Crítica en Directo # 36: Las curadurías paralelas de ArcoColombia2015

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¿Cómo se gestó curatorialmente el proyecto ArcoColombia2015?, si el objetivo es promover un “boom” de artistas y curadores, ¿por qué siete de las muestras en Madrid están a cargo de sólo dos curadores?, ¿qué papel juegan estas exposiciones paralelas a ARCO para promover una imagen renovada del arte que se hace en Colombia?.

Conversación con Jaime Cerón, quien ha tenido a su cargo -acompañado por María Wills– la dirección curatorial del proyecto ArcoColombia2015, que comprende 14 exposiciones a inaugurarse próximamente en Madrid, paralelamente a ARCO 2015

 

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Una Segunda Oportunidad para Hitler

 

La tiranía de “La Heróica”

“Antes de los años setenta a pocos se le pasaba por la cabeza hospedarse en una casa en el casco antiguo de Cartagena. Mucho menos comprarla. Los precios del metro cuadrado eran irrisorios en comparación con los siete millones de pesos que cuesta hoy en promedio y los US$600 por noche en un hotel boutique. La pionera fue Gloria Zea, quien en 1978, como directora de Colcultura, le puso el ojo a la valiosa arquitectura escondida detrás de casas y edificios en franco estado de deterioro. Impulsó la restauración de edificaciones gubernamentales como la Alcaldía y el Sena, compró con cuatro amigos —entre ellos el diseñador Jean Pascal—, la propiedad a la familia De la Vega y construyeron cuatro viviendas internas. La inauguración de la casa marcó el comienzo del apogeo de la restauración y recuperación del Centro Histórico de Cartagena. Lo volvió de moda.”
¿De quién son las más bellas casas del centro histórico de Cartagena?  Kien & Ke.

No es poco lo que puede decirse respecto a Cartagena de Indias que por verosímil parezca inédito. Fue el principal puerto negrero de la Nueva Granada, ciudad de vocación pirata, fortín de extranjeros. Una Little Africa para el ojo del viajero que pueda preciarse de saber aventurar por territorios del tercer mundo llegando, aunque muy difícilmente, a entrever la desgraciada cotidianidad de la población promedio. Con Bogotá —que en varios sectores económicos alcanza a igualarse en precios a New York— es pionera en aumentar las distancias entre pobres y ricos perfilándose contra muchos, como un verdadero paraíso artificial para los pocos que pasan el filtro económico erigido como la bienvenida a una de las ciudades más onerosas del caribe.

Podría determinarse cómo en su actualidad se desarrolla la misma historia colonial del saqueo y esclavitud que ha signado estos disputados territorios desde la tragedia de su“descubrimiento” hasta el día de hoy, cuando de manera inverosímil, como parte del proyecto fallido de una nación con nombre de colono, soberana e independiente, es apellidada por el primer mundo como en “vía de desarrollo”, llevando por delante y con orgullo patrio la dádivas del imperialismo. Con una economía siempre basada en la explotación de sus diversos e “inagotables” recursos naturales y humanos; en gran parte por cualquier transnacional que así lo requiera con ayuda —o en menor medida, pero a manos llenas— de ciertos privilegiados; famosos e infames al mismo tiempo y desde siempre, aristocleptócratas con apellidos europeos como los presidiarios que montaban aquellas tres carabelas de la historia. Los Lleras, Santos, Samper, Botero o Zea, entre otros, varios de ellos, acreedores de fructíferos prontuarios, tan notorios y sondables como las ramas entrecruzadas de sus endogámicos linajes o su controvertida pero siempre ascendente trayectoria en todas las vertientes del poder “público”.

Ni hablar de sus homólogos que los secundan a nivel regional, “representantes” de lo peor del pueblo costeño. Son algunos de los lamentables co-protagonistas del cínico folclor político nacional: Yahir Acuña, María del Socorro Bustamante, Arleth “Princesa” Casado (su padre, Juan B. Casado; hermano, Juan Carlos Casado; esposo, Juan Manuel López Cabrales), “Ñoño” Elías, Musa Besaile, “El Gordo” García (su hermana Teresita García Romero; hermano, Juan José García; la esposa de este, Piedad Zuccardi; hijos de ellos Andrés Felipe y Juan José García Zuccardi, casado con María Alexandra Abello Vives, hija de José Rafael “El Mono” Abello Silva y Ana Elisa Vives Pérez, hermana de José Joaquín Vives Pérez), Nora María García Burgos (su hijo, Marcos Daniel Pineda García; y yerno, Carlos Camargo Assis que es primo de David Barguil Assis), “La Gata” (su abogada, Daira de Jesús Galvis Méndez; hermano, Arquímedes “Quimo” García Romero; e hijos, José Julio “Pocho” y Jorge Luis Alfonso López), Roberto Gerlein, José Alfredo Gnecco Zuleta (su padre, Lucas Gnecco y su primo Luis Alberto Monsalvo Gnecco, quien es hijo de Cielo Genecco Cerchar, prima de “Kiko” Gómez, y el concuñado de este es Gonzalo Gómez Soto), Antonio Guerra de la Espriella (su padre, José Guerra Tulena; el tío, Julio César Guerra Tulena; hermano, Joselito Guerra de la Espriella, el suegro de este, Jesús María “El Mono” López Gómez y su nieta, Maria Paula Guerra López, su hermano, Edmundo López Gómez, tío de Juan Manuel y Libardo López Cabrales; su hermana, Maria del Rosario Guerra de la Espriella y esposo de ella, Jens Mesa Dishington; sus otras hermanas, Albertina Guerra de la Espriella, que estuvo casada con David Char Navas, y Manira Guerra de la Espriella, el suegro de ella, José Ignacio Díazgranados Alzadora y su esposo, Sergio Díazgranados, el primo de este Juan Pablo Díazgranados; los primos de los Guerra de la Espriella, Hernando, Miguel Alfonso de la Espriella Burgos; el también primo de los mismos y de los de la Espriella Burgos, Rodrigo Burgos de la Espriella; también primos, Julio Miguel Guerra Sotto, Victor Guerra de la Espriella, Maria Salima Guerra de la Espriella y su esposo Jorge Luis Feris Chadid, hermano de Salomón Feris Chadid), Eduardo Merlano (su padre, Jairo Enrique Merlano), los Nule, Yamina Pestana (sus hermanos Sandra, Eligio y Pedro César Pestana Rojas), Astrid Sánchez Montes de Oca (su padre Rafael Sánchez; madre, Luz Marina Montes de Oca; hermanos Odín, Patrocinio, Siris, Orlene, Sony Sánchez Montes de Oca y el esposo de esta, Orlando Zapata Osorio); entre otros tantos alias y apellidos prominentes de las famiempresas electoreras que de generación en generación, mandan como los dueños y señores de nuestras costas, abandonadas al poderío de las corruptelas.

Justamente, es sobre nombres propios y aquella clase dirigente tradicional que conforman, donde debería recaer la máxima responsabilidad de la mayor parte de todos estos problemas y muchos más, pero para ejercer tal presión se requeriría una mayor dignidad de la que puede preciarse actualmente el desgraciado pueblo colombiano.

El escenario de este Distrito Turístico y Cultural, parece al mismo tiempo ofrecer el escape perfecto y un punto de encuentro ideal, para lo peor del nepotismo deslustrado de esta nueva patria boba. Pues nuestra venerada pero a la vez difícilmente respetable élite nacional con reputaciones construidas muchas veces a punta de intimidación, engaño y fuerza bruta —como haciendo hoy el papel de colonos en plena época de la conquista—, se concentran periódicamente por estos días en La Heroica, convirtiéndola no sólo en el destino predilecto para su tiempo de placer y ocio, también en el lugar estratégico donde zanjar los desastres cometidos en sus centros de poder y a la vez extender hasta allí sus retorcidos tentáculos estrechándolos en oscuras alianzas con pares, complotando orondamente sus próximas mangualas al ton y son de la playa, la brisa, el mar y en la privacidad de lujosas casonas patrimoniales, de interés histórico, pero con dueños particulares que nos hacen el favor de preservarlas; de manera similar como también se apropiaron las Islas del Rosario, entre la negligencia del estado y el oportunismo de quienes de tal manera se han convertido en los terratenientes de la región.

No cesan denuncias por obras en casa de Gloria Zea. Noticias Caracol.

A las afueras de La Ciudad Amurallada, la avasalladora del nativo inferior, se encuentra el contraste de la miseria, del despojo, la gentrificación, el exilio eventual e indiscriminado tanto de sus perros callejeros, sus hombres y mujeres habitantes de calle, por igual. Tales límites también están demarcados por un racismo patente, por ejemplo, en la obstaculización de la entrada a bares exclusivos a la gran mayoría de su población, afrocolombianos, ciudadanos tratados como de tercera clase incluso dentro de territorios no menos que ancestrales para esta comunidad; contrario a ello, su condición subordinada y excluida parece evidenciarse aún de peor manera, en la ocasión oportunista creada por los eventos de La Alta Cultura para invadir la ciudad, cuando así lo planifican los pocos que gozan de plenos derechos, aquellos de “buena raza”, la clase política y empresarial, adiestrada en las distinciones del buen gusto: “Para darse cuenta cuán incluyente en realidad es un evento, en Cartagena nada más hay que fijarse en si hay negros“. La observación me la hace un colega cartagenero por adopción y, como resultado, poco después me descubro contando a las personas de apariencia afrocolombiana que asisten las actividades del Hay Festival Cartagena. […] cuento nada más a trece personas con evidente presencia de sangre negra en las venas. De estas, tres son edecanes, tres trabajan en los servicios de socorro y al menos uno tiene nacionalidad cubana. […] para un aforo que ya supera fácilmente las 400 personas la cifra es tremendamente baja, especialmente si se considera que, según el último censo, en esta ciudad cuatro de cada diez habitantes se identifican como afrocolombianos.”

Y es que hoy como en ninguna otra ciudad del Virreinato del Nuevo Reino de Granada, a pesar de su reducido tamaño, pueden ser más amplias las distancias entre su población, evidentes por ejemplo en la clara división entre Barrios Blancos (El Laguito, Boca Grande, Castillo Grande, Corralito de Piedra) y Barrios Negros (El Pozón, Nelson Mandela, Olaya, etc.) a su vez fragmentados por un sinnúmero de violentas pandillas conformadas por adolescentes territoriales que se diferencian entre si, sub-dividiéndose en otras fronteras invisibles, replicando contra sus iguales la crasa segregación que se cierne sobre ellos.

Por supuesto, ni los límites naturales se salvan de la expoliación desplegada por aquella industria falazmente benéfica del turismo que se precia de representar el mayor progreso de este puerto bañado en un mar de frutos diezmados y contaminado por la roña de proles voraces venidas del interior que hacen la temporada alta en estas playas para convertirse en víctimas de los locales, reducidos a su vez a mercachifles rapaces, micro-traficantes y/o “Danias Londoño” prototípicas, aún anónimas y cada vez más jóvenes enclavadas en la ciudad del Reinado Nacional de Belleza, que como lo ha asegurado su mismísimo director Raimundo Angulo, es verdaderamente: “El máximo evento cultural que tiene el país“.

Todo esfuerzo por el ocultamiento de problemáticas tan características pero a la vez calculadamente subestimadas, parece ser el reemplazo de una política social conforme con la visión idealizada de este Distrito Turístico y Cultural, por ello son acogidas las expresiones aparentemente innovadoras que arriben verificando desde un afuera el mismo discurso de romantización y exotización del devenir local que se antepone desde El Estado.

Para tales objetivos, parece concretarse estratégicamente el nuevo plan de las vacaciones artísticas que desde ya definen imperativamente el donde y cuando se le da un reposo a la crítica, una tregua al disenso, la opinión encuentra sosiego y reposo la investigación; en este fuera de tiempo, incluso las dinámicas más propias del medio en situaciones límite como estas, parecen dispuestas a paralizarse y todo, para que no se agüen aquellas fiestas de las élites, ganando así otro motivo más de celebración pues debe conmemorase lo que parece el pacto entre aquella clase política y empresarial, para el llamado efectivo de una difusa e incauta Comunidad Artística alrededor de ellos, para sustentar, con el favor de la cultura que representan los convocados, el consenso de bienestar que requiere la impunidad por el usufructo cometido.

Hay que ver cómo aún a pesar del mismo, se han logrando sumar participaciones cuyo objetivo principal parece ser guardar las buenas apariencias, dándole inescrupulosamente la espalda a semejantes crisis, las que de cualquier forma terminan rodeando in extremis eventos recientes, como la BIACI (Bienal Internacional de Arte de Cartagena de Indias) que inauguró hace un año y tiene uno más por delante para su segunda versión, y/o ART/Cartagena (Feria Internacional de Arte), que repitió este mes y cuyos balances según el éxito forzoso al que se ven avocados estos proyectos, podrían felizmente concluir con que aquellas pesadas e incomodas cargas sociales, económicas, políticas, incluso históricas, de la ciudad y aún del entorno más cercano constituido por las presentes condiciones de los eventos mismos; su organigrama, sus patrocinios, etc. no generan sentido alguno en las obras que allí confluyen, no son problemas que les incumben a los artista “foráneos”, menos aún desalientan o inspiran la participación de tales autores y tampoco parecen representar en nada su propia posición política, como ciudadanos.

Por el contrario, —aunque debería verse como un descrédito— su presencia allí efectivamente les suma ítems como profesionales ante lo viciado del medio y sobre todo, favorecen en apariencia sus ansias de posicionamiento socioeconómico por los mismos que las causan.

Más allá del engaño generalizado que procura la escenificación idealizada de una ciudad para el arte, lo cierto es que aquí, en tiempos recientes, lo que parece ejercerse es una práctica artística pretenciosa, banal, reducida, ignorante, ingenua, restringida a la decoración superflua que requieren la fusión de hoteles, galerías, boutiques, ferias o bienales de arte, en las ocasiones ya mencionadas; aportando así incluso al lavado de terribles imagenes personales con la rendición de honores a sus propietarios, otorgándoles la dignidad perdida mediante la entrega de capitales culturales a otrora protagonistas en la sombra de lo más escalofriante de la política nacional; quienes hoy reaparecen impávidos fungiendo como gestores y mecenas de las artes.

Gloria Zea y Francisco Santos. Apertura Oficial de ART/Cartagena. Revista Jet Set.

 

Comité de Horrores

“Walker sabe que la apuesta es grande y por eso buscó la asesoría de reconocidos personajes de la plástica y empresarios para integrarlos al comité de honor de la feria. Entre ellos están Celia Birbragher, quien tras su publicación ArtNexus es reconocida como una de las grandes conocedoras del arte latinoamericano; Ella Fontanals de Cisneros, directora de Cisneros Fontanals Art Foundation; Solita Mishaan, reconocida coleccionista; Gloria Zea, directora del Museo de Arte Moderno de Bogotá; y la excanciller Noemí Sanín… El comité lo completan Elenita Mogollón, directora de la Fundación Granitos de Paz; Francia Escobar de Zárate; Ximena Tapias, socia de Walker Marketing Cultural; Claudia Hakim, directora de la Fundación NC-arte de Bogotá; Carlos Lleras de la Fuente, presidente de la Junta del Festival Internacional de Música de Cartagena; María Juliana Ricaute, socia de Silk Banca de Inversión; Araceli ‘la Chica’ Morales, directora del Festival Internacional de las Artes del Caribe, y Jean Claude Bessudo, presidente del Grupo Aviatur”.

Los Duros del Arte en Cartagena. Revista Jet Set.

Malentendiendo al punto de la aberración algún arquetipo internacional de ciudad-museo, asistimos al nuevo intento de refundar a Cartagena; esta vez, como Cubo Blanco en manos de una comisión conformada por turistas/artistas que —a falta y necesidad de algún trabajo de campo— ya allí, parecen sentirse tan urgidos de vacaciones pagas que prefirieron hacer de los “viáticos” un tour estándar.

En favor de tan arrebatada comodidad, aceptando las oportunidades ofrecidas por la anuencia de una lamentable e incontinente actitud hedonista, han evitado con desprecio y silencio absoluto, las más cercanas pero desapacibles realidades del medio cartagenero. Que incluso, ni siquiera necesitaron ser indagadas por ellos pues desde el principio allegaron directamente en el grito emancipador de un puñado de artistas locales que con tenacidad y desde entonces, han venido denunciando las contraproducentes condiciones dejadas por tan mentados macro-eventos. Sin embargo, nada de lo señalado alcanzaría para despabilar la actitud indolente de sus colegas del interior, en una clara muestra de cómo el individualismo propio de una rampante sociedad de consumo, está determinando aquí las relaciones; máxime desde que el artista se identifica mayormente como el singular productor de un mercado en auge que debe entrar casi exclusivamente en relación de competencia con el otro, su rival.

Por ello para suplir de alguna manera aquel ejercicio elemental del lugar específico que por estas razones, entre otras similares, fué evitado deliberadamente. Ante todo, se hace necesario dar un rápido repaso por los perfiles del Comité de Honor de ART/Cartagena (también estrechamente relacionados con la BIACI) para dilucidar y tratar de entender, entre otras cosas, los “méritos” que los enigmáticos gestores de agenciasartísticas” (¿publicitarias y de viajes, de inmuebles, de modelos, de prensa, etc.?) tan multifacéticas han buscado en sus propias directivas.

 

Continuará en una segunda parte…

Jorge Sarmiento.


Se concreta sede permanente para la galería Santafe

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Después de un largo proceso, el Idartes firmó en días pasados el convenio interadministrativo con el cual se concreta la construcción de la sede permanente para la Galería Santafe en la Plaza de la Concordia, en el centro de Bogotá. Catalina Rodriguez, Gerente de Artes Visuales de Idartes, ofrece detalles del acuerdo, cronograma del proceso y fecha proyectada para la entrega de la sede de la galeria.

Entrevista con Catalina Rodríguez, Gerente de Artes Visuales del Idartes.

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Proyecto Galería Santa Fe, sede permanente

— Proyecto y planos de la futura sede de la galería Santafe en la Plaza de la Concordia, publicados por Idartes en esferapublica en julio de 2013

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El proceso formal del proyecto de la galería en la Plaza de la Concordia inicia en 2011, cuando la Secretaría de Cultura Recreación y Deporte suscribió el convenio interadministrativo No. 001 de 2011 (numeración dada por la Secretaria de Cultura Recreación y Deportes y No. 369 del 2010 numeración dada por Secretaria Distrital de Desarrollo Económico) con la Secretaría Distrital de Desarrollo Económico, el Instituto para la Economía Social y el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, cuyo objeto era aunar esfuerzos técnicos, humanos, recursos físicos, administrativos y financieros, para modernizar la Plaza de Mercado Distrital La Concordia.

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Al tratarse de un volumen dentro de un complejo más grande, se genera una intervención integral, aportando así a la revitalización del Centro histórico. La presencia de la Galería allí permitire articular acciones con la Plaza de mercado y con el Colegio La Concordia que será reconstruido. Adicionalmente generaría la recuperación del espacio público, el mejoramiento de las vías, y como consecuencia el mejorando de la calidad de vida de los vecinos y los comerciantes de la Plaza.

Es de importancia señalar que este nuevo equipamiento estaría centrado en un eje cultural de interés para diversos usuarios y públicos, pues tiene en sus mediaciones universidades, diversas instituciones y equipamientos para las artes y el lote para la construcción de una nueva Cinemateca- centro de desarrollo y creación audiovisual. Esta locación permite pensar en circuitos y complementar la programación y usos existentes. En este contexto, la política para las artes plásticas y visuales fortalecerá sus componentes de impacto en el territorio, de manera que la Galería se convierta en un punto de una red descentrada que busca fomentar las prácticas artísticas en toda la ciudad.

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Como meta del Plan Distrital de Desarrollo- Bogotá Humana, la construcción de la sede permanente de la Galería está incluida dentro del proyecto de inversión 792 – Adecuación, mantenimiento y amoblamiento de la infraestructura pública para las artes, a través de la meta “Adecuar y dotar una sede permanente de la Galería Santa Fe”, vinculada directamente con la meta del plan de desarrollo: “Construir y dotar 3 equipamientos culturales en áreas deficitarias y territorios prioritarios en las Localidades de Ciudad Bolívar, La Candelaria y Usme”.

Durante 2012 la Gerencia de Artes Plásticas y Visuales participó en los comités técnicos y entregó los insumos y los requerimientos específicos relacionados con el diseño de la Galería que ocupa unos 1100m2 construidos. Se llevaron a cabo reuniones con personas que conocían los problemas que presentaba la sala del Planetario, de manera que el proyecto pudiese responder a las necesidades diagnosticadas. Se buscó generar un espacio que se pudiera adaptar a distintas prácticas artísticas, donde fuese posible utilizar 700 m2 para una sola intervención, o dividir el espacios para la presentación de varios proyectos, residencias, talleres, etc. Adicionalmente, se tuvieron en cuenta necesidades relacionadas con la ventilación, el control del clima, circuitos de iluminación, acústica, entre otras consideraciones que permitan desarrollar las políticas y la programación de la Gerencia.


Antes De Esfera

“Las maravillas de la tecnología de la comunicación en el presente han producido una falsa conciencia con respecto al pasado; incluso la idea de que la comunicación carece de historia, o no tiene nada importante que considerar antes de los días de la televisión e internet”

—Robert Darnton

(citado en “Por qué la revolución no será tuiteada” de Malcolm Gladwell, publicado en Revista El Malpensante, #114)

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Lucas Ospina: La semana pasada hablé de la crítica y en su sesión Jaime Iregui hizo una presentación de las dinámicas de discusión de esferapública. En esta sesión conjunta nos gustaría hablar de esferapública antes de Internet, es decir, de unos proyectos que hacían lo mismo que pasa ahora en internet, pues el contexto que se plantea en este seminario es el de la crítica y la red.

Recuerdo unos cuadros de Jaime Iregui de finales de los ochenta donde hay formas geométricas y líneas que van uniendo puntos, también recuerdo ese evento que hicieron en Gaula –el espacio de exposiciones que tuvo Jaime con Carlos Salas y Danilo Dueñas a comienzos de la década pasada en el barrio La Macarena de Bogotá- donde invitaron a artistas y a actores del arte a trazar líneas en el piso de ese espacio, y de alguna manera veo que esto se relaciona con su labor actual.

Jaime Iregui: Es cierto, en mi trabajo hay una preocupación por el espacio desde la época en que hacía abstracción geométrica, donde dibujaba líneas que iban generando relaciones y redes. Esto fue a finales de la década de los ochenta y comienzos de los noventa. Con el Proyecto Tándem me interesaba que este trabajo pasara de representar líneas y redes a propiciarlas como espacios de encuentro y discusión.

Conversaciones Tándem, 1993.

Tándem toma forma inicialmente en un libro que contiene unas 16 serigrafías de mi trabajo, la gente las podía sacar y desplegar sobre una mesa o una pared. Así mismo, venía con una serie de textos que buscaban crear relaciones con otros campos como el pensamiento complejo y la cibernética, donde conté con la colaboración del filósofo Alfonso Flórez y el matemático Isaac Dyner. La idea es que este libro funcionara como un espacio móvil de exposición y discusión. De ahí que se propusieran encuentros con el nombre de Conversaciones Tándem, donde  discutíamos sobre estos temas con artistas, investigadores, estudiantes y personas de otras disciplinas.

Lucas Ospina: Si me propusieran hacer una curaduría de la obra de Jaime Iregui, pondría sus cuadros de las líneas, pondría la publicación de Tándem donde se presentaban los textos de mucha gente, pondría ese trabajo de las líneas en el piso que hicieron con Salas y Dueñas en Gaula y al final pondría lo que hace actualmente.

Me acuerdo de esa exposición que curó María Iovino sobre la obra de Bernardo Salcedo donde trataron de reconstruir varias de sus obras y lo extraño de esta muestra es que teniendo en cuenta que Bernardo Salcedo escribió bastante, al final de la exposición uno se encontraba casi escondido un cerrito empastado de fotocopias con sus textos y quedaba todo este trabajo de escritura como una cosa tangencial, como si su pensamiento escrito no tuviera relación alguna con su obra.

En este mismo contexto, podrían decir que “Jaime Iregui abandonó la obra”, como pasó con muchos de los artistas de su generación que no recibieron el suficiente reconocimiento, pues aquí no hay un sistema fuerte de galerías y mercado. ¿Qué artista vive de vender su obra? Salvo uno o dos artistas, pareciera como si los demás hubiesen terminado haciendo otras cosas y abandonado la obra. Cosa que no veo en el caso de Jaime, lo que veo es que antes había líneas que se unían unas con otras y de pronto esas líneas empezaron a unir personas, como sucedía en esas reuniones a las que invitaba Jaime en ese otro proyecto que se llamaba Espacio Vacío allá en Chapinero. Recuerdo que Jaime me llamaba y me preguntaba: “¿Este sábado tiene tiempo a eso de las dos de la tarde?” y le yo le respondía “sí, tengo tiempo”, entonces él me respondía “va a venir un grupo de personas”. Luego llegaba uno a Espacio Vacío el día señalado y estaban los otros invitados, cuatro o cinco personas, y luego Jaime empezaba preguntando “¿cómo les parece el último Salón nacional?”, cada uno daba una opinión, luego hablábamos como dos horas —las conversaciones no se grababan— y al final cada uno se iba despidiendo, dando por terminado el diálogo sin necesidad de conclusiones, manifiestos o la creación de asociaciones de artistas.

Jaime Iregui: Sí, en ese momento la red funcionaba con invitaciones que se hacían por teléfono y envíos por fax. Pasaba lo mismo con otra iniciativa de Tándem que se llamaba Archivo X, nos reuníamos en talleres de artistas, museos y espacios como el Planetario. El Archivo X era un archivo portátil donde se guardaban propuestas, textos, fotocopias y en algunos casos, convocatorias de los mismos artistas participantes.

Lucas Ospina: También estaba la exposición que se hizo en Sextante que se llamaba “Lejos del Equilibrio”, ¿esa la organizó usted?

Jaime Iregui: La idea de hacer una exposición surgió luego de reunirnos a lo largo de 1993 a conversar en torno a conceptos relacionados con la noción de red, uno de ellos era el de autoorganización, que se refiere a la forma como un sistema genera su propio orden estructural y modos de relacionarse con el medio que lo rodea, también era importante el concepto de transversalidad, entendido como posibilidad de diálogo en torno a un tema desde varias disciplinas o modos de entender la realidad.

La noción de lejos del equilibrio hace referencia a un estado altamente inestable, donde predomina la no linealidad y en el que los sistemas en vez de desaparecer o desintegrarse, se transforman y adaptan a esta nueva situación a través de su interacción con el entorno, lejos de la estabilidad y predictibilidad que proporciona un estado de equilibrio -que en el caso del arte podría ser el del determinismo cultural, la necesidad de categorizar, jerarquizar, institucionalizar.

Lejos del Equilibrio, proyecto Tándem, 1994

El diseño y montaje de la exposición fue un trabajo colaborativo con Carlos Salas, Fernando Uhía,  Eduardo Pradilla, Danilo Dueñas y Víctor Laignelet. Participaron cerca de 50 artistas y sus obras se dispusieron en una pared al fondo de la galería, las otras salas se dejaron vacías y pintamos cada una de un color distinto.

Organizamos cada semana una sesión de conversaciones con la idea de que algunos de los participantes hablaran sobre su obra. Esto con el propósito de que escuchara la voz del artista sin la mediación de la crítica. Igualmente, las obras no contaron con ficha técnica para evitar mediaciones relacionadas con el nombre del artista (autoría) y propiciar una relación más directa con el público, que además se podía sentar en una banca frente a las obras. Había en otra sala un pequeño mapa del montaje con los nombres de los artistas para aquellos interesados en ubicar la obra por su autor.

La idea era reducir en la medida de lo posible la mediación institucional, de la crítica y propiciar espacios donde estas mediaciones surgieran de la misma práctica artística. Críticos como José Hernán Aguilar y Carolina Ponce de León tenían sus columnas en El Tiempo cada quince días. Y estaba muy bien la crítica tuviese ese grado de actividad y visibilidad. Lo que nos importaba no era tanto ir en contra de la crítica y las instituciones, era abrir otros espacios.

Carolina Ponce y José Hernán Aguilar habían estado muy atentos a las propuestas de la llamada “nueva abstracción” y espacios como Gaula. Sin embargo, cuando ya nos dio por trabajar con textos y publicaciones a José Hernán no le gustó mucho el asunto, pues de alguna forma dio a entender que lo que estábamos haciendo era labor de la crítica y no de los artistas.

Por esta época (1994) la periodista Olga Marín nos invitó a participar Martes de las Artes, en un espacio semanal en la sección de cultura de El Espectador. Nuestro espacio se llamaba Conversaciones Tándem, donde a partir del diálogo con artistas se escribía sobre temas de contexto como la relación entre los artistas y las instituciones, proyectos independientes, el estado de la crítica, salones y bienales. La página salía cada dos semanas y se publicó hasta 1996, año en que la familia Cano vendió el periódico.

En ese mismo año, Carlos Jiménez nos propuso realizar una exposición del proyecto Tándem en la biblioteca de la Universidad del Valle sobre arte y el recién llegado Internet, que para la época sólo se podía acceder a través de la Universidad Nacional en Bogotá, la de Cali y en los Andes.

Trabajamos una propuesta que se llamó Red alterna, en la que se montaron dentro de un cubo de paneles las obras de varios artistas y el público no podía entrar a verlas sino a través de la red. En la parte exterior de este cubo se montaron publicaciones del proyecto y las Conversaciones Tándem de El Espectador. Recuerdo que a algunos profesores de la universidad no les gustó para nada eso de que sólo se pudiese acceder la obra a través de una pantalla.

Mauricio Gómez Jaramillo: Hay un ingrediente importante que se daba con Tándem y, específicamente con la exposición de Lejos del Equilibrio y es que el diálogo también se daba en las obras. Había obras de artistas de generaciones mayores como Alvaro Herrán y obras de artistas más jóvenes como Juan Andrés Posada…

Jaime Iregui: tanto con los artistas como en el montaje la idea era evitar ese tipo de jerarquizaciones. Inclusive, se invitaron artistas que para la crítica eran considerados como muy cercanos a lo comercial, otros que no eran tenidos en cuenta en sus textos…

Lucas Ospina: también habían discusiones fuertes en las conversaciones entre los artistas. Recuerdo que cuando habló Danilo Dueñas, entre el público se encontraba Mauricio Cruz y le hizo una serie de preguntas que por lo insistentes llevaron a que Danilo prácticamente terminara la charla, esto era como si lo que pasa hoy en día en esferapública se escenificara, tal vez en esa época a cambio de internet lo que teníamos era teatro. En fin, lo que me interesa señalar con esto es que esferapública fue posibilitada no sólo por la red, sino que antes de eso había una serie de actores que con Internet o sin Internet ya estaban hablando, diciendo cosas en público de forma verbal.

Y como no hay instituciones fuertes en nuestro medio —o las que parecen fuertes, cuando se las conoce por dentro, son lugares llenos de caprichos, intrigas y chambonadas—, y como no hay galerías constantes, como no hay coleccionismo y como para esa época el modelo universitario era más incipiente, los artistas se volvieron instituciones, como diciendo que si no nos encargamos nosotros mismos de hacer las cosas, estas no van a funcionar. Pero también los artistas se convirtieron en una especie de instituciones independientes, de islas, cada uno se volvió una institución. Se armaron unos grupos momentáneos, asociaciones de individuos, pero después uno ve cómo cada uno salió disparado para sitios diferentes. Uno ve, por ejemplo, que el grupo que hizo Gaula, donde estaba Danilo Dueñas, Carlos Salas y Jaime, cada uno siguió haciendo cosas relacionadas con lo que hacía, pero cada uno salió disparado hacia lugares diferentes.

Siempre he visto que si a la gente le gusta hacer cosas relacionadas con arte, en un medio tan incipiente, es porque les gusta. Finalmente me parece un buen filtro. En otros países uno ve que los artistas cuentan con una cantidad de subvenciones, ayudas, becas y después uno ve una cantidad de cosas malísimas y una cantidad de gente que vive de esa burocracia cultural. Mientras que aquí la gente sigue haciendo las cosas y lo sigue haciendo porque le da la gana, no veo otro motivo, porque las cosas no dan ni plata, ni se construye una carrera, al contrario, se destruye la carrera, todo se olvida y lo único que sí se construye y permanece son las enemistades.

Lo digo también porque he ido a otros sitios y los que están atentos a esferapública me dicen que “es extraño que esa gente de esferapública no pare de discutir”, y “hacen textos largos porque sí, y les impresiona como alguien se construyó un seudónimo y lo lucha y lo mantiene por años”.

En una oportunidad hablaba con Miguel López, que tiene el blog de Arte Nuevo, que funciona sobre todo en Perú, y le decía que la gente en su blog sigue haciendo participaciones, sigue pensando qué esto se trata de hacer un comentario, una especie de comentarismo muy deportivo, y Miguel me decía que rara vez le mandan un texto largo o algo muy elaborado. Pienso que esa insistencia, esa terquedad viene del mismo modelo. Desde afuera uno lo ve y dice “que gente tan pelietas”, y sí, los colombianos somos así, pero creo que también se trata de una manera muy propia de demostrar autonomía, precisamente porque aquí no hay esa cooptación benéfica que sí hay en otros lugares, las carreras no funcionan, la fama no paga y el único lugar donde la gente se puede comer el cuento del arte es en las universidades y luego cuando salen, o cuando les cancelan la cátedra, es otra la historia.

Jaime Iregui: Hace como diez años recibí una invitación para participar en un encuentro internacional de espacios independientes. Este evento, en que reunía casi un centenar de propuestas de todo el mundo, estaba financiado por el Ministerio de Cultura de Francia, y la gran discusión de fondo era precisamente la pregunta por la autonomía de estos proyectos  independientes al estar financiados por el Estado.

En nuestro medio uno es independiente por default, es decir, un estudiante que sale de la universidad se encuentra de entrada con un estado de cosas donde el apoyo es muy reducido, y si hace cosas es, como lo dice Lucas, porque le gusta hacerlas y no porque se ganó un apoyo, una beca o algún reconocimiento del Estado.

Obviamente no se trata de no recibir apoyos. El caso es que aparte de las pocas becas que tenemos en nuestro medio, aquí no hay apoyos para que un grupo de artistas gestione un espacio o se promueva una escena que opere de forma independiente a los criterios con que las instituciones del Estado diseñan y formulan sus proyectos.

Está también el tema de las asociaciones de artistas, que son necesarias muchas veces para recibir apoyos del Estado. Por ello en otros países donde hay bastante apoyo, gran parte del gremio del arte está asociado, mientras que aquí eso de la asociación carece de sentido para muchos artistas, por lo cual es común escuchar a las instituciones oficiales señalar que “el campo no está organizado”.

Lucas Ospina: Recuerdo que antes de que apareciera esferapública hubo un intento de asociación promovida por artistas a raíz de una de las típicas polémicas del Salón Nacional de Artistas. Las reuniones eran en el Planetario y me acuerdo que si uno se perdía una reunión, en la siguiente uno encontraba de pronto un tipo que nunca había visto y ya se había convertido en el Secretario de la Asociación. Y si uno preguntaba a algún asistente que quién era el señor, le decían a uno que “es artista y hace una obra malísima”. Así, uno empezaba a entender el mecanismo de las asociaciones. Por eso se entiende que hoy en día, en casos como el de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño –que maneja el dinero de la Secretaría de Cultura- ya se nombró a un representante de los artistas, y el señor que quedo creo que era director de una carrera de artes. Uno dice que muy bueno eso de tener allá a alguien discutiendo, presionando por las platas, viendo que la plata de una de las residencias para artistas no se la parrandee un curador que quiere hacer carrera con ellas, o que una expedición de artistas por el río Magdalena no se convierta en un tour de turismo burocrático, pero también uno dice que lo que uno realmente necesita es que lo apoyen sin necesidad de tanta burocracia. Lo que pasa es que para que ese modelo funcione tiene que haber mucha plata. Y que haya tanta que, mientras que el 80% se use para chanchullos y recreacionismo, y haya grupos de gente tratando de vivir de ese dinero viendo como junta el hambre con las ganas de comer, el 20% restante sí funcione.

Una vez me invitaron a un encuentro en Puerto Rico organizado por María Inés Rodríguez, bastante endogámico, con mucha plata y con un gran auditorio donde tenía que dar una conferencia y en el que había como unas tres personas, eramos más conferencistas que público. Me pagaron US700 y cuando fui al banco había otros conferencistas y pensé que tenía que darles parte de ese dinero, pues se me pasó por la mente que lo que me habían pagado a mi correspondía a los honorarios de varias personas, y no fue así. A cada uno se le había pagado la misma cantidad. Luego vino un catálogo que presentaba el asunto como si hubiese pasado una cantidad de cosas, pero ahí lo que había era una gran cantidad de plata. Había un grupo de artistas mexicanos que hablaban únicamente de la cantidad que el gobierno mexicano le habían dado a cada uno. Damian Ortega, uno de estos mexicanos, tenía como propuesta artística, no gastarse un solo peso de la plata que le habían dado. Era increíble, eso daba a entender que el gobierno mexicano les daba un muy buen apoyo, y daba para que uno de estos artistas se propusiera como obra no gastar el dinero asignado para la ocasión por el Estado. Mientras que uno se las tenía que arreglar para poder pagar lo de la visa y el transporte de la obra. A esto es a lo que me refiero que para que el modelo funcione tiene que haber mucha pero mucha plata para  que los que se la quieran parrandear lo puedan hacer pero para que le llegue a uno cuantos que sí le saquen buen provecho.

Si hay poca plata, lo que se genera son unos grupos pequeños de poder temporal, y eso se ve en casos locales como el de las curadurías regionales, que es el evento donde hay algo más de plata para desarrollar proyectos.  Pero sólo se da para dos proyectos por zona del país a personas que de alguna manera se han ganado un reconocimiento, pues llevan buen tiempo trabajando en esa línea. Para que ese modelo funcione se tendrían que tener apoyos para cincuenta proyectos, y que de ahí, por masa crítica, salieran tres o cuatro bien interesantes. A lo que voy es que toda esta precariedad ha hecho que sean unas individualidades las que terminan hablando. Si relacionamos lo anterior con la forma como se han llevado estos proyectos, vemos cómo se ha cuidado que espacios como Tándem y Espacio Vacío no hayan caído en iniciativas como la de crear asociaciones, lo que les dio mucha autonomía y también la posibilidad de desaparecer cuando les llegó su momento, esto se refleja en esferapública, un espacio donde sus participantes nunca se han reunido, ni se espera que lo hagan, ni se les paga y que a veces da la impresión de que escriben todo eso porque tienen un tiempo y una energía que no han podido invertir en otras cosas de arte precisamente porque esas cosas de arte no han tenido una presencia o desarrollo fuerte que les permita dedicarse a ellas, máximo dictaremos unas clases, haremos algo de diseño gráfico, de vez en cuando se hace una exposición, pero aun así, ante la imposibilidad de dedicarse a hacer solo cosas de arte o a hacer un trabajo intelectual serio, nos queda ese sucedaneo virtual de esferapública, una especie de facebook del arte criollo.

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* Texto hecho a partir de una conversación que tuvo lugar en el marco del seminario Crítica en la red, organizado por el periódico Arteria.


Espejito, espejito…

El elocuente espejo de este cuento tal como lo recordamos, solo refleja en tanto no se lo cuestione. El que responde es otro (el rostro y la voz de otro), de un otro diferente a quien lo interroga, lo interesante es que aun así su personaje sigue siendo el del Espejo. Al parecer tiene sentido ya que se trata de un espejo mágico, sin embargo podríamos repensarlo, no solo no devuelve la imagen-reflejo, sino que además lo que responde imagen-palabra, resulta contrario a lo que se quería escuchar, entonces nada tiene que ver lo mágico, sino más bien con lo Real.

Pensado en espejos e inconsecuencias; todo reflejo se tiene por efecto, habría que intentar recopilar las imágenes (imagos) que últimamente o cíclicamente, vemos aparecer en frente del rostro del Artista (si, en general, no el de aquí o el de allá), imágenes-palabra que se dicen entre signos de admiración reemplazando los aplausos que querían hacer sonar. Nos miramos y vemos Artistas repletos de dignidad que no se inclinan ante el estado, Artistas que morderían de buena gana la mano de quien lo alimenta, y sin remordimiento alguno lamerían la herida que provocaron, Artistas sin nacionalidad, exiliados voluntariamente, “modernos” , “poliglotas”, radicales y radicantes, Artistas desprendidos por completo de las instituciones que los emplean, neutros y abiertos, ajenos a políticas privadas, pero también “políticos”, comprometidos con el bien común, Artistas que viven del y en el arte permaneciendo coherentes consigo mismos y con la sociedad que los posibilita, Artistas generosos, desprendidos de posiciones y listos a tomarla. Lo cierto de todo esto, es que tales reflejos, son tan solo eso, reflejos-ideales  y al cuestionar al Espejo Magic Mirror, on the wall, who is the fairest one of all? Comprobaremos que como a la reina/bruja del cuento, lo que vemos y oímos no era  lo que esperábamos. Me aseguran, que en la versión no oficial de este cuento, la antagonista decepcionada del efecto recibido, desiste en hablar con el espejo mágico del muro,  y pasados algunos días, termina mirando en el reflejo del ahora imaginario espejo, el rostro de la bella blanca Nieves esta vez convencida de que el que ve es el suyo, el propio.

Por ahora pensemos en otro de esos reflejos, el que dice: La figura del artista vive en tiempo prestado. Nutrido por fantasías e imaginarios pertenecientes a otros ordenamientos antropológicos, el conjunto de distanciamientos e inclusiones que prefiguran su lugar social, asignándole una cierta cuota restante de poder totémico ya no hace al caso. Quienquiera se situé hoy por hoy bajo advocaciones semejantes cae de lleno o en la ingenuidad mas culpable o en el cinismo mas hipócrita. http://www.joseluisbrea.net/ediciones_cc/3rU.pdf

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Isabel Kristina Díaz


El Estado Del Arte

Estimados Señor(es) Lucas Ospina, Eduardo Serrano, Gloria Zea, Jaime Cerón, Víctor Quinche Ramírez, Sylvia Suárez, William López, Camilo Sarmiento, Juan Carlos Orrego, Carla Macchiavello, Antonio Ungar, Juan Martín Prada, Bernardo Ortíz, Santiago Mutis, Efrén Giraldo, Jaime Iregui, José Alejandro Restrepo, Sol Henaro, Manuel Hernández, Beatriz González, Camilo Atuesta,  Gloria Posada, Guillermo Vanegas, Mery Boom, Catalina Vaughan, Doris Salcedo, Oscar Muñoz, Juan Mejía,  Pedro Manrique, Luis Ospina, Guadalupe Alvarez, Carmen María Jaramillo, Carolina Ponce de León, Jaime Borja, María Virginia Jaua, Christian Padilla, Fernando Botero, Ricardo Arcos, Orlando Contreras, Marta Traba, Bruno Mazzoldi, Fernando Uhía, Alberto Baraya, Andrés Burbano … y otros…

Agradezco mucho a los profesionales del arte que me recordasen y evaluasen en el modo en que lo han hecho. No obstante, y según mi opinión, los premios se conceden a quien (ha) realizado un servicio, como por ejemplo, a un empleado del mes.
Es mi deseo manifestar en este momento que el arte me ha otorgado una libertad a la que no estoy dispuesto a renunciar. Consecuentemente, mi sentido común me obliga a rechazar este premio. Este premio instrumentaliza en beneficio del estado el prestigio del premiado. Un estado que pide a gritos legitimación ante un desacato sobre el mandato de trabajar por el bien común sin importar qué partido ocupe el puesto. Un estado que participa en guerras dementes alineado con un imperio criminal. Un estado que dona alegremente el dinero común a la banca. Un estado empeñado en el desmontaje del estado de bienestar en beneficio de una minoría internacional y local.
El estado no somos todos. El estado son ustedes y sus amigos. Por lo tanto, no me cuenten entre ellos, pues yo soy un artista serio. No señores. No, Global Tour.

¡Salud y libertad!

Pablo Batelli (via fake fake Santiago Sierra)


Santiago Sierra Dice No Al Premio Nacional De Artes Plásticas

Para leer el comunicado del Premio Nacional de las Artes, pulse aquí

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publicado por Contraindicaciones