#LeerLaEscena | El Arte de Invitar a los Amigos

Mariana Parejo lee en voz alta el texto El arte de invitar a los amigos de Paquita la del Barrio. El texto se publicó en el marco de Un lugar en el mundo, primer Salón Regional Zona Centro que se realizó a partir del modelo curatorial (2005) y que reemplazó la selección de obras a través de jurados. Igualmente, con esta modalidad se eliminaron los premios y se inició con el programa de bolsas de trabajo.


Discusiones, críticas y escaramuzas en torno al Salón Nacional de Artistas

El próximo 14 de noviembre cierra sus puertas el 44 Salón Nacional de Artistas. Aunque para esta versión no se dio el tradicional debate en torno a un tema específico, ni tuvieron continuidad las discusiones sobre la internacionalización del Salón y la representación de las regiones en el Salón Nacional, se publicaron diversas críticas sobre aspectos estructurales, la propuesta curatorial, las curadurías invitadas y obras de los artistas participantes.

Homo economicus, Andreas Siekmann, 2016.

Homo economicus, Andreas Siekmann, 2016.

En Cámara lenta

En vísperas de su apertura se dieron discusiones breves sobre problemas de logística, donde los mismos curadores increparon públicamente a la Cámara de Comercio de Pereira por sus demoras en los pagos a los artistas para el montaje de sus obras:

“Trabajar todo un año en un proyecto sólo para ver cómo empieza a derrumbarse por la incompetencia de la Cámara de Comercio de Pereira. Se supone que la institución debe ayudar a hacer las cosas posibles, no arrasar con el trabajo de un equipo comprometido desde el comienzo con este proyecto de Salón Nacional que sin duda merecía un mejor socio”

Además de Víctor Albarracín, algunos artistas afectados por la demora -Elkin Calderón y Paulo Licona- dieron cuenta de la situación:

https://www.facebook.com/plugins/post.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fesfera.publica%2Fposts%2F627909430704583&width=500

Sobre este mismo problema, el artista Jorge Sarmiento publicó el día de la inauguración del Salón un texto donde hace pública su renuncia a participar en el evento dado el trámite necesario para recibir el desembolso correspondiente a la bolsa de trabajo como artista invitado:

“Desde un principio, por más que quise, no vi certeza en los anticipos (tiempos y porcentajes) que tan equívocamente se definieron para producir de manera adecuada una publicación como aquella por la cual me invitaron. Por ejemplo: en dado caso que el anticipo del 50% que supuestamente me aseguraban, hubiera llegado oportunamente, contando con los tiempos relativos a tal labor —correcciones de diseño, pruebas de impresión, calidades de papeles, encuadernados, grapados, etc.—, pretendían que para concluir, me premiara a mi mísmo por lo menos con la otra mitad de esa ¿bolsa de trabajo? (alrededor de $5’000.000), “hasta que entrege la obra”, momento en que saldarían esa mitad faltante o según sus acostumbrados términos, sería un arreglo en base al pago contra-entrega y a satisfacción del cliente” [texto completo en esferapública]

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El Trámite de Pago, Jan Massys, 1565

La Cámara de Comercio respondió agilizando los procesos y publicando en la página de esferapública:

“Entendemos la preocupación del medio artístico por las diligencias administrativas, pero realizamos todas las actividades necesarias para contribuir con la transparencia de los recursos públicos que nos han encomendado”

Se entiende lo de la transparencia. Lo que no entendió la Cámara de Comercio es que, a diferencia de otros proveedores como empresas y comercios, los artistas necesitan el desembolso para cubrir gastos de producción y montaje de la obra una vez llegan a Pereira.

salonpublicaciones

Cae caleta de publicaciones subversivas #44SNA

Del blindaje curatorial

Desde el mes de septiembre de 2015 se empezaron a publicar algunos de los lineamientos curatoriales del 44SNA. En este portal se publicaron entrevistas a tres de los curadores (Rosa Angel, Inti Guerrero y Guillermo Vanegas) donde respondieron a preguntas sobre el proyecto curatorial, que por lo general suele ser amplio y poco específico dado el alto número de obras participantes.

Sobre este tema, Sergio Rodriguez -editor de El Parcero- publicó un artículo donde reflexiona sobre el nombre del Salón, su propuesta curatorial, los ritos de apertura del Salón, y algunas de las obras a partir de un recorrido por tres sedes del evento.

Este año el salón se llama ‘Aún’, así nomás, ‘Aún’. Un adverbio, que sirve para complementar a otras palabras, pero aislado. Un nombre raro, un nombre confuso. ¿‘Aún’ qué?, uno podría preguntarse. Pues aún, contra todos los pronósticos, sigue existiendo el salón nacional de artistas, a pesar de sus propias contradicciones. A pesar de que, se haga como se haga, el salón siempre va a quedar mal. Aún eso.

Entonces, con este panorama, ¿cómo podría ser el salón de este año? ¿Cómo podría aún ser un Salón Nacional? Pues los cuatro curadores encargados intentaron tapar todos los goles que entraban en los años anteriores, trataron de solucionar todas las contradicciones. Que lo hayan logrado o no es otra cosa, porque como buena contradicción, si uno arregla un lado también daña el otro. Pero el caso es que si había quejas sobre la selección a dedo, este año se hicieron convocatorias; si había quejas sobre la superficialidad que resulta de hacer convocatorias, este año también se hicieron exposiciones comisionadas y hubo investigaciones independientes por parte de los curadores. Si había quejas sobre la centralización del salón, este año se hizo en una ciudad intermedia: Pereira. Si había quejas sobre la internacionalización del salón en unos años y el provincialismo en otros, este año hay una mezcla de obras regionales e internacionales, aparentemente sin jerarquías. Si se cuestionaban los medios tradicionales de exposición, este año hay varios componentes educativos y un curador exclusivo para publicaciones. Si había quejas por el poder que tenían unos cuantos curadores, este año hay sub-curadurías comisionadas por los curadores generales (¿¡Qué!?). En fin.

Además, ese blindaje que cubre todos los puntos débiles también se ve representado en el contenido temático del Salón. Los comunicados oficiales del Salón son vagos e imprecisos, al parecer, intencionalmente: por ejemplo, se menciona que las exposiciones se desarrollan alrededor de la idea del ‘paisaje’ y el ‘territorio’. ¿Pero de qué forma se trata el ‘paisaje’? De cualquier manera. O para decirlo diplomáticamente, por medio de los múltiples entrecruzamientos que puede comprender la idea del paisaje y el territorio. Para tapar aún más goles, los curadores decidieron hacer exposiciones con categorías tan amplias que cabe prácticamente todo adentro. Si la homogeneidad es opresión y desigualdad, la hetereogeneidad es inclusión y apertura de oportunidades; algo así sería la lógica. Sin embargo, esa misma decisión hace al salón Aún aún más confuso. Lo hace difícil de agarrar, difícil de englobar, difícil de entender…Tanto es así que ni siquiera el logotipo se puede quedar quieto:

 

Eventos protocolarios I

Yo asistí al salón como reportero, entonces lo primero que vi al llegar a Pereira fue la mesa larguísima de un restaurante en el que se organizó una recepción. Todos los invitados estábamos en la misma mesa, pero no estábamos en la misma onda: los funcionarios pereiranos actuaban con una diplomacia forzada y maquinaban resultados burocráticos, los curadores y los del ministerio eran amigos cercanos y hablaban de cosas personales entre ellos, y los periodistas andábamos como colgados, aprovechando el banquete, a cambio de difundir información genérica. Yo, a pesar de mi incomodidad social, desde mi posición en la mesa escuché las historias de un funcionario muy amable en las que contaba cómo Pereira se había construido a partir de lo que él llamaba ‘convites’. O sea, uniones solidarias de una comunidad enfocadas en lograr un objetivo común concreto. El funcionario decía orgulloso que muchos de los edificios históricos de la ciudad habían sido construidos con el esfuerzo conjunto de los ciudadanos. Por ejemplo contaba cómo los pereiranos habían hecho cadenas humanas para llevar piedras del río Otún a la ciudad para usarlas como materiales, y cómo después de un terremoto que hubo en 1906 los ciudadanos repararon la catedral que, para hacerla antisísmica, ahora está hecha en parte de madera y hierro. Ese hierro, además, fue fundido de las pertenencias personales que fueron donadas por los ciudadanos: rejas, bicicletas y cosas por el estilo. Así que, literal y simbólicamente, la catedral es patrimonio de la gente de Pereira. Los pereiranos tienen una personalidad solidaria, podríamos decir; más incluso que en Cali o en Medellín, me dijo el funcionario (no me consta). Y luego, con el ingenio de un informe administrativo de rendición de cuentas, ancló su historia con las expectativas que tenía frente al Salón: esperaba que fuera un impulso para el desarrollo de la ciudad, así como lo fueron los Juegos Nacionales de 1974 en su momento, que al parecer dejaron una marca muy positiva que todavía se recuerda. La emoción del funcionario me hizo sentir mucha empatía y le dio otro tono a este convite, este banquete, que se sentía tan poco solidario. Me alegró que el salón se hiciera en Pereira, y me hace desear que cuando se acabe, su impacto sea duradero para los pereiranos.

curadores

Una exposición clichésuda

Luego salimos en bus para la Universidad Tecnológica de Pereira, a la Facultad de Bellas Artes y Humanidades. Ahí hay una exposición comisionada por los curadores principales, o sea, una curaduría dentro de la curaduría. La exposición se llama ‘La filogénesis de la posesión’ y tiene que ver con las drogas y la alucinación. Digamos que en el título la palabra posesión tiene un doble sentido: el aspecto legal de la posesión de drogas, y los cambios de conducta producidos por la percepción alterada, como tener el cuerpo poseído. Aunque la premisa prometía, creo que la exposición se queda corta. En su mayoría son obras perezosas que no proponen más que reflexiones anecdóticas e ideas aprendidas e irreflexivas sobre las drogas y su uso, barnizadas teóricamente y dispuestas en un montaje disperso que hace imposible entender el trasfondo de los trabajos sin guía. Tal vez mi decepción fue grande porque en nuestro contexto actual el tema de las drogas no puede ser tratado a la ligera, y había obras que se sentían como de molde, que utilizaban estrategias artísticas ya muy quemadas y muy dependientes de un discurso complaciente aprobado por el arte contemporáneo. Por ejemplo, efectivamente había unos moldes de yeso que se asemejaban a las incautaciones de cocaína que hace la policía. Sí, eran como una especie de escultura minimalista, un montón de cubos blancos puestos en orden, además con la referencia a la cocaína, pero, y ¿qué? ¿Qué me dice eso sobre las discusiones acerca los distintos agentes que participan en la producción y consumo?: los campesinos que siembran la coca, los laboratorios que la procesan, los grupos armados que las protegen y se sustentan con extorsiones, los consumidores, las mafias que se enriquecen… Las pacas de cocaína tienen historias humanas detrás que se sentían blanqueadas en la obra.

También había unas obras de una artista llamada Corazón del sol que acudían a la vieja fórmula pachamámica de la dicotomía entre lo natural=bueno y lo artificial=malo: un montaje de plantas que se usan como medicina tradicional, y en una esquinita, arriba, un frasco de pastillas. O unas representaciones vaginales de distintos materiales: una vagina de tierra con plantas, una de peluche, etc. Igual que con las discusiones sobre las drogas, se me hizo que reducir una identidad a lo vaginal es demasiado básico y es un recurso que está muy gastado. Me parece que lo femenino no debería reducirse con esa comodidad al ícono de lo vaginal, mucho menos ahora que los grupos reaccionarios inventaron el término de la ‘ideología de género’ para rechazar las distintas maneras en las que las personas pueden actuar roles sociales, justamente con justificaciones soportadas en las formas en que nuestros cuerpos están constituidos biológicamente. Lo que puede parecer una forma de empoderamiento puede resultar en la caricaturización de una actitud a través del cuerpo; empieza como un acto rebelde y termina acomodándose. ¿Esa relación de la vagina con la tierra y lo natural no sería una forma de autocaricaturizarse y etiquetarse dentro de un rol conservador? No sé, ustedes me dirán.

Pero tranquilos, saqué algo bueno de esa exposición; se me ocurrió hacer mi propia curaduría en este texto. Una curaduría sobre los clichés y momentos incómodos que encontré durante mi experiencia en Pereira. Así que para iniciar este recorrido curatorial, una obra de Corazón del sol:

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La iguana del Otún

De la Universidad salí un poco decepcionado, y eso me previno con respecto a las cosas que vendrían en los otros lugares expositivos. ¿Sería todo el salón así? ¿Un arte blandito frente a las discusiones nacionales tan importantes que tenemos en este momento? De la Tecnológica de Pereira seguí para la Caseta de la junta de acción comunal del Barrio Zea, porque ahí hay una instalación llamada ‘Río escultor de piedras’ del grupo Otún. Resulta que la Caseta, un salón pequeño metido en el barrio, da contra el río Otún, uno de los ríos importantes que pasan por Pereira. Es tan importante el río que a la ciudad la apodan ‘La perla del Otún’, y es un referente de la identidad pereirana. La instalación en la caseta es muy simple: una ventana en la que se ve el río desde una pared del salón comunal, y unos parlantes que reproducen un bambuco que se llama, como si no fuera ya redundante, ‘Pereira’. Que un río pueda ser un escultor de la naturaleza es una idea poética sutil pero con un impacto visual poderoso; efectivamente uno puede ver cómo las piedras del río son diferentes a las otras piedras, son más lisas y más redondas, y si uno lo imagina puede ver cómo las manos del río son las causantes de esa forma, como cuando alguien hace una vasija con las manos. Ahora, como lo contaba el funcionario durante el almuerzo, el río no solo ha esculpido la forma de las piedras sino también la forma de la ciudad. Esas mismas piedras se han transformado en edificios históricos, y además todo el barrio Zea anda junto al cauce del río. Seguramente fue por la historia que el funcionario me había contado antes, pero se me hizo que la instalación era una forma visual, clara y en tiempo real de apreciar el impacto de la naturaleza en las sociedades humanas, y también de ver cómo la solidaridad puede constituir a esas sociedades, y cómo la identidad también se construye y se le va dando forma como las piedras de un río, y cómo todo eso se conecta. Esa experiencia señala cosas más complejas que la idea binaria de natural=bueno y artificial=malo que había visto en la exposición anterior. Para coronar, afuera del salón comunal, por la avenida, vi la escultura de una iguana de piedras, construida por los habitantes del barrio. Ríos escultores de piedras y gente escultora de barrios” [texto completo en el parcero]

Continuando con la propuesta curatorial, Ericka Flórez reseña una serie de obras y cierra su texto con un par de críticas puntuales en Terremoto:

“Si asumimos que la curaduría es hacer un ensayo con formas (como describió el artista Herlyng Ferla a este proyecto del Salón), éste se trata de un muy buen ensayo. Es legible; el espectador es llevado de la mano en cada pasaje entre una cosa y otra. El capítulo de los recursos naturales, dividido en la sección cacao y café, la sección plátanos, reforma agraria y luchas sociales, lentamente nos va llevando hacia la sección de problemáticas sociales y minorías como configuradoras del paisaje (prostitución, insurgencia, población LGBT, etc.), luego a la sección territorio y transporte (“el artista se mueve por su territorio”); la sección territorio y burocracia, la sección de la naturaleza como agente escultor. La exposición cumple con el cometido de hacer pensar al espectador sobre el paisaje, y en un país en el que se ha tenido una aproximación problemática hacia el territorio, la naturaleza y sus recursos, considerar el paisaje en términos de modos de producción es un aporte importante. Se trata de una idea que quedó muy bien representada: es un argumento cuya complejidad va ascendiendo a medida que el espectador avanza por la exposición.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el texto curatorial prometía el andar por la trocha como metodología, yo hubiera esperado que me llevaran menos de la mano, y sentirme más en la selva; que hubiera momentos en los que, en mitad de la selva, al machete se le acabara el filo: momentos en los que no tuviera palabras para detectar la precisión y el control con el que se construyó el argumento. [texto completo en terremoto]

Sobre las obras del Salón

En una entrega de #RadioEsfera a mediados de septiembre, se hizo un recorrido por las obras del Salón a cargo de William Contreras y Jaime Iregui en el que se buscaba dar una mirada a las obras, de las que generalmente poco se escribe en las críticas sobre este evento.

https://www.mixcloud.com/widget/iframe/?feed=https%3A%2F%2Fwww.mixcloud.com%2Fesferapublica%2Fradioesfera17-sobre-las-obras-del-sal%25C3%25B3n%2F&light=1

El Salón no es sólo para discutir sobre curaduría, curadores, funcionarios y política cultural. En principio, el Salón es de artistas y gira alrededor de sus obras. ¿Por qué no hablar de ellas para propiciar el diálogo y la reflexión? De esto trató este episodio de #RadioEsfera.

Del Encuentro Académico

Un grupo de estudiantes de las universidades del Bosque y los Andes viajaron a visitar el #44SNA para asistir al Encuentro Académico en el que se discutió “desde diferentes perspectivas -filosóficas, económicas y científicas- la construcción social, política y cultural del uso de sustancias psicoactivas y las implicaciones de lo alucinatorio en la sociedad”

A continuación, un texto de la profesora Carolina Cerón publicado en González, seguido de unas imágenes de la visita:

“El formato de conferencia leída de un texto de algunos invitados al componente académico del Aún 44 Sna —incluyendo cualquier formato de conferencia leída sin gracia— ¿debería ser revisado? A veces da la sensación de que este tipo de formato es el más poderoso somnífero del territorio, entendido el territorio con la comunidad presente en el auditorio. Charlas como la de Brigitte Baptiste, Rafael Castellanos o Bruno Mazzoldi lograron ser la cafeína de las conferencias, estableciendo un diálogo animado y dinámico con su público. Pareciera que otras conferencias le hablaban exclusivamente a versados en teoría crítica, filosofía continental, Derrida, Guattari, Deleuze y todo el combo de teoría pura y dura. Viendo el panorama del territorio desde atrás en el auditorio, la gran mayoría de estudiantes y asistentes —a excepción de las dos primeras filas— parece en una siesta comunal, arrullada por un murmullo lejano. No es que esto sea un balance general del componente pues no ha finalizado, es tan solo una impresión comentada por varios en medio de la charla nocturna. Se ha hablado del inconsciente, de la experiencia, de la psicodelia y otras formas de adición en la sociedad. Si bien hay alucinógenos que permiten aumentar la percepción casi que creando una especie de telepatía que permite fundirse y leer al otro, hay una ausencia del alucinógeno que permite leer al público.

El pharmakon en filosofía alude a aquello que cura y enferma al mismo tiempo. El fármaco de las conferencias ha sido el formato de lectura arrulladora y poca generosa en muchas intervenciones, que a pesar de un fondo y un contenido pertinente y refrescante para hablar de territorio, se envenena con la forma de llegar a su público —sobre todo aquellas donde el conferencista no puede hablar sin el guión restringido de la página escrita— y la lectura adormecedora que impreg- na y no logra llegar al tipico estudiante asistente que no le interesa entender ni leer ni que le lean teoría para arrullarlo.

—Carolina Cerón*

  *Curadora y profesora de la Universidad de los Andes

@enbusapereirayalgo #enbusapaereirayalgo @44sna estudiantes de arte de la universidad El Bosque y Uniandes, charlando sobre el salón. Palabras e ideas que se repiten (lo que no) capricho, magistral, herencia, tautología, falta de investigación, el tema no está, pegado con babas, teoría, literal, aleatorio, fachada, falta de diálogo, psicotropismos y territorio visto desde un solo lado, relaciones no claras, la ausencia de Pereira, mucho abarcar y poco apretar, falta de concreción, no entiendo, selección en torno a personalidades, verticalidad. (Lo que SÍ) la obra de Licona es la gran favorita del Salón, los textos y la Curaduria del club Rialto, el impresionante papel de los mediadores, la Curaduria y las obras de la usurpadora en el la alianza francesa, la obra de la manta de arroz en la Curaduria del colombo, la Curaduria cuida, la oficina, la Santa Lucía en el Rialto, las charlas de Briggite Baptiste, Rafael Castellanos y Brunno Mazzoldi, la lectura de la novela de José Covo, el concierto de Mugre, la obra del barrio Zea, la Curaduria del club Rialto, los textos, la obra de Roldán en el museo de Pereira, la obra de Mario Opazo, y la de los televisores de al lado de Opazo que nadie se acuerda el apellido del artista, la obra de Edwin Sánchez es buenísima, @mariaaaangelica @spinyol — at Pereira Ciudad Turística.

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cielito

La crítica del Salón como experimento académico

En Facebook se creó Cielo Roto, un grupo de discusión para publicar críticas, reseñas, memes y videos. En este texto de Claudia Jursich se hace un recorrido por las distintas sedes del 44SNA:

“En el Museo de Arte de Pereira con su arquitectura “caracolesca” se ubicaron las obras de gran formato. Hay una melancolía ahí, se respira un aire polvoriento y húmedo otorgado quizás por el carácter mismo de las obras. Un silencio agrisado de melancolías.

En el Edificio Antiguo Club Rialto sorprende la versatilidad de los exponentes, se percibe un cierto esplendor, las obras tienen un aspecto exhibicionista. Al interior del edificio reformado se tiene una sensación “extranjera” en su arquitectura, con un mobiliario eco sustentable diseñado para el evento. Es prolijo, armonioso e impecable. Por un instante se pierde la sensación al interior en su silencio en contraste con el caos estrepitoso de la carrera 7 con calle 17. Muchos de los visitantes entran por accidente creyendo q es la puerta de acceso al supermercado ubicado en el primer piso. En este caso, una feliz coincidencia” [texto completo en cielo roto]

https://www.facebook.com/plugins/video.php?href=https%3A%2F%2Fwww.facebook.com%2Fveronastudio%2Fvideos%2F10153859461092308%2F&show_text=0&width=560

memesfera

sepulto

 

La muerte del Salón

En la revista Razón Pública, Ricardo Arcos Palma retoma el debate sobre la muerte del evento y propone que se destine su presupuesto a becas y apoyo de producción de obras.

“Este año se anunció un modelo más discreto, y la reciente versión del Salón se realizó en Pereira. Sí señores: en Pereira. La ciudad natal de… el expresidente Gaviria. A primera vista esto no tiene nada de malo, pero, como dicen las malas lenguas (y a muchos nos gustan las malas lenguas): piensa mal y acertarás. Además, el pilar de las industrias creativas son los paisajes culturales y (¿una coincidencia?) ese fue el tema principal de esta versión del Salón “con aroma de café”.

Cuando Gaitán inauguró el primer Salón Nacional de Artistas no existía el divorcio que hay hoy entre educación y cultura. Hoy la educación privatizada es un buen negocio y parece que la cultura no se quiere quedar atrás.

Se sabe que desde la década de los noventa varios expertos han venido anunciando la muerte del Salón, incluyendo a José Roca y Jaime Cerón (hoy grandes consejeros y coequiperos de ArtBo). Yo mismo, que fui un gran defensor del Salón, me inclino ahora por su desaparición. El Salón Nacional de Artistas se convierte en feria o desaparecerá por completo.

Creo que el Salón Nacional de Artistas debería desaparecer y todo el dinero que se gasta en él debería convertirse en becas, premios y bolsas de producción para los que de verdad las necesitan. Así se dejaría de alimentar a tanto parásito burocratizado que revolotea en torno al Ministerio de Cultura” [texto completo en Razón Pública]

Seguimiento 

En su portal Liberatorio, Jorge Peñuela realizó entrevistas  y publicó distintas críticas a la estructura del Salón. Hizo también un seguimiento a discusiones en en los medios y en Facebook sobre el 44SNA:

“Recientemente Louis Larrota, lector inquieto con el 44SNA y Curare Alterno, reclama escritura crítica. En Facebook, propone superar la crítica a los dispositivos curatoriales y girar hacia la crítica de la obra, pues, tiene claro que  la crítica ajusta lo que tiene de ajustable toda obra de arte.  Afirma que:

“Cada quien hace una apuesta estética en la que lanza sus predicciones. A lo que siguen ciegos algunos es a que no hay criterio que lo abarque todo, no hay criterio que no excluya. En cada apuesta quedan muchos por fuera. Aquí Jorge Peñuela habla de que no quiere que el mercado imponga una imagen de lo que es el arte a través de los salones nacionales y habla de algunos artistas que escapan a esa lógica. Me parece significativo rescatar para la discusión que algunos de esos artistas que él reivindica en esta entrevista, como creadores que se escapan a las dinámicas del mercado y que hablan con verdad, están hoy en la exposición del 44SNA.
Esto es significativo porque podría direccionar la discusión en otros sentidos. Ya se ha hablado de mercado, de curadores, de exclusión y de manos oscuras, pero se ha dejado de lado las obras. Y esto ocurre en ambos casos, tanto en el 44SNA como en el Curare. Se empezó la discusión sin tener en cuenta a los artistas y las obras que componen los dos salones. No se ha evaluado de qué zonas provienen las propuestas; ni tampoco si son artistas de galerías o completamente ajenos al mercado. Si han expuesto en salones regionales o no. Es decir, se han expuesto nada más que prejuicios. Pues bien, ahí están las exposiciones.

Por lo que he visto hasta ahora, hay una participación de artistas desconocidos en los circuitos del arte que provienen de zonas muy diversas del país y que aportan nociones muy diversas sobre el territorio. Ya salió una primera mirada de Jaime Iregui y William Contreras que coinciden con Peñuela en mencionar a Ricardo Muñoz, que para esta ocasión, continua con la experimentación a través del vídeo. 
Destaco el aporte en Esfera Pública, donde se asumió el ejercicio de reflexión, un poco haciendo al lado los prejuicios con los que se vincula la institucionalidad y mejor evaluando reposadamente los hechos. Ojalá las futuras críticas se salgan de la comodidad en la que les gusta encerrarse y aterricen la mirada en lo que hay: un salón nacional y un curare alterno llenos de obras.” [texto completo en Liberatorio]

Del Salón como ruina, y las exposiciones paralelas

El artista Oscar Salamanca lideró un evento paralelo al 44SNA que con el nombre de Curare alterno, presentó una serie de curadurías, procesos de formación e intervenciones en espacios específicos de la ciudad de Pereira. El evento contó con el apoyo del Ministerio de Cultura y la Universidad Tecnológica de Pereira y “cuyo objeto consiste en articular los acontecimientos y prácticas artísticas alternas desde tres escenarios de producción, a saber, desarrollo del cronograma expositivo, de formación y posproducción”

En su portal hay un archivo completo de las curadurías y los procesos de formación. También un blog con textos e imágenes de exposiciones y en el que Oscar Salamanca publicó la siguiente crítica al 44SNA:

“Cuando se visitan las salas del salón uno piensa en metros versus poder, es decir, entre más grande la obra más significado político y económico representa. Con ellos nos devolvimos varios años a la guerra fría pero con la diferencia de que ya no hay polaridades seguras a quién achacarle algún tipo de representación como estado poder, sino que ahora la hipertrofía se plantea como una nueva época moderna sin banderas, a no ser que nos encontremos ante nuevas banderas de capitales que requieran perspectivas estratigráficas.

La ruina que nos presentan en el 44SNA es de chocolate, experimentos vagos de precariedad apoyados en lo bello pornográfico por encontrar belleza en lo miserable e incluso en lo pobre. Si antes, con la modernidad ecléctica, nos desgarrabamos por la paz lágrimas de sangre con pócimas de alambre de púas y arte comprometido con causas sociales, vemos en el 44SNA la adivinanza por hallar causas y si no las hay porque ya otros se nos adelantaron, entonces mundializamos las causas para hablar de territorio si es que con eso se refieren a la trocha” [curare alterno]

Dossier de textos y debates del Salón en esferapública

En las últimas versiones del Salón Nacional y los Salones Regionales se dieron debates que no tuvieron continuidad en las discusiones en esta versión:  la internacionalización del Salón y la representación de las regiones en el Salón Nacional.

Aquí algunas conversaciones y entrevistas sobre el 44SNA publicadas una vez el equipo curatorial define una serie de lineamientos iniciales.

Un Salón con Ambiente Familiar

Por RadioEsfera

Un Salón con Ambiente FamiliarDiscreto, acogedor y sin grandes discusiones, así parece que será el Salón Nacional de Artistas a inaugurarse en Pereira próximamente. Conversación con Guillermo Vanegas, curador del #44SNA con énfasis en la investigación regional.

De la Crítica como Destello a la Crítica del Salón

Por RadioEsfera

De la Crítica como Destello a la Crítica del SalónGuillermo Vanegas sobre la crítica en Internet, el tipo de balances que se hacen de la crítica, el surgimiento de nuevas plataformas, la crítica como destello mediático, la crítica pragmática, la curaduría (del salón) como crítica, la crítica al Salón, el desmedro de las instituciones del arte, las escenas en las regiones, el interés en la producción de obras para ingresar a un mercado, los planes para crear ferias de arte, las posiciones críticas en la costa y otras regiones.

Inti Guerrero: “Para el Salón Nacional me interesa fomentar un debate amplio sobre lo que entendemos por ‘extranjero’ e ‘importado’”

Por [esferapública]

Inti Guerrero: “Para el Salón Nacional me interesa fomentar un debate amplio sobre lo que entendemos por ‘extranjero’ e ‘importado'”A diferencia de las exposiciones de la industria y las artes, el ‘componente internacional’ del Salón de hoy, no se localiza en los proyectos civilizatorios de una clase dominante en busca de querer ser cosmopolita. En cambio, se trata de un proyecto cultural reflexivo y auto-crítico, consciente de las estructuras de poder y las ideologías que constituyen el estado-nación en nuestro propio momento de globalización. En otras palabras, lo nacional no es y nunca fue una identidad esencialista, pura y ajena a lo internacional. Es por lo tanto importante y sobretodo en nuestro presente, no ser una sociedad con producción cultural insular y proteccionista en un proyecto como el Salón. No es sano rechazar “lo extranjero” sino justamente tener la oportunidad de proponer un ‘internacionalismo’ que sea pertinente al contexto y diferente a las fuerzas del mercado cosmopolita.

¿Qué cambios trae el próximo Salón Nacional?

Por [esferapública]

¿Qué cambios trae el próximo Salón Nacional?En esta entrevista con [esferapública], Rosa Angel, Directora Artística del #44SNA responde a preguntas en torno a aspectos específicos de este evento, como los cambios que propone en relación con las versiones anteriores, la plataforma expositiva, los modos de participación de los artistas y la estructura de una propuesta curatorial que irá tomando forma y contenido a lo largo del próximo semestre.

Preguntas, preguntas, preguntas

Por Nicolas Gomez Echeverri

Preguntas, preguntas, preguntasLos debates de los Salones Nacionales de Artistas pareciera fomentar un particular fenómeno literario. Varios textos publicados en el portal dedicados a las versiones 41 y 42 del evento recurren a diferentes retóricas de interrogación en el que los autores proyectan su voz ante las instituciones responsables de la concepción y gestión del evento, ante los curadores al mando, pero rara vez ante los artistas…

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Manifiesto Transcuratorial

Los hijos de Mark AmériKa responden a Cuahutémoc Medina, notas al 44 salón

El sentido de la obra nació del movimiento que unía los signos emitidos por el artista, pero también de la colaboración de los individuos en el espacio de exposición. (Después de todo, la realidad no es otra cosa que el resultado transitorio de lo que hacemos juntos, como decía Marx.) Nicolás Bourriaud, Estética relacional

 

Nosotros los artistas

Declaración

Situados en el futuro del manifiesto Avant Pop constatamos que no hemos sido penetrados por interfaces electrónicas sino por una sofisticada plataforma institucional a la que llamaremos la mediación.

Se nos hace creer que vivimos la consumación sin precedentes de un  arte relacional.

Lo que se vive es el estatuto del artista infame. Del figurante. No es sólo el hombre común de Foucault, el de Bourriaud, quién pide su momento efímero, también el artista se encandila en La mediación.

Se trataría de entender qué tipo de relación encarna la mediación, y si realmente es una relación. Si seguimos en la relación o la hemos atravesado hasta enrarecerla. De tal manera que se recupera la idea de un arte y de un artista, museificados, puestos en escena. Por la mediación.

Vivimos el sin precedentes de la mediatización crítica.

El artista ha dejado de ser un médium para transformarse él mismo en el lugar de la mediación.

De realizador y empresario ha pasado a ser un proletario más de la cadena de explotación.

Un singular ejemplo de la proletarización y explotación, en este caso, gestionada sobre su escasa figuración y poder político.

Es él quién permite poner en funcionamiento la mediación, pero no como un poder sino desde su posición de ser un elemento plausible que tiene algo que se puede mostrar.

Pero no se trataría de la espera de un acontecimiento que está por venir, no se lo espera de ninguna manera y desde ninguna circunstancia, lo que acontece es el súbito resplandor de la mediación que ha engranado la expectativa, el consuelo de un devenir que sabemos defraudado de ante mano. La mediación ha anticipado el devenir, trastocado la espera. Y toda relación está prevista y engranada previamente. Sin expectativas, el acontecimiento es lo prescindible, apenas algo que mostrar salvo la mediación.

No habría un comportamiento del artista sino un cómo comportarse, así su cómo situarse en el espacio se encuentra prefijado desde ya por esa mediación.  Como el figurante que es, un artista opera los signos previstos por la mediación, su manera de habitar, su accionar de un sentido. Toda vivencia plena es sólo un artificio, un mote de la libertad, una estandarización de la que participa inopinadamente.

Cuando la mediación ha cobrado su carácter de absoluto en razón de su no prescindencia podemos señalar que la mediación es la ideología en que se inscribe la obra, teniendo así que responder y respaldar esas prácticas, teniendo que dialogar con el contexto que en adelante es el mundo que representa la mediación.

¿A qué diálogo podría autorizar la obra? en adelante se tratará de un silencio que replica el régimen de la mediación, su política. Entonces la relación a la que aspira la obra, el diálogo tácito que en ella subyace es el de poder ser vocera de un mundo organizado en que cifrar su indecisión.

De suerte que ese diálogo es ya la situación de un discurso delimitado y que se sabe políticamente correcto. En apariencia estaría abierta pero no para cualquiera que viniera a completarla, desde ya ella ha producido sus slogans y su complementación en el discurso que podría decirse en torno.

La mediación actuaría como facsímil de la forma con unos intereses particulares. Esa forma sería la de un discurso que es la obra plena. Previa a la mediación la obra es una situación más en espera del montaje y la producción. Así la palabra apertura y cierre son verdaderos acontecimientos porque son la garantía de su perdurabilidad o caducidad.

La mediación es la lógica del capitalismo tardío. La mercantilización que infantiliza la cultura. El artista ha depositado su criterio y su posibilidad de gestión, ha cedido su voz por la representación en otro. Su creación sólo será completa por la mediación. Que la garantiza en el espacio y la lleva a su ser plausible.

No podríamos seguir afirmando que es un ritual, que se trata de un ritual, como tal ha pasado a ser un asunto de gestión, de administración de las formas y los actores y las ideas estéticas.

¿Y cuál podría ser la trayectoria, el movimiento de ese pensamiento gestionado en obra? Ahora es ella quien gestiona lo que le viene dado, el pensamiento que empieza a cultivar como germinando las semillas que vienen a hacerla plausible, de lo contrario casi sería inexistente, sin móviles apenas que pudieran hacerla viable y coherente en el aparato. De gestión. Entonces no tendría pensamiento porque el pensamiento brota precisamente en la germinación cuando a la parte se le hace corresponder el dictamen crítico. La germinación en consecuencia tiene lugar. Pero no se trata de una metáfora. Literalmente las obras hibernan en esa noche de inexistencia estética a la espera de la mediación.

En adelante esa relación que de hecho era suya y que se propiciaba en cuanto acontecía como obra, es la relación que puede establecerse sólo en la mediación. La producción matiza y crea los canales para que pueda establecerse y fluir esa relación. Como práctica, la obra está siempre a la espera, en ese silencio de la noche curatorial, ese desierto en que las obras son trastos que cualquiera podría disponer, pero que luego de la hibernación asumen las posiciones que la mediación les otorga. La práctica artística no es el comienzo y lo que haría posible ese comienzo. Es un darse siempre diferido por la mediación. Por esa tecnología de la mediación.

Habría que preguntarse si esa tecnología no crea su propia gestual, si el artista y su obra no están idénticamente producidos en la mediación. Porque puestos a germinar,  obra y producción de obra,  asumen esos estados psíquicos con los que calcan la idea.

Se habla del territorio, de la trocha. Pero ahora no se trata del camino trazado por el artista, de su atajo conceptual,  sino precisamente del camino que la mediación ha trazado para que todos podamos conducirnos en ese diseño que hace posible habitar la ocupación.

Si quisiéramos describir el resultado de la mediación desde un punto de vista materialista diríamos que se trata de la reducción de la significación que tendría la obra y su creador, en adelante el lugar de la significación está gestado y gestionado por esa mediación que no es sólo su valor de uso sino que además establece los criterios generales en que obra y artistas de la mediación se conciben como las mercancías de gestión. Desde un idealismo conceptual, la obra se traza en la promesa por venir que ese trabajo de la mediación abre en el horizonte del arte actual. La promesa de un trabajo por venir en las agencias y emprendimientos de la mediación estética.

El arte compacto de Bourriad todavía consecuente con las predicciones del manifiesto Avant Pop, pensaba nuestra época como una experiencia estética multimedial, en efecto toda esa interfaz se consolidó en la producción, un canal virtual que poco a poco se materializó hasta la reducción en agentes de mediación. Hoy la virtualidad de esa experiencia es apenas un caso anecdótico de la ficción multimedial del Arte Avant Pop.

Un horizonte de universos virtuales poblados por las derivas del artista Avant Pop y visitado y celebrado por autónomos cibernautas en espera de su inventiva es sólo una anécdota trivial de lo que parece una anticuada y romántica narrativa.

Son los tiempos del coaching ontológico del arte. Del coach de arte. Individuos preparados en modelamientos psíquicos, de públicos, de territorios, de discursos, de experiencias creativas. ¿Quién lo creyera? Así vive la época la pauperización sin precedentes de un tipo de sujeto al que por sus capacidades performadas la estética de la costumbre continúa llamando nostálgicamente artista.

 

Claudia Díaz, septiembre 2016

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Notas

  1. Enlace al manifiesto Avant Pop, traducción de Pablo Batelli
    http://chipcheapness.blogspot.com.co/2006/11/manifiesto-avant-pop-traduccin.html
  2. Cuatemoc Medina y su Poética Curatorial del Museo Amplificado

El Museo Amplificado es la supervalorización del curador. No sólo como mediador sino como gestor. Como editor. Como productor. O como albacea de todas esas prácticas, curador, editor, diseñador. Estas prácticas comparten un eje común en el catálogo de exhibición que cumple la función de relacionarlas y de crear un puente común hacia el público. El catálogo es el médium de los valores de obra de la muestra, allí se los condensa y se los rotula para su consecuente recordación. De esta manera se forman los slogans que cubrirán esa escena curatorial. El curador trabaja con un equipo encargado de dar visibilidad efectiva a esas ideas, en ese sentido se trata de un ente empresarial que moviliza una cultura empresarial sobre la cual actúa en tanto  es su representante. En esa cultura empresarial es central el proceso de edición, el editor es determinante en tanto productor y diseñador de un producto y de los efectos y alcances de ese producto editorial. La curaduría llega a su etapa culmen de representación del consumo. Se trata de una curaduría de diseño en que cada detalle ejerce un valor de representación en esa idea del museo amplificado. Allí todo cumple su rol y comparte unas ciertas características de diseño. Un estilo. Se trata de un específico diseño para una específica línea curatorial. El museo amplificado produce así una escritura tipo, un artista tipo y un accionar editorial y curatorial, que cobijados  con una impronta común puedan procurar a su vez garantías presupuestales y confianza empresarial. De esta manera el arte es un producido de esa seriación curatorial que trabaja tanto a nivel teórico expositivo como a nivel administrativo. En esa cadena de producción el artista es apenas un actor del conglomerado que debe seguir la obediencia de esas políticas curatoriales, editoriales y administrativas.

3. El 44 salón de ARTE como Museo Amplificado

El 44 salón Aún es un texto en primer lugar, quizá  una narración, pero no la narración que todos esperan contextual a ese motivo consuetudinario de la paz, en consecuencia no se trata de un texto afirmativo ni tampoco de un texto que celebre  o promocione alguna comarca- dicen sus organizadores. Tampoco sería una celebración del establecimiento o de los sectores desfavorecidos haciendo eco quizá de los residuos de una pornomiseria en vías de extinción. Se trata más bien, -continúan sus gestores, de hacer visibles las tensiones en que se mueve el artista y las soluciones que se proponen a esas tensiones. Son obras, continúan, – relacionadas con el contexto donde se van a dar.

Este es el marco en que se inscribe el 44 salón, un marco un tanto difuso para quienes esperan una idea de salón desde la concreción y desde la objetualización.

En el caso de Aún nos encontramos ante una idea de salón inscrita en los marcos de una estética. La estética relacional. Pero que ha enrarecido su forma relacional hasta el punto de transformarse más bien en lo que Cuatemoc Medina describe de su hacer como curador, como una práctica de Museo Amplificado. En esa práctica el artista ha tomado una posición secundaria y operacional, en tanto el valor se ha desplazado hacia la idea curatorial, el diseño, el valor editorial, el componente de formación y pedagógico, el componente expositivo, la administración y todas las operaciones necesarias para movilizar la empresa cultural de una exposición.

Con respecto a la curaduría el eje y valor curatorial de este 44 salón es el del posicionamiento de la idea curatorial de territorio y de paisaje. Un territorio en permanente construcción. Una idea que busca hacer plausible el contexto en el sentido de buscar su transformación. Lo que habría que entender como visitante es que el salón es el desarrollo de esta idea curatorial, y el artista y su obra son ideas de esa idea curatorial, variaciones de la idea que buscan agenciar esa idea de territorio. El  artista es un agente más de ese museo amplificado que constituye la curaduría y la gestión en derredor, el artista cumple con la función de inscribirse en esa narración general para con su obra, hacer un comentario, una nota de pie de página, una digresión, a la  idea curatorial.

Esta idea paralelamente está unida a la idea de sostenibilidad del salón, a las implicaciones de buscar posicionar la idea desde la realidad presupuestal de un salón con un fuerte recorte de presupuesto. El tema administrativo y el tema promocional en consecuencia hacen eco en el carácter del salón. El resultado es un salón con un talante discreto y acogedor.

La idea de territorio además se desmarca de la visión tradicional de un salón que trabajaba buscando la representatividad de lo idiosincrático de cada región y de los artistas de cada región. La noción de territorio como idea curatorial en cambio significa trabajar en un eje de amplificación curatorial que implica inscribirse en un marco internacional, también curatorial. Por eso las ideas complementarias de Aún son las de fronteras móviles, territorios inestables, espacios provisionales de autonomía, trochas y encrucijadas. Ideas en que la idea de territorio se hace frágil y se desestabiliza.

La idea de salón como una práctica que modula otras prácticas es el desarrollo de una idea de arte como una actividad artística dada que entra en juego en un momento y en un contexto determinado. Es un aquí y ahora, un momento. En cierto modo una duración.

El eje central de la curaduría de Aún es el de proponerse como un acto de mediación  que procura una práctica de sensibilización sobre la idea de Aún. En cierto modo pareciera toda una empresa pedagógica sobre una nueva manera de asimilación de tal agenciamiento, no ya desde la novedad de una nueva estética sino desde la conformidad y la convicción plena que se trata de otro momento estético y que requiere de su sensibilización y de su aceptación plena como idea. Ese es el sentido de construirse no tanto desde el punto de vista expositivo sino como un laboratorio de experimentación y expansión de la idea. Una idea en proceso. En permanente construcción. La idea de territorio. El Aún de la convocatoria. Del diseño editorial de la convocatoria.

Prácticamente no tiene sentido hablar de obras, se trata de ejercicios de producción de territorios. Estos ejercicios generan sentidos que amplifican la idea general, son trochas hacia esa idea. Esto no significa una lectura alegórica porque las obras han devenido en ejercicios de ampliación de una idea mayor que es la idea que sintetiza el salón, el de ser un territorio en construcción. Si la curaduría general del salón es la idea, cada segmento de salón es una trocha  que literalmente se abre espacio en esa idea general de territorio. Literalmente las trochas van abriendo espacio, los espacios que el museo amplificado abre simbólicamente y literalmente a través de las pedagogías, los textos, los catálogos y todas las prácticas paralelas. Incluso a través de la utopía de  proponer veladamente desde el arte una suerte de modelamiento futuro de ese observador, de ese artista. Un coaching social y cultural. Quizá ontológico o paisajístico.

También el público será sensibilizado y pedagogizado para emprender esa trocha hacia el territorio. Hacia la idea curatorial. Hacia un tipo de inscripción en el contexto. Todo Aún es la gran empresa, una unidad que podemos percibir de dos maneras, objetualizándolo sería la percepción de un descuartizamiento general que lleva al desconcierto. Pero si entramos en la égida de esa pedagogía y sensibilización seremos parte de ese todo, de esa orquestación semejante a un hormiguero o a una colmena, que sería el arte de nuestro tiempo.

Se trata de la producción de pensamiento, que es en últimas lo que hace el arte- dice uno de los curadores de Aún. Pensando en que tal vez todo ese hormiguero pueda modificar su elemento.

 


AÚN NO. Renuncia al Salón Nacional de Artistas

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Señores Cámara de Comercio…

Operadores del Salón Nacional de Artistas: AÚN, etc.

 

Si bien ya hace un mes y medio me dirigí a los curadores del AÚN, para no aceptar su invitación a que participe —intentando así mantener una feliz distancia de las comprometedoras exigencias que derivaron del mismo—. Hoy a unas horas de la apertura, debo corresponder al reciente surgimiento de diversas expresiones de inconformidad por un mal manejo financiero evidenciado ya no sólo en mi o en dos, ni tres, ni cuatro, casos graves; pues al parecer, tal administración ahora es padecida estoicamente por el conjunto de sus participantes, comprometidos en un evento que con toda seguridad podrá decirse que, más mal que bien, se llevará a cabo, no gracias si no a pesar de sus insidiosos operadores de recursos.

 

Filtro Económico

Aunque hay varias razones que explicarían la determinación de mi renuncia a este merecimiento, el motivo puede ser bastante simple ya que como no tengo y me resisto a adquirir, mientras pueda, los dudosos privilegios de la inserción laboral que requiere este certamen de trabajadores/artistas-independientes, me ví en la indudable decisión de rechazar tal oferta por más que AÚN me sienta aludido con las palabras que perfilaba una sugestiva convocatoria inicial en base a conceptos que llevados a la práctica, parecen inversamente proporcionales a las obligaciones subsecuentes de recibir desembolsos parciales y condicionados, afiliarse a una de las mortíferas entidades promotoras de salud, comenzar a pagar una pensión que nunca será cobrada, adquirir cubrimientos injustificados en riesgos laborales, comprar pólizas de cumplimiento por una labor que económicamente depende de una entidad incumplida, e incluso, firmar un misterioso contrato que sólo hubiera tenido el derecho a conocer después de subsidiar toda esta burocracia.

Y es que, como es frecuente a lo largo de devenires auto-gestionados —en ArtVersus, espacio que co-dirijo—, debimos superar un bajón económico que dificultaba disponer del detrimento que requería de mi, una tramitología tan desgastante; en otras palabras, simplemente no podía cumplir con el pago de esos requisitos sin entrar en el absurdo de pedir penosos préstamos, totalmente ajenos a la actividad por la cual fuí escogido. Viéndolo objetivamente, si desde aquel inicio no pude, ni quise, acceder a las dudosamente efectivas condiciones económicas y laborales que debía demostrar para oficializar mi participación, creo que mucho menos durante un lamentable proceso que sin duda alguna para mi hubiera sido más contraproducente que beneficioso.

Por otro lado, para continuar con razones incluso más prácticas y objetivas. Desde un principio, por más que quise, no ví certeza en los anticipos (tiempos y porcentajes) que tan equívocamente se definieron para producir de manera adecuada una publicación como aquella por la cual me invitaron. Por ejemplo: en dado caso que el anticipo del 50% que supuestamente me aseguraban, hubiera llegado oportunamente, contando con los tiempos relativos a tal labor —correcciones de diseño, pruebas de impresión, calidades de papeles, encuadernados, grapados, etc.—, pretendían que para concluir, me premiara a mi mísmo por lo menos con la otra mitad de esa ¿bolsa de trabajo? (alrededor de $5’000.000), “hasta que entrege la obra”, momento en que saldarían esa mitad faltante o según sus acostumbrados términos, sería un arreglo en base al pago contra-entrega y a satisfacción del cliente.

Lo consecuente para mi después de imaginar las penosas contorsiones que demandaba este desafío económico, era evitar verme empujado a adquirir (con todo y tan provocadora oferta del 50%), los ya degradantes condicionamientos de clase-trabajadora y que aquí resultan aún peores, en la forma distorsionada de pasaje al “reconocimiento artístico”. Para mi era improcedente por más que con argumentos lógico-matemáticos tan fáciles de controvertir como los que caracterizan a la Cámara de Comercio de Pereira —en una llamada al peor estilo de cualquier casa de cobranzas, por cierta demora de mi formalización ante ellos en su rol como Operadores del Gasto del 44 SNA—, me explicaran en la voz robotizada con acento paisa de una de sus tantas telefonistas, que “lo normal en todo trabajo” es el “miti-miti” de la mitad al principio y la otra mitad al final, ¿sin descifrar que lo normal para uno como artista, no es que merecer recursos destinados para un Salón Nacional implique el reducirse a la condición de contratista 50-50 al servicio de una insigne sociedad de comerciantes? ¡La que así como se atreve en su CALCULADA IGNORANCIA a establecer exigencias, mejor deberían dignarse como una empresa que asume las prestaciones vinculadas a la altura laboral que pretenden! Antes de descargarse sobre uno con recaudos y trámites que no solo son sobradamente ajenos con mi realidad, si no que intentan extraviar toda auto-determinación a lo largo y angosto de las normalizaciones laborales que propinan en nombre de su misión-visión.

Y claro, sacar tan súbitamente cinco millones de mi bolsillo de artista (sin contar con los costos de la mal llamada seguridad social a los que hubiera tenido que incurrir) no sólo me haría la vida muy difícil, reduciendo, entre otras cosas, la oportunidad de proyectos propios, sino que me significaría cierta rendición justamente a mucho de aquello a lo que AÚN me resisto pues entre otras cosas implicaría reprimir aquella capacidad generalmente en desuso de la indignación, al verme pagando con transigencia un supuesto paso importante en toda carrera artística. Actitud bastante frecuente y muy propia de la crisis del medio en una actualidad tan desoladora como la del Boom del Mercado, desgracia coincidencialmente también administrada por la Cámara de Comercio.

En conclusión. Someterse a aquel trato suponía nada más y nada menos que para acceder al estímulo económico ofrecido debía estar previamente “estimulado”, aplicando así una fórmula según la cual se establece que a mayor capital personal, mayores merecimientos públicos en la grave implementación de un FILTRO ECONÓMICO que ¿de ahora en adelante? se erige incluso ante la puerta de la institución pública, como restricción directa contra el artista que de no contar con el capital propio suficiente, nunca participará en el Salón Nacional por más méritos artísticos que demuestre.

 

Antecedentes

Si bien señalar tal segregación puede ser como atisbar la punta de un iceberg, lo cierto es que hoy difícilmente uno puede fiarse de un Ministerio de Cultura tan auto-des-legitimado, menos en alianza con la Cámara de Comercio (o la DIAN, que parecen todas coincidir en el destino tributario que le deparan a su “Comunidad Artística” en una deplorable perfilación como trabajadores rasos), entidad con la que por cierto ya he tenido no una, sino tres experiencias fallidas y a nivel nacional en sus filiales de Medellín, Bogotá, y Pereira.

En la primera, aplicamos para una de sus sedes en Medellín con una particular experiencia de venta de obras pero, como las salas de la Cámara de Comercio en todo el país no pueden acoger propuestas comerciales por más que hubiera sido uno de los proyectos ganadores de su propia convocatoria, nos informaron a posteriori que aquella especificidad de nuestra propuesta ya premiada por ellos mismos, estaba prohibida. Adicionalmente y a pesar que desde un principio sabían que residimos en Bogotá, no asumían ni viáticos, ni hospedajes, ni transportes de obras, ni embalajes, ni nada; debíamos conformarnos meramente con el honor de ocupar su sala de exhibiciones, privilegio del que por supuesto tuvimos que prescindir pues además de no ofrecer retribución alguna, imposibilitaban la particular dinámica de venta bajo la cual se fundaba el propio proyecto.

En la ocasión más reciente, durante el mes pasado estuve participando en una muestra en la sede Chapinero (Bogotá) de esta misma entidad y para ello firmé como artista un documento suyo que usa el término “BOLSA DE TRABAJO” (así en mayúscula) para referirse a un monto que supuestamente pagarían sólo hasta el final de la exposición ¿Aún no entiendo cómo pueden llamar así a algo que desembolsarían cuando la obra que a uno le tocó producir con recursos propios, ya ni siquiera estaría en la sala de exhibición? Por supuesto, hoy a dos semanas de la clausura y después de cumplir con la burocracia que los caracteriza, por supuesto, aún no me han pagado. Ello a pesar de haber sido una gran exposición, durante la cual recibí un extraordinario acompañamiento por parte del curador, cumpliendo conjuntamente funciones adicionales por falta de guardia de sala pues incluso de eso carecen aquellos terrenos baldíos tan pobremente administrados y con gran displicencia, pero que lucen con orgullo las prestantes sedes de la Cámara de Comercio.

Ya contando con este saboteo institucional, incluso antes de consideraciones tan definitivas como las que menciono inicialmente, lo primero fué preguntarme: ¿Cómo ceder a la compra de pólizas de mi cumplimiento si ni siquiera podía convencerme del pago oportuno por parte de la organización de la cual dependería? ¿Acaso lo mejor era asumir este mismo régimen de amenazas con multas y hacer que me firmen documentos similares? Por supuesto, dudo que lo hicieran; no por la garantía tras su “buen nombre” si no porque sus faltas aparentes les significan ahorros mezquinos y rendimientos financieros insospechados…

 

Seguridad Anti-Social

Como otras más de las estaciones de este viacrusis. Tampoco quise acceder al absurdo de comenzar a cotizar Pensión, EPS, e incluso ARL para esta única ocasión de producir una labor tan específica. Ya entrados en términos personales que inevitablemente aquí son prosaicos, AÚN no quiero padecer esa cobertura en “salud” tipo paseo de la muerte como la que es bien sabido, caracteriza al sistema EPS —sin contar con sus desfalcos y desfinanciamientos por los cuales llevan a cuestas a más de una víctima mortal, entre sus inermes beneficiarios—. Por otro lado, AÚN no veo el PELIGRO real que justifique afiliarme a una Aseguradora de Riesgos Laborales para una acrobacia que no va mucho más allá de mover imágenes tras mi computador. Y también sé que NUNCA me voy a pensionar por más contratos que gane a partir de este evento, debido a una abnegada y optimista labor como artista plástico contemporáneo e independiente.

De ceder a todo ello, me sentiría estafándome a mí mismo o como se conoce popularmente, haciendo la vuelta del bobo. Así hubiera tenido que pagar todas estas cuotas de defraudación personal, únicamente a partir de la invitación hasta recibir aquel 50% (cubriendo aquella “inversión en mi mismo”); sería inevitable verme haciendo de cómplice y luego como una víctima más de la dudosa “seguridad social” obligatoria y de hecho legítima, en contraste con el tipo amplio de desafiliaciones mediante las que se emprende cualquier actividad autónoma, a las que sin duda se les depara la extinción, incluso bajo iniciativas como el evento referido, al que temo muy a mi pesar le antecede una verdadera pista de obstáculos para caer con cada paso, en la indeseable precarización de sí mismo que define como meta aquella condición de trabajador formal en la que se sume la mayoría y por la cual precisamente opté por cierta actividad que en su diferencia en la auto-exclusión, incertidumbre, recursividad, etc. aún ejerzo como una alternativa vital y sin comparación a pesadumbres kafkianas a las que yo les resulte útil en la suma de sus abrumadoras filas sin fín tras ilusiones de avance y progreso. Contrariamente, así como me niego a otros cuantos podios “artísticos” generalmente codiciados y a toda costa, hoy me satisface restar de mi pretendido currículum este 44 Salón Nacional de Artistas.

 

Para finalizar. Independientemente de su posición ante tales problemáticas, quiero expresarle mi sincero aprecio y respeto al comité curatorial; es de honrar que hayan pensado de una manera tan bienintencionada que alguien como uno pueda estar ahí adentro y salir bien librado. Desafortunadamente y muy a mi pesar, temo que toda esta burocracia que se impone ante la versión del salón que les tocó, es poco más que una despreciable trampa, consistente en nada menos que un agarrón de pueblo tributario sin precedentes, que aquí se hace más perverso al ser aplicado contra lo más informal del medio artístico, montándo una cacería, al instrumentalizar en forma de carnada, incluso una convocatoria que en sus inicios hacía un promisorio llamado de cierto alcance hasta los margenes pero en base a la esperanza perdida sobre algún espacio de visibilización al interior de una escena local VIP, de la que así como recientemente están por desplazarnos, intentan ahora desposeernos de nosotros mismos.

 

Jorge Sarmiento.


Un Salón con Ambiente Familiar

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A partir de la publicación de la lista de artistas invitados es posible darse una idea de la escala del Salón Nacional, de la procedencia de los artistas, del tipo de obras que podremos ver, su relación con los intereses particulares de cada curador, y la pertinencia con la plataforma curatorial.

Discreto, acogedor y sin grandes discusiones, así parece que será el Salón Nacional de Artistas a inaugurarse en Pereira el próximo 16 de septiembre.

Conversación con Guillermo Vanegas, curador del #44SNA con énfasis en la investigación regional.

 


De la Crítica como Destello a la Crítica del Salón

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¿Cómo percibe la escena del arte desde la crítica y la curaduría?

A partir de esta pregunta, Guillermo Vanegas reflexiona sobre la crítica en Internet, el tipo de balances que se hacen de la crítica, la desaparición de la crítica institucional, el surgimiento de nuevas plataformas, la crítica como destello mediático, la crítica pragmática, la curaduría (del salón) como crítica, la crítica al Salón, el desmedro de las instituciones del arte, las escenas en las regiones, el interés en la producción de obras para ingresar a un mercado, los planes para crear ferias de arte, las posiciones críticas en la costa y otras regiones.

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