interés de colaborar, más allá de que se sintieran obligados institucionalmente.

Lo cierto acá es que podemos ver el actuar de dos Secretarías de Cultura y los intereses  y posiciones de cada una de ellas para apoyar un programa del Ministerio de Cultura en un centro como Villa de Leyva y en una periferia como Sáchica. El programa de los Salones Regionales de Artistas tiene la intención de involucrar a las regiones, a sus artistas, habitantes y entidades públicas frente a componentes culturales y artísticos para el territorio donde se desarrolla la actividad expositiva de manera abierta y gratuita. Estos planteamientos hacen parte de una convocatoria pública ganada por El Validadero Artístico y de los cuales sus realizadores y artistas están amparados con los derechos de libre expresión.

Detalle de reparación en la Plaza Antonio Nariño.

Es importante tener en cuenta que estamos trabajando desde la institucionalidad y los funcionarios públicos están para servir y apoyar los programas culturales a nivel región, propuestos por un estamento como el Ministerio de Cultura; algo que siempre se olvida en este país pero que vale la pena tener siempre presente cuando se habla de arte y cultura. Sus pobladores tienen como derecho en estos casos, recibir estos programas culturales con la intención de participar y reconocer la identidad propuesta desde la región. Sus dirigentes o sea funcionarios públicos, Secretarios de Cultura y Alcalde, tienen como tarea apoyar y facilitar que el desarrollo logístico y de infraestructura que se lleva acabo para la viabilidad de los proyectos artísticos y culturales propuestos por el salón, y su vez que se realicen de la mejor manera.

Queremos pedir una excusa pública y directa por parte de los organizadores del Observatorio Artístico Regional / 16SRA Zona centro, a los artistas afectados: Edgar Guzmanruiz, José Alejandro Restrepo, Carlos Castro, Jimena Andrade, Andrés García La Rota y María Elvira Escallón, por lo sucedido después del mal uso que se le dio a uno de los espacios públicos por parte de uno de los artistas invitados y el desconocimiento de estos actos por parte de la producción y dirección, que sin una autorización escrita y por cuenta propia el artista decidió cortar las piedras que rodeaban la plaza del monumento de Antonio Nariño, haciendo unos huecos para montar su instalación, sin un aval de la curaduría y mucho menos de la propia Alcaldía.

La curaduría encuentra injustificadas las razones por las cuales algunos artistas del espacio público se vieron afectados de diferentes maneras, sin ser ellos culpables, y cómo sus proyectos desarrollados durante los meses previos y bajo unas investigaciones personales o bolsas de trabajo (planteadas por la investigación y el equipo curatorial), eran canceladas y prohibidas para la exhibición por el propio Alcalde por hacer parte del espacio público. Vale aclarar que un día antes de la inauguración del Salón contábamos con la autorización y permisos para todas las acciones e intervenciones en los espacios.

Sentimos que esta medida tomada por el Alcalde fue un poco apresurada y arbitraria, siendo motivada por esos mismos funcionarios que no dieron la información correcta y obstruyeron en un inicio la comunicación del Salón propuesto y sus correspondientes permisos para la realización de las intervenciones públicas socializadas en la Secretaría de Cultura de Villa de Leyva con “Enrique Maldonado y Margarita Pardo” desde el 2017, donde se omitió hacer una comunicación pública a los artistas de la región y sus pobladores para conocer y participar de este proyecto gratuito y de entrada libre como programa de investigación pedagógica y expositiva desde el Ministerio de Cultura.

Situación muy diferente que pasa actualmente con el apoyo incondicional de la alcaldía de Villa de Leyva con el Primer Festival Internacional de Historia en Colombia. (http://www.festivalinternacionaldehistoria.com) Evento Organizado por unos empresarios, con boletería y donde los habitantes, colegios y oriundos de la región no tienen posibilidad de participar, el evento cobra por el conocimiento compartido, fuera de ser una historia cultural decorada por empresarios y con patrocinadores importantes incluido la alcaldía, se entiende que el evento tiene una intención de exclusión y lucro apoyada desde la institucionalidad de la Secretaría de Cultura y las políticas culturales de la Alcaldía de Villa de Leyva.

Los artistas acá afectados Edgar Guzmanruiz, Carlos Castro, José Alejandro Restrepo y el Colectivo Interferencia, no pudieron mostrar sus obras y por ende sufrieron un censura de su libertad de expresión, un grupo de artistas que no tenían ninguna responsabilidad y nada que ver con el caso ya mencionado de la intervención de Oscar Moreno. Es importante aclarar que eso de romper y remover las piedras se ha repetido una y otra vez en Villa de Leyva cuando se montan set televisivos, espectáculos, ferias y demás eventos pagados en este pueblo escenográfico convertido en un Corferias. Por tal motivo el Alcalde, después de cancelar los espacios públicos para el resto de artistas un día antes de ser inaugurado el Salón, exonera y acepta el arreglo del artista que fue el motivo de la cancelación de todos los espacios públicos, razón que deja claro que las piedras rotas fue un pretexto para censurar el resto del salón.

Es evidente que la preocupación del Alcalde sobre las presiones de sus pobladores (los cuales nunca conocimos), fueron el objetivo de su decisión. Es importante describir que en la reunión donde cancela estos espacios, nos aclara que las personas que usan el espacio público en Villa de Leyva “pagan” y que todo lo que estaba sucediendo y hablándose en el pueblo y en las redes sociales era una revolución que él no podía permitir, menos en vísperas de un 7 de agosto con posesión presidencial.

Los espacios con los que supuestamente quedamos fueron solamente dos, el Claustro de San francisco y el Teatro Municipal lugares donde hasta la fecha no hemos podemos exhibir con tranquilidad a los artistas propuestos y donde las obras de Andrés García La Rota y María Elvira Escallón tuvieron que ser desmontadas por no poder mostrarlas en las condiciones óptimas y en los horarios solicitados.

Por otro lado el director del espacio o de las actividades programadas en el Claustro de San Francisco; Luis Eduardo Vargas, no nos permite prender la obras ahí expuestas y un día antes del inconveniente con Oscar Moreno, él y un señor foráneo (Mauricio Posada) casi dueño del espacio, nos amenazó con el típico: “usted no sabe quine soy yo”, diciendo que pensaba poner en contra a todo el pueblo para impedir que nosotros realizáramos el Salón y mostráramos las obras de Carlos Castro en el Claustro, y que pensaba traer unos grafiteros para rayar las piezas. Tengo que admitir que su vandalismo a su edad me encanto, lo que no sabia era que tenia tanta influencia.

Lo importante de este altercado con estas dos personas el día miércoles, fue que el alcalde se dirigió al día siguiente al Claustro a ver las obras y vio el carro de policía de Carlos Castro y después pasó por la obra de Oscar Moreno y ahí es cuando decide citar a la organización del Salón para comunicarnos un día antes de la inauguración que ya no teníamos permisos para el espacio público, cuando él dos meses antes había autorizado esas mismas obras en la reunión antes descrita.

Según sus funcionarios que obstruyeron información desde el principio (Margarita Pardo) decían que la gente estaba escribiendo a la secretaria de cultura preguntando; ¿que hacia un carro de policía en la entrada del Claustro de San Francisco? Y que teníamos que mover ese carro inmediatamente sino queríamos tener problemas, lo cierto es que cuando este vehículo llego el 27 de julio en fase de montaje, desde el primer momento en Villa de Leyva, la propia secretaria de cultura, que ya conocía la propuesta y la policía nos hicieron mover la obra de un lugar a otro y pretendían llevarla para los patios o la misma estación de policía.

En el caso de Oscar Moreno, su obra por obvias razones se clausuró y creo que era la única obra que debió ser cerrada por el alcalde, si en realidad el daño en las piedras era de tal magnitud… Aclarando que igual para una curaduría planteada en el espacio publico, es arbitrario censurar cualquier obra o acción, más allá de los inconvenientes que esta pueda generar, estos puntos son de gran importancia para entender lo sucedido, describimos los acontecimientos de meses o el año que dieron lugar a la anulación de todos los permisos para los espacios públicos en la población de Villa de Leyva.

Entendemos que se quiera tomar cualquier motivo para dar cierre al resto de los espacios autorizados, pero no compartimos esta decisión, para el equipo del validadero es una censura de nuestra libertad de expresión y del grupo de artistas afectados, porque nuestra propuesta fue planteada para el espacio público, llamamos la atención aclarando que es una posición de nosotros que seguiremos defendiendo, desde luego esto no lo comparten ni la fundación Arteria, ni el Ministerio de Cultura.

Respetamos las posiciones de cada ente acá involucrado en desarrollo de esta  gestión cultural, pero estamos convencidos que el salón si fue censurado y aún así resiste o continua con dignidad, la exhibición que se encuentra abierta es gracias a los espacios y secretarias de cultura que si nos ayudaron y nos brindaron los espacios para la realización de la investigación curatorial: El Observatorio Artístico Regional / 16SRA Zona Centro.

Es un placer invitarlos a participar de esta muestra regional que seguirá abierta  hasta el 3 de septiembre, los espacios abiertos al público que pueden ser visitados en la población de Villa de Leyva son: Iglesia de San Agustín – Instituto Humboldt / Artistas Expedición Artística Regional – Museo Antonio Ricaurte / C.Bonil  – Museo Luis Alberto Acuña / Colectivo Zunga  – Casa Antonio Nariño / Interferencia – A.Baraya  – Claustro San Francisco / J.A.Restrepo – C.Castro.

Los espacios abiertos en los centros prefería son: Sede Pedagógica Natural – El Validadero Artístico / Artistas Expedición y Observatorio –  Pictogramas de Sáchica / Muiscas – Fachada Casa de la Cultura de  Sáchica / J.I.Manco – Casa de la Cultura de Sáchica / M.E. Escallón –  Estadio de Sáchica / Rodez –  Iglesia del pueblo viejo de Gachantivá / L.F.Roldan –  Observatorio Astronómico Muisca – Infiernito /  Muiscas.

Mandamos un cordial saludo y pedimos excusas a todos los artistas y personas afectadas e involucradas dentro de este proyecto de investigación curatorial.

Atentamente: Federico Daza Marín / Validadero Artístico.

https://www.facebook.com/validaderoartistico/videos/1722730764510145/


El Salón de Artistas como Campo de Batalla

El jurado del Salón en el momento de votar a favor de una obra (levantando el bastón como signo de aprobación) Paris, 1903.

Al pensar el campo del arte debemos tener en cuenta que no se trata precisamente de una esfera homogénea y consensual, sino de una escena en la que prevalece el disenso y el conflicto entre distintas subjetividades, discursos y políticas. Esto se ve claramente en las disputas entre las formas de definir políticas culturales, asignar presupuestos, dirigir una institución y curar exposiciones con recursos del Estado, como es el caso de los Salones de Artistas.

De los debates en torno a los Salones que se han dado en esferapública desde sus inicios, el que se dio en torno a Reuniendo Luciérnagas ha sido donde se debatió con mayor intensidad en torno la propuesta curatorial, la museografía, el proceso de producción de la muestra. Igualmente, se discutió sobre la necesidad de espacios de diálogo entre artistas y curadores, el Salón como choque entre curadores emergentes y curadores establecidos, el manejo que le dio a la situación el Ministerio de Cultura y la forma como este debate se dio en otros portales, blogs, prensa y redes sociales.

A continuación un análisis de este debate que se extendió por varias semanas. No se pretende llegar a conclusiones ni tomar posiciones a favor o en contra. La idea es identificar líneas de discusión, puntos de coincidencia y aspectos que generaron los principales desacuerdos.

Freddy Quinayas, “Férulas de epígonos”, hilo de fique y croché, 2014; Richard Bravo, “Bodegón con frutas, motosierra y bolsa pendiendo, impresión fotográfica a blanco y negro, pintada con tinta china sobre lienzo”, 2013. Foto: Marine Lahaix

Reuniendo luciérnagas fue el título que los curadores Herlyng Ferla y Riccardo Giacconi le dieron al XV Salón Regional de Artistas de la Zona Pacífico. El evento de inauguración se realizó en el Museo la Tertulia, en Cali, el 3 de julio de 2015: la curaduría reunía a  29 artistas locales cuyas obras fueron expuestas en tres salas del museo; las exposiciones fueron tituladas Las cosas en sí –un sistema frágil, Pathosformel –Elementos para una pintura y Taumatropía –metodología del engaño. El impacto fue inmediato y, desde el momento en que el Salón abrió sus puertas, las críticas empezaron a fluir.

¿Quién dijo “en contra”?

Uno de los primeros en manifestarse fue Miguel González, quien que ejerció como curador por largo tiempo en el Museo La Tertulia y que se mostró verdaderamente indignado frente a la apropiación inadecuada por parte de un proyecto descuidado de un espacio tan central en la cultura de la capital vallecaucana.  A su voz se le sumó la del crítico Carlos Quintero quien, a través del blog de crítica La Kaverna, expresó su total desconcierto frente al Salón: aun así, más tarde se vio obligado a aclarar que “desde un principio señalé que el problema fundamental era de montaje y museografía, y no hablé de la curaduría.” Otro foco interesante de opinión fue el de El Heno Contraproducente, un espacio virtual de crítica de arte manejado por un grupo anónimo de artistas caleños.

Los principales puntos en que coincidieron la mayoría de las críticas negativas frente al Salón fueron los siguientes:

  • El concepto curatorial que giraba alrededor de la idea del gabinete de curiosidades. Muchos consideraron que el intento por seguir una narrativa no lineal, de lineamiento muy warburgiano, no funcionó pues la propuesta se mostraba desarticulada: las obras se apelmazaban unas encima de las otras generando una sensación de collage pastoso, de amalgama de formas. Las piezas no tenían espacio para respirar y su superposición hacían de la experiencia del observador un total desconcierto.
  • La precariedad de información. La decisión de omitir ciertos datos generalmente presentes en una exposición —por ejemplo, las fichas técnicas de las obras— fue considerada por muchos desacertada, pues el público se perdía inevitablemente en el popurrí de objetos artísticos y le era imposible comprender cada pieza frente a su total aislamiento informacional. La poca información que había pecaba, además, de serios problemas de redacción e inconsistencias históricas y artísticas. Para el folleto de la sección Metodologías del engaño se eligieron una serie de textos de Éricka Flórez —quien, además de haber sido curadora del Salón anterior, es muy cercana a los dos jóvenes curadores— que, en palabras de González, estaban “lejos de aclarar nada”. La bibliografía mínima que acompañaba la curaduría, añadía, se trataba de simplemente unas fotocopias anilladas de textos “que iban desde Estanislao Zuleta y Andrés Caicedo hasta Walter Benjamin, lo que definió de “grosera pretensión”.
  • La falta de investigación. Las figuras de Ferla y Giacconi eran medianamente reconocidas por sus actividades plásticas; aun así, poco se conocía de sus propuestas curatoriales o de sus textos críticos. El Salón fue, a ojos de sus detractores, una clara demostración de las implicaciones negativas de la superficialidad en el campo investigativo. La falta de profesionalidad, se creía, era de esperarse de una pareja de individuos tan poco experta en el tema curatorial; lo que llevó a que señalaran la falta de criterio del Ministerio de Cultura al momento de asignar los proyectos.
  • La negligencia al momento de tratar las obras. Muchos denunciaron abiertamente los abusos a los que estaban siendo expuestas las piezas de los participantes. La falta de planeación y consecuente improvisación llevó a una organización caótica del espacio que, en varias ocasiones, llevó al maltrato de las obras. Uno de los casos que más resonó fue el de la instalación de Leonardo Amador que, en un principio, consistía en un tapiz de ceniza; por falta señalización el público terminó pisando y arrastrando tan sutil superficie, de modo tal que la pulcritud de la pieza se perdió —el artista, además, aseguró haber comentado a los curadores, durante el montaje, la necesidad de una demarcación del espacio expositivo—. Recordemos que Quintero criticó no el concepto curatorial sino las fallas de montaje y museografía y el hecho que, a penas se evidenciaron las fallas, no fueron reparadas.
  • La elección de las piezas. Aunque algunos, como Camilo Quintero, reconocieron que la elección de las obras fue acertada, otros aseguraron que se trató de una selección basada únicamente en parámetros estéticos que marginaron el factor conceptual: se trató, aseguraron, de una muestra de “objetos bonitos” y ya.
  • El tratamiento del espacio expositivo. Los curadores optaron por oscurecer el espacio subterráneo de La Tertulia e iluminar sólo las obras, lo cual no permitía al público moverse con fluidez por el espacio ya que no podía ver por dónde caminaba y se sentían vulnerables. De igual forma, la atmósfera no permitía la minuciosa observación de las piezas. Se discutió, además, el problema que implicaba realizar una exposición tan poco convencional en un espacio museístico: “Quiéranlo o no el Museo La Tertulia es un Museo y lo que se ponga en un espacio así no aguanta que sea tan artistada, debe estar relacionado con el proceso de cada artista y debe ser bien montado, a menos que la aristada sea la obra y la madre de las artistadas pueees!,” concluyeron con humor los editores de El Heno Contraproducente.
  • La decisión de incluir artistas más consagrados. Se criticó la inclusión de obras de Ramírez Villamizar, Pablo Van Wong y Alberto de Michelle, ya que, de cierto modo, desviaba al Salón de su misión original —la de dar visibilidad a artistas emergentes de la región—.

Los críticos no fueron los únicos con una opinión en el asunto. Varios artistas manifestaron su insatisfacción frente al modo en que se organizó el Salón: en particular, se denunció el maltrato al que fueron sometidas las obras de muchos de ellos a causa de la negligencia en la concepción de la exposición o durante el montaje. Una de ellas fue Sandra Patricia Navia, cuya obra Episodios Maníacos fue seleccionada para participar: ésta consistía en un mazo del tarot, donde cada carta era una pieza única; los curadores, al momento de exhibirla, amontonaron las cartas de modo tal que en la vitrina se podían ver únicamente cuatro de las 105 ilustraciones totales. Navia declaró que “si me hubieran dicho que iba a prestar mi obra para que la montaran y la hacinaran con otras obras no lo habría permitido.” La artista publicó en el muro del Salón en Facebook un comentario crítico que fue inmediatamente borrado por los administradores de la página. Al respecto, el artista Wilson Díaz publicó a su vez un status en su perfil poniendo en tela de juicio la censura por parte del Salón: “Mejor discutir y aclarar, que borrar. Pues ella es una artista que está trabajando con ustedes. Cómo le van a borrar el comentario sin aclararlo públicamente, lanzándole además una acusación”.

Uno de los factores que más polémica generó fue la amenaza, por parte de cuatro artistas que participaron en Las cosas en sí- un sistema frágil, de demandar a los curadores por el daño generado a las obras. Para Juan Sebastián Ramírez, se trató de un sobredimensionamiento de los problemas típicos entre curadores y artistas, que muchas veces llevan a frustraciones por parte y parte.

Lo que más le sorprendió fue que el Ministerio de Cultura, quien promueve las becas para curadores —que fue justamente el caso de Ferla y Giacconi—, en vez de respaldar a sus becarios y su programa de Salones Regionales a través de un vocero o funcionario que mediara entre las partes en conflicto, “se lavó las manos” a través de un escueto comunicado de prensa donde especificaba que la elección de los curadores estuvo a cargo de tres jurados idóneos, delegando de esta forma su responsabilidad y creando “un nefasto precedente que no puede ignorarse”.

Para ver el análisis completo de la judialización, pulse aquí

El problema, entonces, se trató de la falta de diálogo entre los curadores y los artistas. Los primeros se apropiaron de las obras para producir, a través de éstas, un discurso propio. El hecho de no respetar la presentación con la que se concibió originalmente una pieza —como en el caso de Navia o de Amador— da cuenta de una visión curatorial que se sobrepone a las voluntades individuales artísticas. Así, González escribió: “El trabajo de una curaduría es todo lo contrario a invisibilizar, despedazar y usar como rehenes obras para que obedezcan, como en este caso, a etiquetas fatuas.”

Más allá de esto, Carlos Quintero concluye: “Lo que parece ponerse en evidencia son las fallas en el sistema de las artes plásticas del país, que implican, sobre todo, cómo se asignan, se distribuyen y ejecutan los recursos públicos de las artes plásticas y visuales. Esto debería ser materia de análisis en futuras investigaciones.”

Leonardo Amador, “Sin título”, instalación en ceniza, 2014. Atrás: Lisseth Balcazar, “Sin título (Prueba de Artista. De la serie Ahí), grafito y carboncillo sobre papel”, 2013; Iván Tovar, “Todos los fuegos el fuego (fragmento)”, escultura de arcilla, 2014.

¿Quién dijo “a favor?

La respuesta de los dos curadores se hizo esperar: el 16 de julio enviaron a esferapública un comunicado a través de el cual se justificaron frente a las ácidas críticas. Aun así, a ojos de muchos, se trató de un statement protocolario que parecía más bien sacado de un catálogo de la exposición: no respondía directamente ninguna de las críticas, sino que trazaba, en líneas generales, cuáles habían sido las líneas conceptuales que habían guiado el proyecto. Listaron una serie de exposiciones internacionales que sirvieron de inspiración y, como eje central del concepto curatorial, señalaron los gabinetes de curiosidades y los Mnemosynes de Aby Warburg —que consistían en crear relaciones visuales entre elementos muy variados a lo largo de la historia del arte , que “estaban pensadas para avivar la curiosidad y la memoria del espectador” y “logrando crear nuevos significados entre las cosas”—. Esta estrategia, explicaron, justificaba la ausencia de un texto curatorial, pues se buscaba generar un discurso no verbal a partir las imágenes. Mencionan, además, los conceptos de criollización y mestizaje en el contexto caleño como elementos centrales en la propuesta.

Otros agentes se sumaron al debate e hicieron eco de los argumentos de Ferla y Giacconi. Uno de ellos fue el escritor Juan Cárdenas. En el texto, Cárdenas partió de la imposibilidad de hablar con un tono neutro u objetivo de Reuniendo Luciérnagas y toma posición a favor de la pareja de curadores. Considera los escándalos alrededor del Salón un “escarnio público”. Admira la elección “arriesgada” de omitir las fichas técnicas, en tanto permite el diálogo directo, objetual, entre las obras; de igual forma, la ausencia de un texto abre la “posibilidad de comunicación que prescinde de los campos semánticos cerrados”. Con respecto a la inclusión de las esculturas de Ramírez Villamizar y Van Wong permite la ruptura de “la superficie de lo contemporáneo para que otras temporalidades atraviesen el espacio y la resonancia warburgiana cobre más fuerza”.

Juan Sebastián Ramírez, bajo el pseudónimo de Godofredo Cínico Caspa (el real), usando un lenguaje casi notarial e impregnado, justamente, de cinismo e ironía, hace un repaso de los argumentos usados para criticar el salón, evidenciando su banalidad. Parte, por ejemplo, de la superficialidad de los alegatos del periódico El País, que son reposteados por cientos de usuarios de Facebook que no se detienen, realmente, a reflexionar con autonomía del tema. De igual forma, recuerda al lector que Giacconi está cursando un doctorado y que, por tanto, asegurar que “nada sabe de arte local, ni de nacional ni de latinoamericano. Tampoco habla ni escribe” no es más que una falacia pues, primero, ¿quién dijo que para escribir de arte se tiene que restringirse a lo nacional, a lo “propio”? y ¿quién sabe más de hablar y escribir que un doctor? También evidencia la insensatez de entender a la figura del Salón Regional como una vía de exaltación de la identidad local: “Dan ganas de llorar cuando piensa uno en Salones Regionales de antaño en los cuales lo identitario era de primer orden, donde de la mejor manera se intentaba crear una marca de región en la cual estaban bien representados esos centros de poder menores como las universidades de provincia, cada una con la cuota que le correspondía.” Finaliza con una avinagrada crítica a las dinámicas institucionales del Ministerio de Cultura.

Ericka Flórez también manifestó su apoyo a los curadores. Cuestionó, en primera instancia, el oportunismo de González y Quintero, quienes “nunca escribían, nunca iban a inauguraciones”, y decidieron aparecer en esta ocasión con la predisposición al fracaso del Salón. Compara Reuniendo Luciérnagas con Helena Producciones, que también fue duramente criticada por unos “detractores” que, afirma, “eran los mismos que, quince años después, están intentando vilipendiar el proyecto curado por Herlyng Ferla y Riccardo Giacconi”. Considera que se trata de un grupo de reaccionarios que “aprecia con desprecio todo lo que empieza a cobrar vida en esta ciudad” y que “los mismos siempre dicen lo mismo”.  Reconoce que el error de los curadores fue no haberles mostrado a los artistas cómo había quedado el montaje final, antes de la inauguración.

Los blogs anónimos, perfiles falsos en Facebook y memes sobre el Salón y sus curadores proliferaron a altas velocidades. Los hubo con humor y también, los que circulaban por redes sociales con el único objetivo de ofender. Ericka Flórez, al respecto, escribió: “Es interesante ver a un “maestro”, como lo llaman acá, dedicándole tiempo a este tipo de menesteres: buscar imágenes en internet, “fotochopearlas”, recortarlas, y pegarlas en otra imagen, ponerles un texto distinto al original, produciendo un collage humorístico. Podríamos denominar esta práctica como el proto-meme.”

Los perfiles falsos de Facebook desaparecieron, así como sus memes. Quedan en línea algunos blogs anónimos cuyo único contenido son los textos que publicaron en contra del Salón.

 

#LeerLaEscena

*Este texto hace parte de #LeerLaEscena, un proyecto de [esferapública] que propone una serie de aproximaciones a su archivo de debates a través de la lectura en voz alta, entrevistas, análisis y textos. El análisis busca identificar líneas de discusión, puntos en que coinciden algunos participantes y los aspectos que generaron desacuerdos. No busca llegar a conclusiones ni elaborar juicios a favor o en contra. Concepto y dirección editorial: Jaime Iregui. Redacción y coordinación editorial: Nicole Cartier.

 

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¿El Salón Regional en La Tertulia es un fiasco?Desde hace varios días se han venido publicando fuertes críticas al Salón Regional que se inauguró el pasado 3 de julio en el Museo La Tertulia: Miguel González, crítico y ex-curador del Museo La Tertulia, señala entre otras cosas que la curaduría “invisibiliza, despedaza y usa como rehenes obras para que obedezcan, como en este caso, a etiquetas fatuas” y reclama al Ministerio de Cultura que “debe de asesorarse mejor al escoger los curadores”. El crítico Carlos Quintero escribe que “El gran problema es la pésima museografía y el dudoso montaje. Al parecer, y siguiendo los “lineamientos” museales de la institución, a los “curadores” se les ocurrió “jugar” con las obras en el espacio… Pues, ¡perdieron!”

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Los comentarios críticos y los debates afianzados en esferapública al respecto de las versiones 41 y 42 del Salón Nacional de Artistas, dan cuenta de las inquietudes del medio artístico local en torno al deber ser de este evento con relación al desempeño profesional de funcionarios del estado, gestores, curadores y artistas. Las dos últimas versiones del Salón Nacional de Artistas fueron concebidas de acuerdo con los cánones y virtudes de la contemporaneidad, afines al estilo internacional de culto al curador y la parafernalia organizacional. Ambos eventos se estructuraron con base en ambiciosas programaciones que ofrecieron una curaduría general articulada con las propuestas de los Salones Regionales, seminarios, talleres y publicaciones. De manera amplia, tales características definen las vicisitudes e incomodidades expresas en los textos de quienes escribieron al respecto en esferapública.

Seguir el péndulo. A propósito de Saber Desconocer. 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas

El 43 Salón (Inter) Nacional de Artistas Saber Desconocer que tuvo lugar en Medellín en el año 2013 se caracterizó por moverse, como un péndulo, entre distintos extremos, en un movimiento de ida y vuelta, de afirmación y contradicción. Un péndulo que oscilaba, yendo y viniendo, entre lo que se denominó “saber” y “desconocer”, entre “nacional” e “internacional”, entre “Argentina” y “Brasil”, entre “aquí” y “allí”.

Debate Urgente!

Debate Urgente!

El 41 Salón Nacional de Artistas se articuló con base en las 17 curadurías regionales, de las cuales, según los documentos de Comité curatorial, emanaron 3 ejes de reflexión, a partir de los cuales se invitaron a diferentes artistas del país y del extranjero. En primer lugar, sería bueno revisar qué sentido tiene hacer una convocatoria nacional de curadurías regionales en un país que se precia de formar artistas y que no forma curadores, ni críticos, ni dealers, ni galeristas, ni periodistas culturales, ni nada que se parezca, por lo menos en la dimensión y con el énfasis que se requiere. Por tradición, la mayor parte de los “curadores” nacionales son personas que han asumido desde el más parroquial empirismo la labor de curadores y se han forjado en estas labores a golpe de martillo y cincel. Ahora bien, si esta es la convocatoria nacional y si en regiones apartadas difícilmente encontramos “artistas”, imagino que con mayor dificultad encontraremos “curadores”.

Salón Nacional en Cartagena

Salón Nacional en Cartagena

¿Qué control más efectivo que traducir eventos de arte en discursos oficiales que minimicen el impacto de las obras y del evento mismo? En el discurso inaugural el Señor Presidente a propósito de la obra de Wilson Díaz (primer premio del 37 Salón Nacional) se refería a esa casita roja de Davivienda, como una metáfora de aquello que desean todos los buenos colombianos. Pero el Señor Presidente (o quien le escribió el discurso) no menciona las maticas de coca que rodeaban la “ingenua” casita y que construían en tal asociación una maqueta mordaz sobre la ambigua realidad política y social en nuestro país: el discurso oficial traduce una obra y minimiza su impacto o nivel de comprensión, ignora que el arte contemporáneo no es solo una proyección de un mundo ideal; también es un comentario sobre cómo están las cosas.

Esferas públicas y las funciones de las instituciones del arte “progresivas”

Esferas públicas y las funciones de las instituciones del arte “progresivas”

No concebimos más la esfera pública como una unidad, una localización única y/o una forma única, como sugería Habermas. En su lugar, debemos pensar en la esfera pública como fragmentada, como algo que consiste en una serie de espacios o formaciones que a veces conectan, a veces se cierran, y que están en relaciones conflictuales y contradictorias entre sí. Y no sólo existen esferas públicas (y los correspondientes ideales), sino también contra-públicos. Si sólo podemos hablar, por tanto, sobre la esfera pública en plural, y en términos relacionales y de negación, es urgente entender, situar y reconfigurar los espacios de arte – las instituciones – como esferas públicas.


Discusiones, críticas y escaramuzas en torno al Salón Nacional de Artistas

El próximo 14 de noviembre cierra sus puertas el 44 Salón Nacional de Artistas. Aunque para esta versión no se dio el tradicional debate en torno a un tema específico, ni tuvieron continuidad las discusiones sobre la internacionalización del Salón y la representación de las regiones en el Salón Nacional, se publicaron diversas críticas sobre aspectos estructurales, la propuesta curatorial, las curadurías invitadas y obras de los artistas participantes.

Homo economicus, Andreas Siekmann, 2016.

Homo economicus, Andreas Siekmann, 2016.

En Cámara lenta

En vísperas de su apertura se dieron discusiones breves sobre problemas de logística, donde los mismos curadores increparon públicamente a la Cámara de Comercio de Pereira por sus demoras en los pagos a los artistas para el montaje de sus obras:

“Trabajar todo un año en un proyecto sólo para ver cómo empieza a derrumbarse por la incompetencia de la Cámara de Comercio de Pereira. Se supone que la institución debe ayudar a hacer las cosas posibles, no arrasar con el trabajo de un equipo comprometido desde el comienzo con este proyecto de Salón Nacional que sin duda merecía un mejor socio”

Además de Víctor Albarracín, algunos artistas afectados por la demora -Elkin Calderón y Paulo Licona- dieron cuenta de la situación:

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fesfera.publica%2Fposts%2F627909430704583&width=500

Sobre este mismo problema, el artista Jorge Sarmiento publicó el día de la inauguración del Salón un texto donde hace pública su renuncia a participar en el evento dado el trámite necesario para recibir el desembolso correspondiente a la bolsa de trabajo como artista invitado:

“Desde un principio, por más que quise, no vi certeza en los anticipos (tiempos y porcentajes) que tan equívocamente se definieron para producir de manera adecuada una publicación como aquella por la cual me invitaron. Por ejemplo: en dado caso que el anticipo del 50% que supuestamente me aseguraban, hubiera llegado oportunamente, contando con los tiempos relativos a tal labor —correcciones de diseño, pruebas de impresión, calidades de papeles, encuadernados, grapados, etc.—, pretendían que para concluir, me premiara a mi mísmo por lo menos con la otra mitad de esa ¿bolsa de trabajo? (alrededor de $5’000.000), “hasta que entrege la obra”, momento en que saldarían esa mitad faltante o según sus acostumbrados términos, sería un arreglo en base al pago contra-entrega y a satisfacción del cliente” [texto completo en esferapública]

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El Trámite de Pago, Jan Massys, 1565

La Cámara de Comercio respondió agilizando los procesos y publicando en la página de esferapública:

“Entendemos la preocupación del medio artístico por las diligencias administrativas, pero realizamos todas las actividades necesarias para contribuir con la transparencia de los recursos públicos que nos han encomendado”

Se entiende lo de la transparencia. Lo que no entendió la Cámara de Comercio es que, a diferencia de otros proveedores como empresas y comercios, los artistas necesitan el desembolso para cubrir gastos de producción y montaje de la obra una vez llegan a Pereira.

salonpublicaciones

Cae caleta de publicaciones subversivas #44SNA

Del blindaje curatorial

Desde el mes de septiembre de 2015 se empezaron a publicar algunos de los lineamientos curatoriales del 44SNA. En este portal se publicaron entrevistas a tres de los curadores (Rosa Angel, Inti Guerrero y Guillermo Vanegas) donde respondieron a preguntas sobre el proyecto curatorial, que por lo general suele ser amplio y poco específico dado el alto número de obras participantes.

Sobre este tema, Sergio Rodriguez -editor de El Parcero- publicó un artículo donde reflexiona sobre el nombre del Salón, su propuesta curatorial, los ritos de apertura del Salón, y algunas de las obras a partir de un recorrido por tres sedes del evento.

Este año el salón se llama ‘Aún’, así nomás, ‘Aún’. Un adverbio, que sirve para complementar a otras palabras, pero aislado. Un nombre raro, un nombre confuso. ¿‘Aún’ qué?, uno podría preguntarse. Pues aún, contra todos los pronósticos, sigue existiendo el salón nacional de artistas, a pesar de sus propias contradicciones. A pesar de que, se haga como se haga, el salón siempre va a quedar mal. Aún eso.

Entonces, con este panorama, ¿cómo podría ser el salón de este año? ¿Cómo podría aún ser un Salón Nacional? Pues los cuatro curadores encargados intentaron tapar todos los goles que entraban en los años anteriores, trataron de solucionar todas las contradicciones. Que lo hayan logrado o no es otra cosa, porque como buena contradicción, si uno arregla un lado también daña el otro. Pero el caso es que si había quejas sobre la selección a dedo, este año se hicieron convocatorias; si había quejas sobre la superficialidad que resulta de hacer convocatorias, este año también se hicieron exposiciones comisionadas y hubo investigaciones independientes por parte de los curadores. Si había quejas sobre la centralización del salón, este año se hizo en una ciudad intermedia: Pereira. Si había quejas sobre la internacionalización del salón en unos años y el provincialismo en otros, este año hay una mezcla de obras regionales e internacionales, aparentemente sin jerarquías. Si se cuestionaban los medios tradicionales de exposición, este año hay varios componentes educativos y un curador exclusivo para publicaciones. Si había quejas por el poder que tenían unos cuantos curadores, este año hay sub-curadurías comisionadas por los curadores generales (¿¡Qué!?). En fin.

Además, ese blindaje que cubre todos los puntos débiles también se ve representado en el contenido temático del Salón. Los comunicados oficiales del Salón son vagos e imprecisos, al parecer, intencionalmente: por ejemplo, se menciona que las exposiciones se desarrollan alrededor de la idea del ‘paisaje’ y el ‘territorio’. ¿Pero de qué forma se trata el ‘paisaje’? De cualquier manera. O para decirlo diplomáticamente, por medio de los múltiples entrecruzamientos que puede comprender la idea del paisaje y el territorio. Para tapar aún más goles, los curadores decidieron hacer exposiciones con categorías tan amplias que cabe prácticamente todo adentro. Si la homogeneidad es opresión y desigualdad, la hetereogeneidad es inclusión y apertura de oportunidades; algo así sería la lógica. Sin embargo, esa misma decisión hace al salón Aún aún más confuso. Lo hace difícil de agarrar, difícil de englobar, difícil de entender…Tanto es así que ni siquiera el logotipo se puede quedar quieto:

 

Eventos protocolarios I

Yo asistí al salón como reportero, entonces lo primero que vi al llegar a Pereira fue la mesa larguísima de un restaurante en el que se organizó una recepción. Todos los invitados estábamos en la misma mesa, pero no estábamos en la misma onda: los funcionarios pereiranos actuaban con una diplomacia forzada y maquinaban resultados burocráticos, los curadores y los del ministerio eran amigos cercanos y hablaban de cosas personales entre ellos, y los periodistas andábamos como colgados, aprovechando el banquete, a cambio de difundir información genérica. Yo, a pesar de mi incomodidad social, desde mi posición en la mesa escuché las historias de un funcionario muy amable en las que contaba cómo Pereira se había construido a partir de lo que él llamaba ‘convites’. O sea, uniones solidarias de una comunidad enfocadas en lograr un objetivo común concreto. El funcionario decía orgulloso que muchos de los edificios históricos de la ciudad habían sido construidos con el esfuerzo conjunto de los ciudadanos. Por ejemplo contaba cómo los pereiranos habían hecho cadenas humanas para llevar piedras del río Otún a la ciudad para usarlas como materiales, y cómo después de un terremoto que hubo en 1906 los ciudadanos repararon la catedral que, para hacerla antisísmica, ahora está hecha en parte de madera y hierro. Ese hierro, además, fue fundido de las pertenencias personales que fueron donadas por los ciudadanos: rejas, bicicletas y cosas por el estilo. Así que, literal y simbólicamente, la catedral es patrimonio de la gente de Pereira. Los pereiranos tienen una personalidad solidaria, podríamos decir; más incluso que en Cali o en Medellín, me dijo el funcionario (no me consta). Y luego, con el ingenio de un informe administrativo de rendición de cuentas, ancló su historia con las expectativas que tenía frente al Salón: esperaba que fuera un impulso para el desarrollo de la ciudad, así como lo fueron los Juegos Nacionales de 1974 en su momento, que al parecer dejaron una marca muy positiva que todavía se recuerda. La emoción del funcionario me hizo sentir mucha empatía y le dio otro tono a este convite, este banquete, que se sentía tan poco solidario. Me alegró que el salón se hiciera en Pereira, y me hace desear que cuando se acabe, su impacto sea duradero para los pereiranos.

curadores

Una exposición clichésuda

Luego salimos en bus para la Universidad Tecnológica de Pereira, a la Facultad de Bellas Artes y Humanidades. Ahí hay una exposición comisionada por los curadores principales, o sea, una curaduría dentro de la curaduría. La exposición se llama ‘La filogénesis de la posesión’ y tiene que ver con las drogas y la alucinación. Digamos que en el título la palabra posesión tiene un doble sentido: el aspecto legal de la posesión de drogas, y los cambios de conducta producidos por la percepción alterada, como tener el cuerpo poseído. Aunque la premisa prometía, creo que la exposición se queda corta. En su mayoría son obras perezosas que no proponen más que reflexiones anecdóticas e ideas aprendidas e irreflexivas sobre las drogas y su uso, barnizadas teóricamente y dispuestas en un montaje disperso que hace imposible entender el trasfondo de los trabajos sin guía. Tal vez mi decepción fue grande porque en nuestro contexto actual el tema de las drogas no puede ser tratado a la ligera, y había obras que se sentían como de molde, que utilizaban estrategias artísticas ya muy quemadas y muy dependientes de un discurso complaciente aprobado por el arte contemporáneo. Por ejemplo, efectivamente había unos moldes de yeso que se asemejaban a las incautaciones de cocaína que hace la policía. Sí, eran como una especie de escultura minimalista, un montón de cubos blancos puestos en orden, además con la referencia a la cocaína, pero, y ¿qué? ¿Qué me dice eso sobre las discusiones acerca los distintos agentes que participan en la producción y consumo?: los campesinos que siembran la coca, los laboratorios que la procesan, los grupos armados que las protegen y se sustentan con extorsiones, los consumidores, las mafias que se enriquecen… Las pacas de cocaína tienen historias humanas detrás que se sentían blanqueadas en la obra.

También había unas obras de una artista llamada Corazón del sol que acudían a la vieja fórmula pachamámica de la dicotomía entre lo natural=bueno y lo artificial=malo: un montaje de plantas que se usan como medicina tradicional, y en una esquinita, arriba, un frasco de pastillas. O unas representaciones vaginales de distintos materiales: una vagina de tierra con plantas, una de peluche, etc. Igual que con las discusiones sobre las drogas, se me hizo que reducir una identidad a lo vaginal es demasiado básico y es un recurso que está muy gastado. Me parece que lo femenino no debería reducirse con esa comodidad al ícono de lo vaginal, mucho menos ahora que los grupos reaccionarios inventaron el término de la ‘ideología de género’ para rechazar las distintas maneras en las que las personas pueden actuar roles sociales, justamente con justificaciones soportadas en las formas en que nuestros cuerpos están constituidos biológicamente. Lo que puede parecer una forma de empoderamiento puede resultar en la caricaturización de una actitud a través del cuerpo; empieza como un acto rebelde y termina acomodándose. ¿Esa relación de la vagina con la tierra y lo natural no sería una forma de autocaricaturizarse y etiquetarse dentro de un rol conservador? No sé, ustedes me dirán.

Pero tranquilos, saqué algo bueno de esa exposición; se me ocurrió hacer mi propia curaduría en este texto. Una curaduría sobre los clichés y momentos incómodos que encontré durante mi experiencia en Pereira. Así que para iniciar este recorrido curatorial, una obra de Corazón del sol:

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La iguana del Otún

De la Universidad salí un poco decepcionado, y eso me previno con respecto a las cosas que vendrían en los otros lugares expositivos. ¿Sería todo el salón así? ¿Un arte blandito frente a las discusiones nacionales tan importantes que tenemos en este momento? De la Tecnológica de Pereira seguí para la Caseta de la junta de acción comunal del Barrio Zea, porque ahí hay una instalación llamada ‘Río escultor de piedras’ del grupo Otún. Resulta que la Caseta, un salón pequeño metido en el barrio, da contra el río Otún, uno de los ríos importantes que pasan por Pereira. Es tan importante el río que a la ciudad la apodan ‘La perla del Otún’, y es un referente de la identidad pereirana. La instalación en la caseta es muy simple: una ventana en la que se ve el río desde una pared del salón comunal, y unos parlantes que reproducen un bambuco que se llama, como si no fuera ya redundante, ‘Pereira’. Que un río pueda ser un escultor de la naturaleza es una idea poética sutil pero con un impacto visual poderoso; efectivamente uno puede ver cómo las piedras del río son diferentes a las otras piedras, son más lisas y más redondas, y si uno lo imagina puede ver cómo las manos del río son las causantes de esa forma, como cuando alguien hace una vasija con las manos. Ahora, como lo contaba el funcionario durante el almuerzo, el río no solo ha esculpido la forma de las piedras sino también la forma de la ciudad. Esas mismas piedras se han transformado en edificios históricos, y además todo el barrio Zea anda junto al cauce del río. Seguramente fue por la historia que el funcionario me había contado antes, pero se me hizo que la instalación era una forma visual, clara y en tiempo real de apreciar el impacto de la naturaleza en las sociedades humanas, y también de ver cómo la solidaridad puede constituir a esas sociedades, y cómo la identidad también se construye y se le va dando forma como las piedras de un río, y cómo todo eso se conecta. Esa experiencia señala cosas más complejas que la idea binaria de natural=bueno y artificial=malo que había visto en la exposición anterior. Para coronar, afuera del salón comunal, por la avenida, vi la escultura de una iguana de piedras, construida por los habitantes del barrio. Ríos escultores de piedras y gente escultora de barrios” [texto completo en el parcero]

Continuando con la propuesta curatorial, Ericka Flórez reseña una serie de obras y cierra su texto con un par de críticas puntuales en Terremoto:

“Si asumimos que la curaduría es hacer un ensayo con formas (como describió el artista Herlyng Ferla a este proyecto del Salón), éste se trata de un muy buen ensayo. Es legible; el espectador es llevado de la mano en cada pasaje entre una cosa y otra. El capítulo de los recursos naturales, dividido en la sección cacao y café, la sección plátanos, reforma agraria y luchas sociales, lentamente nos va llevando hacia la sección de problemáticas sociales y minorías como configuradoras del paisaje (prostitución, insurgencia, población LGBT, etc.), luego a la sección territorio y transporte (“el artista se mueve por su territorio”); la sección territorio y burocracia, la sección de la naturaleza como agente escultor. La exposición cumple con el cometido de hacer pensar al espectador sobre el paisaje, y en un país en el que se ha tenido una aproximación problemática hacia el territorio, la naturaleza y sus recursos, considerar el paisaje en términos de modos de producción es un aporte importante. Se trata de una idea que quedó muy bien representada: es un argumento cuya complejidad va ascendiendo a medida que el espectador avanza por la exposición.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el texto curatorial prometía el andar por la trocha como metodología, yo hubiera esperado que me llevaran menos de la mano, y sentirme más en la selva; que hubiera momentos en los que, en mitad de la selva, al machete se le acabara el filo: momentos en los que no tuviera palabras para detectar la precisión y el control con el que se construyó el argumento. [texto completo en terremoto]

Sobre las obras del Salón

En una entrega de #RadioEsfera a mediados de septiembre, se hizo un recorrido por las obras del Salón a cargo de William Contreras y Jaime Iregui en el que se buscaba dar una mirada a las obras, de las que generalmente poco se escribe en las críticas sobre este evento.

https://www.mixcloud.com/widget/iframe/?feed=https%3A%2F%2Fwww.mixcloud.com%2Fesferapublica%2Fradioesfera17-sobre-las-obras-del-sal%25C3%25B3n%2F&light=1

El Salón no es sólo para discutir sobre curaduría, curadores, funcionarios y política cultural. En principio, el Salón es de artistas y gira alrededor de sus obras. ¿Por qué no hablar de ellas para propiciar el diálogo y la reflexión? De esto trató este episodio de #RadioEsfera.

Del Encuentro Académico

Un grupo de estudiantes de las universidades del Bosque y los Andes viajaron a visitar el #44SNA para asistir al Encuentro Académico en el que se discutió “desde diferentes perspectivas -filosóficas, económicas y científicas- la construcción social, política y cultural del uso de sustancias psicoactivas y las implicaciones de lo alucinatorio en la sociedad”

A continuación, un texto de la profesora Carolina Cerón publicado en González, seguido de unas imágenes de la visita:

“El formato de conferencia leída de un texto de algunos invitados al componente académico del Aún 44 Sna —incluyendo cualquier formato de conferencia leída sin gracia— ¿debería ser revisado? A veces da la sensación de que este tipo de formato es el más poderoso somnífero del territorio, entendido el territorio con la comunidad presente en el auditorio. Charlas como la de Brigitte Baptiste, Rafael Castellanos o Bruno Mazzoldi lograron ser la cafeína de las conferencias, estableciendo un diálogo animado y dinámico con su público. Pareciera que otras conferencias le hablaban exclusivamente a versados en teoría crítica, filosofía continental, Derrida, Guattari, Deleuze y todo el combo de teoría pura y dura. Viendo el panorama del territorio desde atrás en el auditorio, la gran mayoría de estudiantes y asistentes —a excepción de las dos primeras filas— parece en una siesta comunal, arrullada por un murmullo lejano. No es que esto sea un balance general del componente pues no ha finalizado, es tan solo una impresión comentada por varios en medio de la charla nocturna. Se ha hablado del inconsciente, de la experiencia, de la psicodelia y otras formas de adición en la sociedad. Si bien hay alucinógenos que permiten aumentar la percepción casi que creando una especie de telepatía que permite fundirse y leer al otro, hay una ausencia del alucinógeno que permite leer al público.

El pharmakon en filosofía alude a aquello que cura y enferma al mismo tiempo. El fármaco de las conferencias ha sido el formato de lectura arrulladora y poca generosa en muchas intervenciones, que a pesar de un fondo y un contenido pertinente y refrescante para hablar de territorio, se envenena con la forma de llegar a su público —sobre todo aquellas donde el conferencista no puede hablar sin el guión restringido de la página escrita— y la lectura adormecedora que impreg- na y no logra llegar al tipico estudiante asistente que no le interesa entender ni leer ni que le lean teoría para arrullarlo.

—Carolina Cerón*

  *Curadora y profesora de la Universidad de los Andes

@enbusapereirayalgo #enbusapaereirayalgo @44sna estudiantes de arte de la universidad El Bosque y Uniandes, charlando sobre el salón. Palabras e ideas que se repiten (lo que no) capricho, magistral, herencia, tautología, falta de investigación, el tema no está, pegado con babas, teoría, literal, aleatorio, fachada, falta de diálogo, psicotropismos y territorio visto desde un solo lado, relaciones no claras, la ausencia de Pereira, mucho abarcar y poco apretar, falta de concreción, no entiendo, selección en torno a personalidades, verticalidad. (Lo que SÍ) la obra de Licona es la gran favorita del Salón, los textos y la Curaduria del club Rialto, el impresionante papel de los mediadores, la Curaduria y las obras de la usurpadora en el la alianza francesa, la obra de la manta de arroz en la Curaduria del colombo, la Curaduria cuida, la oficina, la Santa Lucía en el Rialto, las charlas de Briggite Baptiste, Rafael Castellanos y Brunno Mazzoldi, la lectura de la novela de José Covo, el concierto de Mugre, la obra del barrio Zea, la Curaduria del club Rialto, los textos, la obra de Roldán en el museo de Pereira, la obra de Mario Opazo, y la de los televisores de al lado de Opazo que nadie se acuerda el apellido del artista, la obra de Edwin Sánchez es buenísima, @mariaaaangelica @spinyol — at Pereira Ciudad Turística.

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cielito

La crítica del Salón como experimento académico

En Facebook se creó Cielo Roto, un grupo de discusión para publicar críticas, reseñas, memes y videos. En este texto de Claudia Jursich se hace un recorrido por las distintas sedes del 44SNA:

“En el Museo de Arte de Pereira con su arquitectura “caracolesca” se ubicaron las obras de gran formato. Hay una melancolía ahí, se respira un aire polvoriento y húmedo otorgado quizás por el carácter mismo de las obras. Un silencio agrisado de melancolías.

En el Edificio Antiguo Club Rialto sorprende la versatilidad de los exponentes, se percibe un cierto esplendor, las obras tienen un aspecto exhibicionista. Al interior del edificio reformado se tiene una sensación “extranjera” en su arquitectura, con un mobiliario eco sustentable diseñado para el evento. Es prolijo, armonioso e impecable. Por un instante se pierde la sensación al interior en su silencio en contraste con el caos estrepitoso de la carrera 7 con calle 17. Muchos de los visitantes entran por accidente creyendo q es la puerta de acceso al supermercado ubicado en el primer piso. En este caso, una feliz coincidencia” [texto completo en cielo roto]

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fveronastudio%2Fvideos%2F10153859461092308%2F&show_text=0&width=560

memesfera

sepulto

 

La muerte del Salón

En la revista Razón Pública, Ricardo Arcos Palma retoma el debate sobre la muerte del evento y propone que se destine su presupuesto a becas y apoyo de producción de obras.

“Este año se anunció un modelo más discreto, y la reciente versión del Salón se realizó en Pereira. Sí señores: en Pereira. La ciudad natal de… el expresidente Gaviria. A primera vista esto no tiene nada de malo, pero, como dicen las malas lenguas (y a muchos nos gustan las malas lenguas): piensa mal y acertarás. Además, el pilar de las industrias creativas son los paisajes culturales y (¿una coincidencia?) ese fue el tema principal de esta versión del Salón “con aroma de café”.

Cuando Gaitán inauguró el primer Salón Nacional de Artistas no existía el divorcio que hay hoy entre educación y cultura. Hoy la educación privatizada es un buen negocio y parece que la cultura no se quiere quedar atrás.

Se sabe que desde la década de los noventa varios expertos han venido anunciando la muerte del Salón, incluyendo a José Roca y Jaime Cerón (hoy grandes consejeros y coequiperos de ArtBo). Yo mismo, que fui un gran defensor del Salón, me inclino ahora por su desaparición. El Salón Nacional de Artistas se convierte en feria o desaparecerá por completo.

Creo que el Salón Nacional de Artistas debería desaparecer y todo el dinero que se gasta en él debería convertirse en becas, premios y bolsas de producción para los que de verdad las necesitan. Así se dejaría de alimentar a tanto parásito burocratizado que revolotea en torno al Ministerio de Cultura” [texto completo en Razón Pública]

Seguimiento 

En su portal Liberatorio, Jorge Peñuela realizó entrevistas  y publicó distintas críticas a la estructura del Salón. Hizo también un seguimiento a discusiones en en los medios y en Facebook sobre el 44SNA:

“Recientemente Louis Larrota, lector inquieto con el 44SNA y Curare Alterno, reclama escritura crítica. En Facebook, propone superar la crítica a los dispositivos curatoriales y girar hacia la crítica de la obra, pues, tiene claro que  la crítica ajusta lo que tiene de ajustable toda obra de arte.  Afirma que:

“Cada quien hace una apuesta estética en la que lanza sus predicciones. A lo que siguen ciegos algunos es a que no hay criterio que lo abarque todo, no hay criterio que no excluya. En cada apuesta quedan muchos por fuera. Aquí Jorge Peñuela habla de que no quiere que el mercado imponga una imagen de lo que es el arte a través de los salones nacionales y habla de algunos artistas que escapan a esa lógica. Me parece significativo rescatar para la discusión que algunos de esos artistas que él reivindica en esta entrevista, como creadores que se escapan a las dinámicas del mercado y que hablan con verdad, están hoy en la exposición del 44SNA.
Esto es significativo porque podría direccionar la discusión en otros sentidos. Ya se ha hablado de mercado, de curadores, de exclusión y de manos oscuras, pero se ha dejado de lado las obras. Y esto ocurre en ambos casos, tanto en el 44SNA como en el Curare. Se empezó la discusión sin tener en cuenta a los artistas y las obras que componen los dos salones. No se ha evaluado de qué zonas provienen las propuestas; ni tampoco si son artistas de galerías o completamente ajenos al mercado. Si han expuesto en salones regionales o no. Es decir, se han expuesto nada más que prejuicios. Pues bien, ahí están las exposiciones.

Por lo que he visto hasta ahora, hay una participación de artistas desconocidos en los circuitos del arte que provienen de zonas muy diversas del país y que aportan nociones muy diversas sobre el territorio. Ya salió una primera mirada de Jaime Iregui y William Contreras que coinciden con Peñuela en mencionar a Ricardo Muñoz, que para esta ocasión, continua con la experimentación a través del vídeo. 
Destaco el aporte en Esfera Pública, donde se asumió el ejercicio de reflexión, un poco haciendo al lado los prejuicios con los que se vincula la institucionalidad y mejor evaluando reposadamente los hechos. Ojalá las futuras críticas se salgan de la comodidad en la que les gusta encerrarse y aterricen la mirada en lo que hay: un salón nacional y un curare alterno llenos de obras.” [texto completo en Liberatorio]

Del Salón como ruina, y las exposiciones paralelas

El artista Oscar Salamanca lideró un evento paralelo al 44SNA que con el nombre de Curare alterno, presentó una serie de curadurías, procesos de formación e intervenciones en espacios específicos de la ciudad de Pereira. El evento contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Universidad Tecnológica de Pereira y “cuyo objeto consiste en articular los acontecimientos y prácticas artísticas alternas desde tres escenarios de producción, a saber, desarrollo del cronograma expositivo, de formación y posproducción”

En su portal hay un archivo completo de las curadurías y los procesos de formación. También un blog con textos e imágenes de exposiciones y en el que Oscar Salamanca publicó la siguiente crítica al 44SNA:

“Cuando se visitan las salas del salón uno piensa en metros versus poder, es decir, entre más grande la obra más significado político y económico representa. Con ellos nos devolvimos varios años a la guerra fría pero con la diferencia de que ya no hay polaridades seguras a quién achacarle algún tipo de representación como estado poder, sino que ahora la hipertrofía se plantea como una nueva época moderna sin banderas, a no ser que nos encontremos ante nuevas banderas de capitales que requieran perspectivas estratigráficas.

La ruina que nos presentan en el 44SNA es de chocolate, experimentos vagos de precariedad apoyados en lo bello pornográfico por encontrar belleza en lo miserable e incluso en lo pobre. Si antes, con la modernidad ecléctica, nos desgarrabamos por la paz lágrimas de sangre con pócimas de alambre de púas y arte comprometido con causas sociales, vemos en el 44SNA la adivinanza por hallar causas y si no las hay porque ya otros se nos adelantaron, entonces mundializamos las causas para hablar de territorio si es que con eso se refieren a la trocha” [curare alterno]

Dossier de textos y debates del Salón en esferapública

En las últimas versiones del Salón Nacional y los Salones Regionales se dieron debates que no tuvieron continuidad en las discusiones en esta versión:  la internacionalización del Salón y la representación de las regiones en el Salón Nacional.

Aquí algunas conversaciones y entrevistas sobre el 44SNA publicadas una vez el equipo curatorial define una serie de lineamientos iniciales.

Un Salón con Ambiente Familiar

Por RadioEsfera

Un Salón con Ambiente FamiliarDiscreto, acogedor y sin grandes discusiones, así parece que será el Salón Nacional de Artistas a inaugurarse en Pereira próximamente. Conversación con Guillermo Vanegas, curador del #44SNA con énfasis en la investigación regional.

De la Crítica como Destello a la Crítica del Salón

Por RadioEsfera

De la Crítica como Destello a la Crítica del SalónGuillermo Vanegas sobre la crítica en Internet, el tipo de balances que se hacen de la crítica, el surgimiento de nuevas plataformas, la crítica como destello mediático, la crítica pragmática, la curaduría (del salón) como crítica, la crítica al Salón, el desmedro de las instituciones del arte, las escenas en las regiones, el interés en la producción de obras para ingresar a un mercado, los planes para crear ferias de arte, las posiciones críticas en la costa y otras regiones.

Inti Guerrero: “Para el Salón Nacional me interesa fomentar un debate amplio sobre lo que entendemos por ‘extranjero’ e ‘importado’”

Por [esferapública]

Inti Guerrero: “Para el Salón Nacional me interesa fomentar un debate amplio sobre lo que entendemos por ‘extranjero’ e ‘importado'”A diferencia de las exposiciones de la industria y las artes, el ‘componente internacional’ del Salón de hoy, no se localiza en los proyectos civilizatorios de una clase dominante en busca de querer ser cosmopolita. En cambio, se trata de un proyecto cultural reflexivo y auto-crítico, consciente de las estructuras de poder y las ideologías que constituyen el estado-nación en nuestro propio momento de globalización. En otras palabras, lo nacional no es y nunca fue una identidad esencialista, pura y ajena a lo internacional. Es por lo tanto importante y sobretodo en nuestro presente, no ser una sociedad con producción cultural insular y proteccionista en un proyecto como el Salón. No es sano rechazar “lo extranjero” sino justamente tener la oportunidad de proponer un ‘internacionalismo’ que sea pertinente al contexto y diferente a las fuerzas del mercado cosmopolita.

¿Qué cambios trae el próximo Salón Nacional?

Por [esferapública]

¿Qué cambios trae el próximo Salón Nacional?En esta entrevista con [esferapública], Rosa Angel, Directora Artística del #44SNA responde a preguntas en torno a aspectos específicos de este evento, como los cambios que propone en relación con las versiones anteriores, la plataforma expositiva, los modos de participación de los artistas y la estructura de una propuesta curatorial que irá tomando forma y contenido a lo largo del próximo semestre.

Preguntas, preguntas, preguntas

Por Nicolas Gomez Echeverri

Preguntas, preguntas, preguntasLos debates de los Salones Nacionales de Artistas pareciera fomentar un particular fenómeno literario. Varios textos publicados en el portal dedicados a las versiones 41 y 42 del evento recurren a diferentes retóricas de interrogación en el que los autores proyectan su voz ante las instituciones responsables de la concepción y gestión del evento, ante los curadores al mando, pero rara vez ante los artistas…

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El Salón Nacional retorna al cubo blanco

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Tatakox (video). Isael Maxakalí, 2007.

Continuamos en esferapública con las entrevistas en torno al Salón (inter) Nacional de Artistas. En esta segunda entrega hablamos con la historiadora y crítica Natalia Gutiérrez.

¿Qué percepción tiene del Salón? ¿Qué obras o proyectos quedan en su mente? ¿Qué tipo de relaciones o diálogos percibe entre propuestas de otros países con obras o problemáticas del contexto local?

Entrevista con Natalia Gutiérrez*

[audio:http://esferapublica.org/nataliagutierrez.mp3%5D

Se recomienda escuchar con audifonos

 

*Historiadora y profesora de la Universidad Nacional. Maestra en Teoría e Historia del Arte de la Universidad Nacional y candidata al doctorado en Teoría e Historia del Arte de esa misma Universidad.

 

Aquí encuentra más entrevistas, críticas y opiniones en torno al #43SNA


Un Salón con aire de Bienal

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Obra de Fredy Alzate en el Jardín Botánico #43SNA

Iniciamos en esferapública una serie de entrevistas en torno al Salón (inter) Nacional de Artistas. En esta primera entrega hablamos con la historiadora y crítica Julia Buenaventura.

¿Qué percepción tiene del Salón? ¿Qué obras o proyectos quedan en su mente? ¿Qué tipo de relaciones o diálogos percibe entre propuestas de otros países con obras o problemáticas del contexto local?

 

Entrevista con Julia Buenaventura*

[audio:http://esferapublica.org/juliabuenaventura.mp3%5D

Se recomienda escuchar con audifonos

* Crítica e historiadora de arte. Se formó en Letras, con Maestría en Historia y Teoría del Arte de la Universidad Nacional de Colombia. Fue profesora de historia política y crítica de arte en las Universidades Javeriana y Externado de Colombia. Participa en ArtNexus, Esfera Pública y ForumPermanente. Reside en São Paulo donde cursa Doctorado en la FAU-USP y hace parte del Núcleo de Investigación y Curaduría del Instituto Tomie Ohtake.

Aquí encuentra más entrevistas, críticas y opiniones en torno al #43SNA

 

 

 

 


¿Por qué se internacionaliza el Salón Nacional de Artistas?

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Péndulo, Jorge Macchi

¿Qué cambios propone este Salón en relación con los modelos más recientes, como el de Cali y la región Caribe?, ¿Cual es su posición como curador con la internacionalización del Salón Nacional?, Además de Oscar Murillo ¿qué otros artistas colombianos residentes en el exterior hacen parte de este salón?

Entrevista con Oscar Roldán*

[audio:http://esferapublica.org/oscarroldan.mp3%5D

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*Curador del Museo de Arte Moderno de Medellín y miembro del equipo curatorial del Salón (inter) Nacional de Artistas que se inaugura hoy en Medellín. La entrevista se realizó el pasado mes de julio.

Más adelante estaremos publicando una entrevista con Mariangela Méndez y posteriormente, con distintos artistas, curadores y publico, donde se abordarán preguntas que han surgido recientemente y las que aparecerán una vez se puedan ver las distintas muestras que hacen parte de este Salón.

 

>> Portal del 43SNA con agenda de actividades, lista de artistas y lugares de exposición


Algunos cuestionamientos sobre el Salón (Inter) Nacional de Artistas, Colombia. Saber- Desconocer.

parodearte

¿Porqué el Salón Nacional de Artistas Colombianos se convirtió ahora en Salón (Inter) Nacional de Artistas?

A primera vista y como pomposamente lo presenta el Ministerio de Cultura esto parece algo de ensueño (1), pero si hilamos un poquito más fino encontramos algunas cosillas.

La fulgurante invitación a super estrellas del mainstream internacional como Cildo Meireles o Ernesto Neto implica unos costos que solo son capaces de asumir instituciones como la Tate Modern de Londres o el Museo de Arte Moderno de Nueva York, hasta al Banco de la República le temblaría la chequera para invitar a estos monstruos.

Y no es que no valga la pena invitarlos, ni más faltaba, esto sería verdaderamente algo extraordinario, pero una exposición decente de ellos o de cualquiera de los 40 invitados internacionales tiene un costo impagable o por lo menos cuestionable frente a las carencias que afronta el medio artístico local.

¿O es que se van a traer solo obras menores, o sea un salón de nombres y no de obras?

Si esto termina bien, estamos ante un fenómeno sin precedentes en la historia del arte colombiano.

Y si es así, entonces me pregunto ¿porqué en los pasados Salones Regionales hubo tantas quejas, tanta precariedad y un presupuesto tan exiguo? ¿porqué se engañó de esa manera a los artistas colombianos?

¿Porqué convocar a un evento internacional cuando los artistas colombianos se ven tan mal representados, siendo esta la única instancia institucional, el único espacio no comercial para que los artistas puedan mostrar su trabajo?

En el XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos de 1992, hubo 300 artistas invitados, en este caso solo 63, tres de ellos fallecidos.

Si el caso era contar con la obra de artistas fallecidos, porqué no hacer un homenaje por ejemplo a Manolo Vellojín recientemente fallecido o a Norman Mejía o a Momo del Villar o a Rafael Echeverry, ilustres olvidados del arte nacional . Igual no se entiende por ningún lado el criterio de selección de los finados. Bueno, tampoco de los vivos.

Haciendo un pequeño balance vemos que hay entre lo 60 artistas invitados, 44 artistas menores de 40 años, o sea el 73% de los colombianos y de estos, 20 son menores de 30 años. Indiscutiblemente este es un Salón de Arte Joven. La generación intermedia está representada escasamente por solo 12 artistas y la de los mayores de 60 por tan solo 6.

¿Es esta la muestra representativa de la comunidad artística colombiana? ¿es este como llamaba Beatriz Gonzáles al Salón Nacional de Artistas Colombianos, el termómetro de arte nacional? ¿es este el espacio en donde los artistas y la sociedad pueden ver, aprender y confrontar el quehacer artístico nacional en todos sus matices?

Por supuesto que se necesitan bienales, y eventos como este van muy bien en lugares en donde el estado o las dispositivos del mercado del arte asumen y proporcionan un bienestar y un funcionamiento mínimo de la dinámica de la comunidad artística, pero esto por ahora no ocurre aquí y no se puede olvidar que las políticas del estado deben estar primordialmente al servicio de la base más amplia de cualquier colectivo de la sociedad.

¿Porqué este Salón siendo un evento oficial no convocó a los artistas para presentar a consideración su trabajo como se hacia en anteriores oportunidades?

Claro, se dirá: pero si la mecánica es participar en los Salones Regionales, y ahí si se hizo una convocatoria. (2)

Pues no, y allí es en donde está, a mi juicio la raíz de todo este desacierto. En el encabezado de la convocatoria se lee: “BECAS DE INVESTIGACIÓN CURATORIAL PARA LOS 14 SALONES REGIONALES DE ARTISTAS”. O sea que era una convocatoria para curadores y no para artistas. El resultado fue que muchos artistas se convirtieron, por arte de magia o de oportunismo o de necesidad en improvisados curadores, generando la aparición espontanea de un nuevo espécimen local el “Artistcureitor Anfibius”. Y vimos una muy loable labor por parte de los esforzados nobeles curadores que hicieron lo mejor, invitando por lo general a sus conocidos y amigos; pues que otra cosa puede ocurrir cuando no se cuenta con el costoso dispositivo institucional de una convocatoria que indague en el verdadero campo artístico.

Pero bueno, se eligieron un total 8 “artistcureitors” que hicieron su labor; escoger un numero representativo de artistas en su región. (3)

Para ilustrar, veamos el caso de la zona centro en la cual el jurado de selección (María Ángela Méndez) escogió dos proyectos (Las edades de Lucas Ospina y La Cooperativa). Agradecería si alguien me indica si algunos de los artistas escogidos por estos proyectos fueron invitados al Salón (Inter) Nacional pues yo no los veo. En cambio se puso de nuevo en evidencia el ya descarado ping – pong (yo te premio, tu me premias) del imbatible roscograma Mendez-Ospina, pues Ospina no solo fue escogido por Méndez como artistcureitor para el Regional, sino como caso excepcional, como artista para el Salón (Inter)nacional ¿Tendrá Ospina la grandeza de presentar a los artistas de su proyecto o tendrá el cinismo de presentar su obra personal?

Pero vamos más allá ¿alguien conoció en Bogotá las discretas convocatorias de Las Edades y La Cooperativa? sobre todo si no estudia en los Andes ni lee Esfera Pública.

Igual pasemos por alto este detallito porque la verdad es que si se hizo una convocatoria de amplia difusión para participar directamente en el Salón (Inter) Nacional (4). Es de destacar el espíritu lúdico de la misma que queda plasmado en la convocatoria que finalmente nos advierte, eso si, que esta selección no estará en las sedes principales: el Museo de Arte Moderno y el Museo de Antioquia.

Dice la convocatoria: “Queremos que las personas y organizaciones que integran el campo de las artes de la ciudad de Medellín nos hagan llegar sus iniciativas para generar procesos de creación, circulación o formación en el marco del 43 SNA.

Es posible participar en los siguientes espacios:

“La Heladería”, primer piso del edificio de la Naviera Grancolombiana: El espacio está concebido como una cafetería/bar con actividades temporales que pueden durar unas horas, una mañana, una tarde, un día. Las propuestas pueden oscilar entre conciertos de música, encuentros de arte portátil, presentaciones de portafolios de artistas, performances, proyecciones de video, intervenciones efímeras, lanzamientos o exhibición de publicaciones o iniciativas similares. Buscamos que en ese espacio se concentren actividades que dinamicen la exposición y mantengan vivo el diálogo; una especie de larga inauguración, donde artistas y público puedan coincidir durante los dos meses del salón.Será, entre otros, un lugar de ambiente para el encuentro relajado, agradable, de información, de venta de refrescos, de conversaciones amenas y fiesta, poco apto para talleres y laboratorios.” El resultado; otro novísimo espécimen del arte nacional: el “Artista Recreacionista”. Y si, amiguitos, hubo selección (ver anexo 5)

Pero estos artistas no están en la exposición del Salón (Inter) Nacional de Artistas, solo en este espacio recreativo.

¿Entonces, como se seleccionaron y con que criterio los artistas del Salón?

Yo personalmente no vi ninguna convocatoria que se ajustara a mi simple actividad profesional, artista plástico y visual. Hasta la DIAN y la Cámara de Comercio la clasifican así con el número 9005. No curador, ni animador, ni recreacionista, ni ninguna otra cosa.

Alguien dirá que estoy ardido porque no me invitaron, y si, tiene toda la razón pues yo como miles de artistas colombianos, merezco y exijo que mi trabajo sea al menos considerado en condiciones imparciales para participar en este que como lo dice el mismo Ministerio: es el programa de apoyo al arte contemporáneo de mayor trayectoria en Colombia y, posiblemente, su plataforma más visible.
Los artistas no nos sentimos representados en este Salón y si más bien usados con un propósito que está haciendo carrera y es el de posicionarse en el circuito internacional de la curaduría que es hoy por hoy el jet-set del arte.

¿Su narración triunfará? : Saber desconocer el arte…
(1) http://www.43sna.com/
(2) http://www.43sna.com/
(3) http://www.mincultura.gov.co/?idcategoria=42350
(4) http://www.43sna.com/pdfs/InvitacionParticipacion43SNA.pdf
(5) http://www.43sna.com/pdfs/Resultados_convocatoria_la_heladeria.pdf

Nadín Ospina
Agosto 5 de 2013

Nadín Ospina participó en:
-XXXVI Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano De Cultura. Corferias. Bogotá. 1996.
-XXXV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1994.
-VI Salón Regional de Artes Plásticas. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992.
– XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992.

-V Salón Regional de Artes Plásticas.Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1991.
-XXXIII Salón Anual de Artistas Colombianos Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá… 1989.
-XXXII Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Centro de Convenciones. Cartagena.1990.
– XXXI Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Antiguo Aeropuerto Olaya Herrera, Medellín. 1987.
– XXX Salón Anual de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Museo Nacional Bogotá.
-Jurado de premiación del XXXIX Salón de Artistas Colombianos. 2004
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Norte.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Centro.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Oriente.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Occidente.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Medellín.
2003 . Jurado del Salón Regional Zona Sur.
Premio. XXXIV Salón Nacional de Artistas Colombianos. Instituto Colombiano de Cultura. Corferias. Bogotá. 1992

 

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