Descentrando el Salón

En esta entrevista sobre los 16 Salones Regionales de Artistas (16SRA) el invitado es ¿Qué saben los artistas de…?, título de uno de los dos Salones Regionales de Artistas de la Zona Centro, proyecto curatorial a cargo de Claudia Salamanca y Nicolás Leyva.

Participantes mesa de trabajo #8: Nicolás Leyva, Jeisson Otálora, María Roldan, Andrés Buitrago, Mónica Torregrosa, Isabella Sánchez, Iván Jiménez, Camila Duque, Ricardo Toledo, Gabriela de Castro, Edisson René, Pilar Aparicio, Claudia Salamanca, Guillermo Londoño y Diego Enrico Madirola.

¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, reuniones con los artistas, casos o prácticas que les interesa destacar) que han venido trabajando y qué proponen en su proyecto curatorial?

La propuesta busca dejar de lado por un momento lo que los artistas hacen (oficios o prácticas), para preguntarles por otros aspectos de su existir en los territorios. Por medio de socializaciones (Tunja, Puerto Boyacá, Villapinzón, Bogotá y Duitama), entrevistas (a artistas, no-artistas e instituciones), el voz a voz y un cuestionario web; se propuso a los involucrados indagar por aquello que el artista no sabe que sabía, pero que resulta esencial para su manera de entender el mundo en un sentido amplio (agua, fronteras, residuos, autogestión, naturaleza, etc.). Este proyecto asume que el lugar desde donde surgen estos conocimientos obedece a una mirada diferente de las de otras disciplinas, por tanto, propia del arte y los artistas. A partir de las metodologías anteriormente explicadas realizamos un mapa que permite visualizar esas particulares inquietudes, y con base en dicho mapa, el equipo curatorial agrupó mesas de trabajo, encargadas de desarrollar colaborativamente una ‘Caja para (des)centrar’ que recorrerá de manera nómada Boyacá, Cundinamarca y Bogotá. Esta no es una caja con obras de arte o llena de conocimientos, sino una caja con estrategias artísticas para que otras personas se apropien de ellas y les permita pensarse críticamente en sus contextos.

A través de las mesas de trabajo configuradas bajo los intereses comunes de los artistas participantes, los artistas presentan lo que saben, lo comparten y debaten de manera grupal. Las mesas se desarrollan mediante una agenda de cinco momentos:

En el primero se hace una presentación conceptual de la investigación curatorial realizada en el segundo semestre del 2017, a cargo de los curadores; aquí se explican los lineamientos teóricos, cómo el grupo curatorial llegó a concebir la ‘caja para (des)centrar’ y los referentes del proyecto. Este espacio se diseñó para que los artistas puedan contribuir comentarios y criticas, como también ideas alrededor de la ejecución y circulación de la caja. En el segundo momento el moderador y asesor del proyecto condensa la filosofía presentando ejemplos y modos de interactuar entre los participantes. En el tercer momento los artistas hacen la presentación de sus propuestas en diálogo con los curadores, el moderador y los otros artistas, con miras a recibir retroalimentación. Durante ese espacio han surgido discusiones en torno al desarrollo de los instrumentos/objetos que han contribuido a alinear las propuestas con la filosofía del proyecto.

En la agenda, se abre un espacio en el que los artistas discuten posibles alianzas y resonancias en sus objetos. En este cuarto momento pueden unirse entre artistas para trabajar en conjunto el desarrollo de un objeto en común. A continuación, proceden a trabajar directamente con el equipo de producción de los instrumentos. Aquellos que han planeado el desarrollo de objetos, se dirigen a un artista especializado en materiales, y los que desarrollarán piezas impresas se dirigen a una artista gráfica. El resultado que se busca es definir compromisos de parte y parte, con un cronograma de entrega que no debe exceder las tres semanas posteriores a la respectiva mesa de trabajo, junto con un presupuesto aproximado.

Una vez se han establecido los compromisos de producción, los artistas se reúnen individualmente con los curadores y el moderador para revisar y cerrar el proceso del día, lo que concluye el cuarto momento. Así, se han llevado a satisfacción siete mesas de trabajo con más de 50 artistas, y la producción de los instrumentos que estarán en la caja.

No hay que olvidar que le Proyecto curatorial inicia sobre pregunta orientada hacia los modos de vivir en el mundo y no hacia los productos artísticos. En esa medida, el Proyecto ha ofrecido unas conversaciones dadas en las socializaciones bastante interesantes, cuando un artista se pregunta que sabe, la respuesta inmediata es que no sabe nada en términos de contenidos. Es decir, un estudiante de arte no adquiere un cuerpo de conocimiento sino forma de ver y vivir, que son poéticas y que son el centro de este Proyecto. Así, no se favorecieron medios, practicas, modos de hacer, etc., sino aliados en una conspiración bajo la misma filosofía que convoca. Los artistas participantes de este proyecto generosamente han ofrecido algo que no saben pero que al ponerlo en un instrumento se manifiesta no como obra de arte sino como táctica.

Mesa de trabajo #6: Participantes de dicha mesa: Nicolas Leyva Townsend, Claudia Salamanca, Santiago Gordo, Natalia Dávila, Laura López Estupiñán, Tomás Gamboa, Ricardo Toledo, Javier Morales, Camila Duque, Sandra Jimenez, Maria Buenaventura, Edgar Lara, Natalia Garzón y Maria Elena Villamil.

¿Qué es la caja descentrada, por qué tipo de espacios circulará (contempla un formato expositivo? de reuniones? Consulta?) y a qué públicos va dirigida?

La caja para (des)centrar es el dispositivo nómada que busca modificar el modelo de exposición de arte de la zona centro, a través de ser un agente que viaja por los vacíos geográficos que aparecieron en la investigación curatorial (vacíos en cuanto no hubo participación de los artistas en esos lugares: bien sea porque hubo una barrera tecnológica, o porque no existen las instituciones encargadas de la difusión cultural en la zona; o porque la noción de arte es otra y esta no suscito interés). Por otra parte, la caja para (des)centrar busca poner en discusión la noción de curador, en tanto que cada vez que una persona(s) despliegue el dispositivo y ordene los objetos para construir un sentido entre ellos, se convierte en un curador que media entre el dispositivo, las personas y el contexto. Por último, la caja para (des)centrar es un dispositivo con instrumentos y no de obras de arte, que son depositarios de estrategias artísticas para leer el entorno en clave de arte, mas no portadoras de conocimientos. En esa medida los artistas no producen obras de arte sino formas poéticas de leer el mundo.

La caja irá acompañada de un mediador en unas rutas que responderán a los mencionados vacíos del mapa, con el objetivo de abrir nuevos públicos. Esto significa que a donde llega la caja su contenido no necesariamente sea entendido como arte, y tampoco pretendemos que sea así. Porque el objetivo no es educar en cuanto qué es o no arte, sino a partir de la pregunta de la cual empezó este proyecto, ¿qué saben los artistas de…?, la caja para (des)centrar manifiesta poéticas de la cotidianidad que nos permiten sobrevivir.

A este punto, los destinos contemplados se dividen en tres rutas principales: Dirección Nororiente hacia el Cocuy, Dirección Noroccidente hacia Puerto Boyacá, y Dirección Suroriente hacia Agua de Dios. Cada ruta tiene entre 10 y 15 destinos intermedios. En Bogotá, la caja para (des)centrar será presentada en tres eventos diferentes, para luego enviarla a sus rutas. Estos eventos no se contemplan como exposiciones sino como espacios de discusión, coloquios y socialización de experiencias dadas durante el proyecto.


Mapa: Que Saben los artistas de…

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Andrés Gaitán “La mayoría de las curadurías exploran territorios que antes eran impenetrables”

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¿Qué aspectos podría destacar de los proyectos curatoriales de los 16SRA?, ¿cómo ha incidido el Acuerdo de Paz en las formas de abordar el territorio?, ¿qué piensa de las dificultades que ha enfrentado el proyecto curatorial de El Validadero?, ¿cómo se van a relacionar los 16SRA con el próximo Salón Nacional?

Conversación con Andrés Gaitán (Asesor de Artes Visuales del Ministerio de Cultura) en torno a los Salones Regionales de Artistas.


“Ver para creer” Curar un salón en compañía de taitas chamanes, videntes y amas de casa

Con esta entrega cerramos una primera temporada de entrevistas sobre varios de los Salones Regionales de Artistas (SRA), donde los curadores dieron cuenta del proceso que han llevado hasta el momento a través de residencias, viajes y recorridos, que en la mayoría de los proyectos son más relevantes que el hecho expositivo.* 

En esferapública nos ha parecido importante ir conociendo del proceso de estas curadurías y compartir con nuestros lectores esta serie de entregas como parte de la revisión de temas de discusión que se han dado en este foro desde sus inicios en el año 2000. Aunque la mayoría de discusiones y textos de este espacio giran alrededor de los Salones Nacionales de Artistas (SNA), es poco lo que se conoce de los SRA dado que están dispersos en varios lugares del país y si tienen divulgación, por lo general se hace a nivel regional cuando culminan a través de exposiciones o simposios.

Así mismo, los SRA son proyectos que no tienen el grado de expectativa ni la escala curatorial de los SNA, razón por la cual los Regionales están menos centrados en el formato de gran exposición, y cobra especial importancia el proceso, la experimentación y las distintas variables que implica la puesta en relación con personas, instituciones, lugares y comunidades que se sitúan en los márgenes del circuito oficial y las lógicas del mercado.

Ver para Creer – Ilusión, Sospecha y Desencanto, es un proyecto curatorial -a cargo de Adrián Montenegro y Jennys Obando- para la 16 versión del Salón Regional de Artistas por la zona-Sur del país. Trata sobre el estudio y la observación de las posibles dinámicas entre arte, contexto y aprendizaje que se ocasionan desde el encuentro con el lugar, la comunidad, el espacio público, los viajes, las historias populares y la convivencia.

El proyecto se desarrolla a partir de cinco residencias artísticas en colectivo, una en cada Departamento de la zona sur, en municipios o veredas seleccionadas por el nombre y su fisura entre lo urbano y lo rural; donde por dos semanas en cada lugar, cinco artistas de otras partes de la región, comparten y se dan a la tarea de experimentar, ejercer e involucrar una experiencia estética en el espacio-tiempo y en el encuentro con el otro.

En el caso del proyecto curatorial a tu cargo ¿cómo se sitúa en relación con este tipo de tensión entre un arte que nos hable de la región y unas prácticas artísticas que se articulan a partir de un problema curatorial?

Bueno, de hecho, en el  proyecto curatorial que venimos trabajando con Jennys Obando para los 16 SRA – zona Sur, hemos previsto en primera instancia distanciarnos un poco de la idea de extraer arte por anticipado o localizar desde nuestra mirada el arte que hablen de la región. Creo que desde nuestro sentir o en nuestra forma de trabajar el arte, no concebimos la curaduría a partir de las obras o desde una posición únicamente selectiva, representativa o discursiva en relación a una problemática en concreto. Y eso es algo que nos tiene dando vueltas todo el tiempo, por que de alguna forma Jennys y yo, nos identificamos mucho con disciplinas de la narración y el pensamiento visual como la ilustración infantil, la poética visual  o las historietas, donde el hacer-ver con imágenes lo que ocurre o lo que pasa, es algo habitual. Pero en este caso, nuestro objetivo se ha volcado no tanto por contar o ilustrar lo que pasa, sino por hacer que pase…

Subir al pedestal, ayudar a que subamos todos. Actividad Colectiva en Residencia #1. Bomboná, Nariño. Con: Carmen Erazo, Ovidio Figueroa, Adrián Montenegro, Willington Arévalo, y Eduardo Cuartoz.

Lo que nos interesa como curadores, es darnos a la tarea de acompañar y analizar de que manera personas que desempeñan practicas alusivas al arte y la creación (se consideren o no se consideren artistas) que provengan de  los departamentos que conforman la región sur, al hallarse ajenos, propios, distantes, cercanos, sin nada que hacer, con mucho que hacer, con poco o mucho tiempo, ocupados o desocupados, por fuera o por dentro del contexto que los congrega, consiguen entablar ideas, sentimientos y necesidades colectivas e individuales entorno a un contexto determinado bajo un situación de convivencia y reconocimiento. Por eso, hemos optado por realizar una especie de residencias artísticas en colectivo en lugares específicos de la región, por acoger y hospeda a los participantes en veredas, pueblos y municipios que hemos previsto con antelación desde el anterior año.

Pronunciación de poema religioso de las monjas coronadas entre el español y kantza por megáfono enfrente de la catedral de Colón en Putumayo. con: Yeraldin Rosero, Clemencia Chindoy  y su nieto.

¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, encuentros con artistas, casos o prácticas que buscan destacar) que ha venido trabajando y qué propone en su proyecto curatorial? 

Formalmente el proyecto  comenzó en el 2017. Pero es algo que venimos armando y replanteándonos desde el año 2014. La idea inicial del proyecto y su investigación curatorial inicia con un viaje que emprendemos Jannys y yo por los departamentos del sur que congrega el certamen. En ese viaje, visitamos lugares que anteriormente no habíamos tenido la oportunidad de conocer  y que escogemos del mapa por su nombre, por el como se llaman. Creo que de alguna forma no interesa saber si lo que se inscribe de un lugar, es realmente cierto o si no lo es, porqué se lo dice o qué tanto puede se puesto en cuestión o motivo de inspiración para lo que se quiera.

Lugares principales visitados en la ruta “surestravista” pautada en el año 2017 por los nombres de los lugares

Visitamos varios lugares por cada departamento, dejándonos llevar por la  curiosidad que nos generaba y nos sigue generando el nombre que tienen. De esos lugares escogimos uno por cada departamento para hacer las residencias. De Nariño escogimos a Bomboná, que en nombre hace referencia al recipiente de entrada o boca pequeña con espacio o cavidad agigantada, además, un lugar donde Simón Bolívar tubo una batalla importante. Del Putumayo escogimos a Colón, un municipio que hace parte del Valle de Sibundoy, en el alto Putumayo donde habitan y perviven los Inga y los Kamza, comunidades indígenas muy importantes para nosotros. De Caquetá escogimos a Belén de los Andaquies, en un comienzo pensábamos Andaquies desde el español en tres palabras: anda- aquí- es, pero luego nos gustó más, porque tiene que ver con el nombre de un poblado indígena casi mitológica y fantasioso del lugar. En Huila a  Gigante, que no es tan “gigante” en comparación con otros municipios del Huila pero el cual encontramos enormemente acogedor y del Tolima Piedras, por su reacción con la naturaleza, el paisaje y el rio.

Para seleccionar a los participantes en calidad de artistas que nos acompañan en las residencias, abrimos una convocatoria, donde las personas interesadas debían enviar un video respondiendo a una serie de preguntas, entre ellas, cual era su mayor ilusión, si sospechaban de algo en particular y si habían tenido algún desencanto, recibimos un poco mas de 100 videos de los 5 departamentos, más de Tolima y Nariño, hicimos una preselección de 40 a 50 videos y en compañía de Taitas Chamanes o Médicos tradicionales del Putumayo, Amas de Casa de Nariño y Huila y un vidente de origen nariñense que vive en Ucrania seleccionamos a las 25 personas. El ejercicio con los jurados alternos que nos ayudaron a decidir y a conformar los grupos, surge desde una inquietud de pensar la curaduría desde lo popular y nuevamente a partir de lo que encierra la palabra desde una escucha habitual y cotidiana en relación a la palabra “curador”. Para muchas personas que no están familiarizadas con el término, curador puede ser sinónimo de curandero, o de persona preocupada por sanar heridas o estar al cuidado de algo, y eso es algo que lo encontramos fascinante y útil en nuestra manera de repensar lo que hacemos y confrontarlo.

Carta astral para Grupo 3 en residencia # 3 Belén de los Andaquíes

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La primera temporada de entrevistas sobre los Salones de Artistas la encuentra en este enlace

Para más información sobre Ver para creer, visite su página en Facebook y/o su website

*A partir del mes de septiembre los SRA culminan este proceso con una serie de eventos (exposiciones, encuentros) en sus regiones, de los cuales cada proyecto curatorial irá divulgando en sus websites y redes sociales.


“No somos curadores al servicio de la institucionalidad”

En esta quinta entrevista sobre los 16 Salones Regionales de Artistas (16SRA) el invitado es Minga: prácticas decoloniales, proyecto curatorial de la Zona Pacífico, del que hacen parte: Edinson Javier Quiñones, Mario Armando Valencia, Estefanía García y Mateo Caycedo.

El panorama de los salones regionales ha cambiado bastante en los últimos años. Del modelo que buscaba destacar lo más relevante de la producción artística de una región, se ha ido instaurando un tipo de investigación que profundiza sobre propuestas específicas, problemas conceptuales y temas que no están necesariamente ligados a nociones de lo que representa el arte de una región. En el caso del proyecto curatorial “MINGA: practicas decoloniales” (16SRA – Zona Pacífico), ¿cómo se sitúa en relación con este tipo de tensión entre un arte que nos hable de la región y unas prácticas artísticas que se articulan a partir de un problema curatorial?

Para abordar la pregunta queremos aclarar antes una primera cuestión: no existe tal tensión, o por lo menos desde nuestro marco teórico y práctico como colectivo de creadores, curadores e intelectuales, entre un “arte que hable de la región” y unas “prácticas artísticas que se articulan desde un problema curatorial”.   Por otro lado entendemos el conflicto que puede sentir la tradición frente a nuestra forma de plantear esta versión del SRA – Zona Pacifico, dado que en los resultados que van emergiendo en nuestra práctica investigativa de y con los creadores y hacedores no aparecen, como protagonistas, los expertos en hacer y seleccionar arte desde las instituciones de la historia del arte, su filosofía y estética.

Por nuestra parte más que pensar en las tensiones que genera el arte al interior de las institución y su campo consideramos que es más importante y pertinente sentipensar en las tensiones que el territorio material, habitante y habitado ha sufrido y sufre hoy en día.  Territorio en los cuales la diversidad que, en lugar de configurar una fuentes de riqueza para la humanidad, se convierte más bien en objetivos que acríticamente se van desapareciendo y olvidando.  Sobre todo por el ejercicio colonial histórico que en lugar de reconocer las practicas, modos y ontologías Otras ha contribuido más al deterioro y destrucción cultural.  El arte en este contexto se convierte en un pretexto para desde nuestras solidaridades y sensibilidades contribuir a la sanación del territorio, la gente y al planeta.

Ahora bien, también entendemos que todas las ramas del conocimiento consciente o inconscientemente tienen y ejercen una posición política. El arte no es la excepción a esta regla. Las culturas definen su relación con otras culturas de dos formas. Una crítica y digna o funcional y acrítica. La primera, la crítica, recoge la reciprocidad entre las culturas, el respeto y reconocimiento en la diferencia cultural, la ocupación, existencia y coexistencia en un mismo espacio de muchas formas de ser y estar. Por el contrario, la funcional implica sobre todo un grado de inferiorización de las culturas distintas a occidente y además de su posicionamiento como referente de desarrollo cultural, económico político, y espiritual. En esta segunda forma, la cultura diferente se asume pequeña y desea no ser reconocida sino absorbida y mejorada trasculturalizando su localidad y autenticidad por occidentalismos (Walsh, 2009).

Tenemos claro que la práctica curatorial es un ejercicio colonial en tanto que tradicionalmente ha actuado como lo que se mencionó que es la interculturalidad funcional, es decir, desde una posición superior, legitimada por las instituciones, se define que se incluye y excluye dentro de un salón de exposiciones el cual también obtiene un valor jerárquico o es decir superior.  Por eso proponemos, una suerte de, curaduría intercultural crítica o incluso una figura que supera críticamente la curaduría.  Por nuestra parte el criterio ético y político es el lugar de enunciación del Otro, no nos comportamos como los curadores al servicio de la institucionalidad del Arte, del genio creador, de las formas, la libertad y el desinterés que el arte moderno y postmodernos llevan en su estructura profunda que al final solo se preocupa por categorizar un objeto en alguna parte de la estética, sino que, muy por el contrario nuestro compromiso se encarga de la afirmación de la vida concreta o material, la necesidades y los problemas locales, el deterioro ancestral, social, económica, cultural que compromete a cada pueblo para su preservación misión asumida por los pueblos más alejados y olvidados por el estado colombiano y en general por la humanidad moderna occidental en la región que recoge al Choco, Valle y Cauca. De ahí que se titule MINGA: prácticas decoloniales.

Ejemplos de ello son los escenarios experienciales que de cada lugar emergieron donde no aparecen los expertos en hacer arte sino los creadores y hacedores cotidianos, como la tejedora de mochilas, anacos, ruanas y chumbe.  De la creación de artista individualizado de la academia de bellas artes a la minga de pensamiento entre sobrevivientes FARC, diferentes pueblos indígenas, afrodescendientes, campesinos, mestizos.  Del salón de arte contemporáneo a las muestras comunitarias como son los museos netamente afros e indígenas.  En conclusión no es llevar nuestro arte urbano occidental a sanar las heridas coloniales de los pueblos, espacios y territorios sino empoderar sus propias creaciones y su voluntad comunitarias para resolver alguna dimensión vital y necesaria para ellos, y en grado máximo al nosotros que somos y el planeta ya que son prácticas locales que debido a su bajo impacto y reducido uso terminan contribuyendo ecológicamente

¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, residencias de los artistas, casos o prácticas que buscan destacar) que han venido trabajando y qué proponen en su proyecto curatorial?

Nuestra versión del SRA partimos de un universo de sentido que definimos como “Minga[1] de pensamiento”. Que no es sino una estructura de reunión comunitaria que pretende encontrar, desde la inmensa riqueza humana y no humana de nuestra región, alternativas de coexistencia y re-existencia locales y posiblemente referentes para futuros globales distintos al universalismo occidental y a la crisis civilizatoria y ambiental de nuestros tiempos.  Consideramos posible el hecho de generar alternativas profundas y potentes desde las prácticas artísticas De-coloniales que, hay que decirlo, no son invento nuestro sino la práctica cotidiana de nuestros ancestros desde hace miles y miles de años.  En ese horizonte se propone la búsqueda de procesos creativos y socioestéticos que indaguen sobre la natividad, la cultura local en las que subyace elementos de-coloniales resistencias que reencontradas y entretejidas aportan también a un grado de sanación al embate occidental que ha tenido campaña desde hace más de 500 años. Escenarios decoloniales y/o no-coloniales en la región pacifica colombiana, pluriétnica, pluricultural, indígena, afrodescendientes, mestiza y además del conflicto histórico o guerra civiliza de los últimos 50-60 años que ha tenido al Cauca como una de sus grandes sedes.

Se podría hablar de unas etapas específicas enumeradas a continuación con sus respectivos ejemplos:

  1. Alcanzar las zonas de contacto tanto geográficas y físicas como semióticas y sensibles, entre nuestros lugares de enunciación y por ejemplo, las zonas de transición y reincorporación, la Intervenciones Grupales Urbanas de Caldono, el Museo Prehispánico la cristalina en Corinto – Cauca, el Museo Afro Muntú Bantú en Quibdó Chocó, el Museo de Siloé en Cali – valle del Cauca, entre otros espacios de orden ancestral.
  2. Participar de la pedagogía y empoderación de formadores, hacedores y creadores locales, de la cual se puede comentar un poco la I Minga de creadores y hacedores de Caldono (agosto en Caldono y septiembre en Popayán), la I Minga Afrodescendiente Manuel Zapata Olivella, la cooperativa de la tejedoras de Caldono – Cauca, el resguardo indígena Kite Kiwe sobrevivientes de la masacre del Naya y localizado en Tibio – Cauca. Entre otros espacios en los cuales se gesta sus autonomías locales
  3. Encontrarnos en las exposiciones de las muestras y ciclos de exposiciones de la cual se destaca la 12 Muestra Audiovisual: Para Verte Mejor, pero también los resguardos, las reservas campesinas y los palenques, en donde se construyen tanto sensible como críticamente los artivistas emergentes, Visibilización de líderes (creadores y hacedores) comunitarios. Lugares desde donde el sentido habita el contexto y la gente, las muestras se proponen como proyectos a futuras autonomías, aspiramos, en ese sentido, a contribuir y mejorar alguna dimensión de sus condiciones de vida.

Grupo Minga de Pensamiento

Isua Pθrepik

[1] La minga es una estructura socioeconómica indígena que reúne a la voluntad y potencia de una comunidad para desarrolla una tarea que resuelva una necesidad territorial.

Página web: https://mingapracticasdecoloniales.wordpress.com/

Facebook: https://www.facebook.com/16SRA.Pacifico/


“Proponemos un salón que piense la región desde la experiencia”

Competidores en el sitio de salida. Competencia Náutica del Río Grande de la Magdalena, en el marco del proyecto “El río arrastrando la montaña al mar” del artista Gustavo Toro en colaboración con la comunidad de Puerto Triunfo, como resultado de su residencia artística con el 16SRA Centro Occidente. “Soplavientos”, playa de sedimentos en el río Magdalena. Puerto Triunfo, Antioquia. Julio 27, 2018. Cortesía del artista.

Continuamos con las entrevistas en torno a los Salones de Artistas. En esta cuarta entrega los invitados son Daniela Argüelles, Andres Felipe Gallo y Beatriz Amelia Mejía, equipo curatorial de 16 Salón Regional de Artistas de la Zona Centro Occidente, que lleva el nombre de La Condición de estar aquí.

El panorama de los salones regionales ha cambiado bastante en los últimos años. Del modelo que buscaba destacar lo más relevante de la producción artística de una región, se ha ido instaurando un tipo de investigación que profundiza sobre propuestas específicas, problemas conceptuales y temas que no están necesariamente ligados a nociones de lo que representa el arte de una región. En el caso del proyecto curatorial de “La Condición de estar aquí” ¿cómo se sitúa en relación con este tipo de tensión entre un arte que nos hable de la región y unas prácticas artísticas que se articulan a partir de un problema curatorial?

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En principio querríamos decir que esta propuesta curatorial no parte de un tema o pregunta específica desligada de la producción artística y las condiciones geográficas y socio políticas de la región, sino que por el contrario se trata de una idea que surge y ha crecido al colaborar con ellas. En este caso el problema conceptual está estrechamente ligado al territorio – en el que advertimos una especie de reclamo de atención por el que fuimos movilizados a una serie de lugares por sus nombres-, y a la potencia de las maneras de hacer de los artistas, con las que se relacionan con sus realidades y van configurando distintas formas de comunidad. Donde “lo relevante” no son una serie de obras específicas que se relacionan con algún marco teórico, sino las mismas preguntas que los artistas  y las comunidades se están haciendo para movilizar sus prácticas y encontrarse. Con relación a esto, nuestro proyecto no reconoce en la investigación o marco curatorial una oposición o conductismo que nos aleje de hablar de la región en que vivimos, pero sí piensa y se desarrolla a partir de una condición: estar aquí, y juntos. Siendo genuinos con lo que somos, pero también con la variabilidad de la vida y la capacidad que cada uno tiene de cambio y encuentro, por las que podría convertirse en otro.
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Respecto al enunciado de la pregunta, cabe decir que cuestionar lo relevante es también algo importante y es valioso cuando ese cuestionamiento va más allá de un juicio de valor y se convierte en propuesta: cuando puede cambiar en cada ocasión revelando puntos de vista y ofreciendo condiciones para que cierto tipo de artistas participen; si esto sale bien, a largo plazo la multiplicidad de metodologías y marcos de sentido habrá visibilizado las diferentes formas de producción artística. Nos surge también la pregunta sobre qué podría ser “el arte de una región”, aún más si esa cohesión que nos hace “región” no puede estar garantizada más allá de una delimitación físico-política de la tierra. Uno de los objetivos de este salón fue justamente ofrecer a los artistas una serie de condiciones para habitar lugares específicos de esta zona y como es natural, encontrarse con las personas que habitan esos lugares, en torno a los procedimientos que intervienen en la producción de una obra. En este sentido puede escucharse menos pretencioso cuando decimos que se trata de un salón que efectivamente está hablando del “arte de la región”, en una acepción que la configura al mismo tiempo como tal, en su condición de experiencia y relación. En otros momentos las experiencias serán distintas y así también cambiará la región representada.
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Videoproyección nocturna del cortometraje “Cateo” en el parque de Quimbaya. Obra del artista Gabriel Botero en el marco de su residencia en la vereda La Soledad con el 16SRA Centro Occidente. En guaqueria, el “cateo” es la acción de revisar el suelo con una media caña, con el objetivo de encontrar cambios en los estratos del suelo que señalarían la presencia de una tumba o entierro. En la foto: proyección sobre suelo de tierra removida por hormigas, acompañada por los guaqueros  que colaboraron con el artista durante su residencia. Parque Simón Bolivar, Quimbaya, Quindío. Julio 27, 2018. Cortesía del 16SRA Centro Occidente.

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“La condición de estar aquí” quiere aprovechar la plataforma del 16SRA para propiciar espacios donde los artistas, en colaboración con las comunidades, exterioricen lo que significa vivir o estar en ciertos lugares que se inscriben en la que consideramos “nuestra región”. Proponiendo así un salón que piense la región desde la experiencia y la cuente en los términos próximos y subjetivos del aquí, donde se explore la condición humana al fondo de las medidas que usamos para determinar el mundo, construyendo un relato que tenga en cuenta lo tangible, ya sea móvil o anclado a la tierra, así como lo intangible de las relaciones, colaboraciones e intercambios de los hombres entre sí y con la naturaleza..

“La condición de estar aquí” en Puerto Triunfo. Viaje regional de investigación curatorial 16SRA Centro Occidente. Febrero 15, 2018. Fotografía de Andres Felipe Gallo.

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¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, residencias de los artistas, casos o prácticas que buscan destacar) que han venido trabajando y qué proponen en su proyecto curatorial?
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La tierra nos parece extensión infinita hasta que alguien la nombra o tenemos un mapa, y entonces ese nombrar, según sea su naturaleza, la delimita de modos particulares que para hacerse legibles requieren siempre de acuerdos y convenciones entre las personas; de ahí partió nuestro proyecto curatorial: de un mapa que hizo legible la naturaleza emotiva de una tierra nombrada por personas que la habitan con palabras como “la esperanza”. En su versión número 16, el salón de la zona Centro Occidente -que comprende los departamentos de Antioquia, Caldas, Quindío y Risaralda-  invitó a los artistas y colectivos seleccionados a desarrollar periodos de residencia de 20 a 25 días en lugares específicos de la región -elegidos por su nombre y por una indagación previa de sus condiciones socio culturales-, orientados a la producción de obras y el trabajo colaborativo con la comunidad. Este es un aspecto fundamental que la idea revisa de la región, que es tierra habitada por hombres que le han dado medida, que se tiene o que se pierde, en la que se puede estar o de la que se es desplazado, siempre con implicaciones afectivas, sensibles… y entonces también estéticas y artísticas.
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Lomas Aisladas, región central del Urabá Antioqueño. Viaje regional de investigación curatorial “la condición de estar aquí” 16SRA Centro Occidente. Febrero 11, 2018. Fotografía de Andres Felipe Gallo.

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Durante la convocatoria, teniendo en cuenta el número y la diversidad de portafolios recibidos, se sumaron metodologías a la configuración del salón, invitando una serie de artistas a participar del componente expositivo y de formación con obras ya realizadas o metodologías de trabajo comunitario en las que reconocimos una manera de relación con los espacios por los que transcurre la vida, con la capacidad de replegar al espectador a la experiencia del lugar en los términos de un “aquí”

Así, la etapa de investigación apuntóa la búsqueda y selección tanto de los artistas como de los lugares físicos y poblaciones, con el fin de proponer encuentros entre artistas, lugares, comunidades y lenguaje, que pudieran ser productivos. Se desarrollaron entonces dos momentos importantes:  una convocatoria pública para los artistas de la región (en la que participaron 187 artistas y colectivos) y un viaje de investigación curatorial por los lugares señalados, revisando en cuáles la estancia de los artistas podría devenir algo provechoso y conformando posibles redes de apoyo que los recibieran (teniendo en cuenta que no era un tipo de residencia artística convencional en la que existe una infraestructura dada para la creación o el intercambio estético, sino que se daba por la hospitalidad de las personas en sus casas de familia, refugios, habitaciones alquiladas, etc)..Fue un intenso mes de viaje en el que visitamos cerca de 25 lugares, al principio con la ayuda de las rutas sugeridas por google maps y luego preguntando en los municipios más grandes los caminos y transportes que conducían a las veredas. 

 

(De izquierda a derecha) Luz Adriana Quiceno, Lindy María Márquez, la profesora Aura Matilde, Ana Cristina Berrío y Gabriel Botero, artistas del 16SRA Centro Occidente visitando la obra de Gabriel en Quimbaya, Quindío. Julio 27, 2018.

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En este momento hay aspectos de la idea de investigación que ya no se hacen explícitos porque han sido interiorizados por los artistas y la metodología del salón, como son los que se refieren al “aquí” como un lugar subjetivo y próximo que sólo aparece cuando alguien lo cuenta a otro, el nombramiento emotivo de la tierra a partir de emociones, conceptos, condiciones o adjetivos, y el lenguaje como dispositivo que nos sirve para encontrarnos y ser comunidad. Así como surgen nuevas ideas y direcciones diferentes. Desde el pasado 18 de junio hasta el próximo 12 de agosto, los artistas y colectivos han desarrollado sus periodos de residencia en 20 lugares diferentes de la región, en medio de las más diversas realidades y condiciones geográficas excepcionales (ver documentos adjuntos de artistas y lugares), como resultado de esto hay una gran cantidad de experiencias que están siendo traducidas e interpretadas en obras, acontecimientos, talleres o aprendizajes que están siendo socializados entre las comunidades  pero que también serán presentados en una exposición abierta al público de la región, entre el 14 de septiembre y el 26 de octubre en Pereira, que tratará de asumir el reto de actualizar esta experiencia para los nuevos espectadores.

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El Encanto, zona de páramo dentro de la jurisdicción del Parque Nacional Natural los Nevados, donde las artistas Laura Martínez y Nadina Marquisio desarrollan su residencia artística con el 16SRA Centro Occidente, gracias a la experiencia y colaboración de los guías de Montañas Colombianas, patrocinadores del salón ( https://montanascolombianas.com/), quienes acompañaron a las artistas en este recorrido de montaña de alta difícultad, durante diez horas de caminata con desnivel acumulado de 1850m. ¡”la condición de estar aquí” en la cima!. Fotografía de Andres Felipe Gallo.

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Este salón tiene artistas que han vivido los riesgos de esta aventura con generosidad. El proceso ha significado cansancio y mucho trabajo pero también una enorme gratitud que nos va llenando a todos de una alegría expansiva que esperamos pueda generar muchos tipos de respuesta e ideas revoltosas. Esperamos que en la acción de contar los diferentes “aquí”, se abran también espacios para que artistas, comunidades y públicos vuelvan a inventar lugares donde se pueda vivir.
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Las ideas se dan porque en determinado momento están ya dadas las condiciones que las hacen posibles, y tal vez la única “novedad” surge por la singularidad de las personas que participan de su desarrollo. En esta ocasión la convergencia de esfuerzos colectivos y colaboraciones de diversa naturaleza son el fundamento de la actividad artística, académica y cultural que ha enriquecido la perspectiva de artistas, comunidades y espectadores del 16SRA.
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La Usurpadora “hemos ido detectando factores que determinan la escena del arte”

En esta nueva entrega sobre los Salones Regionales de Artistas, hablamos con la Usurpadora (Maria Isabel Rueda, Mario Llanos), quien tiene a su cargo el proyecto curatorial en la región caribe. El proyecto está prácticamente listo y estará abriendo sus puertas al público el próximo mes de octubre.

El panorama de los salones regionales ha cambiado bastante en los últimos años. Del modelo que buscaba destacar lo más relevante de la producción artística de una región, se ha ido instaurando un tipo de investigación que profundiza sobre propuestas específicas, problemas conceptuales y temas que no están necesariamente ligados a nociones de lo que representa el arte de una región. 1- En el caso del proyecto curatorial de La Usurpadora ¿cómo se sitúa en relación con este tipo de tensión entre un arte que nos hable de la región y unas prácticas artísticas que se articulan a partir de un problema curatorial?

Bueno, durante este tiempo que hemos estado investigando con La Usurpadora, hemos ido detectando factores importantes que determinan lo que podríamos llamar la escena actual del arte en la región Caribe, y justo en este proceso para nosotros fue clave darnos cuenta de un hecho muy significativo:

Durante las décadas de los sesentas hasta comienzo de los años noventa, en la región Caribe se desarrolló una escena artística muy activa, experimental, incluso pionera en algunos aspectos de lo que la modernidad propuso dentro del campo artístico nacional.

Estas generaciones consolidaron un aparato artístico muy completo que incluyó: críticos, investigadores, espacios alternativos y galerías.

Hoy en día gran parte de ese aparato cultural ha desaparecido y las nuevas generaciones de artistas desconocen en su gran mayoría los procesos que se venían llevando a cabo en la región, creándose un vacío temporal entre ambas generaciones.

Esta desconexión en el pensamiento, ha generado una suerte de estancamiento en el que se encuentra sumida la región actualmente.

Siguiendo este orden de ideas como antecedente, desde hace unos años, poco a poco y con proyectos que nos ha costado tiempo consolidar, comenzamos con La Usurpadora a recuperar el trabajo de artistas que nos parecían muy pertinentes de dar a conocer a las nuevas generaciones de artistas del Caribe y al resto del país. Empezamos con la muestra “A mis Amigos” del artista Barranquillero Luis Ernesto Arocha, recuperando todo su material fílmico, que pudimos exhibir en un principio en la vitrina de  Lugar a Dudas en Cali, hasta lograr insertarlo en Barranquilla donde irónicamente nos resultaba mucho más complicado encontrar apoyo. Continuamos con: “Touched for the very first time” una revisión de la obra de Gustavo Turizo gracias a una invitación de Ximena Gama en el Espacio Odeón en Bogotá, que nos sirvió de plataforma de exhibición para luego poder llevar la muestra al Muzac en Montería con el apoyo de Cristo Hoyos donde tuvo una gran acogida. A partir de esta serie de proyectos fuímos invitados a curar un proyecto en el pasado 44Salón Nacional Nacional Aún en Pereira para el que propusimos un diálogo entre la obra de  Alvaro Herazo y Alfonso Suarez, pioneros del performance, del arte no objetual y ambiental no solo de la región sino del país , proyecto con en el que logramos restaurar y reimprimir  las copias fotográficas de los dos artistas que donamos a la colección del Museo de Arte Moderno de Barranquilla. Muestra que irónicamente no hemos podido exhibir dentro de nuestra propia región.

A nivel individual hemos trabajado (Maria Isabel) desde hace más de diez años con la obra de Norman Mejía y más recientemente con la obra de Sara Modiano y (Mario) con la obra del Sindicato de Barranquilla.

Ya para terminar este ciclo, fuimos invitados en el año cruzado Francia- Colombia con la muestra: Variaciones de la luz en otras dimensiones. Una exposición que propone resituar los orígenes del movimiento Gótico Tropical que se centran específicamente en Cali, y abrir el espectro a la región Caribe, con la presencia de artistas incluso anteriores al grupo de Cali como es el caso de Norman Mejía. Esta fue una muestra que cruzó generaciones de artistas referentes con contemporáneos, cine y arte popular y que ahora mismo está rotando en el Museo de Arte Moderno de Pereira y que tampoco hemos podido exhibir en el Caribe, donde resulta pertinente de mostrar.

Como ves, ha sido un proceso de varios años, donde hemos ido aprendiendo mucho de cómo se conserva, como se recupera y como se reactiva por decirlo de alguna forma la memoria histórica del arte de nuestra región. Es ahí donde aparece el Salón regional de artistas del Caribe, que resulta para nosotros como una oportunidad de consolidar este proceso que hemos venido desarrollando durante estos años a una mayor escala.

La propuesta del Salón la llamamos: La Dimensión Desconocida: otros relatos del Caribe, y como estrategia para lograr nuestros objetivos decidimos crear un agujero de gusano.

Un agujero de gusano es un pasaje teórico/práctico a través del espacio tiempo que pretende crear accesos directos. No es realmente una forma de retroceder en el tiempo, es un atajo para que algo que está muy lejos este mucho más cerca.

Entonces esta investigación tiene como eje central el uso de la teoría del agujero de gusano (también conocido como puente de Einstein-Rosen) que usamos en este caso, para crear una apertura hipotética de un agujero espacio/temporal entre el punto A que constituye el momento clave en la construcción de esa escena fértil y experimental del arte del Caribe que mencionamos al comienzo de este escrito y el punto B que es el momento actual en el que nos encontramos.

En este viaje temporal crearemos una paradoja, un relato de una realidad alternativa a la que conocemos hoy en día, donde estos diferentes procesos llevados a cabo en esas décadas que fueron: olvidados, interrumpidos, censurados y/o no publicados, son actualizados a través del puente que une ambos puntos distantes.

Una vez finalizado el viaje/investigación esperamos como resultado final: la desaparición de este vacío temporal y el surgimiento de nuevos procesos de creación y/o experimentación, como parte de la reconexión del pensamiento con las nuevas generaciones.

Esta investigación no es una lectura actual de lo que es la región, es en últimas un diagnóstico del futuro y de cómo puede llegar a ser leída la región Caribe.

Estuvimos con Jenny Vilá recorriendo Barranquilla y escuchando la verdadera historia de La Cueva

¿Cómo ha sido el proceso investigativo (exploraciones, encuentros con artistas, casos o prácticas que buscan destacar) que han venido trabajando y qué proponen en su proyecto curatorial? 

Bueno, la investigación como ves no empezó al haber ganado la beca del Salón Regional, sino que lleva ya varios años y es una propuesta que fuímos comprendiendo mientras íbamos realizando muestras de artistas contemporáneos de la región y trabajando al mismo tiempo con artistas referentes, como una estrategia a menor escala que podemos ampliar ahora gracias a la oportunidad del Salón.

Para revisar los portafolios de los artistas en los viajes de investigación del salón regional, decidimos trabajar en conjunto con gestores locales y espacios independientes.

Mientras realizábamos muestras con la Usurpadora en diferentes ciudades de la región, nos dimos cuenta cómo orgánicamente cada departamento que es tan diferente uno del otro, tiene sus propios gestores que de manera independiente han sacado adelante proyectos en su zona,  conocen todos los artistas, con quienes han trabajado y a quienes han apoyado durante largo tiempo. Fueron ellos quienes en cada región nos ayudaron a reunir a los artistas que ellos consideraban pertinentes de revisar  y nos ayudaron a realizar las jornadas de visionados de portafolios . Lo mismo hicimos con los espacios independientes. Fueron ellos quienes nos propusieron artistas que habían trabajado o estaban vinculados de una u otra forma a su espacio y fue en sus espacios donde hicimos revisiones de portafolios de los artistas propuestos para todo el grupo. Hubo también sesiones en lugares más públicos, como casas de la cultura, o el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, donde artistas que no pertenecían a ningún circuito en específico podían inscribirse para presentar su portafolio públicamente. Adicionalmente diseñamos una convocatoria abierta donde recibimos portafolios enviados por mail, para aquellos artistas que no pudieron o no se animaron a presentar sus portafolios en las jornadas de revisiones públicas y abrimos una convocatoria con un énfasis especial en artistas de la región que viven en el exterior y que no podíamos visitar para que nos enviaran sus portafolios también por correo electrónico.

Visitamos las ciudades de Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Sincelejo, Valledupar, Riohacha, Montería, San Andrés y Providencia.

https://lausurpadoratropic.wixsite.com/16sracaribe

Este salón regional pretende ser el resultado de un proceso de experimentación desde el campo curatorial, el cual tiene intereses en la interdisciplinariedad. Este intercambio de conocimientos nace del cruce que proponemos entre teorías de la física cuántica, como el agujero del gusano y los procesos historiográficos olvidados, de las artes en la región.

Dentro de este proceso de investigación, los artistas definieron las rutas o los diferentes capítulos que sintetizan la muestra, vale recordar que estos artistas jóvenes, estarán acompañados de un referente, que dentro de la muestra será el punto de partida de cada uno de estos ejes.

Estos ejes son el resultado de las fisuras que se han encontrado en el agujero de gusano, planteado dentro de esta investigación. El cual tiene como función principal, crear un puente intergeneracional, que pretende tejer una parte de la historia del arte de la región que no se ha contado.

Estas fisuras o capítulos (3), se han identificado a través de los diferentes viajes y encuentros con los artistas, y de cierta manera reúnen, pero no catalogan los intereses y problemáticas del grupo de artistas que hemos seleccionado para esta versión del salón. Así mismo funcionan como un mecanismo de lectura tanto conceptual como espacial, haciendo esta muestra más entendible para el público.

Apolíticas del Cuerpo. reúne una serie de artistas que trabajan la representación de la multiplicidad de los géneros, como estos se entienden de una forma crítica, de resistencia y disenso en la comunidad que habitan, apelando a sus deseos, y fantasías más ocultas.

Homo Sensorium. reúne una serie de artistas que trabajan en relatos que parten desde la ciencia ficción y se entremezclan con saberes ancestrales provenientes de las distintas etnias indígenas de la región caribe, creando un nuevo orden territorial, formas de vida diferente que nos cuestionan lo que hoy significa ser humano.

Hacia otro lugar. reúne un grupo de artistas que trabajan la construcción de otros paisajes, a través de gestos que los transforman y deconstruyen en espacios íntimos, utópicos o fantásticos. Así mismo habla de la relación con el paisaje que los rodea o el que habitan y como este influye en la construcción de su propia concepción, entendiéndola como un cambio resultado de los distintos procesos políticos, económicos o medioambientales.

Para complementar el proyecto expositivo, esta versión del Salón regional tendrá tres componentes. El primero es un componente editorial, que consiste en una serie de publicaciones a partir de investigaciones de diferentes agentes del campo de las artes pensadas y desarrolladas desde la región, y una serie de publicaciones de libro de artistas que está dirigida a los procesos artísticos que tienen como plataforma de circulación los proyectos editoriales.

El segundo componente, es un simposio que hemos titulado la Dimensión Desconocida, en este espacio queremos invitar distintos agentes de las artes en el gran caribe. Esta serie de invitados entre, artistas, investigadores, curadores y directores de espacios institucionales e independientes, se reunirán durante dos días, al día siguiente de la inauguración del salón y hablarán de los distintos procesos artísticos que desarrollan desde las distintas ubicaciones en las que se encuentran en el Gran Caribe. Este simposio tiene la finalidad de dar a conocer y crear redes de conexión entre los distintos agentes y artistas, con miras a formular futuras colaboraciones que ayuden a diversificar la escena de arte local y regional.

El ultimo componente es el componente Radial, en el cual invitaremos a Radio Criolla. Este espacio se dedicará a realizar programas y entrevistas alrededor de lo que sucede en el Salón Regional.


Oscar Moreno “En el instante en que se encerró el monumento, surgieron los problemas”

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Conversación con el artista Oscar Moreno en torno al rechazo que enfrentó al emplazar su propuesta de cerramiento del monumento a Antonio Nariño, para dar lugar a su proyecto de Radio Conversa*, donde además del cerramiento, se escucharían voces de líderes sociales y agricultores de los alrededores de Villa de Leyva.

*Radio Conversa es un espacio radial que promueve encuentros y conversaciones sobre memoria, territorio, tejido social y cultura; viaja y difunde las palabras, los relatos y el sentir de diversas comunidades en Colombia, desde la voz de los habitantes y líderes sociales. Se trata de un proyecto liderado por el artista Óscar Moreno.

Proceso de construcción del cerramiento para “Radio Conversa. Discurso de Temístocles Machado”. Foto: cortesía del artista

Proceso de construcción del cerramiento para “Radio Conversa. Discurso de Temístocles Machado”. Foto: cortesía del artista

Proceso de construcción del cerramiento para “Radio Conversa. Discurso de Temístocles Machado”. Foto: cortesía del artista

Proceso de construcción del cerramiento para “Radio Conversa. Discurso de Temístocles Machado”. Foto: cortesía del artista

Proceso de construcción del cerramiento para “Radio Conversa. Discurso de Temístocles Machado”. Foto: cortesía del artista